-¡Dante! ¡Te necesitamos en la mesa central para compartir información importante contigo! -Se oyó en un parlante proveniente de una de las esquinas de la habitación, era Nick Fury. El nombrado miró el artefacto con odio y lo destruyó de un disparo por haberle robado la "inspiración" de esos instantes. Amaterasu tenía las orejas gachas anhelante de otro beso, pero debía dejarle ir por ahora.
-Lo siento nena, pero sin mí todo se viene abajo. -Dante la despidió con un beso en la frente y satisfecho salió del lugar. No podía estar más contento, en su pecho su corazón saltaba de la alegría y sentía unos deseos enormes de gritar de la felicidad que sentía en esos momentos.
Era cierto, el beso de Amaterasu era justo lo que soñó y deseó todo éste tiempo. Algo realmente hermoso y cargado de un valor inigualable que nadie más podía quitarle. Su gozo rebosaba desde su interior hasta el exterior, haciéndole demostrarlo por una gran sonrisa cargada de gusto y felicidad. Y sin más, continuó a juntarse con el general Nicholas aún degustando el sabor de los labios de la deidad de afelpadas orejas.
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-Ughu...-Amy daba vueltas en círculos sobre la cama, o al menos como se le permitía el reducido espacio de la misma. Estaba algo impaciente por la espera de Dante y por la de aquel misterioso ayudante que le proporcionaría de nueva cuenta su visión. -¿Por qué tarda tanto? -Bajó de nuevo sus orejitas mientras mordisqueaba la almohada sin dejar de prestar atención a cualquier movimiento sospechoso que ella sintiera a lo lejos, pero no oía ni sentía a nadie ni nada.
Exhausta, decidió emprender ella misma un paseo por el lugar para familiarizarse con el sitio como hubiese hecho antes en "Devil May Cry". Con algo de duda se levantó del lugar y desapareció por la puerta, con sus orejas y cola paradas caminó con paso seguro por los pasillos y comenzó a olfatear los alrededores en busca de un alma. Habían esencias mezcladas en el aire, perfumes de mujer y hombre, sangre mutante flotando en el ambiente acompañado de un poco de comida y algo "sazonado" con el aroma a pólvora de las armas ocultas del Helicarrier. Pero fuera de eso, nada más.
Sin embargo, un olor familiar llegó hasta ella. Estaba segura de haberlo percibido con anterioridad, aunque no recordaba muy bien de qué. No era la fragancia de algo, más bien, de alguien. Pero estaba tan mezclada con los demáses aromas que no podía identificarlo del todo; entonces, decidió ir a encontrarlo por su propia cuenta. Dobló firme y llena de confianza por uno de los corredores hasta llegar a un paraje lleno de puertas.
"La tercera por la izquierda"
Se dirigió convencida de que su olfato animal no fallaba e insistió con el capricho de encontrar a la persona que portaba aquel aroma conocido pero lejano aún en sus memorias y de su ubicación. No era el perfume de Dante, tampoco el de la buena Jill ni de ninguno de los demás personajes que estuvieron con ella en momentos anteriores cuando hubo apenas llegado al lugar. Y aún así, era tan familiar que ya no aguantó más la curiosidad y comenzó a correr sin perder el cuidado de tropezar con algo, pudiendo sentir la escencia cada vez más y más cercana a donde estaba ella.
"Ya casi"
Colocó ambas manitas sobre la entrada de aquella habitación donde había ido a llevarle su olfato, estaba del otro lado la persona que la había "llamado" hasta ése punto. Con algo de preocupación por las consecuencias de lo que pudiese ocurrir, empujó débilmente y se dejó ver a través de la abertura que dejaba a la vista aquella puerta e ingresó hacia el interior. Sintió a la persona moverse y también percibió su acelerada respiración.
-P-Perdón por molestar. -Dijo bajando la mirada lamentando el haber importunado, pero en cuanto oyó la voz del sujeto, levantó nuevamente su cabeza anonadada.
-¿Amaterasu? -Se acercó hasta ella. -¿A-Amy?
-Deadpool...
