¡buenas noches gente hermosa, he regresado!

perdón la eterna demora, pero al fin tuve tiempo para escribir y publicar!

no tengo absolutamente nada que decir aparte de que he recibido muchas críticas a lo largo de este fic pero, es normal. no a todos les va a gustar después de todo XDD

gracias por la paciencia y por todos los comentarios que esta historia a recibido, aunque no se merezca tantos.

espero les guste este capitulo que es el penúltimo. perdón por todos los errores ortograficos, gramaticales, narrativos, de trama, etc y perdón si los personajes se alejaron de las personalidades oficiales. bueno pido perdón en general.

disfruten de su lectura!


Haruka corrió lo más rápido que pudo, aun cuando sus pies le pedían descanso; las palabras de Rei lo hicieron razonar, entender, que sin importar lo que decida Makoto, él estaría a su lado siempre, porque ante todo, era su mejor amigo, su amistad era muy fuerte, profunda, íntima y podían pasar miles de catástrofes, millones de crisis, pero él no se movería de su lugar jamás. Amaba a Tachibana Makoto, realmente se lamentaba el no haberse dado cuenta hasta ahora, pero como decían, más vale tarde que nunca. Llegó al recinto con apenas un suspiro, tal vez exageró con lo de correr pero, la realidad era que se encontraba ansioso por hablar claramente con la orca; cuando entró, había un silencio absoluto en el lugar, cosa que encontraba extraña ya que Makoto no era una persona silenciosa, caminó por los pasillos dirigiéndose a su respectiva habitación, está bien… Estaba algo preocupado.

-¿Haru?-el pelirrojo miró extrañado a su amigo-¿Qué haces aquí?

-Yo…-Haruka iba a inventar una excusa pero desistió-Vine a hablar con Makoto-y se molestó un poco al ver a Rin salir de la habitación que compartía con el adolescente de cabello oliva.

-No creo que puedas hablar con él-decía el muchacho de dentadura afilada mientras se secaba el cabello, al parecer, había tomado una refrescante ducha.

-¿Por qué no?-se acercó al tiburón, no podía evitar pensar que cosas indecentes habrían pasado entre esos dos.

-Porque está durmiendo-el depredador le hizo una seña para que viera en el interior y encontrase a un Makoto totalmente inconsciente. Haruka hizo un mohín algo decepcionado por hallar a su precioso amigo en un profundo letargo-Se quedó dormido después de que tuvimos sexo intenso-dijo descaradamente, el delfín lo arrinconó tomándolo por el cuello de su chaqueta y fulminándolo con la mirada-Ya cálmate… Es mentira-Los tormentosos mares se encontraron con los infiernos escarlata y lograron descifrar que el tiburón estaba diciendo la verdad.

-¿Qué clase de mentira es esa?-alzó una ceja aún algo incrédulo.

-Una… Mentira muy triste…-y era cierto, Rin quería hacer indecencias con su orca pero este no lo dejó, no entendía por qué, cuando él era un tiburón bastante sexy, según su propia creencia.

Se quedaron observando unos cortos minutos a Makoto dormir antes de decidir salir de la habitación, los dos estaban desesperados por la decisión que tomaría el chico orca, necesitaban saberla, ambos se encontraban en su límite, ambos estaban a punto de arrojar la toalla, pero también; ambos querían robar el premio… romper las reglas, dejar de jugar limpio… Entonces ¿Qué les impedía hacerlo? respuesta simple, la amistad que tenían era demasiado importante como para pasarla a llevar, tal vez no eran los mejores amigos pero, de a poco estaban curando las heridas que se habían infligido.

-¿Aún te duele?-preguntó el hermoso adolescente de ojos oceánicos refiriéndose al corte que tenía el depredador en su mano, era el único tema de conversación que se le ocurrió, nunca fue bueno en hablar ni sociabilizar con el resto del mundo, ese era el trabajo de Makoto, no de él.

-Algo…-la curación que le había hecho el precioso Aiichiro de forma muy especial y el vendaje que se había puesto, se arruinaron gracias al agua, la verdad es que no se había acordado de su corte hasta este momento, y ahora que lo recordaba… Empezaba a dolerle.

