Ni ouat ni sus personajes me pertenecen, por el contrario la historia es mía.

Este fic va dedicado a Natalia, a mis chicas de whatsapp swanqueen, a mi petita, a mi morena, a la sexy voz de Diana, a mi tetis Amanda que sufrimos sin ascensores.

A mi managuer adorada que es una genia aunque se ponga celosa, que yo la quiero mucho y ella lo sabe, además he firmado con ella de por vida así que tendrá que aguantarme mucho tiempo.

Como vengo haciendo estos últimos capítulos, quiero hacer una mención especial a Estefhy Bautista, pues ha pasado de ser mi ídola absoluta a convertirse en una gran amiga, ella sabe que es una mujer fascinante, maravillosa y que hablar con ella me provoca demasiadas cosas así que no puedo evitar dedicarle mi obra, a ella que tanto la disfruta y que tantas sonrisas me regala a lo largo del día, ya sabes que al otro lado del mundo tienes a alguien que ha aprendido a quererte de corazón. Espero que te guste el capítulo pues va para ti.

Leed a franchiulla, my dark queen y por supuesto a mi queridísima estefhy bautista.

Sin más os dejo leer el capítulo, no sin antes agradecer a todos los que me leen y me comentan. Besitos y abracitos cibernéticos.

CAPÍTULO 11 LA HISTORIA DEL VIRREY.

El corazón de Emma parecía tener vida propia mientras sus inseguros pasos la conducían a enfrentar cada uno de sus fantasmas.

En su mente bailaban las imágenes de tantísimos años atada a la condición de esclava, tantos años en los que su vida se medía en doblones de oro, en los que ella no era nada, no era persona solo una moneda de cambio. Recuerdos del látigo castigando su piel ante su insubordinación, recuerdos de ser inferior a un animal en la escala de la sociedad, recuerdos de haber sido ultrajada, usada y humillada por culpa de un hombre que la había despreciado desde el mismo momento en el que nació, el mismo hombre que le había dado la vida y ahora permanecía preso en las entrañas de su buque.

Un sudor frío recorría su espalda mientras las dulces palabras de su amada resonaban en sus oídos, palabras que la alentaban a desprenderse del lastre de su pasado mediante el perdón y el olvido, ella sabía que su odio la había mantenido rota y hundida demasiado tiempo y las palabras de Regina tenían sentido, quizá perdonar era la cura a los tormentos de su alma mas no sabía si sería capaz de hacerlo, tantísimos años de odio en su interior no podía simplemente dejarlos pasar a pesar de que haría el esfuerzo, no por ella misma sino porque sentía, desde lo más profundo de su ser, que debía recomponer todos los trozos que la formaban y ser una mujer completa, una mujer digna del amor de morena.

Al llegar a las entrañas de su propia nave, el pánico se había apoderado de ella, paralizada ante la entrada al calabozo con el rostro desencajado y el miedo bailando en su pecho. Se arrepentía de no haber dejado que Regina la acompañase mas era algo que debía afrontar sola y lo sabía, era su pasado, su dolor y su miedo, solo ella podía enfrentarse a todas las emociones que la habían acompañado desde niña.

Cogió suavemente aliento, en su mente los oscuros ojos cargados de amor de su morena le dieron la fuerza necesaria para penetrar en esa estancia y encarar, después de tantos años, al hombre que le había dado la vida y a su vez se la había arruinado.

Permaneció en las sombras pues no quería delatar aun el parentesco que los unía, no hasta saber qué extraña misión portaba su progenitor, una misión por la cual estaba dispuesto a dar la vida.

En las sombras observaba a ese hombre, jamás había olvidado su rostro, cómo la separó de su madre ya la entregó a cambio de una suma considerable, sin inmutarse, sin variar un ápice sus rasgos señoriales y perfectos. El hombre que observaba en esos momentos era un hombre derrotado, su porte seguía siendo regio mas observaba el infinito con dolor en sus ojos, un inmenso dolor al verse en esa situación que le impedía cumplir con su objetivo. En sus manos portaba un retrato que Emma no pudo ver, supuso que era de su esposa, la señora de la casa en la que Emma nació, una mujer de la que apenas tenía un breve recuerdo.

