muy buenas noches gente hermosa! es una noche bastante fría la de este sábado, quería publicar este capitulo en la mañana pero tuve que salir y no estuve en casa en todo el día. (soy una callejera XD)

sobre este capitulo, debo decir que me costó un poco escribirlo pero aquí está!

lamento mucho si me demoro en actualizar pero los fin de semana son los únicos días en los que puedo hacerlo U.U

pregunta ociosa! ¿cuales son sus personajes favoritos de Free!? los míos son Makoto y Rei.

no molesto más! disfruten de su lectura.


Haruka estaba feliz de que Rin había vuelto de Australia, de volver a ser los amigos que eran antes, de poder nadar con él pero, en su vida ni siquiera por un segundo se le pasó por la cabeza que, la vuelta del chico de sonrisa afilada provocaría una catástrofe de tal magnitud, en su pequeño y acuoso mundo. A él no le importaba en lo absoluto la vida amorosa del depredador, podía salir con quién quisiera, enamorarse de un hombre o una mujer, le daba igual; después de todo estaba en su total derecho de amar a la persona que se le plazca, esto era una de las miles de ventajas que significaba ser libre, y él, proclamado amante devoto de la libertad, respetaría cualquier decisión. Esto era muy diferente a la realidad sin embargo, Haruka no tendría ningún respeto con la decisión de Rin, es cierto que el pelirrojo tenía la libertad de elegir a cualquiera pero, el problema era que, Makoto no es cualquiera, era su mejor amigo, lo conocía desde que tenía memoria, el chico de cabello oliva pasó a ser su segunda madre cuando su abuela falleció y jamás se han separado; que este dulce muchacho saliera con un carnívoro como Rin, era totalmente devastador ¿Por qué cambiar de aguas tranquilas a unas turbulentas? Ni el mismo tenía la respuesta, lo único que sabía era, que esto, no le gustaba para nada.

El adolescente de pelo negro azulado se encontraba sentado en las escaleras que conectaban el camino de su casa a la de Makoto y viceversa, se había despertado temprano y por primera vez en mucho tiempo, no tenía ganas de tomar su peculiar baño matutino; estaba en la espera de su amigo, normalmente iría a buscarlo a su casa pero, hoy no estaban los ánimos como para hacerlo. Aún seguía molesto con Makoto por haberle ocultado algo tan importante como una relación pero estaba más molesto con Rin, por haber engatusado al chico más alto; de miles de millones de personas que habitaban el estúpido mundo ¿Por qué tuvo que fijarse en el chico de ojos esmeralda? Perfectamente podía salir con el chico x, no recordaba su nombre así que lo nombro así, que siempre estaba a su lado o hasta con Nagisa, no definitivamente con Nagisa sería imposible, tal vez con Rei… ¡¿Qué importaba?! El asunto era que con su mejor amigo no podía salir, con SU Makoto no.

-¡Haru!-se acercó el de pelo oliva a su amigo, se había sorprendido de verlo en las escaleras, por lo general tenía que ir y sacarlo del baño-buenos días-lo saludó con una de sus hermosas sonrisas.

-¿por qué te tardaste tanto en salir?-Haruka se levantó de donde estaba ignorando la mano que se le tendía y pasando de largo.

-¿tarde? Siempre salgo a esta hora-decía el más alto comprobando la hora con su reloj.

-da igual, vámonos-el pelinegro no se detuvo a mirar a Makoto.

-¡Haru espera!-lo alcanzó el nadador-¿te sientes mal?-el muchacho se preocupó por la actitud que estaba teniendo el más bajo.

-no-desvió la mirada para que no pudiera encontrarse con la de Makoto.

-¿te sucede algo? No estás actuando normal-bueno, Haruka nunca fue normal pero hoy estaba más extraño que siempre.

-no me pasa nada-nuevamente desvío la mirada cuando vio que el chico orca quiso tener contacto visual con él.

