¡muy buenas tardes! hace muuucho calor este sabado, espero que hayan tenido una semana agradable.
miles de gracias por todos los comentarios que ha recibido esta historia! son gente muy, muy hermosa!
sobre este capitulo sólo les puedo decir que tal vez se aburran un poco y también lo hice algo más largo. espero con ansias que les gustee!
¿alguien más quería un abrazo entre Makoto y Haru en el ultimo episodio? yo lloré por eso D:
no molesto más! disfruten de su lectura.
Los rayos del sol atravesaban las cortinas de la habitación que compartían dos adolescentes, el menor de ellos abrió los ojos lentamente mientras que un pequeño bostezo salió de sus labios; había comenzado el día y ya era hora de levantarse. Hoy vendrían los amigos de Rin a la práctica en conjunto y Aiichiro estaba algo nervioso, sentía celos, cada vez que Rin se encontraba con ellos; él pasaba a estar en segundo plano, no es como si quisiera tener la atención absoluta de su superior ni nada por el estilo pero, algo de interés por parte del tiburón no le vendría nada de mal. Se estaba bajando de su cama cuando una mano agarró su talón y lo jaló hacia abajo provocando que el chico de ojos azules se soltará y cayera encima de su compañero de cuarto.
-Buenos días Ai-le dio una sonrisa afilada a la vez que se sentaba de forma más cómoda con Nitori entre sus piernas-¿dormiste bien?-acarició suavemente los cabellos plateados del menor.
-S-Sí…-al chico le estaba a punto de dar un paro cardíaco, jamás había estado tan cerca del depredador.
-¿Desayunamos?-preguntó Rin levantándose del piso-Quiero ir a correr después-por alguna extraña razón, el chico de ojos carmín se había despertado con muy buen humor, dirigió su mirada al pequeño adolescente que se encontraba aún en el piso, tenía un notorio sonrojo que adornaba su pálido rostro, lo único que opacaba aquella imagen tan bella era aquel moretón de tono entre morado y verde; todavía se sentía culpable por ese incidente.
-¡Está bien Rin-senpai!-dijo animosamente mientras se paraba-Deje cambiarme de ropa.
Rin sólo sonrió al menor y se quedó observándolo, estaba agradecido de tener control sobre sí mismo en cuanto concierne a su pequeño amigo, era verdad que la naturaleza insistente de Nitori podría fastidiar a cualquiera y él no era la excepción pero, había aprendido a convivir con el muchacho. Al principio era bastante molesto, en especial por su desorden, sin embargo, con el paso del tiempo pudo acostumbrarse al adolescente de ojos serenos e incluso logró hasta tenerle cariño, el problema era que ahora ese cariño se estaba convirtiendo en algo de lo que no se podría controlar. Definitivamente, si Aiichiro seguía acercándose al depredador más de lo debido, seguía actuando de forma diabéticamente dulce y seguía tratándolo con total devoción y afecto; Rin no se haría responsable de lo que suceda en la zona de peligro, en la que estaría nadando el menor.
Los dos adolescentes desayunaron tranquilamente para luego ir a correr, esta era su rutina diaria de la cual Nitori nunca se cansaba, amaba pasar tiempo con su senpai, estar con él toda una época si fuera posible, jamás se aburriría del tiburón pero, temía de que el pelirrojo se hartara de él; si eso pasase, el chico de pelo plateado no lo soportaría. Nitori Aiichiro estaba enamorado de Rin, lo amaba a más no poder y lo ocultaba, ocultaba sus sentimientos porque era lo mejor, o eso pensaba.
-¿Te encuentras bien?-se acercó el carnívoro al menor cuando se dio cuenta que este había dejado de seguirle el ritmo.
-Lo… Lo siento… Rin-senpai-respondió el más bajo con dificultad, estaba bastante cansado y sólo habían dado treinta vueltas de las sesenta que le gustaba correr a Rin-No… Puedo seguir… Me cuesta respirar-al parecer la lesión de su nariz le estaba causando problemas.
