¡Buenas noches! perdón la demora!

pero ya estoy aquí, y les traigo este capitulo final. pensé seriamente en decirles de inmediato la pareja ganadora, pero decidí que tenían que descubrirla ustedes mismos XDDD

lo único que pido es, que si la pareja que ganó no les gusta, tengan respeto por las personas que sí les guste aquella pareja. n.n

hice con mucho amor y esfuerzo este capitulo, para darles un final que fuese digno (o al menos lo intenté)

miles de gracias por todos los comentarios, de verdad... muchas gracias.

perdón por todos los errores.

disfruten de su lectura!


Mikoshiba se encontraba caminando por los pasillos del recinto, cuando vio que su amada chica estaba hablando con Rin, sabía a la perfección que le iba contar al tiburón sobre su relación, hasta ahora, clandestina. No pudo evitar sentir nervios, y es que no estaba preparado para enfrentar al hermano de su novia, necesitaba un poco de tiempo, sólo un poco; aún no era el momento apropiado para decírselo.

-Bueno…-bien, mentiría si dijera que su corazón comenzó a latir ferozmente. Lo único que Gou sabía, era que su hermano no reaccionaría bien en cuanto le dijese la realidad.

-¿Y bien?-Rin alzó una ceja mirando a la chica que parecía algo contrariada.

-Ah-suspiró, tenía que hacerlo de una vez-Yo y…

-¡Gou-kun!-interrumpió el capitán que portaba la chaqueta de Samezuka-Te estaba buscando…

-¿Para que la quiere?-el tiburón miró molesto al más alto.

-Necesito hablar sobre las ultimas prácticas de mañana-le sonrió mientras disimuladamente compartía una mirada con Gou quien lo miraba con el ceño fruncido.

-¿Por qué no hablas con Makoto? Él es el capitán-Gou podía sentir los celos que irradiaban en las palabras del tiburón.

-No encontré a tu novio por ningún lado-era mentira, ni siquiera había buscado a Makoto y ni siquiera tenía que hablar de las prácticas, simplemente eran excusas para llevarse a la preciosa chica lejos de su hermano. El depredador desvió la mirada con un sonrojo apenas visible "Tu novio" como le gustaría que esas palabras fueran ciertas.

-¿Gou, qué querías decirme?-Rin prefirió por ignorar a su capitán y prestarle atención absoluta a la menor.

-Lo siento… Te lo diré después-se disculpó y prácticamente salió corriendo seguida por Mikoshiba que le sonrió al adolescente que los miraba de forma sospechosa.

Gou suspiró cansada, estaba a punto de decirle la verdad a Rin, pero Seijuurou la interrumpió en el momento decisivo; en cierta forma, comprendía la inquietud de su novio, porque ella misma la sentía, después de todo, el tiburón era una persona que se alteraba fácil y también muy terca, sin embargo, no quería seguir prolongando toda esta angustia, necesitaba decírselo hoy, no podía esperar más. A pesar de que el chico de orbes doradas estaba de acuerdo con la hermosa muchacha, no se sentía del todo listo, quería hacer las cosas bien y terminar este día sin ningún sabor amargo en la boca.

-¿Habrá una forma de que tu hermano no reaccione mal?-el nadador miraba a la más baja mientras caminaban por los pasillos. La pelirroja se quedó pensando ante estas palabras ¿Cómo podrían hacer para que el depredador no quisiera matar a Seijuurou? Debía existir una manera… Alguien que pueda razonar con él, alguien con quien el cazador se vuelva manso. Hundida en la perdición de sus pensamientos, una luz le alumbró el camino, conocía a la persona perfecta para esto.

-¿Quieres que hable con Rin?-decía Makoto con una toalla en el cuello, se estaba dirigiendo a las duchas cuando Gou lo interceptó en mitad del camino-¿De qué cosa?

-Es sobre…-respiró hondo-Es sobre mí y Mikoshiba-san-la chica se quedó en silencio esperando una respuesta del mayor, pero al ver que este sólo le dedicaba una mirada de confusión, siguió hablando-Nosotros… Estamos saliendo-dijo totalmente avergonzada.

-¿Enserio?-el chico de cabello oliva miró a la chica sorprendido-¿Desde cuándo?

-Hace un tiempo… Pero ese no es el punto-Makoto era la esperanza de Gou, con la única persona que su hermano no se podría enojar, era con el chico orca, después de todo, era su novio-Makoto-senpai, tiene que decírselo.

-Pero Gou-chan… Este tipo de cosas deberías decírselo tú.

-Lo haré, pero si usted se lo dice primero, él lo tendrá más asimilado-insistió la pelirroja.

-No lo creo-el nadador le sonrió, conocía a Rin, no lo tendría asimilado ni por un poco.

-Por favor Makoto-senpai-la preciosa niña lo miró con ojos de cachorro abandonado.

-No lo sé, Gou-chan-el chico orca no se conmovió con la mirada de la menor-Sigo pensando en que tú tienes que hacerlo.

-Lo sé… aunque trate de razonar con él, por lo menos para que no golpee tanto a Mikoshiba-san.

-Yo…

-Por favor, es su novio, puede convencerlo-y ahí estaba el error, Makoto no era el novio de Rin, nunca lo fue.

-Ah-suspiró resignado-Lo intentaré, pero no te prometo nada.

-¡Muchísimas gracias! ¿Puede hablar con él ahora?-decía la muchacha entusiasmada.

-¿Ahora? Pero iba a bañarme-nuevamente la chica usó su mirada de cachorro abandonado-Bien… ¿Dónde está?

-En su habitación-tomó las manos del mayor-Gracias Makoto-senpai.

