¡Buenas noches! preciosa gente! tuvieron un sábado tranquilo?
quería publicar este capitulo el viernes en la noche pero mi sueño me venció y ahora lo estoy publicando a esta hora porque no estaba en casa.
bien, sobre los que nos concierne. este capitulo tuve que cortarlo, no quiero decir que el otro capitulo que viene sea la continuación, lo que pasa es que si ponía todo lo que quería escribir en este capitulo, no me quedaría mucho material para escribir el otro XDD lo siento, las excusas agravan la falta.
muchisimas gracias por todos los comentarios! me animan a seguir escribiendo! realmente amo a todas las personas que estan leyendo este fic.
debo decir que el publico de esta historia está bastante dividido, la mitad quiera a Makoto con Haru y la otra mitad lo quiere con Rin. no me lo esperaba! XD
bien no fastidio más. perdón por la tardanza.
disfruten de su lectura!
-No puedo creer esto-Makoto decía enfadado mientras caminaba de regreso a su casa seguido por un delfín y un tiburón quienes se encontraban adoloridos por los golpes recibidos-¿Enserio fue necesario todo eso?-el chico de ojos esmeralda seguía reclamando.
-Makoto…
-Fue culpa de Haru, él empezó-lo interrumpió el adolescente de ojos escarlata.
-No me importa quién empezó-se volteó a verlos-No debieron haberse puesto a pelear.
-Yo… Lo siento-dijo Haruka suspirando, le dolía su mejilla donde lo había golpeado el depredador.
-Pues, yo no lo siento-decía Rin arrogante, tenía el labio roto y le ardía. Estúpido Haruka, si no hubiera entrado, él y Makoto serían amigos más cercanos ahora-Nos interrumpiste en la mejor parte-el tiburón se había quedado con las ganas de saborear la exquisita lengua del muchacho.
Haruka sólo lo miro con recelo mientras que Makoto suspiraba, aún estaba nervioso por el beso que le había dado Rin, le agradeció mentalmente al pelinegro por haber interrumpido, no se quería imaginar que hubiera pasado después si nadie hubiera entrado; tenía algo de culpa, estaba claro, perfectamente pudo haber empujado a Rin lejos, perfectamente pudo haber detenido al depredador antes de que sus bocas se encontraran, perfectamente pudo haberse negado fingir ser el novio del tiburón, pero no lo hizo, lo aceptó, le permitió llegar más lejos y ahora no podía volver atrás. Matsuoka Rin le estaba provocando sensaciones que jamás había sentido en su vida, el chico de ojos carmín hacía que su corazón latiera el doble de rápido, cada vez que lo tocaba aun siendo de la forma más sutil, una corriente eléctrica le recorría por todo el cuerpo; todo esto lo asustaba, tenía miedo de los sentimientos que estaba desarrollando por Rin, estaba enamorado de Haruka pero, ¿Qué estaba pasando con sus sentimientos por el tiburón? El pelirrojo era su amigo, sólo su amigo y debería ser siempre así.
Siguieron caminando hasta llegar a la casa del chico orca, se volteó para enfrentar a sus dos amigos. Haruka miraba al suelo mientras que Rin lo atravesaba con su mirada depredadora, Matsuoka había quedado con demasiadas ansias de querer tocar y probar el cuerpo del chico de ojos esmeralda, romper los límites prohibidos y sacar lo mejor del adolescente que fingía ser su novio. No lo logró y no sabía si lo iba a conseguir algún día, no tenía una verdadera forma de explicar lo que le estaba pasando con Makoto; el muchacho de pelo oliva hacía que sus hormonas se revolucionaran en un segundo, esto sólo le pasaba con Aiichiro, la inocencia de ese niño era como una trampa a la que le gustaría caer sin dudar. La gran diferencia entre Nitori y Tachibana era que, con el pequeño adolescente de hebras plateadas, Rin podía controlarse, domar sus instintos más primitivos, detenerse en el momento indicado y no llegar más lejos, en cuanto a Makoto, el tiburón sólo pensaba en devorar al chico de ojos esmeralda, en tenerlo en su poder y escuchar la dulce voz pronunciar su nombre de la forma más sensual que nadie pudiera oír ¿Qué era lo peor de todo? Rin sabía de los sentimientos de Makoto hacia Haruka y se sentía culpable; nunca creyó que podía enamorarse de Makoto, no debía enamorarse de él, no quería sentir algo tan profundo y comprometedor como el amor, sin embargo, muy dentro de él, lo deseaba. Deseaba enamorarse del adolescente que estaba parado frente a él, quién en su mirada fluían miles de sentimientos que le eran imposibles de percibir.
