¡Buenas tardes preciosa gente! estoy más que segura de que quieren golpearme por la tardanza XDD
bien, no es mi culpa! la página no ha permitido que lo haga! lo que quiero decir es que está teniendo problemas y bueno, realmente no sabía cuando lograría actualizar este fic XDD, así que eso ya no dependía de mi. lo bueno de esto es que ya lo solucionaron...creo XDD
muchas personas han votado! esta muy peleado todo esto! sigan así, no sabrán cual será la pareja ganadora hasta el último capitulo.
hablemos del capitulo? debo decir que en este estoy molesta con Makoto (es extraño porque yo escribo su personalidad) y bueno, no tiene nada de extraordinario XD
gracias a todas las personas que comentan! jamás pensé que tendría tantos comentarios, estoy feliz.
perdón por mis horribles faltas de ortografía. bien no molesto más.
disfruten de su lectura!
-Lamento, no poder ser de mucha ayuda-se disculpaba el adolescente de orbes doradas-No tengo experiencia seduciendo hombres.
-Ah-suspiró-No creo que a Rin-senpai le gustan las flores-decía algo decepcionado el pequeño niño de sedosas hebras plateadas-Gracias de todas formas.
-Creo que deberías ser más atrevido-palmeó la espalda del frágil cuerpo.
-Pero…-esto era difícil, ¿Cómo ser atrevido, cuando su naturaleza era tímida?
-Ahí viene tu chico-dirigió su mirada al pelirrojo que se acercaba-Esfuérzate-y lo dejó solo con el tiburón que ya estaba a su lado.
-¿De qué estaban hablando?-Rin miró sigilosamente el caminar de Mikoshiba, para procurar que no se le acercara a su hermana que estaba al otro lado de la piscina junto a los demás de Iwatobi.
-Cosas sin importancia-se apresuró a decir el menor nervioso-¿No es bueno Rin-senpai? Creí que no lo dejarían venir al campamento por llegar tarde la otra vez-le sonrió dulcemente. Esa vez, Aiichiro estaba muy preocupado por su superior, al ver que no llegaba, cuando el tiburón entró a su habitación con rasguños y su polera rasgada, casi se ponía a llorar; rápidamente el depredador le aclaró que su aspecto era por que saltó la reja para que no lo descubrieran pero, tuvo una mala caída y terminó siendo descubierto igual. Lo castigaron prohibiéndole las salidas por varios días, Samezuka era una escuela bastante estricta después de todo.
-Sí… Es bueno-por supuesto que era bueno, podría recuperar todo el tiempo que había perdido sin ver a Makoto, la última vez que lo vio fue cuando lo cuidó en su casa, lo había extrañado y mucho. El depredador no sabía en qué momento exacto se enamoró del precioso muchacho de ojos esmeralda; de un día para otro empezó a pensar en él mucho más que antes, quería verlo más seguido, estar con él; su corazón latía el doble cuando rozaba su piel o su cercanía se volvía nula, todas las noches eran infiernos fríos cuando de manera inexplicable, la ausencia de aquel adolescente amado lo torturaba; los simples deseos se transformaban en anhelos desesperados de tener el corazón ajeno, ese que no le pertenecía a él, sino que a otro… Y le dolía. Dolía la amenazante incertidumbre de saber por quién, ese codiciado corazón latía más fuerte. Estaba obligado a esperar, si jugar limpio es lo que quería, permanecer quieto sin dar un paso adelante ni tampoco uno atrás pero, los depredadores como Rin, no se caracterizaban por su paciencia y era muy difícil luchar contra su propia naturaleza.
-¿Rin-senpai?-Nitori volvió a llamar la atención de su superior.
-Disculpa ¿Qué decías?-Rin estaba ausente y Aiichiro lo sabía, dirigió su mirada donde la tenía pegada el mayor, ahí estaba el motivo por el cual el depredador no lograba ponerle la atención que él quería. Tachibana Makoto estaba al otro lado de la piscina junto a sus amigos, parece que estaban hablando de algo divertido por la manera que sonreía, volvió su mirada al pelirrojo y notó el brillo que en ellos había, esos infernales escarlata ardían de una forma simplemente hermosa, lástima, que no ardían por él.
