En especial para Rebeca, a quien le deseo unos niños bien lindos que alegren su vida (cuando le toque ser madre)… y que sean más tranquilos que los de Ace y Nojiko.

XXXII

"…que ser valiente no salga tan caro,

que ser cobarde no valga la pena." J.S

La pequeña de cabello celeste aferró el puño a su camisa, sin dejar de reclamar la leche materna a fuertes gritos. Ace suspiró, llamándose a la calma, pero era difícil al verla sollozar desesperada. Mientras, los dos gemelos de cabello negro, como para molestarla, no terminaban de saciar su hambre.

—Ésta sí que se te parece, No. Mira qué geniosa cuando no le dan lo que quiere —sonrió cansado el moreno, que ya no sabía como apaciguar sus gritos. La había cargado de mil maneras, después de que Nojiko le hizo perder el miedo al ponérsela en brazos— Me gustaría que heredara tu paciencia... ¡Hey! ¿Qué haces? —Ace la apartó de su pecho. A través de la camisa entreabierta, la bebé había intentado buscar su alimento y al ver que nada salía, estalló nuevamente en gritos— Oi, vamos, par de glotones. Dejen un lugar a su hermana.

—Puedes tomar al niño—Nojiko apartó al pequeño, que parecía ya saciado y se lo tendió—. Dame a Belle.

—¿Bellemere será entonces la mayor? —Ace acomodó al varón sobre su hombro para darle palmadas— Realmente, es la que más se te parece.

—Anne Bellemere suena bien y así complaceríamos a ambas abuelas ¿No crees?

—De acuerdo, Anne Belle... Y la pequeña sería entonces Rouge ¿Tenías alguna idea para el varón, No? Quiero que lleve el nombre de Shirohige, se lo debo.

—¿Edward? Uhm... ¿Qué tal Garp Edward? —bromeó Nojiko

—¡Rayos, devolvió la leche! —el moreno lo apartó, para mirarse con cierto asco— ¡Justo cuando acabo de ponerme ropa limpia!

—No le gusta el nombre de su abuelo —rió la chica, mientras Ace dejaba al niño en la cuna e iba directo al cuarto de baño. Las pequeñas, ya satisfechas, habían terminado durmiéndose en los brazos de Nojiko— Entonces... ¿Ace Edward? ¿Edward Ace?

—¡Quiero que se llame Shanks! —el grito precedió a Luffy, que irrumpía en la habitación con su característico arrebato de entusiasmo. Corrió hacia la cuna para observar a su "nakama"— ¡Hola, Portgas D. Ace Shanks!

—Te recuerdo que le pusimos así al lagarto —el mayor lo apartó a un lado—. Oi, No, creo que nuestro glotón acaba de mojarse.

El capitán sujetó la baranda para inclinarse hacia atrás, quedando pensativo por unos minutos. Observó a su hermano, que se las entendía con los imperdibles del pañal.

—Aunque... tenía un buen amigo que se sacrificó por rescatarte de Impel Down... Ace, ¿Y si lo llamas Edward Bon Clay?

—¡¿Eeeehh?!

Como si el bebé estuviera al tanto, apenas fue liberado del pañal su chorro dio de lleno en el rostro de Luffy, que se inclinaba sobre él.

—Me bautizó... —la expresión de sorpresa en el rostro del menor hizo reír a Ace y a Nojiko— ¡Oye tú, se suponía que ya habías terminado! —se dirigió al niño mientras abría la palma— ¡No puedo patearte el trasero, pero sí darte una buena nalgada!

—Quita las manos, Lu. —apartó al hermano, serio— Y ve a lavarte la cara antes de que Nami vea tu aspecto. ¿Puedes ocuparte un rato más de las niñas, No?

Ella asintió, sin dejar de mecerlas en sus brazos. Ace, por su parte, quitó los pañales húmedos, ocupándose de cambiarlos. Por suerte, Nojiko lo había entrenado con cierto tiempo de antelación y durante una visita del ex Vicealmirante, incluso se atrevió a ponerlos a competir. Luffy dobló la mitad de manera que parecían barcos o papalotes, sin embargo, el viejo Garp por increíble que pareciera hizo un buen trabajo y terminó ganándole.

Secreto de Estado —fue todo lo que dijo al respecto.

Luffy regresó junto a él, ya con el rostro limpio y el cabello mojado.

—Shishishi, tiene buena puntería. Podría competir con Usopp.

—¡NO OTRA VEZ, ACE EDWARD SEGUNDO! —gruñó Ace, irritado— ¿Lo haces expresamente?

—Deberías dejarlo terminar, —aconsejó la peliceleste— los niños hacen la digestión muy rápido.

—¡Es que no acaba nunca! Y esta vez te toca, Lu. —Ace lo dejó a cargo— Aquí tienes el pañal, asúmelo.

