¡Buenas noches! perdón la tardanza pero tuvo algunos inconvenientes que me impidieron actualizar este fic hasta hoy.
quiero aclarar algo, no sé de donde sacaron la idea de Haru y Ai juntos. a mi ni siquiera se me pasó por la cabeza juntarlos O.O
jsadhjksa bueno XD, gracias por los comentarios! los amo a todos aunque algunos no me amen XDD
les dejo el capitulo! no esta revisado y obviamente debe tener errores de todo tipo.
no molesto más!
disfruten de su lectura!
Rin se levantó en la madrugada, sólo para ver el amanecer y tal vez… Pensar, pensar en todo lo que estaba pasando, en sus sentimientos por Makoto, en lo que había ocurrido con Aiichiro, en si se dañaría su amistad con Haruka, simplemente en todo. Ahogó un suspiro desesperado, se suponía que no debía enamorarse de Makoto cuando empezaron a fingir pero, lo hecho, hecho está y la verdad es que no se arrepentía. Deambuló por los pasillos sin un rumbo fijo, aún faltaba para que saliera el sol.
-¿Rin?-una voz conocida llamó la atención del muchacho.
-¿Qué haces levantado a esta hora, Makoto?-se volteó a mirarlo algo curioso.
-Fui al baño-contestó encogiéndose de hombros-La verdad es que este edificio da mucho miedo en la noche.
-¿Por qué no le dijiste a Haru que te acompañara?-se acercó al nadador para verlo mejor.
-No quise despertarlo-sonrió-¿Qué hay de ti?
-No podía dormir-desvió la mirada hacia los ventanales.
-¿Por qué?-preguntó algo preocupado pero, el silencio del tiburón le dio a entender que no quería hablar-Está bien, no lo digas si no quieres.
-No es que no quiera-Rin se revolvió las hebras rojizas-Es complicado…
-Entiendo-bajó la mirada, se sentía algo incómodo-Bueno, volveré a mi habitación-el depredador sólo asintió, tenía clavado sus ojos en aquella luna que los iluminaba-Trata de ir a descansar-se despidió y comenzó a andar por el pasillo lúgubre , estaba asustado, quería llegar luego a su cuarto para esconderse debajo de las sábanas, de los monstruos que asechaban en esa noche.
-Si quieres que te acompañe, sólo dilo-caminó hasta el chico de preciosos orbes esmeralda.
-Estoy bien-se excusó, pero Rin sabía que Makoto mentía.
-Eres un gato miedoso-le palmeó el hombro-Vamos.
Los dos adolescentes hicieron su viaje hasta la habitación de la orca en silencio, Makoto sabía que algo andaba mal con Rin, pero no quería presionarlo, aunque la curiosidad lo mataba.
-¿Arreglaste las cosas con Haru?-preguntó de repente rompiendo la paz nocturna.
-Sí… Se me declaró-lo dijo algo cortante, pero esa no había sido su intención.
-Entonces…-Rin detuvo su andar. Makoto estaba enamorado de Haruka y este le correspondía ¿Qué más podía hacer en este juego? No obligaría al chico orca a estar con él, sólo se harían daño, sólo sería egoísta-Ustedes dos ya…-pero dolía tanto, le costaba demasiado aceptarlo ¿Por qué siempre le tocaba perder? Makoto inconscientemente le había robado el corazón, se lo había quitado y él no lo quería devuelta.
-No… No somos nada-el pelirrojo lo miró con algo de sorpresa ¿Por qué? Los dos estaban enamorados ¿Verdad? ¿Qué le impedía estar con el delfín?-No puedo estar con Haru si… Siento cosas por ti-dijo avergonzado.
-¿Qué quieres decir?-el corazón del depredador comenzó a latir rápida y dolorosamente.
-Que… Tal vez estoy enamorado de ti…-confesó la orca con miles de pensamientos de arrepentimiento torturándolo. Rin no pudo evitar esbozar una sonrisa depredadora-Pero también estoy enamorado de Haru y realmente no sé qué hacer.
