Disclaimer: Vocaloid y sus personajes NO nos pertenecen (lamentablemente TwT). Únicamente éste fic nos pertenece, pero la trama original y las "canciones alternas" pertenecen a Shadechu Nightray.
Parejas: GakuLuKai (Gakupo x Luka x Kaito, o MagN'Ice) LukixMiku, LenxRin, etc…
Advertencias: Solo ligera violencia, pero nada más~
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Shadechu: ¡Hola, holis, konnichiwa, holarus! (¿?) Espero que se encuentren bien y planeen cómo escribirán sus pechochos Reviews, que tanto nos gustan a las dos (¿?) xD En fin, nos alegra saber que la historia fue bien recibida :3 Lamento la ÉPICA tardanza, de verdad no quería, pero éstas vacaciones estuvieron TAN aburridas, que no sentía inspiración y no me gusta escribir sin ella, por eso no pude adelantar casi nada de mis fics u.u Esperemos que en las vacaciones de navidad y las que vengan haya más "acción" (?) que me inspire x'DDD En fin… ¡Muchas gracias por sus reviews! Y me refiero a:
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" Yui Hinasaki"
" Evillious Chronicles"
" Akashoujo948"
" Jane Call"
"Nanami . Umbreon"
"lenore 146"
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(A ésta última no pude agradecerle sus reviews -aquí y en mi One-shot de "AMNESIA"- ya que tenía desactivada la opción de recibir MP's x'D así que, lo haré de una vez por aquí: ¡Arigato por ellos y favoritear/darle a Follow a mis fics y a mi persona/autora! :D Me alegra que te gustara tanto la pareja GakupoxLukaxKaito/GakuLuKai (o como les digo ahora: MagN'Ice xD), como la de LukixMiku (ya veremos si logra conquistar a ese arcángel Tsunderecito jeje) x3 Pues Meiko puede parecer maluca con ellos (eso queríamos lograr) pero tiene sus razones para ello, aunque como todos dicen: nunca se juzga un libro por su portada -w- Espero sigas leyendo éste y las demás fics que vaya subiendo, además de que te guste la continuación~ :D)
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Igual a las demás personas que han leído… más no comentado, pero que sí han favoriteado/dado a Follow, y me refiero ahora a:
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"Alice0623"
"IdiotandProud"
"Fullbuster Elie Dragneel"
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Y los que solo leen, sin hacer nada (¿?) Fufufu~… ¡No sean tímidos! Dejar un review o favoritear/follow no cuesta nada n3n sea largo o cortito, se acepta con gusto. En fin, cuídense y disfruten el capítulo 02 :D
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Ihara: ¿Como están? :3 Espero que muy bien ñ_ñ (again xD) Bueno, no tengo mucho para decir más que desearles que disfruten del fic :3 (again, again xD) y que lamento también la tardanza, pero he tenido dificultades con mi internet y tampoco he podido comunicarme mucho con Shade-chan u.u Porfis dejen sus reviews si les gusto y si no les gusto... Bueno, pues no lo dejen xD (again everywhere :3), favoriteen o dénle a Follow, ¡Arigatoo! :D
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(Inner: ¡¿Por qué repites tantas cosas "Agains"?! ¡SOLO VE AL CAPÍTULO!)
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Ihara: ¡¿WTF!? ¿Desde cuando tengo inner? O_O Bueh, no importa, disfruten el fic o si no… Barnie pasará por sus casas cuando estén durmiendo y se los comerá :D (¿?¿?¿?) xD
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Capítulo 02: El secreto revelado…
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Ya había pasado cerca de un mes desde que los demonios le habían cantado a su amada ángel, ella continuaba yendo a visitarlos siempre que podía… aunque por respeto a su amiga Miku, había tenido que cuadrar mejor los días en que iba y los que no. Cuando ella no podía ir, siempre escuchaba las voces de sus dos amados demonios desde el cielo, dedicándole una canción aún en ese infierno donde estaban encerrados. El hermano mayor de la Megurine seguía sin enterarse, Miku hacía todo lo posible por ello… para distraerlo e inconscientemente, para pasar más tiempo al lado de su amado… quien aunque se extrañaba de las constantes atenciones de Miku, no se incomodaba de su compañía, de hecho le agradaba~
Una fresca brisa soplaba por el despejado reino del cielo, las nubes que constaban las "principales calles" eran hermosamente iluminadas por los rayos dorados del sol… aunque en el cielo no solo había nubes, claro que no, también había determinadas zonas de "tierras flotantes" (poseyentes solamente de una textura verde brillante similar al pasto del mundo mortal, solo que más suave. En otras de esas zonas terrestres y con mayor extensión, yacían unas simpáticas "casas" de tamaños variados. Las casitas de los ángeles eran preciosas, a vista exterior sus paredes, techos y ventanas parecían fabricadas tanto de plata como de cristal, pero curiosamente no eran transparentes y sus angelicales habitantes tenían privacidad: en sus interiores había cualquier cosa simple, bonita y que cualquier familia humana habría tenido adornando sus hogares, estos si eran fabricados por materiales y colores distintos a los del exterior de la casa: madera, cerámica, incluso había uno que otro ramo de flores adornado en alguna mesita. También se encontraban ocultas por las nubes… pero además de ello, eran invisibles para los ojos de los mortales, solo podrían verlas una vez les tocara su hora de partir allí, siempre que no hubiesen pecado.
