Deadpool escupió, pero la fuerza de gravedad hizo lo suyo y el espeso líquido oscuro de metálico sabor cayó de regreso sobre su demacrado rostro, deslizándose por los costados de su boca. Un dolor punzante cerca de los pulmones lo hizo reaccionar del todo y levantó un poco su mirada después de cubrir nuevamente su rostro a duras penas; vio un elevado y delgado muñón de tronco partido por la mitad y teñido del rojo color de su propia sangre, el cual atravesaba implacable su cuerpo, perforando de paso uno de sus pulmones y uno que otro órgano vital.

Si hubiese sido una persona normal, estaría chillando del dolor con el rostro empapado en lágrimas y pidiendo auxilio, pero no. Wade lanzó un suspiro y se balanceó hacia adelante un poco, dejando escapar un quejido debido a la sensación de rajadura en los tendones de sus músculos y se mordió el labio inferior mientras comenzaba a ascender, con esfuerzo, por el muerto y afilado tronco. Gran parte de su flujo carmesí manchaba el mismo, en momentos como ése, maldecía ése grado de "inmortalidad", perfectamente pudo haber muerto y haberse ahorrado todo el dolor que azotaba su cuerpo sin sólo ápice de piedad en ésos instantes. Sin embargo, cuando se imaginaba los cuerpos putrefactos de los muertos descomponiéndose y siendo corrompidos por los gusanos, gritó un; "¡Viva yo!" y se abrazó a sí mismo felicitándose por seguir entre nosotros los vivos.

-¡Auch! Esto dolerá mañana. -Dijo el boquifloja observando el agujero que "adornaba" gran parte de su torso. Pero, sonrió con optimismo; en pocas horas estaría como nuevo y a demás le hacía honor a su nombre de "anti-héroe".

"¡Ahora si soy un agujero mortal!"

Se dijo en pose de pensamiento, sintió de repente que una pequeña golondrina pasaba a través del hoyo en su torso. -Ah, ¿Es en serio? -Alzó una ceja, luego, en un movimiento veloz disparó de forma mortal a la pobre ave, haciéndole caer sin vida al césped. -Genial. -Sonrió ampliamente mientras tomaba el cadáver por una de sus pequeñas alas. -Tengo de cenar. -Lo sacudió jugando con él como si fuese una pequeña pelota, entre sus manos. Se decepcionó del poco contenido en carne que poseía la golondrina y estiró el labio. -Pff, a penas si me sirves como merienda. -Miró de nueva cuenta el cuerpo sin vida del animalito y una sonrisa se dibujó en su rostro de una forma macabra.

Se levantó la máscara dejando a la vista su deformado rostro y abriendo de forma amplia su boca, arrancó la cabeza de la golondrina de un solo mordisco.

"Ni siquiera tengo hambre, pero es divertido ver correr sangre ajena."

Al fin esa parte de él salía a flote nuevamente, estiró sus brazos y se dejó caer de espaldas al suelo para echarse a dormir y calmar esa bulliciosa vocecita en su interior que le rogaba saciar su sed de sangre y dolor que fuesen foráneos.

¡Bah! Un par de asesinatos por aquí y por allá no estarían mal, simplemente eran personas. De preferencia, mataría a aquellos de clase media, al pertenecer a ese estrato social, nadie les extrañaría y la sociedad se haría la desentendida. Luego, dejarían las masacres en los archivos policiales, aquellos que estaban llenos de polvo y pasarían a ser parte de las estadísticas de las tantas de muertos que ocurrían e el mundo.

Y oh, todo lo valía; su lado colmado de misantropía le hizo vislumbrar bellísimas visiones en donde él, haciendo alarde de sus katanas, comenzaba a degollar a una hilera de hombres parados a su alrededor en una pista de baile, y cuan John Travolta, mientras bailaba bajo la bola de disco, iba cortando cabezas una a una de cada uno de los pobres tipos que tuvieron la mala suerte de estar ahí con él -y si se fijaba bien, podía ver a Wolverine a lo lejos como una de sus víctimas-.

