Nuevamente en silencio, Amaterasu observó al hombre que amaba discutir acaloradamente con la despampanante mujer rubia, la cual estaba con sus manos sobre sus caderas, intentando convencer al más joven de lo absurda e infantil que era la decisión que había tomado, la cual era lejos, algo infantil. Sin embargo, el chico de cabellera corta le dio la espalda mientras se cruzaba de brazos, con los ojos pegados al cielo, pero yacían cerrados, en un gesto de evidente obstinación. No importa lo que le dijera la rubia, no importaban la pesadez de sus argumentos ni los intentos fallidos de bajarle el ego. Dante no continuaría la travesía al lado de ellos tres, no lo soportaba, no le hacía bien a su corazón ni a su orgullo. Miró a la Diosa y al mutante con rencor por última vez y después de encargarle, en un susurro, la salud de Amy a la mujer más alta, se largó entre los árboles para encontrar por su propia cuenta el Templo del Sol. Si bien estaba dispuesto a cumplir su misión en esas tierras, no lo haría al lado de la chica de cabello blanco, le dejó en claro a ésta última que nada más serían compañeros de batalla...Y nada más. Se encontrarían en el Templo a patear el metálico culo de Doom y una vez su deber terminara, volvería a su hogar, y haría como si Amaterasu nunca, nunca hubiese llegado a su vida, aunque el intentar olvidarla le llevara meses e incluso años, dolorosos años:
-Bueno, si esa es tu decisión, no puedo hacer nada, ya que la docilidad no te caracteriza en nada... -Dijo ella tomando uno de sus dorados mechones y colocándolo tras su oreja derecha, cerrando sus ojos y exhalando un suspiro en señal de resignación.
-Si quieres volver a Devil May Cry, es decisión tuya, no te obligaré a nada. -Le dio una mirada fulminante a Deadpool, el cual estaba apoyado en el tronco de un árbol con los brazos cruzados mirando al infinito con completo desinterés respecto a lo que ocurría, y luego le dirigió una última mirada a la joven de ojos negros, la cual, al notar esto, bajó su cabeza hasta mirar sus rodillas las cuales sujetó fuertemente y con mucho nerviosismo. A ella no supo como mirarla, ni qué decirle, pero nada podía hacer, lo hecho, hecho estaba. Se despidió de Trish por última vez, y con un vacío en el pecho comenzó a encontrar por su cuenta el lugar sagrado.
Más, era otra la preocupación que ocupaba su mente, y esto era lo siguiente; miró el cielo algo grisáceo, con el astro rey oculto entre las nube y por un momento sintió como si su brillo se hubiese apagado mientras intentaba rememorar lo que vivió en su mundo personal y onírico la noche anterior.
Después de darle su merecido al mercenario y a la mujer que amaba tras haberse sentido víctima de una traición, se dispuso a intentar dormir tranquilo al lado de la rubia, cruzando los brazos tras su nuca y con su atractivo rostro apuntando al cielo oscuro, carente de estrellas y desprovisto del brillo lunar. Nuevamente, se vio sumergido en las penumbras una vez su conciencia se separó de su cuerpo para viajar por los lugares más recónditos de su mente; no lograba recodar mucho, simplemente veía el infinito vaho de negrura extenderse hasta donde le alcanzaba la vista, por más que anhelaba tener el control de sus articulaciones, simplemente se había quedado parado en medio de la nada. De pronto, sintió como unas fuertes garras le aprisionaban por los brazos y lo comenzaban arrastrar hasta quién sabe dónde, y a pesar de que intentó gritar, la voz no salió de su garganta, y dudaba mucho que alguien en esos momentos lo oyera...
¿Cuál podría ser el significado de aquella desagradable zozobra? ¿Era acaso la culpa que sentía por haber herido los sentimientos de la muchacha de cabello claro? ¿O acaso le molestaba sentir nuevamente aquel angustioso sentimiento de soledad que tanto había evitado?
Era desagradable y penoso, alarmante y abrumador, pero nada podía hacer ya, simplemente apegarse a su plan elaborado una vez abrió los ojos. De hecho, no había nadie más en su mente que él, y lo único que deseaba era terminar con toda esa estupidez de ser el salvador del mundo lo más pronto posible, en momentos como ése, el bienestar del planeta tierra y todas sus dimensiones le valían menos que un carajo. Por él, todos podían irse al mismísimo infierno.
-Pff... -Se sentó en el tronco de un árbol, misteriosamente, arrancado de raíz, y cerró sus ojos oyendo el río a lo lejos, aquel a cuyas orillas durmieron ayer, probablemente podría encontrar otro camino que le llevara a aquellas dulces aguas sin tener que toparse ni con Trish ni con ése par de zopencos. Pesadamente se levantó y sacudió la parte trasera de su pantalón para librarse de la suciedad y se dejó llevar por el relajante ruido del agua que corría cristalina y helada, y mientras pensaba en el aspecto de aquel líquido vital, más seca se le ponía la garganta y más anhelante de un baño palpitaba su cuerpo pidiendo a gritos el sumergirse en el delicioso fluido transparente.