-Qué mal…

-Sí…

Los dos estaban sentados uno frente al otro, sin nada que decir, tal vez si Rin fuera como el niño que era antes, estaría hablando de cualquier estupidez que se le pasara por la cabeza, pero ese pequeño ya no existía, y actuar como él no venía con su estilo.

-¿Quieres nadar y ver quien es más rápido?-Rin no tenía otra cosa mejor que hacer y sabía que Haruka esperaba con ansias meterse en el agua.

-Pensé que nunca lo preguntarías-y los dos adolescentes se dirigieron a la piscina.

Mientras tanto con la pareja más oficial de todas.

-¡Rei-chan!-el enérgico pingüino se sentó al lado de su casi novio-¿Escribes otro de tus libros hermosos?

-Así es-dijo absorto en su escritura.

-Rei-chan… ¿Qué le dijiste a Haru-chan?-Nagisa vio cuando el chico que sufre de hidrofilia salió corriendo.

-Sólo le dije lo que pensaba sobre la relación de Makoto-senpai y Rin-san-quitó su mirada de su escritura para mirar directamente a su pequeño pingüino.

-¿Y qué piensas?-cada vez que el rubio se encontraba con la intensa mirada violácea, se quedaba sin aire.

-Que ellos realmente se aman-puede que le encontrara la razón a su más que amigo pero, no dejaba de sentirse mal por Haruka y Aiichiro, en especial por este último, que estaba muy enamorado del tiburón.

-El amor es cruel a veces-dijo perdiendo sus orbes rosadas en el sereno mar.

-¿Por qué dices eso?- Lo miró confundido, Nagisa sólo rio y quiso besar al nadador de estilo mariposa, pero fue prudente, cosa extraña viniendo de él.

-Por nada ¿Quieres nadar?- Se levantó y le ofreció la mano.

-No gracias- No le tenía miedo al mar, sólo se sentía algo inseguro de volver a nadar en él libremente.

-Vamos Rei-chan, estarás conmigo- Le sonrió y Ryugazaki no pudo negarse ante tanta hermosura. Guardó sus cosas y aceptó la mano que el precioso pingüino le tendía, cuando sus miradas se encontraron, no pudieron evitar que estas se perdieran entre ellas, muchos sentimientos se transmitían con tan sólo mirarse, sentimientos puros de un amor verdadero. Un leve apretón de manos y una caminata hacia donde las olas perdían todas sus fuerzas, Rei respiró hondo, nunca se imaginó que se enamoraría de alguien como Nagisa, él rubio era todo lo contrario a lo que él tenía como su persona "ideal" pero de alguna forma u otra, terminó por caer rendido a los encantos naturales del nadador, y tal vez hacían una pareja dispareja, pero para él, su relación era perfecta.

Cuando todos volvieron de su relajante salida, se sorprendieron al ver a Rin y Haruka jugando pacíficamente a las cartas mientras que Makoto seguía encerrado en su habitación sin saberse si estaba vivo o muerto.

-Bien Nanase, recuerda que el que pierda tendrá que obedecer al otro por una semana-por supuesto, no podían jugar sin competir.

-Sólo prepárate psicológicamente-dijo completamente concentrado en planear su jugada, todo indicaba que iba a ganar.

-¡Ya regresamos!-gritó Nagisa alegre acercándose a sus dos amigos.

-Oh, si no lo dices, no lo hubiéramos notado-el depredador decía de forma sarcástica.

-¿Qué sucede Rinrin? ¿Mako-chan no quiso jugar a la mamá y el papá contigo?-oh, Hazuki… ¿Cuál era el placer culpable de molestar al tiburón?

-Ya deja de llamarme así-lo miró molesto-Y lo que pasé con Makoto no te importa-tiró sus cartas sobre la mesa, el juego ya no se reanudaría. Haruka resopló molesto, justo cuando iba a ser una espectacular jugada al sensible y estúpido de Rin le dio por dejar el juego.

-Rin-senpai-Aiichiro se acercó a su amado superior, lo había extrañado durante la salida.

-Hey…-le dio una leve sonrisa-¿Te divertiste?

-Ah, bueno…

-¡Por supuesto que se divirtió!-Nagisa se lanzó encima del pobre muchacho abrazándolo-Ai-chan ni siquiera se acordó de ti.

-Por favor, no me diga así-decía sonrojado el chico de sedosas hebras plateadas.