-Está bien, ve a descansar-muy al contrario de Ai, Rin ni siquiera estaba un poco cansado, no tenía una gota de sudor y respiraba con total normalidad, nadie sabía cómo lo lograba, era uno de los tantos misterios y secretos oscuros que tenía el depredador, corrían los rumores que el pelirrojo era un vampiro que se alimentaba de la fuerza vital de su compañero de cuarto y por eso Nitori era tan pálido.
-¡Pero Rin-senpai!-protestó el chico de cabellos plateados.
-Puedo seguir solo, ahora ve-prácticamente le ordenó al adolescente más bajo, este no pudo hacer más que obedecerle resignado pero, no podía evitar estar contento por tener la preocupación de Rin, esperaba algún día poder casarse con él y tener muchos hijos adoptados.
Makoto despertó abruptamente, había tenido una pesadilla en la que un tiburón intentaba devorarlo, soltó un largo suspiro y se secó las pequeñas gotas de sudor en su frente; unos suaves golpes sonaron en la habitación, el chico de ojos esmeralda dirigió su vista hacia dónde provenía el sonido y vio a su madre asomarse por la puerta.
-Makoto, Haruka está aquí, te está esperando para ir a la escuela-le dijo la mujer suavemente.
-¿Haru está aquí?-Makoto abrió los ojos sorprendido, se volteó a mirar la hora en su reloj y ya era bastante tarde-Bajo de inmediato-y el chico orca se levantó rápidamente de la cama, su madre miró a su hijo y le sonrió dulcemente antes de irse.
Haruka se encontraba jugando con los hermanos de Makoto, en realidad los hermanos de Makoto eran los que estaban jugando con él.
-¡Lo siento Haru, me quedé dormido!-se excusaba el chico más alto bajando rápidamente las escaleras-¿Esperaste mu…-Makoto dejó de hablar cuando vio a su amigo con lentes oscuros que ocultaban perfectamente sus dos joyas azules.
-¡Hermano!-se acercó Ran al adolescente de pelo oliva-¿Cierto que Haru-chan se ve genial?
-¿Vas a seguir con eso?-preguntó el nadador de espalda aburrido.
-Sí-afirmó infantilmente.
-¿Por qué sigues molesto por lo de Rin?-Makoto miró cansado a su amigo-¡Es estúpido!
-No tengo porque darte explicaciones-el pelinegro se dirigió a la puerta-Tú tampoco me las das-dijo refiriéndose a lo de que le había ocultado que Rin era su novio.
-¡No peleen! No queremos que se separen-decía Ren atrayendo la atención de ambos adolescentes-¿Verdad Ran?-Miró a su hermana para que lo apoyara.
-¡Sí!-se acercó la chica a su mellizo-¡El Tío Daisuke y La Tía Naomi se separaron por haber peleado!-agregó la pequeña.
-No estamos peleando-le aseguró el mayor de los hermanos-Sólo…
-Son problemas de pareja-sentenció el pelinegro. Los dos pequeños miraron confundidos al delfín mientras que Makoto lo miraba con la boca abierta no pudiendo creer lo que acababa de decirles a sus hermanitos-Tenemos que irnos-Haruka tomó del brazo a su amigo y estaba a punto de salir cuando la voz de Ran lo detuvo.
-Haru-chan ¿Hoy vas a venir a jugar?-lo miró expectante.
-Claro-le dio una pequeña sonrisa a la menor y salió de la casa junto a Makoto que aún tenía la boca abierta.
-Oye Ren ¿Qué son los problemas de pareja?-preguntó la niña a su hermano.
-¡Preguntémosle a Mamá!-sugirió el pequeño y los dos fueron en busaca de su amada madre.
Makoto y Haruka caminaba rápidamente a la escuela, se habían retrasado mucho, el más alto no acostumbraba a levantarse tarde y esto intrigaba al mayor.