Entre esa curiosa comunidad de casitas cristalinas, habían algunas que se destacaban: como un "domo" donde los futuros ángeles protectores, guardianes eran entrenados en el combate de espadas por los arcángeles, también había una edificación voluminosa, aunque de forma principalmente redonda y ovalada… allí se reunían los arcángeles o deidades de mayor rango, para discutir cualquier asunto de seriedad o importancia y de los cuales se enteraban gracias a un artilugio que poseían: era similar a un gran espejo, de contextura ovalada, cristalina en el centro, pero de bordes dorados y con curiosos adornos en los extremos superiores-inferiores similares a "alitas de pegaso". Aunque ni en ese día, ni a lo largo de aquél mes sucedió nada de relevancia o urgencia, así que los arcángeles se habían encargado de sus asuntos cotidianos con total calma, entre ellos se encontraba guiar y enseñarle a los ángeles recién llegados, intruyéndolos en sus nuevas e inmortales vidas. Al ser ésta su única tarea, por los momentos, Luki Megurine la cumplía sin problemas ni reparos.
En resumen: ese era un día hermoso, Luka parecía realmente feliz, volando en compañía de sus amigos Miku, los gemelos Kagamine, también de una nueva amiga y recién llegada ángel (bajo el cuidado de Luki) de piel menudita, ojos y cabellos rojizos (los últimos atados en moños rizados y en similares a dos "taladros", por así decirlo), su vestimenta a diferencia de las falditas/vestidos de las demás chicas-ángeles: era una gabardina blanca, encima de su blusa y sus pantalones del mismo color, con detalles azulados. Iba con unas zapatillas celestes y suaves. Esa chica aunque parecía menor, en realidad había muerto en una edad madura (entre sus 30 y algo), se llamaba Teto Kasane. Así que estarían volando no solo esos 5 ángeles, sino que como siempre, el hermano de Luka volaba en frente de ellos.
Era una linda y pacífica mañana, pero… ¿La verdadera razón de la felicidad de la peli-rosa? Pues hoy podría quedarse más tiempo con sus amigos demonios, debido a que su hermano estaría muy ocupado mostrando lo básico del cielo a "la señorita Teto" (como le habían dicho Miku y Rin), la cual parecía ser muy amable y enamoradiza, pero muy seria cuando debía serlo; Luki seguro no tendría problemas en instruirla, así como a Luka y Miku les tocó enseñarles a Len y Rin, era su momento de enseñar a una de las nuevas… por lo que su hermanita cayó ante la "pequeña y no letal tentación" de molestarlo.
—Oye, "Cherry Lucky"~… —El Megurine mayor suspiró, intentando no molestarse ante las palabras de la peli-rosa, mientras Miku cubría su boca para no reír. Luka guiñó un ojo a la Hatsune, quien sonrió de medio lado, mientras ella lenta y discretamente se retiraba.
—«Leeeento… leeeento…» —Se repetía mentalmente la de cabellos cerezos, volando a otro lado lo más discretamente posible… pero fue cuando Luki estuvo a punto de voltear.
Al notar ésto, se quedó congelada y de la nada, en un acto de valentía, Miku cerró fuertemente sus ojos y tomó la mano de Luki, intentando distraerlo de mirar a otro lado… lo cual funcionó. Luka suspiró aliviada, ya alejándose con sigilo y velocidad a la vez, mientras la peli-turquesa miraba hacia el lado contrario, debido a que tenía su rostro sonrojado y no quería que el "cerecito" lo notara.
—¿M-Miku? —Luki aún no salía de su asombro, su rostro desconcertado lo demostraba. ¿Qué era lo que ella estaba haciendo? La chica pudo sentir como su corazón se aceleraba, de tal forma como si estuviese deseando salir de su pecho. De pronto, Miku lo vio directamente, a lo que sus miradas azul-celeste y azul-turquesa chocaron por un segundo—. ¿E-estás sonrojada? —Miku apartó la vista e intentó soltar la mano de Luki, quien solo tomó más fuerte la mano de Miku… haciéndola sonrojar más.
—¡Awwww, romance shoujo en proceso! ¡Que bonitoooooo~! —La ternura de Rin (quien se llevaba ambas manos al rostro y con sus ojos tomando forma de corazones) provocó que ambos se soltaran, bastante sonrojados.
—«Luka-chan, apresúrate…» —Pensaba Miku, ya tratando de pensar en otra distracción, colocando ambas manos sobre su pecho y tratando de tranquilizar el latir de su corazón.
Cuando de repente y de la nada, un Len que notó la aparente necesidad de la Hatsune (para distraer a Luki) y queriendo ayudar con eso, se encontraba en medio de ambos… sonriéndole a Miku amablemente. Rin frunció el ceño al notarlo… ¿¡Qué rayos estaba haciendo!? Fue entonces cuando, tras preguntarle al pequeño Kagamine qué sucedía, éste hizo una pregunta que desconcertó a muchos… sobretodo a Luki.
—Disculpe, Luki-sama, pero… ¿por qué Luka-sama le dijo "Cherry Lucky"~?
—Yo también tengo curiosidad por eso~ —opinó Teto, intrigada por el tema.
—… —Luki no respondió, solo conservaba su expresión de desconcierto, con sus pupilas tiernamente temblorosas y con su rostro sonrojándose cada vez más.
Fue cuando Miku soltó una pequeña y "malvada" carcajada, provocando que el Megurine la viera alarmado… y como si con sus pupilas achicándose graciosamente, tal como si le estuviera gritando en silencio: «¡NO LES DIGAS, CHICA PUERRO!». La sonrisita angelicalmente malvada de la chica se ensanchó, por lo que nuestro pobre peli-rosa sintió que sudaba frío… y finalmente, ella habló.
