¡buenas noches! perdón la gran tardanza! pero tenía dudas sobre este capitulo así que por eso no actualizaba XD

es un capitulo cortito pero hecho con amor! este es el antepenúltimo de esta historia!

muchísimas gracias por todos los comentarios y perdonen lo errores.

me voy para no aburrir más.

disfruten de su lectura!


-Es mejor que no…-contestó algo nervioso por la intensa mirada que le daba el tiburón.

-¿Por qué?-se acercó peligrosamente a la orca-No va a pasar nada.

-No estoy seguro de eso-quiso alejarse pero Rin lo tomó por la cintura impidiéndole el escape-Es enserio Rin…

-¿Qué te preocupa?-aspiró el dulce aroma del cuello del nadador.

-Todo-logró separarse, muy a su pesar-Lo siento-bajó la mirada ya que no podía con la del depredador.

-Ah-suspiró-De acuerdo, no te forzaré a hacer algo que no quieras-comenzó a caminar hacia las duchas.

-Rin…-Makoto se le quedó mirando, no podían pasar más cosas entre ellos, no cuando tenía un desorden de sentimientos.

-Tranquilo, te entiendo-no hubieron más palabras, el adolescente de cabello oliva vio como la figura de aquel chico se alejaba hasta no dejar rastro; se sentó en el borde de la piscina mirando su reflejo. Todo lo que estaba pasando, era culpa de él, lo sabía de sobra y también sabía que era el único que podía arreglarlo. Había llegado la hora de que Tachibana se decidiera, ya.

Rin dejó caer el agua encima de él, tenía un dolor doble en su corazón. El primero era por su querido chico orca, se había enamorado completamente de él, todo comenzó por vigilar a su hermana y ahora ese tema había pasado a segundo plano, se sentía un estúpido jugando a un romance que tenía la incertidumbre de que si iba a funcionar o no, después de todo, el corazón que él anhelaba, estaba muy enamorado de otro. Su segundo dolor era por su pequeño amigo, se sentía muy mal por lo que le estaba haciendo, lo estimaba y quería mucho porque, cuando todos se alejaron, él nadó contra la corriente y se acercó, en cierta forma le debía demasiado, nunca lo dejó solo, a pesar de que él intentó distanciarlo, no lo logró, siempre estuvo ahí, paciente. ¿Cómo podía ser tan cruel para pagarle de esta forma? Aunque sería mucho más cruel engañarlo, fingir amarlo cuando no era así, sólo sería un amor destructivo. Rin no va a amar a Aiichiro, mientras tenga a Makoto clavado en el corazón, podría llegar a enamorarse de aquel lindo niño, darle con el tiempo, el cariño que tanto quiere pero, para que eso pase, debía olvidarse del otro nadador, cosa que lo veía difícil.

Matsuoka Gou, se dio cuenta de las verdaderas intenciones de su hermano, cuando lo encontró a él y a Makoto en la tienda de ropa aquella vez, la chica era muy inteligente, supo de inmediato que el tiburón sólo estaba ahí para vigilarla, también se dio cuenta de que estaba muy celoso por la presencia de su amigo quien era el presidente del consejo estudiantil, era tan obvio para ella. Tenía conocimientos de los rumores que corrían por la escuela, así que no le sorprendía que Rin quisiera investigarla, era un hermano muy posesivo por desgracia, si cuando se enteró de que ella también formaba parte del club, le hizo un escándalo diciéndole que no podía estar en un club de puros chicos, quería golpearlo esa vez, aunque logró que se acostumbrara a la idea. Lo que nadie sabía, lo que era un secreto de hace algunos meses, es que de cierta manera, los rumores si eran verdad. Gou tenía novio y no, no era Watanabe, del cual era muy amiga y que estaba ayudando para conquistar a Chigusa, quien era una chica algo difícil de enamorar, su novio ni siquiera era de la escuela. El chico del cual la pequeña Matsuoka estaba enamorada y con el que estaba viviendo un tranquilo romance a escondidas de su querido hermano, era…

-¡Gou-kun!-Mikoshiba se acercó a la chica pelirroja entregándole una lata de bebida.

-No me llames así-lo miró molesta aceptando la lata.

-¿Por qué no?-ladeó la cabeza confundido-Es lindo-le sonrió.

-Porque es nombre de chico-se quejaba la hermosa niña.

