Capitulo 5
Despierto casi por el hambre, ya me estaba acostumbrando a las grandes raciones del Capitolio, espero que eso no sea un problema cuando este en la arena. Tomo una ducha rápida y me pongo mi ropa de entrenamiento, que consiste en una un conjunto de pantalón y camisa negros con en el numero 5 de mi Distrito, hoy es el primer día. Cuando voy al comedor a desayunar me encuentro sólo con Tracy y Camyl, esperaba que todos estuvieran ahí.
—Buenos días—Saludó Camyl.
—Buenos días, ¿dónde están los otros? —Respondo mientras busco asiento.
—No creo que vengan hoy, salieron a promocionarlos o a hacer cosas de gente del capitolio— Dijó Camyl.
—Qué bien—Dije, no respondí nada más. Me senté junto a ellas a desayunar, hubo un leve momento de silenció que pareció eterno hasta que pregunte—Ambas vienen de la parte baja del Distrito 5, ¿es cierto todo lo que cuentan que pasa allí? —La pregunta me salió de la nada, no supe si era sólo por romper el silencio o porque inconscientemente quería saber.
—No te lo imaginarias, crees que la vida es dura en tu parte del Distrito, pero al menos ustedes tienen trabajo, tienen la seguridad de poder comer cuando llegan a casa. Pero nosotros, nosotros tenemos que pasar hambre días y días, debemos someternos a cualquier cosa por algo de pan siquiera. — Respondió Camyl como si estuviese esperando la pregunta desde hace tiempo.
La injusticia en Panem era inmensa no sólo desde el capitolio a los Distritos, incluso en los mismos distritos. Nunca había reflexionado sobre esto, pero permitimos que nuestra gente se muera de hambre en un lado del Distrito y no podemos hacer nada. Por situaciones como esta, el Distrito 13 se rebeló, pero lo único que el capitolio hizo fue exterminarlos, y como resultado nos dejo los Juegos del Hambre que cada año nos recuerda el poder que ejerce el capitolio sobre nosotros. Sí en las manos de la parte alta del Distrito estuviera hacerse cargo de la parte baja, lo haríamos pero con esos salarios tan míseros que apenas alcanzas para mantenernos, no podemos ayudar, y es que es obligación de Capitolio velar por sus ciudadanos. Puede que ahora el miedo al Capitolio este muy latente, pero espero que algún día, nos armemos de valor y le demostremos al capitolio que nosotros existimos y no somos sólo su entretención, al fin y al cabo, el capitolio es lo que es por nosotros, los distritos, los que trabajamos para ellos.
— ¿Tienes hermanos, Tracy? —Pregunto, intentando cambiar el tema.
—Sí, tengo un hermano, pero el ya es muy mayor así que ya no tiene que preocuparse por participar en los juegos del hambre—Responde Tracy
—Sí, pero aun juega algo peor. Por lo que dice Camyl, en su parte del Distrito sólo hay misería y pobreza. —Digo indignado, volviendo al tema, una parte de mi no quería dejarlo.
—Lo mismo dice mi hermano y mi mamá, vivir allá es el peor juego, porque sabes que vas a seguir vivo hasta que el hambre te coma— Dijo Tracy, supe que recordaba su familia porque se le aguaron los ojos.
— ¿Y tu padre Tracy? —Esta vez preguntó Camyl, era extraño ver se faceta amable, esa faceta que mostro ante las cámaras el años pasado.
—El fue capturado por el Capitolio, un día robo un pedazo de pan para nosotros, y a las pocas horas unos agentes de la paz llegaron a casa y se lo llevaron, desde entonces no hemos tenido noticias de él. — Dijo con voz temblorosa Tracy. Ha de ser un Avox ahora, eso es lo que hacen con los que cometen algún delito.
Acabamos de desayunar, lo que pareció un alivio para Tracy, no me di cuenta como mis preguntas la herían. Después de Desayunar no dirigimos a la sala de entrenamiento, cuando bajábamos en el ascensor Tracy dijo:
—Jack, tengo miedo
—No te preocupes, mantente con migo— Puse mi brazo sobre su hombro y la acerque a mí. Nunca había tenido una hermana, sólo un hermano menor, pero imagino que ha de ser lo mismo, porque Tracy me recordaba a mi hermano así él fuese más grande, y no pude elegir peor momento para desarrollar un vinculo, ahora que estamos a unos días de morir en una sangrienta batalla.
