Edward POV.-
Desperté al sentir mi teléfono vibrar en la mesita de noche por lo que me levante tratando de no despertar a Bella quien estaba de espaldas a mi, con cuidad me deshice del agarre de su mano con mi brazo ya que me encontraba abrazándola por la espalda, me calce con mis pantuflas azules y me abrí la puerta de vidrio la cual daba al balcón.
- Más vale que sea bueno, son las tres de la mañana- Gruñí sin mirar el número, al sentir el aire estamparse con mi torso desnudo bostece molesto.
- Ed… Edward, soy yo Kylie, vienen por nosotros, Isaac sabe quién soy y está furioso, te necesito- Susurro despacio.
- ¿Dónde está Sarah?- Pregunte despertándome por completo, al no escuchar de contestación alguna ladre- ¿Dónde se encuentra Sarah, Kylie? ¿Están bien? ¿Dónde se encuentran?
- Yo no lo sé- Lloriqueo, para luego tragar en seco- Ella está dormida, pero no tarda en llegar Isaac y no sé qué hare cuida de Sarah por favor- Suplico.
- No te ocurrirá nada, Kylie, no lo permitiré iré para allá, te pediría que huyeras pero se la seguridad que tu ''esposo'' te tiene así que has una cosa, toma a Sarah, pero primero tendrás que atrancar la puerta de la habitación de Sarah y saldrás por la balcón y te pasaras a la habitación de huéspedes donde te esconderás con Sarah en el closet- Le explique mientras me colocaba una camiseta blanca y una sudadera azul marino con gorro y un pantalón deportivo asi como unos tenis, con una rapidez casi inhumana.
- ¿Pero para que, Edward?- Pregunto con apenas un aliento de voz.
- Porque eso nos hará ganar tiempo suficiente para que yo llegue, no quiero que te pongas nerviosa, Kylie, estarán bien, no permití que les hagan daño- Prometí, colgué mientras entraba a la habitación y besaba la coronilla de Bella, quien parpadeo mirándome de pies a cabeza.
- ¿A dónde vas?- Me pregunto tratando de levantarse.
- No, no te levantes es muy temprano, me tengo que ir por un amigo que está en problemas, volveré pronto- Prometí, nunca me había gustado mentirle a Bella, por ello le había dicho la verdad a medias.
- ¿Quieres que te acompañe?- Pregunto.
- No, volveré pronto, te amo- Me despedí.
Baje las escaleras de tres en tres, y casi corrí hasta el garaje donde tome el una mochila la cual estaba escondida en uno de los muchos compartimientos secretos que tenía en la casa, esta mochila era como la de Dora la exploradora solía decir James ya que en ella encontraba todo lo que te puedas imaginar y necesitar, antes de subir a la moto me coloque el casco y maneje como loco me sentía desesperado había conocido a Kylie cuando entre a la academia ella era hija de uno de mis superiores, no me importo mucho los comentarios de los otros novatos acerca de nuestra amistad la cual llevo hasta nuestro matrimonio casi cinco años atrás para una misión, no era la primera vez que me habían dado una identidad de hombre casado para las misiones y en una de ellas estuve casado con ella por casi seis meses, tiempo suficiente para conocerla, sabía que era valiente, pero también era insegura, por ello buscaba la admiración de su padre, pero todo cambio cuando para una misión tuvo que enamorar y casarse con Isaac Goulding un imbécil que se encargaba de una gran red de venta de armamento ilegal así como de ser un estafador, Kylie cambio con el paso de los meses, sus informes cada vez era más cortos así como las llamadas que me hacía a mi o a Xander, tiempo después dimitió y dijo que él era buena persona y que estaba embarazada de él, después de eso no se supo nada más de ella, ella nunca le dijo a su marido acerca de todas los agentes encubiertos que habían pero tampoco nos ayudó más, Xander fue quien más se molestó, él estaba enamorado de ella desde que la conoció pero a ella en ese entonces no le importaba otra cosa que ganarse la admiración de su padre. Vire hacia la izquierda después de exactamente 41, 7 kilómetros de casa, hacia el bosque, aparque y baje de la moto, sabía que le tomaría entre dos a tres minutos antes de que Goulding llegara lo había visto venir en una de las