BELLA POV.-

Mire a mi reflejo nerviosa cosa que nunca antes había hecho, yo no era así, pero sabía el porqué de mi situación, hoy se llevaría la misión más difícil de mi vida, mi boda, por primera vez me casaría sin ganas de matar a mi marido, es decir, está vez no sería por trabajo, sino por amor. Si tan sólo tres meses y medio atrás me hubiesen dicho que hoy me casaría y por amor, lo golpearía tan fuerte que estaría ahorita en coma. Suspire al recordar cuando en realidad empezó todo.


FLASH BACK

- ¡Mierda! Maldito carrito, odio hacer las compras- Maldije mientras batallaba con el carrito, cuando llegue hasta el área de cereales me puse a buscar ese asqueroso cereal de trigo y avena que Lindsey me había pedido que llevara a su departamento, para mi todos eran iguales. Todos servían para lo mismo, para comer, después de cinco minutos pensando cual tomar opte por llevar una caja de las tres opciones que tenía, mientras pasaba por los pasillos iba tomando ciertas cosas de ellos, traía ya el carrito entero de galletas, cereales, congelados, pastas, frutas, leche, dulces, bebidas y comida para Félix el hurón de Daisy y apenas había cruzado a mitad del supermercado, gracias a nuestro trabajo ganábamos bien, por lo que no me importaba gastar; por ir viendo la lista que Lindsay me había hecho choque con otro carrito haciendo que algunas de mis cosas cayeran.

- Bien Bella eres una idiota, mira lo que has hecho- Rezongue mientras me agachaba a juntar mis cosas.- Discúlpame fue mi culpa, lo siento venia distraída.

- No te preocupes, yo también estaba igual- Me quede de piedra al escuchar esa voz, levante mi rostro con rapidez haciendo que nuestras frentes chocaran y por el golpe tumbándome.

- Oh perdóname, ¿Estas bien?- Pregunto ayudándome a levantar y entregándome mis cosas.

- Sí gracias, yo… me tengo que ir- Dije sin saber que decir, caminar y me pare al escuchar su risa.

- Oye, ¿No se te olvida algo?- Pregunto con humor, con algo de vergüenza me di vuelta y camine hasta mi carrito, ahora si era personal contra el carrito y yo.

- ¿No lo olvide, sabes? Eso es lo que hago siempre vengo al súper por horas y cuando ya tengo el carrito lleno, huyo de él y luego vuelvo a empezar, es mi rutina, ya sabes cuando no tengo nada que hacer- Dije avergonzada, mientras pensaba que más tenía que comprar, ¡Puré de tomate! Para la lasaña.

- Bien, pues ya que estas desocupada te invito un trago.- Dijo con rapidez deteniendo mí marcha.

- ¿Me estas invitando a salir?- Pregunte con la ceja alzada.

- Oh, no, no, no es una cita, es por el bien de los empleados de aquí, no debe ser muy cómodo ordenar todas las cosas de nuevo al terminar su jornada solo porque una linda chica no tiene nada más que hacer- Reí al escuchar sus palabras.

- Vaya que sí lo pones así me haces ver como una bruja y bien aceptó sólo porque me convenció tú argumento.

- Yo nunca quise decir eso, por cierto mi nombre es Edward- Se presentó.

- Soy Bella- Respondí.

- De eso no tengo duda- Respondió mirándome, he de decir que sí mirada de agradaba no eran de ese tipo que sólo te ven con lujuria, o de aquellos que me querían matar.

- Mi nombre es Isabella, pero todos me llaman Bella- Afirme aceptando su mano.

- Sin decir más comenzamos a caminar terminando las compras, era casi natural, él y yo hablando de que marcas preferíamos, quince minutos después y dos carritos por mi parte llenos terminamos las compras, Edward se había ofrecido a prestarme su carrito a que él sólo compraría un poco de cereal y té. Estábamos a punto de llegar a la caja registradora, cuando escuche.

- Mira abuelita ya viste todo lo que llevan- Una pequeña jalaba la correa de su bolsa, haciendo así que la señora nos viera a ambos y carrito y sonrió.