Sin poder aguantar más su curiosidad, por fin la rubia venció ese miedo que se le aferraba a la garganta y le impedía hablar.

-"Me han dicho que querías hablar conmigo, bien, te escucho"

El virrey miró a las sombras de donde salía la dulce aunque autoritaria voz de una mujer, supuso que era la capitana del navío, que había recibido su mensaje y se dignaba a aparecer a darle una audiencia. No podía verla oculta en las sombras y eso le incomodaba mas necesitaba que esa mujer comprendiera y le liberara así que, a pesar de que temía por su vida e intentando adivinar quién podía ser dicha mujer y porqué lo odiaba simplemente decidió rebajarse y suplicar, suponiendo que un acto tan bajo viniendo de alguien importante como él, conmovería a la muchacha de la que dependía su vida.

-Os suplico, os ruego que me dejéis proseguir con mi viaje, podéis quedaros con todas mis pertenencias si lo deseáis, os daré todo cuanto me pertenece mas necesito culminar mi viaje, es de vital importancia para mí.

-"Me intrigáis, Virrey, ¿Qué puede ser tan importante para un hombre como vos?"

-Estoy buscando a alguien.

-"Y esa persona por lo que intuyo es importante."

-Lo es, encontrarla es el único modo de darle paz a mi alma y cumplir una promesa.

-"¿Qué promesa?"

-Le prometí a la persona más importante de mi vida que la encontraría, antes de que sea tarde. Apenas tengo tiempo, os ruego comprendáis y me dejéis marchar.

-"Sois mi preso y demasiado valioso para dejaros ir con una simple súplica, quizás tome mi decisión si sois franco conmigo y me contáis todo, sino os quedaréis aquí hasta que cobre un rescate, lo que lleva su tiempo."

-¿Disfrutáis haciéndome esto, no veis que estoy desesperado?

-"Tengo mucho tiempo, o me lo contáis o me marcho y os quedáis aquí"

-Está bien, ¿Qué deseáis saber?

-"¿A quién estáis buscando?"

-Estoy buscando a mi hija, la más pequeña de mis hijos, hija ilegítima a la que vendí hace ya demasiados años.

Ante esa confesión, la rubia sintió como su corazón se detenía unos segundos, había ido a buscar una explicación de su padre y se encontraba con que la estaba buscando. A pesar de todas las emociones encontradas que tenía en su interior, su curiosidad fue mucho más fuerte y su necesidad de saber más acerca de esa extraña misión para encontrarla le incitó a seguir indagando en la historia de su padre.

-"¿Por qué buscáis a una hija que ni siquiera lleva vuestro nombre, después de tantos años?

-Porque hice una promesa, quizás la promesa más sincera que he hecho en toda mi vida y quiero cumplirla, aunque me cueste la fortuna o mi vida.

-"¿Qué promesa?"

El virrey posó su mirada sobre el retrato que llevaba en sus manos, mientras amargas lágrimas caían por su rostro. Ante esa visión, Emma no supo si alegrarse ante el sufrimiento de ese hombre al que odiaba o intentar consolarlo, perdida en su propia lucha de emociones se sobresaltó cuando su padre volvió a hablar con voz ahogada.

