-¡Dante! -Exclamó Amaterasu, abriendo sus ojitos de golpe. ¿Qué había sido esa horrible visión? ¿Un sueño? ¿Un delirio? ¿Una jugarreta de su mente? Sintió las finas gotas de sudor deslizarse por sus sienes, y otras más finas reposando como rocío en parte de su frente; estaba casi tan pálida como sus largos cabellos, y respiraba agitada, temblando inexplicablemente.
-¡Wah! - Deadpool se sentó de repente con el grito, miró al exterior por la raída ventana y se percató de que la lluvia cesaba, pero no estaba consciente de que en el interior del alma de la Diosa había una tormenta amenazando con arrancar de raíz su frágil tranquilidad, exaltándose de pronto al sentir un puñetazo en el brazo derecho de parte de la rubia que dormía a su lado.
-¡Cállate, hombre! ¡Necesito mi siesta embellecedora y tú interrumpes! -Le gritó Trish, pero su rostro de molestia cambió a uno de confusión cuando vio la expresión a través de la mirada de Wilson.
-Si supieras lo adorable que te ves ahora... -Le dijo el mutado, haciendo que la ex-aliada de Mundus se sonrojara ante el...¿Halago?
-¿Pero qué...? -Trish inclinó su cabeza hacia el frente y vio el delgado y fino brazo derecho de la chica de cabellera larga abrazarla por la cintura, cuya cabeza reposaba en su pecho, brindándole en el sueño, un cálido tacto y gesto maternal que le ayudó a descansar su dolido corazón, al menos por una hora. -Niña... -Masculló la mujer de ojos verdes, mirándola con los ojos entrecerrados y un tono amenazante.

Aquella acción de su parte causó el efecto esperado, y Amaterasu se separó de golpe de su cuerpo, quedando de rodillas ante ella y con sus ojitos blancos por el miedo; a la vez que su cola se movía inquieta de izquierda a derecha. Y entonces, de súbito, recordó las imágenes que pasaron por su cabeza en su estado somnoliento, pasaron ante ella como un carrusel, y cada potro que danzaba ante ella era más horrendo que el anterior:

-Estás pálida... -Habló de nuevo la mujer de cabellera dorada, y aunque sonase increíble, sus ojos denotaron un halo de desasosiego al verla en ése estado.
-Dante... -Susurró ella en un tono de voz a penas audible para los oídos comunes, y sin decirles nada a sus dos compañeros, ella les dio la espalda y salió de la descuidada cabaña en dirección hacia una ruta desconocida por el bosque, corriendo bajo la lluvia. Ella pudo sentir los gritos de Trish y Deadpool clamando su nombre tras de sí, pero ella continuó su carrera sin una meta fija (aparentemente) y poco le importó que sus finos pies fueran manchándose a causa del lodo, y tampoco le importó que esa viscosa mezcla de tierra y agua le hiciera resbalar para caer de rodillas al piso turbio; la loba se incorporó como si nada hubiese pasado y sacudió la falda de su desaseado kimono para continuar la búsqueda del amado demonio, y así contiuó corriendo por el extenso sendero, hasta que dejó de ir escuchando poco a poco los alaridos de sus amigos que le rogaban se detuviera; para Amaterasu, el tiempo se había detenido, y no existía nadie más, sólo el fastidioso sentir de que Dante necesitaba su ayuda más que nunca. Quizás era su oportunidad de enmendar su error, y podía demostrarle que para ella, él era lo más importante en todo el universo y que sin él, ella moría... Poco a poco, su corazón se marchitaba con la sola idea de no volver a ver ese bello rostro tallado por los ángeles.

"Ella está cerca..."

Susurró en el interior su nuevo "Yo", aquella esencia desagradablemente dulzona se había mezclado en el aire, resaltando de entre la mezcla de olores de agua, tierra y hojas mojadas a causa del primer elemento. Era conocido para su organismo ése penetrante olor a frutas o flores, en otras ocasiones, aquel aroma le hubiese hecho arder las entrañas de deseo y de un impulso incontrolable por unir su piel con la dueña de ése perfume natural; pero ahora, ése olor le provocaba náuseas y una ira indescriptible. Deseaba hallar a esa intrusa lo más pronto posible y ver su sangre derramada mezclada con el lodo sobre el césped, dejándose llevar por el odio, le supo a gloria el imaginar los órganos internos del cuerpo femenino siendo estrujados entre sus manos, mientras ella, todavía viva, clamaría por piedad. Si, eso sería un espectáculo agradable para él...Y luego, el procedimiento sería el doble de doloroso para el mercenario de rojo...

-"Venga, ve a por ella, niño..." -Brock le susurró desde los lugares más recónditos de su mente, y él se relamió con malicia visualizando el rostro de la mujer que amaba, más ahora la deseaba muerta.

-¡Dante! -Amaterasu frenó en seco, como si hubiese recordado algo importante, y miró a su alrededor, moviendo sus felpudas orejas para captar pasos a su alrededor que pudieran delatar la presencia del híbrido de cabello blanco. -Vamos...Yo sé que estás aquí. -Susurró juntando sus manos temblorosas por frío y nervios mezclados en una sola circunstancia. -¡Dante! -Llamó una vez más antes de irse caminando, pero entonces, oyó algo ensordecedor, algo más rápido que el sonido y el viento, algo que rozó su mejilla derecha, causándole una herida tan delgada como un rasguño a lo largo de su piel, pero de la cual comenzó a brotar el vital líquido rojo. Posteriormente, se dio la vuelta al sentir algo fino cayendo al suelo, algo que emitió un metálico y suave sonido al caer; una bala. Y no cualquier bala, era una de las balas plateadas que antes se hallase reposando en el cañón de una de las pistolas del hombre de ojos violetas.

No, ellas los vió detenidamente ahora, ya no eran violetas. Ése color lavanda lleno de vida se había ido para dar paso a un par de perlas color rubí en su mirar. Atónita, Amaterasu miró de pies a cabeza a la cosa que estaba a unos metros de ella y que la miraba desde las alturas, parado con aire arrogante desde la copa de un árbol de hojas casi inexistentes. El cabello grisáceo se movía debido al leve viento que en esos momentos pasó por ese paraje, al igual que la oscura gabardina que cubría su cuerpo; ésta poseía hebillas de cuero cubiertas de puntas afiladas de un brillante metal, y ciertas zonas de sus pantalones color azabache tintineaban debido a unas cadenas que envolvían parte de sus piernas. Al notar que ella abría sus ojos, absorta y temerosa con su nueva apariencia, sonrió enseñándole sus afilados dientes anhelantes de sentir su carne sagrada y fresca. Era Dante, no cabía duda, a pesar de que su apariencia era del todo grotesca y le amenazara moviendo sus nuevas garras felinas, ella quería tenerlo entre sus brazos como deseaba hace muchísimo tiempo... Esos sin duda eran los ojos de su amado demonio; y fuese lo que fuese ahora, sabía que podía hacer algo por él, aunque aquella misteriosa entidad que le consumía fuese fortaleciéndose a medida que la observaba, era como si se alimentara de su esencia:

-Dante... -Ella dijo en un tono sereno, acercándose al árbol con tímidos pasos, pero sus negros ojos se abren con sorpresa al ver que el muchacho, o lo que queda de él, se lanza cabeza abajo apuntándole con sus pistolas, las cuales ahora desprendían un brillo lila.
-¡Para ti soy Venom, muñeca! -Gritó éste comenzando a dispararle, provocando que el desasosiego de la muchacha creciera aún más al sentir aquella extraña voz proveniente de esos labios deformados en una eterna sonrisa.