—Pues, verán, pequeño Len y señorita Teto~… —diablos, el tono cantarín y alegre con que la chica habló, solo le dio más pánico al joven hombre—. La razón de que Luka y yo le digamos así, es porqueeeeee~…
—¡NO, NO LO DIGAS! —Gritó exaltado Luki, ya con su rostro rojo cual manzana. O… en su defecto… rojo cual…
—¡CEREZA~! —Miku revoloteó alrededor de Luki, apretando suavemente una de sus mejillas con una de sus manos y sonrojando aún más (de ser posible) al pobre arcángel—. ¡Justo por esto es que le decimos así! Luki-sama es MUY fácil de sonrojar y también es bastante suertudo… por lo que cuando lo hace, parece una linda "Cherry Lucky"~
—Awwwwww, ¡con razóoooon~! —Teto se llevó una mano a su mejilla y la otra la acercó a la mejilla anteriormente libre de Luki—. Sus mejillas se sienten tan suavecitas y calentitas, ¡como toda una cerecita~!
—¡Mikuuuuuuuuuuu! ¡Tetooooooo! —El arcángel de cabellos cerezos y que ahora competían con su rostro, solo cerró los ojos y retrocedió volando lo más que pudo, tras apartar suavemente al par de féminas que "manoseaban" su rostro—. ¡Y-y-ya basta! ¡E-e-es suficiente! —Aunque su rubor poco a poco iba calmándose, su voz temblaba notablemente y por causa de la pena.
—¡Quiero tocar las mejillas de Luki-sama~! —Exclamó Rin, agitando los deditos de sus manos graciosamente y con sus brazos apuntando al rostro del joven hombre. Se encontraba a la izquierda de Luki.
—¿¡Q-QUÉ!? —El pobre "Cherry Lucky" estaba empezando a alarmarse—. ¿¡Cuándo te acercaste tanto, niña!?
—¡Sí! ¡Yo también quiero~! —La apoyó su gemelo, estando a la derecha del Megurine y haciendo las mismas acciones que su hermana.
—¿¡T-TAMBIÉN EL OTRO!? —Luki revoloteó hacia arriba y tratando de alejarse de los "gemelitos aprieta cachetes", pero para su desgracia: ¡Estos lo seguían!—. ¿¡Q-qué no saben que el acoso es malo!?
Teto y Miku reían, divertidas del espectáculo frente a ellas: un poderoso arcángel, sonrojado a más no poder, huyendo de dos pequeños y lindos angelitos-gemelos, quienes extendían sus brazos al frente y exclamaban: «¡Solo un pellizco chiquitito, Luki-sama! ¡Solo unoooooo!», en lo que el pobre hombre gritaba y sin detener su vuelo-huída: «¡Aléjense, pequeños monstruos!». Aunque la Hatsune estaba aliviada, si esa persecución duraba un buen rato… Luki no notaría la ausencia de su hermana Luka, aunque también se encontraba nerviosa por ella.
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—Definitivamente, son unos idiotas… —Comentaba la mujer de corto cabello castaño, y de cuerpo voluptuoso, en lo que iba acercándose al par de demonios-mellizos.
—¡Hmp! —Masculló Gakupo, firme y tratando de ignorarla, al igual que Kaito.
Ambos se encontraban cruzados de brazos y dándole la espalda a la mujer, quien sólo sonrió con malicia. Fue entonces cuando Meiko hizo que Kaito se girara, tomándolo del brazo bruscamente.
—Esforzarse por una estúpida ángel, ¿teniendo una hermosa mujer parada frente a ti?
—¡No la llames así! —Los ojos del peli-azul brillaron con furia, sentía deseos de golpearla. Pero su acompañante no se lo permitió, tomándolo de un brazo velozmente y mientras colocaba la otra mano sobre el pecho de su "mellizo"… aunque también compartía su rabia, a lo que Meiko sonrió nuevamente.
—Tranquilos, no tendré tanta suerte… ella vendrá. Pero… —se llevó un dedo al mentón, cerrando sus ojos y con su expresión tornándose seria, continuó—. Deben creerme cuando les digo que si realmente sienten algo por ella, y más aún si sobrepasa la amistad… deben alejarse.
Dichas esas últimas dos palabras, con total frialdad impregnada en ellas, la mujer-demonio les dio la espalda y ya a punto de irse… más las palabras de Gakupo provocaron que se detuviera, pero todavía sin observarlos.
—¿La razón por la que nos dices esto, es…? —Ella sin voltearse sonrió con malicia, pero cuando los miró furtivamente, estaba esbozando una sonrisa amable… aún cuando ellos sabían que era sarcástica.
—… Sólo yo los hago sufrir…
Dicho esto, se retiró de allí… dejando a los demonios con su soledad, mezclada con una pizca de angustia. ¿Podían confiar en lo que Meiko decía? ¿A qué se refería con que si querían a Luka… debían apartarse? Y sobretodo… ¿Hacerlos sufrir? ¡Luka nunca podría hacerles eso! Ya habían sufrido más que suficiente, a causa de tener que vivir, día a día y literalmente hablando, en un infierno eterno. Todo a causa de una chica en peligro, una espada y una decisión que los condenó por siempre. Sí… aún recordaban con claridad ese momento, cuando fueron uno solo y antes de dividirse en dos almas distintas, cuando fueron un humano.
Y pensar que fueron así de condenados, solo por defender a aquella persona que tanto apreciaban… pero también se preguntaban que habría sido de esa chica, ya que por más que les doliera decirlo… fue culpa de lo que sintieron por ella, que acabaron condenados y pecaron. Pero al estar tan perdidos en sus recuerdos, no notaron inicialmente cuando su amada ángel llegó rápidamente y con una gran sonrisa plasmada en su rostro. Además de con sus manos ocultas en su espalda, dándole un toque travieso.
—¡Hola, chicos~! —Exclamó Luka, en lo que se acercó, de forma alegre y amigable, sacándolos de sus pensamientos nostálgicos.