-A mí me gusta-el chico de orbes doradas se encogió de hombros y bebió del líquido frío.

-¿También estuviste espiándome esa vez que fui al cine con mis amigos?-cerró los ojos sintiendo la brisa del mar.

-Tenía que hacerlo-Seijuurou no lo negó ¿Para qué ocultarlo?-No me gustaba ese chico y ¿A qué te refieres con también?

-Él está enamorado de Hana-chan-aclaró la muchacha-Y mi hermano también me estaba espiando.

-¿Estás segura? Él estaba en una cita con su novio-decía el mayor recordando lo que había visto.

-Puede que haya estado en una cita pero, me estaba siguiendo igual-suspiró antes de beber un poco del refresco-Creo que deberíamos decirle lo nuestro.

-¡¿Eh?!-dijo alterado el nadador después de haber escupido su bebida y haberse atragantado.

-¿Estás bien?-Gou preguntó preocupada mientras le sobaba la espalda, así aprovechaba de tocar los músculos bien tonificados del capitán.

-No podemos decirle-el adolescente no estaba listo para enfrentar al hermano de su preciosa chica.

-¿Por qué no?-la pelirroja no quería seguir ocultando su relación, era algo molesto estar viéndose a escondidas y tener chicos invitándola a salir, casi todos los días. Ella quería decirle a todos, que tenía novio y que estaba feliz con él.

-Porque va a matarme-la respuesta fue simple y desesperada, esto provocó una pequeña risa en la pequeña Matsuoka.

-Eso no va a pasar-lo tranquilizó la muchacha tomándolo de la mano-Tal vez te odie por unos años y te amenace de forma constante pero, no va a matarte-sonrió.

-Ah-suspiró, no importa cuánto tratara de evitar el día en el que tenía que decirle la verdad al tiburón, este llegaría tarde o temprano-De acuerdo, pero deja que me prepare mentalmente-no era que le temiera a Rin o algo por el estilo, sólo no quería tener problemas con la familia, sin embargo, haría lo que fuera por su amada Gou y si eso incluía el odio infinito del pelirrojo, entonces lo aceptaría.

-Bien-Gou le regaló una de sus hermosas sonrisas. Seijuurou quedó hipnotizado ante tanta belleza, no podía creer que esa maravilla era para él, lo supo en cuanto la vio por primera vez, que estaba enamorado de ella. Tomó su fino rostro entre sus manos, la chica sabía que venía ahora, cerró lentamente los ojos y logró sentir los labios ajenos conectarse con los suyos; se habían besado un centenar de veces, pero cada vez que lo hacían, se sentía como la primera vez.

El capitán Mikoshiba recordaba el momento en el que se declaró, fue en una práctica en conjunto, cuando le pidió a la chica un minuto a solas, estaba muy nervioso en aquella ocasión y no quería arruinar la oportunidad; había tomado las suaves manos entre las suyas, mirándola directamente a los ojos le dijo que la amaba. Gou con su dulce sonrisa, declinó su propuesta de romance y esa fue, la primera vez que le había confesado su amor a la menor.

La segunda vez ocurrió exactamente un mes después, estuvo una semana entera convenciéndola a que aceptara tener una cita con él, la adolescente al ver la insistencia del muchacho, terminó por ceder; aprovecharon un viernes en el que no había práctica, Seijuurou esperó a su preciosa chica a la salida de la escuela, ella presurosa, lo tomó del brazo y se dirigieron a su destino antes de que alguien los viera, Gou debía admitir que no la había pasado tan mal como ella pensaba, se divirtió mucho la verdad, el nadador la había llevado a tomar helado, pasear por el parque, al centro comercial y por último, a presenciar el majestuoso atardecer en el mar. Cuando el sol estuvo a punto de morir para darle la vida a la luna, aquel adolescente enamorado, se declaró nuevamente; su amada muchacha le dio un beso en la mejilla provocando un sonrojo en él, pero mató todas sus ilusiones de una forma bella y cruel, cuando lo rechazó otra vez.