Aquel morboso deseo lo hizo estremecerse de pies a cabeza, y durante un momento, sus sentidos se nublaron por completo. Fue en ése instante que un montón de imágenes pasaron por su cabeza, como si una máquina fotográfica tomara un centenar de capturas por segundo. De repente, su cerebro captó la especial memoria de aquella preciosa muchacha de blanco cabello y suave textura, de misteriosos pero bellos ojos negros del color de la noche:

-¡Amaterasu! -Gritó colocándose velozmente de pie, haciendo que esa molesta voz se callara para dar paso a la voz de su lado racional.

"¡Búscala!"

Miró hacia ambos lados y se rascó la cabeza confundido, luego, comenzó a desesperarse.

No alcanzó siquiera a moverse del lugar cuando el potente ruido de un motor captó su atención. Dio un salto en el aire y aterrizó de pie sobre una roca de proporciones altísimas que estaba cerca, apuntó con una de las pistolas hacia la sombra que se le había acercado y agudizó un poco la mirada al notar que dicha silueta se le hacía familiar. Entonces, abrió los ojos de par en par al ver cómo la figura giraba en 180° para llegar hasta la base de su ubicación:

-Vaya, pero si es el grandilocuente Wade T. Wilson en persona. -Dijo una Trish acomodando su dorado cabello para luego quitarse las oscuras gafas y observarlo con una sonrisa desde abajo. -Ha pasado un tiempo... -Luego de decir esto, le guiñó el ojo derecho mientras sonreía coquetamente.
-Oh, vaya que sí, preciosa. -Le contestó el nombrado, sentándose en la roca y alzando su mano derecha en modo de saludo. -¿Qué le trae por acá, señorita Soberbia? -Le sonrió con burla, estaba contento de ver una cara amiga dentro de aquella basta soledad del bosque.

¿Qué? ¿Amigos ellos dos? ¡Claro! Pero para explicar ésta situación, debemos remontarnos a los días en que Deadpool trabajó para Vincent von Doom en Latveria...

Tan necesitado hubo estado de trabajo para esa época que hubiese aceptado un trabajo de parte del mismísimo Mephisto. Se estaba quedando corto de dinero y se había dado vuelta al 100% el juego de "Pókemon Red" incontables veces, por lo que el ocio se le estaba haciendo insoportable.

Y como un regalo del cielo, llamaron a su hogar. No recordaba mucho de la conversación, pero a penas oyó la frase: "Te pagaremos bien.", pidió la dirección de su nuevo empleo y se largó del departamento donde habitaba sin siquiera colgar el auricular.

Su sorpresa, más que de susto, fue de gratificación al ver ante su insignificante persona la enorme fortaleza que se elevaba imponente y esplendorosa hasta donde alcanzaba la vista:

"¿Víctor von Doom? Carajo, éste tipo está forrado, ¡Voy a ser rico!"

Uno de los doombots lo escoltó hasta donde descansaba la máxima eminencia de la región, el cual e observó de pies a cabeza, con un notorio desprecio:

-¿Seguro que éste es el mejor mercenario? -Preguntó el eterno némesis de Reed Richards.
-El mejor entre los mejores. -Respondió el mismo doombot que lo hubo escoltado. -O al menos eso dicen.
-¡Bah! ¡Que se quede! No hay tiempo que perder. Falta poco para que los demás también comiencen a buscar a mi presa, y con la protección que "ella" me entrega no me basta, no me da seguridad. -Le dio la espalda, haciendo que su verde capa hondeara con el movimiento, dándole un aire de grandeza y le hizo una seña a Deadpool para que le siguiera. -Vas a dormir aquí. -Dijo después de un rato caminando, frente a una puerta ancha.
-Que basurero. -Dijo Wade en un susurro. Había un par de colchonetas en el suelo, con a penas un par de sábanas de lana; carecían de almohadas y todo alrededor estaba lleno de papeles; había grietas en las murallas; la pintura de la misma se estaba descascarando y parecía que el más mínimo movimiento el lugar se vendría abajo.

Estuvo a punto de replicar cuando una mano masculina lo empujó hacia el interior, haciéndole caer de cara al mugriento suelo:

-¡Óyeme...! -Un sobre fue extendido hasta él y observó la penetrante mirada del dictador, la cual le hizo tragar un poco de saliva.
-Tu horario y la información de tu nuevo empleo, no es muy complejo, simplemente te encargarás de "vigilar" mi más reciente adquisición. -Después de hacer resonar el lugar con su imponente vozarrón, le dio la espalda y dijo: -Ah, por cierto, sé amable con tu compañera de cuarto. -Tras decir esto, cerró la puerta tras él.
-"Cool, una nena como compañera. ¡La suerte me está sonriendo de nuevo!" -Pensó el mercenario dando vueltas en el suelo mientras abrazaba el sobre contra su pecho como si fuese una adolecente enamorada al recibir una carta de una confesión amorosa de parte del hombre que tanto amó -y acosó- en secreto.