Wade la miró sin poder creerlo aún, estuvo todo ese tiempo ahí enclaustrado negando la vida social y viviendo su mundo anteriormente y de un momento a otro, la chica que tanto buscaba y por la que tanto sufría su pérdida estaba parada a sólo pasos de él. La riqueza de verla sana y salva lo dejó con una sorpresa indescriptible y se dejó caer de rodillas al suelo aún sin caber en el asombro de aquella aparición. ¿Sería un espíritu? Se acercó aún de rodillas y hundió su cabeza en el estómago de la más pequeña mientras la abrazaba por la cintura para percibir el dulce olor de su piel.
Ése embriagador y dulce perfume lo hicieron reaccionar; de verdad no era una ilusión ni tampoco el fantasma de la muchachita. Era ella, Amaterasu, la pequeña niña invidente de divino dominio la que se le había presentado. Su estado de satisfacción y felicidad era justa. Todo éste tiempo estuvo cargando con la maldita falta de haberle fallado a ella y a su promesa por un descuido de él.
En tanto, Amaterasu no cabía en su sorpresa al volver a encontrar a su amigo perdido después de que Dante se apropiara de ella. Se sintió contenta al volver a escuchar su voz y extrañamente dichosa de imaginarse nuevamente las tonterías que Deadpool tenía para ofrecerle y contarle. Siempre tuvo la tierna imagen de su camarada jugueteando por los alrededores para hacerle olvidar el dolor y las penurias de una vida carente de percepción visual.
No pudo evitar darle un fuerte y cálido abrazo para celebrar aquel hermoso reencuentro entre dos confidentes de cuyo lazo de compañerismo hubo de haber nacido en aquel desagradable presidio como lo había sido el castillo de Víctor von Doom. Tenía tantas cosas que confesarle y decirle, lo había extrañado demasiado; entonces, pudo sentir el corazón del mercenario latiendo cerca de su cuerpo de forma acelerada e intentó calmarle con una sonrisa y una caricia en la cabeza. Luego, sintió su rostro sujetado por ambas manos del más alto.
-Chu-Chun-Li me dijo que estabas aquí, pero no quise creer. ¿Sufriste mucho? ¿Cómo escapaste? ¿Quién te trajo hasta aquí? ¿Ése desgraciado te hizo algo?-Pero antes de que siguiera ése interrogatorio, Amaterasu se safó del agarre haciendo un gesto negativo con su cabeza y posó sus ojos hacia la dirección donde estaba el rostro de Wade.
-Estoy bien, y no he sufrido para nada. Dante...Él me ha hecho realmente feliz. -Sonrió con los ojos cerrados mientras se sonrojaba.
Algo pareció golpear a Deadpool en el interior al oír eso.
-¿Feliz..? ¡¿Feliz?! Amy, ¿Cómo puedes decir semejante tontería? Él te llevó, te robó como si fueses cualquier cosa. -Agitó su mano derecha mientras la miraba confundido. -Si te hizo algo como eso...A alguien como tú...-Bajó sus ojos, para luego volver a levantar su cara con furia. -¡Él no puede ser alguien bueno, Amy!
-¡P-Pero lo es, Wade, lo es! -Amaterasu infló molesta sus mejillas al ver que a pesar de la sinceridad de sus palabras, el hombre de rojo le seguía contradiciendo encerrado en su limitada forma de ver las cosas. -Él me cuidó, me protegió, me hizo sonreír y me devolvió la fe en mí misma... ¿Cómo alguien así puede ser una persona mala? Ha hecho todo eso por mí, es alguien realmente maravilloso.
Cuando oyó esas palabras, algo se rompió dentro de él. ¡Era todo lo que él había hecho por ella! Él, aún siendo el mercenario bocazas, el más peligroso e impredecible de todos, se había comportado verdaderamente bien con ella; la protegió y le dio su cariño cuando más sola se sentía, y aún así había sido reemplazado por una mala copia de Romeo, hijo de los Montesco.
