son exactamente la 2 am así que ya es domingo, creo que serían unos buenos días!

perdonen la demora! a que pensaban que este fic lo había dejado botado! descuiden, no me gusta dejar las historias inconclusas.

es sorprendente como la mitad de las personas que leen esta historia odiaron el capitulo anterior mientras que la otra mitad lo amó. debo decir que me divierte mucho este contraste XDD

eso sí, no entiendo por qué odian tanto a Ai-chan D: yo lo encuentro muy tierno XD

gracias a todas las criaturas preciosas que comentan! hacen a esta chica feliz!

Vamos con el capitulo! no lo revisé así que puede que tenga errores (muchos)

es todo! no molesto más

disfruten de su lectura.


El día había llegado a Iwatobi, Haruka se levantó con pereza, se dirigió a tomar su baño matutino de tres horas y esperaría a que llegara Makoto a sacarlo de la bañera pero, detuvo todos aquellos pensamientos de su rutina cuando recordó que el hermoso chico de ojos esmeralda estaba enfermo; si no se encontraba bien, entonces no vendría a buscarlo, tampoco caminarían juntos a la escuela ni almorzarían juntos y absolutamente al final del día no nadarían juntos, en pocas palabras, el día sería una total tortura. Aún recordaba vívidamente los preciosos momentos que compartió con su mejor amigo, con tan sólo sentirlo a su lado, el alma le volvió al cuerpo; para Haruka, sentir el calor del adolescente más joven envolver su corazón y que su calmada respiración colisionara contra su cuello, le provocaba un sentimiento de satisfacción que no podía explicar con simples y torpes palabras. No recordaba cuantas horas habían dormido abrazados, lo único que tenía claro era que no había tenido un descanso así en mucho tiempo, él fue el primero en despertar, no se movió ni un centímetro ni tampoco tenía intenciones de separarse de su amigo, sólo se quedó observándolo por quizás minutos u horas, la verdad es que no le importaba el tiempo, estaba feliz por tener a Makoto en sus brazos y no en los de Rin. Haruka no creía en el amor de Rin hacía Makoto, el pelirrojo era un tiburón que le encantaba destrozar a sus presas y por Makoto lo único que podría sentir sería una atracción física, una pasión carnal o un deseo culpable, pero sincero amor, jamás. No lo acriminaba por eso, cualquiera en su sano juicio sabía que el precioso chico de sonrisa perfecta, era una presa que nadie evitaría devorar sin embargo, Makoto no era un trofeo que podrían reclamar como suyo, tenían que aprender a amarlo como se merecía, entregarle todo y si eso no era suficiente, hacer lo imposible para que el hermoso nadador tuviera siempre la preciosa sonrisa de la que todos se enamoraban; Haruka no sabía si podía entregarle todo el amor que necesitaba la orca, pero trataría de hacerlo o moriría en el intento, se arriesgaría por su único amor.

Salió de la bañera después de una hora, ya había asumido que Makoto no iría a la escuela, sería un idiota suicida si iba en tal estado, después de haber pasado todo el día juntos, tuvo que prácticamente cargarlo hasta su casa y dejarlo en su cama, no quería dejarlo solo pero la orca insistía en que estaba bien, así que no tuvo más remedio que abandonarlo; la noche, muy diferente al día, fue angustiosa para el delfín, le faltaba la calidez de su amigo, tuvo el celular a su lado y estuvo pendiente de él toda la noche por si Makoto lo llamaba, ya entrada la madrugada pudo encontrarse con sus sueños. No era invierno pero, envuelto en sus sabanas, Haruka sentía que se congelaba.

Preparar el desayuno era aburrido, comerlo era aburrido, vestirse para la escuela era aburrido, todo, absolutamente todo, era aburrido sin Makoto, este era uno de esos días donde el delfín deseaba que acabara lo más rápido posible. Salió de la casa con total calma, el silencio que lo rodeaba lo abrumaba, bajó las escaleras sin prestarle atención al mundo, el exterior perdía todo interés cuando Makoto no estaba en él, decidió pasar por la casa de su amigo para preguntarle a su madre como estaba, sus pasos se detuvieron cuando una voz algo ronca lo llamó.