-Debo irme- dijo el pelirrojo con su voz seria-Nos vemos Makoto-quería dar un paso adelante y robarle otro beso, no lo hizo. Dirigió su mirada a Haruka quien tenía la vista pegada en la pequeña tumba del pez que le había pertenecido a la orca, retuvo un suspiro y se marchó. No se detuvo un segundo en mirar atrás, estaba molesto, enojado, frustrado o simplemente desanimado, no lo sabía con seguridad, sólo tenía que calmarse, había sido un día muy movido.
Makoto no alcanzó a despedirse y mucho menos a disculparse, todo el plan se había arruinado, todo terminó de forma desastrosa.
-Haru-le llamó suavemente encontrándose con la mirada oceánica de su mejor amigo, sabía que le estaba pidiendo disculpas con ella-No tenías que haber golpeado a Rin.
-No… Pude evitarlo-frunció el ceño y desvió la mirada ¿Tenía que hablar de esto ahora? Haruka tenía algo mucho más importante que decirle.
-¿Por qué lo hiciste?-preguntó el chico orca.
-Porque…-¿Cómo decirle que lo hizo por celos, porque Rin lo había besado y no lo soportaba?
-Son amigos, pasaron por muchas cosas para que se reconciliaran-Makoto bajó la mirada, la pelea entre Haruka y Rin era su total culpa-Ya es tarde-suspiró cansado.
-Makoto-el pelinegro tenía que decirle lo que sentía por dentro.
-Creo que…
-Escucha, yo…
-Deberías irte-sentenció el chico de cabello oliva silenciando totalmente al delfín-Mañana hablaremos con más calma-le sonrió. Haruka lo miró por unos segundos y asintió, Makoto se había negado a escucharlo.
-Descansa-dijo Haruka y sin más que decir se alejó del lugar. Makoto se quedó mirando la espalda del nadador, no quería que el delfín se fuera, necesitaba estar a su lado, pedirle a gritos que lo abrazara y lo amara, pero si lo hacía, su confusión aumentaría aún más. Entró a su casa y cerró la puerta apoyándose en ella, se deslizó en esta hasta caer sentado en el suelo, suspiró y se revolvió el cabello con desesperación; nunca se había sentido tan incómodo como hoy, sus nauseas volvieron y esta vez no fue por las escenas de la película que había visto.
Haruka detuvo el agua cuando la bañera estaba llena de ella, se hundió en su preciado líquido para poder relajarse, todo su cuerpo estaba adolorido por los golpes que le habían dado. No se arrepentía de haber golpeado a Rin e incluso lo volvería a hacer si lo veía poner su boca sobre la de Makoto otra vez, no podía permitir que la relación de esos dos avanzara más, recuperaría a su amigo y le diría que lo amaba; Rin podría irse al diablo, no le importaba. Ahora lo único que le importaba a Haruka era su amado chico orca. Soltó un gran suspiro mientras naufragaba en su mundo acuático, quería besar a Makoto como Rin lo hizo, apresar su cuerpo contra el suyo y no soltarlo jamás, embriagarse con su olor, nadar con él en los sentimientos más profundos de sus corazones y romper aquella amistad para provocar el más hermoso romance que podría tener. Eso quería lograr con Makoto, no importaba como lo iba a hacer pero, no descansaría hasta conseguirlo.
Aiichiro entró a su habitación suavemente para no destrozar el silencio de aquella noche, ya era muy tarde, la película había resultado más larga de lo común. Cerró la puerta silenciosamente pero la voz del depredador, rompió toda aquella tranquilidad que invadía el lugar.
-¿Dónde estabas?-preguntó de forma severa el pelirrojo que se encontraba sentado en su cama, había tomado un baño y tenía una toalla sobre la cabeza. Miró a Nitori quién se había asustado por la repentina pregunta.
-Salí a dar un paseo-dijo algo cohibido el adolescente de preciosos ojos azules.
-¿Con quién?-le clavó la mirada. El muchacho más pequeño se sintió algo incómodo por la penetrante mirada que lo asechaba en la penumbra de la habitación.
-Con el capitán…-contestó como si estuviera a punto de recibir una reprimenda de su padre.
Rin se levantó abruptamente de la cama y se acercó al menor hasta acorralarlo contra la puerta, Makoto había despertado el lado carnívoro de Rin, necesitaba alimentarlo y la única presa que tenía para devorar en ese momento era Aiichiro. El pequeño lo miró con algo de miedo a medida que el pelirrojo se iba acercando más a él, todo pasaba en cámara lenta para el chico de cabellos plateados. El depredador lo miraba con desesperada gula, lo tomó de la muñeca lo lanzó sobre la cama y cayó encima de él, todo en una maniobra tan peligrosa, tan seductora y tan culpable pero, los arrepentimientos sólo tenían permitido acuchillarlo después.