—¿Ñaaa... etto... por qué? —el capitán lo miró con expresión confundida hasta que su hermano desató por tercera vez los imperdibles y le mostró el panorama, su rostro cambió a grave— No quiero.

—¿Cómo que no quieres?¿No es tu nakama? ¡Límpialo!

—¡Ni de coña!

Ace contó mentalmente hasta diez y se apresuró a volver a cambiarlo.

—¿Quieres ayudarme en algo y me alcanzas con qué vestirlo, antes de que vuelva a...? —el tono de Ace sonó apremiante— Dame de una vez... eh... ¡Esto es rosado, Luffy!

—Shishishi, pero tiene un dinosaurio.

—¡Eso tienes tú en el cerebro!

Terminó con su labor, disponiéndose a ir por las niñas.

—Shishishi... Bon Clay... Edward Bon Clay —sonrió Luffy, haciéndole cosquillas en la barriga al bebé.

—¡Que no le digas así, que después creerá que es su nombre! —gritó al oído del hermano— ¡Y ya empezó a llorar otra vez! ¡Es culpa tuya! —Pasó las manos por los cabellos con desesperación, sin saber qué hacer para callarlo— ¡OI, LOS HOMBRES NO LLORAN! ¡Vas a despertar a tus hermanas!

—Si vociferas de ese modo, lo alterarás aún más —suspiró Nojiko, que intentaba mantener dormidas a las otras— ¿Qué tal si lo llevas un rato a pasear por la casa? Puede que eso lo calme.

—Buena idea. —Ace no esperó para cargarlo otra vez y las pequeñas se hicieron oír a dúo en la habitación— Ya solo me faltaba esto…

/

Que Sengoku lo citara, después de tener noticias de los últimos acontecimientos, era parte de la rutina. Garp ni siquiera se molestó en replicarle cuando lo acusó de traidor.

—Pensé que me habías llamado para compartir tus galletas de arroz. Verdaderamente, ya me cansa oír lo mismo ¿Qué tal si hablamos del futuro y nos ponemos a ver lo importante que es para un viejo tener quien lo cuide?

—No he visto aún que nadie lo haga dentro de esa maldita familia que te creaste. Se reproducen como los conejos, por eso mismo debió ser eliminada de la faz de la tierra desde hace años. —el puñetazo a la mesa hizo que el instructor de marines lamentara que no le hubiesen dado ese buró a él— Pero tuviste que proteger al chiquillo endemoniado de Roger y ahora a tus supuestos bisnietos, sin ningún agradecimiento de su parte. Como Inspector General, me toca estar al tanto de lo que hagan esos mocosos en el futuro.

—Oh, estoy muy orgulloso de todos ellos. En el fondo, he llegado a descubrir que incluso las brujas me aman. ¡Y deberías ver a esas bebas tan bien nutridas! Las consentiré todo lo que me plazca.

—Que un héroe de la Marine termine sus días como un viejo chocho...

—¡OH, ALTO AHÍ! —el puñetazo de Garp resonó en la madera e hizo saltar a Sengoku— Llámame traidor, sedicioso, rebelde y todo lo que se te venga en ganas ¡Pero respeta mi condición de abuelo intachable!

—De cualquier modo, ya tengo registrados a tus bisnietos, por si en el futuro tan promisorio que les auguras, se les ocurre coger el mismo camino que el padre. —el Inspector General hizo correr los dedos por el costado de una pequeña loma de papeles— Esperemos que no te equivoques.

—Uhm... me preocupas en serio, Sengoku. Eres mi superior, pero también mi amigo... te estás volviendo obsesivo... —le dijo Garp en voz baja— No es bueno quedarse solo, todo es por la cabra.

—¿Qué tiene que ver…?

—Va siendo hora de que consideres que una cabra como mascota está bien... pero como familia... Debiste intentarlo con Tsuru en los viejos tiempos, fue un derroche de tu parte.

—¡Es demasiado, Garp! —Sengoku golpeó la mesa esta vez con las dos palmas abiertas— ¡Si te has mantenido en la Marine es solo porque...!

—Bla, bla, bla. Ya lo sé. Por cierto, ¿sabes que hacer pañales es un excelente ejercicio para relajarse? Te mostraré —el instructor de marines tomó los papeles que antes Sengoku hojeara, para luego doblarlos con rapidez uno tras otro— ¿Ves? Así y así... pliegas esta punta... Y si el niño se ensucia, pues los recoges de este modo y ¡al cesto! —terminó arrojándolos al mar.

—¡¿Qué rayos haces, Garp?! —Sengoku lo observó atónito y se lanzó hacia la ventana— ¡Esto raya en la total insubordinación!

—Acaba de pedirme un descanso —el ex Vicealmirante se encogió de hombros—, quiero pasar unas vacaciones con mis nietos.