-Saliste temprano Haru- decía Makoto cerrando la puerta de su casa y acercándose al mayor-Justo ahora iba a buscarte-le sonrió.

-¿Qué haces con el uniforme puesto?-Makoto realmente era un estúpido desinteresado, a leguas se notaba que estaba mal.

-¿Ir a la escuela?-ladeó la cabeza confundido.

-¿Cómo vas a ir?-lo miró molesto-Estás enfermo.

-Ya me siento mejor-el adolescente de ojos esmeralda le sonrió con dulzura, tenía las mejillas sonrojadas por la fiebre.

-No te creo-se cruzó de brazos-Vuelve a tu casa y métete en la cama.

-No voy a faltar a la escuela Haru, no es para tanto-hizo un puchero. Haruka suspiró resignado, no le llevaría la contraria a su amigo en ese estado.

-Eres un idiota-Haruka comenzó su camino a la escuela-Vamos.

-Es lindo de tu parte-Makoto caminó a su lado.

-¿Qué cosa?-desvió la mirada para no encontrarse con los hermosos orbes esmeralda.

-el que te preocupes por mí-dijo con sinceridad.

-Tengo que hacerlo, ya que tú no lo haces-un leve sonrojo apenas notable se asomó en las mejillas del pelinegro.

-Gracias-Le dolía la cabeza, la garganta le ardía, no respiraba bien y las asquerosas náuseas no lo dejaban en paz, pero ignoraba todo esto, sólo por estar al lado de Haruka, él también lo extrañó por la noche.

Caminaron en un silencio cómodo, por lo general Makoto se iba hablando todo el camino y Haruka lo escuchaba paciente pero, hoy el chico orca no tenía los ánimos suficientes para hablar. El adolescente adicto al agua miraba al más joven detenidamente, estaba preocupado, ya veía que la orca se desmayaba a mitad de la calle, clavó su vista en la mano ajena que rozaba suavemente con la suya, quería entrelazar sus dedos con los de su amigo y sentir la agradable calidez que le brindaría esa hermosa unión. Podía hacerlo, sólo tenía que tomarle la mano y listo, no era mayor esfuerzo ni tampoco peor crimen que el que había cometido Rin con besarlo. Con gran valor decidió mover su mano pero justo cuando iba a atrapar la de su amado chico, este la esquiva para ocultar un bostezo; bien… Podía intentarlo de nuevo, nuevamente con todo su valor, quiso capturar la mano del muchacho de sus sueños y otra vez no lo logró ya que, en el preciso instante que en que iba a tomarla, el celular de Makoto comenzó a sonar y el chico instintivamente lo sacó de su bolsillo para verlo. Haruka suspiró exasperado ¿Era necesario ocupar la misma maldita mano para todo? ¿Simplemente no podía ocupar su mano izquierda en vez de la derecha? Aún le quedaba otra oportunidad, por tercera vez, Haruka ya con el valor de todo el mundo y universo, acercó sigilosamente su mano a la de Makoto, sólo necesitaba un movimiento ágil, sencillo, sin demoras. El delfín ya saboreaba la victoria, un poco más y la mano de Makoto iba a ser amarrada con la suya, la orca ni se inmutaba de todos los esfuerzos que estaba haciendo el delfín por tomar su mano, Haruka sonrió para sus adentros, esta batalla ya le tenía ganada, ahora con mucha confianza de sí mismo, apretó su mano contra la de Makoto, cerró los ojos y disfrutó de la dicha de sentir la calidez…. Que no sentía por ningún lado, ni tampoco sentía la mano de Makoto, Haruka en vez de tomar la mano de su chico, agarró su chaqueta y ahora el adolescente de preciosos ojos esmeralda lo miraba extrañado.

-¿Qué pasa?-preguntaba el más alto.

