Mientras tanto, en otro lugar muchísimo más apartado de donde se hallaban los anteriores cuatro mencionados, podemos ver a otros cuatro personajes, desenvolviéndose en un ambiente más... "Diferente". Varios días habían pasado desde la situación narrada anteriormente.
Dante había estado realmente odioso ésos días que habían transcurrido y odió de sobremanera el tener que comportarse de esa forma para que la muchacha de blanco cabello reaccionara. Decidió actuar de una forma hostil, dejando en vista su orgullo y corazón heridos, a ver si Amaterasu recapacitaba y se daba cuenta de una vez que ella le necesitaba tanto como él la anhelaba en esos malditos momentos, pero oh, desdicha para él, probablemente la dulce diosa del sol pasaría todo esto por alto, todo por culpa de ése maldito y bocón mercenario que todos esos días no había hecho más que acaparar toda la atención de la jovencita de oscuros ojos.
Se tragaba el dolor con mucho pesar y de una forma costosa, sacrificando su paciencia. Pero no se echaría atrás, todo lo valía con tal de hacer que ella...:
-¡Oye! Bello durmiente... -Le habló Trish desde lo alto, con las manos en las caderas, haciendo que el chico de cabellera blanca se sentara de golpe sobre el césped y mirando atontado a los alrededores, y se pasó ambas manos por su fino rostro para poder despertar del todo. Ahora lo recordaba, se había quedado dormido bajo un frondoso árbol que con mucho cariño le brindó sus sombra para resguardarse del insoportable calor que ahora azotaba sin piedad al bosque. E intentando escapar del calor y de la tediosa compañía del mercenario de rojo, se alejó un poco de los demás para ordenar sus ideas totalmente revueltas en su mente y sucumbiendo ante las altas temperaturas y al cansancio mental, se dejó llevar por un profundo sueño, a lo que la rubia, con su lado materno a flor de piel, le provocó una creciente preocupación al ver que el joven no llegaba y decidió ir a encontrarle por cuenta propia:
-Mira, come ésto, seguro recobrarás color. -Habló la rubia de nueva cuenta, mientras le extendía un pedazo de tela blanco, el cual parecía envolver un extraño contenido. Dante alzó una ceja y alzó su mano derecha para recibir aquel curioso obsequio. Luego de abrirlo, notó unos tiernos duraznos y las más jugosas frambuesas, probablemente, de todo el bosque, eran tan brillantes y redondas que el solo mirarlas le provocaban deborarlas a solo un par de mordiscos, para pronto succionar esos riquísimos líquidos dulces que parecían desbordad a la vista.
-¡Wow! -Exclamó un Dante sorprendido con un ligero tono rosa en sus mejillas. -¿Tú misma las encontraste?
-Nah, ya estás lo suficientemente grande como para alimentarte solito. -Dijo Trish sentándose de rodillas al costado del chico del abrigo rojo, al mismo tiempo que revolvía sus pálidos cabellos con una sonrisa juguetona.
-Ya me extrañaba... -Pensó en voz alta el aludido, mientras una gota de sudor bajaba por su sien en tanto exhalaba un cansino suspiro.
.Te las envió la mocosa. -Habló la mujer de ojos verdes mientras apuntaba a lo lejos a una Amaterasu con la mitad de sus piernecitas sumergidas en el cristalino río, un poco más abajo de donde ellos se encontraban, y Dante pudo verla retozando en el agua, intentado espantar a unos peces con el motivo de asarlos para la cena esa noche, sólo le hacían falta tres más, tres peces más y rodos comerían delicioso una vez el crepúsculo cayera nuevamente sobre el follaje. -Ella dijo que le preocupaba mucho que no estuvieras comiendo, le dije que te las entregara personalmente, pero insistió en que te las diese yo...No entiendo a los jóvenes de ahora...
-No los quiero. -Dijo Dante sin mirarle a los ojos mientras le depositaba las frutas en su regazo.
.Oh, ¿No las quieres? ¿No crees que ella se sentirá mal si le desprecias algo que te dio con tanto cariño? -Preguntó Trish alzando una ceja.