Recordó abrir el sobre y se acomodó entre un balón de basura y la colchoneta que supuso era de su acompañante debido al penetrante olor a perfume que expedía la improvisada cama.

Estaba ante un documento interesante; un preciado objeto que debía ser custodiado a costa de la vida propia, sonaba a peligro y eso lo llenó de adrenalina y emoción.

¡Oh! Faltaban unos veinte minutos para su turno... Pero no tenía idea de a donde ir.

De pronto, la puerta comenzó a abrirse y una figura femenina entró con gracia y con un aire de soberbia infinita. Su cabello era rubio como el sol y caía liso sobre su espalda, cubriendo hasta un poco más arriba de la cintura. Usaba un escote de ensueño y unas piernas fenomenales bien formadas, las cuales se dirigieron hacia su ubicación. La misteriosa mujer se inclinó hacia su persona, quedando a su altura y le sonrió de medio lado, posando sus almendrados ojos escarlata en los de él:

-Oh, ¿Has venido a acompañarme? -Le habló ella en un susurro.
-Puede ser... -Le dijo Deadpool de forma insinuante después de salir del transe que le produjo aquella agradable vista a sus ojos masculinos. -"Si hasta parece una actriz pornográfica." -Pensó esto último sonriendo pervertidamente bajo la máscara, evitando babear.
-Bueno, entonces, manos a la obra. -La mujer se agachó a pocos centímetros de él y deslizó su mano izquierda por una de las rodillas del mercenario-bocazas sin dejar de mirarlo a los ojos, inclinó su rostro hasta el cuello de éste y procuró respirar cerca del mismo en tanto su mano se seguía moviendo peligrosamente hacia la entrepierna del hombre, viajando en un lento compás por su muslo interno.

Wilson respiraba aceleradamente y sintió como una parte de su sangre se le subía al rostro y la otra viajaba hasta... Aquella zona. Sonrió mientras aspiraba el perfume de la mujer y cerró sus ojos para esperar lo que venía a continuación, pero entonces:

-¡Waaaaaaaaaaaah! -El grito de Deadpool se oyó por todo el castillo, llegando incluso hasta los oídos de Doom, sin embargo, el hizo como si nada hubiese pasado, suponiendo, al parecer, que era un asunto que no le concernía. -¡¿Por qué hiciste eso?! -Deadpool gritó dando giros en el suelo mientras dejaba escapar unas lágrimas, agarrando su zona genital. Cuando creó que la rubia iba a masturbarle deliciosamente, ésta enterró sus afiladas uñas en la zona de su escroto, procurando luego, retorcer la misma en un movimiento circular y doloroso.
-No lo sé, vi que empezaba cobrar vida y hacer eso se me hizo divertido. -La chica sonrió con los ojos cerrados y con los brazos cruzados.
-Cómo te odio... -Susurró el adolorido aún en el suelo. -Mujer maldita, ilusionarme de esa manera a un pobre hombre como yo...
-¿Qué? ¿Creíste que yo era de esas que se entregan a cualquiera? Soy demasiado para alguien como tú. -Y diciendo esto, pisoteó suavemente el pecho del más alto. -Ahora, sé amable y habla, ¿Quién te permitió husmear en mi habitación?
-¡No! -Exclamó Deadpool levantándose un poco. -No me digas que eres tú mi compañer... ¡Aaagh! -Tosió un poco al sentir como ella hacía más presión con su taco sobre su pecho, obligándolo a recostarse una vez más.
-Aquí la que hace las preguntas soy yo, querido. Ahora, contéstame.
-M-Mi nombre es Wade, Wade Wilson, pero me conocen como Deadpool, "señorita".
-Oh, pues... -Ella dejó de lado su pequeña tortura y le miró con sus escarlatas abiertas. -¿No eres tú el mercenario que trabajará conmigo? -Preguntó, a lo que el hombre respondió levantando dolorosamente un dedo pulgar para indicar que estaba en lo correcto. -Mucho gusto, supongo. Mi nobre es Trish. -Le sonrió desde arriba.
-¿Sabes? Es cruel de tu parte que me saludes como si nada hubiese pasado. -Dijo Deadpool aún adolorido y se puso a penas de pié, algo tembloroso, para luego mirarla con el ceño fruncido.
-¿Aún te quedan fuerzas? -Le dijo Trish sonriendo burlonamente, pero el hombre le dio la espalda cruzándose de brazos mientras, molesto, exclamaba un sonoro "¡Jum!".