-Eso es un problema-le contestó el tiburón un poco decepcionado. Por supuesto, Haruka fue el dueño del instrumento latiente de Makoto por muchos años, y seguía siéndolo como si estuviera confinado a él, sólo a él. No era justo, nunca lo fue y jamás lo será.
-Lo sé-suspiró frustrado, tenía que aclarar bien sus sentimientos por el depredador y también por el nadador de estilo libre, no tenía mucho plazo para decidirse, se estaba molestando demasiado consigo mismo y entrando a una asquerosa depresión.
-Makoto-tomó el rostro del chico con ambas manos e hizo que lo mirara directamente a los ojos-Tienes que decidirte, no puedes seguir confundido-era obvio que no podía seguir así, no sólo se estaba destruyendo, también a Haruka y Rin, les estaba provocando tanto daño.
-¿Qué harías tú en mi lugar?-era muy difícil decidir entre dos personas que amaba y más, si se trataban de amigos de la infancia.
Rin podía entender la situación de Makoto, pero el adolescente de hebras oliva también tenía que entender, que la espera y la incertidumbre, le eran angustiantes. Necesitaba saber, para prepararse al rechazo o a la victoria, a si romper en llanto o estallar de la felicidad, a coronarse como un ganador o… Simplemente, resignarse y ser un buen perdedor.
-Sé que es difícil, escucha-se acercó lentamente al rostro del más alto, en un acto atrevido-no puedo aconsejarte pero, tu corazón latirá con fuerza sólo con la persona que en verdad amas-rozó sus labios, pero no los besó. Quería, deseaba hacerlo pero, se contuvo, para no empeorar las cosas reprimió todos sus anhelos, a pesar de que su hambre era devastadora.
-Rin…-susurró, esperando quizás que sus labios fueran besados, tocados, robados como siempre, por aquel depredador que se convirtió en el cazador del cual no quería huir pero que a la vez, le aterraba quedarse.
-¿Qué pasa?-el chico de ojos escarlata no se separó ni un centímetro haciendo que el de orbes esmeraldas se sintiera nervioso. Esto era intencional, lo sabía; era una trampa, un juego sin reglas, una manera de caer rendido.
-Debo regresar-tragó seco. Podía sentir que la mirada del depredador lo quemaba y abrumaba, ¿Cuántas veces se había topado con ese par de infiernos escarlata? ¿Por qué cada vez que se encontraban, su ritmo cardíaco se intensificaba? Lo mismo pasaba con Haruka, cuando sus miradas se reunían, era incapaz de detener la aceleración de su corazón.
-Nadie te está deteniendo-era cierto, Makoto podía alejarse de Rin si quería, no entendía por qué no lo hacía, tal vez era la calidez que le entregaba o el miedo de estar en la oscuridad.
-Lo siento-se separó, sin admitir que, no deseaba hacerlo-Puedo seguir solo desde aquí-en ningún momento encontró su mirada con la del tiburón, si lo hacía, probablemente se arrepentiría de dejarlo-Gracias.
-¿Querías un beso?-sonrió con burla a lo que la orca sólo se sonrojó. Era tan predecible, él podía ver que los labios ajenos ansiaban los suyos.
-Claro que no-se apresuró a decir el más alto. Rin lo estaba leyendo y lo hacía sentirse vulnerable, se preguntaba como lo hacía para ver a través de él.
-Claro que si-contestó arrogante, su orgullo nunca lo perdería-No lo niegues-¿De qué servía? Ambos tenían conocimiento de sus sentimientos.
-No es cierto-dijo el nadador de espalda alterado, si Rin seguía insistiendo, cedería-Ya deja de molestarme.
-Si lo quieres, simplemente tienes que pedirlo-le dio una mirada depredadora, no podía evitar asecharlo, le encantaba, era su presa favorita.
-¡No lo quiero!-alegaba haciendo un puchero-¡No sigas confundiéndome!-si el pelirrojo lo besaba, sus pensamientos que estaba ordenando de a poco, se volverían un caos.