-Nada…-soltó el agarre de la chaqueta de su amigo y desvió la mirada.

-Sabes, desde que Mamá piensa que tú y yo estamos saliendo, no deja de preguntar por ti-decía divertido el menor.

-Tal vez… Deberíamos salir de verdad-susurró el mayor con un leve sonrojo.

-Lo siento ¿Qué dijiste?-miró confundido al delfín al no entender lo que había dicho.

-No dije Nada-aclaró rápidamente-Makoto… ¿puedo preguntarte algo?

-Claro-le dio una hermosa sonrisa de esas que sólo podía entregar él.

-¿Realmente estás enamorado de Rin?-Makoto detuvo su andar inmediatamente, esa era una pregunta que no podría contestar fácilmente. Si se debía a su promesa, él contestaría que sí, aún a pesar de faltar a la verdad, ahora si contestaba con sinceridad, tampoco lo negaría. El adolescente de cabello oliva estaba sintiendo cosas por Rin que traspasaban la amistad, estaba sufriendo de sentimientos que no podía olvidar y cada minuto que pasaba al lado del depredador, estos se hacían más fuertes, casi tan fuertes como los que sentía por Haruka.

-Rin… Es mi novio-era mentira para él pero, para los demás se trataba de la verdad.

-¿Pero lo amas?-Haruka podía sentir la incomodidad del más alto, sabía que detrás de esas palabras, se estaban ocultando cosas.

-¿A qué viene ese tipo de preguntas, Haru?-bien, ahora consiguió que su dolor de cabeza aumentara.

-Sólo…Quiero saber-no lo entendía, el delfín no entendía por qué la orca le costaba tanto contestar unas simples preguntas.

-Yo…-mentirle a su mejor amigo era un delito, pero romper una promesa también lo era-Haru, si no amara a Rin, no saldría con él-se sobó las sienes, no quería seguir hablando de este tema-Me duele la cabeza ¿Podemos dejar de hablar de esto?

-Como quieras-contestó molesto, no hablaron más en lo que quedaba de camino.

Rin despertó por los rayos de luz que se infiltraban en la habitación, ese día no tenía clases así que podía dormir hasta la hora que quisiera, había tenido un sueño no tan inocente con cierto chico de preciosos ojos esmeralda, Makoto simplemente se apoderó de la mente del tiburón, toda la noche estuvo pensando en él, soñando con él, extrañándolo. No quería admitirlo, no quería aceptarlo, no quería reconocer, confesar que su corazón estaba empezando a tener un dueño. Tomó su celular y buscó entre sus contactos al adolescente de cabello oliva, quería saber de él, necesitaba verlo, sentir sus labios contra los suyos otra vez y su cuerpo estremecerse bajo su toque; le mandó un mensaje preguntando como había amanecido, tal vez aún estaba enojado por la noche del sábado, se había comportado como un idiota al haberse peleado con Haruka pero, fue el delfín quién lo había golpeado primero, él sólo se los devolvió. A pesar de todo eso, tenía que haberse disculpado con su lindo novio falso, se levantó con pereza, dirigió su vista a la cama que le pertenecía a su pequeño compañero, a diferencia de él, Aiichiro tenía que ir a clases, con él también se había comportado como un gran idiota, se sentía culpable a pesar de que se disculpó con él en reiteradas ocasiones; el hermoso niño de hebras plateadas le repetía que no tenía importancia pero Rin sabía que sus acciones lo habían afectado en demasía, ya sabía que Nitori tenía sentimientos por su persona y jugar con él así, le pesaba. No quería lastimar al pequeño de frágil cuerpo, como le encantaría amarlo de la forma en que el chico de ojos turquesa lo amaba, entregarle el cariño que tanto deseaba pero, los sentimientos que tenía por Makoto, ese deseo irremediable de tenerlo, le eran imposible de ignorar. Dejó escapar de sus labios un largo suspiro, iría a visitar al chico orca, se disculparía con el como corresponde y tal vez con Haruka, después de todo no tenía nada mejor que hacer.