Después de una media hora de incómodo silencio, fue él quien habló, para variar:

-Así que... -¿Qué hacemos ahora? -Preguntó el hombre estirando sus labios mientras abrazaba sus rodillas dobladas contra su pecho.
-Pff... ¿Acaso Doom no te informó? -Ella levantó un dedo índice al aire. -Un tesoro valioso es el que debemos salvaguardar. Es algo que le ayudará a ejercer su soberanía con implacable crueldad sobre nosotros.
-Okey... ¿Y paga bien? -Sonrió emocionado.
-… -Trish le hizo un gesto de irritación y posó sus ojos en la puerta. -¿Sólo te importa el dinero?
-Sep. -Respondió sin dejar de sonreír.
-Cuánta honestidad... -Ella cerró sus ojos intentando esconder su casi desaparecida paciencia.
-¿Acaso no estás aquí por eso? -Preguntó Deadpool mientras le apuntaba con el dedito acusador, a lo que la mujer se colocó de pie y le miró desafiante.
-¿Por qué habría de explicártelo? -Inquirió la ex-aliada de Mundus, pero la mirada del hobre le delató que era simplemente curiosidad. Lo pensó durante un momento, no perdía nada con revelar la verdad, ¿O no? Después de todo, estaría en esa situación por un largo periodo de tiempo, al menos hasta que los experimentos de Doom diesen resultados.

Le contó acerca de Dante, de las desventuras por las que pasaron juntos, como él con su buen corazón la liberó de las garras de Mundus. Fue divertido para ella el cerrar sus ojos y sentir esos momentos junto al joven cazademonios como si estuviera viviéndolos una vez más. Fueron tiempos felices, no se quejaba, gracias al legado de Sparda sentía que pertenecía a una familia. A pesar de lo insoportable que a veces le resultaba el infantil carácter de Dante, había aprendido a quererlo y a aceptarle tal cual era, después de todo, la sangre de Eva corría por sus venas, y quizá, sólo quizá, parte de su amor maternal también lo hacía.

Entonces, habían llegado aquellos días negros en los que el dinero comenzó a escasear, Dante cayó en un notorio estado de estrés por aquella situación y por el reciente rompimiento de su noviazgo con la joven Lady, y por el mismo motivo, ésta se retiró permanentemente de Devil May Cry por cuenta propia. Nunca hubiese querido tener que abandonar a su "niño" en un momento como ése, pero él nunca quiso contarle el motivo de la separación y se mostraba cada día más distante gracias a la presión de las dificultades monetarias, y también al reciente quiebre amoroso. Por todo esto, ella tomó la dolorosa decisión de separarse de aquel que sentía como su hijo para buscar una fuente monetaria segura y así poder traer un poco de luz a la vida del chico de ojos violeta:

-Lo quieres demasiado, ¿Eh? -Preguntó Deadpool.
-Demasiado... Probablemente sea por la esencia que de Eva, pero... De verdad éste sentimiento fraternal hacia ése muchachito es cada vez más fuerte. -Miró al suelo mientras sonreía melancólicamente.

El hombre de rojo le miró desde el suelo con las cuencas, era sorprendente como esa mujer, la cual antes poseía un aire de grandeza ahora había adoptado una apariencia de una niña pequeña totalmente abatida por la tristeza y el pesar. Nuevamente, el género femenino hacia lo suyo y sintió un enorme impulso de querer protegerla y abrazarla, brindarle consuelo y acariciar su cabello para tranquilizarla. Sin embargo, para evitar cualquier dificultad o malentendido, simplemente se limitó a ponerse de pie y acarició con suavidad la espalda de Trish.