camionetas que tenía, por lo que tome una de mis armas y le coloque el silenciador, no quería sorpresas, corrí durante tres minutos hasta de encontrarme con una casa enorme la cual se encontraba iluminada, afuera se encontraban cinco hombres de los cuales dos de ellos se encontraban dormidos, otro se encontraba más retirado orinando y los últimos dos a cada lado de la enorme puerta, sin importarme mucho el que cualquiera de esos idiotas me viera le dispare al que se encontraba más alejado una vez que me coloque detrás de él, con cuidado lo coloque en el suelo, al obtener un punto ciego de parte de ellos dispare otras dos veces, matando así a los idiotas que ''custodiaban'' solo quedaban los dos despiertos, nunca me percate de la persona que estaba detrás de mí, hasta escuchar cómo cargaba su arma, por lo que fui más rápido que él, y golpee la parte de arriba de su garganta logrando quitarle la respiración escuche como disparo a lo ciego, logrando impactar cerca de su otro compañero el cual corrió con rapidez hacia nosotros maldije al ver que no contaba su arma con silenciador lo que hizo que más rápido se dieran cuenta de mi intrusión, con agilidad logre dispararle a ese idiota y correr hacia una de las bardas de la casa no tengo ni idea cómo pude brincar tan alto hasta agarrarme de la parte de arriba de la barda y brincar hacia la casa, al levantarme una de las espinas del rosal que se encontraba en donde había caído desgarro mi sudadera sin importarme el escozor corrí disparando certeramente, escuche como un auto derrapada lo que significaba que ya había llegado.
Subí las escaleras sorprendiendo que no tenían tanta seguridad como la que esperaba había contado quince personas en total, lo que no sabía era cuantas personas habían llegado junto con Isaac, corrí hacia la habitación de huéspedes y atranque la puerta de la habitación antes de abrir la puerta del closet lo que me sorprendió fue el fuerte golpe que me recibió el cual he de decir que no vi venir.
- Joder, Kylie soy yo, Ed…- No pude terminar porque fui impactado por un frágil cuerpo.
- Ed… Edward, lo siento… Xan y tú tenían razón- Lloriqueo, antes de ocultar su rostro en mi pecho pero no tan rápido para percatarme del enorme moretón que tenía en el rostro el cual estaba casi desde su ojo hasta su mentón.
- ¿Pero qué demonios?- Pregunte furioso.
- Estoy bien, esto por fin se acabó- Dijo restándole importancia, pero soltó un jadeo al escuchar los gritos furicos de Isaac quien venía subiendo las escaleras.
- Esto no se va a acabar aquí lo voy a matar a ese malnacido, pero antes tengo que sacarlas de aquí- Escuche a la niña quejarse ante tantos ruidos, ve al balcón y agáchate detrás de la maceta, pero ten cuidado de que no haya nadie en el patio, no quiero que les pase nada- Dije saliendo de la habitación, tome una de las bombas de gas que tenía lo cual me dio entre diez a veinte segundo antes de que comenzara a asfixiarme con el olor, tiempo sufriente para matar a cuatro que venían hacia mí, entre de nuevo a la habitación antes de mandar un simple mensaje, '' Ven pronto'' camine con tranquilidad hasta el balcón en donde ambas chicas estaban agachadas al parecer Sarah entendía ya que aun a su corta edad de dos años estaba llorando en silencio.
- Te dije que vendría por ti, le prometí también a Xander cuidar de ustedes mientras él se encontraba cerca pero conociéndolo no tarda en llegar- Dije escuchando cómo un auto chocaba con la entrada de la casa, después de disparos, en ningún momento solté el arma, lo cual me dio tiempo sufriente para matar al idiota que trato de matar a Kylie desde abajo.
- ¿Kylie? ¿Edward? ¿Dónde jodidos están?- Grito una voz masculina, mire a Kylie quien me quedo de piedra al reconocerla.
- Acá- Grite de vuelta, no pasaron más de tres segundos cuando la puerta se abrió dejando ver a mi mejor amigo, el cual al ver a Kylie corrió a abrazarla al igual que ella a él.
- Te extrañe tanto- Susurraron entre susurros. – Nunca te dejaré, eres lo más importante de mi vida- Susurro Xander.