-¿Debe haberlo extrañado mucho?-le dio una sonrisa camuflando su tristeza, el tiburón se dio cuenta sin embargo-Tiene que sentirse horrible no estar con la persona que amas-y bien que sabía de aquel asqueroso sentimiento. Nitori en ningún momento hizo real contacto con la mirada del depredador, si lo hacía, probablemente se quemaría.
-Sí…-el pelirrojo no era estúpido, las palabras del pequeño a su lado tenían un significado mucho más profundo de lo que quería demostrar, de alguna forma sentía que lo estaban apuñalando. Rin sabía que le estaba haciendo daño a Aiichiro, tenía gran conocimiento sobre esto y lo peor es que no podía detenerse; porque por más cruel que suene, esto era daño colateral.
Makoto podía sonreír todo lo que quisiera, pero por dentro estaba destrozado, la tensión que había entre él y Haruka simplemente lo estaba matando, no era que las cosas habían cambiado entre ellos pero, después de la confesión, el sentimiento de angustia estaba siempre presente. El precioso chico de ojos esmeralda no podía olvidar aquella noche donde le pidió a Haruka que lo besara, pudo haber sido la mejor decisión de su vida como también su peor error, no estaba seguro. No iba a negar, que cuando sus labios se encontraron, experimentó las mejores sensaciones de su mísera existencia, muchos de sus sueños se habían realizado esa noche; adrenalina, mucho miedo e incluso el placer, se habían apoderado de él completamente, casi pierde la razón, pero su conciencia jamás lo hubiera dejado tranquilo si se dejaba vencer por los deseos de su cuerpo. Después de aquel momento glorioso donde la temperatura se elevó hasta las nubes, el hielo que los invadió fue mortal, el cambio fue tan brusco que apenas lo soportaba, le confesó su amor pero también le había confesado su amor por Rin y todo resultó un desastre. Recordaba a la perfección lo sucedido, la oceánica mirada que no demostraba más que una tormenta de emociones frías, su alejamiento indiferente que provocó un congelamiento bestial en su corazón, las afiladas y gélidas palabras que resonaron en aquella habitación, "duérmete, es tarde" . Dios, fueron como heridas de bala, era imposible cerrar los ojos ignorando tal dolor… ¿Qué había hecho? ¿Qué haría ahora? Y ¿Qué hará después? Preguntas que lo acuchillaron en aquella eternidad nocturna. Makoto ya no era el chico perfecto que solía ser.
-Entonces, Mako-chan y Haru-chan compartirán habitación- Nagisa decía con entusiasmo, podía sentir la incomodidad de sus dos amigos y quería alivianar un poco el ambiente-¿No tienen problema, verdad?
-No…-dijo cortante el pelinegro, el chico orca ahogó un suspiro, tenía que arreglar este problema de alguna forma.
-Bien…-el pequeño pingüino se sentía algo nervioso por la actitud fría del mayor.
-¿Cuando empezamos la práctica?-preguntaba Rei que prefería ser un observador en vez de interferir en estos asuntos amorosos, aunque tenía que agradecerles, le estaban dando mucho material para las secuelas de sus libros.
-Cuando Gou-chan deje de coquetear… Digo, de hablar con el capitán de Samezuka-el rubio miraba a la chica que se había separado de ellos hace unos pocos minutos-Al menos podemos nadar en una piscina en vez del mar.
-Y no se preocupen por mí, no haré nada sin pensarlo ni calcularlo dos veces-el nadador de estilo mariposa se sentía algo avergonzado al decir esto.
-Descuida Rei-chan, estaré pegado a ti como una pequeña sanguijuela sedienta de tu sangre-el chico de orbes rosadas abrazaba con gran afecto a su amigo.
-Ese… No es un ejemplo hermoso-un pequeño escalofrío le recorrió la espalda al imaginarse a su casi novio como una sanguijuela.