-Rin-senpai…-Aiichiro no se movía, ni siquiera tenía idea de cómo podía respirar o su corazón latir, estaba congelado por los infiernos escarlata del adolescente que estaba arriba de él, el chico quería huir, escapar de la prisión en la que estaba, tenía miedo de ser cazado-¿Le… Sucede algo?
El tiburón sólo lo miró por unos minutos para recorrer con su mirada todo el cuerpo del menor, se acercó lentamente al cuello del muchacho respirando su aroma, era dulce, una fragancia suave y deleitosa, pero no lo enloquecía como la esencia de Makoto, aun así siguió con sus acciones provocativas, estaba hambriento y tenía que saciar su apetito como sea. Besó el blanco cuello una y otra vez, recorrió con su lengua toda la piel hasta llegar a la clavícula, se encargaría de dejarle una marca que no desaparecería en días. Aiichiro tenía los ojos cerrados y respiraba jadeante, no entendía nada de lo que estaba pasando, Rin lo estaba tocando, había tenido sueños donde esto pasaba pero ahora era distinto; no había palabras de cariño ni tampoco besos suaves y llenos de sentimientos. No había amor.
-Ai…-suspiró y deslizó su mano por debajo de la camisa del menor, Nitori se estremeció ante el tacto, no estaba acostumbrado a que lo tocasen así. El depredador tocaba la suave piel como si aquel pequeño cuerpo bajo él, le perteneciera. Paró en seco ¿Qué se suponía que estaba haciendo? El adolescente de preciosos ojos azules no le pertenecía. Aiichiro no merecía ser la victima de su hambruna, no podía aprovecharse de él ni utilizarlo sólo porque no pudo llegar más lejos con el chico orca. Ai tenía que ser amado como se debe, y él por desgracia, no podía hacerlo aunque lo intentara-Perdóname, no sé lo que me pasó-se quitó de encima del menor, sentándose en el borde de la cama-Lo siento… Yo no quise-seguía disculpándose.
-Tranquilo Rin-senpai-también se sentó y miró nervioso al depredador-Está bien.
-¡No lo está!-alzó la voz irritado-Ai, no debí haber hecho eso.-lo tomó de los hombros.
-Todo está bien si… Es Rin-senpai-le sonrió al mayor. Matsuoka lo abrazó estrechándolo en sus brazos mientras seguía disculpándose por su actitud. La noche fue el gran espectador de este escenario, donde por primera vez veía a un depredador, un carnicero por excelencia, entregarle cariño a su presa en vez de despedazarla. Pero había que tener cuidado, no confiarse, Rin era un cazador, y como todos ellos, podría ser muy dañino.
Haruka abrió los ojos en cuanto la luz del sol invadió su habitación, estuvo metido en el agua casi toda lo noche, apenas había dormido dos horas y tenía unas ojeras muy marcadas, quiso volver a dormir y caer nuevamente a los brazos de Morfeo, pero le era imposible. Se levantó con mal humor, lo bueno es que ese día era domingo y no tenía que ir a la escuela, lo malo es que no había práctica para poder nadar. Bajó las escaleras sin ánimos, aún le dolía su cuerpo, debía admitir que Rin era un buen luchador, demasiado bueno para su gusto. Miró su celular que estaba abandonado en la mesa, quería llamar a Makoto y saber cómo se encontraba, saber si había dormido como un bebé o se había desvelado tortuosamente como él; simplemente quería escuchar su voz. Tomó el teléfono y buscó entre sus contactos el número de su amigo, quería llamarlo pero en el último minuto se arrepintió, era muy temprano todavía para molestarlo, volvió a dejar su celular donde estaba y a los segundos de haberlo dejado, empezó a sonar; era Makoto quién lo estaba llamando, no esperó ni por un instante, rápidamente tomó el teléfono y contestó.
-Makoto…-esperó a escuchar la dulce voz de su amigo.
-Lo siento… ¿Estabas dormido?-decía desde la otra línea el muchacho de ojos esmeralda.
-No, ya estaba despierto-se preocupó, la voz de Makoto no sonaba como siempre-¿Pasa algo?
-¡Nada!-se apresuró a decir el menor-Sólo quería saber cómo estabas-rio nervioso.
-No eres bueno mintiendo-suspiró el pelinegro-¿Qué sucede?-insistió.
-¿Puedo ir a tu casa?-Makoto estaba actuando extraño y eso no le gustaba al mayor.
