Capitulo 6
Llegamos al campo de entrenamiento, un lugar repleto de armas, nunca había visto tantas y diversas cantidades de herramientas para la matanza. Los otros tributos están reunidos alrededor de un círculo, Tracy y yo nos unimos a este. Una mujer muy alta y de apariencia atlética, llamada Atala nos explica cómo funcionan las cosas en el gimnasio. Hay varias estaciones en las que no explican varias tácticas de lucha y supervivencia.
Los otros chicos salen disparados a entrenar después de que no hayan explicado las reglas. Los de los Distrito van directo a practicar con los muñecos que en menos de un segundo destrozan, como son los tributos profesionales les encanta presumir de que toda su vida entrenado para este momento.
— ¿A dónde quieres ir primero? —Le pregunto a Tracy
—No sé, que tal si vamos a ver cómo hacer una fogata. —Responde la niña.
—Está bien, vamos— En esa sección sólo estaba la chica del Distrito 9 y creo que el Tributo del 7 y un niño del 8. Prender fuego fue muy sencillo para todos nosotros pero no por eso nos fuimos, no teníamos ganas de ir con los otros tributos a ver cómo nos humillaban con sus habilidades.
—Son unos presuntuosos— Dijo la chica del Distrito 9. La chica era rubia de cabello largo y lacio, tenía unos hermosos ojos verdes que sobresalían. Tendría alrededor de 16 o 17 años por lo que se veía.
—No te agradan, ¿verdad? — Dijo el muchacho del Distrito 7. Él era por mucho más musculoso que yo, debía de ser porque en el Distrito 7 se la pasan la mayor parte del día talando árboles. Tenía un cabello negro pero no tan negro como el de Tracy y casi tan enredado como el mío.
—Y a quien le agradarían sus futuros asesinos— Contesto la chica.
—Pues tú tampoco es que les agrades mucho— Comente entre dientes al escuchar la conversación.
—Si se refieren a la pelirroja del distrito 1, la vi el día del desfile, estaba casi a punto de estallar de ira porque alguien consiguió más aplausos que ella. — Dijo el niño del Distrito 8 uniéndose a la conversación, no había sido el único que noto eso. El pequeño tenía casi la misma edad de Tracy, no logro imaginarme como el capitolio permite que los niños como ellos mueran todos los años.
—Lo sé, supongo que ya tengo mi muerte más que asegurada. —Agrego la muchacha.
—Deberíamos ir a darles una lección, una cucharada de su propia medicina. —Sugirió el del Distrito 7.
—Iría, si tuviera algo de que presumir. —Contesto la chica.
—Está bien, yo sí iré ya me aburrí de estar aquí prendiendo fuego— Se levanto el muchacho y se dirigió justo dónde estaban los Tributos del 1, 2 y el 4. —Soy Adam, por cierto. —Dijo mientras se alejaba.
Estaban practicando con las hachas, cuando Adam tomo un hacha los otros tributos le lanzaban insultos y hacían le hacían bromas. En cuestión de un momento lanzó la pesada hacha con una agilidad impresionante. Cuando está llegó a su objetivo no sólo decapito a un muñeco si no a varios que estaban alrededor con el mismo tiro. Los Tributos del 1, 2 y 4, o los profesionales como les decíamos los otros, habían quedado impresionados.
—Bueno, él sí tenía de que presumir—Comento la chica del Distrito 9
—Tan engreído y presuntuoso como los profesionales, creo que se adaptara rápido a ellos ya que lo reclutaron—Dije, la chica me miro y me devolvió una sonrisa.
No sólo Adam cautivo la atención de los Profesionales, también lo había hecho la chica del Distrito 11, ella era de piel morena y de cabellos oscuros y alborotados. Tomó una guadaña, un arma que casi nadie usaba porque no sabía cómo, pero ella la usaba con tanta facilidad que destrozo varios muñecos de práctica en menos de 10 segundos.
Los tributos que tienen alguna habilidad especial usualmente la presumen para ser aceptados en el grupo de los Profesionales, lo que les aseguraría la supervivencia por un tiempo. Pero otros tributos también habilidosos solían quedarse sin hacer nada en los entrenamientos para guardar su habilidad como un arma secreta en la arena.
Comíamos y cenábamos en nuestras plantas, pero a la hora del almuerzo la comida era servida en un gran banquete el gimnasio. Los tributos profesionales siempre hacían su grupo aparte para comer haciendo bastante bulla, como para sobresalir. Adam, y la chica del Distrito 11, que creo que se llamaba Hanna ya se les habían unido para comer, ya eran parte del grupo de los profesionales. A la hora del almuerzo también tenía mi grupo para comer, Tracy nunca se separaba de mi y ahora se nos había unido la chica del Distrito 9, su nombre es Lily, no me molesta su presencia, es más bien agradable, de nuevo volví a caer y empecé a relacionarme, pero no debería importarme, al fin y al cabo no sobreviviré al baño de sangre, no seré yo quien tenga que matar a Lily, pero creo que sí a Tracy, siento que en eso consiste la promesa que hice.