Makoto estaba haciendo grandes esfuerzos por prestar atención al profesor, cosa que le costaba demasiado hacer. Haruka en vez de mirar por la ventana lo miraba a él preocupado, le había dicho que fueran a la enfermería pero la orca se negaba rotundamente, el pelinegro se arriesgó y le dijo a su amigo que no se preocupara, porque se encargaría de poner atención por él, acción que agradeció el menor. Era hora del receso, Haruka y Makoto no se habían movido de sus asientos, el primero por quedarse acompañando a su amigo y el otro por que se sentía fatal, Nagisa y Rei, siendo este arrastrado por el pingüino, entraron al salón en busca de sus amigos.

-¿Cómo están Haru-chan, Mako-chan?-preguntaba Nagisa con demasiada energía.

-Nagisa no grites, Makoto está enfermo-decía el mayor de todos mientras observaba a su precioso chico dormir, sobre la mesa.

-Eso no es bueno, Gou-chan quería hablar con él-el rubio se sentó frente al adolescente de orbes esmeralda.

-¿Qué cosa?-el delfín miró interrogante al menor.

-Bueno, estaba planeando un nuevo campamento…Haruka-senpai-Rei sabía que esa idea no le iba a gustar a su superior, malos recuerdos tuvieron del campamento pasado.

-De ninguna manera-dijo tajante el chico de ojos oceánicos.

-Espera Haru-chan, el campamento será en conjunto con Samezuka, podemos usar su piscina, no estaremos en el aire libre, así que Mako-chan estará bien-Nagisa miraba suplicante al pelinegro, iba a ser difícil convencerlo.

-Dije que no-Haruka no podía ni pensar en volver al lugar donde casi pierde a su mejor amigo.

-Yo estaré vigilando a Rei-chan para que no haga ninguna estupidez-el rubio se aferró al brazo del adolescente de lentes.

-No voy a hacer ninguna estupidez-se quejó Rei avergonzado, la verdad es que no le entusiasmaba mucho ir de nuevo de campamento, también estaba preocupado por Makoto.

-No voy a cambiar de opinión-se cruzó de brazos obstinado.

-Pero Haru-chan-hizo un puchero el más pequeño.

-No insistas-el delfín no iba a caer en los encantos del pingüino.

-Está bien Haru-dijo Makoto refregándose los ojos, había escuchado toda la conversación.

-Ah, Makoto-senpai, lo siento lo despertamos-se disculpaba Rei.

-No te preocupes-le sonrió el más alto.

-¿Entonces estás de acuerdo con lo del campamento?-Nagisa miró con brillos en los ojos al chico frente suyo.

-Yo…

-No-Lo interrumpió el pelinegro.

-Haru, usaremos una piscina, no estaremos en el mar-Makoto trataba de razonar con su amigo pero parecía que no funcionaba.

-Makoto estás delirando-lo miró enojado-¿Acaso no recuerdas lo que pasó?

-Si lo recuerdo Haru, pero no tiene por qué repetirse-le habló con suavidad.

-Exacto no se va a repetir-Haruka se levantó de su asiento y salió del salón.

-Parece que Haru-chan no se levantó de buen humor-decía Nagisa, no se esperaba una reacción así del delfín.

-Creo que puedo entenderlo un poco-suspiró Rei.

-No se preocupen chicos-le sonrió el adolescente más alto-Iremos al campamento.

-¿Makoto-senpai, está seguro?-preguntó Rei incrédulo, era la primera vez que la orca no le hacía caso a Haruka.

-Sí Mako-chan, Haru-chan dijo que…

-Sé lo que dijo Haru-lo interrumpió el mayor-Y también sé que se va a enfadar conmigo pero, es una oportunidad que tal vez no podamos tener en algún tiempo.

El día transcurría lento para Makoto, debería haberle hecho caso a Haruka y haberse quedado en casa, estaban en medio de la clase de biología cuando las asquerosas náuseas le volvieron de forma horrible, trataba de calmarlas respirando lentamente pero le era imposible, tenía que vomitar.