-Está bien-suspiró algo divertido ¿podría vivir, viendo a este chico lejos de él?-Vete a dormir.
-bien…-Y Makoto prácticamente corrió hasta la habitación que le pertenecía, le temía a la oscuridad después de todo pero le temía más a sus sentimientos.
Rin suspiró, observó a Makoto entrar a la habitación y desaparecer; el chico orca estaba enamorado de él y de Haruka, esto era muy enredado, pero el único que podía resolver esto, era Makoto, sólo él. Siguió por su camino, pensando, anhelando, soñando en que por fin tendría un final feliz, queriéndolo con gran ansia. Así estuvo hasta el amanecer.
Haruka abrió los ojos parpadeando un par de veces antes de despertar por completo, fijó su mirada a la cama que se encontraba a su lado, en ella se encontraba el muchacho de orbes esmeraldas, despierto, tenía unas ojeras que demostraban la falta de sueño, el chico orca se dio cuenta de que el delfín lo estaba mirando.
-Buenos días Haru-le sonrió al mayor. El pelinegro se levantó y se sentó en la cama ajena, observando detenidamente a las esmeraldas cansadas.
-¿Estuviste pensando toda la noche?-Haruka tomó suavemente la mano de su amigo.
-Siempre seremos amigos ¿Verdad?-le dio un apretón, apreciando el gesto del chico de ojos oceánicos.
-Ah-suspiró-nunca dejarás de ser mi mejor amigo Makoto, no importa a quien elijas-lo decía para tranquilizarlo pero la verdad es que le costaría asimilar si su amigo se quedaba con Rin.
-Es bueno saberlo-se sentó para mirar al nadador más adecuadamente.
-Vamos, tenemos que levantarnos-y así, los dos muchachos comenzaron su segundo día de campamento.
Era la hora del desayuno, Rin quien desayunó de los primeros, estaba lavando la loza ocupada, era su castigo después de todo. Aiichiro lo acompañaba, se había ofrecido a ayudarlo pero el tiburón se negó. El pequeño adolescente se volteó a mirar a Nagisa que estaba sentado a unos pocos metros de donde se encontraban, el niño rubio le guiñó el ojo y Nitori comprendió que el plan había entrado en acción. Como Haruka se ofreció a ayudarlo, le pidió al pingüino que aconsejara al chico, ya que en este tema, Nagisa era experto.
-Rin-senpai-lo llamó el menor con algo de duda. Las cosas estaban algo incomodas entre ellos por lo ocurrido anoche.
-¿Qué sucede?-detuvo su tarea para darle toda la atención al más bajo.
-Esto…-bien, estaba nervioso.
-¿No tienes hambre? Aún no has desayunado-el tiburón se sentía algo avergonzado, de alguna forma sabía que estaba jugando con los sentimientos de aquel muchacho, que lo único que tenía de culpa, era que estaba enamorado de él.
-Bueno…-desvió la mirada sonrojado-Yo estaba esperando poder comer junto a Rin-senpai pero, ya desayunó-Rin respiró hondo, Nitori era tan… ¿Deseable? No iba a negar que sentía una gran atracción física por su compañero de cuarto, el chico era demasiado dócil, tierno, lindo pero sólo eso, no eran los mismos sentimientos que tenía por Makoto, con él se proyectaba una vida entera, con Aiichiro no. Lo quería mucho, era un amigo preciado, tenía una gran paciencia, no cualquiera soportaba su actitud ¿Cómo engañarlo así? El pequeño adolescente no merecía un amor falso, necesitaba uno verdadero, uno que lo cuidara y protegiera.
-Lo siento por no esperarte-no podía seguir así, actuando como si no hubiera pasado nada. Ai lo había besado y él, como cualquier depredador, era débil a la carne.