-No tienes que preguntar-frunció el ceño, ¿Qué le pasaba al chico de orbes esmeraldas?
-Entonces, ¿Puedo ir ahora?-volvió a preguntar el adolescente de cabello oliva haciendo que Haruka se exasperara.
-Sólo ven ya-el pelinegro se sobó las cienes, le dolía la cabeza, tal vez no debió estar tanto tiempo en el agua.
-Gracias, está poniéndose algo helado aquí-el delfín no podía ver a su amigo pero, podría decir que estaba diciendo esto sonriendo como un idiota.
-Makoto ¿Dónde estás?-bien, ahora si estaba de verdad preocupado.
-Estoy sentado en las escaleras, afuera de tu casa-contestó la orca. Haruka salió rápidamente de la casa aun con el teléfono en mano, cuando estuvo afuera un golpe de aire frío lo atacó, Iwatobi era bastante helado en la mañana, no podía creer que Makoto se encontraba afuera a esta hora. Corrió hacia las escaleras y efectivamente ahí se encontraba su mejor amigo, quien le daba una sonrisa, no perfecta ni hermosa, era una sonrisa bastante arruinada y lamentable, en realidad, Makoto era el desastre en persona. Tenía unas ojeras peor que las de Haruka, tenía los ojos rojos e hinchados y su hermosa piel tenía una palidez muerta.
-¿Qué haces aquí?-sí, absolutamente estaba preocupado-¿Estás con pijama?-el pelinegro miraba al chico que estaba usando su pijama favorito, cada vez que se quedaba a dormir a la casa de Makoto, se lo ponía, y no era porque le encantaba como le quedaba ni porque podía impregnarse con el aroma de su mejor amigo.
-Quería tomar un poco de aire fresco-se encogió de hombros.
-No puedes estar aquí así ¿Tu madre sabe que estás acá?-se sentó a su lado mientras lo inspeccionaba con sus ojos oceánicos.
-Mis padres no están, salieron el viernes con mis hermanos a acampar-sus bosques esmeraldas se encontraron con los mares profundos de Haruka-Deberías haber visto el amanecer, fue hermoso.
-¿Amanecer? ¿Cuánto tiempo has estado sentado aquí?-lo tomó de los hombros.
-Creo que desde las cinco o más temprano, no lo recuerdo-Makoto no se encontraba nada de bien.
-Vamos a casa-lo tomó del brazo y lo llevó adentro-No entiendo, ¿Cómo pudiste estar todo este tiempo afuera?
-No podía dormir-se excusaba el menor mientras entraba a la casa del delfín-Tenía pesadillas-y así era, cada vez que el adolescente de ojos esmeralda cerraba los ojos, se imaginaba a un tipo el doble de alto que él con una motosierra queriendo matarlo de la forma más sádica posible.
-Si estabas solo, ¿Por qué no me llamaste?-un secreto que tenían los dos nadadores era que, cuando Makoto tenía una pesadilla, llamaba a Haruka y este lo tranquilizaba-Te pude haber ido a acompañar.
-No quería molestarte-se sentó en el sillón, su cuerpo temblaba tenía demasiado frío y no se le pasaba.
-Makoto ¿Te sientes bien?- el adolescente que sufre de hidrofilia miraba como el cuerpo de su amigo tiritaba-Ve a la cama.
-Descuida Haru, estoy bien-¿Cómo podía decirle eso con tal aspecto?
-Iré a buscarte una manta-suspiró resignado.
-Perdón por molestarte-alzó la voz haciendo que saliera algo ronca.
-Ya cállate-decía el pelinegro mientras subía las escaleras. Muy dentro de él, estaba feliz por tener a Makoto a su lado y cuidar de él. Haruka le entregó la manta y se dirigió a la cocina para preparar el desayuno, tenía sueño pero ya no dormiría, ahora tenía que atender a su precioso amigo-¿Tienes hambre?-asomó la cabeza para ver al menor que estaba completamente envuelto en la manta y apenas se podía ver su rostro.
-No, estuve vomitando casi toda la noche y no creo que mi garganta pueda soportar que algo pase por ella.
-Eres un idiota, no tenías que haber ido a ver esa película con Rin y mucho menos haberte quedado afuera en la madrugada-eran muy pocas veces las que Haruka regañaba a Makoto.
-Lo siento-se disculpó, pudo oler la caballa friéndose y las náuseas le volvieron, corrió rápidamente al baño de Haruka, si seguía así, vomitaría hasta sus órganos. Cuando volvió, vio a Haruka de pie que lo miraba severamente.