-Pero Rin-chan si te extrañó-y el travieso pingüino empujó a su víctima a los brazos del depredador. Ai, en forma de reflejo más que nada, puso sus manos en el amplio pecho del mayor; el tiburón miró molesto al rubio por ser tan brusco con su pequeño compañero de cuarto.

-¿Es… cierto, senpai?-Nitori lo miró de una forma malditamente hermosa, el brillo de sus ojos era especial y el sonrojo que infectaba su piel blanquecina, le enfermaban las hormonas.

-Bueno…-la verdad es que estuvo todo el tiempo preocupado de su hermana y de no violar a Makoto, así que no pensó mucho en su lindo amigo, pero no quería lastimarlo-Yo…

-¡Vaya, ya volvieron!-interrumpió Makoto ahogando un bostezo mientras indicaba lo obvio.

-¿Dormiste bien?-Haruka se acercó a su mejor amigo.

-Sí…-le sonrió y el precioso adolescente de ojos oceánicos pensó que se asfixiaba ya que le faltaba el aire-Lo siento mucho Rin, no fui muy buena compañía-dirigió su mirada esmeralda a la carmín, este seguía con Aiichiro muy pegado a él.

-Descuida-se encogió de hombros-¿Han visto a Gou?-se separó del chico de ojos turquesa sin antes acariciar los suaves hilos de color ceniza.

-Venía con nosotros, debe estar hablando con tu capitán favorito-el rubio le guiño el ojo a un Rin que no le gustó mucho la idea de que su preciosa hermanita estuviera con alguien como Mikoshiba.

-Iré a buscarla-Rin no pudo avanzar más, ya que la mano de Makoto sujetada a su muñeca se lo impidió.

-No puedes estar con tu corte así, se te puede infectar-decía el chico orca tomando con cuidado la mano herida.

-Estoy bien-dijo el pelirrojo sin darle mucha importancia al asunto.

-Tachibana-san tiene razón rin-senpai-agregó el más bajo-Déjeme vendársela de nuevo-el depredador le sonrió y aceptó la ayuda del lindo niño.

-No te preocupes, yo lo haré-Makoto no entendía el por qué, de que cada vez que veía la cercanía de Rin y Aiichiro, sentía una pequeña espina dentro de su corazón. El tiburón se sorprendió un poco, por lo general, el adolescente de cabello oliva lo dejaría irse, esta reacción, también llamó la atención del delfín, quien sólo se limitó a observar silenciosamente.

-Pero yo…

-Enserio, déjamelo a mí-insistió el chico de cabello oliva.

-Está bien, Ai-palmeó el hombro del pequeño nadador, podía ver la desilusión en los hermosos ojos de Nitori. Sin más palabras ni miradas que intercambiar, los dos adolescentes se dirigieron a la enfermería; en cuanto Rin y Makoto desaparecieron de la vista de los tres nadadores, apareció Gou junto a Seijuurou, este último se notaba muy nervioso.

-¿Dónde fue mi hermano?-interrogó la muchacha de ojos rojizos.

-Fue a hacer cosas sucias con Mako-chan-le contestó Hazuki, provocando un leve sonrojo por parte de la pequeña Matsuoka y Ai, Haruka sólo frunció el ceño ante la atrocidad de la idea.

-Makoto lo llevó a cambiarse el vendaje nada más-aclaró el pelinegro antes de que sacaran conclusiones apresuradas, aunque estás ya habían sido reveladas.

-Vaya es una lástima-suspiró aliviado el capitán de Samezuka-Creo que deberías decirle más tarde o… Otro día… O quizás en unos años más…

-¡No, tiene que ser hoy!-dijo tajante la pelirroja, Mikoshiba sólo asintió, cuando su novia se decidía a algo, nadie podía hacerle cambiar de opinión.

-¿Qué le quieren decir?-Nitori sintió curiosidad al ver a su capitán tan nervioso.

-Que están saliendo-el adolescente de ojos oceánicos respondió por los dos tórtolos. Los presentes se quedaron mirando sorprendidos a la pareja.

-¿Cómo lo supiste?-El más alto le preguntó a Haruka quien sólo le dio una sonrisa apenas visible.