Y lo halló.
Se aseguró, mirando a todos lados, de que nadie viniera a irrumpir su tranquilidad. Dejó a un costado sus ropajes característicos y desnudo se sumergió en el lugar; primero entre sus manos sacó agua para beber por montones, y después se dejó flotar de espaldas en el río, cuyo cause era tranquilo y sereno, tanto que sintió como aquella quietud y serenidad iban fundiéndose en su ser hasta contagiársela, logrando que, por unos minutos larguísimos olvidara todos sus problemas; la soledad, las pesadillas, las responsabilidades, aquel odioso mercenario, la cara de la Diosa...
-Argh, mierda... -Cerró furioso sus ojos y se dejó hundir hasta sentir que su despojada espalda tocaba las gélidas rocas del fondo al recordar el rostro de la muchacha. ¿Por qué debía recordarla? Había perturbado aquella paz y eso solo lograba que la odiara... Que la odiara tanto por amarla. Cuando la falta de oxígeno hizo lo suyo, emergió de la poca profundidad del sitio y sacudió su cabello níveo a todos lados, pasó con fuerza su mano derecha por su rostro y la deslizó hasta que sujetó su propio mentón, pensando en si había tomado la decisión correcta. No quería admitir que la necesitaba más que nunca, que la quería tener en esos momentos en sus brazos, acariciarla como nunca, besar su carita y protegerla como le prometió...
"Para eso tiene a ése idiota."
Pensó aún en su obstinación y salió del agua, pasando su mano por su torso para limpiar los hilillos de agua que recorrían su piel, después con ambas manos se echó atrás su cabello, por unos momentos quedando como la viva imagen de su hermano Vergil, hasta que la fuerza de gravedad hizo descender grácilmente sus cabellos hasta hacerle lucir como a él le gustaba. Después de unos minutos se vistió con lentitud, pero su rostro estaba sereno y sus ojos tenían un destello triste, era irremediable, necesitaba a Amaterasu para seguir...Pero si la veía una vez más...Sería doloroso para ambos, sin mencionar que después de todo lo que le dijo, era más que seguro que no querría volver a verlo jamás. Había caído en cuenta de que la había regado, pero nada sacaba con llorar sobre la leche derramada, quizás una vez llegaran a destino y la viera...Si, debía esperar, sería tortuoso pero...Quizás podría pedirle una oportunidad...¡No! ¡El era Dante! El hijo del legendario caballero Sparda, y no haría una atrocidad tal como lo era arrastrarse por una mujer...Pero, Amaterasu no era cualquier mujer... ¡Mierda! Estaba confuso. Sin embargo, poco sabía que volvería a verla, y más pronto de lo que esperaba, todo gracias a una sombra que inquieta y acechante se movía entre los árboles, observando los movimientos del joven demonio, anhelado ser uno sólo con él...
-¿Qué ocurre, pequeña? -Preguntó Deadpool al notar que la Diosa estaba a una considerable distancia atrás de ellos, dejándolo caminar solo con la compañía de Trish, la cual miró a la niña por encima del hombro, sin voltear su cuerpo del todo para verla.
-Te hizo una pregunta, ¿Por qué no respondes? -Inquirió la rubia con el ceño fruncido, haciendo que Amy volteara rápidamente su albina cabeza hacia ellos, moviendo velozmente sus orejas y su cola, algo nerviosa. -Vaya que eres distraída, mocosa. -Continuó caminando la mujer, y a los segundos Wade siguió su paso al lado de ella, al par de minutos, pudo escuchar los pasos de los pies descalzos avanzando sobre el césped.
-El día se siente extraño. -Susurró ella a sus espaldas, y los dos más altos la vieron fijamente, deteniéndose en medio de la arboleda.
-¿Y eso es porque...? -Preguntó Trish mirándola de reojo, esperando una respuesta coherente.
-No lo sé, la tarde no se siente tan agradable como otras veces, mi corazón me dice algo... -Amy no despegaba sus ojitos del suelo, mientras los largos cabellos blancos descendían por sus hombros, rozando sus puntas con sus muñecas.
-De seguro es el hambre. -Sonrió el mercenario tras la máscara y tomándola por los hombros para atraerla hacia ellos con delicadeza. -Espera a ver si encontramos más comida y verás que te sentirás como nueva.
-¡Suéltala! ¡¿Acaso crees que no puede caminar sola?! -Exclamó Trish de repente, haciendo que Deadpool y Amaterasu abrieran asustados las cuencas de sus ojos debido al repentino cambio de humor que ésta presentó ante ellos.
-Eh... P-Pero y-yo sólo... -Wilson se echó un poco para atrás, soltando a la más baja y mientras se encontraba sudando frío, sonreía con muchos nervios.