Makoto trataba de saber qué era lo que le pasaba a Haruka pero, cada vez que intentaba encontrar su mirada con la del chico de ojos oceánicos, este la esquivaba exitosamente.

-¡Makoto ya deja de querer leer mis pensamientos!-alegó el mayor.

-¡entonces dime que es lo que te pasa!-esto parecía una pelea de niños.

-¡no!-negó insistente; para que Makoto no siguiera tratando de saber lo que pensaba, se tapó los ojos con ambas manos y se adelantó.

-¡Haru no puedes ir así por la calle!-a veces Haruka podía ser muy infantil.

-¡sí, sí puedo!-más infantil que sus propios hermanos.

Después de muchas insistencias por parte del más alto y también por algún que otro tropezón, Haruka aceptó ser guiado por él; caminaban a paso lento y calmado, el más alto sostenía al mayor del antebrazo evitando que este chocara con alguien o algo, el pelinegro no negaba que el calor que le entregaba el agarre de Makoto le gustaba, si tan sólo su mano fuera más aba… bien era suficiente de pensamientos raros por hoy.

Estaban llegando a la entrada de la escuela cuando se encontraron con Rei.

-buenos días Makoto-senpai-saludó cortésmente el chico calculador.

-buenos días Rei-le sonrió dulcemente.

-buenos días Haruk…-Rei miró extrañado al muchacho que se cubría los ojos-¿Haruka-senpai?

-¿ya llegamos?-preguntó el pelinegro sin quitar sus manos de su rostro.

-ah-suspiró Makoto-si Haru.

-bien-y sin más que decir, Haruka entró al recinto sin esperar a los otros dos chicos, ya había vuelto a su visión normal.

-¿Qué le sucede a Haruka-senpai?-Rei miraba como Haruka se alejaba rápidamente de ellos.

-debe estar enojado por lo de Rin-dijo Makoto cansado, si bien, su amigo no le había dicho que le sucedía, fue fácil adivinar el motivo de su molestia, aunque no estaba muy seguro si verdaderamente esa era la razón.

-la verdad es que… yo estoy muy sorprendido con todo esto-se sinceró el chico mariposa-aún me cuesta creer que usted y Rin-san estén juntos.

-sí, a mí también-los dos muchachos ingresaron a la escuela sin hablar más sobre el tema.

Las horas pasaban lentas, en especial para Makoto, no le gustaba que Haruka estuviese enojado con él tanto tiempo pero, no podía decirle la verdad, le hizo una promesa a Rin y la iba a cumplir. No entendía por qué el delfín estaba tan enfadado con este asunto, que él fuera el novio del pelirrojo, no impactaba mucho en la vida de su mejor amigo o eso creía. El chico de ojos esmeralda dirigió su mirada hacia Haruka, este estaba mirando por la ventana sin expresión alguna, ninguno de los dos estaba prestando atención a la clase, estaban muy sumergidos en sus pensamientos; el más alto se preguntaba si lo que verdaderamente sentía el pelinegro eran celos en vez de enojo; si eso es cierto la pregunta que se planteaba era ¿de quién sentía celos?

El tiburón se encontraba nadando a gran velocidad, era uno de los más rápidos de su club y estaba orgulloso de ello, cuando salió del agua se encontró con la brillante mirada de su compañero de cuarto que estaba llena de admiración por él.

-¡increíble Rin-senpai!-decía el más bajo entregándole una toalla a su superior-¡fue cuatro segundos más rápido que la vez anterior!-le dio una de sus sonrisas más rebosantes.

-no exageres, Ai-contestó tranquilo, ya estaba acostumbrado a la animosa personalidad de su pequeño amigo pero, no debía negar que a veces le daba escalofríos.

-me gustaría ser tan rápido como usted-bajó la mirada-pero al parecer nunca mejoro.

-no di…

-eso es cierto-y de la nada apareció Mikoshiba detrás de Rin, interrumpiendo la conversación de los dos chicos-si dejaras de darle tanta atención a Matsuoka y te concentraras en tus prácticas, tal vez podrías mejorar.