- Recuerdo con mí querido Howard veníamos a hacer las compras, Danie.- Le dijo la señora con algo de melancolía. Yo no tenía ni idea que decir y que pensar y al parecer Edward estaba igual.

- Ten esta, cielo. Este es mejor para lavar la ropa, vamos Danie- Sin más tomó a la niña y - Por cierto, que linda pareja hacen, espero que su amor duré para siempre.

- Una vez solos me sentía avergonzada con Edward mientras él me miraba con humor, por lo que sin pensarlo lo deje atrás.

- ¿Y a dónde me llevaras?- Pregunté cuando subimos a su auto, un maverick negro.

- ¿Conoces Niza? - Me pregunto.

- No, sólo he estado tres días aquí y los dos primeros por trabajo.

- Bien iremos. - Afirmó.


- ... ¿Es verdad? Por Dios ¿En verdad te rompiste los dos brazos y te fracturaste el pie por salvar un gato?- Pregunté riendo mientras le daba otro trago a mi cerveza.

- Mi recompensa fue ser el héroe de mi hermana hasta ahora- Respondió orgulloso.

- Eso debe ser lindo- Respondí con sinceridad.

- ¿Tienes hermanos?- Interrogo.

- No, no tengo, fui hija única- Agradecí que hiciera ningún comentario más.


- ¿No te estabas hospedando en el hotel?- Me pregunto cuando llegamos a mi departamento.

- Sí, pero hable con mi amiga y ella me lo prestó- Informe- ¿Quieres entrar?- Pregunté él sólo asistió y subo al elevador, los primeros dos pisos los pasábamos en un incómodo silencio, pero algo pasó en el segundo, que el cuestión me décimas de segundo nos estábamos besando como sí no hubiese mañana. Sentí como durante el beso me tomaba con agilidad de los glúteos y me alzaba haciendo que yo me abrazara a sus piernas, sentí como me estampo en la fría pared del elevador, gemí al sentir la superficie fría en mi espalda descubierta a causa de mi vestido.

- ¿Cuál es tú piso?- Preguntó mientras le quitaba la camisa, y rasguñaba su pecho.

- 30- Respondí al sentir como mordía la parte trasera de mi oreja, mi punto débil.

- Bien, tenemos tiempo- Anuncio besando el nacimiento de mis pechos.

Con fuerza tomé con mis manos su rostro y lo bese ferozmente, Dios nunca había odiado más el tiempo de espera para llegar a mi departamento. Nuestras manos se encontraban explorando el cuerpo del otro, sonreí cuando nos reflejamos en el frío metal, despeinados, Edward sin camisa y sus pantalones a la cadera y mi vestido mal acomodado y peor aún los tirantes rotos.

- Edward, mi vestido- Rezongue.

- Lo siento- Te lo compensare.- Prometió dándome un beso en la mejilla. Sin darme tiempo de nada la puerta se abre y salimos sin dejar de besarnos, no tengo idea ni de como entramos a mi departamento ni tampoco a qué horas estoy semidesnuda gracias a Edward, muerdo mi labio a medida que su mano sube y bajo a lo largo de mi pierna. Me mira y suelta una risita, seguida de una mirada llena de lujuria y humor. Puedo sentir pecho desnudo contra los míos, entrelazo mis brazos en su cuello, mientras su aliento caliente choca contra mi cuello junto antes de que lo bese lentamente, mientras nos guía a la habitación.


Puedo sentir los rayos del sol en mi rostro, haciendo que frunza el ceño, mi cabeza duele un poco, trato de levantarme de la cama, pero un brazo en mi cintura me lo impide, entonces sonrió, sé de quién es, por lo que me acomodó en su pecho de nuevo.

- Buenos días- Dice apretándome.

- Buenos días, dormilón- Respondió sonriendo.

- ¿Dormilón? Fue tú culpa- Reprocha riendo. - Bella, sé que te parecerá una locura, pero estaré un tiempo aquí y tú también...- Habló dejando la frase inconclusa.

- Sí, sí quiero, pero después de este tiempo nadie volverá a saber del otro, ¿Está bien?- Pregunté.