Trish se mordió el labio inferior les dio la espalda, asombrada de su propia reacción, pero es que era algo que le enfermaba. ¿Por qué Deadpool siempre tenía que estar al lado de esa odiosa mocosa? No era tan pequeña, y si era tan poderosa como Wade decía podría cuidarse solita, pero ah no, él siempre de haciéndose el mártir se apegaba cada vez más a la chica de cabellos blancos, tomándose muy en serio su papel de "guardián". Le molestaba, y no sabía por qué, desde incluso antes de conocer a la muchacha en persona, se encolerizaba al oír su nombre desde los labios del hombre de rojo y sentía enormes deseos de ahorcarlo cuando miraba a Amy con ojos de "cordero degollado" como decía él, o cuando endulzaba su voz para dirigirle la palabra. Lo único que deseaba la rubia era gritarle: "¡Ya! ¡De acuerdo! Te gusta la chica, ya comprendimos." Pero no, una demonio con tanto estilo y con una belleza deslumbrante como ella no podía rebajarse a hacer tales cosas ni a comportarse de esa forma, no era parte de su esencia, quizás sí del loco de Dante, pero no de ella, así que no le quedaba otra que aguantarse calladita sus celos...
"¿Celos? ¡No, no, no! Yo no puedo celarme de Deadpool, solo somos amigos de trabajo."
Tras pensar esto, la ex-aliada de Mundus se arregló el cabello dorado y tosió un poco, en modo de disculpa por su momentáneo exabrupto:
-Bueno, ahora que lo dices, yo también tengo hambre, no hemos desayunado después de todo, ¿No? Eres muy mal anfitrión, Wade. -Le dijo ella acercándose al nombrado y golpeándole suavemente las costillas con su puño derecho.
-¡Hey! -Exclamó Deadpool riendo ante ése contacto característico de la amistad que tenía con Trish y con suavidad le devolvió los golpecitos en el antebrazo a ella.
Amaterasu exhaló un suspiro, algo celosa del cariño de ellos dos. No, no eran celos por la rubia, ni porque empezara a sentir cosas por Deadpool, era su mejor amigo. Los celos que ella sentía en su alma eran producto de testiguar aquella escena cargada de afecto y de la que ella se encontraba privada al no estar con la persona que amaba en esos momentos. ¿Cómo podía haber aguantado ése rato sin Dante? Ni ella misma lo sabía, pero había algo en el interior de su corazón que no la dejaba en paz, un extraño sentimiento, muy incómodo. Era como si una voz le estuviese llamando desde una distancia no muy lejana, no, era como si quisiese advertírsele de algo, pero ella no podía captar muy bien cuál era el mensaje que aquella misteriosa dicción intentaba comunicarle con esfuerzo. Sin mencionar que sentía que Dante le hacía más falta que nunca, sentía más su ausencia y percibía un vacío terrible, más del que hubiese podido experimentar en un momento cualquiera. Puede que el semi-demonio se haya ido furioso con su persona, pero no era por eso que Amaterasu se sentía tan mal, había algo más en toda aquella condición que se forjaba en el centro de su divina persona:
-No creo que sea hambre... -Titubeó la chica de cabello color nieve, interrumpiendo las animadas burlas que los otros más altos se vertían entre ellos.
-Parece que fuera a llover. -Inquirió la mujer de cabellera dorada mirando al cielo. -Eres una diosa después de todo, quizás sea tu "intuición divina" de que una tormenta se acerca.
-P-Puede ser... -Volvió a balbucear la de menor estatura, mirando con sus manos juntas y temblorosas a las lejanías. -"Oh, Dante..." -Se lamentó para consigo misma, maldiciendo el hecho de que al muchacho de cabello blanco haya decidido separarse del grupo en un día como éste, ¿Será que los cielos, al igual que ella, se entristecían con su partida? Probablemente era eso, sus sentimientos se manifestaban en el clima, después de todo, como dijo Trish, ella era la diosa de todo lo que reinaba ahí. La creadora de todo lo bueno, y madre de todos.
-Creo que será mejor encontrar refugio. -Exclamó el mutante levantando un índice al aire y sonriendo ampliamente.
-Mira, no eres tan tonto como pareces. -Sonrió Trish, a lo que Amaterasu soltó una tímida risita.
-Ah, ¿Por qué las mujeres son tan malas conmigo? -Se entristeció el mercenario, bajando la cabeza.
Después de disculparse del hombre, entre risas, decidieron seguir su camino, ésta vez con un lugar donde pasar por lo menos la tarde, en la inquietante expectativa de una supuesta lluvia que amenazaba con dejarse ver en cualquier momento.
-¿Ho-Hola...? -Preguntó Amaterasu a la puerta de una diminuta vivienda de madera que apenas tenía dos habitaciones, la de recibimiento y un cuarto. Sin embargo, el lugar estaba deshabitado y parecía estarlo desde hace muchísimos años, incluso más de los que ella acarreaba en su cuerpo. Incluso parecía que fuese a venirse abajo en cualquier momento, pero en esos instantes todo servía para resguardarse de un supuesto aguacero, a demás estaban cansados y no tenían deseos de continuar.
