-¡Oh, pero si es el Doctor "Extraño" en persona! -Exclamó Deadpool sonriendo. -Aunque menos extraño que yo, claro. -Dijo ésto último para sí mismo.
-Wilson, encima tengo que soportarte de nuevo, ¿Qué clase de ridículo recibimiento es éste? -Habló el mayor.
-¡Oh, Vincent! ¿Por qué siempre eres tan cruel con mi pobre y sensual persona? -Dijo Deadpool moviendo sus manos como una muchachita ofendida, pero el hechicero simplemente lo ignoró y posó sus ojos sobre los de Amaterasu.
-Diosa, da un paso al frente. -Nadie le había dado una descripción física, pero con sólo verla a los ojos supo que la deidad era ella, ambos tenían ese mismo "don" de ver más allá en las personas. Ella movió rápidamente las orejas y se acercó hasta unos pasos del hombre que la miraba serio. -¿Es cierto lo que dicen, que un error tuyo te convirtió en el ser invidente y desprotegido que eres ahora?
Amaterasu estaba algo nerviosa y el tono con el que el hechicero le hablaba era tan severo que por un momento se retrajo y no fue capaz de decir nada.
-¡Respóndeme! -Volvió a decir Stephen ésta vez con el tono más elevado, y al no obtener respuesta levantó su mano para tocar el hombro de la muchacha y calmarla, pero Dante le dio un empujón por el pecho tomando ese movimiento como una agresión para con la chica.
-¡Dante! -Le gritó Jill en tono amenazante, Deadpool miró confundido y Amy movió su cabeza a la dirección de su amado, pero la tensión se disipó inmediatamente.
Strange se arregló un poco la ropa, sin hacer escándalo por nada ni inmutarse.
-No se preocupe, señorita Valentine. La impulsibidad es algo característico de un demonio.
-¡¿Demonio?! -Preguntó cierto mercenario exaltado por esa información.
-Te explicaré luego. -Dijo Jill en un susurro.
-Acompáñeme, señorita. -Le dijo Strange a Amaterasu, tocándola con suavidad por la espalda para hacerla caminar. Dante iba a hacer otro acto impulsivo, pero Jill lo sostuvo fuertemente del brazo y mirándolo con el ceño fruncido.
-Debes confiar en él. -Le dijo la rubia, luego le dio la espalda y caminó en dirección hacia el lugar donde estaban los demás héroes. -Puedes esperarla afuera del cuarto 401, ahí estarán ambos, el Doctor Strange hará todo lo que pueda para ayudarla. -Entonces miró al mercenario. -¡Wade! Tú te vienes conmigo, el señor Fury clama como loco por tu presencia. -Y antes de que el nombrado dijera alguna palabra, el chico de pelo blanco lo sostuvo por uno de los hombros y le dijo a la rubia.
-Después te lo envío nena, que éste boquifloja y yo tenemos cosas de las que hablar. -Dante la miró para que se largara, y como a buen entendedor, se necesitan pocas palabras, Valentine los dejó solos sin siquiera despedirse de alguno de los dos.
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Amaterasu estaba sentada bajo una única luz que iluminaba un cuarto oscuro y delante de él, estaba en un sillón de cuero rojo el doctor Extraño que le miraba con los ojos entrecerrados mientras se tocaba la barbilla observándola.
-¿Me va a doler...? -Preguntó ella con evidente preocupación.
-Claro que no... -Respondió el hombre sonriendo medio lado. -Al menos no mucho. -Susurró para sí mismo, luego se levantó y la miró con los brazos atrás, de reojo. -Uhn...Interesante, tu poder está sellado por otras fuerzas. -Se dio la vuelta y de su mano salió una ligera llama de color amarilla que dio paso a un enorme libro con un extraño símbolo amarillo en la tapa, la cual era de un oscuro color azul. -Pero no es nada que no se pueda resolver con un poco de..."Magia".
