¿Otro drabble en una sola noche? No me lo creo, pero sí. Este fue inspirado en la nueva foto de nuestro adulto -and hot- Hiccup, si no la han visto busquen en tumblr; es la portada del nuevo libro de Dreamworks según tengo entendido. No podía evitar hacer esto.


Red Lines.

-¿Me puedes recordar por qué hacemos esto?- preguntó la rubia quien tenía la cara cubierta de pintura celeste haciendo resaltar mucho más sus ojos, Hiccup quien todavía seguía esperando a ser manchado con la pintura roja que contenía el pequeño plato de madera que Astrid sostenía entre sus manos.

-Lo he explicado miles de veces.- el castaño rodó los ojos, algo frustrado. –Creí que sería divertido; ya sabes, siendo que no somos niños ahora, estando tan agobiados con trabajos de adultos, volver un poco atrás…- se rascó la nuca. La adolescente sonrío hundiendo sus dos dedos en el líquido, retiro el exceso para que su "obra de arte" no fuera un desastre aunque solamente serían dos líneas en cada mejilla por debajo de sus ojeras.

-¿Querrás decir que tú eres el que tiene muchas responsabilidades, eh, próximo líder?- no pudo evitar contener una pequeña risa cuando Hiccup le penetró con la mirada, soltó un bufido de irritación cerrando los ojos; detestaba ser llamado así.

-¿Los gemelos te inculcaron ese apodo?- no necesitaba respuesta sabía que era así. –Simplemente pintamente, por favor.- pidió, la chica asintió a pesar de que este no la observaba. En su piel pudo sentir el roce de sus dedos con el frío que recorría su espalda, siempre sería así, lo quisiera o no. Ella le volvía loco, y ante un simple toque, su piel se erizaba. La chica no lo notó, al terminar, sonrío otra vez, se acercó a sus labios pero antes de unirlos susurró: "siempre serás el primer vikingo que entrenó un dragón para mí." Estaba estático cuando el dulce sabor inundó su ser, al separarse ambos se miraron a los ojos.

-Bien, limpiaré mis manos, y entrenaremos.- bajó la vista algo sonrojada. Él vio como ella se retiraba mientras sus mejillas se encendían una vez más, hasta convertirlo en un tomate. Suspiro, quizá era tiempo de sacar de sus bocetos el pequeño dibujo del anillo de compromiso.