¡Buenas! Aquí Syn reportándose. Lamento la tardanza, la pantalla de mi note ha muerto y debo escribir, hacer trabajos y otra tanda de cosas desde la televisión por lo que mis ojos están muriendo lentamente xD. También no pude escribir mucho por eso. En fin, aquí les traigo un mini-capítulo. Espero sea de su agrado :D Graaaaacias por sus opiniones, comentarios, darse el tiempo de leer y agregar a favoritos. Mi cabezota peluda se lo agradece (?).
Amargo l
He tenido un sueño extraño, como los que tenía después de que mis padres tuvieran su trágico accidente. Pero esta vez yo soy la víctima, y para mi sorpresa, de Levi.
Estoy encerrada en una botella transparente y enorme. Con el corazón latiendo a mil. Grito pidiendo ayuda, sin embargo, nadie es capaz de oírme pues de mi no sale palabra alguna. Estoy muda. Golpeo la botella con mis manos y es cuando Rivaille hace su aparición. Es un gigante, imponente, frío, que causa un escalofrío incómodo en mi espalda y sube hasta mi nuca. Se acerca a la botella y sonríe al verme dentro.
Tal vez es la tormenta o que me estoy volviendo una loca con el asunto de los titanes. No lo sé, pero trato de no darle importancia a cosas tan vanas como los sueños. Porque sólo son eso, sueños. Mas me intriga que ese profesor continúe metiéndose en mi vida, aún cuando estoy durmiendo ¿Es que no puede dejarme en paz? Hasta en mis sueños debe fastidiarme.
Eren ha dicho que no le tome importancia y que no me obsesione con el asunto de los titanes. Para él es fácil decirlo, no será el que reprobará si no descubre algo sobre ellos. Y no sólo se trata de los titanes, sino de dignidad. Ya lo dije antes, haré que se trague sus palabras.
-¿Eren aun no ha bajado? -Carla, la mamá de Eren me mira interrogante. Niego con la cabeza para luego cubrir mi cuello con la bufanda. La señora Jaeger roda los ojos y pone sus manos en la cintura molesta. -¡Qué niño más irresponsable! Pero ya verá…
La sigo con la mirada hasta que se pierde en el segundo piso. Eren aún dormía cuando intenté despertarlo en vano. Había trasnochado viendo su programa de TV. Por mi parte busqué más información sobre los muros. Es extraño, ¿construir muros de más de cincuenta metros para qué? La existencia de los titanes es cada vez más evidente mientras me introduzco en el tema. Y creo que Rivaille lo sabe, entonces ¿Por qué negarlo?
Otra vez pensando en él…
-…Mikasa.
La voz de la madre de Eren me saca de mis pensamientos. Baja las escaleras y frunce el ceño al verme.
-Eren ha pescado un resfriado. Ha de ser porque trasnocho. -Me informa. Asiento en silencio y no puedo evitar sentirme culpable. Él fue a buscarme a la biblioteca, tal vez allí se enfermo. -¿Sabes irte sola al colegio?
-Sí, ya me he aprendido el camino.
Carla sonríe y se marcha a la cocina refunfuñando sobre el resfrío de Eren. Miro la hora. Ya es hora de marcharme. Echo un vistazo al segundo piso y suspiro antes de salir por la puerta.
Las calles aún están húmedas. Hay pequeños lagos en los costados de la calle lo que causa que al pasar los autos lancen agua hacia la acera. Es un caos. El sol, al parecer, no piensa salir hoy. Además hace un frío tremendo. Mi caminata hacía la estación de metro se ve infructuosa de vez en cuando por los autos pasando y no puedo evitar maldecirlos. ¿Es que ya nadie tiene respeto por los demás? Me detengo frente al semáforo, guardando cierta distancia de la calle para que no me salpiquen agua. No quiero ir empapada en barro al colegio.
El semáforo se ha puesto en rojo, pero antes de disponerme a cruzar un auto negro se detiene frente a mí. El conductor baja el vidrio dándose a conocer.
Levi Ackerman. Se inclina hacía la ventanilla y sin cambiar su expresión serie tan particular, me mira, de pies a cabeza. -Sube-. No logro precisar si es una orden, sugerencia o algo más. Ni el motivo que trae para hacerlo.
-Tomaré el metro. -Me excuso.
-Sube. No quiero alumnos embarrados y con sus zapatos oliendo a tierra mojada. -Vuelve a decir. Esta vez con tono más autoritario. Ruedo mis ojos y abro la puerta del auto. Me subo, pero antes compruebo que nadie del colegio esté viendo. - ¿Qué le pasó a tu novio?
Me cubro la mitad del rostro con la bufanda al oír su pregunta para evitar que note que me he sonrojado. Antes de alegar que no somos novios, él responde por mí.
-Está enfermo. Lo supuse. Ayer lo vi camino a la biblioteca.
Aprieto mi bolso contra mí. Vaya situación la nuestra. Buscando una forma de distraerme, observo por la ventana desinteresada. Rivaille tampoco dice nada.
-¿Ya lo sabes, verdad? -Pregunto, atreviéndome a mirarlo. Levi también me mira de reojo un momento, para luego capturar su vista al frente.
-¿Qué cosa?
-Sobre ellos. Los titanes… -Aclaro.
No responde. Tampoco creo que lo hará, su silencio lo ha dicho todo.