Amaterasu se vio obligada a esquivar aquella acción y vio con temor como el muchacho le había disparado de nuevo, sin titubear ni dudar de lo que estaba haciendo, y notó en sus ojos como el nuevo Dante estaba dispuesto a matarla a como fuera lugar. Podía ver el alma de aquel que amaba a través de esos rubíes que tenía por ojos, pero también veía ésa sed de sangre que vió aquella noche en que, para ellos, su relación se desmoronó. Sin embargo, decidida a no cometer los mismos errores, cerró sus ojos y su femenino cuerpo fue rodeado por sus perlas de devoción; unas hermosas joyas que danzaban alrededor de ella, las cuales dieron paso a unos brillantes diamantes. No quería herir a Dante, y no lo haría, esperaba poder intimidar a aquella cosa que ahora pretendía poseer a su príncipe:

-Por favor, no me obligues a hacer esto, quién quiera que seas... -Dijo ella con una mirada de determinación en sus ojos. Esa criatura no era la que vio esa noche, no, la que vio ése día era muchísimo peor, pero la de ahora estaba tan atormentada y confusa que incluso llegó a conmoverla. Pudo ver a través de sus ojos divinos que ése no era un demonio, pero logró captar que poseía un alma y que dicha esencia necesitaba de su ayuda también, sin embargo, ¿Qué podía hacer ella mientras aquel extraño huésped descansaba en el cuerpo del hijo de Sparda? Nada más le quedaba intentar separarlas de alguna forma en que el hermoso cuerpo del chico de mirada rojiza no sufriera ningún daño por su culpa.
-¿Asustada, querida? -Dijeron Venom y Dante al mismo tiempo, ambos unidos en un solo ser y susurrando en una sola voz, una voz de ultratumba y siseante como la de un reptil.
-Para nada. -Le respondió la muchacha sin inmutarse siquiera, en tanto sus cabellos finos se movían, brillando a causa de los hermosos cristales que envolvían su persona.
-Deberías estarlo. -Dante dio un puñetazo contra la tierra, y Amaterasu pudo verse rodeada de numerosas cosas viscosas de oscuro color, las cuales brotaron de la deformada garra del semi-demonio.

Amaterasu frunció el ceño al ver esas masas amorfas bailando a su alrededor; una de ellas se abalanzó para intentar envolverla en un repulsivo abrazo en un intento por arrastrarla hasta el nuevo Venom, sin embargo, si desarrollado sentido auditivo le advirtió a tiempo del peligro y pudo repelerle con una atractiva lluvia de aquellas brillantes gemas color cielo una vez oyó a sus espaldas el característico silbido de esa cosa al desplazarse. Ella repitió el mismo proceso con dos de aquellas formas materializadas, y luego, lanzó un grito al sentir el sonido de las balas que intentaban impactarla nuevamente en un afán por arrebatarle la vida; ésta vez, Dante estuvo cerca de asesinarla de no ser porque alcanzó a arrojarse al suelo, a una zona donde aquellas negras amalgamas no habían llegado aún. Por poco y no lo contaba. El chico, ahora con su cabello gris, corrió velozmente hasta donde ella estaba, y Amy no había alcanzado siquiera a incorporarse cuando se sintió levantada por los aires, sujeta por el tobillo, sintiendo la fría y escamosa garra de aquel que amaba, el cual le enterraba cruelmente las uñas en esa zona. Ella emitió un quejido, y de cabeza notó como el hijo de Sparda sonreía ampliamente al ver sufrimiento en su rostro y con sorpresa, notó un extraño destello de luz que provenía de la mano libre del muchacho, dando paso a un elemento nuevo y desconocido para ella; parecía la ala de un ángel incrustada en joyas rojas:

-Oh, ¿Te gusta? -Preguntó el joven de negro al notar el interés hacia el arma recién invocada, luego, posó sus ojos en la misma. -Se llama Artemis... -Y diciendo esto, la colocó en el vientre de la, en ése entonces, muda Diosa. -Dile "Hola" -Y después de esto, la chica de cabello blanco sintió un dolor punzante que afloró en su vientre, y cuyo lacerante sentir se desplazó por todo su cuerpo haciéndola mover gracias a los espasmos producto de la repentina agresión. Después de esto, Dante la lanzó a una mediana distancia de donde se hallaba, y esto la hizo dar un grito ensordecedor gracias a lo débil que su cuerpo se encontraba en esos instantes; pudo verse, una vez sobre el césped, a sí misma atravesada por unas flechas, las cuales se desintegraron cuando las tres almas que descansaban en el arma de Dante lograron el cometido de dejarla malherida.

Amaterasu le miró con algo de miedo; era ése el primer ataque que el muchacho había formado y ya la había dejado en un estado lamentable. Temblorosa, limpió el hilillo de sangre que caía por su labio inferior, usando la ancha manga de su kimono, y se incorporó temblando debido al punzante calvario que le producía moverse su nueva herida, cortesía de la semilla del legendario caballero oscuro. De nueva cuenta, disparó sus diamantes contra el chico, y éste las evitó con una facilidad envidiable, notando como a cada descarga, él se iba acercando cada vez más hasta ella:

-"Maldición." -Pensó la chica mientras daba un par de giros hacia atrás para evitar contacto con el muchacho nuevamente. Lo miró enojada y frustrada, no podía creer que él no había titubeado siquiera, el no había puesto ninguna objeción al momento de hacerle daño, y por más que trataba, no podía ver el arrepentimiento en los ojos de Dante, aquella criatura se lo impedía, y temió haber perdido el alma del híbrido a manos de esa cosa desconocida. No, ella tenía fe, su Dante estaba en el interior de ese cuerpo, y debía salvarle antes de que fuera demasiado tarde. Por lo visto, si continuaba con la idea de socorrerlo sin herirlo en batalla, la que saldría más malherida sería ella, y el daño sería doble ya que, a demás, no lograría purificar el ser del chico. -"Debo actuar rápido..." -Pensó mientras de su mano derecha nacía el fulgor de una potente llama de fuego, la cual, a pesar de ser tocada por las ya finas gotas de lluvia, seguía brillando y dando un potente calor. La llama envolvió su brazo derecho y ella, con gracia, lo movió hacia el chico como si fuese un látigo; pudiendo notar como, extrañamente, Dante retrocedía invocando una extensa red de telaraña, pero ésta, al entrar en contacto con su fuego divino, la deshizo en menos de unos segundo y quemó parte de su mano. El muchacho se agarró la extremidad herida y retrocedió mirándola con odio...O al menos parecía que fuese Dante el que la miraba con odio, pero aún así, aquello sonrió y le dijo burlón:

-Necesitas más que eso para vencerme, nena.
-Aún no acabo. -Le respondió la muchacha para pronto echarse a correr hacia él. Ésta vez, la que desprendió un brillo fue su mano izquierda, unos bellos pétalos de un pálido rosa surgieron de ella y dieron paso a una bomba diminuta pero potente, la cual fue a parar cerca de las oscuras botas. Después de eso, oyó un estruendoso grito y entre el humo, Amaterasu logró divisar la figura de Dante retorcerse y caer de rodillas en el suelo. Sintió una pena tremenda, por un momento se maldijo a sí misma por haber tenido que recurrir a ello, pero era la única forma de poder ayudarlo y recuperar a la persona más importante para ella. Sacudió su pálida cabeza y se aguantó las ganas de llorar, intentando ignorar los gritos del gemelo de Vergil. Si bien ella no estaba usando todo su arsenal, se sentía terrible al darse cuenta de lo terrible de la situación, puesto que ella hubiese deseado nunca hacerle un daño de ése tipo, pero...¿Acaso no le había ella lastimado antes? Maldición, si lo había hecho, y lo recordaba; todas las cosas terribles que le dijo, y lo que no hizo por Dante llegó a su mente, provocando que de nueva cuenta el molesto nudo en la garganta se le formara. Apretó sus ojos y sus puños, en un intento por mantener intacta su fortaleza y dispuesta a acabar con todo, se abalanzó hacia la humareda, en dirección al chico; cuando todo acabase, ella le rogaría perdón por todas las cosas malas y le recordaría cuánto le amaba. -¡Dante! -Gritó la deidad en el interior de la humareda. Invocó ésta vez, la espada de truenos, cuyo destello no pasó desapercibido ante los ojos del mencionado, el cual, una vez su mirada se acostumbró a la nubosa visión, sacó a Rebellion y arremetió contra la Diosa. El ruido de ambas espadas chocaron, y sus experimentados movimientos lograron disipar el humo blanco.

Ambas espadas emitían aquel metálico estruendo la una contra la otra, reposando en las manos de sus perspectivos dueños, los cuales se dirigían miradas de asombro, confusión y molestia; pero en ambos prevalecía uno solo en común; el dolor de un amor que creían perdido. Amaterasu le pedía que abriera los ojos y recapacitara, pero de Dante no obtuvo respuesta alguna, parecía que estuviese sumido en un sueño, como muerto en vida... ¿Muerto? ¡No! Ella se negaba a pensar en ello, recordó que el mismo Dante le había dicho que ella era la responsable de haber asesinado a su anterior "Yo", las últimas palabras que le dirigió antes de abandonarla. Su Dante seguía ahí, estaba frente a ella, pero ella debía hacerle reaccionar, debía mantenerle con vida, debía traerlo de vuelta, fuese como fuese:

-¡Lo haré! -Gritó la Diosa del Sol dándole una patada por el mentón al muchacho, el cual cayó hacia atrás de espaldas, el cual, intentó incorporarse, sin embargo, el suave tintineo de un cascabel lo hizo tambalear para caer de rodillas. Dante sintió sueño...Mucho sueño, al igual que Edward Brock en su interior. Ambos seres, ahora en uno solo, reposaron en el suelo mientras la lluvia cesaba de caer y pronto se hallaban durmiendo. Amy guardó silencio, y el cascabel que había aparecido en su pecho desapareció en un halo de brillo rosa. Sin soltar la espada, símbolo de la fuerza, se acercó dando pasos lentos hacia el cuerpo del chico. Lo vio ahí, tan tranquilo, tan sereno y tan calmado que no podía creer que durante unos momentos atrás, él había intentado acabar con su vida. -No, no eres Dante... -Susurró mientras su diminuta mano acariciaba el fino rostro del chico.

Sonrió débilmente.

Amaterasu corrió los grises cabellos de la frente de Dante y su cara durmiente le conmovió hasta tal punto que sentía que sus lágrimas iban a asomarse de nueva cuenta, era así como le gustaba ver a su amado demonio; calmado, sin alguna preocupación visible. El verlo con su sueño conciliado era para ella un espectáculo hermoso, aunque su apariencia ahora se viese algo desproporcionada debido a la influencia de aquel extraño ente, para ella continuaba siendo el hombre más hermoso del mundo. Dejó descansar su mano sobre la mejilla de Dante y pudo percibir el delicioso calor que emanaba el cuerpo del hijo de Sparda, era un calor tan único y delicioso que la hizo sentir el enorme anhelo de tenerlo de nueva cuenta entre sus brazos, y ah, esos labios. Esos labios que, sin dejar de ser masculinos, eran tan delicados y suculentos que hicieron temblar su boca en el inevitable deseo de ser besada por el demonio tendido a pocos centímetros de ella. Quería hacerlo, si, lo ansiaba con todas las fuerzas que le entregaba aquel tortuoso amor que sentía por él, así que, sin pensar en nada más, la muchacha de divino dominio se inclinó hasta la cara del yaciente Dante, hasta que sólo una ridículamente minúscula distancia separaba sus bocas:

-¡Amaterasu! -Oyó a unas voces tras ella, y al ser invocada, se incorporó con el rostro rojo a más no poder y volteó velozmente para ver que, finalmente, Deadpool y Trish habían logrado dar con su paradero.
-Oh...M-Muchachos... -Titubeó Amy colocándose de pie y con la mirada baja, mientras se agarraba la falda del kimono, aún nerviosa por haber sido sorprendida en una situación tan empalagosa. Una vez alzó sus orbes negras, vio a un Deadpool caminando veloz hacia ella y sujetando después una de sus manos con fuerza, haciéndola soltar un quejido.
-¡¿Por qué hiciste eso?! -Le gritó el mercenario apretándola fuerte, pero sin hacerle daño. -¿Por qué huiste sin decirnos nada? ¡No tienes idea de lo preocupado que me tenías, Amaterasu! -Le regañó de forma tal que Amy abrió sus ojos ampliamente, percibiendo en aquel contacto el doloroso sentir. -Mírate como éstas, ¿Por qué no nos esperaste? ¡¿Por qué viniste sola a correr peligro?! ¿No confías en nosotros acaso? -Continuó Wade comunicándole su intranquilidad al no haber encontrado a quien amaba, y lo encolerizado que se sentía al verla tan malherida.
-No es eso...¡No es necesario que te preocupes tanto por mí! -Gritó Amaterasu soltándose del agarre del más alto.
-¿Qué no se preocupe? Niña, estás muy grave. -Le acusó Trish mientras veía la herida en el estómago de la chica, la cual ya había cerrado casi completamente, pero aún así se veía preocupante.
-P-Pero estoy bien... -Tartamudeó Amy mientras cubría su vientre con su mano derecha, dejando caer la espada de trueno al fango. -Es a Dante al que deben ayudar... -Dijo haciéndose a un ado y dejando ver el cuerpo del nombrado.
-...¿Esa cosa es Dante? -Preguntó Deadpool cruzándose de brazos, mientras se agachaba y con una varilla que yacía cerca de sus pies, se dispuso a picotear el rostro durmiente.
-¡Déjalo en paz! -Gritó la rubia, inclinándose cerca del cuerpo del híbrido. -Oh, Dante, ¿Qué te ocurrió?
-Tienes muy mal gusto con los hombres, Amy. -Rió el mutante mientras miraba a la más baja, la cual infló molesta sus mejillas mientras se cruzaba de brazos, sacándole de nueva cuenta una risa al de rojo. Amaterasu lo fulminó con la mirada, y ofendida, se agachó al lado de su amado para recostar la cabeza grisácea sobre sus rodillas; acto seguido, posó con delicadeza su mano izquierda sobre el pecho del muchacho y con sorpresa, la rubia y el mercenario vieron que de los dedos de la Diosa resplandecía un suave fulgor verdoso, pudiendo sentir un dulce olor a hierbas frescas como la de una amplia pradera en un día de verano. Dicha luz tan cálida fue recorriendo los cortes y lesiones que hubo recibido el maltratado cuerpo del chico demonio para curarlas de a poco. Amaterasu quería asegurarse de que a salud de Dante fuese lo principal, pronto se preocuparía de purificarlo.
-Amaterasu, no es necesario que hagas eso. -Le replicó Trish mientras la miraba desde el otro extremo del cuerpo del chico. -Él puede regenerar su piel por su cuenta, sólo debemos dejarle descansar...
-Lo sé, pero lo siento, debo desobedecerla, señorita Trish. -Dijo ella sin dejar de mirar el rostro de Dante. -Él quedó así por culpa mía, no sé qué o quién pudo adueñarse de su alma, pero su fragilidad es por mi causa, le hice mucho daño y quebré su espíritu, y es algo imperdonable... -Suspiró luego. -Debo agradecer que esté bien, si algo más le hubiese pasado yo... -Su voz se quebró un momento y sintió la mano amiga de su eterno enamorado, el "Agujero Mortal", acariciando una de sus felpudas orejas:
-Está bien, tranquila... -Susurró Wilson. -También es mi culpa...
-No, Wade, tú no... -Dijo Amy mirándole hacia arriba con sus ojitos brillantes.
-Sh, preocúpate de tu niño tonto. -Le pidió Deadpool mientras colocaba sus manos a ambos costados de sus caderas.
-¿De qué están hablando el par de tontos? -Preguntó de forma acusadora la mujer de ojos verdes, pero los mencionados negaron con la cabeza velozmente sin decir nada.

"Bien, cariño, esto terminará pronto."

Pensó la Diosa del Sol mientras recostaba con suavidad a Dante en el suelo, gateando hasta quedar a su lado y colocando ambas manos sobre el pecho del chico, en un intento por purificar su cuerpo. Sea lo que fuese que estuviera en Dante, ella le obligaría a salir ahora mismo, era su oportunidad antes de que el efecto del cascabel se desvaneciera por completo.

A ambos, Trish y Deadpool les impactó sentir de nuevo un aroma floral en el aire, ¿Qué podía ser ello? ¿Lavanda? Era exquisito, y luego, se impactaron al ver que la piel de la muchacha desprendía una brillantez blanca y suave; a la vez, emitiendo una calidez tan anhelada y rica como el dulce abrazo de una madre, parecía sacada de un dulce sueño aquella imagen. Después, notaron unas franjas rojas den la piel de la chica, las cuales brillaban de un color carmesí intenso y cuyo encanto era tan bello que les cautivó en demasía aquel espectáculo tan dulce.

Wade la miró absorto en su belleza y sintió deseos de llorar al verla en ese estado de ensueño, mientras, Trish por su lado, ahogó un suspiro de alivio al percibir tanta paz, olvidando todo lo malo que había atormentado su cabeza y cualquier sentimiento negativo que antes pudo tener contra ella. Poco a poco, con sorpresa, notaron que la oscuridad que envolvía a Dante iba desapareciendo poco a poco, dejándose repeler por el candor del cuerpo de la deidad de blanca cabellera larga, y pronto ellos estaban notando el lado humano del chico de ojos violetas.

Pero...Nadie supo por qué, quizás fue porque Amy dejó pasar mucho tiempo, porque tanta pureza le pareció asquerosa o porque ella se hallaba muy débil, pero el chico abrió sus ojos mientras emitía un potente y ensordecedor alarido de dolor y dobló su espalda mientras enterraba sus uñas en la tierra:

-¡Dante! -Gritó Trish al notar el intenso dolor que sufría su amigo y con preocupación se acercó para abrazarle, pero la luz del cuerpo de Amy le obligó a retroceder, debido a que ella también poseía parte de la sangre de los demonios gracias a Mundus, y al incorporarse cerca de la deidad, se sintió terriblemente enferma y sintió su piel siendo abrasada por aquel ardor que emitía la divina luminosidad de la piel de la chica más baja.
-¿Estás bien? -Preguntó Wilson mientras sujetaba a Trish por los hombros y le acomodaba los dorados cabellos para que pudiese relajarse un poco, pero ella no dejaba de repetir el nombre del muchacho de gabardina roja y tampoco dejaba de gritarle maldiciones a Amaterasu para que le dejara en paz de una vez por todas. Ella estaba tan sumergida en su nerviosismo que no notó que unas cosas oscuras, parecidas a unas asquerosas babosas, se deslizaban por los costados del cuerpo de Dante, y fue Deadpool el que la levantó del brazo y la hizo retroceder, obligándola a alejarse:
-¡Mierda! ¡No de nuevo! ¡Ésta cosa no! -Gritó el de rojo.
-¡¿Qué te pasa?! -Exclamó la parecida a Eva. -¿De qué estás hablando?
-Esa cosa...Es el simbionte... -Dijo Deadpool al notar al nocivo ser que desprendía el cuerpo de su rival por amor; ahora todo tenía sentido, era ése el por qué de la apariencia del joven Dante, mierda, no quería saber qué hubiese pasado si hubiesen dejado más tiempo a Amaterasu con esa criatura. -Esas cosas son unos parásitos, nadie sabe de donde demonios llegaron, pero Trish, ¡No debes dejar que te toquen! ¡Por nada en el mundo dejes que se te acerquen! -Le gritó Wilson a su amiga, la cual se incorporó mientras invocaba a la espada de Sparda tras de sí.
-¿Y por qué no debería...?
-Porque si te envuelve será capaz de dominar tu mente y tu voluntad. -Le explicó Deadpool antes de que siquiera la rubia terminara de plantearle su duda.
-¡¿Qué estás haciéndome...?! -Fue ésta vez la voz de Eddie Brock la que sonó en el lugar, dejando a la vista el rostro de Venom, el cual se manifestó en una enorme masa de materia oscura que empezaba a envolver el cuerpo de Dante.
-¡No! -Gritó Amaterasu incorporándose. -¡Dante! -Ella intentó agarrar una de las manos de su amado, pero se sintió elevada por los aires y cuando reaccionó, se dio cuenta de que estaba en los brazos de Deadpool, el cual la alejaba de ése sitio. -¡Déjame ir! -Gritó Amy. -¡Debo ir con Dante! ¡Me necesita! -Gritó con sus ojos llenos de lágrimas, mientras notaba como esa cosa iba aumentando de tamaño, haciendo desaparecer el cuerpo del chico en esa marea negra y viscosa.
-¡Lo siento! -Gritó el mutante mientras la apretaba más contra su cuerpo. -Si te toca serás contaminada también, no voy a permitirlo. -La dejó con cuidado en el suelo a una distancia prudente del simbionte, al lado de la mujer demonio que apretaba la espada con furia en su mano izquierda. -¡No puedo quedarme aquí sin hacer nada! -Amaterasu se apresuró a correr en dirección a la entidad extraterrestre, pero Deadpool la sostuvo de su mano izquierda.
-¡Hazme caso por una vez! -Le gritó éste último. -¡O te devora o mueres! ¡No dejaré que corras peligro de nuevo! -Amy quedó en silencio tras esa reprimenda de parte de su amigo.
-P-Pero... ¿Y Dante? -Titubeó la chica de ojos negros.
-Exacto, ¿Y Dante? -Preguntó Trish mirando a Wade con el ceño fruncido. -No me importa lo que digas, voy a ayudarle. -Y sin esperar respuesta de alguno de los dos, la rubia comenzó a correr hacia Venom. Ignoró los gritos de Deadpool y con furia lanzó su espada a modo de boomerang para ayudar a salir a su mejor amigo de entre esas abominables masas tan negras como si fuesen pelotas de petróleo.

El rostro grotesco de Venom se deformó al sentir los cortes del arma de la mujer, y ésta sonrió con satisfacción al notar que su arremetida para con esa cosa había hecho efecto:

-Pero... ¿Qué..? -Trish abrió sus verdes ojos al notar que la espada de Sparda lentamente iba siendo absorbida por aquella asquerosa abominación de la naturaleza. -Mierda, Dante está adentro... -Dijo preocupada, pensando y percatándose de la horrible situación en la que el peliblanco estaba metido, literalmente. -¡Suéltalo, maldito engendro! -Gritó ella, sacando del costado de su cinturón una pistola plateada, curiosamente, como una que Eva solía usar, antes de fallecer por culpa del hombre que una vez amó. -Come plomo. -Disparó sin piedad, rogando que la jodida espada saliera de una vez y que el chico que tanto adoraba como si fuese su sangre propia, resultara ileso de aquella locura, mas, su arma no era tan poderosa como la de Dante y ni cosquillas le provocaba al ya molesto Venom.
-No eres rival para mi, maldita mujer... -Escuchó sisear al monstruo, y acto seguido, sin poder reaccionar, su espada fue expulsada el cuerpo oscuro y fue en dirección a ella. No alcanzó a voltear para huir, cuando, irremediablemente, logró ser alcanzada por el brilloso objeto rojo; la rubia emitió un grito al sentir su abdomen siento abierto y rosar por pocos centímetros parte de sus delicados intestinos. Inteligentemente, logró agarrar el mango de su arma y apartarlo de su piel, más debido a la fiereza del lanzamiento, fue expulsada hacia atrás, quedando a un par de metros de la ubicación de los otros dos que le acompañaron en su viaje.
-¡Señorita Trish! -Amaterasu se levo las manitos a la boca, preocupada por el bienestar de la más alta.
-¡Trish! ¡Maldito seas! -Gritó Wilson a Venom desde la distancia, mientras recogía con delicadeza suma a la mujer de negro entre sus brazos. -Tranquila, te pondrás bien...
-..Urgh.. -Trish tosió un poco de sangre y dejó caer la espada al suelo, la cual emitió un sonoro quejido como de almas en pena, y su brillo escarlata desapareció momentáneamente, y la dueña sonrió, intentando mantener en pie su orgullo herido, y con una voz temblorosa, susurró: -Ayuden a Dante...
-Pero... ¿Y tú...? -Preguntó el de rojo, dejándola apoyada con cuidado en el árbol debajo del cual se encontraban. -No, no voy a dejarte sola, Trish. -El hombre corrió uno de los dorados cabellos del rostro de la mujer y miró preocupado la herida en el abdomen de ella, la pobre sudaba y respiraba agitadamente. Era una persona fuerte, solo cerró sus ojos mientras sonreía de miedo lado, dejando en claro que no era una chica cualquiera e intentando tranquilizar a ambos, haciéndoles pensar que estaría bien.
-Wade... -Amaterasu miró en dirección a Venom, el cual le sonreía, incitándola a volver hacia él, para provocarle a consumar una nueva batalla entre ambos, y se veía en sus ojos la seguridad de una victoria. -Cuida de Trish... -Le dijo mientras apretaba sus puños, haciendo que el mutado se colocara de pie para replicar y ayudarle, pero ella le miró seriamente y le dijo: -Ella te necesita más que yo..
-…- Deadpool le miró anonadado debido a la seriedad con la que ella se expresaba y la honesta preocupación que se dejaba manifestar a través de sus palabras y su mirada. Trish estaba tan sorprendida como él, y abrió sus ojos de par en par, en parte, conmovida debido a la calidez que emanaba en esos momentos el alma de la muchachita. -De acuerdo... -Suspiró el mutado y se colocó de rodillas cerca de la pobre Trish, la cual seguía sumergida en las sorpresas que le había dado el destino en tan poco tiempo.
-¿De verdad te quedarás conmigo? -Preguntó la fémina más alta, mirándole con los ojos entre cerrados por el agotamiento, pero de los cuales desprendía un ligero y especial brillo, para pronto sujetarle el brazo izquierdo con suavidad. Deadpool le miró arqueando una ceja y la vio sonreír ampliamente, esto le provocó dulzura y asombro, viniendo de parte de una mujer como ella, y atinó a acariciar uno de los mechones rubios.
-Para eso están los amigos, ¿No, Trish? -Dijo Wilson mientras sonreía bajo la máscara, y luego colocó una mirada de incomprensión cuando vio que la mujer sonreía nuevamente, aunque ahora de una forma más dolorosa.
-Vendré a ayudarle pronto, señorita Trish, pero ahora...-Miró a lo lejos, esperando divisar a Dante entre tanta negrura, más, le fue algo imposible aún con su aguda vista lobezna.
-Descuida, niñata. -Sentenció la rubia. -Ése torpe te necesita más que yo. -Rió débilmente, algo en su interior le decía que aquel muchachito atolondrado estaría bien, pero no podía emerger de nuevo sin la ayuda de su amada Diosa, por la que tanto él y el cabeza hueca de Deadpool suspiraban día y noche.