-Nah, entremos como Pedro por su casa, pero sin olvidar la amabilidad. -Deadpool se acercó a la puerta y de una patada de karate la rompió en mil trozos. -¿Alo? ¿Hay alguien? -Exclamó con voz burlona.
-¡Ah, idiota! -Gritó Trish impresionada ante la acción del de rojo, aunque habían pasado mucho tiempo juntos, Wilson nunca dejaba de sorprenderla, ni a ella ni a Amaterasu, la cual estaba con sus ojitos blancos del asombro al presenciar lo anterior descrito. -Bueno, por lo visto está deshabitado... ¡Más te valía! -Le amenazó la mujer con el puño y luego entró la chica de ojos negros, seguido por el hombre de doble mentalidad.
Deadpool trituró unas finas hierbas comestibles que encontró gracias a la ayuda de la Diosa del Sol, y Trish fue la encargada de buscar agua, después de un buen rato caminando y después de encontrar unos recipientes abandonados en el lugar. Los tres desconocían el motivo por el cual los antiguos dueños desalojaron todo, pero no les importaba, habían dejado mantas y utilería de cocina y con eso se sentían bastante agradecidos de su buena suerte. A la media hora se estaba cocinando una rica sopa, y con el estómago lleno decidieron tomar una siesta para continuar en la tarde con su caminata.
-¿No duermes, pequeña? -Preguntó Wade una vez se recostó al costado de Trish, la cual fue la primera en caer rendida producto la que parecía una interminable excursión para encontrar lo que quedaba de la aldea Kamiki, en cuyos externos parajes se hallaba el templo.
-No, no tengo sueño. -Amaterasu yacía arrodillada, mirando por la ventana hacia las lejanías, sus manos reposaban sobre sus piernas y el mercenario quedó por un momento, embobado ante la apariencia de muñeca de la muchacha. Se golpeó el rostro sin que ella se diera cuenta para reaccionar y sólo entonces pudo apreciar el apagado brillo en su mirar. -¿Preocupada?
-Si, y no por la lluvia... -Respondió ésta sin mirarlo.
-Es por quién quedó atrás...¿O no? -Preguntó el hombre, incorporándose un poco, asegurándose de no descubrir a la rubia que dormía a su lado. Ante la interrogante que le fue planteada, la chica bajó sus ojos color carbón hacia sus rodillas. Era tan doloroso ese vacío, esa sensación de desolación que no la dejaba en paz, esa necesidad de tener a Dante a su lado se acrecentaba más y más cada segundo a tal punto que podía imaginar una triste visión donde su amado se congelaba en medio del bosque, totalmente desamparado, abatido y sin un destino fijo. Aquella ilusión en su mente fue tan palpable que por un momento sintió unos enormes deseos de cubrir su rostro con sus manos y ponerse a llorar sin consuelo alguno. -¿He...? -Profirió Amaterasu al sentir un peso liviano por sobre su espalda acompañado de un calor repentino. Volteó un poco sus ojitos por encima de su hombro y vio una manta de un oscuro tono del color de la tierra que le cubría, entregado por su amigo, el degenerado regenerativo.
-No entristezcas, Amy... -Y por primera vez, la muchacha vio parte del rostro de Wilsón, el cual había levantado un poco de su máscara, revelándole una amplia sonrisa de blancos dientes, y una piel algo... Maltratada, pero a ella no le importó eso, ella simplemente se fijó en aquella amistosa y animosa sonrisa. -Todo saldrá bien, y volverás a ver a ése niño bonito cuando menos te lo esperes, pero por ahora...Descansa, te lo pido como tu guardaespaldas y amigo... -Estiró su brazo izquierdo para tocar una de las lobeznas orejas de la Diosa, la cual sonrió ante la caricia.
-¡De acuerdo! -Rió ella intentando olvidar todos sus pesares, al menos por el momento.
-¿P-Podrías acomodarte del lado de Trish...? Si duermes a mi lado me sentiré... Extraño... -Deadpool rascó su nuca, bajando sus ojos.
-¿Por qué? -Exclamó Amaterasu moviendo sus orejitas, y sus ojos se llenaron de lágrimas al creer que era una molesta para su amigo, ella ya estaba sensible con anterioridad y aquel pensamiento no le ayudó en nada.
-¡No es lo que crees! -Profirió el mutante, levantando su mano para evitar que ella llorara. -E-Es que...Eres mi amiga y... Bueno, es extraño...No sé cómo...No sé cómo explicarlo...-Bajó sus ojos. -Quiero decírtelo en otra ocasión, a demás no creo que a Dante le... -Se mordió el labio inferior al nombrar al hijo de Sparda, pero a Amy no pareció molestarle, de hecho vio un brillo de alegría en su mirada al notar que incluso él le recordaba.
-De acuerdo. -Sonrió la albina y gateó hasta quedar al lado de Trish. -Nos vemos después, Wade.
-Si...Descansa... -El nombrado le dio la espalda a las dos acompañantes que tenía y cerró sus ojos.