-¿Por qué te quedaste dormido?-se detuvo para mirar a su amigo, no podía ver sus hermosas esmeraldas porque los lentes apagaban su brillo.
-Me acosté tarde eso es todo-Makoto aún tenía sueño, estuvo jugando un video juego nuevo, se había concentrado bastante en el juego que no se dio cuenta de la hora.
-¿Por qué te acostaste tarde? ¿Estabas con Rin?-aunque Haruka no se diera cuenta, sus celos se podían notar hasta tres metros de distancia.
-¿Es… Enserio?-el chico de cabello verde oliva se encontraba totalmente indignado.
-¿Qué? Es sólo una pregunta-el pelinegro miró al chico a su lado, Makoto tenía el pelo completamente desordenado, el nudo de su corbata no estaba hecho y su camisa no estaba bien abrochada, al salir rápido no se dio cuenta de que el muchacho parecía un repleto desastre-Ven, déjame arreglarte.
Haruka pasó sus manos por el suave cabello del menor tratando de peinarlo, ya no estaba molesto con él pero, no se sentía muy cómodo con la situación. Ya quedando el chico con su pelo más decente, el pelinegro se dirigió a su camisa para poder abrocharla adecuadamente pero las manos del más alto lo detuvieron.
-Puedo hacer eso por mí mismo-dijo sonrojándose al ver que Haruka le había empezado a desabrochar la camisa.
-Dije que yo lo haría-el pelinegro quitó las manos de su amigo y siguió con su labor logrando así, desabrochar por completo la camisa.
-¡Haru!-se alteró el muchacho-¡Estamos en la calle por Dios santo!-alegaba tapándose.
-¿Qué tiene de malo? Sólo te estoy abrochando bien la camisa-el delfín alzó una ceja aburrido-Además tienes una camiseta debajo, así que no exageres.
Finalmente Makoto dejó a Haruka hacer lo que quisiera, nunca podría darle la contraria al muchacho de ojos oceánicos. El mayor estaba muy concentrado en su tarea de poner los botones en los ojales correspondientes, lo hacía tan malditamente lento que el chico de cabello verde oliva pensó que lo estaba haciendo a propósito. Haruka terminó exitosamente su trabajo, ahora lo único que faltaba era hacer el nudo a la corbata; el nadador de estilo libre sonrió levemente mientras tomaba ambas puntas de la prenda.
-¿Qué pasa?-preguntó Makoto al ver la pequeña sonrisa que adornaba el rostro del más bajo, como este traía gafas de sol, le era imposible saber que estaba pasando por la mente del adolescente.
-Nada… Es sólo que, estoy haciendo el papel de madre hoy-por lo general, era Makoto quién hacía ese papel, siempre preocupándose de Haruka, el pelinegro sabía perfectamente que un chico como el que tenía frente suyo, no se encontraba en cualquier parte.
-Es cierto-el chico orca sonrió de forma dulce, Haruka dirigió su mirada a esos labios que siempre le sonreían, se preguntaba a qué sabrían o si eran suaves; a Makoto le gustaba el chocolate así que tal vez sus labios tendrían ese sabor pero, daba igual que sabor tuvieran, esos labios jamás serían suyos porque, Rin era el dueño de estos y eso, simplemente no lo soportaba. El chico que sufre de hidrofilia terminó de anudar la corbata de su amigo y se separó bruscamente de él, gesto que extrañó al más alto-¿Haru?
-Vamos, llegamos tarde-comenzó a caminar sin voltear a ver al menor. Haruka estaba intrigado, ¿Rin ya había besado a Makoto? O mejor preguntarse ¿realmente, el tiburón era el novio de su mejor amigo? Si lo pensaba a fondo, todo este asunto era extraño, de un día para otro ambos chicos dicen que son novios pero, no actuaban como tal; además, antes de que declararan su relación públicamente, los dos adolescentes pasaban muy poco tiempo juntos y tampoco hablaban demasiado. Otro punto era que, Haruka estaba siempre al lado de Makoto ¿en qué momento el chico orca se vio con Rin? También había que agregar, que el muchacho más alto estaba muy nervioso últimamente, actuaba como si estuviera ocultando algo. El delfín llegó a la conclusión de que, Rin y Makoto, no eran novios y que sólo estaban fingiendo, ahora ¿por qué estaban haciendo eso? Definitivamente llegaría a la respuesta de todo esto.
