Cap.3: Besos y Recuerdos
-¿Quieres dejar de mirarme así?- Explotó, mientras se levantaba del sillón.- Estoy bien, te lo he dicho cien veces.
-Lo siento.- Se disculpó la pelirroja sonrojándose.
-Perdona, es que, me pones nerviosa.
-Da igual.- Le aseguró Van Pelt mientras se levantaba del sillón.
Luego de haberle dado re-llamada al teléfono, Jane, a duras penas, descifró lo que Lisbon le intentaba decir, alertando al CBI. La casa, estaba ahora llena de policías y gente que Lisbon no conocía de nada, caminando de un lado para otro. En una esquina del salón, Bertram y Jane, hablaban tratando de que nadie les escuchara.
-¿Quiénes son esos, Grace?- Le preguntó la jefa.
La agente apuntaba junto a la puerta, donde dos hombres-roperos miraban en silencio sin hacer nada.
-No tengo ni idea, llegaron junto con Bertram, a lo mejor van a poner guardias en la puerta a partir de ahora.- Se encogió la pelirroja tratando de quitarle importancia.
-Jefa, hemos registrado los alrededores, y toda la casa, nada.- Le informó Rigsby acercándose con su compañero.- Los forenses están analizando la sangre de la cara que había en la pared. Por ahora no hay cadáver.
-¿Notaste algo fuera de lo normal cuando llegaste?- La preguntó Cho.
A Lisbon le resultaba un poco incómodo ser la testigo, se sentía mejor haciendo las preguntas, aun así, recordó.
-Sí, bueno, cuando entré, noté como si alguien hubiera forzado mi cerradura.
-¿Cómo lo notaste?- Preguntó Rigsby pensativo.
-Yo que sé, lo noté.- Le cortó Lisbon.
-¿No llamaste a la policía?- Le cuestionó Cho.
-No, porque no estaba segura, entré armada, si hubiera habido alguien no hubiera podido hace nada.- Les explicó la mujer.
-Está bien, ¿Y luego?
-Pues…subí a mi cuarto, me di una ducha y me puse en la cama. Y entonces…
-¿Entonces, qué?- Preguntó Rigsby.
-Oí un ruido, así que baje y…- Lisbon miró hacia otro lado.- ¿Qué hace la policía de sacramento aquí?
-Tus vecinos llamaron diciendo que habían oído un grito.- Le dijo Cho.- Ahora volvemos.- Se disculpó.
Lisbon se sentó, metió sus dedos entre su pelo y apoyó sus codos en las rodillas suspirando.
-Es normal que reaccionaras así, sobre todo después de lo que ha pasado estas dos últimas semanas.- Intentó consolarla la pelirroja.- Pero, ¿por qué? Eso es lo que yo me pregunto. ¿Qué gana haciendo esto? No busca atención, eso ya lo tiene; tampoco te ha matado; ¿Qué es entonces?
-No lo sé, Grace, la verdad es que no entiendo nada.- Se encogió la ojiverde mientras se levantaba para saludar al director Bertram.
-Lisbon, me alegro de que esté bien.
-No pasa nada. ¿Han encontrado algo?- Preguntó.
-No, nada, aunque no esperaba encontrarlo.- Parecía nervioso, y echaba miradas de reojo a Jane, que permanecía callado a su lado.- Los forenses aún no saben de quien es la sangre, pero no es la de Tyler, de eso están seguros.
-¿Quiere decir eso que hay otra víctima?- Preguntó Van Pelt alarmada.- ¿Y nadie se ha dado cuenta?
-Sí, me temo que haya por ahí algún cadáver, y que nadie lo haya reclamado aún.
-Me alegro de no ser ese cadáver.- Murmuró Lisbon lo suficientemente audible como para que todos la oyesen.
-Primero Tyler y ahora esto, estoy empezando a pensar que tal vez se haya decidido macar al CBI como próximo objetivo.- Planteó, alarmando a la pelirroja.
-¿Cree que puedo ser su próxima víctima?- Preguntó escandalizada Lisbon entendiendo por donde iban los tiros.- Eso es una locura. ¿Por qué querría quitarme de en medio? Creo que solo quiere asustarnos.
-Y yo creo que está demasiado implicada en este caso.- Le dijo Bertram. Cho y Rigsby se habían acercado al grupo y escuchaban.- Por eso, he pensado que lo mejor es apartarte de este caso cuanto antes.- Lisbon quedó perpleja.
-Estará usted de coña, ¿no es así?- Preguntó a punto de estallar.- ¿Me va a quitar el caso de John el Rojo?
-No solo le quitaré el caso, además, he decidido, que lo mejor ante esta situación es tenerte bajo custodia.- Los presentes se miraron entre ellos perplejos.
-Puedo negarme.- Dijo cruzándose de brazos y frunciendo el ceño.
-Ya, pero te tengo como testigo de un caso abierto.- Lisbon volvió a abrir la boca para rechistar.- ¿Pero no te das cuenta de lo que esto significa? Estamos tratando con un asesino en serie, ¿Quién sabe qué es lo que pasa por su cabeza? ¿No has pensado por un momento que podrías haber muerto? ¿Qué podría haber sido tu sangre la que estuviera en esa pared?
El hombre había acabado por gritar, por lo que algunos de los presentes se habían virado para cotillear un poco. Recobrando la compostura le dijo.
-Coge algunas cosas, protección de testigos te esperan fuera.
Dando fuertes pisotones, la mujer subió las escaleras hecha una furia. ¿Cómo podía hacerle aquello? ¿Cómo podía apartarla del caso, de su caso? Dio varias vueltas a grandes zancadas en la habitación tratando de calmarse. Cuando lo consiguió, sacó un bolso del ropero y comenzó a meter cosas en él.