Amaterasu apretó la manta entre sus deditos y se cubrió hasta un poco más arriba de su nariz, con sus ojos oscuros pegados al techo. Y poco a poco, el cansancio la fue venciendo, pero la imagen de su querido Dante no estaba dispuesto a dejarla en paz, así que en tanto sus orbes se iban cerrando, la visión del único demonio al que había amado comenzaba a vislumbrarse en sus sueños; y por un momento, lo sintió cerca, percibió como si su aroma impregnara el aire, como si la calidez de su respiración todavía estuviese presente, y con éste anhelo de sentir a su adorado híbrido con ella, se abrazó a sí misma, para luego resignarse al sueño, mientras unas tímidas gotas comenzaban a caer, emitiendo el ruido de suaves golpecitos en el techo de madera.
-¿Ah...? -Dante abrió lentamente sus ojos al sentir unas gotas heladas aterrizar en su cabello del color de las nubes. Cuando reaccionó por completo, y después de percatarse de que había comenzado a llover, vio que se encontraba envuelto en sus propios brazos, ambos estaban cruzados sobre su pecho, como dándole una cálida caricia a una persona invisible que dormía sobre su cuerpo. Pero no era así...
Él también había experimentado la urgente necesidad de sentir a su princesa cerca de su persona, y antes de darse cuenta, al cerrar los ojos, por un instante sintió cerca de su rostro el dulce aroma florar que despedía la tersa piel de la mujer de la cual estaba tan locamente enamorado, y su cuerpo, palpitante del calor de la rica tez de la diosa, le había jugado junto a su inconsciente una pasada al hacerle sentir como si Amaterasu estuviese acurrucada a su lado, más específicamente, como si ella estuviese reposando en su pecho para que él le llenara de su amor y caricias cargadas de calor. Sacudió violentamente su cabeza de lado a lado y se revolvió los pálidos cabellos para sacudir de su mente cualquier tipo de idea absurda o de ilusiones vagas y sin sentido; posteriormente se levantó echándose pesadamente a Revellion al hombro derecho y miró en dirección a las nubes por última vez antes de seguir con su caminata. No se detuvo a pensar en aquel momento de desvarío que vivió antes de despertar por completo, con una maestría inigualable, Dante mantenía su mente cerrada para cualquier tema relacionado con aquella joven de ojos azabache; no se permitiría nuevamente arruinar su serenidad a causa de ninguna mujer, porque ninguna lo valía ahora, eran todas igual de desagradecidas:
-¡Whoaa! -Exclamó de un momento a otro, deteniendo su andar de forma abrupta para pronto tocarse el pecho con su mano libre, ¿Qué había pasado? Algo extraño se revolvía en lo más hondo de su ser, era como si su lado oscuro se inquietara por una amenaza invisible. -"Creo que heredé el sentido arácnido de Peter." -Pensó sonriendo de medio lado al mirar alrededor, intentando percibir si, efectivamente, se encontraba acompañado de algo desagradable. -Ugh.. -Se quejó ésta vez, y su rostro de burla cambió a uno de dolor, era un dolor punzante, pero soportable, así que decidió seguir su camino, pero aquel desagradable sentimiento en su alma se acrecentaba más con cada paso que daba, y a éste malestar se le sumó ésa escabrosa sensación de estar siendo observado.
No era como en otras ocasiones, ésta vez era un sentir muchísimo más aterrador, se sentía como la presa de algo desconocido, como si hubiesen mil ojos sobre él. Efectivamente y como lo había sospechado, era el objetivo de algo invisible y cuya figura se fue materializando hasta dejarse ver como una sombra inquieta que atravesaba el lugar, brincando de árbol en árbol y deleitándose con las miradas de desesperación que veía reflejarse en la cara del atractivo demonio. Él era su presa, y ahora esa cosa se encontraba jugueteando con su voluntad, la cual anhelaba se quebrantara en cualquier momento, pero no conocía del todo a Dante, y éste no flaquearía ante esa odiosa criatura y de hecho, estaba anhelando enfrentarla cara a cara.
Y fue como un suceso telepático, ya que su "cazador" a pocos metros de él, le dio la cara:
-Guau, vaya cara...-Dijo al observar a aquella grotesca cosa que se erguía en sus dos pies delante de él, mostrando la magnificencia de su ser. -Dime como te llamas para ponerle nombre a mis pesadillas...
-Jejeje... -Rió esa cosa dejando ver una hilera de interminables colmillos y una lengua larguísima alusiva a la de un reptil que colgaba desde la comisura de sus labios. -Nosotros... Somos... Venom... -Dante nunca había vislumbrado algo como eso; aquella cosa era fornida y se veía en todo su cuerpo su musculatura marcada que era más que una simple fachada, era tan alto como él, oscuro como la noche y poseía una insignia en su pecho que le recordó mucho a su amigable amigo y vecino Spiderman.