—¡H-hola, Luka! —Devolvieron el saludo de la misma forma y al unísono. En seguida, la misma tristeza y culpa compartida que sentían, fue sustituida por alegría y alivio sinceros.
Pero luego de que ella dejara de ocultar sus manos, llevándolas animadamente al frente… los demonios notaron que la chica llevaba una flor entre sus manos. Una flor que, seguramente, ella tomó de camino hasta las puertas infernales. Era una flor amarillenta, muy bonita y con muchos pétalos, en cuyo centro había un color marrón.
—¿Qué es eso, Luka-chan? —Preguntó Kaito, saliendo nuevamente con esa curiosidad tan tierna suya, mientras ambos se acercaban más y lo máximo que aquella puerta les permitía.
—Pues… me prometí a mí misma traer una flor conmigo, cada vez que viniera a visitarlos~ —explicó ella, con un ligero y tierno rubor en sus mejillas, pero les explicó, con una sincera sonrisa—. Éste es un Girasol… se le llama de esa forma, gracias a que mira hacia el sol y, a medida que éste se mueve, él también~
—¡Ooooh! —Dijeron ellos al unísono, a causa del asombro. No tenían idea (o al menos no recordaban, en su vida anterior) haber escuchado de algo así. La naturaleza sin dudas era maravillosa, en miles de formas… estaban muy agradecidos con ella, por ofrecerse a mostrarles y hacerles recordar de a poco, todo lo que tenía el mundo exterior.
—¿A que es bonita~? —Comentó Luka con su típica sonrisa infantil y dulce, que a ellos tanto les gustaba.
Ellos solo pudieron sonrojarse, a causa de esa misma sonrisa y asintieron velozmente… pero sintiendo que ambos se contagiaban de dicha sonrisa. Estaban ya claros en algo: su querida Luka NUNCA podría herirlos, jamás de los jamases. Estaban completamente seguros de ello.
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—¿Que tal si descansamos un poco? —Preguntó Miku, de repente. Luki asintió con su cabeza.
Hace ya un rato que el episodio de la persecución acabó, por lo que habían estado tranquilos y Luki tuvo que descansar un buen rato. Tanto volar-huir lo había agotado, pero los gemelitos lucían aún bastante enérgicos… uff, la energía de los más jóvenes, el Megurine empezaba a sentirse viejo. Pero una vez se revitalizó, el arcángel recordó su labor de ese día y se levantó del pedacito de "tierra flotante" cubierta de pasto, en donde había estado descansando (junto a los demás ángeles menores).
—Ahora sí, me encargaré de instruir a Teto. Ven, sígueme —le ofreció una mano a la nombrada pelirroja, ayudándola a levantarse y emprender el vuelo.
Nuestra pequeña Miku no pudo evitar hacer un puchero, así como cruzarse de brazos, al ver como su (secretamente) amado Luki se alejaba, junto a Teto. No por sentir celos de que la instruyera, Teto era buena gente y no parecía interesada en Luki (más que en fastidiarlo~), sino porque quería pasar más tiempo con él, aún si fuera para distraerlo. La Hatsune elevó vuelo débilmente, levantándose del pedacito de tierra flotante (pero aún quedando sobre él), viendo alejarse al arcángel y a la ángel novata. Len y Rin se levantaron volando también, hasta que se colocaron a cada lado de ella.
—Oye, Miku-chan… ¿qué sucedió con Luka-sama? —Preguntó sin rodeos y curiosamente Rin, mientras Miku se llevaba una mano a su cabeza. Odiaba mentir, pero ya no podía escapar y debía responderle a la rubia, para sacarle esa duda. Lamentablemente, no se le ocurría ninguna excusa en ese momento, así que se atrevió y dijo lo primero que vino a su cabeza.
—S-seguramente f-fue con L-L-Luki-sama… —Diablos… ¿¡Pero qué estupidez acababa de decir!? ¡Obviamente no se había ido con él! ¡Benditos fueran sus nervios, que no la ayudaban nada en ese momento!
—Pero… no la veo hace un buen rato… —Opinó curiosamente la Kagamine mayor.
Vaya, al parecer Rin era muy curiosa y algo caprichosa, pero no insistía en ello por maldad. De hecho, parecía sinceramente preocupada por Luka. Len suspiró, quizás algo preocupado por Luka, avergonzado porque su gemela no disimulara su curiosidad y apenado con Miku, ya que parecía querer cubrir a Luka por algo importante y la insistencia de Rin no ayudaba mucho. Mientras que por su parte, Miku se llevaba una mano a su barbilla… con una nerviosa sonrisa dibujada en su rostro.
—Ettoooo… Ettooooooo… —Miku sólo podía balbucear, sin saber bien qué responder.
—Miku-onee… ¡WHOW!
Más Len no pudo terminar esa oración, ya que esas palabras fueron las excusas perfectas para darle Miku la oportunidad de abrazarlo, y de paso, ignorar las preguntas de Rin… quien parecía muy molesta, pero no sólo por ser ignorada… sino por otra razón más, entre las cuales se incluía: el hecho de que Len no pudo evitar sonrojarse, ante el abrazo de la Hatsune.
—¡Kawaiiiii! ¡Me llamaste "Miku-Onee"~! —Exclamaba emocionadamente la peli-turquesa, restregando su cabeza de una de las mejillas del Len "cabecita de manzanita".
Len tartamudeaba, tratando de pedirle educadamente que lo soltara, pero las palabras no le salían. Pero fue entonces en que, sin aguantarlo más, Rin empujó a Miku de forma un tanto brusca (pero sin herirla), apartándola de su ruborizado gemelo. Miku y Len pudieron notar como las pupilas de la Kagamine se llenaban de lágrimas, estando muy desconcertados por ello.