-Hace cosa de un mes, una de mis esclavas cayó enferma, llamé a un médico pero me dijo que era irreversible, moriría y no se podía hacer nada por ella. Esa mujer es la única mujer a la que he amado toda mi vida y, irónicamente, es la mujer a la que más daño le he causado. Ante esa noticia que destrozó mi alma quise liberarla, que muriese libre y entre comodidades mas ella se negó, sus ojos me miraron llenos de dolor y entre lágrimas me pidió que si de verdad quería resarcirla de todo el daño que le causé, debía devolverle a su hija, nuestra hija, la misma que yo le arrebaté. Se lo prometí con mi vida y partí a buscarla, moví todos mis contactos para encontrarla hasta que la última pista que recibí de su paradero fue que se la habían llevado al viejo mundo. Ahí me dirigía cuando vos me apresasteis, espero que ahora comprendáis el motivo de mis prisas, apenas tengo tiempo para encontrarla y llevarla junto a su madre, y así aliviar los tormentos de mi consciencia y hacer, por primera vez en mi vida, lo que es correcto.

La joven capitana se encontró a si misma derramando amargas lágrimas ante la confesión de su padre. Por amor a su madre la estaba buscando, arrepentido de todo el daño causado, ese hombre altivo y orgulloso estaba dejando atrás todo y dispuesto a perder la vida o su fortuna para resarcir a su madre.

Se acercó sacando las llaves del calabozo de su cinturón, abrió la puerta para, ante la estupefacción de su prisionero, liberarlo de su prisión y acomodarlo en un lugar mejor que una jaula.

-"Vamos, te daré un camarote y después fijaremos un nuevo rumbo para que puedas cumplir tu promesa."

El virrey iba a agradecérselo cuando clavó sus ojos sobre el rostro de la capitana, mirándolo por primera vez y las palabras se le congelaron en la garganta al darse cuenta de ante quién se encontraba. Sin duda esa joven pirata era la mujer a la que llevaba buscando con ahínco tanto tiempo. Después de tanto esfuerzo había sido el destino quién le llevó a encontrar por fin a su hija.

Emma se dio cuenta de la sorpresa y la estupefacción de su padre y simplemente se echó a reír.

-Eres tú, tanto tiempo buscándote y… jamás imaginé… ¿Mi hija es pirata?

-"Capitana, anda sígueme te llevaré a tu camarote".

-Pero…

-"Luego hablaremos, ahora te llevo a tu camarote y me marcho, tengo algo de prisa."

-¿A dónde tienes que ir con tanta prisa?

Con una sonrisa irónica en el rostro, sabiendo que iba a dejar a su padre completamente aturdido se lo tomó como una pequeña venganza sobre él.

-"Tengo que irme a hacerle el amor a mi mujer"

Una vez instalado su padre en un pequeño camarote, Emma se dirigió con celeridad al suyo propio, con la necesidad imperiosa de perderse entre las sábanas de su cama junto a su morena, agradecerle con tiernas caricias y besos todo cuanto hizo por ella ese día, agradecerle la creciente paz que tenía en su interior.

Cuando penetró en la estancia y sus ojos se posaron sobre su amada, sus ojos se encendieron de pasión y su corazón se llenó de ternura ante la hermosa visión que su morena le ofrecía.

Regina se había quedado dormida, su cabello alborotado sobre la almohada y su carita de niña reflejaba tanta paz, apenas vestida con un corto camisón que dejaba entrever su figura y sus hermosas piernas.

Emma se acercó a ella, con miedo de despertarla y dejar de disfrutar de su hermosura mientras dormía, finalmente no pudo contenerse y le besó castamente sobre los labios mientras dibujaba una de sus piernas con las yemas de sus dedos.

Su morena perezosamente se fue despertando, mirando dónde se encontraba y finalmente fijando sus adormilados ojos sobre su amada. Al ver ahí a Emma se levantó como un rayo, muerta de vergüenza por haberse dormido.

-Amor, volviste, ¿Cómo fue?

-"Fue genial Sevillana, me siento mejor que nunca en mi vida"

-¿Me lo vas a contar?

-"Ahora no amor, recuerda lo que te dije antes de irme"

-¿Qué, qué me dijiste?

-"Que no quiero salir de la cama, y tampoco que tú salgas de ella"

La joven capitana devoró los labios de su amada, con todo el amor que tenía en el alma, un alma que desde ese día, con heridas cerradas y finalmente curadas, estaba un poco más completa.