-¿Y? No me importa. -Dante seguía sin mirarla, pero notó como Trish le devolvía nuevamente los dulces alimentos y éste, de mala gana, los cogió entre sus manos y se colocó de pie para caminar en dirección hacia la muchacha de largo cabello color luna.
En el fondo, muy en el fondo, estaba consciente de que se mentía a sí mismo; ese era, literalmente, un regalo de los dioses, más bien, de una diosa...Su Diosa.
"¡Bah! Nunca fuimos novios, nunca fue mia, y menos ahora..."
Siguió con éstos pensamientos mientras estrujaba el paquete, aunque cuidando de no hacer estallar alguna de esas maravillas de la naturaleza que reposaban "felices" en sus manos. Pero se sentía frustado y confundido... ¿Por qué? ¿Por qué maldita sea ella mostraba preocupación por su persona? ¿No que su confianza estaba perdida? ¿No era que ya no se sentía segura a su lado? Y de pronto, la linda señorita le enviaba un regalo para que él cuidara su nutrición, demostrando que, efectivamente, aunque hayan tenido ése pequeño gran problema, ella seguía al tanto de lo que él hiciera o no, como si todavía sintiera interés hacia su "pútrida" persona. Mierda, habían pasado cuánto...¿Dos semanas desde aquello? Y ella, esa mujer de blanco kimono no había hecho nada para arreglar las cosas con él, no se le acercaba, no lo miraba, no le dirigía la palabra siquiera. ¿Es que no veía que le hacía daño? Pero ah, ya vería ella... Ella, con su bello ropaje japonés, con su dulce sonrisa en su delicado rostro de muñeca, su blanca piel salpicada por juguetonas gotas de agua, su cabello gracil de níveo color que se meneaba al son de sus movimientos, y esa melodiosa voz que llamaba... ¡Argh! ¡Llamaba a ése idiota de rojo, de nuevo!:
-¡Bien, Wade! ¡Allá van! -Amaterasu echó una pequeña carrera de corta distancia por el fino arroyo y con un movimiento de su cola, pareció hacer un corte en el agua, para luego girar grácilmente uno de sus pies y elevar tres desafortunados peces en el aire, los cuales perecieron contra el tronco de un árbol cercano, incrustados por la zona de sus diminutos corazones gracias a unos afilados y letales shurikens lanzados con una excelente precisión y puntería de la mano del mutante. -¡Excelente! -Gritó Ammy juntando sus manitas mientras sonreia con los ojos cerrados. -Aunque, me siento algo mal por tener que "asesinar" a animales inocentes por un egoísmo mio, -Pensó ella con culpa, mientras sus orejas yacían gachas en tanto se rascaba su mejilla derecha, pero sonrió cuando sintió la mano de su amigo posarse entre sus orejas, vieja costumbre que retomaron en esos días.
-No te sientas mal, Ammy. Entiende... -Le habló Wade con una increíble pero tierna seriedad. -No es bueno matar animales, pero es po supervivencia, todos ellos lo hacen, a demás, otros peces tomarán sus lugares y continuarán la misión que ellos tenían en éste mundo, o al menos eso pienso yo. -Dijo Deadpool mientras separaba a los pescados del árbol donde él les hizo exhalar un último suspiro.
-¡Creo que tienes razón! -Dijo ella saliendo del agua y recogiendo el cuarto pescado que habían dejado reposando en el suelo. -Eres muy sabio, Wade...Yo estoy consciente de que en el fondo eres una gran persona...
-¿Eso crees? -Dijo el de rojo con los ojos más que abiertos y con un ligero sonrojo al verla sonreír de una manera tan tierna para con él.
-Claro que lo creo, la gente que dice cosas malas de tí son unos tontos e ignorantes, que no saben nada de tí y que nunca te conocerán bien... -Dijo Amaterasu con el ceño fruncido, pero un pequeño durazno llegó a dar a su hombro derecho como un pequeño, aunque indoloro, proyectil. Ella, algo asustada se giró para ver al causante de la repentina "agresión" y vio a un Dante serio que la miraba con desprecio.