—¡N-no, Rin-onee! ¡No llores! —Intentó calmarla Len, preocupado por ella y aún conservando un poco de su rubor. Estaba a punto de tocar su cabello, pero…
—¡Ni se te ocurra tocarme! —Gritó una Rin muy molesta, mientras que su gemelo rápidamente se colocaba en posición de karate, ante el susto de los repentinos gritos de ella.
Una muy confusa (y sin saber qué hacer) Miku comenzó a hacer caras extrañas, así como otras graciosas, intentando alegrar a la ya-no-tan-pequeña Rin, pero el resultado tampoco fue grato y pareció indignar a la rubia.
—¡No tengo cinco años!
—¡¿P-pero qué hice?! ¡¿F-fue algo que dije?!
Miku realmente no comprendía que era lo que había hecho mal, o lo que había enojado a la niña-ángel. No se refería a las caritas, sino a minutos antes… pero ni se le venía a la cabeza lo del abrazo con Len, ya que no podía imaginarse que la Kagamine estuviera celosa por ello… o en consecuencia, enamorada de su gemelo. Aunque siendo honestos, los problemas no sólo habían surgido en el paraíso… también estaban a punto de suceder, en el mundo inferior y donde menos hubiese deseado Miku que fuera.
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Luki se encontraba volando, acompañado de Teto, y cerca del lugar en el cual estaban las puertas a la entrada del infierno. La razón se debía a que, tras la junta que tuvo con los demás arcángeles, habían acordado entregarle a la pelirroja un cargo alto, pero sin llegar a arcángel (ya que eso debía ganárselo sola y tras aprender una gran lección). Se encargaría de vigilar las zonas importantes, de forma regular, para informar durante determinado tiempo si algo de importancia sucedería. Ya que aunque podían observar muchos lugares desde aquél "espejo místico", no podían sentir de forma directa si los demonios planeaban un ataque, o si la puerta lograba abrirse, etc…
—Ya veo… pero, Luki-sama… —empezó a hablar Teto, con un tono sereno—. ¿Los demonios son tan malos como dicen?
—… —El semblante de Luki se ensombreció ligeramente, tornándose bastante serio—. Decir que son malvados es un cumplido, Teto… los que he visto, claramente son peor que perversos…
—… Ya veo… —Teto bajó su mirada, algo triste, pero recobrando la seriedad—. Bueno, ya memoricé las rutas de todos los lugares a los que me guió, así que puede estar tranquilo en que los vigilaré.
—Muy bien —Luki asintió, complacido—. Aunque no sé por qué… creo que olvido alg-…
Pero no pudo acabar su oración, ya que la detuvo abruptamente… al notar a alguien muy familiar, parada en una zona del mundo inferior (pues hasta ese momento se encontraban volando). Le indicó a Teto que se quedara allí, esperándolo y que no se moviera de allí, a lo que la pelirroja asintió (entre intrigada y preocupada). Luki velozmente descendió hasta esa zona, sintiendo un ligero escalofrío al notar las imponentes puertas del infierno allí, resultándole algo pesada el aura que desprendían (pues no pasaba casi nunca por ahí).
Sus ojos se abrieron de par en par y su corazón se detuvo por un segundo, ante la visión que por fin apreció… al ya estar cerca de las puertas. Estaba su hermana Luka, revoloteando ligeramente frente a las puertas y riéndose alegremente… junto a otros dos seres que, para su horror, eran de los que habitaban del otro lado de la puerta. Dos demonios y encima masculinos. Sin dudarlo más, se acercó y tomó a Luka del brazo, volteándola fuertemente. Los ojos de la chica se abrieron de par en par, y sus mejillas se sonrojaron violentamente. Kaito y Gakupo se miraron entre ellos, confundidos y luego observaron a Luki.
—Es similar a ella… —Susurró Gakupo, dirigiéndose a Kaito. Ambos se encontraban muy serios, pues ese de allí era nada más ni nada menos que un arcángel, además de que no parecía nada feliz y por la forma en que miraba a Luka.
—¡Megurine Luka! —Parecía muy molesto, y de hecho: lo estaba. Tomó la flor que Luka llevaba en su mano y la observó, luego la vio a ella.
—¡Luki-onii-…! —Ella trató de hablar, más fue interrumpida.
—¿¡Me vas a decir que no es lo que parece!? —Ahora, él parecía más dolido que molesto, o incluso… celoso.
—¡Es que no lo es!
—¿¡Qué es entonces!? —Ante ésta pregunta, los ojos de la chica se llenaron de lágrimas.
—¡Oye! —Escuchó la voz de Gakupo gritarle, con tono enojado y firme, desde el otro lado de las puertas infernales… a lo que y le dirigió una mirada asesina, tanto a él como a Kaito.
—¡¿Quién eres para hablarle así?! —Preguntó un muy molesto Kaito, en el mismo tono que el otro demonio. La ira por ver como un sujeto le gritaba así a Luka, a SU querida Luka, la sentían ambos y provocaba que sus ojos resplandecieran sobrenaturalmente.
—Chi-chicos… —Susurró Luka de forma temblorosa y sorprendida, mientras Luki la jalaba del brazo con brusquedad, en lo que les respondía a los demonios de forma antipática y desafiante:.
—¡Su hermano mayor! ¡¿Algún problema con eso, engendros del infierno?!
—¡L-Luki! —La peli-rosa le miró con una mezcla entre enojo y desaprobación, ¡no podía hablarles así a sus amigos, ni insultarlos así! Más cuando su hermano le envió una mirada, que decía más que mil palabras y llena de todo, menos comprensión… esos sentimientos en Luka se desvanecieron y solo pudo bajar su mirada, temblorosa y aguantando el llanto.
