Capitulo 14

Han pasado 2 días desde que me uní al equipo de Lily y Erick, estos días no hemos hecho nada más que sobrevivir, no hemos salido de "Casería" como dice Erick cuando va a matar a algún tributo, nos la hemos pasado todo el día casando animales o eligiendo plantas para comer, Erick es muy bueno cazando, mientras el atrapa 6 ardillas yo apenas cojo 1, y con las plantas yo siempre tomo todas las venenosas, si no fuera por Lily ya estaría muerto, ella conoce muy bien casi todas las plantas. Empiezo a creer que en realidad si le gusto a Lily, porque por cual otra razón me tendría en el equipo si no soy bueno en nada. Los juegos han estado muy tranquilos, no ha muerto nadie más, lo que me preocupa, pronto los vigilantes se aburrirán y empezaran a jugar con nosotros, y como no hacerlo sí es que hasta yo me empiezo a aburrir. Aunque no planeo ganar, antes de que muera debo asesinar a Shelt en venganza de Tracy, siento que se lo debo a su madre por haber roto la promeso, pero más allá de eso, siento que se lo debo a Tracy.

En un equipo de tres personas en la arena todo es diferente, descansas más, comes más, todo está muy bien, lo único malo es que pronto el equipo se dispersara, y por quien irán primero será por mí, la presa fácil, si es que no he muerto para ese entonces.

Estaba recogiendo algunas plantas cerca de la cueva con Lily, las cosas con ella han ido mal desde aquella noche en que me besó, no me dirige la palabra, y más bien me evita, en este punto del juego es lo mejor para los dos, sólo uno va a ganar, no podemos darnos tiempo para ser una pareja. Me pregunto cómo habrá tomado el Capitolio ese besó, tal vez Lily haya perdido algunos patrocinadores, o tal vez yo haya ganado unos cuantos patrocinadores. Cuando volvíamos a la caverna con las plantas que habíamos recogido, o más bien con las plantas que Lily recogió porque las que yo tome no servían de nada a menos que quisiéramos matarnos. Empecé a sentir que todo a mi alrededor se movía, creí que me iba a desmayar, se sentía como la vez que dijeron mi nombre para ser Tributo, no era el único que lo sentía, Lily y Ercik también, rápidamente vi qué Erick salía de la cueva con cara de terror, Lily soltó las plantas y me tomo de la mano y salimos a correr, no estaba mareado, ni me iba a desmayar, estaba temblando, la arena estaba temblando, los vigilantes ya se habían aburrido como lo sospechaba.

Corrimos hacía el bosque, y esperamos que pasara el terremoto, vimos como la cueva donde habíamos pasado todos estos días fue tapada por otras rocas que cayeron, todas nuestras armas habían quedado adentro, ahora nos habíamos quedado indefensos. Cuando creímos que estábamos a salvo y que no podía ser peor, una manda de lobos nos encontró en el bosque, sólo quedaba un lugar a dónde correr, debíamos subir la montaña, y esquivar todas las rocas que se estaban cayendo. A toda prisa subimos la montaña, los salvajes animales iban casi al par de nosotros, casi nos atrapan, no eran lobos normales, era unas 5 veces más grandes de lo usual, tenían colmillos enormes y no tenían pelaje, estaban completamente calvos. Estaba muy agitado, y los lobos seguían tras nosotros, uno alcanzo a rasguñar en la espalda a Erick, pero el aun seguía corriendo dejando una mancha de sangre por el camino, corría sin ver a donde, toda mi atención estaba en la espalda sangrante de Erick hasta que escuche que alguien grito mi nombre, era Lily, luego se lanzo sobre mí y me empujo a un lado, casi caigo pero no podía permitírmelo, sí caía me atapaban los lobos. Era una roca gigante que se dirigía hacia mí, Lily me empujo para que no me aplastara, por suerte no la aplasto a ella, o bueno no a toda ella, porque la roca rodo sobre su pie izquierdo, no podía moverse. La gran roca se llevo consigo a varios Lobos, pero aún nos seguían unas cuatro bestias, Erick ágilmente alzo a Lily y seguimos nuestro camino a la cima de la montaña. El suelo seguía temblando, eso hacía que fuera más difícil subir la gran montaña, después de que llegamos a la parte más fría de la montaña, más arriba de la cornucopia, creo, los lobos dejaron de seguirnos, el camino había sido más corto, solía tardarse toda una mañana subir hasta la cornucopia desde el bosque y nosotros lo hicimos en unos 10 minutos. Sonó un Gong, un tributo había caído en la catástrofe, y tan pronto como sonó también dejo de temblar, eso quería decir que estábamos cerca de los profesionales, sin ningún arma, y dos de nosotros heridos.

Dejamos de correr, pero aún así caminábamos rápido. No había subido hasta esta parte de la montaña, estaba muy frio, más frio que nunca, incluso aquí había nieve por todos lados, había dejado mi chaqueta en la cueva, al igual que habíamos dejado todo.

—Descansemos aquí, creo que ya estamos a salvo— Dice Lily.

