Bueno, quizá rompí mi promesa de no subir historias pero creo que fue apropósito. Puesto que, cuando dejé la computadora, las ideas vinieron a mí. Eso no es justo.


Irresistible Desire.

La acorraló contra la pared rápido pero sin dolor, besó su mejilla, su cuello, su clavícula pero se detuvo para no llegar más abajo. No obstante, siguió saqueando su boca, jugando con sus dulces labios mordiendo su labio inferior. Estaba eufórico, y nadie podía detenerlo ahora. La rubia su disposición suspiraba entre dientes disfrutando. ¿Cómo habían llegado a esto? Oh claro, la fragua. Está bien, ver a Hiccup sin camisa, sudando, puede alborotar las hormonas. La levantó al estilo novia sonriendo pícaramente, la llevó hasta la cama donde la deposito delicadamente. La observó unos minutos perdiéndose en esas gemas de color azul, extasiado de que por fin la tenía, y feliz puesto que era solo de él. Ella sonrió, él le devolvió la sonrisa. Beso cada parte de su cuello, otra vez, dejando notorias marcas rojas, seguro se enojaría más tarde por esto. La ropa era un estorbo, y en cuestión de minutos estaba desparramada por el suelo; besó cada centímetro de su piel, acarició sus piernas en el proceso.

La moldeaba a su antojo, era dulce en sus caricias, y tierno en sus besos. La trataba como si fuera de cristal, algo que podía romperse si él no tenía el mayor cuidado. Astrid finalmente se sintió amada, y completa. ¿Cómo no notarlo antes? Él la quería, y ella le despreciaba –anteriormente- , los murmullos de las mujeres la hacían sentir una oportunista.

"Lo odiaba mucho ante de que él fuera el "entrenador de dragones" de inmediato, cuando todo el mundo lo acepta. Ella lo besa. Es una descarada."

Instintivamente se separó cubriéndose con lo primero que encontró, la camisa de él. -¿He hecho algo mal? ¿Hice algo que no te gusto?- preguntó preocupado. Negó con la cabeza. -¿Entonces?

-¿Crees que me aprovecho de ti?- preguntó bajando la mirada, ahora estaba confundido. –Muchas mujeres dicen que me comporto amablemente contigo puesto que entrenaste dragones, y serás el líder próximamente.

-Eso es estúpido, ¿te sientes como una oportunista?- pregunto, ella negó. –Entonces no lo eres.- le sonrío tomándola de la barbilla haciéndole mirarle. –No eres así, ¿entendido?- la besó. Un beso lleno de amor, dulzura que se hizo mucho más intenso cuando la adolescente rodeo sus brazos alrededor de su cuello atrayéndolo más a ella. Lo demás, fue un secreto entre ambos cuerpos entrelazados en las sabanas, algo que dos amantes guardan para siempre en sí mismos.


No lemmons, i know. No soy lo suficientemente buena en eso, quizá algun día pero no hoy.