-Oh, bueno... -Suspiró el albino aliviado pensando que se trataba de un enemigo provisto de más rareza y más dificultoso de vencer. -Sean demonios o súper hombres, al final es la misma rutina. -Se rascó la nunca con la mano izquierda mientras bostezaba, en tanto Venom corría velozmente hacia él con la intención de arrojarle por los aires, pero aquello era demasiado lento para él y con facilidad dio un brinco ligero por sobre los hombros del infectado por el simbionte. Éste último se giró completamente y emitió un gruñido al notar al muchacho de brazos cruzados y sonriéndole burlonamente. -Venga, torito, venga... -Le provocaba el hijo de Sparda, llamándole usando ambas manos.
-Vamos, no te resistas joven Dante... -Dijo el portador del simbionte en un tono tan bajo que casi parecía un susurro, más, sus palabras no pasaron desapercibidas a los oídos del semi-demonio.
Una vez más, el muchacho dio un salto, ésta vez quedando en una de las ramas de uno de los árboles más cercanos:
-A ver, pongamos los puntos sobre las íes. -Habló el chico caminando por la extremidad del árbol, intentando conservar su calma. -¿Cómo es que sabes mi nombre...? Tú, seas lo que seas...
Venom lanzó una sonora carcajada, doblando su espalda hacia atrás, aquella ignorancia de parte del chiquillo le había llegado a parecer adorable hasta cierto punto, y para asombro de Dante, él logró deslizarle, burlando sus veloces ojos demoníaco, para trepar el tronco del árbol donde se hallaba y se encaramó hasta quedar a unos centímetros de la espalda del chico de ojos violetas.
-Lo sé todo, absolutamente todo de mi presa una vez la tengo en la mira y me encapricho, luego, busco sus puntos débiles... -Dijo en un siseo que simulaba el sonido de una serpiente y deslizó una de sus largas uñas por el pálido cuello del legado de Sparda. -Dime, ¿A qué le temes, joven demonio? -El chiquillo se volteó de una forma veloz e hizo resonar la mandíbula producto de un repentino codazo propinado al rostro del sujeto.
-No vuelvas a ponerme los dedos encima. -Habló Dante mirándolo con un notorio desprecio mezclado con un odio que recién brotó desde lo profundo de su ser, y su Devil Trigger le clamaba por un poco de la sangre del hombre de piel oscura. Se tocó el pecho e intentó no perder el control sobre sí mismo, decidió aguantar un poco más puesto que pensaba que alguien como Venom no era merecedor de ver su verdadera forma. -Dante no le teme a nada, amigo. -Sonrió burlonamente con los ojos entrecerrados, pero su cara menguó a un gesto de desconcierto cuando notó que el simbionte, tirado de espaldas en la tierra producto del impacto, comenzaba a carcajearse enseñándole la interminable hilera de afilados dientes que poseía en su cavidad bucal, de cuyo borde comenzó a salir el espeso líquido salivoso.
En un acto de impulsividad, arrojó su gigantesca espada hacia el cuerpo de aquello como si se tratase de una lanza, sin embargo, esa cosa dio un giro el césped húmedo y se incorporó en sus pies a mirarlo desafiante:
-¿Es todo lo que tienes, niñito? -Le preguntó Venom, sin dejar de sonreír y moviendo su dedo índice derecho, haciendo un gesto para que se le acercara.
-Ni siquiera estoy calentando. -El chico de cabellera corta brincó de la rama hasta pararse en la punta del mango de la reluciente Rebellion, cruzado de brazos. Descendió casi a los segundos después de dirigirle una última sonrisita juguetona a la "copia" de su amigo arácnido y en un movimiento rápido reclamó su espada, para correr dispuesto a cortarle la yugular al fotógrafo frustrado. Ante la sorpresa de nuestro amigo Dante, Venom imitó el movimiento de su archienemigo Spiderman y los hilos de araña no tardaron en lanzarse a los ojos lavanda de un sorprendido Dante, el cual gritó de dolor al sentir el ardor en esa zona tan débil. No era como la telaraña de Parker, era como si estuviera hecha de un material desconocido y corrosivo. El pobre muchacho de abrigo rojo no alcanzó a retirar aquella viscosa cosa de sus globos oculares cuando sintió un fuerte golpe en la boca del estómago, impacto que le dejó sin respiración, literalmente, y se sintió elevado un par de metros del suelo, para pronto sentir que iba descendiendo de espalda hacia el mismo. No podía permitirlo, estaba seguro de que el de negro le estaba esperando abajo con intenciones de matarle, y sin pensarlo dos veces, retiró con su mano izquierda la telaraña que estorbaba su campo visual y con la derecha desenfundó a su pistola color marfil, disparando en dirección al piso, donde, efectivamente, el rival de Peter aguardaba recibirle con "los brazos abiertos":
-¡Mierda! -Exclamó Venom, usando su telaraña una vez más para colgarse de uno de los altos árboles cercanos al lugar de aterrizaje del muchacho, pero no pudo ni suspirar, ya que el chico seguía haciendo gritar su arma de fuego con la firme intención de acribillarle. -Anda, ¿Por qué te haces el difícil? -Preguntó Edward Brock*, el hombre dentro del negro traje, mientras se transportaba al estilo de su viejo enemigo una vez el chico recobró por completo su visión. -Muéstrame tu verdadera forma, Dante.