—…
Los demonios parecían asombrados, ya que no decían palabra alguna y sus ojos estaban abiertos de par en par. ¿¡Era real lo que sus oídos escuchaban!? ¿¡El hermano de Luka!? Aunque… eso en parte explicaba el parecido de ambos, Luka les había hablado en una ocasión de él -sin entrar en muchos detalles- pero realmente no esperaban que su hermano fuese un arcángel. Meiko suspiró, solamente pensando: «Se los advertí» y mirando todo desde la cima de un risco, cercano a la puerta. Después de todo, la castaña tenía razón… no debían relacionarse con Luka, ya que aunque los demonios fuesen la contraparte de los ángeles, las sombras de sus luces, también tenían sus reglas… y aún así no les importó.
Luka empezó a forcejear levemente, quejándose no sólo del agarre brusco de su hermano… sino por no querer alejarse de sus amigos, sabía que una vez su hermano mayor se la llevara, nunca podría volver a visitarlos y eso le dolía mucho más que nada. Pero lamentablemente, la chica de cabellos cerezos no podía competir contra la fuerza masculina de Luki, por lo que no pudo más que enviarle una fugaz mirada a Kaito y Gakupo, la cual estaba tan cristalina y acuosa que les rompió el corazón (que compartían) a ambos, así como susurro una palabra y que ellos pudieron leer de sus labios como: «¡Lo siento!». Ella extendió un brazo, tratando inútilmente de tocar aunque sea la barrera transparente de aquella puerta, pero no pudo ni tocarla.
Los demonios, casi mecánicamente y al mismo tiempo que ella, posaron unas de sus (respectivas) manos sobre aquél "cristal nublado" y sin ser capaces de atravesarlo. Querían hablar, gritar, decir algo… pero tristemente, el nudo en la gargante y la impotencia que compartían, no se los permitía… sus ojos diabólicos incluso parecieron cristalizarse, durante unos segundos… más cerraron con fuerza sus ojos, tratando de aguantarlo (no querían lucir quebrados frente a Luka), lo lograron a duras penas. Finalmente, Luki se llevó a su hermana del brazo, bajo la desilusionada mirada de los seres oscuros, quienes maldecían no poder atravesar esa barrera que los separaba de su amada ángel.
—¡¿Sabes lo que podría pasarte si te relacionas con ellos?! —Gritó él, cuando ya se encontraban emprendiendo vuelo lejos de la puerta, y aún sin soltarla.
Luki no dijo eso como amenaza de algo que él mismo podría efectuar, sino de algo más (ajeno a su control) que realmente podría ocurrirle a su hermana, si continuaba con esos encuentros. No quería que ella se viera afectada por eso, no quería que fuese castigada por relacionarse con los seres estaban del bando oscuro… no quería que fuese dañada. La mirada de Luka se ensombreció, ya que bajó su cabeza y sus cabellos rosados cubrieron sus ojos, dejando que algunas lágrimas pudieran escapar de estos. La impotencia y el dolor la carcomían por dentro, desde luego que sabía las consecuencias de hacer algo malo… pero, realmente, no sentía que estuviese rompiendo reglas o traicionando a los suyos, por entablar una amistad con dos demonios que NO parecían crueles y malévolos, como siempre le habían dicho.
Una vez llegaron hasta donde Teto esperaba a Luki, ésta se sorprendió por verlo volver con Luka… más la mirada furibunda que el Megurine mayor poseía, dejaba más que en claro que algo malo había pasado y era mejor no tocar ese tema, pues no estaba de humor. Pero en parte, le dejó un nudo en la garganta el notar el rastro de lágrimas que laa Megurine menor poseía… ella murió como una mujer ya madura, pero odiaba ver como otros lloraban y siempre estaba dispuesta a ayudarlos, aún en su vida renacida. Así que en lo que seguía a los hermanos volando, se prometió internamente que ayudaría a Luka con lo que fuera que la carcomiera, estuviera Luki de acuerdo o no.
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Y volviendo al infierno… Kaito y Gakupo seguían allí, estáticos, con sus manos y rostros recostados de la barrera invisible de aquella puerta. Sentían cierto ardor no sólo en sus ojos (por las lágrimas que luchaban por no dejar salir), sino en sus pechos… en aquél maldito y oscuro corazón que compartían, les dolía mucho más que cuando los otros demonios (sobretodo Meiko) les golpeaban. Sus miradas estaban ensombrecidas por sus cabellos y, al ya no ver ni rastro de su querida peli-rosa al otro lado de la puerta, solo centraron las vistas en el pobre y abandonado girasol que yacía en el suelo… tenía algunos de sus pétalos desprendidos y hechos pedazos, justo en ese estado sentían que estaba su corazón: destrozado y vuelto pedazos.
Se dieron la vuelta, resignados y recostaron ahora sus espaldas de la pared, dejándose caer hasta acabar sentados en el suelo rocoso y polvoriento. Sus miradas seguían ensombrecidas y dieron un respingo, llevándose una mano cada uno a su respectivo rostro… se acariciaron sus mejillas y luego tendieron la mano frente a sus rostros. Notaron que en ellas yacían unas gotas rojas, cristalinas y brillantes… no tardaron en reconocerlas como un par de lágrimas de sangre, ya que los demonios podían llorar lágrimas de tal color escarlata. Aunque eso les dejaba en claro lo mucho que sufrían en ese momento, y sobretodo… lo que sufrirían a partir de ahora. Ya nunca su amada Luka los visitaría, ni los haría reír con sus historias, ni les enseñaría más flores, ni les alegraría sus días con su compañía, ni los deslumbraría con su sonrisa… nunca más.
—Gakupo… —lo llamó Kaito, recostando débilmente su cabeza de un hombre del mayor, preguntándole con melancolía—. Quizás sea tonto que lo pregunte, pero... ¿A ti... también te duele…?