Aiichiro Nitori observó a su senpai hacer ejercicio, ver como las gotas de sudor recorrían ese cuerpo bendecido por los dioses era un verdadero placer, uno de sus miles de sueños que tenía con el pelirrojo era, despertar entre esos fuertes brazos, en una mañana iluminada por los ángeles, estarían acostados en un cama con respaldo de oro y sabanas de seda, Ai despertaría primero, siempre lo hacía, se quedaría observando a su amante dormir y recordaría las actividades que hicieron en la noche, actividades tales como jugar scrabble, Nitori perdía a propósito sólo para que Rin se sintiera siempre como el ganador que era, a pesar de que en ese juego era bastante malo, después de recordar lo ocurrido en la noche, se levantaría para hacer el desayuno, la sala de estar de su mansión estaría repleta de los trofeos y medallas que había ganado el depredador en su carrera como nadador, así es, Rin sería un nadador profesional, ganador de los juegos olímpicos por quince años seguidos, Aiichiro solamente sería el ministro de deportes de Japón. El depredador se despertaría al no sentir la calidez del cuerpo de Ai, iría en busca de él y lo encontraría en la cocina; se acercaría sigilosamente a él y lo abrazaría por la espalda, el chico de ojos azulados sonreiría dulcemente al sentir los brazos de su novio rodear su cadera, el tiburón empezaría por besar el cuello del más joven, para después dar suaves mordidas a su hombro, las hábiles manos del carnívoro descenderían de la pequeña cadera hacia los muslos y…
-¡Ai!-le gritó el pelirrojo llamando la atención del menor.
-¡Rin-senpai!-respondió el chico de cabello plateado volviendo de su ensueño.
-Tu nariz está sangrando-le decía preocupado el de ojos carmín.
-¿Eh?-Nitori se tocó la nariz y comprobó lo que su amor platónico decía-Lo siento mucho-sacó rápidamente un pañuelo de su bolsillo y se limpió.
-¿Por qué te disculpas?-lo miró confundido el pelirrojo.
-¡Po-Por nada!-el chico más bajo salió corriendo del lugar sin explicación alguna. Rin se le quedó mirando extrañado, sólo se encogió de hombros y siguió con sus ejercicios.
En la poco espectacular escuela de Iwatobi.
Los cuatros chicos del club de Natación se encontraban en la azotea almorzando, Haruka seguía con sus lentes oscuros, sólo se los sacaba para entrar a clases, Makoto estaba cansado de la actitud tan infantil de su amigo, soltó un gran suspiro y comenzó a comer.
-oye Mako-chan ¿No estás emocionado?-preguntó Nagisa con una sonrisa brillante, más brillante que el sol.
-¿Por qué debería estarlo?-Makoto miró al chico rubio con recelo, ya sabía a donde iba a llegar esta conversación.
-Bueno porque verás a Rin, yo estaría muy impaciente por ver a mi novio aunque, tengo la suerte de tenerlo a mi lado-se colgó del cuello de Rei mientras que este se sonrojaba.
-¿Por qué insistes con eso?-el peliazul se ajustó las gafas. Ellos no eran novios, sólo eran amigos con algo de… ¿Ventaja? Bueno, eso nadie lo sabía y no lo sabrían hasta que publicara su otro libro autobiográfico "los secretos de una perfección".
-Yo no creo que sean novios-dijo Haruka con un tono más serio de lo normal. Esta declaración llamó la atención de todos los presentes.
-¿Por qué dices eso Haru-chan?-Nagisa ladeó la cabeza.