Amaterasu abrió los ojos sorprendida y apretó nerviosa la falda de su kimono blanco entre sus pequeños dedos. Su mandíbula inferior empezó a tiritar al igual que sus piernas, las cuales colgaban a la orilla de la silla, Strange rió:
-Tranquila mujer, no haré nada que no conozcas, no tienes por qué estar nerviosa. -Le hechó una ojeada al libro con suma confianza y sonrió al encontrar lo que buscaba. -Es un hechizo sencillo, podré liberar tu energía y a demás devolverte el sentido que tanto anhelas. -Se inclinó hacia su altura y la obligó a cerrar sus ojos, después de pronunciar un encanto en un extraño idioma, unos ligeros rayos violetas envolvieron sus palmas y los colocó con brusquedad sobre los globos oculares de la muchacha.
Los rayos comenzaron a envolver su cabeza emitiendo un brillo poderoso en la zona del pecho de Amaterasu, unos kanjis comenzaron a dibujarse en la misma zona en un tono rojizo muy oscuro y posteriormente la deidad comenzó a emitir dolorosos alaridos. Sentía como si algo en su interior se estuviese rompiendo, y pudo percibir como su pecho era oprimido como por una mano de acero que la apretaba sin piedad, sin mencionar el terrible ardor en sus ojos. Por un momento pudo experimentar un calvario tal que sentía como si sus orbes fueran a explotar y derramarse en forma líquida por sus cuencas:
-¡Me duele! -Gritó con desconsuelo. -¡Déjeme ir, viejo loco! -Trató de clavar sus uñas en el cuello del hechicero supremo, pero no podía moverse. Sentía como si sus extremidades estuviesen formadas de un material blando que colgaban inertes en su cuerpo.
-Perdóneme por favor, diosa. -Le dijo sin inmutarse siquiera. -Pero es la única forma, créame que de verdad lo siento. -Cerró los ojos intentando ignorar los alaridos de Amy, eran desgarradores. Pudo sentir cómo las lágrimas mojaban sus manos pero aún así debía continuar; sino, todo esfuerzo sería en vano y ella quedaría ciega irremediablemente. Entonces, miró las letras japonesas desvanecerse una a una del torso de la joven y sonrió de nuevo. -Sólo aguanta un poco más, está dando resultado...
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Deadpool colocó sus manos en su cintura y miró impaciente al peliblanco; le hizo quedarse para nada. Habían pasado unos diez minutos desde que Jill había desaparecido de escena y en todo ése tiempo él no había pronunciado una maldita palabra.
-Entonces... -Habló el mutante sonriendo. -¿Quieres que vaya por un juguito?
-¿Eres...Ex-Novio de Amaterasu? -Preguntó el demonio con los ojos cerrados y apoyado en la muralla con los brazos cruzados, obteniendo un grito de un extrañado y sonrojado Deadpool que movía sus manos en todas direcciones.
-¡¿Qué estás diciendo?! ¡Eso no se puede! -Gritó alterado moviéndose en todas direcciones hiperactivamente llegando incluso a pegar saltos por las paredes como si fuese una pulga. -¡No! ¡Carajo! ¡Ella es amiga mía!
-Ja, claro. -Sonrió con sarcasmo. -La mirabas con cara de "Te voy a comer enterita"
-¡¿Qué?! ¿Soy tan obvio? -Y tras decir ésto, Wade se tapó la boca con ambas manos de golpe. La había hecho buena, cayó en el juego de palabras del más alto y se maldijo a sí mismo por ser tan evidente con sus actos y sentimientos.
Dante sonrió orgulloso de sí mismo.
-¿Hubo algo entre ella y tú? -Preguntó sin dejar de cruzarse de brazos y aún sonriendo. No había dejado de sonreír, pero en el fondo estaba algo receloso por el descubrimiento, aunque era algo inminente, el hombre era tan obvio que tarde o temprano se daría cuenta.
-Juro que nada. -Dijo ésto muy serio ésta vez. -¿Por qué de la nada me sometes a éste interrogatorio? ¿Estás...celoso? -Preguntó acercándose rápidamente al muchacho, hasta quedar a más o menos un par de pasos de él.