Suspire cansado al llegar a casa, había sido una mañana agitada, a pesar de todos nuestros intentos Isaac Goulding había podido huir, a pesar de haber matado a por lo menos quince personas no me sentía mejor, era mi trabajo, pero había pensado en dejarlo de un tiempo para acá, pero sabía que primero tenía que ser sincero con Bella, sabía que gran parte de las molestias que teníamos eran por mi culpa, una relación se basa en la confianza y realmente odiaba mentirle, también temía la idea de perderla cuando se enterara la clase de persona que era, pero aún más la idea de que pudiera estar en peligro por mi culpa, la amaba más que nadie, y hoy al estar cerca de Sarah supe que quería tener eso con Bella una pequeña castaña de preciosos ojos marrones que corriera por toda la casa y en realidad me gustaba la idea de llegar a casa y encontrarme con Bella y ella, pero primero se honesto, me dijo mi conciencia, al entrar a casa me deshice de la sudadera que tenía la cual estaba rota y no quería que Bella la encontraba por lo que la deposite en el bote de basura, caminaba hacia la habitación cuando escuche ruidos en la piscina por lo que decidí ir hacia allá.
Bella POV.-
Camine por toda la casa con tan solo un minúsculo bikini el cual era de color vino, hoy era mi día libre había tenido un encargo express de parte de Jeanine, ella me había pedido matar a un idiota que se encontraba en un pequeño departamento a las afueras de la ciudad, todo había sido rápido y demasiado fácil, se encontraba durmiendo cuando todo sucedió en tan solo dos minutos entre y salí, por lo que podía disfrutar mi día, Edward no sé encontraba se había levantado muy temprano en la mañana y se había marchado al alba y desde entonces no sabía nada de él, suspire cansinamente mientras me colocaba mis lentes de sol y mis audífonos en lo más alto mientras escuchaba la nueva canción de Bruno Mars, Gorilla, tome un trago de mi Sea Breeze, molesta, no más que molesta, estaba furiosa con Edward, conmigo, con todo el mundo en especial con Sandy quien había acabado con toda posibilidad de una buena sesión de sexo con mi marido, fruncí el ceño furica cuando alguien me quito los audífonos y mi trago de la mano, Edward me miro sonriente antes de terminarse de un solo trago mi bebida, lo mire molesta cuando dejó caer en mi cuerpo las pequeñas gotas que quedan en la copa.
- ¿Pero qué demonios te pasa, Edward?- Gruñí mientras me levantaba de un salto de mi asiento.- Mira lo que has…- No pude terminar cuando Edward me tomo de las caderas y me beso de manera ruda, logrando sacarme un gemido, molesta conmigo misma le lance una fuerte bofetada.
- Yo no soy ninguna de las putas con las que estas, Edward, a mí no me puedes tratar como tal, yo soy tu esposa- Dije jadeante, sentía que mis ojos centellaban a causa del coraje y la excitación, en cambio Edward tenía una sonrisa torcida mientras tentaba su roja mejilla, me mordí el labio un poco arrepentida, yo nunca lo había golpeado, ni mucho menos él a mí, todo esto era culpa de la abstinencia.
- ¡Dios! ¿Sabes cómo le pone el verte morder tu labio?- Preguntando abrazándome de nueva cuenta.- No tengo a ninguna otra mujer- Me dijo mirándome a los ojos- Eres la única mujer en la que pienso todo el día- Dijo antes de besarme directamente en los labios, no aguantaba mucho lo necesitaba, atraje con fiereza su nuca hacia mi solté un jadeo de sorpresa al sentir un dolor agudo en mi labio para después sentir el sabor metálico de mi sangre, ¡El muy bastardo me había mordido el labio! Y vaya que fue excitante, Edward recorrió con sus manos mis piernas, cómo pude me aleje de él y tire de su camiseta blanca la cual se pegaba a su musculoso cuerpo, lo mire con la ceja alzada agradeciendo infinitamente las dos horas de ejercicio diarias.
- ¿Tu gusta lo que ves, Sra. Cullen?- Pregunto presumido lo mire con una sonrisa coqueta antes de quitarle la gorra que todavía tenía, la cual no me había dado cuenta que traía, la tome entre mis manos y él trato de tomarme de nuevo de la cintura pero fui más rápida que él.
