(Éste ova nada tiene que ver con la cronología del fanfiction en sí. Como todo ova, relata los sucesos antes o después de un hecho importante en la trama. En éste caso, relataremos la relación de amistad que hubo entre Amaterasu y Deadpool cuando la diosa estaba aún prisionera en Latveria, también conoceremos un poco al mercenario y como debe ingeniárselas dolorosamente para ocultar su amor bajo una máscara de "amistad", disfrútenlo.)
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Habían sido días muy duros para él, odiaba de sobremanera el tener que regirse por leyes que a él no le importaban. Odiaba el trabajar acompañado y el tener que someterse a órdenes de los demás; si por él hubiese sido, hubiese dejado todo botado a penas comenzó a sentir el cansancio en sus piernas de tanto estar parado en su puesto de trabajo, pero por ella sin embargo no lo hacía.
Caminaba sin pensar antes de llegar a la prisión de la muchacha, ése día se sentía extraño, no se sentía realmente como Deadpool, más bien se sentía como...Wade Wilson. La parte de él que siempre buscaba ocultar afanosamente para impedir que aquellos que no eran merecedores conocieran aquella oscura parte de su existencia. Era aquella su parte humana, su parte vulnerable, la parte de su ser que ocultaba su pasado oscuro y desolador. Sin embargo, se había encubierto tanto tiempo bajo la personalidad de "Deadpool" que a veces ni siquiera recordaba quién era él realmente. Era una tortura para él mirarse frente al espejo, cada vez que lo hacía no podía ver nada más que a un completo extraño en vez de su reflejo propio, era como una pesadilla sin fin el tratar de descifrarse a así mismo; el mercenario bocazas.
Llegó a su "oficina de trabajo" sin más apuro y abrió la puerta con cuidado, observó a la diosa en sus amarras en medio de la habitación y la miró detenidamente, ella le sonrió, pero él no hizo nada. Simplemente agarró una silla solitaria que habían predispuesto ahí para su comodidad y la volteó para sentarse apoyando sus brazos y mentón en el respaldo. Miró el rostro pacífico de la nena y luego miró al suelo. Le daba envidia verla tan tranquila.
Se quitó la máscara al recordar que ella era invidente y se sintió libre para mostrar su deformado rostro sin temor a que ella le juzgara por su repulsiva apariencia. Tocó las llagas de su cara y cerró sus ojos aún sumido en su propio mundo, cada vez que lo hacía no podía evitar recordar aquellos tortuosos días de oscuridad que amenazaron con llevarle por el mal camino de la vida, al menos parte de él aún estaba cuerdo, todo gracias a sus esfuerzos, pero ¿Cuánto tiempo más podía aguantar así sin sucumbir ante la personalidad que él mismo creó para escapar de la realidad conocida como "Deadpool"? Wade Wilson, su parte aún humana, ¿Desaparecería para siempre?
Sacudió su cabeza y se levantó para desamarrar a la diosa, posteriormente la ayudó a bajar y la guió de la mano hasta la silla para que tomara asiento, ella le dio las gracias, pero él no dijo nada. Simplemente se sentó en el suelo y alzó su vista para observarla.
Ella se preocupó ante aquella situación, no era común que su guardia se comportara de esa forma, sentía su apesadumbrada alma aún más turbia de lo normal, y su aura estaba demasiado apagado, sin mencionar que la parte "buena" de Deadpool estaba en una gran crisis, o al menos eso sentía ella. El mercenario le alteraba un poco su sentido de percepción, era un ser tan complejo que hasta ése momento nunca había podido descifrar su personalidad del todo, y eso la traía de cabeza. Más aún ahora que lo notaba tan desolado y apenado. Eso le desgarró el alma, no quería permitir que alguien que había sido tan amable con ella se encontrara en esa contrariedad de sentimientos. Él la había cuidado tanto y había procurado cumplirle todo lo que ella pidió -dentro de las limitaciones del lugar- que sentía que debía ayudarlo aunque fuese de cualquier forma.
Sin decir nada, Amaterasu se levantó de la silla y se colocó de rodillas en el suelo a pocos pasos de donde estaba sentado el hombre de rojo, éste último se hechó un poco atrás debido a la sorpresa que le causó el repentino actuar de la más baja.
De pronto, sintió la delicada mano de Amaterasu posándose en su pecho, provocándole un escalofrío, luego un profundo calor y una aceleración repentina de los latidos de su corazón.