-Entonces supongo que soy un tonto y un ignorante. -Dictaminó el híbrido. En su mano izquierda descansaba el regalo que la loba le había hecho, y en la derecha, él jugueteaba con otro durazno, esta vez más grande y grueso, lanzándolo al ire y haciéndolo girar en su dedo indice como si fuese una pequeña pelota de básquetball.
Amaterasu retrocedió un poco mientras el cadáver del pez temblaba entre sus manos. Era la primera vez que Dante la veía de esa manera; tan frío, tan distante, tan molesto y lleno de ira reprimida...Sintió miedo de él nuevamente, pero ésta vez no temía al demonio, temía al humano que había en él...Temía el haberle causado un daño irreparable a su ya maltratado corazón. Y es que ella estaba totalmente consciente de lo cruel que había sido en sus palabras, pero, ¿Qué podía hacer? No entendía el por qué de la actitud de su amado, puesto que, una vez ella le habló esa noche cerca de la fogata, él no había hecho nada por arreglar las cosas. Así que, suponiendo lo peor...Simplemente dejó que el tiempo pasara, que el tiempo curara las heridas, ella creía que eso estaba bien y que el alejarse de Dante le ayudaría a éste a calmarse un poco y pensar mejor en todo lo que había acontecido, sin embargo, la Diosa del Sol no se había dado cuenta de que todo lo había empeorado...
.¿Qué te pasa? -Interrumpió Deadpool sus pensamientos, mientras con su mano derecha frenaba otro de los improvisados proyectiles, para después estrujarlo hasta hacerlo reventar, quedando su guante carmesí impregnado de la dulce escencia de durazno, aunque algo pegajoso. -Vaya, ¿Acaso no sabes que la comida no se bota, chico bonito? ¿Qué pensarán los niños del Hogar de Cristo cuando te vean?
Dante ni siquiera miró al degenerado regenerativo, sus ojos miraban, desde lo alto, a la joven Diosa, y enseñó un poco sus dientes en señal de molestia, luego, giró un poco sus ojos por el rabillo para ver a una Trish acercarse presurosa, la cual le miraba con el ceño fruncido como seña de que dejara de hacer niñerías, pero éste simplemente sonrió de forma rebelde, provocando sosiego una vez más en la muchacha más baja, y como consecuencia a ese sentimiento, Amaterasu se aferró con sus manitas al brazo de Deadpool. Fue solo un gesto, un simple gesto, pero que bastó para acabar con la poca paciencia que tenía Dante en esos instantes:
-¿Sabes? En un principio pensé en comerme tu ridículo e improvisado almuerzo de niño pequeño, pero al verles las caras a ustedes dos... -Apuntó a mercenario y Diosa tras decir ésto. -Se me ha quitado del todo el apetito... -Y luego de pronunciar éstas palabras, dejó caer el regalo de Ammy y dio un feroz pisotón al mismo, dejando a la vista un charco de dulces jugos.
-¡Dante! -Exlcamó una sorprendida Amaterasu, apretando sus puños y conteniendo otro grito.
-¿Qué? Éste es el Dante al que viste esa noche, tú mataste al otro. -Le apuntó sonriendo con maldad. -Vive con eso, "nenita". -Y pronto le dio la espalda para caminar entre la espesura de los árboles.
-Dante, demonios, ¡Éste niño! -Exclamó Trish pasando su mano derecha por su cara y siguiendo al atractivo muchacho de rojo abrigo.
Deadpool estuvo a punto de correr a golpear a ése chico bonito, pero se detuvo al sentir un pequeño sollozo tras él. Y vio lo que tanto evitó pensar que ocurriese; la más baja cubría su fina cara entre sus delgadas y pálidas manos, habiendo dejado caer el pescado al césped para llorar en silencio debido a la conmoción de aquel "inexplicable" arrebato de parte del legado de Sparda.
-¿Por qué...? -Susurró ella con dolor. -¿Qué hice mal? Yo creía que...Yo creí que...
-Shsh...-El más alto le acarició el rostro, conteniendo las inevitables ganas de estrecharla entre sus brazos. -Ya pasará, pequeña. -Le susurró éste en un tono de voz más maduro y de una forma casi inaudible para cualquiera.