-Ahora lo sé-Gou miró molesta a Seijuurou, este se encogió de hombros dándole una disculpa silenciosa, los dos adolescentes más bajo sólo rieron divertidos y el pelinegro ahogó un suspiro. En tan sólo un instante, los rumores, el misterio… Todo se había resuelto, algo que a Rin le ha costado semanas en averiguar, Haruka lo descubrió en unos segundos, que absurdo era todo esto.

-Escuchen, no pueden decirle nada a mi hermano-les advirtió la hermosa niña.

-¿Por qué no?-Nagisa quería ver la espectacular reacción de Rin cuando se enterara de que su amada hermanita estaba teniendo el más bello romance con el capitán del club al cual pertenecía.

-Porque yo lo haré-La pequeña Matsuoka se escuchó bastante seria, y Hazuki supo que no debía interponerse en este asunto.

-Bueno… Felicitaciones-sonrió el precioso chico de hebras plateadas-Me alegro de que estén juntos-Ai miró a su superior-Usted es muy valiente capitán, salir con Matsuoka-san sabiendo que Rin-senpai puede matarlo.

-No lo digas con esa cara-esto era incómodo para el adolescente de orbes doradas, él era una persona que no le gustaba tener relaciones tensas, menos con la familia… Porque al final, con el tiburón terminarían siendo familia.

Rin suspiró mientras miraba a Makoto curarle su corte, era increíble cómo, cada simple detalle de una acción ordinaria que provenía de aquel chico en frente suyo, provocaban electrizantes sensaciones en todo su cuerpo. El tiburón estaba en su límite, no soportaba ver al adolescente de cabello oliva y no poder tenerlo, tenía que saber si Makoto se quedaría a su lado o no, si le pertenecería a Haruka o él, si le destruiría el corazón.

-Estabas celoso de Ai-afirmó el pelirrojo queriendo creer que fue así.

-¿De qué hablas?-se tensó por un momento, no quiso mirar a Rin a los ojos.

-¿Te molesta que esté cerca de él?-insistió el depredador.

-Claro que no, son amigos-¿Por qué tenía que preguntarle este tipo de cosas cuando no había respuesta?

-Y si te digo que hemos hecho cosas…que no deberían hacer los amigos-el adolescente de ojos escarlata quería poner a prueba los celos de su amigo.

-No sé a qué te refieres-Makoto se trató de concentrar en su tarea pero, la intensa mirada que le estaba dando el otro nadador, se lo impedía.

-Lo besé-los profundos bosques se encontraron con los impetuosos infiernos y se quemaron.

-Listo-estaba intentando ignorar todo, todo lo que Rin le estaba diciendo, no sólo con las palabras, también con sus ojos.

-Estuve a punto de hacerle otras cosas aparte de besarlo-las suaves manos del más alto yo no estaban haciendo contacto con las suyas.

-Trata de no mojártela-se levantó sin decir nada más, quería salir de ahí, la mirada del depredador lo estaba abrumando demasiado.

-Admite que estás celoso-no lo dejó irse, como buen cazador, lo arrinconó sin dejarle escape alguno.

-No lo estoy-Makoto se estaba ahogando sin encontrar una salida. Está bien, estaba molesto por lo que le dijo Rin, pero no entendía que tenía que ver esa molestia con los celos.

-Sí lo estás-rio mostrando su dentadura afilada-Sólo que no lo sabes-con cada palabra, se acercaba más, el chico orca no podía retroceder, ya que la pared tras suyo se lo impedía.

-Rin, déjame-estaban tan cerca… Tan cerca que apenas su corazón podía latir.

-Si lo hago te irás-susurró en su oído provocándole un escalofrío.

-Por favor…-cerró los ojos sintiendo como el tiburón respiraba en su cuello-si tienes a Nitori, entonces por qué insistes tanto conmigo.

-Porque eres tú, el que siempre está en mi mente-el adolescente de cabello oliva se vio atrapado en los ojos escarlata-Porque no me dejo de sentir culpable por Ai… Porque no puedo amarlo si sigues dentro de mi cabeza-Makoto sólo guardaba silencio, exigiéndole a sus pulmones que le dieran el oxígeno suficiente para sobrevivir. Rin no lo soportaba más, así que simplemente lo besó, unió sus labios en un toque desesperado; el chico orca no correspondía, nunca lo ha hecho y eso lastimaba al depredador, pero tampoco lo rechazaba y todo esto lo confundía.