Nuevamente, al albino quedó sin palabras.
-¡Ja! ¿Y quién te dijo eso? ¿O acaso estuviste acosándome con anterioridad? -Dijo mientras daba un giro en forma de espiral en el aire, para quedar unas ramas por encima de Venom, y a unos metros ante su ubicación. -No te culpo, es difícil no enamorarse de alguien como yo. -Suspiró mientras pasaba galantemente su mano por sus cabellos color nieve. -Lamento descepcionarte, pero le hago a las mujeres, no tengo filias con... -Le apunta con el dedo, volviendo a su aire de desdén. -Con lo que seas... Vaya, seguro que cuando naciste, en vez de llorar tú, lloró el médico que te sacó...
-¡Ya basta! ¡Mocoso engreído! -Dante evitó proferir una carcajada al sentirse satisfecho, lo había logrado, lo había sacado de sus casillas y nublado por el frustre de que un "niño" le haya cerrado la boca, cualquier pensamiento racional estaría bloqueado en su mente y todas las acciones de aquello serían producto de un inútil deseo por callarle con un puñetazo. Sacó de la funda de su espalda a la pistola restante y silbando con relajo comenzó a arremeter contra Brock, pero aquella maldita criatura era más veloz de lo que esperaba, así que se vio obligado a tomar distancia retrocediendo por entre el follaje después de lanzarse de cabeza al piso, mientras la lluvia caía impasible en por sobre sus cabezas:
-¡Carajo!- El gemelo de Vergil resbaló debido a la humedad producto del aguacero en el suelo y cayó de costado en el mismo, pudiendo ver como Venom se lanzaba hacia su cuerpo.
-¡Ugyaaargh! .Gritó éste último cuando, una vez más, el chiquillo había golpeado su rostro, pero aquel golpe no era de la misma magnitud con la que el albino le había atacado antes; ésta vez logró apartarle una prolongada distancia de donde estaba, haciéndole incluso, romper un árbol con la fuerza de su cuerpo, el cual cayó estruendoso a pocos centímetros del cuerpo del portador del simbionte.
-Debí hacerlo... -Suspiró Dante, mirando su mano ahora convertida en una garra del color de los rubíes y cuyas uñas temblaban ante más dolor ajeno. -Ahora dime... -Se acercó tambaleante a Edward, extrañándose a sí mismo de lo cansado que se sentía. -¿Qué cojones estás haciendo aquí? -Dio uno, dos, tres, cuatro pasos... -¿Qué quieres de mí? -Se abalanzó velozmente al mayor y lo levantó del cuello, usando su mano demoníaca. -Y más importante... ¿Cómo es que sabes tanto de mí?...
-Tan curioso que salió éste niño... -Dijo el de negro entrecortadamente. -Déjame corroborar si eres tan listo como crees que eres... -Venom tosió aún retorciéndose en el agarre de Dante, pero sonriendo de nueva cuenta ante su propia broma. -¿Conoces al joven conocido como "Spiderman"? -Dante no dio respuesta alguna, ni siquiera se movió, pero a Brock sólo le bastó el mirarle a los ojos para verificar que, efectivamente, había hecho migas con el castaño. -Aquel inútil me arrebató todo lo que yo tenía, todo lo que amaba, me humilló públicamente e hizo de mí lo que tienes ante tus ojos... -Venom volvió a toser y luego agarró la mano del chico para proseguir su explicación espontánea. -¿Qué qué quiero? Sencillo, en mi sed de venganza para con ése tarado, pude seguirlo hasta acá. ¿Acaso los de S.H.I.E.L.D. son tan retrasados que no notaban que llevaban "equipaje extra"?
-E-Eso quiere decir... -Titubeó el de gabardina roja, abriendo sus ojos.
-¡Ajá! No careces de materia gris, exacto, iba viajando gratis en su nave de juguete, pero no soy tan imbécil como para dejarme ver ante ustedes, héroes inexpertos de turno. -Después de reír para sí mismo, Venom comenzó a explicar como también debió ser uno de los tantos "suicidas" que se lanzaron al abordaje después de que Doom y Dormammu atacaran al Helicarrier, haciéndole caer en la emboscada; después de tener un aterrizaje tan doloroso como cualquier individuo que poseyera sensibilidad en su sistema, se dispuso a la cacería contra Parker, y tras días de infructuosa búsqueda, confesó haber hallado algo más delicioso aún. -Tú, Dante. -Peter Parker podía esperar, le estuvo observando desde su primera disputa con la "misteriosa mujer perro" (Como él le nombró "cariñosamente") y analizó sus sentimientos, su esencia, su poder oculto... -¡Tú debes ser mío!.