Él no pronunció otra palabra, pero el tono de su voz fue cargado de tanta seguridad y fue tan cálido como un suspiro que a ella no le quedó otra que esbozar una sonrisa de forma dolorosa. No le quedó otra que fingirla, debía fingirla por el bien de Deadpool, pero en el fondo ella estaba destrozada. ¿Era todo su culpa? Lo era, y eso ella lo sabía...Por eso...Se sentía lejos, la persona (o diosa) más sucia y desagradable que podía pisar la tierra en esos momentos. ¿Cómo ella había sido capaz de convertir a una persona tan maravillosa como lo era Dante en un ser tan hostil como se comportaba ahora?...
Quería a su Dante de regreso, lo anhelaba, lo necesitaba. Quería de nueva cuenta estar en esos brazos y oír de su suave voz un "Te amo", volver a sentir esos labios contra los suyos y volver a sentir esos delicados dedos deslizarse entre sus blancos cabellos en modo de caricia.
"No...No lloraré... Si él tiene razón, yo...Yo maté a mi amado Dante...Pero no quise, no pensé que..."
-¿Amy? -Wade la invocó haciéndola levantar sus ojitos oscuros y brillantes gracias a las lágrimas que en cualquier momento amenazaban con escapar, pero el más alto sólo atinó a tallarlas. -Descuida, todo está bien.
"Oh, cuan equivocado estás amigo mío..."
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La luz de la luna era más suave y bella que otras noches, y le daba un delicioso brillo a los árboles, haciendo resplandecer a las hojas con un inusual pero esplendoroso resplandor verde, en tanto, como por arte de magia se abrían hermosas flores de un pálido color entre las ramas de esos frondosos gigantes verdes, provisionándoles una belleza adicional. Y entre aquellos árboles enormes y extensos, se veía a un par de sombras juntas unidas por un aparente lazo de amor que los había juntado esa noche para demostrar aquel supuesto sentimiento existente entre ambos seres.
-¿Me amas? -Preguntó la figura masculina, más, la femenina cayó un momento largo hasta que la primera le sujetó firmemente de la barbilla y le miró atento a los ojos. -Amaterasu, mírame.
La muchachita observó al más alto a los ojos, los cuales se le iluminaron, aunque yacía dubitativa y emitiendo un quejido al sentir que su pequeño mentón era levantado un par de centímetros más, a la par de que sus mejillas se encendían de un suave color rosa:
-P-Pero Wade...-Ella suspiró en un susurro, y envolvió el torso del mayor en un abrazo cargado de la más pura de la ternura y de una infinita calidez, en tanto cerraba sus ojos esbozando una dulce sonrisa.
-Mi niña, ¿Puedo besarte como siempre soñé? -Le preguntó el mutante.
-Pero... -Dudó ella una vez más, y volvió su tímida mirada para encontrarla con la de Wilson.
-No temas de mí. -Le dijo seriamente Wade.
-No, nunca temería de tí, ¿Estás loco? -Hundió su cara en su pecho varonil en tanto le sujetaba con más fuerza aún.
-¿Estarás siempre conmigo? -Preguntó Deadpool mientras acariciaba el suave y largo cabello de la más baja, y con la mano libre acariciaba la delicada cintura marcada de la Diosa.
-Para siempre... -Respondió ella moviendo un poco sus orejas.
-Te amo, mi Amy. -Susurró Deadpool de nuevo, ésta vez tomando el rostro de Amaterasu entre sus manos y mirándola atentamente, para luego acercarse de a poco a los labios rosas de la chica, los cuales temblaban de nerviosismo, pero ella simplemente cerró sus oscuros ojos esperando a lo que venía...
Luego, un horrendo manto oscuro cubrió la escena, al momento de que un par de fulgores blancos se abrían en medio de aquellas penumbras, en el mismo instante en que una perversa sonrisa se dibujaba dejando ver dientes afilados que se manifestaban de una forma bizarra y macabra...Luego, un líquido azabache y espeso como la sangre se diluyó por toda su visión...