-¿Qué...? -Ella volteó y se encontró con el mercenario a pocos centímetros del suyo y el corazón le dio un vuelvo inesperado al sentir la calidez del tacto, la honestidad en su mirada y la dulzura de sus palabras.
-Descuida, Trish. -Sonrió bajo la máscara. -Éstas... Éstas cosas no son lo mío, pero sólo puedo decirte que tengas un poco de fe en ti misma y en que todo saldrá bien para ustedes, tu sacrificio valdrá la pena. -Abrió sus ojos con sorpresa cuando la rubia colocó su mano sobre la suya y sonrió con calidez, para luego alejarse y volver a su semblante de chica ruda.
-Supongo que debo agradecerte. -Fue lo único que le dijo antes de hacer una pausa de unos diez minutos, entonces, ésta vez fue ella quién rompió la tensión que se había formado entre ellos dos. -¿Y a ti que te impulsó a estar en ésta situación?
-Un... Motivo mucho más egoísta, pero no me arrepiento. -Volvió a sonreír, sin embargo, esa sonrisa payazesca desapareció una vez la mujer le preguntó por su pasado. -Mi pasado es turbio, ni yo mismo recuerdo ciertas cosas, pero siento que así es mejor. No sé realmente qué rumbo habrá de segur mi vida. No sé que espera la sociedad de mí ni nada de eso. No tengo a nadie, pero eso supongo que no importa realmente. -Tras decir ésto, un brillo nació en la mirada de Trish al notar el repentino bajón de Deadpool, pero éste se echó sobre la colchoneta y rompió el papel que antes le había dado Víctor, luego, lanzó los trozos al aire y comenzó a gritar. -¡Está nevando! ¡Qué clima tan raro el de hoy! -Luego miró a su alrededor. -Pff, mejor me guardo comentarios, que pareciese que en cualquier momento éste sitio se viniera abajo, Doom escatima demasiado en gastos al parecer. -Miró a la rubia cuando oyó una leve risa de su parte.
-Bueno, creo que ya es hora de que te marches. -Habló de repente la mujer.
-¿Marcharme? ¡P-Pero si acabo de llegar...! -Gritó Deadpool, a lo que ella lo miró con una ceja en alto y le recordó su "deber" en ése sitio. -Y ten cuidado, ella está desquiciada. -Habló antes de que el mercenario abandonara la habitación.
-¿Ella? ¿De quién hablas? -Preguntó intrigado y con los ojos bien abiertos.
-Espera y verás, la desgraciada trató de morderme. -Le dijo Trish mientras dejaba ver las marcas de unas garras debajo de su muñequera izquierda, Wilson simplemente tragó saliva y con miedo se fue directo a su "perdición".

Trish había perdido la noción del tiempo, no sabía cuánto rato había pasado desde que Deadpool había abandonado el lugar, pero sentía la urgente necesidad de que regresara luego. Quizás era porque, después de tanto tiempo sola, un poco de compañía había logrado llenar ése molesto vacío; podría ser también que aquel hombre, con su comportamiento infantil aunque gracioso le recordaba aquel que sentía como si fuese su hijo. A demás, Wade le hacía sentir tan cómoda y tan a sus anchas que necesitaba desesperadamente volver a experimentar esa sensación tan agradable.

Levantó sus ojos esperanzada al sentir la puerta abriéndose, y estuvo a punto de drigirle la palabra cuando notó el aire extraño con el que el hombre había regresado. Éste ni siquiera la miró y se acostó bajo las delgadas sábanas en el suelo:

-¿Qué pasó? ¿Ella te hizo algo? -Preguntó pensando en cierta muchacha de largo cabello blanco y divino dominio.
-Si y no. -Respondió Deadpool con frialdad, dándole la espalda al girarse en la improvisada cama.

Y eso fue todo, Trish no necesitó más que esas palabras y ahondar en la mirada de Deadpool para saber que desde ése entonces, algo en él había cambiado.

-¿Me vas a decir qué ocurre? -Preguntó un día la mujer, asqueada de tanto misterio de parte de su compañero. Cuando estaba con ella, era un hombre terriblemente hablador e irritante aunque su humor negro le lograba sacar sonrisas y olvidar ideas deprimentes, sin embargo, cuando éste regresaba de su jornada laboral, lo hacía en un completo silencio y con la mirada ida. -¿Esa mocosa te irió o algo?
-En lo absoluto. -Respondió un serio Deadpool.