-¡Bien chicos, pónganse en los carriles que les corresponde, vamos a practicar!-Gou se dirigió a los chicos de Iwatobi. Haruka dio una mirada rápida a Makoto quien estaba detrás de él, a pesar de todo lo ocurrido entre ellos, estaba preocupado por el bienestar de su amigo.
Las prácticas duraron cuatro horas y fueron extensas, cada equipo daba lo mejor de sí, y es que no era lo mismo practicar con los de tu mismo grupo que con el equipo rival, aquí era una competencia de quienes eran mejor. Había llegado el turno de Haruka y Rin, no se habían hablado desde que llegaron, en realidad, el tiburón no había hablado con nadie de Iwatobi. El silbato sonó y los dos adolescentes saltaron al agua, era una carrera intensa, iban a la par y si había una desventaja por parte de los dos, no se notaba; todos los presentes tenían los ojos puestos en ambos adolescentes, nadaban con una pasión y determinación increíble, Haruka no abandonaba su elegancia al nadar y Rin se había vuelto todo un tiburón en acecho, dieron la vuelta al mismo tiempo, se dirigían a la meta a gran velocidad, usaron su último impulso y en unos instantes se sabría quién sería el ganador. El depredador se sacó las gafas y la gorra exhausto, estaba en la espera de que anunciaran quien fue el que ganó, el delfín también estaba cansando esperando el resultado, esta vez, sí le importaba quien había ganado.
-Buen trabajo chicos, nos dieron un gran espectáculo-los felicitó Mikoshiba.
-Sí, fue como en una competencia de los juegos olímpicos-Gou agregó estando al lado del capitán.
-¿Quién ganó?-preguntó el tiburón sin rodeos.
-Nadie ganó, fue un empate-Makoto le tendió una mano a Haruka para ayudarlo a salir, no estaba mirando a ninguno de los dos-Bien hecho-le dijo a ambos con poco entusiasmo pero con una sonrisa. Rin salió por su cuenta del agua, no podía dejar de mirar preocupado al adolescente de cabello oliva, estaba raro ¿Qué pasó con su niño dulce?
-Mako…
-¡Eso fue grandioso Rin-senpai!-lo interrumpió antes de que hiciera cualquier acción.
-Gracias Ai…-le dio una mirada rápida y quiso acercase al chico que amaba pero nuevamente lo detuvo tomándolo de la muñeca.
-¡Me gustaría nadar como usted!-podría parecer desesperado o todo lo que quisieran, pero Nitori perfectamente sabía que, si dejaba a su superior acercarse más a la orca, más difícil sería traerlo de vuelta. Era egoísta lo sabía pero ¿Qué podía hacer?
-Sí… Ai ¿Puedes…
-Felicidades Matsuoka, hubiera sido grandioso si hubieras ganado-ahora eran sus compañeros de equipo que lo rodeaban y felicitaban de algo que no ganó, había perdido todas las oportunidades de poder hablar con Makoto en ese instante, pero no importa, ya vendrían otras.
Haruka y Makoto estaban en los vestidores cambiándose de ropa después de haber tomado una relajante ducha, Nagisa y Rei ya se habían cambiado, ahora estaban dando una vuelta por el gran recinto que le pertenecía a Samezuka, así que los dos nadadores mayores estaban solos pero, con la gran tensión y la inquietud de que algo no estaba bien.
-Hasta cuando seguirás actuando así-dijo Haruka quien aún estaba con su bañador puesto.
-¿De qué hablas?-Makoto se estaba secando el cabello dándole la espalda a su amigo.
-Has estado raro toda la semana-si el chico orca lo estuviera viendo a la cara, de seguro que hubiera desviado su preciosa mirada.
-No es cierto…-era absolutamente verdad, sólo que el menor no quería admitirlo.
-Si no quieres dormir conmigo le puedo decir a Nagisa que cambiemos-suspiró frustrado el pelinegro.
-Yo no he dicho eso-alegó el adolescente más alto, hace poco se había recuperado de su malestar y ahora el delfín estaba haciendo que le doliera la cabeza.
-No estás cómodo conmigo-las gotas caían de las hebras negras mojando la piel que estaba seca.