-Rin detente-se separó por la falta de aire, queriendo alejarse, queriendo quedarse, no lo sabía muy bien.

-¿Qué no lo entiendes?-sus narices se rozaban, Rin ni siquiera tuvo el criterio de moverse ante la incomodidad del muchacho-¿No te das cuenta?-le dio un beso corto-Que me estás matando-lo necesitaba, lo necesitaba con demasía.

-No necesitas decírmelo-apoyó su frente en el hombro del tiburón. Sabía de sobra que le estaba haciendo mucho daño a Rin y también a Haruka, realmente se odiaba por eso-Perdóname, perdóname por todo.

-No me pidas perdón-lo abrazó para tranquilizarlo, y tranquilizarse-Me haces sentir que perdí.

-Tengo que irme-debía tomar una decisión y matar de una vez por todas, el sufrimiento de Rin. El tiburón no dijo nada, se movió de su lugar molesto de querer hacerlo, sus miradas se encontraron por última vez, ambas demostrándose tormentas de sentimientos inexplicables de los que no se esforzaron para buscarle significado.

Haruka caminó por los pasillos en busca de su mejor amigo, en cuanto vio a Rin regresar solo, supo que algo había pasado entre ellos; no se detuvo a interrogar al pelirrojo, sencillamente se dedicó a encontrar a su preciado chico. Se dirigió a su habitación con la esperanza de hallar a la orca pero, no estaba ahí, esto estaba impacientando al delfín, tenía que decirle cosas muy importantes a Makoto y a este se le ocurría esconderse en alguna parte del estúpido recinto; dio otras vueltas ya aburrido de buscar al nadador de espalda, estaba a punto de desistir de su búsqueda cuando sin ver por dónde iba, chocó con su amigo perdido.

-Lo siento Haru-le sonrió disculpándose.

-¿Dónde estabas?-preguntó molesto a lo que el menor sólo lo miró confundido.

-En el patio…-Haruka se golpeó mentalmente por haberse olvidado de buscar allí-¿Me estabas buscando?

-Sí-estaba algo nervioso, pero lo camuflaba a la perfección-Quiero hablar contigo...

-Claro-Makoto notó algo extraño al más bajo, sin embargo, se abstuvo de decir algo.

-Ven-lo tomó de la muñeca y lo arrastró hasta un lugar donde estaba seguro de que nadie los iba a molestar.

-¿Haru?-el adolescente de cabello oliva se sonrojó levemente al sentir la intensa mirada de su amigo sobre él.

-Makoto…-¿Cómo empezar? ¿Qué decirle primero? Era tan malo en este tipo de cosas, quería disculparse con él por haber ignorado tanto tiempo sus sentimientos, quería darle su apoyo y decirle que sin importar qué hiciera, estaría a su lado, quería demostrarle que lo amaba más que a su vida, quería pedirle que se quedara el resto de su vida junto a él, quería tantas cosas… Demasiadas como para expresarlas en míseras palabras.

-¿Qué pasa?-su calmada y dulce voz tranquilizó los desesperados latidos del corazón de Haruka-Puedes decirme lo que sea.

-Yo…-vamos, podía decírselo, no era tan difícil-Quiero que me perdones…

-¿Perdonarte?-ladeó la cabeza sin entender-Pero si no has hecho nada malo.

-Estabas enamorado de mi hace tanto tiempo-Makoto se avergonzó ante las palabras del mayor-Y yo no me di cuenta.

-No tienes que pedir perdón por eso…

-Te lastimé-lo interrumpió y con gran valor, tomó las manos ajenas entre las suyas-me importó más, el nadar con Rin que tus sentimientos.

-Haru…-la verdad es que sí le había dolido mucho el ser ignorado, pero no culpaba a Haruka por eso, después de todo, no era su obligación el notar sus sentimientos-Está bien, estoy bien-sonrió y le dio un leve apretón a sus manos unidas. Haruka no estaba muy convencido, sabía que las heridas se tardarían en curar y sería tarea de él o de Rin en ayudar a cerrarlas-¿Eso querías decirme?

-¿Me perdonas?-su mirada oceánica se encontró con la esmeralda, queriendo transmitir sus palabras sin la necesidad de ser pronunciadas.

