-Ellos están ahí. -Dijo una Trish observando al cielo con los brazos cruzados mientras el Helicarrier volaba regio y resplandeciente sobre sus cabezas. Con enorme fuerzo ella logró encontrar a la Diosa del Sol a partir de la muestra de la energía que Doom le hubiese rebatado con su magia propia cuando la tenía en su territorio.
-Excelente, bella dama. Sabía que podíamos confiar en usted. -Hablo Dormammu escondido entre las sombras, sonriendo de forma lúgubre.
Víctor von Doom les dirió una mirada para que guardaran silencio, y cuando fuera el momento preciso...Ellos atacarían.
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-¡Te ves muy hermosa, Amy! -Gritó una Chun-Li con sus ojitos brillosos y un sonrojo notorio en su rostro al verla nuevamente con la ropa que antes le hubiese obsequiado el hechizero supremo, pero la diosa no pudo responder el cumplido debido a que la muchacha más alta la estrujaba entre sus brazos totalmente sumida en su frenesí provocado por la ternura de la imagen infantil de la más baja.
-¿Pero ésa ropa no te la había dado Strange en reemplazo de la otra hace dos días? Él nos dijo que te había reparado tu ropa oriental. -Dijo Capitán América, la cual acompañaba a Chun-Li en la habitación donde dormían Amaterasu y Dante juntos, esperando pacientemente a arribar al templo del sol, la aldea Kamiki -o lo que quedaba- estaba a días de ahí, pero nada importaba por el momento, habían sido días pacíficos y eso para ellos estaba bien.
-Oh, si, es que Dante insistió en que me las pusiera de nuevo cuando estuviera con él, me dijo que me veía muy sensua...
-¡Ja! ¡Ésta Amy es una loquilla! ¡No sabe lo que dice! -Gritó un sonrojado Dante pasando el antebrazo por la zona de la boca de la muchacha para que guardara silencio, sin embargo, no puedo evitar las miradas acusadoras de parte del super soldado y de la mujer castaña.
Mientras Chun-Li reñía a Dante por su actitud y Steve trataba de calmarlos, Amaterasu los observó con una amplia sonrisa, aquellos momentos la llenaban de dicha. Hacía tiempo que no sentía un ambiente tan alegre como ése, al menos desde que tenía memoria; la única persona que la hacía sentir así era el albino que ocupaba su corazón. Sin embargo, el verse rodeada por gente que la quería la hizo sentir como si nuevamente estuviera en aquel lugar al que antes llamó hogar, la aldea Kamiki. Sin que se dieran cuenta, tomó el kimono que estaba doblado cuidadosamente sobre una silla que descansaba cerca de la cama y salió de la habitación para colocarse su ropa característica. Aunque se hubiese puesto el llamativo pero hermoso uniforme por Dante, en el fondo de sentía más cómoda con su túnica de níveo color.
Sin preocuparse de nada más y ensimismada en sus propios pensamientos llenos de melancolía mezclada con felicidad, se empezó a desvestir para colocarse su ropa con motivos nipones. Cerró sus ojos y siguió sonriendo, no podía pedir nada más.
-Oye niñata, tengo un mensaje que darte de Fury...-De pronto, un Wolverine salvaje apareció mientras ella estaba abrochándose la parte superior del kimono blanco, percatándose con bochorno que lo único que cubría los pechos -algo diminutos- de la muchacha era parte de su cabello, al verlo, ella desconociendo los efectos del cuerpo femenino en un hombre, lo miró feliz y se preparó para levantar su mano y saludarle, pero Wolverine la detuvo y gritó: -¡No! ¡Por lo que más quieras! ¡No te muevas! -Se cubrió los ojos con las manos y agachó la cabeza para evitar ver el desnudismo de la más baja.
-P-Pero...¿Qué le ocurre señor Logan...? Soy yo...-Amaterasu se sorprendió ante la reacción tan inusual de parte del vengador, era como si hubiese visto un fantasma.
-¡Atrás! -Gritó con los ojos cerrados, haciendo que los otros tres personajes salieran del interior al escuchar el alboroto, primero miraron a Amaterasu, luego miraron a Wolverine.
-¿Qué diablos haces mirando a la muchachita, eh? -Preguntó Dante sonriendo de brazos cruzados y con una vena en su frente.
-¡No es lo que piensas! -Gritó Wolverine sin abrir los ojos.
-T-Tranquilo, Dante, estoy seguro de que James tiene una explicación para ésto. -Dijo Steve mirando al lado opuesto donde estaba la diosa.
-Nena, creo que deberías... -Chun-Li ayudó a Amy a cubrir la parte expuesta de su cuerpo con una sonrisa nerviosa.
-Aguanté todas tus estupideces, "cachorrito", pero ésto es algo que no puedo dejar de pasar por alto. -Habló el albino mostrando sus dos pistolas.