-si…-Aiichiro ya no estaba tan alegre ahora que lo había regañado su capitán. Para él, era muy difícil no prestarle atención a su senpai; necesitaba ver su sexy cuerpo moverse en el agua o fuera de ella, ver esa afilada sonrisa que le dedicaba sólo y únicamente a él; por último, encontrarse con su mirada llena de pasión y deseo… bien… tal vez lo único cierto era lo de ver su sexy cuerpo, lo demás sólo era parte de su inocente imaginación.

-tal vez podría mejorar si tuviera un buen capitán-dijo Rin defendiendo a su compañero de cuarto.

-¡jajaja, buen chiste Matsuoka!-Seijuurou le daba palmadas en la espalda al pelirrojo-todos sabemos que soy el mejor capitán del mundo-sonrió radiante-no querrás quitarme el puesto ¿verdad?

-no me atrevería-era cierto, el tiburón no era de las personas más indicadas para ser capitán, en especial por su personalidad algo agresiva-¿puede dejar de golpear mi espalda?-dijo con impaciencia.

-eso pensé-el chico de cabello anaranjado ignoró la petición de Rin-suficiente de charla, ve a practicar Matsuoka-lo empujó al agua

-¡Rin-senpai!-se arrodilló el menor al borde de la piscina.

-¿Qué esperas Nitori? ve también-empujó al pequeño adolescente-practiquen juntos-y el nadador se alejó del lugar.

Justo en el instante que Mikoshiba empujó al chico de ojos azules, Rin había salido a la superficie provocando que su cabeza chocara con el rostro del más bajo. El depredador se sobaba la cabeza adolorido.

-eso dolió-se quejaba-lo siento Ai ¿estás bien?-le preguntó al adolescente que le daba la espalda.

-¡e-estoy bien!-contestó Nitori sin voltearse, Rin se acercó a su compañero cuando vio algo en el agua que no le gustó, las manchas rojas eran la sangre del muchacho de cabello plateado.

-¡Ai!-dijo preocupado al ver que las gotas de aquel liquido rojo no paraban de caer-¿Cómo puedes estar bien?-volteó al adolescente para que lo enfrentara. Aiichiro tenía lágrimas en los ojos y se tapaba con sus manos la nariz que no paraba de sangrar-vamos hay que ir a la enfermería-Rin ayudó a Nitori a salir del agua y lo arrastró con él hacia el lugar dicho.

-¡no es nada Rin-senpai, ya sanará!-alegaba el menor-no tiene que preocuparse.

-¡estás sangrando idiota!-no estaba molesto, estaba alterado-¡tengo que preocuparme!

-Rin-senpai…-a pesar de que la hemorragia nasal no paraba, que sus manos estuvieran cubiertas de sangre y que el dolor se le estuviera subiendo a la cabeza; Ai era feliz, ya que ahora sabía que su senpai sí se preocupaba por él.

Y en la no tan fabulosa escuela Iwatobi.

-¿estás dormido Haru-chan?-preguntaba Nagisa mirando de cerca a su amigo que tenía los ojos cerrados.

-no-contestó secamente.

-¿te molesta el sol?-volvió a preguntar.

-no…

-¿entonces es un juego?-insistió el rubio-¡yo quiero jugar también!-se entusiasmó.

-no es un juego, ya deja de preguntar-respondió molesto el pelinegro.

-¿por qué estás tan enojado, Haru-chan?-el pingüino hizo un puchero.

-está molesto por el asunto de Rin-contestó Makoto hablando por él, Haruka le dirigió la mirada por un segundo y luego la desvió a un punto ciego de la azotea.

-¡ya entiendo!-Nagisa volvió al lugar que estaba ocupando junto a Rei-es cierto que Mako-chan nos dio una gran sorpresa ayer.

-¿tenemos que hablar del tema?-dijo en un suspiro el chico de cabello oliva.

