XL
"Podéis destrozar todo aquello que veis
Porque ella de un soplo
Lo vuelve a crear como si nada
Como si nada, la quiero a morir..." J.S
Nojiko dejó escurrir entre sus dedos la tierra y le cedió el derecho de arrojar el último puñado sobre el montículo. Apenas el polvo liberó sus manos, Ace se incorporó junto a ella. Bellemere y Shirohige descansaban en paz, bajo el recuerdo de la familia que ambos habían constituido, cada uno por su propio camino. Más allá de las reglas que la sangre imponía, más allá de los límites de lo biológico.
Sintió el apretón cálido de su mano, fuerte y seguro pero nunca rudo para ella, recóndito mensaje de amor que intercambiaban en los momentos de tensión y necesidad, cuando ninguno de los dos se sabía capaz de articular palabra alguna… ni la necesitaban para comprenderse. Quedaron estáticos en la contemplación de aquella cruz, que de madera había pasado a la gloria del mármol, hasta que sus ojos volvieron a encontrarse. Nojiko descubrió otro Ace a la luz del día, oculta su madurez bajo el chico ávido de aventuras, halló al padre dispuesto, al hombre en que poco a poco se había ido convirtiendo, sin dudas ni temores. Y volvió a sentir el repiqueteo punzante de aquel beso robado años atrás, a despecho de cuanta promesa hicieran de no ir más allá del abrazo.
—Ace… —mordió sus labios antes de continuar y se preguntó cómo la vería a ella en ese instante— ¿Tu padre hubiera estado de acuerdo con que cambiaras la vida del pirata por esta otra?
—Si me hace feliz, —sonrió amplio sin dejar de contemplarla— ten por seguro que donde quiera que esté, lo aprobaría… incluso Gol D. Roger puede sentirse orgulloso ¡Y no tengo remordimientos!
—Pero tu afán por la aventura…
—¿Quién dice que no las hemos tenido, que vendrán más? Y hasta ahora, vencidas con lauros, no puedo quejarme —echó hacia atrás el sombrero—. La mejor de todas, lograr tu conquista.
—Descarado como siempre.
—Ah, sí, supongo que no tiene caso negarlo. —sonrió ladino, al recordar una bofetada de Nojiko, "por llevar la mano donde no le era permitido"— El abordaje para tomar tu fortaleza fue la más difícil….
—Yo creí que serías un poco más tímido, ¿sabes? —lo regañó con su coqueteo innato, heredado de Bellemere— Al final, te portaste como el pirata que eres.
—Hombre de los pies a la cabeza. —rió maligno— ¿Cuánto tiempo planeas seguir actuando como si no te gustara? Habría que escucharte, sobre todo cuando pides encargo. Oi… no te ruborices, —sonrió tierno al verla ocultar el rostro en su pecho— eso te hace más linda y… es impropio que me tientes en este lugar.
—¡Oye, guarda un poco de respeto! —Nojiko lo reconvino dándole un suave manotazo en el hombro— Este acantilado solo ha visto muerte o lágrimas... —suspiró— Aquí nos encontramos cuando a mi embarazo se añadió el desembarco de la Marine. Descontando el de Bellemere, fue el peor de todos los lances que hemos tenido.
—En cierta forma, sí, pero me reconcilió con mi padre… —Ace tragó en seco— mi padre biológico, quiero decir…
—Y al final terminaste siguiéndole los pasos.
—Tan de cerca, que casi temí que acabaras como mi madre. Estuve a punto de volverme loco cuando vi que podías perder tu sueño, que al final también era el mío…
—Creo que la aventura más intensa es la que llevamos con los niños. —Nojiko lo observó cavilosa— ¿Podremos?
—¡Podremos, tú misma lo dijiste en la mañana! —Ace se notó entusiasmado y de pronto recordó lo que sucediera antes de salir— Ah, No… Siento que Rouge se escapara cuando me dejaste solo con ella en la cama y me dormí…
—Sí, la encontré gateando por la sala hacia el jardín —se cruzó de brazos—. Bueno, es tiempo de darles un espacio más amplio, o un padre más preocupado.
—¿Lo dices en serio? —Ace la observó inquieto y añadió sombrío— ¿Qué otro hombre ocupe mi lugar al lado de los niños? Ni pienses que voy a permitírtelo.
—Tampoco buscaría otro, a menos que me hagas una trastada. —Nojiko sonrió plena y le confesó sin reservas— Si no te has dado cuenta ya, es tiempo de que sepas que no te cambiaría por nadie.
—...Quizás no sea lo mejor para ti, o para los niños pero... —por un momento Ace meditó, su vista perdida en la tierra— No voy a renunciar al placer de intentar serlo.
