XXXI

"Y yo que había jurado morir sin descendencia

... como murió mi padre." J.S

La llegada del doctor y dos enfermeras de Cocoyashi, puso a correr a la familia. Ace que iba y venía en busca de las mantas limpias, Nami desde la estancia a la cocina y vuelta, Luffy, brincando en cualquier dirección.

—¡Estate quieto y dedícate a contarle historias al den den mushi! —le gritó la pelirroja, cargada con una cazuela de agua hervida, antes de entrar a la habitación de su hermana. Sin embargo, perdonaba el estado frenético de Luffy, puesto que ella misma era un manojo de nervios. Sobre todo, porque sabía que el parto de Nojiko tendría sus dificultades.

—Naaaami, me pone malo no saber qué está pasando ahí dentro. —Luffy saltó dos veces el diván, apoyándose en el respaldar— Soy el único que no va a ver a la cigüeña.

—Vas a ver mi puño si te atreves a entrar. —gruñó ella y observó de reojo cómo la puerta de la calle volvía a incrustarse contra la pared. Una risa conocida invadió el lugar—. Ahí tienes compañía, mantenlo aquí o la Marine perderá a uno de sus miembros.

—¡Bwa Ha ha ha ha! ¡No pregunten cómo, pero siempre me entero a tiempo! ¿Desde cuándo estás calificada para hacer de enfermera, bruja? —Garp miró despreciativo a la pelirroja. Esta prefirió ignorarlo y perderse tras la puerta del cuarto. El viejo se volvió hacia Luffy— ¡Más vale que esta golosina con patas que me mandaste a buscar sirva para algo!

—¡Ahhhhh, da miedo! —el moreno vio con alegría la figura de Chopper correr hacia él. Aunque el pequeño reno llevaba el terror pintado en los ojos—. ¡Me ha estado amenazando con cosas horribles durante todo el viaje!

—Tranquilo, Chopper. —Luffy lo alzó risueño— Concéntrate ahora en ayudar ahí dentro. —señaló con un gesto de cabeza el lugar desde el que se escuchaban los gemidos de Nojiko— Tengo confianza en ti, la hermana de Nami está en apuros.

—¡Oh, aunque me tengas confianza, eso no me hará feliz, cabroncete! —rió Chopper, apenas el capitán lo depositó otra vez en el suelo volvió a su faceta de doctor— No tengo mucha experiencia con los partos humanos, pero haré todo lo que pueda.

El grito de Nojiko lo apresuró, mientras el ex Vicealmirante se dejaba caer en el diván. Luffy saltó otra vez, pasando por encima de su cabeza.

—¿Qué haces, idiota? Aprende a tener serenidad, un parto es algo normal —Garp sacó un paquete de galletas, que consumió en un santiamén, para luego abrir otro y otro más, haciendo gala de la "mucha calma" con que tomaba el asunto— Además, apuesto a que esa bruja saldrá con una sonrisa de oreja a oreja y cinco chiquillos varones solo para molestarme. ¡Bwa Ha ha ha ha!

Los gemidos desde el otro lado de la puerta se hicieron constantes. Transcurrió el tiempo hasta que Luffy vio a su hermano abandonar la habitación y de inmediato saltó hacia él. La palidez que lucía Ace en el rostro y el sudor frío que lo bañaba, indicó al moreno que algo iba mal.

—A No le fue imposible tener un parto normal. —Suspiró, acuclillándose por un instante para descansar las piernas—. Ha tenido una pérdida horrible, pero el doctor vino preparado y está encargándose. También tu amigo es de mucha ayuda y Nami... Ahora solo queda esperar. —Limpió con el dorso de la mano las gotas en su frente— Quería estar junto a ella, ahora no es posible...

—¿Pero, vendrá la cigüeña, verdad? —los ojos de Luffy lo sondearon, en extremo preocupados— ¿Tendré nuevos nakamas, verdad? ¡Y la hermana de Nami estará bien!

—Sí, Lu. Aunque me temo que a tu cigüeña habrá que abrirle la barriga para poder hacernos con los niños. —Ace le siguió el juego, se veía bastante cansado. Mientras, observaba fijamente su pulsera bicolor— Y en cuanto a No... en estos momentos solo puedo tenerle fe a una cosa. "Te dará más de lo que ahora aspiras, si sabes andar por el buen camino. Estabilidad para tu vida, una razón para vivir... Riqueza, descendencia y longevidad"

—¡Oh, la estúpida cigüeña se comió a mis nakamas, le patearé el trasero a ese animal idiota! —Luffy apretó los puños y caminó dos pasos en dirección al cuarto donde era atendida Nojiko— ¡La enseñaré a hacer su trabajo como es debido!

—Deja eso, Lu. El doctor se está encargando. —Ace lo detuvo por la playera y de un empujón, lo hizo caer en el diván, junto a Garp. Este dormía su narcolepsia— ¿Viejo, qué haces aquí?

—Uhmmm, ya te dije que es pura envidia, Sengoku —masculló en sueños—. Yo tengo bisnietos y tú solo una cabra… ¡Bwa Ha ha ha ha!

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El llanto de un niño se escuchó, atravesando la gruesa hoja de madera. Pronto se convirtió en un dúo de voces y casi podía ser un coro. Ace y Luffy brincaron hacia la puerta, aunque el mayor lo atajó de un manotazo, impidiéndole entrar.

—Tengo más ganas que tú, pero hay que esperar a que salga el doctor. Una operación como la de No, es algo delicado. —Sonrió con nerviosismo llevándose una mano a la nuca— ¿Los oyes, Lu? Qué buenos pulmones —rió orgulloso—. Y sí que saben pedir su comida

—Shishishi... Tengo unos nakamas llorones, —el moreno hizo un gesto afirmativo con la cabeza— pero no me pondré tan pesado con ellos como tú lo hacías conmigo.