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-¡No! -Gritó Dante abriendo los ojos y sudando a mares y respirando con agitación. Se pasó velozmente las manos por su fino pero masculino rostro y se sacudió un poco el blanco cabello, dejándole aquel acto un peinado alborotado, pero sin hacerle perder su característica gracia ni mucho menos su título de "Chico Bonito". Alzó sus ojos hacia el cielo estrellado y miró el manto oscuro que representaba la noche sobre su cabeza, y aquellos destellos brillosos y serenos le invitaban a calmarse y le recordaban que todo estaba bien. Pero él no se sentía bien, para nada. Miró a su costado izquierdo y pudo observar a una Trish que dormía a su lado, tan dulce y tranquila, con ése maternal aire que solo su cuerpo despedía. Aquella escena le calmó un poco, en momentos como ése le recordaba cuando, en su más tierna infancia, él despertaba en aquellas odiosas noches tormentosas y clamaba con su voz de niño al anhelado seno de su madre. Eva, con su cara angelical, entraba a la habitación que compartía con su gemelo (el cual dormía como si nada) y le envolvía entre sus brazos, mientras jugaba con sus blancos mechones cantándole una dulce canción de amor en modo de arrullo. Estiró su mano para despertar a Trish. Sin embargo, se arrepintió al último instante, no era de ella de quién quería un abrazo, aunque le tenía un cariño infinito, pero debía admitir que no deseaba ser tocado por la mujer de ojos verdes en esos momentos. ¿Quería un abrazo de su madre? Probablemente, pero sacudió su cabeza pensando que era algo ridículo, e inconscientemente buscó con sus ojos lilas a la chica que le causaba ése torbellino de emociones. Para su descepción, no la encontró. Y su corazón dejó de latir por un momento cuando vio que Deadpool también brillaba por su ausencia. Luego volvió su mirada con velocidad hacia el camino contrario y al ver aquella horrible escena en su mente de nuevo, dejó a Trish cubierta con su rojo abrigo y corrió con el ceño fruncido hasta donde sintió la celestial energía de la joven Diosa.
Observó a sus alrededores y lamentablemente el escenario era similar al de su pesadilla, pero algo le inquietaba, ¿Qué era aquella mórbida imagen del final? Nada pasó por su mente respecto a aquel rostro tan macabro y tenebroso, pero ahora sólo quería encontrar a ése par. Y los halló.
Sin embargo, a diferencia de su horrendo sueño, aquellos no estaban de pie, pero el mutante tenía su mano en una de las rodillas de la chica, ambos sentados en unas rocas bajo un espacio considerable entre tanta arboleda. Ella estaba con la mirada gacha, y él por el contrario, se le notaba felicidad en su mirar.
"¡Malnacido!"
Pensó el híbrido de cabello blanco mientras apretaba sus puños. ¿Acaso el idiota enmascarado de alegraba de que ellos hubiesen, de una forma u otra, "¿terminado?"
"¡Pero no somos novios!"
Masculló con furia, pero, ¿Por qué sentía como si Wade Wilson le arrebatara "algo" que era, por derecho, "suyo"? No, no era eso. Es cierto, el mercenario la amaba demasiado, pero no sería capaz de alegrarse a costa de el sufrimiento de Amaterasu. Pensó en ésto mientras miraba el lenguaje corporal entre los otros dos. Más pareciera que Wilson tratara de endulzar su vida con palabras y hacerle ver que una existencia sin él, Dante, no era tan miserable como ella sentía, y no estaba lejos de la realidad.
Y entonces, su pulso se congeló al ver como el bocazas sujetaba del mentón a la nena para obligarle a mirarlo a los ojos.
"¡Ella es mía!"
-¡Dante! -Gritó Amaterasu colocándose violentamente de pie, debido al sorpresivo agarre que el chico de ojos violetas había ejecutado. Le tomó de la muñeca, llegando a una velocidad inhumana (algo obvio, siendo que no es del todo humano) y con la misma violencia le dio un beso en los labios a la Diosa, ahogando cualquier queja de parte de ella y dejando a un Deadpool boquiabierto y totalmente mudo. (Nuevamente, como un milagro).
-¡...! -Deadpool apuntó a la pareja con el dedo índice mientras su rostro se deformaba en una mueca de sorpresa; Dante la tenía sujeta del brazo izquierdo, mientras que con su mano libre la había sujetado suavemente del cuello, uniéndola a él inevitablemente.