- He visto mejores cosas- Mentí mirándolo de arriba abajo, me aleje poniéndome la gorra, camine contoneando las caderas rumbo a la puerta que daba al recibidor de la casa, en todo el camino sentí la mirada de Edward en mi trasero, volteé a verlo antes de con mi dedo llamarlo a mi lado, Edward no dudo en venir y tomarme de las piernas me coloco contra la fría puerta de vidrio y su cuerpo caliente.
- Te enseñare que puedo hacer cosas mejores que otros- Dijo Edward besándome con destreza y desesperación dándome a entender que no había sido la única extrañando esto, llevaba meses esperando esto y ahora por fin lo tendría sin importarme cuantas personas trataban de impedirlo y por la forma de besarme de Edward supe que pensaba lo mismo, una de sus manos se encontraba en su nuca y la otra en su trabajada espalda, la cual rasguñe haciendo que Edward gruñera, él enterró su rostro en mi cuello, me moví dándole acceso total de este, lo empuje lo necesario para desabrochar sus jeans negros los cuales le quedaban a la cadera, mientras mi marido se quitaba los zapatos con ayuda tan solo de sus pies, con agilidad me deshice de su pantalón y solté un fuerte gemido cuando Edward mordió mi cuello, ¿Qué acaso mi marido tenia complejo de vampiro o porque demonios me mordía tanto? Edward me alzo y yo de inmediato enganche mis piernas con sus caderas, tome entre mis mano el rostro de Edward, y le sonreí feliz, el rio haciendo que mi corazón se acelera antes de besar con dulzura mi nariz.
- Te amo- Confesó apretándome más a su pecho, llena de dicha me apreté a su cuello con mis manos, con lo que no contábamos es que nos encontrábamos cada vez más cerca de la alberca y ante mi arrebato de felicidad caímos en esta, salí a la superficie del agua quitando de mi rostro mi cabello, Edward riendo nada hasta mi lado y me abrazo, yo correspondí a su abrazo no sin antes responder a su te amo.
- Yo también te amo, Edward- Dije enterrando mi rostro en su blanquecino cuello.
Dos horas después me encontraba recostada en el fuerte pecho de mi esposo, quien me apretaba a su pecho, hace mucho que no compartíamos este tipo de intimidad, solo traía su camiseta puesta mientras él traía puestos sus boxers negros, comenzó a sonar con insistencia su celular, él gruño enterrando su rostro en mi cabello.
- Iré a preparar un sándwich- Le dije para que tuviera privacidad él en cambio se levantó y me ayudo a levantarme, me dio la espalda antes de decir, sube, cosa que sin dudar hice, él me tomo de las piernas mientras yo enganchaba mis brazos en su cuello, sonreí al ver nuestro reflejo en el vidrio de la puerta ambos estábamos despeinados pero con una enorme sonrisa en el rostro, al llegar a la cocina me coloco con delicadeza en barra mientras él buscaba dos manzanas verdes y una me entregaba a mí.
- ¿Le gustaría ir conmigo a comer, Señora Cullen?- Pregunto sonriente.
- Me encan…- Estaba a punto de contestar cuando el teléfono sonó.
- Eddie, ¿Por qué no contestas mis llamadas? Te he estado llamando desde hace horas- Mire el teléfono como el cual si de mis capacidad estuviera lo quemaría y a Edward junto con esa zorra. Me acerque molesta a este y lo descolgué.
- ¿Quién habla?- Pregunte con dureza.
- Soy Tanya, ¿Quién eres tú?- Pregunto molesta.
Soy Isabella Cullen, la esposa de Edward- Respondí- Mi marido se está vistiendo dado que acabamos de hacer el amor, ¿Gustas dejarle un mensaje?- Pregunté- Oh espera, mi amor, te llama una chica, Daria- Dije con dulzura, Edward me miro con una combinación de incredulidad, burla, miedo y risa, la cual borro a ver mis ganas de matar.- Fue un placer hablar contigo, Daria- Hable con mi voz más dulce.
- Mi nombre es Tanya- Dije furiosa.
- Sí, bueno, Tanya, adiós- Me despedí- Ten- Le tendí el teléfono a Edward golpeando su pecho con fuerza, mientras me alejaba rumbo a la habitación.