—Hé, claro. Apuesto a que no serán la mitad de molestos. No... ¿estará bien? —la preocupación hizo por el momento a un lado la felicidad y se angustió— Mierda, ¿esa maldita puerta no pensará abrirse nunca?

Al escuchar los gritos que subían de tono reclamando alimento, Garp dio un salto, despertándose.

—¡Mi bisnieta! —vociferó y fue a asomarse a la ventana del recibidor para dar una orden a los subordinados— ¡Lancen tres cañonazos al mar y a celebrarlo! ¡Quiero que los idiotas del Gobierno Mundial los oigan!

El estruendo provocó que el llanto infantil se acrecentara.

—Lo mataría por eso... —gruñó Ace, pero su ira se apaciguó al ver a Nami salir con dos envoltorios en sus brazos— Oh, ah, ¿los niños? ¿No, está bien? ¿Puedo verla?

—Mi hermana duerme ahora. —Sonrió Nami, ya más tranquila, mostrándole dos caritas enojadas que no cesaban de llorar— Esta es la primera que nació —la pequeña tenía rasgos característicos de Ace y en los ojos una similitud a Nojiko, que la pelusa celeste en el cráneo confirmaba.

—¡Lo sabía, después de todo esa bruja pensó en mi! —Rió Garp a carcajadas— ¡Uh, nena, aquí está abuelo Garp! —le hizo gracias, pero la bebita continuó en el reclamo de su ración extra— ¿Y ésta otra?

—ESE otro —la pelirroja lo miró de mal talante— es un VARÓN. —el niño mostraba un gracioso capote de cabello negro, ojos del mismo color y la fisonomía del padre. Tampoco parecía estar satisfecho con la dosis de leche que le dieran a juzgar por los continuos gritos— Fue el segundo, estaba ahogándose y tuvimos que apresurarnos.

—¡Sabía que la bruja me las haría al final! ¡Otro mocoso desagradecido que me hará perder el pelo! Mira Ace, ni siquiera se te parece, dalo en adopción a Makino...

—Para nada, de verlo te das cuenta quién es el padre —ironizó la navegante y fue hacia el diván con los niños. Tras ella, Chopper los sorprendió con otro envoltorio semejante.

—Uff... esta se durmió. —suspiró el renito— Menos mal.

—¿Otro? —Ace no pudo disimular su sorpresa al ver una carita exacta a la del varón, solo que más delicada— Dios mío, ¿qué hice con la pobre No?

—Otra, es niña también —volvió a rectificar Nami—. Son tres, ni más ni menos.

—Shishishi... —Luffy dejó de hacerle muecas a los bebés para volverse hacia el hermano— Lo que hiciste, lo hiciste con ganas.

—Tendremos que alimentarlos con leche preparada, hasta que Nojiko vuelva en sí y les dé el pecho —la pelirroja sonrió al ver que los bebés bostezaban al unísono—. Aprovechemos el tiempo que nos den mientras duermen para bañarnos y estar todos bien higiénicos. Desde hoy me pondré muy severa con eso.

—Nami —en los ojos del moreno relucieron las estrellas— ¡Tener niños es genial!

—Ya sé por donde vienes... ¡ni lo pienses! —la pelirroja no se molestó en enfadarse con él, era imposible teniendo aquellos dos bebés dormidos en sus brazos. Ace continuaba acuclillado frente a la chica, en muda contemplación de su descendencia— Los llevaré a dormir.

Nami regresó con los niños a la habitación, seguida de cerca por Chopper. Mientras, el doctor salía junto a sus enfermeras.

—Nojiko se recuperará poco a poco —dijo quitándose los guantes y observó a Ace—, pero el reposo ahora es obligatorio, al menos por algo más de un mes. Todo en dependencia de la cicatrización de su herida y que la hemoglobina vuelva a subir. Los niños están bien de peso, ahora, es importante que la madre los alimente, y tenga ella a su vez, la mejor alimentación.

—Quiero ver a No... —la voz del mayor fue casi una súplica— Tengo... quiero decirle que... mierda, —luchó porque no apareciera en sus ojos una lágrima— soy… feliz.

—Espera a que despierte del anestésico. Tendrás tiempo de hacérselo ver, necesitará mucho de ustedes. —el doctor sonrió cansado y le tendió la mano—- Debo felicitarte, es una prole saludable y hermosa. A Bellemere le hubiese gustado conocer a sus nietos.

—¡Bwa Ha ha ha ha! ¡Ese trío de pecosos será el orgullo de la Marine! ¡Tienes que dejármelos de cuando en cuando para llevarlos al Cuartel General de visita, Ace! —a juzgar por la incredulidad con que el mayor lo había observado, no estaba muy dispuesto a permitirlo— ¡Oh, ya imagino cómo quedarán las gavetas de Tsuru! ¡Y si les narro cierta historia, harán que Sakazuki se trague un extintor! ¡Bwa Ha ha ha ha! ¡Bwa Ha ha ha ha!

Cuando Nami regresó junto a ellos, todavía Garp expresaba a viva voz cómo sus nietos acabarían con el mismísimo Gobierno Mundial a base de travesuras. Chopper había quedado con Nojiko.

—Están bien dormidos, suerte que la cuna es ancha. Después de todo, Luffy acertó al escogerla.

Ace aprisionó la cabeza de su hermano en el arco del brazo, mientras lo despeinaba con la mano contraria. El sombrero de paja terminó, como siempre, en la cabeza de Nami.

—A veces me pregunto cómo rayos haces para saber de más, Lu.

—"Instinto" —pensó el capitán, sonriendo ampliamente y dejó que el mayor lo desgreñara.