¿Qué demonios había hecho mal? ¿Por qué ella le decía esas hirientes palabras sin darse cuenta de lo que provocaban en él? ¿Por qué demonios le dolía tanto que ése reencuentro fuese tan desgarrador y penoso?
Debería estar contento, la tenía ante él, contenta y saludable. Llena de regocijo y con un nuevo amor por su vida propia encontrado...Pero lo que más le dolía, es que a pesar de todo, él no fue el que la había hecho sentir así, y eso era lo que le desgarraba por dentro.
-Lo siento...-Deadpool se vio la vuelta. -Pero me niego a creerlo.
-¡No seas así! -La diosa lo miró empezando a molestarse por la obstinación del más alto. -Es cierto, la forma en que actuó es de dudosa moral, y no lo niego. Pero cuando llegas a conocerlo a fondo...Es realmente maravi..
-¡Cállate, mierda! ¡Cállate de una vez! -Le gritó el mercenario con la ira y el dolor mezclados que ya habían rebalzado su límite de aguante personal.
Amaterasu le miró con un hondo pesar, retrocedió un par de pasos al notar el tono en que se había expresado y la maligna energía que pudo divisar ante ella.
Deadpool al verla sufrir a través de los ojos, se dio cuenta de que la había lastimado, y la miró en silencio sin saber qué hacer. Se odió por haberlo hecho de nuevo, una vez más, la había hecho sufrir.
Ella corrió hasta la puerta aún sumida en la sorpresa y en el dolor de aquel trato. Nunca hubiese creído que Deadpool le hiciese eso a ella, no después de la forma en que él la atendía y cuidaba en sus recuerdos. Abrió la puerta con rapidez y se hechó a correr por el pasillo para perder al mercenario de vista; creyó haber corrido una media hora, pero al estar ciega y al no haber reconocido del todo el lugar, por un momento se creyó perdida. Y sin percatarse, sintió de sopetón el aroma de Deadpool muy cerca de ella y sólo se dio cuenta de la presencia del hombre de la máscara cuando chocó con él al doblar una esquina.
-Sabes que nada se le escapa al gran Deadpool, ¿No lo recuerdas, Amy? -La sostuvo suavemente por los hombros mientras le sonreia, aunque sabía que ella no notaría su sonrisa. Pero ella pudo percibirlo por el tranquilo y apacible tono de voz con el que él le había hablado. -Lo siento. -Y diciendo ésto, la abrazó con ternura y con cálido afecto. -De verdad, lo siento...Te fallé al dejarte ir con ése muchacho y encima te hiero con mis absurdas palabras...Soy lo peor. -La abrazó con más fuerza pero sin hacerle daño. -Esperé tanto para verte...Y lo arruino todo...
Deadpool se separó algo brusco de ella volviendo a sujetarla por los hombros al darse cuenta de cómo estaba actuando. Ella lo trastornaba, no lo hacía comportarse como usualmente hacía, todo lo contrario, ella sacaba lo mejor de su alma. Era hermoso, por sobretodo cuando tenía ese efecto en él, lo hacía sentir liberado y en paz, sentía que podía ser como quisiese con ella y ella no le juzgaría, porque sabía que hiciese lo que hiciese, Amaterasu siempre lo aceptaría.
-¿Deadpool? -Amy lo sacó de sus pensamientos al sentir un cambio radical en su alma. -"El aura de Deadpool, es el mismo que puedo ver en mi cuando Dante está a mi lado"
-É-Él está aquí, ¿Cierto? -Le volvió a dar la espalda, obteniendo una respuesta positiva de parte de la diosa. -¡Entonces Amy! ¿Qué esperamos? ¡Vamos a buscarlo! -Gritó de repente un Wilson bullicioso y expresando contento, agitando sus manos de emoción tanto como lo haría una chica y se sintió satisfecho al verla sonreír.
-¡Si! -Dijo ella, extrañando mucho a su amado demonio guardían. Tomó a Deadpool del brazo, él la guiaba para ayudarle a buscar a su amado. No paraba de hablarle sonriendo... Pero bajo esa sonrisa, se encontraba un espíritu desolado y con el corazón hecho pedazos.