-¿Yo? ¿Por qué habria de celarme si soy mucho mejor partido que tú? -Dijo mofándose mientras reía, disfrazando un Dante celoso en su interior.
Deadpool en vez de sentirse ofendido, le dio la razón, cosa que hizo que la cara sonriente de Dante menguara en una de asombro ante esa súbita reacción. Wade Wilson lo miró y se quitó la máscara, dejando a la vista las profundas llagas, haciendo que el muchacho de cabello blanco deformara su cara en una mueca de evidente repulsión.
-¿Crees que un ser tan maravilloso como lo es ella me acepte asi? Pues no. -Lo miró sonriendo con tristeza. -Pero no es eso lo que me desanima, al menos, no del todo. Sé que sus sentimientos por mí no son lo mismo, y odiaría a tener que forzarla a sentirse como yo. -Bajó sus ojos. -"A la fuerza no es cariño" o algo así se dice por ahi. -Volvió a colocarse la máscara y de nueva cuenta posó sus ojos en las orbes violetas.
Le explicó lo mucho que la amaba, y que a pesar de todo el tiempo que estuvieron separados, nunca se la quitó de su mente. Dejó de lado su rebeldía por ella y se sometió a las órdenes de los superiores de S.H.I.E.L.D. sin chistar, porque sabía que sin ellos nunca podría haber dado con su paradero. Le confesó que había pasado noches en vela por culpa del fuerte anhelo de volver a verla, que se arrepentía de no haberla besado en Latveria aunque la deidad lo hubiese odiado por la osadía. Reveló también que nunca se había sentido tan aceptado como por Amaterasu, que ella había sido realmente única y que lo hizo sentir tan especial que por eso, por su honestidad, su belleza y su ternura lo habían logrado hacer caer inevitablemente en el tormentoso mundo del amor.
Y dolorosamente, le relató la última confesión; él había tenido la esperanza de poder estar con Amy luego de que fuese rescatada, pero cuando se hubieron reencontrado, se percató de que ya era demasiado tarde:
-Tú ya la habías enamorado, chico bonito. -Y con furia golpeó la pared dejándola ligeramente hundida y con una grieta. Dante ni se inmutó ante el gesto y continuó con su rostro inexpresivo. -¿Sabes? Creí que podía tratarse de un capricho de muchachita, pero al ver sus ojos..Je, esos ojos tan...Tan malditamente íntegros y honestos, supe que ya no había vuelta atrás, está enamorada de tí en serio.
Dante se sintió contento al escuchar esas palabras, era verdad. Se sintió poderoso y realizado, el oír que en efecto el corazón de la diosa latía por él, por un demonio. Un demonio y una diosa, ¿Eh? No sonaba tan mal, sonaba prohibido pero atractivo. Al carajo el orgullo, debía expresarlo ahora que su pecho rebozaba de alegría:
-Y yo la amo, la amo más que a cualquier persona y cualquier cosa en el mundo. -Sentenció Dante sonriendo con los ojos cerrados, Deadpool lo miró y le tendió la mano amistosamente.
-Toda tuya, me juré a mi mismo no romper el lazo de amistad que nos une, y aunque me muera al verlos juntos, no me entrometeré, simplemente te ruego de rodillas que la cuides. -Y sonrió bajo la máscara, Dante hizo lo mismo y se dieron las manos.
-Ah, me alegra verlos...-Dijo alguien atrás de ellos.
"No puede ser"
Pensaron ambos, se soltaron y miraron en la dirección contraria, de entre las sombras salió una figura familiar, se asomó con los ojos cerrados. Con un ligero sonrojo en sus mejillas la observaron ahí, más hermosa que nunca a la mismísima diosa del sol con sus ojos cerrados y sus manos cruzadas delante de ella.
-De verdad...Me alegro de verlos. -Y diciendo ésto, abrió lentamente sus ojos, los cuales emanaban un hermoso resplandor.