La deidad se había quedado ahí, delante de él, mirándole con esas oscuras orbes. Y entonces, sólo entonces, él pudo apreciar con mayor claridad el rostro de Amy con detención. Nuevamente se perdió en esos hermosos ojos negros; era increíble la paz que le hacía sentir aquella dulce e invidente mirada, era una sensación de bienestar tan deliciosa que le sacó una ligera sonrisa, después de saciarse con la exquisitez que le provocaba la observación de parte de la diosa, recorrió con su mirada el resto de la delicada cara. Era realmente preciosa, una cara de muñeca perfecta; su piel era lisa y su tez blanca como la cal, su cabello era tan suave y delicado que el sólo hecho de pensar tocarlo con la yema sus dedos le hacía pensar que podía quebrarlo, y los labios, eran lo que más le atraían, tan delicadamente dibujados en su cara y de un tono rosa tan primoroso que le daban unas ganas horribles de... ¡No! ¡No lo haría!
"Dios, Wade, ¿En qué estás pensando?"
Posó su mano en su frente y se limpió un poco el sudor, no era correcto aquello que pasaba por su mente, todo lo contrario, era un veto que él mismo se había impuesto. Nada, absolutamente nada debía hacer él para demostrar sus sentimientos para con Amy, tenía miedo de las consecuencias que eso podía traer, y si en algún momento ella recuperaba la vista, ¿Estaría dispuesta a estar al lado de una persona de rostro y cuerpo tan amorfos que hasta a él mismo le causaba repulsión? Je, lo más probable es que no.
-¿Sientes miedo? -Habló de repente Amaterasu.
-¿Ah? -Abrió un poco los labios, aún no volvía del todo de su mundo.
-¿Le tienes miedo a algo en particular? -Volvió a preguntar la chica.
-Pff, yo no le tengo miedo a nada. -Dijo en un tono burlesco, pero ella seguía seria.
-No me mientas, sabes lo que soy, puedo percibir la escencia de las almas de cada ser vivo y tú no eres la excepción. Tienes miedo al rechazo, a que te den la espalda, a quedarte solo. Temes que no te acepten tal y como eres. Pero... -Y diciendo ésto, ella se separó un poco de él. -¿Cómo esperas a que los demás te acepten si ni siquiera tú lo haces?
Deadpool la miró anonadado y con la boca abierta. Era verdad, todo lo que había dicho era verdad. Le dio la espalda y miró al lado contrario de la habitación aún sorprendido por el descubrimiento de la diosa del sol.
-V-Vaya...Me descubriste. -Dijo Deadpool sonriendo de medio lado y con sus ojos cerrados. -Es cierto, es cierto, ni yo mismo me soporto. El hecho de estar en éste cuerpo, de tener éste pasado atormentándome. ¿Quererme a mí mismo? Yo no sé qué es eso, la desgraciada de mi madre se encargó de extraer cada una de las gotas de autoestima que tenía en mi cuerpo con cada golpe y humillación que ella me daba. Y encima, violé una regla que a mí mismo me impuse... -Miró su mano derecha al recordar el asesinato de la esposa de su benefactor, tragó saliva y se volteó a verla nuevamente -Soy despreciable.
Oh no, ¿Qué había hecho? Había esperado ser de ayuda al analizar el alma del hombre, pero en vez de eso había desatado algo terrible de su persona. Ella simplemente quería ser la llave que abriera la caja de misterios que representaba el mercenario, pero no pudo pronunciar dos palabras siquiera de aliento y ahora Wade se había sumido en la honda depresión que le significaba el vivir el pasado nuevamente en su cabeza.
-No temas, Deadpool... -Ella se acercó a tocar su cara para calmarlo, pero sorpresivamente recibió un golpe en la muñeca que le dejó una marca rojiza en el lugar, y asustada vio al mercenario colocándose bruscamente de pie y gritando:
-¡No me toques! -Había colapsado, ya no podía aguantar más todo lo que había callado esos años, aquella personalidad payazesca conocida como "Deadpool" había desaparecido en esos momentos por completo, ahora era él mismo, era aquel desagradable humano que antes hubiese querido dejar de lado en sus recuerdos. Gritó con furia, por ése día se sintió colapsado y las voces de su pasado habían vuelto a atormentarle ésta vez para no dejarle ir, sin embargo, sintió unas manitas apoyándose en su varonil pecho y bajó con sorpresa sus ojos para encontrarse con la cara de Amy bajo él.
La tomó de los hombros para intentar separarla, en su estado podía hacerle más daño y se detuvo al ver la marca del golpe que la había dejado dentro de su euforia repentina. Entonces, oyó las palabras de la diosa hablar:
-No temas...Por favor, sé que es difícil el ser aceptado por los demás, pero no debes dejarte vencer. Estoy segura de que en el mundo, más de una persona te querrá o te quiere por cómo eras, ya sea como Deadpool o Wade Wilson, no dudes de que aquellos que de verdad te quieran te aceptarán sin importar qué hagas o pienses. El ser amado por lo que realmente se es, es difícil, pero creo en tí, sé que podrás conseguirlo.