- Está bien- Susurro antes de besarme.

Y de nuevo me volví a equivocar.


Escuche las voces de quienes había encargado Kate, mi cuñada para que todo saliera a la perfección, mordí nos labios con nerviosismo, y me coloque una bata de seda negra la cual cubría a la perfección mi lencería de encaje, y me asome al balcón y sonreí al cerca que a tan sólo dos habitación del mío se encontraba la de Edward, mi prometido, sin pensarlo, salí por completo de mi habitación, cerrando la puerta tras de mi sin hacer ruido, y salté el primer balcón sin problema, sólo son ocho pisos, me dije tratando de tranquilizarme, sonreí cuando por fin llegué al balcón perteneciente a la habitación de Edward. Sonreí cuando lo vi, semi desnudo riendo con Emmett y James sus primos, lo había extrañado tanto, hace cuatro días había sido la última vez que lo había visto, antes de su "despedida de soltero", observe gustosa como salieron de la habitación Emmett y James en busca de más champagne y al verlo mirarse al espejo entre a la habitación.

- Creí que huirías a la primera de cambio en Las Vegas.- Susurre abrazándolo por detrás y besando su hombro desnudo.

- Te he extrañado tanto.- Hablo dándose vuelta y besándome con una mezcla de amor y pasión, a la cual ya correspondí con la misma euforia.

- Yo también te extrañe, Edward.- Hablo con la voz entrecortada mientras el besaba mi cuello, yo recorría su espalda con una mano y con la otra acariciaba su cabello cobrizo.

- Amo como tus labios pronuncian mi nombre, mi Bella- Suspire al sentir como me abrazaba con infinito amor y besaba la coronilla de mi cabeza.

- Tengo miedo, estoy por completo segura de que quiero pasar mi vida a tu lado, pero...- Admití avergonzada.- Te quiero tanto que no soportaría estar lejos de ti, es la primera vez quiero algo con tanta intensidad.

- No me importaría no casarme contigo, no se necesita ningún papel, para que avale el amor que te tengo, no me importaría no casarme si de todos modos te tendré a mi lado, te amo y nunca te dejaría, tú eres mi razón de ser- Hablo con sinceridad no solo en sus palabras, sino en su mirada. Al no saber que decir lo bese demostrándole todo lo que hacía sentir, cuando sus manos recorrían mi cuerpo mi piel se encendía, él era el único que había logrado hacerme sentir así, y estaba feliz de que él hubiera sido, me tomo de los muslos haciendo así que yo abrazara su cintura con mis piernas, Edward me llevo hasta la cama y me deposito con suavidad, nos miramos a los ojos y nos sonreímos, Edward tomo el cordón de mi bata y estuvo a punto de desanudarla, pero negué.

- No Edward, yo quiero ser la Sra. Cullen y solo hare el amor con mi marido, te amo y eso es más fuerte que cualquier cosa.- Tenía miedo de casarme, pero no tenía miedo de estar con Edward y a pesar de mis dudas al matrimonio, sabía que Edward y yo lo resolveríamos juntos.

Edward se inclinó y beso mi entrecejo y se acostó a mi lado, sin dejar de abrazarme, yo me aferre a su fuerte pecho y coloque mi cabeza en este escuchando los latidos de su corazón. Bese su pecho y su mentón, mientras con mis manos delineaba sus labios, mientras Edward besaba mis dedos, me apoye con mis codos para poder besarlo, no tenía ni idea de cuánto tiempo llevábamos así, dándonos castos besos en los labios, recostados en la cama, hasta que escuchamos un grito.

- Edward, hijo, no encontramos a Be… Anthony Masen Cullen, ¿Qué crees que haces?, Bella cariño, te hemos estado buscando por todos lados, Alice, Kate, Rosalie y Victoria, estaban a punto de llamar a la policía alegando un secuestro- Edward comenzó a reír a mandulaba batiente al escuchar a su madre, sabía que las chicas lo harían sin pensarlo, de mala gana, nos levantamos Edward y yo de la cama y caminamos hasta la puerta, donde Esme la madre de Edward, esa mujer hermosa de cabello color caramelo y ojos color esmeralda, los cuales heredo a su hijo, estaba a punto de salir cuando Edward me detuvo tomándome de la mano y haciéndome voltear, robándome así uno de esos besos que te dejan sin aliento. Me sonroje, al ver escuchar a mi futura suegra.