Amaterasu les dirigió una sonrisa y se apresuró hacia donde se encontraba Venom, el cual parecía haber incrementado su tamaño en aquel corto periodo de tiempo, pero eso no la intimidó, todo lo contrario, aquello le impulsó aún más a querer ayudar al único demonio al que había amado en su vida. No dijo nada, simplemente se detuvo en seco una vez procuró una distancia prudente entre ella y el simbionte y dio un grácil salto hacia el cielo, dejando a su paso un fino camino de pálidos pétalos de cerezo. Posteriormente, de su mano derecha brotó nuevamente una bola de resplandeciente fuego, la cual dio a parar con una gran potencia sobre la piel oscura que se movía de forma grotesca bajo ella. Otra vez, asestó un golpe similar con la intención de que soltara a su albino portador y ésta vez, creando un grueso látigo del cálido y anaranjado elemento que envolvió como una serpiente a su brazo. Por un momento, Venom pudo ver las rojas marcas características de la deidad del sol resplandecer en su rostro, quizás sólo fue una ilusión, pero le pareció notar que, efectivamente, aquella muchacha no era normal, y no era débil, sin embargo...:

-¡Te hará falta más que una diminuta llama de mechero para vencerme! -Ésta vez, Amy no oyó ni la voz de Dante ni la del otro misterioso hombre que antes hubo gritado cuando intentó purificar el cuerpo del joven de ojos lilas. Una mano, más bien, una garra negra se formó a partir de esa cosa amorfa y logró agarrar a la joven de uno de sus pies. Trish y Deadpool gritaron su nombre a lo lejos, pero la muchacha, algo complicada, logró liberarse de nuevo gracias al incansable calor de su látigo, cosa que hizo retroceder nuevamente al extraterrestre. Amaterasu pudo haber usado el escudo solar que tantas veces le había sacado de apuro, pero si lo hacía, Dante podría resultar herido, y también la otra persona que estaba junto a él. Si, la chica de ojos negros pudo sentir la presencia de Edward Brock dentro del tal Venom, era un alma humana tanto o más atormentada que la de su amigo el mercenario de las katanas, por eso, ella debía hacer lo posible por protegerles, no debía fallar. Perdería a Dante y también la vida de un ser humano inocente.

"Deberé valerme por mi fuego fatuo..."

Debió concentrarse más ésta vez, envidiaba el alma de Shiranui, ella podía invocar el fuego fatuo sin ninguna complicación, pero ella, aún siendo una loba joven y con un poco menos de trayectoria en ésta vida como su antepasado, le resultaba más dificultoso el crear un milagro de ése tipo y también el controlarlo.

-Yo se que puedo... -Susurró ella para si misma, ante la mirada atenta de sus espectadores. Obviamente, el oscuro se impacientó al verla parada en medio del lugar, tan tonta, tan callada y tan tranquila que le enfermaba y decidió abalanzarse sobre la chica para absorber ése gran poder de una vez. ¡Qué buen botín se había hecho! Un semi-demonio y una mujer no tan ordinaria como aparentaba, se había sacado la lotería; Peter Parker tenía los días contados. -Vamos... -Se repitió la albina, alzando un poco sus manos al cielo y con sus ojos cerrados, mientras que, en un idioma desconocido para todos ellos, murmuraba lo que parecían oraciones sacadas desde el inicio de los tiempos del planeta tierra, arcaicos, irreconocibles, pero maravillosos.
-¡Venga! ¡Vamos a divertirnos, nena! -Venom se deformó nuevamente, intentando tener una forma corpórea, ésta vez, haciendo lo que parecía el remedo de la boca de una grotesca bestia, enseñando afilados colmillos y reptando velozmente, dispuesto a engullirla y tenerla entre sus fauces. -¡Sé una de nosotros!
-¡Ahora! -Profirió un grito la chica del kimono y un cuerpo de forma esférica se materializó como enormes lumbres a centímetros de sus palmas pálidas, dejando a la vista el insoportable ardor tan potente como el de su amado símbolo solar que ahora brillaba por su ausencia en el cielo. Todos los testigos anonadados, vieron que dicha bola de llamas era "devorada" por la enorme boca que se cernía sobre la cabeza de Amaterasu. Después de ello, la cosa emitió un grito desgarrador al sentir el insoportable ardor en su cavidad bucal improvisada y parte de su piel negra se fue cayendo a trozos, dejando a la vista un reemplazo de sangre que consistía en un líquido tan oscuro y espeso como el petróleo. -Está débil, es mi oportunidad...
-Ama...¡Amy! -Gritó el degenerado regenerativo al ver con asombro como la más baja se metía voluntariamente en el interior de la colosal amalgama nublosa y desaparecer en ese mar negro en una forma lenta y algo desagradable.
-Qué tonta, ¿Qué planea? -Cuestionó Trish la acción de la deidad japonesa al ver el embrollado hecho que estaba ante sus ojos. -Se la está...¡La está comiendo! -Se alarmó la mujer intentando colocarse de pie, pero al intentarlo, solo pudo emitir un quejido e instantáneamente, como un reflejo, se sujetó el vientre con su mano izquierda, luego, se sintió rodeada por la cintura entre los brazos de Wade.
-¡No te muevas! -Le ordenó el mutante, ayudándola a resguardarse una vez más. -Tranquila, ambos estarán bien. -Le susurró intentando calmarla, y ella se estremeció ante ese contacto tan personal, hace tiempo ambos no se acercaban de esa forma, y también le conmocionó ver de nueva cuenta el lado "serio" del "Mercenario Bocazas". Aquel lado humano que el tanto ocultaba y a la vez, tanto anhelaba se le fuese reconocido por ello. Más, le siguió viendo ahí, con su rostro preocupado vuelto hacia la escena de batalla ante ellos y suspiró al notarle de nuevo como un hombre y no como un amigo, pero no le quedó otra que sacudir su cabeza y cerrar sus ojos, ese no era el momento para preocuparse de cosas tan triviales como las extrañas sensaciones que Deadpool causaba en ella.
-Ve a ayudarla... -Le ordenó Trish, haciendo que el hombre le mirara asombrado debido a la súbita orden que ella había dado. -Amaterasu te necesita. -Frunció el ceño ante la mirada dubitativa del de rojo.
-No voy a dejarte sola...
-Yo sé que quieres ir con ella, ve, yo estaré bien. -Deadpool no apartó su mirada de ella por unos momentos y luego volvió a mirar hacia donde Amy había desaparecido, y se limitó a levantar el pulgar derecho mientras decía: "De acuerdo."

