¡Chicos perdónenme! :c Realmente disculpen, estuve viendo mi cuenta, y leí esta historia, ¡21 reviews! Estoy orgullosa de mi trabajo :D y decidí seguir mis trabajos *-* prometo ser mas responsable, ¡muchas gracias por sus reviews! LOS AMO atte: AnimeGirls3.

Disclaimer: Ice Age/La Era de Hielo no me pertenece, derechos a su respectivo autor.

Capítulo 5: "Así que eso paso..."

Y ahí estaban, ambos en el estacionamiento, Shira estaba con los ojos vendados, mientras Diego la dirigía donde se encontraría con el vehículo con el cual irían.

— Listo, puedes quitarte la venda.

— ¿Por qué tanto misterio? No creo que sea una… –se quitó la venda para encontrarse con…– ¡UNA TRIUMPH!

— ¿Sabes de motos? –Diego se sorprendió, imaginaba que se sorprendería por la moto, ¡pero no que supiera la marca!

— Obvio, yo tengo una.

— ¡¿TIENES UNA MOTO?! –preguntó asombrado.

— ¿Qué acaso las chicas no pueden tener una?

— No es eso, es que…

— Entiendo, no es común.

Diego se sentó en la moto y Shira detrás de él. Él se puso un casco y le dio uno a ella.

— Abrázate de mí o puede ser peligroso. — sonrió triunfante.

—Mmm… No gracias. — se le ocurrió algo para malograr el plan de este.

Ella se agarró por detrás de un fierro de la moto para evitar abrazarlo, estaba sonriendo juguetonamente. Diego rio y acelero.

— ¿Sabes? Es más divertido si me abrazas — sugirió Diego.

— Uhm… — se le acerco y lo abrazo hundiendo su rostro en la espalda de este. — ¿Lo tenías planeado, no?

— De vez en cuando hay que salir con una chica linda.

— ¿Dices que ha habido otras mujeres que ya han estado sentadas aquí?

— ¿Qué? ¡No! Era un cumplido…

— ¿Según tú los cumplidos es echarme en cara que ha habido miles de zorras sentadas en donde estoy poniendo mi trasero?

— Tu… Solo…Ugh, sabía que iba a lamentarlo. — suspiro mientras Shira reía a carcajadas.

— No soy celosa, descuida.

Jaque Mate, a Shira le encantaba poner nervioso a Diego, y más si se tratan de chicas.

— ¿A si? A mí me gustan las chicas celosas, no se… Me hacen sentir que no quieren perderme — confesó.

— Yo más bien creo que es falta de confianza, la base de una relación duradera es la confianza, bueno… Eso creo yo…

— Bueno, nunca lo sabré, nunca he sentido enamorarme, pienso que es una tontería.

— ¿Entonces a ti solo te gusta el sexo y no el amor?

— Exacto. — sonrió, luego borro su sonrisa reaccionando a lo que había dicho. — E-Er… No me refería…

— Esta bien, ya lo había notado desde que te vi.

— Te equivocas, es solo que… No he encontrado a la chica adecuada.

— ¿Y según tú, como seria?

— Uhm… Que tenga gustos parecidos a los míos, que me deje ser el dominante… que sea sexy…

— Superficial — bufó.

— No me importa con quien este, como luzca, solo me importarían los sentimientos que tiene hacia mí. —confeso con una sonrisa.

— Blandengue.

— Valla, es difícil complacerte: digo algo tierno, me dices blandengue, digo algo realista y me dices superficial.

Y asi se la pasaron, conversando, hablando de motos, música, de sus compañeros, hasta que llegaron al centro, Shira se bajó de la moto y miro a Diego.

— Gracias, softy.

— Quiero seguir charlando contigo, así que vamos, te acompañaré.

— Wow, eres el primero que quiere cargar mis bolsas.

Diego sabía cómo es salir con una mujer en compras… Y por eso, puso una cara de arrepentimiento.

Se la pasaron toda la tarde, Shira había comprado: blusas, vestidos, jeans, chaquetas, tops, zapatos, zapatillas, botas, ¡e incluso joyería fina! Diego aprovechaba para hablarle, pero muchas veces Shira le ignoraba.

Después de las compras, Diego estaba cansado después de ver toda la cantidad de ropa que había comprado la azabache solo esa tarde. Se fueron a tomar un helado y se le ocurrió preguntar…

—Oye, sigue intrigándome algo que nunca supe.

—Dispara. — indicó la ojizafiro mientras degustaba su helado de vainilla.

— ¿Qué fue eso en la cafetería? ¿Por qué cacheteaste a Soto?

— Ah… Eso… Te contare, sólo porque me acompañaste muy amablemente… — La chica elevo su mirada para detenerla en el techo y comenzó a contarle por qué…

*[FLASHBACK]*

Shira estaba enfadada, ¡tenía que recuperar sus amados audífonos de color verde fosforescente! Por lo cual, se dirigió a la cafetería, donde vio al tal Soto.

Ese guapo pelinaranja y de ojos marrones oscuros, muy profundos, su tez era un poco más oscura que la de ella, y tenía aires de galán.

En ese momento vio: Soto tenía sus audífonos en la mesa mientras reía con sus 'amigos'.

Al instante, Shira se encaminó a tal patán y le arrebató los audífonos, le dedico una mirada fulminante, que aterró a Raz.

Mira, no te conozco, pero estas en serios problemas. amenazó. ¿¡Por qué carajos tomaste mis audífonos!?

Ah…Mira a quien tenemos acá, la temible y popular Shira White. La nombrada se dedicaba a verlo enojada. ¿Crees que vas a poderme intimidar, preciosa?

Soto, en su interior, estaba un poco intimidado, pero nunca lo haría notar.

No sé quién mierda eres, y no me interesa, pero si vuelves a hacerlo de nuevo, te juro que no te quedaran ni ganas de poncharte a tu perra personal. señaló con la mirada a Raz, la cual se levantó y chilló:

¡Maldita zorra! se tranquilizó y pensó una mejor ofensa. ¿Así que tú eres la famosa puta de la que todo el mundo habla?

Todos estaban expectantes en la cafetería viendo a las dos mujeres.

Al parecer te estás equivocando, ya que la 'puta' aquí eres tú, no yo, ¿o me equivoco? respondió con un tono retador la ojizafiro.

¡Ja! No te hagas, mosquita muerta, aquí todos sabemos qué tipo de chica eres.

¿Enserio? ¡Que coincidencia! Porque yo también sé qué tipo de chica eres. señaló con ironía. Mira, oxigenada, puta es la que se acuesta por dinero, o sea tú, ya que solo te acuestas con ese mujeriego de allá por popularidad, ¿no? apuntó a Soto. Raz se quedó callada, sabía que era verdad. ¿El silencio otorga? Bueno, tú lo haces por dinero, yo lo hago gratis, así que técnicamente no soy una puta como tú. comentó cómicamente.

Raz se quedó perpleja, mientras que Soto tomó a Shira por la cintura y la acerco a él.

¿Gratis, eh? respiro contra los labios carnosos de Shira.

Solo con quien quiero. respondió con una sonrisa y le pegó una cachetada que resonó por toda la cafetería. ¡Eres un imbécil!

En ese momento, Diego había llegado y vio el cachete rojo de Soto, ¿le había cacheteado Shira a Soto?

*[END OF THE FLASH BACK]*

— Así que eso paso… — comentó un divertido Diego, hubiera pagado un gran monto de dinero por haberlo visto.

— Como veras, ellos se lo buscaron. — encogió sus hombros sin tomarle importancia.