-No es verdad, Haru ya basta-Makoto apoyó su frente en el frío metal de los casilleros.
-Entonces dime por qué estás así-había veces en las que Tachibana lo desesperaba.
-¿Por qué eres tan frío?-Dios, quería llorar, se preguntaba desde cuándo se había vuelto tan sensible.
-Siempre he sido así-frunció el ceño algo molesto.
-Desde aquella noche en que te dije lo que sentía, te volviste más frío-otra vez ese nudo en su garganta, Haruka suspiró, lo estaba haciendo de nuevo, estaba hiriendo a Makoto. El precioso chico de orbes esmeralda se estremeció al sentir los brazos ajenos rodear su cintura.
-Lo siento-susurró, Haruka besó suavemente la espalda del menor.
-¡Haru!-Makoto se deshizo del agarre del pelinegro y se alejó un poco de él.
-¿Cómo quieres que no sea frío si cuando me acerco te alejas?-el chico de ojos oceánicos no podía evitar sentirse molesto, no entendía a Makoto, simplemente no podía aunque tratara de hacerlo, antes podía leerlo como un libro para niños, tan fácil de percibir sus sentimientos, pero ahora era como si una muralla los separara.
-Me alejo porque… No sé… Si te estás aprovechando de mi-Desvió la mirada avergonzado, esta situación era incómoda.
-¿Qué?-lo miró incrédulo, ¿Enserio este era el Makoto de siempre?-¿Realmente crees eso de mí?-No quería enojarse con el chico orca pero, realmente se le estaba haciendo imposible-Rin se aprovechó de ti varias veces y tú lo dejaste.
-Rin no jugó con mis sentimientos-Makoto no quería parecer la víctima de todo este embrollo, porque tenía gran parte de la culpa, si es que no toda-Te abrí mi corazón y me diste la espalda-por supuesto… La frialdad de esa noche le había provocado una herida letal.
-Me dijiste que amabas a Rin, me lo dijiste después de habernos besado y haberme dicho que me amabas-su voz tembló un poco pero se las arregló para que sonara normal, esto lo estaba afectando demasiado-¿Cómo quieres que reaccionara?
-No lo sé… Sólo quería ser sincero y aclarar las cosas-estaba haciendo un gran esfuerzo para no romper en llanto frente al pelinegro-Cometí un error lo tengo claro, pero tenía que hacerlo-soltó un suspiro tembloroso-Debí haber parecido un idiota diciéndote todo eso cuando ni siquiera sé si sientes algo por mí.
-Makoto…Tú sabes lo que siento por ti-tal vez no le había dicho que lo amaba, pero creyó que lo sabía cómo siempre lo hacía, eso de saber todo de él.
-No, no lo sé-bajó la mirada mientras la tristeza lo invadía-Ya no puedo leerte como antes, hace algún tiempo dejé de saber lo que piensas y… Lo que sientes-terminó de vestirse y se preparó para salir, las lágrimas caerían en cualquier momento-¿Por qué no me lo dices de una vez?
-Yo…-quería hacerlo, decirle que lo amaba, que lo necesitaba como el aire que respiraba o como el agua que tanto apreciaba, no separarse de él jamás, Makoto no sólo era su mejor amigo, era parte de él, el dueño de su corazón, la persona que amaba más que a su propia vida. ¿Por qué no se dio cuenta antes? ¿Por qué no podía decir esas palabras que aquel chico necesitaba tanto oír? Le era tan difícil expresar sus sentimientos, mucho más, estos que eran tan intensos. Su voz no salía y el silencio los estaba matando. Pasaron varios minutos que fueron hielo eterno.
-Olvídalo-no fue una lágrima que cayó, fueron varias que no sólo lastimaban a Makoto, también a él ¿Cuándo fue la última vez que vio a Makoto llorar? Al parecer tenían ocho años cuando lloró por haberse caído y lastimado la rodilla, prefería mil veces ese dolor al de ahora. El adolescente más joven tomó sus cosas y se marchó, pero cuando abrió la puerta para salir no esperaba encontrarse con Rin. Fue en cámara lenta, los boques esmeralda se encontraron con los infiernos escarlata, Rin lo miró sorprendido mientras que Makoto sólo desvió su mirada incapaz de mantenerla en la ajena, sus miradas se encontraron por un segundo antes de que la orca escapara rápidamente del lugar.