—Si todo ha parado es porque los profesionales están cerca— Les advierto

—O tal vez porque alguno murió. De igual forma no podemos movernos más, ya no tenemos fuerzas. — Dice Erick muy agitado, me sentía culpable, Erick estaba herido debía ser yo quien cargara a Lily, no él.

Paramos de correr y nos sentamos en el suelo helado.

— ¿Y ahora qué? —Pregunta Erick que miraba pensativo hacia el suelo.

—No lo sé, ahora estamos heridos, y sin provisiones— Dice Lily—.Estos juegos no pueden ser para siempre, pronto tendrá que haber un ganador.

— Querrás decir que vamos a morir pronto — Responde Erick

—No quería decirlo así, pero sí, vamos a morir, heridos no hay manera de que ganemos— Dice Lily, sabían que yo no servía para nada, ya se estaban dando por vencidos.

Callamos por un momento, queríamos pensar que vamos a hacer ahora. En medio de la meditación vi que alguien se acercaba.

—Allá, viene alguien—Grite y señale el lugar dónde veía la sombra, mis compañeros giraron sus cabezas y como pudieron se pusieron de pie, ésta vez le gane a Erick, tome a Lily y la alce en mis brazos. Estábamos listos para correr de nuevo, pero no lo hicimos. La sombra era de Adam, uno de los profesionales, pero estaba sólo y al igual que nosotros sin armas, no representaba ninguna amenaza.

—Es el de las hachas, el que querías en el equipo— Informa Lily a Erick. Ellos querían a Adam y se habían conformado con migo.

—Ya lo veo, pero está sólo ¿Creen que vaya a atacarnos? — Dice Erick

—No lo creo, sabe que somos más, y no trae ningún arma— Digo

—Sí, pero a diferencia de nosotros él está sano— Agrega Lily, era cierto, a comparación de Lily y Erick él estaba completamente sano. Cada vez estaba más cerca, no íbamos a correr así que volvimos a descansar en el suelo a esperar con que intenciones venia Adam.

—Hey, así que no van a correr— Dijo Adam finalmente al pie de nosotros.

—Estás indefenso igual que nosotros, y tal parece tu equipo te abandono. — Comenta Erick alzando su mirada para ver si sí era Adam.

—Es cierto, creo que todo paro porque los vigilantes creyeron que ustedes iban a matarme a mí, los otros profesionales fueron en dirección al bosque cuando el terremoto empezó, yo estaba fuera de la cueva de la cornucopia y corrí en dirección contraria, y ya era tarde para alcanzarlos a ellos.

—Bueno, pues los vigilantes se equivocaron, porque no te vamos a matar, sí quieres siéntate y descansa con nosotros.

Ahora ya no éramos 3, ahora éramos 4, y no tenía sentido, pronto llegaríamos a la recta final de esto y no podíamos seguir agrandando el grupo, pero aun así nos quedaos todos juntos. Erick se quito la camisa para poder poner la herida en el piso que estaba lleno de nieve, la herida era muy grande, y que había perdido mucha sangre pero parecía que la nieve le hacía efecto porque se veía mucho más relajado incluso aguantando el intenso frio que estaba haciendo. Parecía que Lily se había fracturado el pie, cada que lo intentaba mover gritaba de dolor, finalmente sólo se quedo ahí sentada. Ese día no nos dijimos otra palabra, sólo estuvimos haciéndonos compañía, cuando anocheció vimos que quien había muerto, era Julie, ahora en juego sólo estábamos 8 personas, los 4 profesionales, y nosotros 4 cuatro. Lo más sensato era abandonar el equipo, pero sólo de pensar en la idea de dejar a Lily y a Erick heridos y solos después de que me ayudaron me hizo sentir mal. No podía hacerlo, se los debía, pero igual en algún momento tendría que abandonarlos, sólo que no ahora cuando me necesitaban. No podía dormir, el frio era insoportable, ya casi no podía mover mis dedos, se estaban congelando, no me imagino como debió de estar pasándola Erick que estaba sin camisa tirado contra la nieve. Sí los profesionales no venían por nosotros íbamos a morir congelados. Trate de olvidarme del frio poniendo toda mi atención en las estrellas cuando de repente vi que venía un paracaídas con el número de mi distrito, era mi primer regalo, había conseguido un patrocinador. No lo podía creer, rápidamente me levante de la helada nieve y fui a recogerlo, en el había una chaqueta, de inmediato me la puse, era tres veces más caliente que la chaqueta que había perdido, pero no era lo único que venía en el paracaídas, también venia una caja con pastillas, las reconocí de inmediato, en el Distrito 5 a veces las usan para que los heridos no sientan dolor cuando no pueden ser atendidos por un doctor, sabía que esa medicina era para Lily y Erick. Le entregue una pastilla a cada uno, y eso fue lo último que hice en ese agitado día, luego de eso me acosté en el suelo e intente dormir, mañana sería otro día, ya pensaría un plan de cómo abandonar el equipo, y de cómo matar a Shelt. No nos preocupamos por poner un guardia, ninguno de nosotros podía dormir, por lo que todos pasamos la noche alertas.