—Ya lo eres ¿quién necesita más? —en respuesta, la atrapaba con un beso, tan de sorpresa, que Nojiko no pudo negarse al embiste— Por favor, que estamos ante una tumba.
—Lo dicho, un lugar que solo recogió tristeza y llanto. Pero quiero cambiar las cosas, ahora que podemos hacerlo. —Ace puso su mano sobre la cruz— ¿Recuerdas cuándo te dije que cumpliría el sueño de alguien más, No? —ella asintió— Toda su vida el viejo quiso tener una familia y yo, en cierta forma lo he hecho parte de ésta. Algo tarde pero…
—Tarde es mejor que nunca, Ace.
—De cualquier modo, no deja de ser una familia libre e informal, como todo lo que he hecho en mi vida. —dudó— Ahora que tu madre Bellemere y mi padre Shirohige nos escuchan ¿quisieras hacerla legítima?
Nojiko lo miró atónita.
—¿Qué?
—Es un lujo que puedo darme ahora que la Marine me ha dejado algo tranquilo, —dijo irónico— y no creo que el alcalde de Cocoyashi se oponga. En otras palabras, acabo de pedirte matrimonio, Nojiko.
—Supongo que no estás bromeando.
—No.
—¿Un pirata queriendo echar el ancla y establecerse en un lugar? Si fuera la chica de diecisiete, moriría de pura ilusión. —unió su mano a la de él sobre la cruz y sonrió— Matrimonio es la palabra más difícil de todas, y yo lo aceptaría... si no lo hubiésemos hecho años atrás. Libre e informal, a nuestra manera, bastaba con que tú y yo lo asumiéramos, aunque fuera de ese modo negligente ¿Cuál sería la diferencia? No, Ace, no necesito de una rúbrica en papel para saberme tuya.
—Definitivamente, ¡eres la mujer que amo, No! —le devolvió la sonrisa y asiéndola del talle con ambos brazos, le hizo dar una vuelta consigo.
—¡Suéltame, Ace! ¡No dejas de ser infantil! —protestó riendo, hasta que la depositó en el suelo.
—Entonces, es tiempo de regresar a casa con los chicos —se volvió, llevándola de la mano—. Lu y Nami deben estar a punto de decidir que no van a tener hijos.
—Me recuerda a alguien.
—La carne es débil... —sonrió malicioso y ajustándose otra vez el sombrero, se volvió para mirar la cruz que dejaran atrás— Viejos... todavía hay esperanzas de que la familia crezca.
—Ahora que eres el pilar de una, —Nojiko quiso aclarar su última duda— ¿te ha sido tan amargo el vino?
—Desde el brindis hasta la última celebración voy a estar embriagado, No. Así que tienes por marido a un perfecto borracho... —Ace lanzó una carcajada y apresuró el paso— Y puede que a veces sea agrio al gusto, ¡pero me muero por probar el añejo!
Fin
28-09-2010
Nada, he puesto punto final a esta historia, a pesar de que la ausencia de conexión conspiró bastante contra ella. Aún falta un Epílogo especialmente para kaizokuou16, que debo terminar.
Muchísimas gracias a todo(a)s por compartir conmigo su nacimiento y verlo crecer, como a uno de mis hijos. Al menos, le puse el mismo amor con que hago las cosas para mis dos niñas.
A kaizokuou16, que me ha sido tan fiel ;D a Nami chan y Ari (Gynee), con las que ha surgido una amistad más profunda que el Atlántico. A Gabe Logan, a quien animo a continuar con sus historias. Rebeca18, Bella Scullw, LizbethRo… Tantos nombres que han ayudado a que continuara y sus reviews me proporcionaron un placer inmenso. Y los demás lectores, que igualmente con sus observaciones me han ayudado a escribir mejor, a sentir lo maravilloso del intercambio intelectual y lo estimulante de saber que tengo amigos en otras partes de este mundo.
A Eiichiro Oda, a quien odio y a la vez admiro, nunca le perdonaré la muerte de Ace y la visión terrible de su fría tumba. Pero le agradezco:
Que haya muerto H-H: Héroe y hombre. (Por Dios, si le hacía lo mismo que a Sanji…)
Que le haya dado esa personalidad tan compleja, que es todo un reto trabajar.
Que me haya dejado un espacio en su historia para darle esta oportunidad al personaje, bien que la merecía. (Esperemos que no se le ocurra a Oda poner que la mitad de los niños que han salido en el manga, son hijos "regados" de él, aunque lo creo capaz de todo.)
En fin,
Besos y Gracias!
Eliete