Trish lo miró alejarse y sonrió débilmente. Había perdido mucha sangre pero no lo suficiente como para estar en una situación de vida o muerte, a demás, estaba preocupada por el bienestar del que en su vida pasada fue su querido hijo, y ahora, su preocupación abarcaba también la fortuna que correría el hombre del cual se estaba enamorando inevitablemente. Lanzó un suspiro de molestia al rememorar lo ocurrido anteriormente y algo celosa, admitió para si misma que en el fondo de su ser deseaba que Wade Wilson se quedara a su lado a protegerla, o en su defecto, que dudara un poco más a la hora de dejarla lejos del pensaba la mujer de ojos verdes en ello, él se encontraba a una distancia más juiciosa de la que antes hubo tomado la más pequeña y entonces, se entregó a sus pensamientos más retorcidos como hace tiempo no hacía:

-Oh, cuanto tiempo sin vernos, simbionte de pacotillas... -Susurró Deadpool mientras sacaba ambas katanas de la parte posterior de su traje, y suspiró mientras veía su reflejo cada vez más y más distorsionado en el filo de su amada arma. -¿Sabes? He visto muchas películas pornográficas japonesas y puedo adivinar lo que harás con una pobre muchachita ahí dentro... -Y diciendo esto cerró sus ojos mientras, de un salto aterrizaba a lo que parecía ser la espalda de aquella cosa que nuevamente había perdido su forma y que continuaba quejándose. -Oh, es excitante el hecho de imaginar a Amy en una tortura de tentáculos... Pero eso no quiere decir que te lo permitiré. -Dijo mientras, entregándose a la insensatez y dispuesto a privarse de todas sus capacidades volitivas, emitió un grito de victoria anticipado y deslizó corriendo sus dos espadas desde la cima de la oscura montaña hasta caer deslizándose sobre la misma, dejando una enorme raja de la cual brotaba la sangre negra. -"It´s raining mens, whooo, it´s raining mens, aleluyaa!" -Se escuchó al mercenario cantar mientras chorros del líquido negro salpicaban su persona debido a la enorme herida que había efectuado.

Mientras el hombre de rojo continuaba con su cántico, en el interior del simbionte parecía ser un universo completamente diferente, y Amaterasu sentía que todo lo que veía -o más bien, lo que no veía- era algo totalmente ajeno a lo que ocurría en el exterior. Ése universo dentro de el ser que se llamaba así mismo "Venom" era un inmenso espacio negro y vacío, y no se escuchaba siquiera un ruido, solo el lejano eco de la canción de Deadpool resonaba en el sitio, y era tan difícil de percibir como un disco compacto que iba en un compás lento. Ella ignoró eso por completo, sacudiendo su cabeza y apretando los puños en un intento de permanecer con su entereza intacta, comenzó a trotar visualizando el rostro del albino híbrido en su pensamiento, después de todo, el rescatarlo era su propósito principal, una vez le tuviera sano y salvo entre sus brazos, se preocuparía de hallar una salida de aquella pesadilla. Vociferó su nombre, pero sólo escuchaba el eco del resonar de sus sandalias en medio de las eternas penumbras y pronto, captó con sus orejas de loba joven su propia voz, nombrando a Dante en un vano intento de encontrarle. Por un momento, la pobre Diosa sintió desesperación, aquel cíclico y redundante lugar le daba la escalofriante y molesta sensación de estar corriendo en círculos y de estar encerrada en una dimensión en donde el tiempo se detenía, en donde no había más que soledad, era una especia de limbo, aquello que te esperaba después de que exhalaras el último aliento. Y entonces, pensó lo peor, ¿Estaba muerta? ¿Al sacrificarse por su amado ella había perecido en las garras de la criatura de piel atezada y desconocida? Temblando, se palpó la propia piel, pero ella seguía despidiendo calor... Su corazón, su corazón seguía latiendo, a prisa debido a los nervios y a la angustia que en esos momentos había atacado a su subconsciente. Decidió pasar sus delicados dedos por sus labios rosas, algo temblorosos y pudo captar su cálido aliento chocar contra su piel; si, estaba viva, de eso no cabía duda. Pero, ¿Qué podía ser de ella ahora? ¿Dónde estaba Dante? Su cuerpo no estaba muerto, pero si no le hallaba pronto, estaba segura de que su pobre corazón no lo soportaría y moriría ahí de tristeza:

-¿Te darás por vencida tan pronto? Pf, claro, qué se puede esperar de una niñata... -Oyó atrás una conocida voz masculina, se oía entrecortada y agitada.

Abriendo sus ojos tan negros como el sitio donde se hallaba, y juntó ambas manos sobre su boca, algo dudosa de voltear o no, ¿Sería una trampa? ¿Un juego cruel de Venom para acabar con su existencia? ¿O con su cordura? Cerró sus orbes y moviendo su cola con agitación, respirando de una manera que denotaba una profunda conmoción, se dio la vuelta velozmente para acabar pronto con su incertidumbre. Y ahí se hallaba el objeto de su amor, de su desesperación y el origen de todo los sentimientos que irradiaban en su alma cada vez que le veía, le tocaba, le abrazaba, le sentía...

Dante estaba erguido hacia delante, apoyado en su espada a modo de un enorme e improvisado bastón; su roja ropa estaba sucia y gastada por algunos de sus bordes como si un felino de hubiese ensañado con su pobre abrigo como si quisiera desahogar una ira incontenible; su pelo pálido estaba revuelto y parte de su piel estaba salpicada con una mezcla de sangre propia y de la del simbionte. Y a pesar de su aspecto enmarañado, él seguía sonriendo ampliamente y de forma burlona como era clásico de su chispeante personalidad, a demás, Amaterasu pudo ver que en esos hermosos ojos de violáceo color le miraban con un brillo que reflectaban una enorme sensación de felicidad por verla una vez más, mezclado con un sentimiento de gratitud y satisfacción al captar que su amada Diosa estaba a salvo.