Tracy, Lily y yo fuimos pasando por los otros puestos de supervivencia el resto de días de entrenamiento. El compañero de Distrito de Lily, Taylor, se la pasaba tratando de conseguir la atención de los profesionales pero estos sólo lo ignoraban y cuando no, hacían bromas de él.
—Es un estúpido, se rebaja ante ellos, y nisiquiera tiene posibilidades de sobrevivir— Dice Lily
—Pues nosotros tampoco— Contesto yo
—Es cierto, pero no nos exponemos a que nos humillen los profesionales, suficiente tenemos con saber que ellos serán quienes nos maten.
—Apuesto que debes tener algún arma secreta— Dije, muchos tributos hacen eso, se guardan su habilidad para pasar desapercibidos.
—Pues si la tengo me gustaría saber cuál es, tal vez pueda usarla— Dice Lily, su comentario me causa gracia, no sé porque, en situaciones así, al borde de la muerte, supongo que debes de disfrutar de las pequeñas cosas.
Estábamos en el puesto maquillaje gastando toda la pintura porque ninguno de los tres era bueno usándola cuando el chico del Distrito 12 se nos acerco y nos dijo
—Su amigo ya los traiciono y ni siquiera ha comenzado la batalla en la arena.
—No es nuestro amigo, apenas intercambiamos unas palabras. Además no creo que este sea el mejor lugar para hacer amistades — Dije yo. Supe que se refería a Adam, no considere lo ofensivo que podría ser para Tracy y Lily, pero era cierto, en unos días estaremos enfrentándonos unos a otros, ninguna amistad será válida.
—Vale, vale, sólo decía— Dijo con una sonrisa. — Pronto serán las sesiones privadas, sabremos de que otros Tributos tendremos que cuidarnos. —Agrego. En estas sesiones llaman a cada tributo por separado para mostrarle sus habilidades a los guardias y estos les dan un puntaje, definitivamente mi puntaje será extremadamente bajo, los días que he pasado aquí, los he desperdiciado riéndome de las cosas que dice Lily, es muy graciosa, ni siquiera por error he tomado un arma, ninguno de los 3. Camyl nos decía que lo mejor era seguir con ese plan, que tal vez los otros tributos no nos consideren un problema y nos dejen vivir un tiempo más, esa fue la estrategia que ella usó el año pasado, incluso saco una baja puntuación, la estrategia le funciono bastante bien pues al final fue ella quien ganó. Cuando veo a Lily no puedo evitar pensar que está usando la misma estrategia que Camyl, así que no debería fiarme mucho de ella, aunque ya sentía algo, era muy amable y graciosa, y ya me caía muy bien, espero que alguien más se encargue de ella en la arena, o sí está de suerte, que gane.
—Bueno, pues no te esperes de nosotros mucho, por lo que has visto, no hemos hecho anda útil— Dijo Lily.
Estábamos todos esperando para entrar a nuestras sesiones privadas. Va por distritos, primero el chico y después la chica. No sabía qué rayos iba a hacer, por todo el tiempo que había pasado en los puestos de supervivencia ya era todo un experto haciendo nudos y prendiendo fuego, pero dudo que califiquen eso. Nuestro equipo de preparación ya sabía que no estábamos haciendo nada en los entrenamientos, pero parecía que no les importaba, el único comentario que habíamos recibido al respecto fue de Camyl, que en una cena nos dijo: "Ojala que tu noviecita tenga alguna habilidad para que los defienda en la arena", tal vez fuera cierto, tal vez si tuviera una habilidad especial y sólo se juntara con nosotros para parecer más débil. Lo más seguro es que estaba usando la estrategia de Camyl.
Cuando me llego el turno de entrar aun no estaba seguro de que iba a hacer. Cuando entre por inercia tome dos cuchillos, mire hacia mi jurado, era una gran cantidad de personas que disfrutaba de un gran banquete como el que nosotros comíamos, me acerque a dónde estaban los muñecos y empecé a apuñalar a uno, no estaba resultando, pero igual ninguna cosa que hiciera iba resultar, no era bueno en nada, empecé a sentir la frustración, una frustración como al que sentí cuando el Alcalde me envió a los juegos sólo para no crear controversia, luego esa frustración se fue convirtiendo en ira, en ira contra el capitolio y todo su sistema de opresión, como nos tratan a todos nosotros los de los Distritos, como pueden ver que personas como Tracy pasan hambre y no hacen nada al respecto. Por un momento se me nublo la mente y cuando reaccione estaba tumbado en el piso sobre los restos de algo que parecía haber sido el muñeco. Había descargado toda mi ira sobre él. Me dirigí sorprendido de mi mismo al ascensor, mire a los vigilantes que tenían unos rostros que no pude leer, aun no podía creer lo que había pasado.