-Perfecto, por respeto a Fury me negué a tocar uno sólo de tus cabellos de anciano, pero creo que ahora podremos hacer una excepción, ya que tanto insistes. -Sonrió enseñando sus garras, y cuando se prepararon para embestirse el uno al otro en un golpe, una fuerte sacudida movió todo el lugar como si se tratase de un terremoto.
Los cuatro corrieron en dirección a donde se encontraba el general con algo de preocupación, luego debieron emprender una carrera más rápida al escuchar el sonido de fuertes explosiones provenientes de la parte delantera de la aeronave. Una vez llegar a destino, vieron Fury y al resto de héroes mirando hacia el destruido techo, para luego, por una orden de Nick, ver cómo los más jóvenes daban un salto hacia el exterior para enfrentarse a los malhechores que en esos instantes harían lo que fueran por hechar el Helicarrier abajo. Y sin esperar una orden del hombre de piel morena, dieron un salto siguiendo a sus otros compañeros.
En éste orden; en la primera fila estaban Spiderman, Capitán América y ChunLi en la segunda; Deadpool, Wolverine, Dante y Amaterasu, aunque ahora, con sus nuevos poderes de vuelta se sentía mucho más segura de sí misma y mucho más segura no fallaría en su deber de proteger a los demás. Levantaron sus cabezas y vieron a los adversarios que los miraban con altivez y sin el más mínimo de clemencia.
-Oh, miren, son Dormammu y El doctor Robotnik. -Habló Spiderman dirigiéndose a Doom con ésta última frase, pero quedó tirado a un par de metros cortesía de Víctor, un pequeño escarmiento a su desfachatez.
-¡Peter! -Gritaron Capitán América, Chun-Li y los ex-miembros de S.T.A.R.S. al verlo herido.
-Eres consciente de lo que soy capaz de hacer, Parker. Y aún así tienes la osadía de intentar, en vano, ponerte a mi nivel. -Sentenció el hombre de la armadura sentado cómodamente en su trono, flotando entre los aires. A su lado, el Dread Lord descansaba semi-recostado en lo que parecía un oscuro hálito de energía maligna.
Chris, Jill, Deadpool y Dante los apuntaron con sus armas, el primero les habló claramente que se rindieran por las buenas, sino querían que su encarcelamiento fuese más duro de lo que merecían realmente, pero los dos ególatras se miraron, fue Chris el herido ésta vez, cortesía de Dormammu que le envió un corte tan afilado como una cuchilla en dirección al hombro derecho del hombre, obligándolo a botar su arma debido a la dolorosa lesión. Jill corrió en dirección a su novio y ésta vez fue Doom el que la apuntó con un láser para evitar que se moviera de dónde estaba, sino, le iría mal.
Los héroes les miraron con profundo enojo al notar tal atrevimiento contra el general, pero nada podían hacer sin las órdenes del superior que aguardaba en el interior de la aeronave. Más, lograron ver en poco tiempo su silueta cruzando los aires y aterrizar delante de ellos; Fury había abandonado su abrigo para dejarse ver con una polera sin mangas de un llamativo color níveo; sus pantalones militares estaban adornados con cargas y municiones que colgaban a los costados de su cintura y con dos poderosas ametralladoras en cada mano, las cuales yacían envueltas en un par de guante de cuero oscuro sin dedos.
-Ataquen. -Fue lo único que dijo antes de dar un salto hacia ambos malhechores. Cuando hubo ejecutado un par de giros después de dar la orden, sus armas daban feroces estallidos, los cuales, chisporroteando fuego, impactaban -aunque inútilmente- los proyectiles sobre Dormammu y Víctor. Pero como él esperaba, sus intentos fueron inservibles, sin embargo; antes de que el amo de la dimensión oscura pudiese pronunciar siquiera otro conjuro, pudo ver algo brilloso cruzando los cielos. No tuvo tiempo de reaccionar y éste impactó fuertemente contra su cuerpo, haciéndole retroceder un par de zancadas. Posteriormente, dicho objeto volvió hacia su dueño con el famoso efecto boomerang, habia sido lanzado por Steve Rogers.
Nick observó al Super Soldado con una notoria sonrisa de orgullo en su cara, éste último le devolvió la sonrisa y luego les dio una orden a los demás paladines para que atacaran de una forma más estratégica para evitar perecer entre las manos de los villanos. Fury atacó una vez más haciendo rugir una de sus armas, dando por iniciada la batalla que terminaría por dividir el equipo que tanto anheló proteger.
Era un caos total sobre la superficie del Helicarrier; el cielo se iluminaba en la oscuridad debido a la disputa de grandes proporciones que era llevada a cabo, todo con tal de proteger al amenazado planeta tierra, su destino estaba dividido entre las personas que luchaban por ella, con sus objetivos para bien y para mal.