-bueno Mako-chan, yo también me enfadaría si me enterara de que Rei-chan me estuviera engañando-el pingüino se acurrucó en el brazo del peliazul.

-Nagisa-kun, nosotros no tenemos nada-decía el adolescente ajustando sus gafas.

-eso no es lo que me dijiste anoche-sonrió el rubio de forma traviesa. Rei desvió la mirada avergonzado, sí era verdad que estuvieron juntos en la noche pero, sólo porque estaban estudiando, en realidad; el único que estaba estudiando era el chico de ojos purpura mientras que Nagisa hacía cosas para distraerlo, como se hizo tarde y Rei tal caballero que era, invitó a su amigo a pasar la noche en su casa.

-¡yo no he engañado a nadie!-alegó el más alto.

-pero Mako-chan, no puedes estar con otra persona cuando ya estas casado-replicó el menor.

-¿desde cuándo estoy casado?-el chico de ojos esmeralda estaba confundido.

-¿ya no lo recuerdas?-preguntó Haruka mirando a cualquier lugar menos a Makoto.

Entonces la mente de Makoto comenzó a trabajar y los recuerdos le vinieron de golpe. Eran niños de primaria cuando Nagisa se acercó a los tres miembros de su club de natación, había entrado a los vestidores con mucha energía diciendo que venía de una boda y que fue increíble. Makoto escuchaba atento la historia de Nagisa mientras que Haru y Rin ya se encontraban nadando; después de haber escuchado la historia de su amigo rubio, Makoto tuvo una fascinante idea.

-Haru-se acercó el chico de ojos esmeralda al borde de la piscina.

-¿Qué sucede?-decía el muchacho taciturno aceptando la mano que le ofrecía y saliendo del agua.

-¡casémonos!-le dio una gran y brillante sonrisa a su amigo de la infancia.

-nosotros no podemos casarnos Makoto-Haruka lo miró sin ninguna expresión en el rostro-eso es sólo para la gente adulta.

-¡eso no es cierto Haru-chan!-apareció Nagisa-lo único que tienen que hacer para casarse es quererse y tú con Mako-chan se quieren-sonrió el rubio a lo que Haruka desvió la mirada con un leve sonrojo.

-ves Haru-lo miró con entusiasmo el más alto-vamos a casarnos.

-¿se van a casar?-Rin se acercó a los demás-¡yo quiero ser el padrino!

-¡entonces yo los casaré!-gritó Nagisa extremadamente feliz.

Ese día terminó con Nagisa casando a Makoto y Haruka, era un casamiento de amigos, según el rubio; Rin había hecho un buen papel como padrino, incluso se habían asomado unas pequeñas lagrimas a sus ojos carmín. Makoto estaba feliz y Haruka aunque no lo dijera ni lo demostrara, también lo estaba.

-¿lo recuerdas o no Mako-chan?-insistió el pingüino interrumpiendo los recuerdos del mayor.

-si lo recuerdo pero, eso pasó cuando éramos niños-decía cansado del tema el de ojos esmeralda-ha pasado mucho tiempo.

La conversación no pudo seguir ya que se había acabado el receso y los adolescentes tenían que separarse, Haruka y Makoto se sentaron en su respectivos asientos sin intercambiar miradas ni palabras, esta situación era bastante preocupante la verdad pero, el chico orca conocía a su amigo y sabía que tenía que darle un tiempo para que asimilara la supuesta realidad.

Estaban a punto de irse cuando la voz del delfín rompió ese silencio infinito.

-¿por qué no me dijiste nada?-preguntaba el pelinegro refiriéndose al tema del día.

-no… encontraba el momento indicado-Makoto se volvió a ver a su amigo preparándose para ver esos pares de tormentoso azul, esos mares convertidos en aguas oscuras y profundas pero, lo único que vio fue las manos del mayor cubrir sus ojos-¡hasta cuando seguirás con eso!-dijo en exasperación.