Toc-toc
-Pasad.
El equipo al completo entró en la habitación. Rigsby se sentó en el escritorio, Van Pelt en la cama junto a la maleta y Cho y Jane se quedaron de pie.
-¿Cuándo volverás?- Preguntó tímidamente Van Pelt.
-No lo sé, pero supongo que no volveré hasta que cierren el caso o hasta que Bertram lo decida.
-Vamos a encontrarle, jefa, y podrás volver.- Le aseguró Rigsby.
-Seguro que sí.- Le sonrió terminando de hacer la maleta y cerrándola.- Si tengo suerte, volveré antes de lo previsto.
-Intenta no hacer demasiadas locuras.- Le pidió Cho.
Lisbon se quedó observando a Jane que miraba por la ventana, estaba distante, y la agente sabía exactamente por qué.
-¿No vas a decir nada antes de que me vaya?- Le preguntó sacándole de sus pensamientos.
-¿Qué quieres que te diga?- Se encogió, sabía que Lisbon le había pillado.
-Podrías empezar por lo siento.- Le ayudó.- ¿Cómo has podido meterme en esto? ¿No podías pedirme una opinión?
-¿Opinión? Si te dejara irías corriendo hasta el corredor de la muerte tú sola. Además, Bertram solo me preguntó al respecto, nada más.- Le aseguró.
-¿Y no pudiste decirle que se olvidara?- Le recriminó.- ¿Tienes que actuar siempre por tu cuenta?
-Si te hubieras oído cuando me llamaste entenderías porque hago esto. ¿No has pensado en algún momento que estoy preocupado por ti? ¿Qué solo quería ayudarte?
-Pues que sepas que me sé cuidar yo solita.- Zanjó cogiendo la maleta y saliendo del cuarto seguida por el equipo.
Abajo, ya se habían retirado la mayoría de los policías, Lisbon se preguntaban qué pasaría con su casa. Bertram estaba sentado en uno de los sillones esperando a su agente. Cuando esta bajó, los hombres-roperos cogieron su maleta y la metieron en un coche negro que arrancó enseguida. Bertram se levantó y se acercó a Lisbon.
-¿Puedo hacer algo por ti antes de que te vayas?- Le preguntó cortésmente.
La mujer lo pensó unos instantes.
-Sí, me gustaría hablar con mis hermanos. Están en Chicago y…
-Eso no es posible.- Negó el director.- Entiende que no puedes tener contacto con nadie desde ahora, pero me aseguraré de que se les informe de lo ocurrido.
-Yo los llamaré Lisbon.- Le aseguró Van Pelt.- ¿Quieres que les diga algo más?
-Dile… a Tommy que hable con sus hermanos y…- A la mujer le costaba decirle a la pelirroja lo que le quería decir a su familia.- que le dé un beso y recuerdos a Anny.
Los seis salieron a la intemperie en aquella fresca noche de agosto mientras Lisbon aspiraba el fresco aire temiendo no volver a poder salir a la calle en mucho tiempo. Al llegar al coche oficial, un hombre castaño le abrió la puerta invitándola a pasar. Antes de entrar, la mujer se viró hacia su equipo.
-Os dejo que os despidáis.- Dijo Bertram observando al equipo.- Estoy con el chofer.
Cuando el equipo quedó solo, la tristeza se hizo patente. Van Pelt tenía una expresión de abatimiento; Rigsby estaba cabizbajo con el entrecejo fruncido; y aunque Cho, seguía serio, la ojiverde pudo ver en él algo de tristeza. Solo Jane parecía impasible, lo cual hacía preguntarse a Lisbon si realmente el numerito de la habitación había sido sincero. Le hubiera gustado decir tantas cosas, y sin embargo, el tiempo que le quedaba allí era escaso. Haciendo un gran esfuerzo, intentó resumir aquella despedida.
-No atrapéis muchos malos sin mi.- Sonrió intentando tranquilizar los rostros de los demás.- Tened cuidado, chicos. No sé cuándo volveré, pero lo haré tan pronto como pueda.- Aseguró, sabiendo que probablemente pasaría mucho tiempo hasta que volviese a ver a sus compañeros.- Os echaré de menos.
-Nosotros también.- Murmuró Cho.
Van Pelt dio una zancada atrapando a su jefa en un abrazo, al que esta respondió. Pudo oír un débil sollozo proveniente de la pelirroja.
-Hey, que no me voy a la guerra.- Bromeó mientras se despedía de los demás con un breve abrazo.
Cuando llegó a Jane, todo lo que el hombre le había hecho sentir aquella noche se mezcló. Alivio, nerviosismo, frustración y ahora, sin embargo, sintió pena ante la despedida.
-Si te sirve de consuelo, no me arrepiento de lo que hice.- Se sinceró por primera vez en la noche.
-Lo sé.- Asintió.- Supongo que no te puedo culpar.- El rubio le dio un breve abrazo, aspirando el suave aroma que esta desprendía.
Al separarse, Lisbon caminó hasta el coche.
-Si te molesta mucho, pégale un tiro, Cho.- El hombre asintió sonriente.- Hasta pronto.
Después de cerrar la puerta, el coche arrancó. No pudo evitar echar un vistazo atrás, donde las siluetas de sus compañeros comenzaban ahora a difuminarse con la oscuridad de la noche. Por un momento se sintió sobrecogida ante la incertidumbre de lo que venía ahora. Sin embargo, de algo estaba segura, volvería pronto a aquel lugar al que alguna vez pudo llamar "hogar", en aquel en el que podía considerar tener una "familia".