La rubia, algo cabreada -y preocupada- se sentó en el suelo cerca de Wade y le obligó a mirarla a los ojos:

-Anda, puedes confiar en mí. -Le tomó delicadamente una de las manos al hombre de rojo. -¿Puedes, por favor?
-Yo...-Dudó éste un poco, pero al ver los ojos verdes de su nueva amiga, no hizo más que devolverle el apretón de manos y bajar sus ojos. -Es sobre esa muchacha...
-¿La loca?
-Esa misma, pero no está loca... Para nada, simplemente ha sufrido demasiado. -Sonrió con dolor al recordar la mirada de tristeza de su hermosa diosa. -Es increíble, pero...Esos ojos... -Recordó esas oscuras orbes dirigiéndose a él por primera vez, después de que ambos se presentasen como guardia y cautiva. -Son misteriosos, pero divinos, tan llenos de sentimientos puros aunque opacados con el dolor de la muerte, y aún sí, no sé de donde, pero saca fuerzas para seguir viviendo.

La joven Trish no hizo nada, sólo apretar la mano de Deadpool con más fuerza, después de eso abrió ampliamente sus ojos al notar como la mirada de Wade cambiaba a medida que seguía hablando y hablando acerca de la muchacha de cabello color luna:

-Su ser...Contrasta tanto con el mío...Tanto, que llega a ser perturbador, pero...Atractivo. Siento como si ella me comprendiera del todo, a ella no le importa mi pasado, de hecho, no se niega a que yo me acerque o que la toque y muestra mucha confianza hacia a mí. Dice que soy la única presencia que le da tranquilidad en éste sitio, y eso me hace tremendamente feliz. -Tras decir esto, Deadpool se dejó car con suavidad hacia atrás, para apoyar su espalda contra la pared y pegar sus ojos al techo.

"Pero... De hecho, en mí provocas lo mismo..."

-Pff... ¿Son todos los hombres iguales de malagradecidos? -Dijo ella dándole la espalda, a lo que Deadpool proclamó una expresión de confusión. -No he dicho nada. -Trish se levantó y se largó del lugar dando un fuerte portazo, dejando a un confundido Wade en el interior, y mientras se alejaba del lugar con los brazos cruzados dando pasos rápidos, se preguntaba una y otra vez el por qué de ésa reacción tan impropia de ella...

-¡Oye! -Gritó Deadpool sacándola de sus recuerdos y dando un salto en el aire, después de dar un par de giros, aterrizó en la parte trasera de la moto. -¿Me llevas, preciosa? -Preguntó sacando una de sus pistolas y echándole carga.
-Jum... -Trish pensó por un momento con los ojos cerrados, pensando seriamente en el asunto complicado en el que estaba metida, debía ayudar a Víctor a encontrar a la Diosa del sol, pero si Wilson se enteraba de que su nueva misión era matar a la muchacha, pondría el grito en el cielo, si es que no perdía el control de su débil mente y se abalanzaba a matarla. Pero... Parte de su corazón era humano, y el ver de nuevo a Wade la puso en un caótico dilema, sin embargo, deseaba tanto pasar un rato con él, deseaba tanto compartir más a su lado que tomó la decisión de tenerle un poco más a su lado y buscar cualquier excusa para, luego, sacárselo de encima y terminar con su cometido inicial. Porque... ¿Por qué mentir? No sólo debía matarla por un asunto laboral, sino también...Por algo más...Personal... -¡Claro! ¿Por qué no? -Le respondió Trish mientras sonreía colocándose las gafas, para luego colocar ambas manos y girar la manija que hizo rugir el motor de su vehículo. -¿A dónde te llevo?
-¡A donde sea! -Gritó el anti-héroe acomodándose de espaldas a la rubia en lo que quedaba de espacio, sujetándose a los costados del asiento con una mano y con la otra dando un par de disparos al aire dejando ver una emoción recién descubierta. -¡Estoy buscando a alguien!
-¿Ah, sí? -Preguntó ella mientras andaban a toda velocidad entre los árboles. -¿A quién buscas? ¿Metido en líos nuevamente, Wilson?
-¡Nah! -Exclamó el nombrado mientras se colocaba de pie, equilibrando peligrosamente. -Te lo diré cuando le hallemos.

Y después de esto, ambos continuaron en silencio hasta adentrarse en la espesura.