¿Pero cuánto rato más podían aguantar así? Los minutos habían pasado como si fuesen horas, y las marcas de guerra estaban dejando señales en sus cuerpos y evidenciaban el cansancio de ambos mandos. Sólo entonces, un grito del Lord Dormammu bastó para poner a dicha contienda, y con sólo un movimiento de mano, acompañado de unos conjuros de magia negra, ocasionaron la colaición de la aeronave; deshizo uno de sus motores principales causando la inminente catástrofe que se aproximaba. Partes del Helicarrier comenzaron a explotar y la vista de los salvadores del planeta comenzó a entorpecerse gracias a la nube de humo que cubría ahora los cielos.
Una vez que comenzó a verse el resplandor del fuego, la voz de Fury les habló por última vez:
-¡Han sido resistentes mis héroes, pero ahora es tiempo de retirarse! -Sólo se escuchaba su voz entre la oscuridad y el manto negro de humo. -¡Recuerden atenerse a la misión y no descansen hasta que el objetivo se halla cumplido! -Y diciendo ésto, su silueta desapareció de la superficie del Helicarrier. -Confío en ustedes, siempre lo he hecho.
Aquellos que habían pasado su tiempo con el general. gritaron exasperados su nombre y le buscaron incansablemente; Peter, Logan y Steve corrieron desesperados por los alrededores buscando rastro alguno de su superior, pero todo era en vano. El buen hombre había desaparecido y sólo había quedado de él el rico legado y la honda tristeza que había dejado en el corazón de los vengadores al ver que aquel que tanto les había entregado ya no estaba más con ellos.
Sin embargo, no hubo tiempo para lamentarse, ya que cuando escucharon la última sacudida en la nave cual terremoto, supieron que debieron lanzarse a los abismos del bosque sobre el cual se encontraban volando en esos momentos para no perecer en la explosión, no sin antes mirar el Helicarrier por última vez y dar con nostálgico vistazo el lugar donde se había hecho tan noble sacrificio. Una vez que se disipó el humo y sólo se observó el fuego agrandándose gracias a los escombros del medio de transporte de los héroes, Víctor puso el grito en el cielo contra el amo de la dimensión oscura:
-¡¿Pero qué has hecho?! -Gritó al no ver un alma en todo el lugar. -¡¿Dónde quedó nuestro objetivo?! ¡Sabía que no debía confiar en alguien como tú!
-Calma, Víctor. -Fue lo único que pronunció Dormammu alzando una mano relajadamente en un acto despectivo. -Si lo que Trish nos dijo es verdad, S.H.I.E.L.D. se propinía a llevar a nuestra querida Diosa al templo de su astro regente, si mal no recuerdo. -Luego le miró sonriendo. -¿No crees que será mejor invadir y destruir ése sagrado y apestoso sitio para que impidamos se revele contra nosotros?
Doom lo miró interesado y rascó su barbilla, esa idea no era tan mala.
-Sin mencionar que la mayoría de sus guardaespaldas estarán muertos, y por ende, indefensa. ¿No pensaste en eso, Doom? ¿Podrá ser acaso que yo sea más brillante de lo que eres tú? -Y riendo con mofa descarada, esquivó uno de los rayos de plasma del dictador.
Y sin dejar de verle con rabia, sacó su telecomunicador de forma circular, al abrirlo, flotó en el aire una transparente pantalla delgada y de tintes azules -con algo de estática-, que mostraba el rostro de su rubia ayudante y cuyos ojos estaban ocultos tras sus características gafas de negro color. Aunque fuese de noche, ella se negaba con coquetería a lucir mal.
-¿Ahora me llaman? ¿Cuando la diversión ya ha terminado? -Se quejó Trish en pantalla y moviendo un poco sus gafas.
-Le pido mil disculpas de rodillas, bella dama. Pero no podía dejar que una mujer tan hermosa como usted tuviera que pasar por un momento tan peligroso como por el que acabamos de vivir. -Habló Dormammu agachando su cabeza en modo de reverencia, pero Doom lo calló molesto.
-¿Oh? Al fin un hombre con modales, deberías aprender de él, Víctor. -Le dijo la mujer con un tono humorístico, pero el hombre de la armadura no tomó en cuenta ese irrelevante comentario y le dijo lo siguiente:
-Trish, es una orden; los tres nos reuniremos en el templo del sol. Está a unos días de aquí, en dirección al sur-oeste, guíate con el G.P.S. que hay en nuestro telecomunicador y darás con él, en seguida te enviaré las coordenadas. -Y cuando se dispuso a hacerlo, pudo oír molesto que la "ex-demonio" le habló nuevamente.
-Aaaw, qué amable eres de repente conmigo, Víctor. ¿Acaso te ofendió el comentario que hice sobre tí anteriormente?.
Dormammu soltó una carcajada y el hombre de la capa verde se despidió de Trish con un frío: "Sólo hazlo".
-Entendido. -Dijo la rubia cerrando el comunicador después de checar concienzudamente el mapa y sonriendo mientras encendía el motor de su adorada motocicleta.
"Hace tiempo que mi cuerpo estaba ansioso por algo de acción"