-hasta cuando se me dé la gana-respondió infantilmente mientras se encaminaba a la salida del salón chocando con varias sillas y mesas. Makoto soltó un suspiro resignado, no importa cuánto años pasaran, Haruka nunca cambiaría.

-¡Haru cuida…-el chico orca no alcanzó a advertir a su mejor amigo de la puerta que estaba frente de él, lo bueno era que ya no había nadie en el lugar y Haruka se había ahorrado la vergüenza de haber chocado con la puerta de forma estúpida.

-¿estás bien?-se acercó el más alto preocupado.

-sí-se sobaba la frente.

-vamos-Makoto tomó a Haruka del antebrazo y se dirigieron a su práctica.

Rin reanudó sus prácticas mientras Aiichiro lo miraba sentado en la orilla de la piscina, tenía una venda pequeña en su nariz, no se la había roto pero tenía una lesión que le provocaba bastante dolor y además le dificultaba la respiración ¿Quién iba a imaginar que la cabeza del tiburón iba a ser tan dura? Tal vez es por eso que el pelirrojo era un terco.

-¿aún te duele?-preguntaba Rin mirando al muchacho que tenía su chaqueta puesta, cuando Mikoshiba empujó a Nitori al agua, este estaba con su chaqueta, por lo tanto se le había mojado y el tiburón como el hombre amable y dulce que era, le prestó la suya.

-sí pero, los calmantes me aliviaron un poco-sonrío el chico de cabello plateado, la chaqueta de Rin le quedaba el doble de grande y eso le encantaba al depredador.

-lo siento-se disculpó nuevamente el pelirrojo, no le gustaba la idea de haberle hecho daño al menor.

-no se preocupe Rin-senpai, no fue su culpa-contestó alegre, si antes amaba a su senpai, ahora lo hacía con demasía.

-¡les tengo noticias muchachos!-Mikoshiba se dirigió a los dos nadadores-¿Qué te sucedió Nitori?-preguntó el adolescente de ojos dorados.

-fue por su culpa, chocó conmigo cuando lo empujó-decía el depredador saliendo del agua.

-pero si chocó contigo es tu culpa Matsuoka-contestó sin interés-da igual, hablamos de cosas importantes-cambió el tema rápidamente-con Gou acordamos una práctica en conjunto para mañana, esta vez será aquí.

-no llame a mi hermana por su nombre por favor-alegaba el pelirrojo molesto, ya estaba enfadado con él por haber tirado a Ai al agua y ahora tenía el descaro de decirle que acababa de hablar con su pequeña hermana-además ¿Cuándo hablaron ustedes dos?

-hablamos por teléfono-decía orgulloso el capitán-por mi celular super hiper privado.

-¿Qué?- ¿desde cuándo Mikoshiba tenía celular privado y desde cuando Gou tenía su número de teléfono?

Seijuurou le respondió con una gran sonrisa mientras le daba fuertes palmadas en la espalda, Rin estaba controlando sus impulsos de querer golpear a su capitán.

-bien chicos sigan con su práctica, tenemos que ganar las regionales del año que vienen-y sin más que decir, el chico de pelo anaranjado dejó a ambos adolescentes.

Rin soltó un largo suspiro, lo bueno de mañana era que vería a Makoto y podrían seguir con su juego, nunca admitiría que estaba disfrutando demasiado lo de fingir ser novios, además averiguaría cómo fue, que Gou obtuvo el número privado de Mikoshiba. El depredador sonrió para sus adentros, mañana sería un buen día.


espero les haya gustado el capitulo! en el próximo, Ai-chan se va enterar de que Rin tiene novio ¿como creen que reaccionaría? yo pienso que se le rompería el corazón.

encuentran muy largos los capitulos? háganlo saber! no quiero que se aburran.

gracias a las personas hermosas que comentan, las amoo.

nos vemos el próximo fin de semana!

Hasta entonces, se despide su servidora.

Airi.

¡muchos kissus llenos de amor virtual!