Summertime in Berk.
Una de las cosas que más detestaba Hiccup Horredous Haddock III era el verano. El clima en la isla era bipolar, un día podría estar diluviando pareciendo que el cielo caería contra el suelo para que, al otro día, el sol saliera con la hermosa brisa que les recordaba a la primavera. No obstante, los días de verano eran los más detestables para el joven entrenador. Debía soportar el calor infernal junto al carbón quemándose de la fragua, debía también soportar el mal humor de la gente que, gracias a este clima, su sangre vikinga hervía violentamente. Normalmente se refrescaría tirándose al agua pero (ahora siempre existía un "pero") su pierna metálica no ayudaba. La había remodelado, sí, pero quitarla y volverla a poner era algo doloroso que tampoco no tenía ganas de hacer.
Llegó hasta la cueva sólo, el sudor empapaba su frente. La armadura era tan pesada. Mientras llegaba a pie, puesto que su dragón no iba a dejar su fresco rincón en la habitación de su jinete, empezó retirándose la ropa, sin camisa con los pantalones aun puestos. En una de las ramas de los árboles que rodeaba el pequeño lago pudo ver unas tiras, eran celestes claro. En una roca, al lado de este, una falda de picos con las distintivas botas que ya conocía. Levantó su vista un poco para encontrarse con una diosa, literalmente, esta mujer bajo del Valhalla. Su cuerpo estaba desnudo, de espaldas a él sostenía su cabello mientras lo lavaba. Las pequeñas gotas recorrían toda su piel, el chico podría haberla admirado toda el alba a no ser que ella ya se había dado la vuelta, dando un pequeño salto, y escondiéndose. Las mejillas de ambos se tornaron rojas. Sostuvieron la mirada. Después, Hiccup hizo algo que a Astrid le sorprendió. Le dio la espalda. "Lo siento." Estaba tartamudeando, lo que le pareció lindo. Dejó la túnica verde, que llevaba debajo del traje, en el suelo. "Uh… tús vendas están sudadas. Puedes usar esto si quieres."
La rubia sintió una holeada de amor por todo su circuito. Estaba tan aterrada de que él se aprovechara en un descontrol de hormonas que olvidó de quien se trataba. "Simplemente…" se rascaba la nuca, señal de nerviosismo. "Estaré por ahí" indicó con el dedo hacía la piedra gigante entre la arboleada. "Avísame cuando termines" así, se fue.
Llegó hasta la orilla tocando su cabellera para retirar el exceso de agua, espero un poco hasta que estuvo moderadamente seca para que en seguida colocarse la camisa verde quedándole como un vestido. Olía a él, a hollín y pino, se sentía suave al tacto de su piel. "¿Hiccup?" lo buscó con la mirada. El chico salió de su escondite, este sonrió.
"No te ves mal con eso." Astrid se le acercó envolviendo sus brazos alrededor de su cuello.
"Gracias."
"No hay de que" escondió su rostro en su hombro. El olor de su piel era delicioso, depositó un pequeño beso en el hombro. Si todos los días de verano eran así entonces Hiccup ahora amaba los días de verano.
Ustedes no saben cuanto destesto el verano, el calor infernal, estar todo pegoteado. Pero bueno, no puedo hacer otra cosa. Haré, dentro de poco, un one-shot de Navidad, así que pensaba que podrían darme canciones para inspirarme un poco. Muchas gracias por sus reviews, favoritos, follows. Saben que lo aprecio muchisímo.