-Porque no lo parecen-el pelinegro miró de reojo a su compañero de clase.
-Hay personas que no les gusta demostrarse afecto en público, Haruka-senpai-aclaró Rei-Tal vez Makoto-senpai y Rin-san son ese tipo de personas ¿Es así, Makoto-senpai?-el peliazul fijó su mirada al más alto.
-Cierto-afirmó el adolescente de ojos esmeralda.
-Entonces… ¿Ya se han besado?-el delfín no pudo evitar preguntar, tenía esa interrogante que lo estaba molestando desde la mañana.
-¿Qué?-Makoto se sonrojó, estaba algo sorprendido por la pregunta del muchacho adorador de la libertad.
-¡Yo también quiero hacer preguntas incómodas!-saltó el pingüino con entusiasmo-¿han tenido sexo?-preguntó con total descaro.
-¡Nagisa-kun!-gritó el peliazul por la impertinencia de su amigo.
-¡¿Qué?!-Makoto estaba más rojo que un tomate y también se empezó a molestar un poco. Haruka desvió la mirada con un sonrojo apenas visible.
-Vamos Mako-chan, estás entre amigos-decía el chico de ojos rosados-¿Tuvieron o no?
Haruka miró a Makoto detenidamente, sentía mucha curiosidad por la respuesta a esa pregunta. Makoto suspiró cansado y se levantó.
-No responderé esa pregunta-dijo molesto pero, no lo demostró.
-¿Por qué no?-Haruka insistió impaciente.
-Porque no es de su incumbencia-contestó severamente, cosa que se arrepintió de hacerlo pero, ya estaba bastante aburrido con el tema; sin más que decir el chico orca abandonó el lugar.
-Nunca he visto a Mako-chan molesto-decía Nagisa haciendo un puchero.
-Es normal que se enfade-explicó Rei-Desde que se enteraron de que está saliendo con Rin-san, ustedes dos no lo han dejado en paz-los regañó-¿Qué hay de mal que salga con él?
-Todo-respondió secamente el pelinegro, guardó su almuerzo a medio comer, increíblemente ya no tenía ganas de comer caballa.
Llegó la hora de la práctica en conjunto y Rin estaba esperando ansioso, no sabía por qué pero, quería ver a Makoto y también ver la cara de celos que pondría Haruka al ver a su mejor amigo con él, Aiichiro estaba a su lado, por desgracia él no participaría esta vez, esto se debía a la lesión de su nariz. Los dos adolescentes se encontraban conversando cuando el grupo de Iwatobi llegó a su lado.
-¡Hermano!-Gou se acercó al tiburón para saludarlo.
-Ho…
-¡Gou-kun!-se acercó Mikoshiba interrumpiendo al pelirrojo-¿Cómo estás?
-Bien-sonrió dulcemente la chica ignorando la mirada de desaprobación que le daba su hermano-Mikoshiba-san ¿Podemos hablar sobre el plan de entrenamiento? Tengo algunas dudas al respecto.
-Claro, Ven conmigo-le sonrió el chico de ojos dorados, mientras que se alejaban del grupo.
-¡Esperen un…
-Oye Rinrin, nosotros también estamos aquí-fue interrumpido nuevamente por Nagisa.
-No me llames así aquí y ya lo sé-dijo molesto por no haber detenido a su hermana, fijó su mirada a los de Iwatobi-¿Qué hacen ahí parados? Vayan a cambiarse, Ai llévalos.
-¡sí!-contestó de forma animosa el menor-Vengan por aquí-les habló algo nervioso a los cuatro adolescentes.
Los chicos de Iwatobi siguieron al pequeño adolescente de pelo plateado, Rin miró a Haruka que estaba pasando por su lado y lo detuvo.
-¿Por qué estas usando eso?-se refería a las gafas de sol que el pelinegro traía puestas.
-Impongo estilo… imbécil-respondió más que molesto y siguió su camino.
-¿Qué mierda le pasa?-preguntó el tiburón a quien supuestamente era su novio.