Amaterasu, sin decir nada, corrió hacia Dante y le abrazó con fuerza, pasando sus finos brazos por el cuello del muchacho, el cual, al estar erguido, quedaba a su altura, pudiendo sentir el cálido roce de su mejilla junto a la suya, haciéndolo sentir vivo nuevamente. La chica de cabellos color nieve le sujetó fuertemente pero con cuidado para no hacerle daño y hundió su cara en la zona entre el cuello y el hombro del híbrido. Gozó al verlo de nuevo, sintió que su existencia tenía motivo una vez más al sentir la respiración de su amado contra su piel una vez más, logrando que así ella captara lo realmente afortunada que se sentía de tenerlo a su lado. Sintió la esperanza, la fe y el amor florecer en su pecho de nueva cuenta cuando Dante soltó su afilada arma para envolver su delicada cintura con sus brazos y atraerla hacia sí en un intento de querer unirse a ella como antes, antes de que todo se arruinara, antes de que sintieran que la desconfianza se terminaba junto al amor, pero aquella situación , a pesar de lo negativo que parecía, era una de las mejores cosas que pudieron ocurrirles ya que, sólo con ello, pudieron abrir los ojos y darse cuenta de lo egoístas que ellos habían sido, también se dieron cuenta de que no podían vivir el uno sin el otro.

Y mientras la Diosa se refugiaba en el acogedor ser varonil que le ofrecía el chico, éste, el joven Dante, cerró sus ojos totalmente complacido y seguro de sí mismo. Se regocijó infinitamente al poder aguantar consciente con las pocas fuerzas que le quedaban para estar presente en su reencuentro y así notar que Amaterasu le añoraba tanto como él a ella. Si, el motivo de su pelea era justificable, pero ahora que lo veía todo claro, era algo absurdo y decidió perdonarla, perdonar todo, incluso pensaba perdonar al idiota hablador. En los brazos de su amada mujer se sentía libre de todo rencor, ya nada podía lastimar su corazón ahora que estaba en frente de la deidad que ocupaba su corazón; se dispuso a prometerle felicidad eterna, susurrándole en su oreja afelpada en una voz suave, grave y exquisita, pero cargada de seguridad y de sentimientos honestos. Le juró ayudarle a cumplir sus objetivos y a materializar los sueños que tanto anhelaba, a no dejarla jamás sola y a tenderle la mano cada vez que ella lo necesitase:

-Gracias por salvarme de mi mismo. -Terminó diciendo Dante, separándola un poco para poder verla a sus ojos, y con alegría notó como la esperanza y el amor que ella sentía hacia su persona no había desaparecido, es más, parecía que se hubieran incrementado más en su alma.
-¿Aún sientes deseo de estar a mi lado? -Preguntó la más baja, a lo que la herida mano izquierda del chico se posó en una de sus mejillas, acariciándola con ternura.
-La distancia mezquinó nuestro amor mi niña, pero ahora que te tengo en frente y veo a través de tu mirar la maravillosa persona que estuve a punto de perder, puedo asegurarte que lo que más anhelo ahora es que estés a mi lado para nunca, nunca más dejarme. -Dante se acercó a los labios de Amaterasu y posó un inocente beso sobre ellos. Duró un par de minutos aquella dulce unión y luego el chico cayó de rodillas al suelo.
-¡Dante! -Exclamó la loba arrodillándose también en el suelo, posando sus manos sobre los anchos hombros totalmente preocupada.
-Éste idiota... -Susurró el albino mirando hacia arriba, observando la amplia oscuridad que se cernía sobre ellos como una noche eterna. -Es como si hubiese absorbido todas mis energías...
-Yo te ayudaré... Déjame curarte, por favor... -Amaterasu tomó la mano derecha del chico entre sus pequeñas manos y cruzó de nuevo su mirada con la del cazador de demonios, y en aquel silencio, Dante captó la preocupación de su adorada mujer, tan amplia como un extenso mar y cerró sus ojos mientras sonreía, sacándole a ella una tímida risita. El muchacho miró los cálidos destellos verdes que antes hubo percibido y con suavidad ella volvió a colocar sus manos sobre su pecho. Y como un milagro, poco a poco sintió que recuperaba sus fuerzas y parecía que su cuerpo se liberara de un peso. -¿Sabes...? Podré recuperarme solo... -Titubeó un poco Dante mientras se rascaba la mejilla izquierda con su dedo índice. -No es necesario que...
-Si lo es... -Contestó Amy en un murmullo suave como una brisa de verano, sacándole un sonrojo al chico de la gabardina.

Sin embargo, aquella calma no duró mucho, y pronto el interior de aquel ser comenzó a temblar, acompañado de unos ensordecedores gritos que comenzó a emitir al percibir la energía espiritual de la deidad del sol, era tan nociva para su espíritu que lo hacía querer vomitar, y en un intento por expulsar a esa mujer, comenzó a convulsionar, dejando en claro que la presencia de ella no era bien recibida, sin mencionar que, debido a los incansables ataques de parte de Deadpool en el exterior, habían comenzado por debilitarle.

-Aún no me siento del todo recuperado... -Susurró Dante mientras se tocaba una de sus heridas, pero abrió sus ojos con sorpresa al ver que la jovencita Amaterasu se ponía de pie y tomaba a Rebellion entre sus manos, dejando en claro en la expresión de su rostro que era demasiado pesada para ella, pero sin dejar de lado su seguridad en sí misma.
-¡Ja! ¿Estás dudando? -Sonrió la chica de medio lado. -Te demostraré que puedo ser tan fuerte como tú.

Dante arqueó una ceja al notar esa actitud de parte de Amaterasu, le parecía extraño...Pero divertido. Así que se limitó a sonreír y le dijo con sorna:

-Muy bien, señorita Diosa, veamos qué eres capaz de hacer...

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N/a: Uf, al fin terminé el capítulo. Me costó demasiado ya que no soy muy buena describiendo peleas, pero espero les haya gustado, mis queridos seguidores, al fin puse algo de nuestra amada parejita de un prohibido amor entre una diosa y un demonio.

Por cierto, me tardaré más en subir el siguiente capítulo ya que ésta semana entraré a la universidad y mi horario es más ajustado que antes, pero procuraré darme el tiempo para poder continuar el fanfiction que esperan con tantas ansias.

Besos y gracias por comentar y esperar, los adoro mucho.

PD: Y pronto se vendrá el ansiado lemon de Dante y Amaterasu...