-Lo siento, no eres mi tipo. -Dijo Dante, pero su expresión de serenidad cambiaron a una de terror, al sentir como la piel comenzaba a quemarle; intentó, en vano, separarse de Venom, pero éste con inteligencia le apresó con sus garras anteriormente, y pronto sintió como aquella viscosa materia oscura comenzaba a subir por su antebrazo hasta llegar velozmente a su hombro de una forma inexplicable. -¡Mierda! -Gritó el chico, intentando disparar, pero al igual que su brazo derecho, el izquierdo, el cual antes estaba libre, fue consumido por aquella oscuridad. Y entonces, lo recordó. Aquella cara, aquella sensación, aquella oscuridad penetrándole, aquel frío en el corazón...
Con terror, Dante se percató de que estaba ante el rostro que veía en sus pesadillas. ¡Todo había sido una premonición! ¡Una llamada de alerta de su subconsciente!
-Qué...¿Qué diantres eres...? -Tartamudeó el muchacho, haciendo que su mirada lila se cruzara con los ojos amarillos, desprovisto de cualquier sentimiento.
- ¿Por qué quieres saber qué o quién soy? ¿Qué ganas con ello? Puedo ser para ti lo que para muchos soy; un "Don Nadie". Si, sólo eso soy para la sociedad, para la lacra que tuve a mi lado y que erróneamente me referí a ellos como mis "Seres queridos". -Y diciendo esto, se acercó hasta quedar a un reducido número de pasos del suculento cuerpo el chico, el cual lamió usando su larga lengua, desde la zona del ombligo hasta llegar al cuello, y dicha acción hizo que Dante se estremeciera y que en su rostro se manifestara un gesto de asco. -¿Acaso no fue eso lo que te hicieron esas mujeres? -Venom había leído su mente al momento de que sus cuerpos hicieron contacto, logró que Dante recordara aquellos rostros femeninos cuyas dueñas marcaron su vida y dejaron un vacío en su corazón; su madre, Trish, la cual era similar, la joven y desaparecida Lady, y por último...
-Amaterasu... -Susurró mientras recordaba aquellos rosados labios, aquella larga y grácil cabellera y esos brillantes ojos del color de las penumbras, de nueva cuenta, pudo sentir el calor de la piel de la Diosa como si palpara su cuerpo, pero... -No, ella ya no está...
"Lo hallé..."
El ex-fotógrafo le sujetó con fuerza de los brazos contra el suelo y se incorporó, victorioso, sobre él:
-Sé lo que se siente...Que la mujer que una vez creíste te amaba, te haya dejado de lado por la culpa de un tarado... -Suspiró un poco al recordar a la que una vez fue su amada esposa, Ana. -Pero eso es pasado, con tu ayuda, podré acabar de una vez por todas con Peter Parker, venga, lo haremos juntos... Olvida a esa mujer, tanto como yo olvidé rápido a esa desgraciada. -Se inclinó hasta que su rostro quedó a pocos centímetros del de Dante, pero éste, invadido por el helado ser del otro, simplemente se dejó corromper por aquella extraña esencia, cerrando sus ojos y visualizando por última vez el rostro de la amada Amaterasu. -Déjame dominar tu alma, y seamos uno solo.
A los minutos, se veía una figura oscura en medio de la arboleda. La lluvia había cesado, y dicha figura de silueta masculina inclinó su cuello hacia atrás para observar el grisáceo cielo sobre él. Se movió, haciendo que, una larga gabardina negra se meneara con estilo atrás de su espalda; en sus manos descansaban las pistolas; en su espalda su apreciada espada, y su piel, antes blanca, era de un color azulado como el de un cielo sin estrellas. Dante miró su reflejo en uno de los charcos más cercanos y sonrió con placer al ver a su nuevo y mejorado "Yo", dejando ver unos afilados colmillos que asomaban traviesos por sus finos labios masculinos, después acomodó su cabello, ahora opacado, convertido en un apagado gris y se alejó del lugar con maldad en su mirada.
Ahora Dante se había convertido en el nuevo Venom...
Notas finales: Bueno, no tengo mucho que agregar, simplemente me queda agradecer a aquellos lectores que siguen entusiasmados éste long-fic, el cual tiene un significado muy especial para mí. Agradecimientos especiales a mis queridos:
-ambar51chick
ández
-thisisCMpunk
-Popolita (Que aunque no tienes cuenta FF, sé que lees con mucho cariño y anhelo mi historia, te extraño mucho 3 )
*= Aprovechando de explicar, elegí a Edward Brock como el Venom en éste fic, ya que su historia fue la que más me gustó, su personalidad fue la que más me impactó y lejos, creo que es el mejor Venom de toda la historia en los cómics de Spiderman ;)
Aclarados los puntos y dando los agradecimientos correspondientes, me retiro por ésta semana, nos leemos la siguiente, si se puede, gracias por la espera y de corazón anhelo que hayan disfrutado éste capítulo, el cual tuvo un giro inesperado y fue más largo de lo normal.
Queridos lectores, tengan un buen fin de semana y buenas noches ;)
Atte: Kirby Delarge.
