Ni ouat ni sus personajes me pertenecen, por el contrario esta historia sí que es mía.
Este fic está dedicado a Natalia, a mis chicas del grupo de whatsapp swanqueen, que son mi familia y las quiero muchísimo, a mi petita porque sabe que siempre voy a estar ahí, a mi morena que es terriblemente sexy, a mi manager adorada que espero me haga famosa pues para eso le pago (en realidad no) y porque la adoro, a la sexy voz de Diana y a amandis con nuestra organización ultra secreta conocida por todos de ascensores sexys.
A estefhybautista porque a veces unas tiernas palabras remueven todo un mundo y ella se ha convertido en una persona más que especial en mi vida, quiero que lo sepa y que no deje de sonreír nunca, aunque sea por algo tan tonto y poquita cosa como mis palabras. Ya sabes, el capítulo es para ti y para tu eterna sonrisa.
Leed a franchiulla, my dark queen y por supuesto el fic el diario de la reina, de estefhybautista.
Sin más os dejo leer el siguiente capítulo y disfrutarlo, no sin antes agradecer todas vuestras opiniones, se agradece saber que esta historia gusta. Besitos y abracitos cibernéticos.
CAPÍTULO 13 REMENDANDO ERRORES.
A lo lejos se divisaba la costa de su tierra natal, como un cuadro que había estado gravado a fuego en los recuerdos de la joven capitana. Luchando por soportar el suave tembleque que se había apoderado de sus extremidades, suspiró al notar el dulce abrazo de su prometida por la espalda, insuflando valor a su alma, determinación a sus pasos y fuerza a su mirada que luchaba por no partirse en mil lágrimas.
A medida que se acercaban a ese lugar que un día fue su hogar, tuvo que aferrarse con más fuerza a Regina. Mostrando frialdad ante toda la tripulación, demostrando su fuerza inquebrantable fue dirigiendo las maniobras de atraque con maestría. Solo ella y su morena entendían lo que realmente llevaba la rubia en su interior, el dolor que portaba al saber que vería a su madre por última vez, a una madre que no conoció, que le arrebataron demasiado pronto. El miedo a no ser lo que su madre hubiese querido que fuera, a decepcionarla. Miedo a pisar la casa que la vio nacer, donde se convirtió en esclava, demasiados miedo y heridas que estaban lejos de cicatrizar y se abrían ante la cercanía de sus raíces.
El Virrey observaba la interacción de ambas mujeres sabiendo que su hija estaba sufriendo en silencio, interiormente. Se odiaba pues sabía que él era el causante de todo el padecimiento de esa mujer a la que trajo al mundo hacía ya tantos años.
El impacto inicial de saber que su hija era pirata, y no una pirata cualquiera, sino la más perseguida y buscada del océano, había dado paso a un orgullo inmenso hacia la jovencita en que se había convertido, se sentía orgulloso de que esa extraordinaria mujer llevase su sangre y solo pensaba que podía hacer para enmendar su error, para demostrarle su creciente aprecio a una hija a la que perdió hacía demasiado tiempo por seguir las doctrinas que dictaban la sociedad.
Le había costado aceptar que su joven hija iba a casarse, y más con una mujer, mas habiendo conocido a Regina, habiendo disfrutado de la compañía de esa muchacha dulce y llena de vida, con la cabeza llena de sueños, impaciente y curiosa y, sobre todas las cosas, enamorada hasta lo más profundo del alma de la joven capitana que la había liberado en todos los sentidos, no podía estar más feliz por ambas.
Mirando a su hija, sin saber cómo aliviar su dolor sin que ella se sintiera violenta, sin saber qué decir simplemente apretó su hombro, con una muestra de cariño y comprensión, sin saber que en lo más profundo de su corazón, Emma agradeció enormemente ese acercamiento.
Una vez en puerto, solo descendieron la joven capitana junto a su padre y su prometida, ya que no pensaba quedarse mucho tiempo. Hacía años que no veía a su madre, no la conocía, no creció a su lado y no se veía capaz de soportar quedarse a verla morir sin romperse en mil pedazos para siempre. Deseaba huir con todo su ser, la mano de su amada apretando la suya propia era el único motivo por el cual no salía corriendo en dirección a los confines del mundo, encerrando todo lo que sentía en su alma y dejando que sus emociones la mataran poco a poco como habían estado haciendo hasta ese momento.
Llegaron a ese caserón donde Emma vio la luz por primera vez, magnífico y a la vez sombrío y triste. La capitana se preguntaba dónde estaban sus hermanos, la esposa de su padre y el resto de esclavos puesto que la vivienda se veía lúgubre y vacía.
Penetraron en la mansión y, rápidamente, el virrey las condujo por diversas estancias, rezando porque no fuera tarde y su amada siguiera con vida, que pudiera despedirse de su hija y marcharse con el alma serena. Cuando llegaron a la habitación donde estaba su madre, Emma descubrió con asombro que era la mismísima alcoba del Virrey, agradeciendo interiormente a su padre esa dulce atención hacia su moribunda madre.