-Makoto ¿Estás bien?-le preguntó en un susurro el chico que sufre de hidrofilia.

-No…-logró contestar el de ojos verdes.

-¿Quieres ir a la enferme…

Haruka no logró terminar su pregunta cuando Makoto salió corriendo del salón llamando la atención de todos los presentes que de inmediato pusieron sus miradas en el delfín, tratando de decirle con ellas que ¿Qué le había hecho al muchacho precioso, dulce, amado por todos y ultra sexy? Hasta el profesor lo miraba feo, el adolescente de ojos oceánicos salió del salón ignorando las miradas acusadoras de sus compañeros y fue tras su mejor amigo, se dirigió al baño donde se encontraba la orca tomando agua desesperadamente.

-Makoto vamos a la enfermería-lo agarró del brazo.

-Está bien Haru, sólo tenía ganas de vomitar-se excusaba el menor. Haruka no le hizo caso y llevó a su amado chico a la enfermería, estaban entrando cuando la enfermera salió.

-¿Los puedo ayudar en algo?-les dijo amablemente la mujer a los dos adolescentes.

-Sí, mi amigo no se siente bien-le contestó Haruka en tono frío-¿Puede descansar aquí?

-¿Qué es lo que tienes cariño?-la enfermera miró al más alto poniendo su mano en la frente del menor-¡Pero si estás ardiendo en fiebre!

-Descuide no es…

-Vamos tenemos que bajarte la temperatura-decía la mujer arrastrando a Makoto dentro de la enfermería-Acuéstate en la camilla-Makoto resignado obedeció a la enfermera.

-Estoy seguro que no es para tanto-el chico orca trataba de bajarle la gravedad al asunto.

-Una fiebre no se puede tomar a la ligera-lo regañaba la fémina mientras le ponía un termómetro bajo el brazo-Ahora debo ir a dejar unos papeles, quédate aquí y trata de dormir un poco.

-Disculpe ¿Puedo quedarme con él?-Haruka miró suplicante a la mujer quien le sonrió dulcemente.

-Claro-le revolvió las hebras negras-Después de unos minutos debes quitarle el termómetro.

La enfermera salió del lugar dejando a los dos jóvenes solos, Haruka se sentó al lado de su amigo pasando su mano por los suaves cabellos, Makoto suspiró ante las caricias del pelinegro, se sentía relajado con él.

-Haru, sobre lo del campamento…

-Creí que ya lo habíamos dejado en claro-suspiró el hermoso chico de ojos oceánicos.

-Haru, yo ya acepté-se sentó pero lo hizo de una forma tan brusca que no pudo evitar marearse.

-Idiota, no te muevas así tan de repente-Lo tomó de los hombros-¿Cómo es eso de que aceptaste? No puedes pasar por lo mismo, entiéndelo-Haruka lo miró molesto, estaba perdiendo la paciencia con Makoto.

-No va a pasar, Haru iremos igual-Makoto desvió la mirada para no encontrarse con los intensos y profundos mares que lo miraban enojado.

-¿Por qué quieres tanto ir?-el delfín dijo serio-¿Quieres estar con Rin?-esta era la verdadera razón por la que el adolescente adicto al agua estaba tan enojado, aparte de lo que había pasado con Makoto la vez anterior, si iban al campamento junto a los de Samezuka, Rin estaría ahí y le quitaría al adolescente de preciosos ojos esmeralda.

-¿Qué?-el chico orca no lo entendía, si Haruka estuviera actuando de forma normal, le hubiera gustado la idea de poder nadar contra Rin-Haru, no es por eso.

-No quiero que vayas, eso es todo-el mayor suspiró frustrado-Si quieres podemos hacer lo del campamento pero tú no irás, puedo quedarme contigo no me importa.

-Haru, soy el capitán, no puedes excluirme-esta discusión era estúpida y sin sentido-Iré igual.

-¿Por qué eres tan terco?-no estaban acostumbrados a discutir por tanto tiempo, el delfín estaba entrando en la desesperación por la obstinada actitud de la orca.