- ¿Qué demonios quieres, Tanya?- Preguntó Edward en apenas un susurro cuando me vio desaparecer de la cocina, pero sin sospechar que estaba escuchando- ¡Su nombre es Isabella, y te pido de favor que la respetes! ¡No me llames Eddie, Tanzania!- No puede evitar reír ante ese nombre- ¿Por qué no te puedo llamar si tu siempre me llamas con ese estúpido mote? Bien si sólo me llamabas para verificar que en verdad soy un hombre felizmente casado, me marcho, mi mujer me espera, aunque sabes que espera- Me sorprendí cuando me tomo de la cintura, el muy infeliz sabía que estaba ahí, en realidad no creía que me fuera infiel, pero lo que si no cambiaba aun con el paso de los años y su anillo de casado en mano eran las resbalosas detrás de él, al parecer no entendían que él ya no era un hombre libre y yo soy su mujer, movió un dedo hacia mí, pidiéndome un segundo- ¡¿Qué?! ¿Tanya estas completamente segura de lo que dices? Xander murió… pero hable hace tres días con él, iré en cuanto pueda a ver a JJ, tengo aquí a Bella, si necesitó consuelo ella me lo brindara- Dijo molesto- Gracias, adiós- Sin más colgó.
Lo mire sin saber que decir y en definitiva me sentí más celosa que antes, esa chica Tanya al parecer conocía demasiado a Edward, sin saber que hacer lo abrace, él solo me miro con una sonrisa triste y dejo que lo llevará hasta nuestra habitación una vez dentro cerré la puerta y lo recosté en la cama, yo junto a él, yo lo tenía abrazado mientras él sólo acariciaba mi vientre.
- Nunca antes tuve tantas ganas de matar a alguien, de tener al infeliz que mató a Xander cómo hoy, alguien mató a uno de mis mejores amigos, Bella, al parecer fue un asalto- Me sorprendí la furia con la que se expresaba nunca lo había escuchado tan molesto.
- Lo siento, cielo- Fue lo único cuerdo que pude decir, sentí como algo mojaba mi ''atuendo'', mire a Edward que se limpió con rapidez esa traicionera lagrima, me dolió tanto mirarlo tan molesto y triste.
- No sé qué haría si algo te pasara, Isabella- Dijo mirándome a los ojos, bese su mejilla, su ceño fruncido, su barbilla y por ultimo sus labios, toque todo su rostro queriendo guardar su imagen en mi cabeza y mi corazón.
- No me ocurrirá nada- Dije en tan solo un susurro.
Volví a besarlo pero a comparación de hace horas esto era para tratar de curar un poco nuestras heridas, cada beso y caricia iba de la mano con una palabra, con un te amo susurrado, no soltó nuestras manos en ningún momento, después de terminar él se quedó dormido, lo que me dio tiempo de preparar un emparedado, a decir verdad no sabía cocinar mucho, nunca fue mi fuerte, pero sabía hornear, Reneé me había enseñado.
Reí feliz al sentir la presencia de alguien a mi espalda, me encontraba completamente desnuda obviando la parte de traer de nuevo la camisa de mi marido.
- Prepare un pastel- Dije girándome pero nunca espere encontrarme con él.
- ¿Qué jodidos haces en mi casa? Mi marido está durmiendo- Reclame furiosa, corrí hasta afuera de la cocina mirando hacia las escaleras rezando que Edward por ningún motivo se despertara y bajara no sabía cómo le explicaría esto.
- ¿Recuerdas el favor que te hice años atrás?- Preguntó sentándose despreocupadamente en uno de mis sillones.
- Claro que lo recuerdo, pero, ¿Qué tiene eso que ver?- Pregunte.
- Es hora de que me lo pagues, el objetivo es sumamente importante para mí y por ello he venido a ti, no quiero que nadie sepa esto-Dijo tranquilamente.
- Tienes que irte ahora de mi casa- Respondí- Te lo suplico, no quiero que se entere así mi esposo de esto- Pedí.
- ¿Tú suplicando? ¿Por un imbécil?- Se burló- Querida, ¿Qué tiene de interesante ese idiota? Es un don nadie-
- No te permito que hables así de él, no lo conoces- Gruñí furiosa.
- ¿En serio crees conocerlo como dices?- Pico burlón.
- ¿Dónde estás, cariño?- Me tense al escuchar la voz de Edward.
- Lárgate- Pedí sin pizca de modales.- Aquí estoy, cielo, vuelve a la cama, estaré contigo en un segundo.- Suspire nerviosa.