Esta era la tercera vez, las semanas pasaron a ser tiempos eternos y ya se habían convertido en muy buenos amigos, las citas se volvieron más comunes, como también la compañía mutua, sus vidas necesitaban de la presencia del otro; sin darse cuenta, comenzaron a intentar una burda imitación de lo que las personas llamaban romance. Entonces, en una gélida noche de verano, bajo la atenta mirada del astro más brillante, no fue el muchacho quien nombró el amor en esta ocasión, sino la chica, que con un rojo suave maquillando sus mejillas, decidió abrir su corazón. Todo fue natural, sus miradas que hasta ahora se encontraban perdidas, se reunieron gracias a un anhelo que gritaba de forma silenciosa, fue ahí cuando se detuvieron a contemplar, apreciar el pequeño universo que había detrás de los orbes ajenos. Hastiado de felicidad, el nadador capitán abrazó a su preciosa niña, ella se sorprendió un poco pero luego correspondió, un beso hubo después, uno torpe pero perfecto; Gou sonrió, Seijuurou tenía una sonrisa desde un principio, todos decían que la tercera era la vencida y tenían razón. Desde ese día hasta el día de hoy, estos dos tórtolos eran novios ilegales, pero la pequeña Matsuoka no quería seguir así ¿Qué sentido tenía vivir un romance si se cometía el crimen de ocultarlo? Rin tendría que aceptar su relación, quiera o no.

El adolescente de orbes esmeralda se encontraba sentado mirando al asechador que se paseaba de aquí a allá de forma exasperada.

-¿Por qué tardan tanto?-se preguntaba más para sí mismo que para su acompañante.

-Relájate-le aconsejó Makoto, pero Rin no le hizo caso.

-No puedo hacerlo mientras sé que Mikoshiba se va a aprovechar de Gou-el tiburón no estaba contesto con esto.

-Realmente no creo que se vaya a aprovechar-no entendía mucho los celos posesivos de Rin, Gou era una chica muy linda, así que tenía que ser normal que un chico le coqueteara.

-Tú nunca ves el lado malo de nadie-lo regañó el mayor. Makoto era ingenuo, según él, nadie lastimaba a alguien con intención-Por eso todos te pasan a llevar, incluso yo.

-Eso no es cierto…-aunque el chico de cabello oliva no estaba del todo seguro.

-Da igual-desvió la mirada lejos de su amigo, cada vez que se encontraba con esos profundos bosques, sentía que se perdía en ellos y cuando eso pasaba, no quería encontrar una salida.

-Rin…-lo llamó, Matsuoka amaba la voz de la orca cuando decía su nombre, hacía que sonara de una forma especial-¿Por qué te molesta tanto que Gou tenga novio?

-Porque… Ella no puede tener uno-decía algo avergonzado, le molestaba que su pequeña hermana tuviera a alguien más que cuidara de ella cuando él no lo hizo en años.

-Ella no se molestó cuando supo que tenías novio-sonrío queriendo comprender al tiburón.

-Eso es distinto-se cruzó de brazos, no quería hablar del tema, no quería decirle a Makoto que sentía que había fallado como hermano-Tú tienes una hermana, deberías entender.

-Ran es muy pequeña, pasará mucho antes de que ella tenga un novio-el adolescente más alto ahogó un suspiro-Pero si llega a tener uno, estará bien mientras sea feliz.

-Para ti es fácil decirlo-se sentó a su lado, el nadador de espalda estaba empujando los sentimientos del tiburón a la superficie-Siempre has sido un buen hermano.

-Tú también lo eres, Rin-ahora estaba entendiendo, ahora podía empezar a leer el corazón de Rin.

-No, no he sido un buen hermano para Gou-cuando el depredador se fue a Australia, supo que aparte de perder a sus amigos, perdería un poco a Gou.

-No pienses eso-con un poco de dudas en su interior, tomó la mano del pelirrojo-Gou-chan te admira mucho.

-Lo sé pero…-aún se sentía como si hubiera fracasado.

-Pero nada Rin, yo sé que puedes ser un mejor hermano para Gou-chan-Rin sonrió, el hermoso muchacho de ojos verdes provocaba en él, una armonía extraña-Y creo que eso parte con aceptar el hecho de que Gou-chan esté saliendo con alguien… Bueno, si realmente lo está.

-No aceptaré nada hasta cuando sepa si los rumores son reales-suspiró y sintió un peso extra en su hombro.

-Tengo sueño-decía medio adormilado dejando caer su cabeza en el hombro de Rin.

-Entonces ve a dormir-el tiburón se encontraba hambriento y le estaba costando soportar sus terribles deseos de comerse a la orca.