-Tú estás siendo terco, Haru-alegaba el más joven.

-No lo soy, Makoto ya deja de insistir-decía el adolescente adicto al agua sobándose las sienes, no se enojaba fácil con el chico orca pero, hoy realmente lo estaba sacando de estribos-Deberías estar durmiendo.

-Entonces dame una buena razón para que no vaya-Makoto también estaba molesto pero no tanto como Haruka.

-¡¿Crees que fue divertido ver a tu mejor amigo a punto de morir?!-alzó la voz, no quería sentir ese destructor sentimiento de nuevo, sentir ese terror que lo paralizó por completo al ver el cuerpo de su amado amigo inmóvil.

-Yo… Lo siento-el hermoso adolescente de orbes esmeralda desvió la mirada a sus manos que apretaban las sabanas, se sentía culpable por haberle hecho pasar a Haruka una experiencia tan horrible, ahora se sentía peor que antes, el pelinegro se dio cuenta de esto y en un impulso de su corazón, estrecho al chico de cabello oliva entre sus brazos.

-Está bien Makoto-dijo en voz baja el adolescente de ojos oceánicos para tranquilizar a la orca-No debí gritarte, perdóname-apretó más su agarre.

-Haru, por favor-Makoto se separó un poco del mayor para verlo a los ojos, Haruka no podía resistirse a la mirada lastimera que le daba el más alto.

-De acuerdo-suspiró resignado, descansó su frente contra la de Makoto y cerró los ojos esperando a que todo se calmara, no importaba cuanto pelearan ni cuanto se negara, Haruka siempre terminaba haciendo lo que Makoto quería-Pero no te meterás en el agua sin mí.

-Bien-le dio una hermosa sonrisa, Haruka se separó a pesar de que su corazón le gritaba que no se moviera de su lugar.

-Dame el termómetro-el chico orca obedeció de inmediato, el delfín comprobó su temperatura, tenía cuarenta grados, eso era mucha fiebre, no entendía como Makoto actuaba de forma tan normal, se preguntaba si realmente este chico era humano.

-Esa es mucha fiebre-decía la enfermera que estaba detrás del nadador de estilo libre, acababa de entrar y se dirigió directamente a ver el estado del menor-Recuéstate, necesitas descansar-le puso un paño húmedo en la frente-Ya puedes volver a clases, yo cuidaré de él-dirigió su mirada a Haruka que sólo asintió. Makoto le sonrió transmitiéndole que iba a estar bien y con esto, el delfín pudo dejar el lugar más tranquilo.

Makoto suspiró y cerró los ojos disfrutando del frío que le entregaba el paño húmedo, no pasaron muchos minutos para que se quedara dormido, estaba muy agotado. Pasaron horas y el adolescente de cabello oliva aún no despertaba, la enfermera estaba constantemente mirándolo y mojando la tela para que le bajara la fiebre, en los recesos, Haruka iba a verlo junto a Nagisa y Rei, no se iban hasta que tenían que entrar a clases. Cuando el muchacho de preciosos ojos esmeralda despertó se encontró con la gran sorpresa de ver a Rin sentado a su lado jugando con el celular.

-¿Rin?-entrecerró los ojos para ver bien, aún tenía su vista nublada por el sueño.

-Por fin despiertas-le sonrió el depredador-¿Cómo te sientes?

-Un poco mejor-se sentó levemente aún estaba mareado pero la sensación de fiebre había bajado, miró por todos lados en busca de la dulce mujer que lo estaba cuidando pero no la encontró-¿Estamos solos?

-Sí, es la hora de almuerzo de la enfermera así que le dije que te cuidaría por ella-se encogió de hombros.

-Ya veo-decía el chico orca mirando curioso a Rin-No quiero ser insolente pero ¿Qué haces aquí?

-Vine a verte-lo miró aburrido-Si estabas enfermo deberías haberte quedado en casa, tengo el día libre, te podría haber cuidado-le arregló algunos mechones rebeldes de su frente-También quería pedirte perdón.