Sus labios se encontraron por segunda vez y esta fue más feroz, el hermoso niño de hebras plateadas dio acceso a la lengua del carnívoro para que hiciera lo que quisiera en su boca, esto definitivamente era ilegal, Rin lo sabía y quería parar pero no podía. Aiichiro afirmó su agarre abrazándose al cuello del más alto, este lo tomó por la cintura y lo llevó a la cama, sus manos recorrían el frágil cuerpo sin discriminación, lo único que sus garras ni siquiera rozaban, era la zona más sensible y también más placentera de su presa, estuvieron a punto de pasar a actos mayores, sus cuerpos se estaban amando por si solos, pero la conciencia de aquel depredador, su culpa, su corazón, sus sentimientos… Le impidieron llegar a concretar tales acciones indebidas. Se separó del más joven, este le dio una mirada interrogante, él sólo la desvió; lo único que se escuchaba en esa habitación eran sus respiraciones agitadas, una más que otra. La víctima se acercó a su criminal para poder cerrar su cercanía nuevamente, pero el dueño de esos infiernos escarlata no lo dejó, se alejó lo prudente y el insoportable calor bajó a una calidez inapreciable. Un tierno beso en la frente, un susurro en el que se alcanzaba a oír un "Lo siento", una bala a la realidad en la que decía "Esto no puede volver a pasar", una declaración de amor no dicha, la desaparición del acechador tras esa puerta y luego la soledad. Todo fue tan rápido, tan irreal, que aquel niño desesperado no alcanzó a detener el mecanismo del tiempo para comprobar que no fue un sueño.
Rin entró después de su congelado baño, tenía una conversación pendiente con su compañero, debía ser cuidadoso con lo que iba a decirle al menor, intentar no lastimarlo, pero nada hablaron, ya que el dulce Aiichiro, había caído rendido ante los brazos de Morfeo, lo cubrió con la sábana para que no enfermera, y salió a caminar bajo la atenta mirada de la luna.
-¡Rin-senpai!-la voz preocupada de su pequeño amigo lo devolvió a la realidad.
-¿Qué?-contestó algo aturdido por haber vuelto tan bruscamente.
-Su mano-indicó el muchacho de piel lechosa. El pelirrojo fijó su mirada y vio que se había hecho un gran corte en la palma con el cuchillo que estaba lavando, salía mucha sangre y esto asustaba al más bajo.
-Descuida, estaré bien-siguió con su labor ignorando el ardor que empezaba a aparecer.
-¡No, claro que no!-Nitori lo tomó de la muñeca-Tenemos que curarle-y el adolescente de preciosos ojos turquesa lo arrastró a la enfermería. Iban en camino cuando se encontraron a mitad del pasillo con el otro par de nadadores de Iwatobi.
-¿Qué te sucedió?-preguntó Makoto preocupado al ver la herida del tiburón.
-Tranquilo sólo…
-Discúlpenos, pero llevaré a Rin-senpai a la enfermería, no se preocupe-lo interrumpió el más bajo.
-Ah, bueno-contestó el chico orca haciéndose a un lado para que siguieran con su camino. Makoto miró a Haruka quien se encogió de hombros.
-Vamos-lo agarró del brazo y fueron a reencontrarse con sus amigos.
En cuanto entraron a la enfermería, Nitori obligó al tiburón a sentarse, como no había nadie que atendiera a sus problemas, tenían que cuidarse por sí mismos. Ya con todo lo necesario, el pequeño adolescente de hermosos ojos azules se sentó en las piernas del depredador, provocando que a este, se le acelerara un poco el ritmo cardíaco.
-¿Ai?-preguntó algo confundido por la actitud atrevida de su compañero.
-Así… Es más cómodo-se excusó el menor. Esta no había sido idea suya, Nagisa le había aconsejado a hacer esto cada vez que tenía la oportunidad. No mentiría, se sentía nervioso, estaba haciendo mucho esfuerzo en tranquilizar los latidos de su corazón.
El chico curaba la herida del pelirrojo con una paciencia y lentitud increíbles, era como si lo estuviera haciendo apropósito, para desesperarlo de alguna forma. Rin trataba de no pensar en cosas obscenas con el niño sentado en sus muslos, pero le estaba costando. Pasaron unos minutos más así, Aiichiro inconscientemente o no se acercaba más al mayor, Rin estaba perdiendo la paciencia.