-Pero si me voy a dormir, te quedarás solo-Makoto prácticamente ronroneó en el cuello del tiburón, la paciencia de Rin estaba pendiendo de un hilo.

-Makoto-susurró casi desesperado-Si sigues actuando así, terminaré por violarte-dijo controlando su voz amenazante.

-De acuerdo-se separó inmediatamente del chico de ojos escarlata-Lo siento.

-Está bien-Rin se contuvo de besarlo, aunque el dolor de no poder tocar esos labios, lo carcomía por dentro.

-Realmente te estoy lastimando ¿Verdad?-Makoto se sentía horrible al saber que estaba dañando a Rin y también a Haruka.

-Tranquilo-decían que las heridas se curaban con el tiempo, el pelirrojo se preguntaba cuanto se demorarían las de él-Ya deja de preocuparte de los demás y piensa en ti una maldita vez-habló de forma severa pero era para ayudarlo.

Makoto suspiró, tal vez Rin tenía razón y debía dejar de pensar en lo que quieren los demás pero ¿Qué era lo que él realmente quería?

Haruka no podía disfrutar ni siquiera del mar, no cuando sabía que la orca y el tiburón estaban solos en la residencial, podía pasar cualquier cosa entre ellos, cosas de las que si se enteraba, no le iban a gustar.

-Haruka-senpai ¿Se encuentra bien?-Rei se sentó a su lado mientras miraba hacia el profundo océano frente a él.

-Sí-contestó con su rostro serio enterrando sus pies en la cálida arena.

-¿Está seguro?-el nadador de estilo mariposa fijó su mirada hacia el pequeño pingüino que se encontraba molestando al pobre de Aiichiro-¿No debería estar nadando si se encuentra bien?-el pelinegro no contestó a las preguntas de su amigo-¿Es por Makoto-senpai?-Rei hizo sus cálculos, y al ver el leve e imperceptible gesto de sorpresa en los ojos oceánicos, supo que dio en el clavo.

-Él… está solo con Rin-admitió el delfín con un deje de preocupación en su voz.

-¿Qué tiene de malo?-Rei no tenía idea de lo que estaba pasando entre ellos tres, a los ojos de todos, Makoto era el novio de Rin-¿No le gusta que estén juntos?

-No-dijo cortante. Rin era un idiota, Rin iba a lastimarlo igual como lo hizo con él, Rin se lo estaba quitando, Rin le estaba ganando, Rin, Rin y Rin.

-Bueno, yo veo muy enamorados a Rin-san y Makoto-senpai-al menor le gustaba la pareja que hacían los dos nadadores, en un principio se sorprendió pero, al ver lo hermosas que lucían sus miradas cada vez que se encontraban, no pudo evitar no apoyarlos.

-Ellos no…-bueno, en realidad… Sí estaban enamorados; no en un comienzo pero ahora realmente lo estaban… Sin embargo, Makoto estaba enamorado de él también-Makoto…-no sabía que decir, su mejor amigo lo amaba a él y al mismo tiempo a Rin. Haruka amaba a Makoto pero, sólo se dio cuenta después de que lo vio al lado del tiburón, en cambio la orca siempre lo amó y estuvo aguantando sus sentimientos de forma silenciosa todo este tiempo. Ahora entendía las palabras de Makoto esa vez que estuvo a punto de perderlo, cuando a él sólo le importaba nadar con Rin.

-Si usted es su mejor amigo ¿No tendría que estar feliz por él?-de alguna extraña forma, Rei tenía razón, tenía que estar feliz por su amigo, si su amor por Makoto era real, si Rin era el que le estaba dando felicidad, entonces él como mejor amigo debía apoyarlo.

-Debo regresar-Haruka se levantó, necesitaba ver a Makoto ahora, para pedirle perdón por todo el tormentoso tiempo en el que aplastó sus sentimientos y decirle que buscara su felicidad propia. Que si estaba con Rin, él lo aceptaría y lo apoyaría, en cambio, si su felicidad se encontraba junto a él… Lo amaría por todos los años que durara su mísera vida.


es todo!

pobre Rin que cree que no es un buen hermano D:

estuvo incoherente el capitulo? porque así lo creo yo.

nos vemos en el proximo!

hasta entonces, se despide su servidora.

Airi.

¡muchos kissus llenos de amor virtual!