-Ya te dije que no tienes…

-Tengo que hacerlo-insistió el pelinegro sin siquiera pensar en soltar las manos del menor.

-Por supuesto que te perdono-Makoto siempre perdonaría todo lo que hiciera Haruka, absolutamente todo-Quieres decirme otra cosa ¿Verdad?-leyó la mente de su amigo.

-Makoto, está bien si quieres estar con Rin-a pesar de que estas palabras dolían, se sentía aliviado de decirlas-Te amo-sintió mucha vergüenza, sin embargo, no le importaba-pero si Rin te hace feliz… Entonces ve con él-no podía amarrar a Makoto a su lado, eso era egoísta, eso no era real amor.

-Haruka…-no tenía la más mínima idea de que decir, estaba sin palabras, tan abrumado, asombrado, desesperado, inquieto, tenía un revoltijo de emociones demasiado fuertes para él, que le era imposible de resolver-Yo…

-Tranquilo-suavizó su mirada-Tómate tu tiempo-Makoto no pudo resistir más, tanta presión acumulada en su interior, tanto desespero, lo hicieron quebrarse en pedazos y como un niño pequeño, rompió en llanto-Makoto…

-¡Lo siento!-lloraba sin consuelo, para desahogarse, para liberar toda esa tensión-¡Lo siento mucho!-lo único que pudo hacer Haruka, fue abrazarlo, prestar su hombro para que lo inundara de las amargas lágrimas que se atrevieron a atestar sus preciosos bosques-¡No quiero lastimarlos!

-Está bien…-los sollozos de su amigo lo inquietaban pero ¿Qué podía hacer? No podía decidir por él. No supieron cuánto tiempo estuvieron así, Haruka no soltó a Makoto hasta que dejó de llorar totalmente; ahora se encontraban sentados, uno al lado del otro, en un pasillo aislado del mundo.

-Gracias-susurró el adolescente de cabello oliva, se sentía feliz por el simple hecho de que Haruka fuese su mejor amigo y esperaba que siempre lo fuese, en esta vida o en cualquier otra.

-¿Ya te sientes mejor?-miró a los ojos hinchados de su amigo y vio en ellos la confusión, pero también la calma.

-Sí…-contestó con sinceridad-Iré a darme un baño-estuvo a punto de levantarse, cuando Haruka se lo impidió. Sus miradas se encontraron por un breve pero a la vez largo momento, y sin previo aviso, el chico de ojos oceánicos, unió sus labios con los de su mejor amigo, no sabría si este sería su último beso o no, si sería uno de despedida o uno de bienvenida a una preciosa relación, eso, sólo Makoto lo sabría.

Rin se dirigía a su habitación, necesitaba descansar un poco del hostigamiento de Nagisa, ese chico realmente amaba molestarlo. Estuvo a punto de llegar cuando la voz de su linda hermana lo detuvo.

-¡Hermano, necesito hablar contigo!-dijo de forma directa y sin preámbulos.

-¿Qué es?-el depredador miró extrañado a su hermana, que él recuerde, no ha hecho nada para enfadarla.

Gou no estaba molesta aunque lo pareciera, sólo estaba algo nerviosa, después de todo, había llegado la hora de revelarle a su querido y posesivo hermano, su romance con Seijuurou. No quería seguir ocultándolo, no encontraba la necesidad de hacerlo, estaba aburrida, cansada de ser cómplice de un amor fugitivo, porque según su punto de vista; el amor debía ser demostrado sin restricciones, jamás ser encerrado, silenciado y contenido hasta convertirlo en un secreto profano… Ocultar el amor, era uno de los peores pecados, que una persona podía cometer.


¡es todo! nos leemos en el ultimo capitulo!

a mari-nyan, me alegré mucho al saber que este fic te haya inspirado en hacer uno. lo estoy leyendo y me gusta mucho! gracias por el apoyo.

si me preguntan con quien quiero que se quede Makoto, les respondería con toda sinceridad que no lo sé. amo a las dos parejas por igual, no tengo una mayor preferencia por ninguna... sólo quería dejar eso en claro.

mis amores, si llegaron hasta aquí, los quiero con mi alma.

próximo capitulo el final!

hasta entonces, se despide su servidora.

Airi.

¡muchísimos kissus llenos de amor virtual!