Puntos para Levi Ackerman.

Acostumbrarme a usar el uniforme nuevo, que para mi gusto no es muy cómodo, es un proceso del cual tardaré en dominar. Siendo sincera, parece el uniforme militar con un toque más sofisticado. Una chaqueta corta café, camisa blanca, pantalones grises. El uniforme es igual, independientemente seas hombre o mujer...

Extraño la falda. Es más manejable, a excepción de los días con viento.

Hoy es un día donde agradezco no traerla puesta y que haya sido reemplazada por el pantalón gris y la botas de cuero. El viento parece estar advirtiendo la llegada de un huracán. El sol apenas abriga. Armin ha dicho, en la hora del receso, que lloverá en la noche. Eren y yo nos hemos mostrado indiferentes.

Han pasado dos días desde la apuesta hecha con el profesor de historia: Levi Ackerman. O como suelen llamarlo los alumnos, Rivaille. Yo también le llamo así... no diré el motivo, porque la verdad, no lo sé. Al salir de la sala, aquel día, Eren y Armin me esperaban afuera. Sus rostros desconcertados combinados con una pizca de admiración me siguieron hasta la biblioteca del colegio. Han dicho que nadie se ha atrevido a responderle pregunta alguna a Rivaille cuando de titanes se trata. Él siempre tiene la razón y quien le cuestione algo se gana un boleto gratis en su lista negra. La verdad es que estar en su lista negra me ha dado igual, de todas formas, él está en la mía.

Debía tomar ventaja de las cosas en mi alcance y tener una biblioteca en el colegio era una de ellas. Durante buscaba un libro de ayuda, Armin comenzó una búsqueda sobre los titanes también, admitiendo que el tema le es de gran interés, pero que por temor no lo comentó. Eren por otro lado, cabeceaba sentado sobre la silla frente a la mesa donde me encontraba leyendo un libro gigantesco de historia. Nunca tuvo interés en los libros, como Armin y yo. Lo suyo siempre fue los deportes o video-juegos. Lee cuando debe hacerlo, punto final.

Recuerdo cuando nos conocimos hace unos años y nos hicimos amigos. Me defendió de un sujeto que me intimidaba cuando iba camino a un bazar cercano a mi casa. Él vivía a dos casas mías, por lo que nuestros padres se conocían y entablaron una amistad que perduró hasta que debí mudarme. La bufanda de hilos rojos que Eren me obsequio el día en que nos marchamos es uno de mis tesoros más apreciados.


El comedor está lleno, pero diviso en la lejanía el cabello castaño oscuro de Eren junto a Armin. Sentados frente a ellos están Marco y Jean. Emprendo camino hacia ellos con una bandeja con comida en las manos. Procuro no chocar con nadie o con algo, mas todos al verme pasar se hacen a un lado comentando en susurros lo ocurrido con Rivaille. Es molesto, pero no digo nada. Ni intento demostrarlo.

Me siento junto a Armin y poso la bandeja sobre la mesa para así comenzar a comer.

- ¡Acorazado! -Grita con frenesí, Eren. Noto enseguida que está sobre exaltado y no pregunto por qué. Supongo que es por las luchas libres que con tanto esmero veía ayer.

- Estás equivocado, Colosal es el mejor. Más fuerte, más alto. -Le refuta Jean. Miro de reojo. Está igual de exasperado que Eren. Los dos no se llevan bien, se nota en la atmósfera.

- Chicos, chicos... cálmense, es sólo un programa.

-Si no vas a aportar nada a mi favor, Marco, mantente en silencio. -Inquiere Jean a su amigo. Este no dice nada, pero roda los ojos hartado. Armin no dice nada. Se ha quedado mudo leyendo un cómic.

Bloqueo aquella discusión y me dedico a examinar mí alrededor. Un comedor enorme con ventanas que dan al patio y jardín. Mesas rectangulares acordonadas de sillas plásticas azules, todas ocupadas por alumnos, excepto una cercana a las ventanas. Aquella es ocupada por profesores. No tardo en divisar a mi nuevo archi-enemigo, quien se aproxima a la mesa con paso lento, pero firme. Lleva una bandeja con el postre. Y, por supuesto, carga en su rostro esa expresión sombría y altiva.

No sé si es idea mía, pero da la impresión que sabe que lo observo. Gira su rostro pálido hacia nuestra mesa y vuelve a incorporarse al llegar a su respectiva mesa. Es entonces que noto una nueva presencia en nuestra mesa. Giro a mi izquierda encontrándome con el rostro de Sasha.

Ella mira saboreando en su imaginación el pan que queda en mi bandeja. No digo nada hasta que ella habla.