Le había dado un beso violento, pero cargado de su amor por ella. Estaba enojado, celoso, y resentido, pero eso no quitaba que debía aguantar a que un entrometido tocara a su chica de esa forma tan descarada e indebida. Fuera o no a darle un beso, estaba dispuesto a demostrarle al mutante que con ella nadie se metía, y con él tampoco.
Dante unió con más fuerza aún sus labios a los de Amaterasu; la atrajo hasta él por el cuello y pudo sentir que ella respiraba agitadamente, él no pudo captarlo debido a que la oscuridad era casi completa, pero la muchacha yacía sonrojada hasta decir basta y con sus ojos apretados debido a la sorpresa de aquel inesperado "ataque" de parte de su amado; continuó aquella unión sumergiendo su lengua a la cavidad anhelante de la muchacha que reclamaba por compartir su esencia con la de él y le envolvió la misma, moviendo su lengua en una danza sensual y provocadora, marcando cada rincón de la boca de Amy como suyo, haciéndola gemir un poco debido a la brusquedad mezclada con la emoción del momento y luego, se separó de ella tan repentinamente como había llegado. Logró divisar su carita en la oscuridad y notó, con satisfacción, que la mirada negra de la más baja dejaba en vista que había disfrutado su beso, sin mencionar que un delicioso rubor rosa cubría sus mejillas y un hilillo de saliva caía travieso por el costado derecho de sus finos labios.
-Para que te quede claro, bocafloja, que ella es mía. -Dijo Dante apretando los dientes y mirando a Deadpool con infinito desdén.
-¿D-Dante? -Exclamó la más baja de los tres una vez reaccionó después del sorpresivo, aunque delicioso, beso de parte del híbrido.
-Me dijiste que no intervendrías y te encuentro aquí, sólo en medio de la oscuridad con mi chica... -El albino apretó sus manos, hasta tal punto que sintió que se hacía daño a sí mismo, ignorando a la muchachita que clamaba una y otra vez su nombre atrás de ellos y notando como el otro hombre se paraba confundido, e impactado debido a la escena que le estaba montando el "niñato".
-Oye, oye, tranquilo viejo. -Titubeó Wade echándose un poco atrás mientras alzaba sus manos a los lados en son de paz. -S-Sabes que yo no la tocaría, amigo.
-No soy tu puto amigo. -Masculló Dante acercándose al rostro del mutado. -Oh, ¿En serio? ¿No querías hacerle nada? ¿Llevártela en medio de la oscuridad, lejos de nosotros y acercarte a pocos centímetros de sus labios no es nada? -El joven de cabellera blanca tragó saliva, aguantando las ganas de gritarle al motivo de sus celos. No supo que cara puso, ni en qué tono le pronunció esas palabras y desconocía a demás de qué forma le había mirado, pero algo en Deadpool se quebró, y éste retrocedió hasta chocar torpemente con la piedra que antes le hubiese proporcionado un improvisado asiento y tastabilló dejándose caer de bruces al césped; Wilson lo miró con terror desde el suelo y de pronto se sintió elevado por los aires; Dante lo había agarrado del cuello para obligarle a mirarle a los ojos y el agredido lo miró con sorpresa. -No quiero volverte a ver cerca de Amaterasu, sino sabrás lo que es bueno pedazo de mierda... -El hijo de Sparda había lanzado su puño al aire para mostrar la supremacía que invadía ahora sus venas, pero sintió un fuerte empujón en la espalda que le obligó a soltar a Wade, volviendo éste al suelo una vez más. El chico del abrigo se volteó a ver quién era la persona que le había faltado el respeto de esa forma, y con rabia y dolor notó que aquella persona había sido la que le traía perdidamente enamorado:
-¡¿Cuál es tu problema?! -Gritó Amaterasu con las mejillas rosas de rabia, luego le hizo un gesto despectivo al más alto y se agachó a corroborar el estado de Deadpool, para luego ayudarle a abandonar el suelo. -¿Quién te crees que eres para decir eso? ¡Fuiste tú el que me trató como basura a las orillas del río! Ahora, llegas y me besas... -Dijo ésto bajando sus ojos y apretando la fina falda de su kimono entre sus pálidas manos, como buscando una forma de desahogar sus nervios. -Y después te comportas como...Como... ¡Una bestia! -Le grita con todas sus fuerzas al gemelo de Vergil, mientras sus ojos comienzan a brillar en una mezcla de tristeza e ira.