-¿Por qué?-dijo confundido el adolescente de orbes verdes.

-Por haberme comportado como un idiota y golpear a Haru-Rin desvió la mirada avergonzado.

-Bueno, si aislamos los sucesos del cine, la pasé muy bien-contestó con sinceridad.

-¿Enserio?-los infiernos escarlata se encendieron al escuchar las palabras de Makoto.

-Sí, lo que más disfruté fueron los pasteles-le sonrió, para Rin esta era una de las sonrisas más hermosas que había visto en su vida.

-Podemos volver cuando quieras-le devolvió la sonrisa-¿Entonces me perdonas?

-Bien pero tenemos que volver-Makoto no podía creer esto pero, había extrañado a Rin.

-De acuerdo-el tiburón tomó las manos del adolescente entre las suyas-Makoto, tengo que decirte algo-hablo serio.

-¿Qué cosa?-el chico de ojos esmeralda se tensó por el repentino cambio.

-Bueno… Me están pasando cosas contigo-decía avergonzado el pelirrojo.

-¿Cómo que cosas?-Makoto se puso nervioso-¿Cosas amistosas?

-No, cosas… Sexuales-sentenció el depredador, la orca se soltó del agarre de Rin rápidamente mientras su corazón latía el doble de lo común.

-Rin creo que estás confundido-dijo el hermoso chico de cabello oliva.

-No lo estoy-Rin volvió a atrapar las manos del más joven-Makoto, todo el tiempo pienso en ti, sueño contigo, no puedo sacarte de mi mente.

-Pero Rin… Nosotros somos sólo amigos-definitivamente debería estar delirando, no podía ser verdad lo que estaba pasando-¿No crees que esto va muy rápido?

-No sé si esto va muy rápido o no-el corazón del tiburón también estaba latiendo demasiado rápido-No son sólo ese tipo de cosas las que me pasan contigo-aclaró el depredador para que su novio falso no creyera que quería una relación sexual, para eso podría buscar a otras personas-También quiero estar a tu lado, cuidarte, protegerte… Amarte.

-Rin… ¿Te das cuenta de lo que estás diciendo?-Makoto sentía que se le iba la respiración-Tú no puedes… Amarme, estoy seguro que estás confundiendo esto con algo más.

-Dime que significa esto si no es amor-Rin tomó la mano de Makoto y la puso sobre su pecho, justo en su corazón.

-Yo…-podía sentir los latidos desesperados del depredador, su corazón latía con fuerza igual que el suyo.

-Esto me pasa sólo contigo, Makoto-Rin había tenido mucho valor en decirle todo esto a su amigo de forma tan repentina-Sé que estás enamorado de Haru.

-¿Qué?-el chico orca abrió los ojos sorprendido, se sentía vulnerable ante el carnívoro.

-Pero Haru te ha estado desperdiciando por tanto tiempo-acarició las hebras oliva-Tengo claro que no me aceptarás pero, al menos deja intentar enamorarte.

Makoto no podía hablar, toda esta situación, todos los sentimientos que lo abrumaban y ahogaban, no podía con ellos, la confesión de Rin era algo que jamás se esperó, no sabía qué hacer, sentía que su corazón le iba a estallar de lo rápido que le latía; esto era un caos de emociones, un sufrimiento de amor. El hermoso adolescente de orbes esmeralda quería escapar, necesitaba tranquilizarse estaba muy nervioso, amaba a Haruka pero, Rin no se quedaba atrás, esto lo angustiaba de sobremanera, tenía que saber elegir… A quién amar.


es todo por hoy! no vuelvo hasta después de navidad!

confórmense con esto por ahora, estaba delirando cuando lo escribí.

perdonen todos los errores!

¡que tengan una hermosa y feliz navidad! que reciban todo los regalos que hayan pedido!

las y los amo a todos!

Hasta entonces, se despide su servidora.

Airi.

¡Muchos kissus llenos de amor virtual!