- ¿Te comerás este pan? -Pregunta apuntándolo. Medito un momento y asiento. La castaña de ojos pardos se encoge de hombros y se encorva al no tener la respuesta que esperaba. Oculto una sonrisa al ver su expresión y volteó hacia Armin para ver si él tiene pan. Pero no.

- ¿Por qué no le-?

Mi pregunta queda inconclusa cuando me doy cuenta que Sasha ha desaparecido. Junto con mi pan.


Eren me guió hasta la biblioteca de la ciudad y, aunque insistí en que se quedara, se marchó a casa. De todas formas, medité lo que me dijo y bueno, éste no es su ambiente. Los libros no van con él, aún así, en el colegio no le va tan mal.

Creí que mi búsqueda concluiría en éste lugar. Sin embargo, no halle nada sobre titanes. Pero no me desanimo. La verdad es que faltan libros por explorar. Es una biblioteca enorme, por lo que alguna información debe tener. Me pregunto si podré encontrarla antes de las vacaciones. Pregunté sobre los titanes con la bibliotecaria y lo único que respondió fue que no tiene idea de qué hablo. Su gesto, al responder fue nervioso. ¿Será que ese tema sobre titanes esté prohibido en esta ciudad? Quién sabe... cuando me acerqué a ella para pedirle que fotocopiara unas hojas con información sobre unos muros antiguamente construidos, se veía reacia.

Cierro la puerta de la biblioteca tras de mí y compruebo la teoría de Armin: Está lloviendo. La noche está más oscura que lo acostumbrado y las nubes son densas. Las gotas de lluvia caen produciendo un ruido que, en lo personal me agrada. No obstante no quiero dejar la entrada de la biblioteca. El techo me protege y está demás decir que no deseo llegar empapada a casa.

- Ackerman. Qué ironía... tener el mismo apellido.- La voz tras de mí es familiar. Conozco ese tono quedo y con leve malicia. No debo girar para comprobar qué expresión trae mi hablante, pues es una que siempre se mantiene igual de seria. No respondo a lo que dice. No le veo motivo. Entre nosotros no se oye más que el sonido de la lluvia y la puerta cerrándose tras nosotros.

De reojo veo como se pone junto a mí y saca un paraguas negro de su maletín de cuero fino.

- ¿Tienes paraguas? -Pregunta Rivaille, abriendo el paraguas con discreción.

- No. - Respondo mirando hacia el frente. Guarda silencio. Yo continúo esperando que algún taxi pase o un milagro se presente ante mí para largarme de la entrada.

- ¿Puedes sostener el mío?

Su pregunta me desconcierta. Giro para verle. Extiende el paraguas ya abierto hacia mí. Antes de recibirlo suspiro. Vaya, gracia. Haciéndole un favor a éste sujeto. Pone su maletín en el suelo. De reojo noto que saca de su abrigo una cajetilla de cigarros y un encendedor. Saca un cigarrillo, lo pone entre sus labios y guarda la cajetilla. Con el encendedor lo enciende. Agito mi mano libre apartando el humo.

- Gracias.

Me arrebata el paraguas, lo pone sobre él y se marcha. Mis dientes se aprietan unos con otros conteniendo la ira que surge de mí. De verdad ese hombre se ahogará, si no es con mi descubrimiento sobre los titanes, será con el humo de sus cigarros.

- Eh, Mikasa. - Desde el espesor del ambiente diviso la silueta de Eren. Cargando un paraguas se acerca a la entrada de la biblioteca y me mira interrogante. -¿Cuánto tiempo has estado ahí? - Disimulo una sonrisa y me acercó a mi amigo procurando no empaparme. De nuevo me viene a salvar como lo hizo de niños. - Te he traído la bufanda...

Me pasa el paraguas y busca la bufanda roja que me dio de niño en su bolso. Cuando la encuentra, la saca y la pone alrededor de mi cuello. Le entrego el paraguas sintiendo mis mejillas calurosas, pero las cubro con la bufanda ya puesta. Tener el privilegio de estar con Eren, es sin duda una de las cosas que más me gusta de esta vida.


Chaaan... puntos para Levi porque Mikasa no halló nada sobre titanes y bueno xD porque la dejó ahí y se fue con el paraguas. Mikasa cada día lo odia más ¿no? Esperemos que su vendetta sea hermosa...

Graaaacias desde el fondo de mi corazón a los que leyeron el prefacio, a los que le dieron a favoritos y follow; y a los que comentaron. Eso me da más ánimos para continuar escribiendo. Espero les haya gustado el capítulo y la primera aparición de Eren junto con los demás. Quizás noten que Eren está más cariñoso o bueno con Mikasa, ya sabrán por qué :O ¡Gracias por leer!