-Voy a hacer la cama para que te acuestes-se fue a su habitación-bébete el té que está en la mesa, te hará sentir mejor-Makoto tomó la taza entre sus manos, estaba caliente y lo ayudó con el frío. No sólo las pesadillas le prohibieron dormir, también fue la confusión de sentimientos que estaba sufriendo, sin duda terminaría por tener una crisis emocional por culpa de los dos adolescentes que tenía de amigos. Haruka bajó después de unos minutos, el chico orca estaba sentado en el sillón tomando su té-Vamos, está lista.
-No quiero ser una carga, Haru-se levantó y siguió a su amigo por las escaleras.
-No lo eres, ya deja de ser tan modesto-le reclamó el mayor.
-Lo siento-se disculpó.
-No te disculpes-frunció el ceño molesto.
-Perd…-iba a disculparse nuevamente pero Haruka lo miró enojado. Era mejor quedarse callado, se acostó en la suave cama, miró al delfín que estaba sentado en el borde de la cama observándolo; fijó su vista en la mejilla hinchada del pelinegro y recordó todo lo ocurrido en ese baño. Haruka se había abalanzado encima de Rin provocando que cayeran al suelo, a los ojos de Makoto parecía una vulgar pelea de gatos, no importaba cuanto les dijera que se detuvieran porque no lo escuchaban, era una situación bastante incomoda, ya veía que se iban a sacar sangre. Todo esto se detuvo cuando por casualidad un chico entró al baño y vio la desastrosa escena, llamó a los guardias quienes separaron inmediatamente a ambos adolescente y los llevaron ante la gerencia ¿Cuál fue el resultado? Haruka, Rin y Makoto quedaron vetados del cine por tres meses, por provocar desórdenes, era injusto porque Makoto no había hecho absolutamente nada y había acabado castigado igual, ahora no iba a poder llevar a sus hermanitos al cine-¿Aún te duele?-acarició la mejilla golpeada.
-Estoy bien-Tomó la mano que lo acariciaba y la sostuvo entre las suyas-Lamento si te hice sentir mal y… arruinar tu cita-desvió la mirada.
-No importa-se sentó con algo de dificultad-¿Por qué no olvidamos lo que pasó?-le sonrió.
-De acuerdo…-dirigió su mirada en los labios de su amigo y necesitaba poseerlos-Makoto…-se inclinó para besarlos.
-Haru no…-lo único que logró besar el delfín, fue la mejilla del menor, suspiró exasperado apoyando su frente en el hombro del más alto. Él no era Rin, no podía ser tan impulsivo como lo era el tiburón, si iba a besar a Makoto, tendría que ser con la propia voluntad de la orca.
-duérmete, necesitas descansar-se levantó y quiso dirigirse a la puerta pero la mano del adolescente de hermosos ojos esmeralda lo detuvo.
-Tú también tienes que dormir ¿Verdad?-Con la poca fuerza que tenía, jaló a Haruka a la cama logrando que quedara acostado a su lado-¿Por qué no dormimos juntos? Aunque sea por un rato-sus miradas se encontraron y quedaron hipnotizadas, había tantos sentimientos callados entre ellos que pedían a gritos salir. El nadador más alto cerró los ojos y se acurrucó en el pecho de Haruka, era normal que cuando estaba enfermo se pusiera más cariñoso, al delfín no le molestaba para nada; se atrevió a usar un brazo para abrazarlo y el otro para acariciar las hebras de color oliva, estaba a punto de caer dormido cuando un olor a quemado lo hizo levantarse abruptamente provocando quejas del menor; se había olvidado de la caballa. Bajó corriendo las escaleras, casi se cae por la rapidez, llegó a la cocina y alcanzó a apagar el pescado antes de que causara un verdadero desastre, ahora estaba enojado, su desayuno estaba totalmente desecho. Se iba a sentar a fastidiarse solo, pero recordó que Makoto lo estaba esperando para dormir, no iba a dejar pasar una oportunidad de estar tan cerca del adolescente más joven. Sonrió y subió a su habitación, Makoto no era para Rin, podrían ser grandes amigos o lo que quisieran pero jamás novios, ese tenía que ser el papel de Haruka en la vida de su amado chico y se encargaría de demostrárselo.
les gustó? está vez fue más Rintori y HaruMako.
sobre la hermosa gente que me pide lemon, yo nunca he escrito uno O.O no sabría si me saldría bien y no quiero arruinar la historia intentándolo.
perdón todos los errores! aunque ustedes no lo crean aun soy principiante en esto.
es todo, me voy! nos vemos el próximo fin de semana.
hasta entonces, se despide su servidora.
Airi.
¡muchos kissus llenos de amor virtual!