—… Sí… —respondió él, llevando una mano a la cabeza azulada de su "mellizo" y acariciándolo débilmente—. Lamento decírtelo, Kaito… pero ya no quiero ni soñar… —Gakupo bajó su mirada, suspirando melancólico—. Sin Luka… ya no vale la pena…
—Luka…
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Meiko ladeó negativamente con su cabeza, enviándoles una mirada de reprimenda a sus subordinados… aunque, por más que lo negara… también sentía lástima por ellos, no de forma mala, sino real. Por más mala que fuera (o quisiera aparentar ser) con ellos, en realidad… sabía que había algo especial en esos dos demonios. Ninguno de los otros demonios de cargo mayor había querido encargarse de ellos, de entrenarlos y "cuidarlos" desde su llegada al infierno… Meiko accedió a hacerse cargo de ellos, por una razón que ni ella misma podía entender y prefería no saberlo, pues aún si les había agarrado "cariño rompe-huesos"… no lo iba a demostrar, para no parecer débil o de corazón blando y para no perder su autoridad. La razón de que los golpeara con regularidad, no era por placer (como ella se excusaba), sino para tratar de hacerles entender que el infierno era lo mismo que su nombre indicaba, quería que aprendieran a ser fuertes y a defenderse, ella había sido la que les dio sus armas a ellos... aunque por más masoquista que sonara, le decepcionaba que ellos no se atrevieran a alzar ni una mano en su contra.
Ya que eran muy sumisos... no, eran muy pacifistas y demasiado amables para herir a otros... eran demonios distintos. Justo por eso, ni el mismo "demonio de la envidia" (en cuyos dominios fue donde "nacieron" Kaito y Gakupo, razón por la cual el de pelo-azul obtuvo -ilegítimamente- su "apellido", ta solo porque a diferencia de Gakupo, compartía cierto parecido con ese demonio) había querido entrenarlos, fueron despreciados desde que llegaron allí y de no ser por Meiko, seguramente habrían sido asesinados allí mismo. Fue gracias a la excusa del momento que ella usó, la de que hacían falta vigilantes en las puertas de los infiernos, la que permitió que vivieran y estuvieran bajo su cuidado. Así que cualquiera que viera como ella los agredía constantemente, pensaría que los odiaba y que de mala gana los cuidaba... pero dándole vuelta a la página o a la moneda, se tenían las intenciones reales de Meiko. Nunca se debía juzgar a un libro por su portada, como siempre decían.
—… Idiotas, por esto no quería que se encariñaran con ella… —decía ella, en un susurro para sí misma, con una expresión de tristeza adornando su rostro y añadiendo—. Ya lo dije… si sufrían por alguien: mejor sería que por mí y no por nadie más… no quería que alguien más los lastimara…
—Vaya que eres cruel con ellos, contenedor del orgullo… Meiko Sakine~ —al escuchar una voz algo aguda, pero suficientemente masculina, hablarle a sus espaldas… la Sakine (aguantando el demostrar su sobresalto) se giró y bufó.
Apreció que allí, sentado en una roca algo alejada del borde del risco, estaba otro demonio y de rango tan alto como el suyo. Siendo honestos, era bastante similar a Kaito Shion, sólo que con un aspecto más maduro y tenebroso. Tenía los cabellos cortos y de color morado oscuro, casi que se confundían con el negro… al igual que el único ojo que se le apreciaba, ya que el otro estaba cubierto por vendas… así como su pecho descubierto, algunas partes de sus brazos y de sus piernas. Llevaba puesto solo un pantalón rasgado y oscuro, ya que su pecho no era cubierto por el abrigo oscuro (que colgaba y caía con gracia sobre su espalda), también tenían algunas manchas de sangre. En sus manos se apreciaban garras negras y filosas.
Junto a otros 5 demonios, conformaban a los "Reyes y Reinas del Infierno", los cuales a su vez representaban a cada uno de los 7 pecados capitales, contra los que sometían día a día a los humanos. Aunque eran demonios muy poderosos, sólo podían salir por la puerta con ciertos requisitos, aunque el salir ya era suficiente privilegio.
—Bah, eres tú… ¿Qué quieres ahora, contenedor de la envidia… Taito Shion?*(1) —Preguntó ella, con notable fastidio en su tono y mirada—. Y no deberías decirme cruel, ya que no fui yo la que los abandonó a su suerte e intentó matarlos apenas "nacieron"... a diferencia de ti...
Taito soltó una leve carcajada gutural, con esa voz algo aguda y que tantos otros seres escucharon, sintiendo que se les heló la sangre… justo antes de morir asesinados por él y que algunas gotas de su sangre mancharan las ropas de aquel demonio tan poderoso. Tal parecía que Meiko era una de esas pocas mujeres-demonio "sentimentales" o que sentían algo parecido a la compasión, eso le resultaba ridículo a varios demonios... aunque a Taito, le parecía curioso. Se levantó de donde estaba sentado y bajó de un salto, posicionándose al lado de la Sakine, para luego responderle:
—Nada, nada realmente~ —Meiko volvió a bufar y con fastidio le preguntó que si no quería nada, pues qué hacía allí entonces. A lo que el Shion la miró por unos segundos, con una sonrisa extraña y luego miró al par de deprimidos "subordinados" de ella, para decirle—. Pues… tan sólo me aseguraba de que aquellos "principiantes" a tu cuidado, no hicieran nada que rompiera nuestras reglas… querida Meiko~
La Sakine frunció más su ceño, cruzándose de brazos y apretando ligeramente sus afilados dientes, enviándole una mirada feroz al demonio del parche—. ¿¡Qué es lo que quieres decir con eso!?