-Está enojado por lo de nosotros-decía Makoto exhausto-Además está empezando a sospechar, no cree que seamos novios-dijo en voz baja.
-Entonces hay que hacerlo más creíble-le dio una sonrisa afilada mientras se acercaba peligrosamente al chico de cabello oliva.
-Vo-Voy a cambiarme-dijo nervioso el chico orca alejándose del depredador. Rin sólo rio por lo bajo, le gustaba poner nervioso a Makoto.
Las prácticas comenzaron, ambos equipos estaban a la par, Rei había mejorado bastante y ya no se quedaba tan atrás, las competencias más emocionantes eran la de Rin y Haruka, en especial por este último, su nado era más agresivo. Sin haber tenido algún inconveniente, las prácticas finalizaron con normalidad y ahora los únicos que estaban en la piscina eran los de Iwatobi, Rin y Aiichiro. Makoto aún estaba practicando mientras que los demás se encontraban descansando, por algún milagro de seres superiores, Haruka no estaba sumergido en el agua, solamente estaba sentado en el borde de la piscina dejando mojar sus pies. El depredador estaba tomando el tiempo al chico de ojos esmeralda y Ai estaba a su lado; el chico pelirrojo pensó en lo que le dijo Makoto, si Haruka realmente estaba sospechando, tendría que tomar medidas serias. Makoto terminó de dar la vuelta y volvió hacia Rin, había superado su tiempo anterior y Rin como buen novio, estaba orgulloso de él, le demostraría a Haruka que, él era el mejor partido que podría tener el chico de ojos esmeralda.
-¡Bien hecho Makoto!-lo felicitó el pelirrojo ayudándolo a salir de la piscina, y en el instante en que el adolescente le iba a agradecer, Rin acortó la distancia entre los dos y unió sus labios con los de Makoto creando así, un beso perfecto.
Aiichiro no podía creer lo que estaba viendo, debía ser una pesadilla, no podía ser real; el dolor que le provocaba su nariz fue reemplazado por las punzadas que le apuñalaban el pecho y en sus hermosos pares azules se asomaron pequeñas lágrimas que no podía dejar salir. Su amado Rin había besado a alguien que no era él, y era una tragedia.
Haruka no podía abrir más los ojos, presenciar aquél fatal acto le quemaba el alma ¿Cómo Rin se atrevía a besar a Makoto frente a él? ¿Cómo podía simplemente tocar sus labios así nada más? El pelinegro no era de las personas que lloraban, pero si podía enojarse y bastante, ahora se sentía absolutamente enfurecido, no toleraba verlos juntos, no soportaba ver a Rin, robarle al chico que él quería, porque hace poco tiempo, Haruka se dio cuenta de que estaba enamorado de su mejor amigo. Realmente deseaba que no fuera tan tarde para evitar, presenciar devastadores escenarios como este.
Nagisa y Rei sólo se quedaron mirando sorprendidos, ni el rubio se esperó este acontecimiento pero, debía decir que era una sorpresa agradable, en cuanto al chico de cabello azul se sintió algo avergonzado, sólo esperaba que ahora no molestaran aún más a su senpai.
Makoto no entendía absolutamente nada, lo único que sabía era que, su primer beso había sido robado y fue por Rin; no fue horrible ni repulsivo, la verdad es que no era tan malo y eso, lo asustaba.
Rin jamás espero que los labios del chico de ojos esmeralda fueran tan suaves ni que supieran tan bien, esto era un problema, un grave problema porque, cuando decidió fingir ser novios con Makoto, nunca pensó que podría gustarle tanto el serlo.
eso es todo por hoy! pobre Ai-chan sufrirá mucho. XDD
perdonen todos mis errores y también la demora! ¿de que pareja les gustaría ver más?
nos leemos el proximo fin de semana! sean pacientes n.n
Hasta entonces, se despide su servidora.
Airi.
¡muchos kissus llenos de amor virtual!