-¿Makoto?-lo llamó, sin embargo el chico no se volteó a ver atrás. El depredador entró a los vestidores encontrándose con Haruka que se estaba vistiendo-¿Qué le hiciste?-oh sí, estaba molesto por ver a su hermoso niño llorar. El pelinegro siguió vistiéndose ignorando al más alto-¿Qué le hiciste?-lo tomó de los hombros y preguntó amenazante.
-Este no es tu asunto Rin, no te metas-se quitó las manos del depredador terminando su tarea.
-Lo siento, me importa demasiado Makoto para no meterme-se cruzó de brazos negándose salir de ahí sin saber que pasó-¿Por qué Makoto estaba llorando?
-Ah-suspiró, no había sentido en ocultarle lo que sucedió-Fue mi culpa-Haruka se sentía horrible y hablar del asunto no lo iba a ser sentirse mejor. Se sentó en la banca y Rin imitó su acción-¿Recuerdas cuando cuidaste de él en su casa?
-Sí…-ese día para el tiburón, fue uno de los mejores y esperaba que se repitiera alguna vez.
-Me dijo que me amaba…-el depredador no se sorprendió porque ya lo sabía, lo que desconocía era lo otro ocurrido, el delfín no se lo diría tampoco-No le dije nada esa vez… Y ahora me preguntó por… Lo que sentía-no tenía idea porque le estaba diciendo todo esto a Rin, que era su rival en este asunto, tal vez lo hacía porque estaba frustrado, desesperado o simplemente necesita un hombro en el que apoyarse.
-¿Y qué le dijiste?-Rin podía ver el dolor en los ojos de Haruka, era más que obvio el hecho de que le había afectado en demasía, su pelea con Makoto.
-Nada-cerró los ojos, en su garganta también había un nudo, jamás se había sentido así.
-¿Por qué no le dijiste lo que sentías?-ahora entendía, Makoto debe haber creído que Haruka no lo correspondía-Eres un idiota.
-Quise hacerlo pero, las palabras no salían-desvió la mirada a un punto ciego del lugar, nunca tuvo que enfrentarse a este tipo de situaciones solo, siempre estaba Makoto a su lado, apoyándolo, dándole ese pequeño empujón que a veces necesitaba, ayudándolo en cuanto expresar sus sentimientos, en todos aquellos momentos en los que se sentía vulnerable, Makoto permaneció ahí, a su lado y ahora, estaba solo. Suspiró y dirigió sus orbes oceánicos a los infernales de Rin, él sólo lo miraba con comprensión y algo de molestia.
-Iré a verlo-le revolvió el cabello para tranquilizarlo un poco y se levantó de la banca.
-Está bien... No creo que quiera verme-tomó su bolso, quería nadar pero no podía usar la piscina fuera de las horas de práctica.
-¿Te das cuenta que tendré más ventaja?-Makoto estaba herido y él lo iría a consolar, sin duda Haruka estaría perdiendo.
-Lo sé pero, no quiero que esté llorando por ahí-tal vez ahora iría a su habitación y pensaría bien las cosas.
-Más te vale que arregles todo esto-se dirigió a la salida-Y logres decirle a Makoto lo que sientes.
-No deberías ayudarme si quieres estar con él-se acercó a la salida también.
-Bueno… A pesar de todo, somos amigos-decía desviando avergonzado la mirada-Y la amistad que tienen ustedes dos es realmente envidiable, sería una lástima que por un malentendido se perdiera-sin más que decirse entre ellos, ambos adolescentes salieron del lugar y tomaron caminos distintos, Rin se fue por donde se había ido Makoto mientras que Haruka se dirigía a las habitaciones. La mente de aquel delfín era un tormento, necesitaba poner sus pensamientos en orden y encontrar la voz que le había fallado en uno de los momentos más importante de su vida.