-Gracias, es suficiente-se levantó bruscamente haciendo que el chico de hebras plateadas casi cayera de no ser por los reflejos del tiburón. Lo había tomado de la cintura y ahora sus rostros estaban cerca, demasiado cerca para el gusto de Rin, muy lejos para el de Nitori.
-Pero Rin-senpai, aún tengo que vendar…
-Puedo hacerlo-lo interrumpió.
-Yo también…-Aiichiro se acercó pero el más alto se alejó.
-Enserio… Puedo hacerlo, ves-le mostró su mano ya vendada. El menor algo decepcionado asintió-Vamos-dijo saliendo de la enfermería, Nitori ahogó un suspiro y siguió a su superior.
Las prácticas comenzaron unas horas después, Rin estaba bastante alterado, Aiichiro estaba actuando raro, estuvo prácticamente insinuándosele todo el tiempo, los roces leves pero atrevidos, los abrazos desprevenidos que de vez en cuando le daba, sus "Rin-senpai" que por alguna extraña razón sonaban más… ¿sexys? El pobre depredador estuvo a punto de caer víctima de los encantos del pequeño niño pero no cedió, tenía que serle fiel a su chico orca, que parecía que se lo había tragado la tierra, ya que no lo había visto por ningún lado, la última vez que se vieron, fue cuando iba camino a la enfermería, desde ahí, no ha vuelto a aparecer, pero no sólo Makoto estaba desaparecido, Haruka tampoco estaba, ni Nagisa, ni Rei, entendía la desaparición de Gou, ya que ella había salido temprano y se lo había dicho, aunque no le dijo el motivo de su salida e hizo que levantara sospechas; sin embargo, la ausencia del resto del club Iwatobi, era un misterio para él.
-¿Está listo para las prácticas, Rin-senpai?-preguntó con entusiasmo su compañero de cuarto. Hasta ahora, el día había avanzado perfecto, estuvo todo el tiempo junto a su superior y no podía ser más feliz, era verdad que la tensión que estaba presente entre ellos era algo incómoda pero, estaba bien, si Rin se encontraba a su lado, todo estaba bien, aunque sabía que ser egoísta no era nada bueno.
-Sí…-suspiró ¿Dónde estaban los orbes esmeralda que tanto amaba?
-¡Nosotros también!-dijo una voz alegre, el tiburón inmediatamente supo que pertenecía a Nagisa.
-¿Dónde mierda estaban?-miró molesto al más bajo. El pingüino simplemente le sonrió.
-¿Cómo está tu mano?-el chico de ojos escarlata no pudo evitar sonreír, amaba la preocupación de Makoto.
-Aún duele, tal vez sane si le das un beso-le mostró la mano vendada, el adolescente más alto se sonrojó un poco. De repente el tiburón sintió un gran dolor en su herida-¡Basta, eso duele!-Haruka, obviamente celoso, tomó la mano dañada de su amigo y presionó fuertemente en su corte.
-¿Te gustó tu beso?-preguntaba con burla el pelinegro.
-Eres un maldito bastardo ¿Lo sabías?-decía mirándolo con odio falso mientras dejaba que Ai le sobara la mano. El delfín sólo sonrió y se encogió de hombros.
Practicaron sin inconvenientes, todos estaban mejorando sus aptitudes físicas, ambos clubes habían avanzado bastante, aunque después de una hora, Makoto ya estaba cansado, Haruka lo regañó y le dijo que eso era por la falta de sueño y el menor sólo hizo un puchero. Continuaron así, sin parar, dando lo mejor de sí. El chico de cabello oliva miraba a veces a Rin que estaba muy pegado a Nitori, no es que estuviera celoso, sólo sentía una pequeña espina que lo molestaba. Estaban en un breve descanso, la orca se tiró en el suelo, muerto de sueño, lo único que quería era dormir. Haruka se acercó a Aiichiro, quien se encontraba solo ya que Matsuoka fue a hablar con su hermana, y se sentó a su lado.