- Me marcho, pero no sin antes una respuesta- Dije levantándose con parsimonia mientras tomaba su saco.
- Bien, acepto, ahora márchate- Exigí nerviosa.
- Me contactare contigo luego, cariño- Dijo usando el mote que había usado conmigo Edward- y no olvides lo que te dije, ¿En serio crees conocerlo como dices? Qué vergüenza, la gran Gwendolyne Poésy, siendo confiada- Se burló antes de marcharse por la puerta trasera.
- Edward no me mintiera, el fuera incapaz de hacerlo, pensé tratando de borrar mis pensamientos, el imbécil de Vladimir Ivanov había sido mi primer jefe, gracias a él entre a ese mundo, después de que me aleje de la familia Swan, él fue mi única verdadera compañía al igual que Stefan su mano derecha y hermano, dio un salto al escuchar la voz de Edward en detrás de mí.
- ¿Bella?- Voltee sonriente a pesar de lo mal que me sentía, su visita me había recordado a Giddeon.- ¿Qué te ocurre? ¿Te sientes bien? ¡Estas pálida!- Dijo antes de tomarme entre sus brazos cuando me sentía desvanecer.
-… Cariño, mírame a los ojos estos bien, solo un poco cansada- Repetí por milésima vez, me había desmayado y ahora me encontraba acostada en mi cama y con un Edward histérico- Puedes dejar de estar así, por favor- Pedí en un puchero- Sólo quiero a mi marido, no necesito a un doctor.
- Me asustaste, Bells- Aceptó acostándose a mi lado.
- Lo sé y lo siento, sólo que estoy un poco cansada- Dije acercándome más a él, enterré mi rostro en su cuello.- Extrañaba esto, te extrañaba a ti- Admití.
- También yo te extrañaba amor, te amo- Levanto mi mentón y me beso con suavidad, como si fuera a romperme en cualquier instante, nunca me había gustado sentirme débil, frágil, pero con él era diferente, me gustaba saber que cuidaba de mí, saber que se preocupaba por mi bienestar, si supiera que era yo, quien atentaba contra el bienestar de las personas, estando con él no era una asesina despiadada, aquella niña indefensa que perdió a toda sus padres y posteriormente a su hermano, él se había convertido en mi familia, él era todo lo bueno que tenía, él era todo para mí, e incluso por él, por nosotros me replante la idea de mi trabajo, quería, deseaba más que a otra cosa tener una vida normal con él, con estúpidas peleas por el dinero, o por quien amaba más al otro, quería tener lo mismo que tenía Kate.
Me senté de horcadas a él sin pizca de sensualidad o lujuria, solo necesitaba mirarlo a los ojos, a esos precioso ojos verde esmeralda. Aquí vamos, con suavidad, Bella, dilo con tacto, pensé mordiendo mi labio gracias al nerviosismo.
- Quiero que tengamos un bebé- Solté, mire cómo Edward se quedó con la sonrisa congelada, y con mi mano a tan solo centímetros de sus labios, mi sonrisa cómo a poco fue decayendo, sentía ganas de llorar, me sentía un idiota al igual que triste y furiosa, sabía que era un gran cambio pero tenía que ponerse así, y tenía miedo tal vez tener un hijo estaba en sus planes, suspire bajándome de su pecho- Yo… lo siento… no tuve que haberlo dicho… perdón, por favor olvida lo que dije- Me sentí impotente al sentir una lagrima brotar de mi ojo. Lo mire dudosa al sentir como intensificaba el agarre de mis caderas.
- Yo también deseo tener un hijo contigo- Respondió y con agilidad cambio nuestras posiciones dejándome ahora debajo de su cuerpo. Lo mire a los ojos buscando algo que me indicara que estaba mintiendo pero al mirar esos ojos verdes me di cuenta que era verdad, él quería tener esto conmigo, y entonces lo supe había hecho una buena elección al elegirlo a él como el amor de mi vida.
Gracias por todos sus Review chicas, no saben como le alegran el día.
Dejenme un lindo Review para que me digan que les pareció el capitulo!
¡Chicas muchas gracias, por los Reviews, los PM, los Favoritos, Alertas, Follows! Me alegra que les este gustando la historia, y gracias a aquellas que me dieron sus consejos, sin más solo querías agradecerlos, con Amor.
Astoria Eaton Cullen Potter