Sobre el lecho majestuoso del Virrey de Mar de la Plata, se hallaba una mujer, antigua esclava de ese caserío, y la mujer a la que su padre amaba, su madre. Tan pequeña, débil y enferma, con la mirada acuosa y perdida en el infinito, ni se inmutó cuando ellos penetraron en la estancia. Emma sintió como se rompía y no pudo aguantar más el llanto, al ver así a la mujer que le dio la vida. Su padre se acercó con veneración al lecho donde reposaba la dueña de su alma, la acarició tiernamente con la mirada cargada de amor, ese gesto impactó tanto a la rubia que, aferrada a su joven prometida, no podía hacer más que llorar contemplando a sus padres juntos.
-Lo conseguí, María, la encontré y la traje junto a ti.
La voz de su padre la sacó de su ensueño, miró dulcemente a Regina, agradeciéndole sin palabras que estuviera a su lado en todo momento, y se acercó para enfrentar esa dura situación, se acercó a dar su adiós a su madre.
Notó los ojos azul oscuro de su progenitora clavándose en ella, llenos de amor y gratitud por poder verla una vez más. Reuniendo las pocas fuerzas que le quedaban alzó su mano y le pidió con un gesto que se acercara más. Emma fue rápidamente hacia ella, colocándose justo a su lado y sujetó su mano con fuerza, mientras las lágrimas corrían por sus mejillas.
Llevó la mano de su madre a sus labios y depositó un dulce beso en sus nudillos, luchando por dominar el incesante llanto que se había apoderado de ella.
Finalmente, con una voz suave dulce, una voz que Emma hacía tiempo había olvidado su madre se dirigió a ella.
-Has venido…Te estaba esperando, nunca he dejado de esperarte mi niña.
-"Estoy aquí, madre. Estoy contigo, no me voy"
-Eres tan bonita, te pareces a tu papá.
Una dulce sonrisa se dibujó en los labios de todos los presentes a esa emotiva y hermosa escena. Regina no podía apartar la mirada de su amor, era uno de los momentos más duros de su vida y lo estaba enfrentando con una valentía y un aplomo dignos de cualquier caballero de sus libros, Emma era su caballero andante y la amaba en esos momentos más que nunca.
El Virrey sentía como un enorme peso de su alma desaparecía y se hacía más liviana su carga de conciencia al ver a su amada y su hija finalmente reunidas.
Emma sonreía entre lágrimas pues había soñado con estar al lado de su madre una vez más durante toda su vida y, aunque fuera en esas terribles circunstancias, estaba disfrutando de su compañía una vez más.
Cuando ambos quisieron darse cuenta, la esclava liberada de todo temor y de un pasado tormentoso, había exhalado su último aliento contemplando con amor el rostro de su hermosa hija convertida en mujer, se durmió eternamente con el alma serena y una hermosa sonrisa en los labios.
En la alcoba se hizo el silencio, solo le oía el suave sollozo de tres personas, llorando cada una de ellas sus propias penas.
Finalmente Emma se encontró entre los brazos de su padre, que la acunaba con cariño sabiendo que, como para él, ese momento estaba siendo el más duro de la vida de su hija pequeña, una hija a la que apenas conocía y había aprendido a querer en poco tiempo.
Le susurraba palabras tranquilizadoras al oído mientras estrechaba su abrazo y dejaba que la joven muchacha llorase su pena sin caer, mientras Regina observaba la escena con lágrimas en los ojos.
Los días siguientes fueron duros, mas unieron a padre e hija como no se habían unido antes, durante el entierro, intimo al que solo asistieron ellos tres, le habló a su joven hija de todos esos años, de su madre, de quién era y cuánto la quería. Aprendiendo Emma a conocer a esa mujer a través de su padre.
Finalmente decidieron partir, volver al mar, a su hogar y se despidieron del virrey que les hizo prometer que volverían justo al año siguiente, que quería pasar con ellas ese día y no en soledad.
Tras haber hecho semejante promesa ambas mujeres partieron al Libertad, dejando atrás a un hombre solitario dispuesto a hacer cualquier cosa por la felicidad de su hija. Tenía un año para lograr su objetivo y no se iba a demorar. Preparó su carruaje y partió con celeridad hacia su destino, Cartagena de Indias, tenía muchas cosas que arreglar.
Tras varios meses de búsqueda, moviendo todos sus contactos, por fin el Virrey encontró lo que estaba buscando, la manera de resarcir todas las heridas que había causado a su joven hija.
Con paso decidido se dirigió a esa casa donde estaba la cura a todo el mal que había causado. Llamó a la puerta y se anunció, siendo recibido inmediatamente por el dueño de la casa dado que su posición era mucho mayor que la ostentada por ese hombre.
-"Señor Solis, me honra su visita, ¿Qué puedo hacer por el Virrey de Mar de la Plata?"
-Iré directo al grano señor Gold, estoy aquí por su hijo.
La cara de su anfitrión se tornó en una mueca de asco ante la mención del muchacho.
-"¿Qué pasa con él?"
-Es hijo suyo, mas no de su esposa ¿Me equivoco?
-"¿Cómo sabe usted eso?"
-Tengo mis contactos.
-"Mi esposa se encaprichó con el crío, al morir me lo dejó como una carga, yo nunca lo quise, mas ¿Por qué os interesa a vos?"
-Es una larga historia, no me iré sin él, llevo mucho buscándolo.
-"Podéis llevaros al muchacho si me dais algo a cambio"
-Lo haré, de aquí un año el Virreinato de Mar de la Plata será suyo a cambio de que me dé ahora al muchacho.
"Trato hecho, el niño es suyo"