- Edward, por Dios hijo, te casaras con ella en menos de una hora, a este paso tendré a mi nieto antes de llegar a la noche de bodas- Lo reto sin molestia, nos veía tratando de ocultar su sonrisa.

- Perdón mamá.- Se disculpó con una sonrisa pícara, la cual me afirmaba que no lo sentía para nada.- ¡Te esperare en el altar seré el chico de traje negro, el cual estará al lado del padre!- Bromeo Edward, sonriente, cuando estaba a punto de entrar a mi habitación.

- Y yo seré la chica de blanco.- Respondí de la misma forma.

- Bien así no habrá equivocaciones.- Grito cuando yo ya había sido jalada al interior de la habitación.

- ¿Cómo es que saliste sin que nadie te viera? Solo un segundo te deje sola, y nunca te vi por el pasillo.- Pregunto Kate curiosa, una vez ya lista, aun no me veía al espejo, tenía miedo del resultado, y si no le gustaba a Edward.

- Brinque por el balcón- Respondí con rapidez, diablos, nunca pensé en lo que dirían al enterarse, al parecer Edward no se había dado cuenta de este hecho.

- ¿Pero cómo?- Insistió.

- Yo antes iba a gimnasia, ¿Ya es hora?- Pregunte dando por terminado el tema.

- Ya casi, solo falta esto, ten cariño, la tradición dice que debes tener algo nuevo, algo viejo, algo azul y algo prestado. Y como ya me habías dicho que ya tenías el ''algo viejo'', quiero darte el algo azul.- Dijo entregándome un lindo broche azul el cual coloco en mi cabello, sonreí abrazándola.

- Muchas gracias, Esme- Sonreí llorosa.

- No quiero que llores cariño, ya es hora, y ahora yo te traigo esto mi cielo, es algo viejo- Solté un jadeo al escuchar ''a mi madre'' entrar a la habitación y ver lo que traía entre manos, era la pulsera que con la papá se la había obsequiado a mamá el día que se casaron.

- Muchísimas gracias- Susurre abrazándola cuando todas salieron de la habitación dándonos privacidad.

- Tus padres estarían muy orgullosos de ti mi niña.- Beso mi frente, yo trataba de que mi maquillaje no se corriera.

- Te quiero mucho nana, gracias por estar aquí, en un momento tan especial, ahora anda que Alice, estaba vuelta loca con tu regalo.

Después de abrir la puerta Rose me sonrió a lo que yo asentí, Alice y Rosalie eran mis mejores amigas de toda la vida. Y eso nunca cambiaria.

- … Lo nuevo será el liguero- Dijo Alice sonriente, ayudándome a colocármelo.

- Y lo prestado serán los aretes.- Dijo Kate.- Mamá me los dio cuando me case con Garrett, pertenece a su familia desde hace décadas.

- Muchas gracias- Agradecí por vigésima vez.


Mire nerviosa al final del pasillo donde Edward se encontraba mirándome, hoy sería el gran día, tome el brazo de ''papá'' quien me sonrió infundiéndome valor, no sé cómo paso todo pero cuando me di cuenta estaba frente a Edward quien beso mi mano con devoción y me quito el velo, sonreí avergonzada al ver su profunda mirada, después todo lo demás paso sin que me diera cuenta, nuestros votos ya habían pasado en los cuales nos juramos amor eterno.

- Ahora que ya han intercambiado sus votos y anillos, los declaro… Sr. Y Sra. Cullen, ahora puedes besar a la novia, hijo- Declaro el padre, haciéndonos reír, sonreí cuando Edward movió sus labios diciendo ''te amare toda la vida'' antes de besarme.


Dejenme un lindo Review para que me digan que les parecio el capitulo!

Astoria Eaton Cullen Potter