-¿Ya conquistaste a Rin?-fue directo al grano.
-No…-suspiró-En lo único que piensa Rin-senpai es en Tachibana-san.
-No lo culpo-después de todo, Makoto era el novio que cualquiera quisiera tener.
-¿Cómo le fue a usted?-los ojos turquesas se encontraron con la mirada oceánica e indiferente del pelinegro.
-Bien-le dio una respuesta corta y se levantó. Makoto miraba curioso a su mejor amigo que se acercaba a él.
-¿De qué hablaban?-lo miró sospechoso.
-De cosas-el delfín ya estaba al lado de él.
-¿Qué cosas?-ahogó un bostezo y apoyó su cabeza en el hombro del mayor.
-Sólo cosas-Haruka perdió su mirada en el agua de la piscina-Hoy te dormirás temprano-le susurró pero el chico orca ya estaba dormido. El descanso terminó, las prácticas se reanudaron por dos horas más, Makoto fue despertado por Rei que le anunciaba su turno, el adolescente se posicionó en su carril, nadaría contra Aiichiro. La carrera comenzó los dos clubes estaban animando a sus respectivos compañeros, excepto por Rin, el pelirrojo sólo estaba fijado en el lento nadar del chico orca; la competencia terminó con Nitori victorioso, el pequeño niño estaba feliz, no podía creer que había ganado.
-Felicitaciones Nitori-kun-lo felicitó el muchacho más alto totalmente cansado.
-¡Gracias!-sonrió y se volteó para enfrentar a su superior-¡Rin-senpai, gané!-dijo con entusiasmo.
-Bien hecho-revolvió las sedosas hebras plateadas para luego ponerle completa atención al de orbes esmeralda-¿Qué te sucedió?
-Creo que es por el sueño-se encogió de hombros-Pero Nitori-kun es un gran rival-le sonrió al pequeño que lo miró con brillo en los ojos, nunca nadie lo había elogiado así-Eres increíble-Aiichiro sonrió con felicidad y de repente se sintió culpable por querer quitarle a Rin.
Seijuurou y Gou decidieron sacar a ambos clubes para que todos se relajaran divirtiéndose un poco, los que no pudieron salir del recinto debido a sus castigos, eran Rin y Makoto, que aún podían usar la piscina. El tiburón nadaba mientras que la orca se encontraba varada, estaba a punto de caer dormido pero unas pequeñas gotas que cayeron sobre su rostro lo devolvieron a la realidad.
-No te quedes dormido en el suelo, te puede doler la espalda-decía Rin que estaba encima del muchacho.
-Tienes razón-bostezó y se levantó con la ayuda del depredador-iré a ducharme.
-Espera-el pelirrojo no soltó la mano de su presa-¿Por qué no tomamos una ducha juntos?
Makoto se sintió algo incómodo por la propuesta de Rin y sus latidos aumentaron velozmente, sentía que si aceptaba, algo peligroso iba a pasar.
que les pareció? espero que no me golpeen! XD
anuncio importante!
tenemos pareja ganadora! yay! y es...
...
... No lo sabrán hasta el último capitulo!
bien otro anuncio importante.
como no quiero terminar este fic con un sabor amargo en la boca, decidí hacer dos finales! (en realidad lo decidí hace un rato pero no quise decir nada ;D) para que todas las personas bellas que lo leen estén feliz. pero el final oficial será el de la pareja ganadora y el alternativo de la otra n.ñ
bueno es todo!
MissCigarettes, gracias me aclaraste una duda existencial! siempre tuve esa confusión y fue como, sujahgdsdgaj a la mierda lo dejo así XDD gracias!
ya me voy! perdonen los errores! cuídense, los amo!
nos leemos en el prox capitulo!
hasta entonces, se despide su servidora.
Airi.
¡muchos kissus llenos de amor virtual!