Dante la observó por unos momentos, sintió un calor desagradable revolverle las entrañas, subió hasta su garganta y amenazaba en salir materializado en un grito, pero simplemente se limitó a lanzar un suspiro, sus pupilas se dilataron y su mente simplemente se quedó en blanco. Pero, ¿Qué podía hacer ahora? La mujer que amaba había destrozado su corazón una vez, y ahora, había tomado esos restos y los había terminado de hacer añicos con aquel comportamiendo infantil, justificable, pero infantil...Nada podía ir peor, pero estaba harto. La amaba, era cierto, si no la amara, no sentiría aquella horrible punzada en su corazón, pero ese molesto actuar le habia colmado la paciencia, y no porque la amara como a nadie significaba que tenía que aguantar sus tonterías y el que defendiera a ése entrometido de la máscara. Mierda, ¿Acaso éste sonreía bajo la misma? No, estaba viendo cosas, pero no soportaba verlo, no soportaba verla a ella, sentía como si...No, no la odiaba, pero ahora...
-Ahora soy yo quien no quiere estar contigo. -Sentenció dándole la espalda a la chica, ésta en tanto, se cubrió la boca abriendo sus ojos, percatándose de las cosas que había dicho y se odió por hacerlo una vez más, ¡Maldición! De nuevo había hablado antes de pensar, pero, ¿Por qué Dante no podía entender su posición? Si, ella estaba enamorada de él, pero le costaría darle su apoyo en una situación como en la anterior descrita en donde su mejor amigo estaba de por medio, ¿Qué podía ella haber hecho? Intentó sujetarle el brazo, pero al estirar su manito, el albino la sujetó violentamente y la miró con un sentimiento similar al odio, más no era tan dañino como aquel, y era por muchísimos niveles menos venenoso. -Dije que no quiero estar contigo, ni escucharte, ni verte, ni mucho menos saber de tí... -Dijo ésto acercándose a la cara de la chica, hasta el punto de que sólo les separaban un par de centímetros, ignorando a un espectante, y algo asustado, Deadpool. Si ese chico bonito intentaba dañarla, él estaba dispuesto a llenarle el cuerpo de plomo, aunque Amy lo sentenciara al olvido y le odiara para siempre.
-Dante... ¿Te das cuenta...De las atrocidades que me estás diciendo...? -Susurró Amaterasu con la voz quebrada, y con un nudo en la garganta. Si bien no veía odio en los ojos del muchacho, podía notar con mucho pesar que él le estaba hablando con verdad.
-Me doy cuenta, nenita. -Dijo sonriendo de medio lado mientras con su mano libre le sujetaba del hombro con fuerza, para luego deslizar la misma por el rostro de la más baja y apretar con fuerza su mentón entre sus dedos. -Oh, sí, querida, estoy conciente de lo que te estoy diciendo. Ya que preferiste defenderle a él, y me dejaste a mí de lado, me doy cuenta de lo "valioso" que según tú soy para tí... -El atractivo muchacho se irguió mirando desde su altura hacia la chica de cabello largo, mientras sus rebeldes mechones cubrían parte de sus ojos, dándole un aspecto de chico misterioso y de infinita indocilidad, y aun manteniendo esa mueca de burla en su cara. Esa imagen fue tan, pero extrañamente provocadora que la chica sintió una mezcla de miedo y excitación, de nuevo ese lado anhelante de sadismo salió a flote, provocándole un acelerado latido del corazón y unas ganas incontenibles de unirse a los labios del joven de ojos color lavanda. -Bueno, quédate con ese bocón insalubre, yo me iré a dormir, sueña con los putos ángeles. -Después de acomodar su cabello de una forma sensual y tentadora, abandonó el lugar sin decir nada más.
-Amy... -Deadpool se le acercó a la chica para tocar su hombro con delicadeza, pero ésta le respondió secamente.
-Quiero estar sola...