El tiburón no tardó en encontrar a su orca, se encontraba en un pasillo vacío, apoyándose en uno de los ventanales que daban una vista espléndida del mar. El pelirrojo le dio unas suaves palmadas en el hombro para llamar su atención, el adolescente de cabello oliva se volteó a mirarlo, las lágrimas ya no caían pero estaban ahí, amenazando que podrían caer nuevamente.
-¿Estás bien?-bueno, fue una pregunta estúpida por su parte, estaba viendo al chico destrozado, con rastros de haber llorado a mares y eso era lo único que se le ocurría decirle-Lo siento, es… Obvio que no estás bien.
-Descuida…-trató de sonreírle pero no pudo.
-Vamos, no me gusta verte así-limpió las pequeñas lágrimas que se asomaban en sus preciosos orbes esmeralda.
-Lo siento… Es sólo que… Soy un idiota-Makoto suspiró y puso su mano en el lugar de su corazón. Aún latía demasiado rápido.
-Sí, y uno muy sensible-Rin tomó la mano del menor y comenzó a andar.
-¿Rin?-lo miró confundido-¿Dónde vamos?
-Afuera, a dar un paseo-le dio una sonrisa afilada.
-No quiero, no tengo ganas-la idea de Rin no lo entusiasmaba mucho.
-Ya te darán-contestó simplemente. El depredador dio varias vueltas, evitando todos los pasillos en los que había personas, que no eran muchos, y después de un par de vueltas, salieron del recinto, ahora estaban frente al portón escondidos detrás de un árbol.
-¿Por qué estamos escondidos?-el chico orca aún seguía tomado de la mano con Rin.
-Esperar…-el pelirrojo miraba al imbécil, según él, que cuidaba la entrada-Bien Makoto, cuando yo te diga, tendrás que correr.
-¿Qué?-Makoto no lograba descifrar las intenciones del tiburón.
-¡Ahora!-el chico orca no alcanzó a reaccionar cuando el depredador lo empezó a arrastrar hacía la entrada, pasaron corriendo al lado del "imbécil" que les estaba dando la espalda logrando así, salir del recinto.
-¿Por qué salimos corriendo?-preguntaba el adolescente de hebras olivas mientras aún corría de la mano con el pelirrojo.
-Porque tengo prohibido salir-se detuvieron cuando ya estaban a unos cuantos metros lejos del lugar.
-¿Qué? ¿Entonces estamos rompiendo las reglas?-Makoto decía como si estuviera cometiendo un grave delito-¡No podemos hacer eso!
-Tranquilo bebé-le dio una sonrisa arrogante-Además, yo no me adapto a las reglas, las reglas se adaptan a mí.
-¿Bebé?-lo miró indignado.
-Vamos-comenzó a caminar hacia donde lo llevaba el viento-tendremos una cita y esta vez, una real.
-Pero Rin…-aún le dolía mucho lo sucedido con Haruka.
-Sólo por un rato… Olvídate de Haru-acarició la mejilla lastimada por las lágrimas.
-No puedo hacerlo, debe estar pasándola mal por mi culpa-se lamentaba el chico orca.
-Tú tampoco lo estás pasando bien-Rin acarició los cabellos oliva-Deja que te anime o… Al menos intentarlo.
Makoto se quedó mirando los infiernos escarlata del tiburón por unos minutos antes de acceder a la petición hecha. Rin sonrió victorioso, daría su mayor esfuerzo para acercarse más a la orca, devolverle la sonrisa que tanto amaba y de paso… Intentar que se enamorara de él.
es todo por hoy! les gustó? yo lo encontré raro XDD
después de todo este drama volverá el humor!
aún Haruka tiene que aclarar sus sentimientos y Ai-chan intentar conquistar al tiburón.
sigan comentando por su pareja favorita! y también trátense con mucho amor!
sobre la sugerencia de finales alternativos, créanme que lo he estado pensando desde la mitad de este fic y aún sigo pensándolo XDD
muy bien es hora de irse!
Hasta entonces, se despide su servidora.
Airi.
¡Muchos kissus llenos de amor virtual!