Taito no se inmutó por la expresión de ella, ni por sus ojos sangrientos brillando con furia, de hecho… sonrió con burla y de un veloz movimiento que Meiko ni pudo predecir: la acorraló violentamente contra una de las paredes de aquél acantilado, provocando que algunas de las piedritas de ésta se cayeran. La demonia del orgullo se mordió los labios, reprimiendo un quejido de dolor. Sentía como Taito le aprisionaba sus muñecas firmemente, a cada lado de su cabeza y en forma de Y, por más fuerte que fuera ella… la fuerza masculina del demonio de la envidia la superaba.
—Lo que quiero decir con eso… —empezó a hablarle él, con un tono misterioso y sombrío, teniendo su rostro frente al de Meiko. Pero luego acercó sus labios a uno de sus oídos, susurrándole—. Es que si me entero de que rompieron otra regla, como relacionarse con esa ángel amiga suya… y de la que tenías conocimiento, sin avisarnos a los otros demonios capitales… —La Sakine abrió sus ojos de golpe, sintiendo un vuelco en su corazón y ya entendiendo a qué iba el asunto—. Me temo que deberé tomar cartas en el asunto… entiendes lo que eso significa, ¿o no~?
Para culminar esas palabras, el peli-morado pasó su lengua por el lóbulo de la castaña, provocando que un escalofrío recorriera su cuerpo y que un ligero rubor inundara su rostro. Meiko se maldecía internamente (no solo por dejarse mostrar tan "débil", sino) por no haberse asegurado de evitar que otros de los demonios de cargo mayor (sobretodo Taito Shion) se cercioraran de esa "amistad prohibidia" que sus subordinados mantenían con aquella ángel. Pero más que nada, maldecía a ese demonio que la sometía y torturaba psicológicamente con dañarlos. Era inútil tratar de aparentar lo contrario, Taito podía notar que apreciaba a Kaito y Gakupo… cosa que aprovecharía para su beneficio y seguramente para chantajearla.
—Escúchame… y escúchame bien, Taito Shion… —empezó a hablar ella, logrando controlar la vergüenza que le provocaban las acciones de él, logrando ganar su atención—. Ten por seguro que si le tocas un sólo cabello a alguno de ellos, te devolveré las heridas que les causes multiplicadas por 10… si te atreves a lastimarlos de cualquier forma, te descuartizaré y haré sufrir tanto que desearás no tener tu inmortalidad… sufrirás hasta tal punto que envidiarías a los muertos… ¿¡Quedó claro!?
Taito al inició no respondió ni perdió su expresión fría, de seriedad y frialdad… hasta que poco después, una sonrisa ladina y realmente oscura apareció en su rostro. Era tan malvada y sádica, que incluso el mismo "Lucifer" hubiera temblado de terror al verla… Meiko sentía mucho miedo, pero no se lo demostró a él, no iba a darle ese gusto, nunca. Él acercó su rostro y su cuerpo más a los de ella, hasta que su nariz rozó la de Meiko y algunos de sus cabellos morados rozaron su rostro.
—Te aseguro que la que sufrirá serás tú y solo tú… ya que una vez obtenga una razón para matarlos… —él apretó su agarre en sus muñecas, incluso clavando sus garras en la piel de Meiko y sacándole un leve jadeo de dolor, se relamió sus labios y los acercó hasta los de Meiko, al punto de rozarlos y que sus respiraciones chocaban, pero sin besarla todavía… cuando acabó su oración, diciendo—. La que seguirá serás tú y todo por tu traición… bella Meiko~
—¡Aléjate, maldito bastardo! —Rugió llena de furia la peli-castaña, logrando reunir suficiente fuerza para liberar una de sus muñecas del agarre de Taito.
Con esa misma mano, logró arañar levemente una de las mejillas del otro, aunque no pudo más que dejar una marca suave, pues éste la soltó y se apartó antes de que las garras hicieran completo contacto con su rostro. Más Taito no poseía expresión alguna de dolor (al que ya estaba acostumbrado, por ser tanto sádico como masoquista) sino una sonrisa burlona, se alejó de un salto y desapareció de allí, entre una nube de humo que desprendían algunas grietas del suelo de ese acantilado, todo por el fuego entre las rocas de ese mundo.
Meiko lo maldijo por lo bajo, acariciándose sus muñecas y viendo como las marcas moradas (cortesía del agarre y garras del desaparecido demonio) en éstas se curaban al acto. Ser demonio tenía sus ventajas, como la regeneración casi inmediata de cualquier herida. La Sakine se asomó nuevamente y observó, con sincero dolor a Kaito y Gakupo allí, sentados y deprimidos junto a las puertas infernales, su mirada se ensombreció gracias a algunos de sus mechones castaños. Pero sólo pudo susurrar las palabras: «Lo lamento… pero esto es lo mejor para todos, tanto para ustedes como para ella…», refiriéndose a la aparente separación de sus subordinados y aquella ángel, para luego marcharse de aquél lugar.
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~.CONTINUARÁ~.
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N/A: *(1) Aja, aquí no pasamos por alto a los conocidos "Demonios capitales", aunque a diferencia de los narrados en la "Saga de los pecados capitales" (creada por el genio de Mothy/Akuno-P), aquí no tendrían los nombres comunes (Asmodeus, Belphegor, etc…), ya que esos serían solo como "Apodos de sus cargos", y también serán distintos a los de la misma saga. Aquí, Meiko será la Demonia que representa el Orgullo y Taito será el de la Envidia, así como otros Vocaloid's (oficiales o fandoms) representarán los demás pecados~
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Esperamos les haya gustado... aja, otra vez :3
Porfas dejen sus reviews, favoriteen o dénle a Follow si quieren más y digan que les pareció... de nuevo (?) :D
Bye bye (again)~