Esas palabras bastaron para quebrar al mercenario, y no pudo evitar que se le escaparan unas lágrimas al notar la honestidad en la voz de la diosa, en su mirada y en la sonrisa que ella le dirigió. A pesar de que había hecho algo tan horrible como golpearla, ella aún le sonreía. Y encima, le decía esas palabras que él siempre se había negado a aceptar. Por más que él había tratado nunca se había sentido del todo aceptado por lo que era, hasta ahora. Amaterasu lo hizo sentir querido en ése instante, lo reconoció a pesar de todas las cosas que él le había confesado haber hecho anteriormente... Era demasiado hermoso para ser cierto, la miró de nuevo con detención y pudo ser efectivamente a través de sus orbes azabaches que ella hablaba con toda franqueza e integridad que su ser le permitía demostrar.
Se sintió inmensamente contento, sonrió ampliamente y sin notarlo dejó caer una lágrima que bajó lento por su mentón, la cual llegó a una de las mejillas de Amy:
-¿Uh? Dead...Es decir, Wade...-Amy lo miró preocupada. -¿Qué ocurre? -Pero antes de decir otra palabra, abrió sus ojos sorprendida al sentir que el mercenario la envolvía en un apretado y cálido abrazo.
Delicadamente Deadpool se inclinó hasta apoyar su mentón sobre el hombro derecho de la muchacha y cerró sus ojos con tranquilidad. Sintio el pecho de la más pequeña cerca de su cuerpo, perdiéndose en la calidez que su alma emanaba y que le ayudó a calmar la propia. En aquel inocente regazo, se perdió por unos momentos y seguía dejando escapar unas lágrimas traviesas de felicidad al ver que alguien ya le había entregado lo que él más anhelaba desde que la memoria lo acompañaba. Sin decir nada, se centró en escucharla respirad, ella tomándolo como un agradecimiento y muestra de amistad, correspondió la demostración de afecto.
Deadpool sabía que Amaterasu sólo lo veía como un amigo, como alguien en quién confiar, pero éso no le importó, se sentía satisfecho al poder olvidar sus egoístas actos mediante aquel roce de cuerpos. Ella lo hacía sentir especial, y aunque ella nunca correspondiera sus sentimientos, no le importaba realmente, él quería cuidarla y protegerla de todo mal para que aquel ser nunca se perdiera en la oscuridad de la humanidad.
Al sentir el dulce aroma de la diosa, su tacto comenzó a escandalizarse y su cuerpo anhelaba más de ella. Por primera vez se atrevió a palpar el suave cabello blanco deleitándose con la suavidad del mismo. Sintió tanta quietud que pudo percibir como el tiempo se detenía, dejándolo todo atrás. La apretó aún más fuerte, negándose a soltarla todavía e intentó apaciguar con ese abrazo a su cuerpo que anhelante reclamaba algo más dela muchacha, pero él debía controlar esos horribles impulsos de demostrar su afecto desencadenando el torbellino de pasión que ella había despertado en él, y con eso debía conformarse.
Se separó sin dejar de mirarla y entonces cerró sus ojos y se colocó la máscara roja que lo caracterizaba.
Amaterasu estaba en silencio, pero sabía que algo en Deadpool había cambiado para bien, y eso la dejó contenta y satisfecha. Deadpool la miró sonriendo con ternura y se juró a sí mismo protegerla de todo mal, aunque eso le costara la vida.
Maldición, su turno estaba por acabar, debía aprisionar a la deidad nuevamente y largarse de ahí.
Ella comprendió todo al sentir que Deadpool tocaba su mano antes golpeada y la ayudó hasta subir a la pequeña plataforma donde debía dejarle hasta el día siguiente. Pero antes de sentir las lastimosas cuerdas apresar su femenino cuerpo, sintió que el anti-héroe le dio un beso en la muñeca donde antes él la había golpeado.
-Lo siento. -Fue lo que dijo antes de dejarla ahí hasta el otro día, doliéndole de sobremanera haber recibido una sonrisa de parte de ella, haciéndolo sentir culpable de nuevo, pero se calmó al oír que Amy le decía: "Espero verte mañana" con toda la ternura que ella podía expresar.
Sonriente, salió danto un portazo feliz y desapareció por el pasillo impaciente a que el día siguiente llegara para verla una vez más; sin saber que en un lugar muy lejano de ahí, cierto caza-demonios estaba leyendo una carta que haría que inevitablemente debiera separarse de la mujer de la cual, irremediablemente, se había enamorado.