Makoto sólo asintió y se dirigió a la habitación de Rin, estaba pensando severamente en que su poca habilidad para decir que no a alguien, lo había llevado a situaciones bastante complicadas, debía cambiar esto, para tener una vida más saludable; ya se estaba aburriendo de tener que complacer a todo el mundo, tenía que dejar todo eso y empezar a preocuparse por sí mismo. Llegó a la puerta del tiburón, sinceramente no quería hablar con Rin, no por ahora, tenía que ordenar sus sentimientos y pensamientos, la ducha que se iba a dar, lo habría ayudado, pero ya estaba aquí, con una promesa no prometida, no habían tenido un momento muy cómodo en la enfermería y no sabía cómo sería el ambiente en estos momentos. Golpeó un par de veces, no recibió respuesta alguna, con poca seguridad abrió la puerta lentamente.

-¿Rin?-el chico de orbes esmeralda miró en el interior de la habitación y encontró al pelirrojo acostado en su cama mirando el techo como si fuera lo más importante del mundo.

-¿Qué quieres?-habló de forma severa, haciendo que el corazón de Makoto se encogiera.

-¿Puedo hablar contigo?-Rin estaba molesto, lo sabía.

-Ya lo estás haciendo-no quería hablarle de forma tan pesada a Makoto pero, sus palabras salían de su boca sin permiso.

-Tal vez debería volver más tarde-el chico orca estuvo a punto de salir cuando la voz del depredador lo detuvo.

-No… Está bien ¿De qué quieres hablar?-suavizó su voz y se sentó en la cama.

-Es… De Gou-chan-con el valor de su alma, se sentó en el borde de la cama, no se miraban directamente a los ojos, Rin no quería hacerlo.

-¿Qué pasa con ella?-el chico de cabello oliva pudo sentir el interés del tiburón.

-Promete que no te enojarás-buscó los ojos de Rin hasta que los encontró, el depredador se arrepintió de haberlo mirado, ahora no podía quitarle la mirada.

-No puedo prometerte eso-estaba intrigado pero, no se comprometería nada.

-Vamos Rin…

-¿Cómo puedo enojarme por algo que no sé?-Rin lo miró serio mientras que Makoto sólo trataba de sonreírle.

-Pero yo sé que lo que te voy a decir no te va a gustar-el muchacho de preciosos ojos esmeralda divagaba y el de ojos carmín se impacientaba.

-¡Vamos Makoto, ya dime que pasa con Gou!-al pelirrojo no le gustaba que le dieran tantas vueltas al asunto.

-Tiene novio-dijo de forma directa y rápida.

-¿Qué?-necesitaba escucharlo de nuevo, para comprobar si Makoto no le estaba mintiendo.

-Los rumores eran ciertos Rin, ella está saliendo con alguien…

-Tú… Sabes quién es ¿Verdad?-el chico orca asintió en silencio, podía ver el fuego crecer en los infiernos escarlata.

-Rin, escucha y no te enojes-tenía que razonar con él, antes de que saliera y golpeara a cualquiera que se le cruzara.

-No me voy a enojar contigo, me enojaré con el imbécil que se atrevió a tocar a mi hermana-el tiburón estaba impaciente, tenía que saber quién era el chico que le estaba robando a su pequeña hermana.

-Y eso es lo que Gou-chan no quiere-explicaba el menor-Rin tienes que ser más considerado.

-¿Vas a decirme o no?-el pelirrojo no podía estar tanto tiempo con Makoto en una cama, sin siquiera rozar sus dedos con los de él.

-No… Sinceramente pienso que tu hermana debe decírtelo-sonrió a lo que el adolescente de orbes rojizas resopló molesto-Gou-chan va a estar feliz si aceptas su relación y tal vez puedas acercarte más a ella.

-Lo dices como si estuvieras seguro-Rin suspiró y se dejó caer nuevamente a la cama.

-No lo estoy, pero podrías intentarlo-era todo lo haría, no insistiría más-Bien… Espero que lo pienses.

-Lo haré…

-Gracias Rin-Makoto se levantó dirigiéndose a la puerta.

-No lo agradezcas todavía-le dio la espalda. El chico de cabello oliva le dio una última mirada al tiburón y salió de la habitación.

Aiichiro estaba decidido en decirle a su superior que lo amaba, sabía que su amado depredador no le correspondería, pero quería hacerlo de todas formas, al menos para decir que lo intentó. Durante su salida, estuvo reflexionando, pensando, reconociendo, que si realmente amaba a Rin, debía dejarlo ir, siempre lo amaría y disfrutaba mucho de su relación que tenía con él, estaba conforme pero no satisfecho, cualquiera lo estaría en su lugar; el dolor era inevitable, lo sabía de sobra, pero a pesar de todo esto, se sentía en armonía, su corazón tenía una angustia tranquila y la podía sobrellevar, porque después de todo, ellos nunca fueron algo, y aunque se escuchara de una forma fría, era mil veces mejor, el hecho de no haber tenido nada en vez de haber tenido mucho y que ese "mucho" terminara en absolutamente nada. Habían pasado cosas entre ellos, cosas de las que sinceramente, no se arrepentía, que en su momento realmente dolieron, que ahora que son unos recuerdos aún muy recientes, eran parte del pasado queriendo vivir en un futuro inexistente. Por unos minutos pudo sentir la pasión del tiburón, esa pasión carente de amor, pero que era casi igual de intensa que este, recibió más de lo que pidió, y gustoso hubiera aceptado más, pero se encontraba en la realidad, y esta era su cruda realidad; caminando en dirección a su habitación compartida, a sólo unos pasos de confesar un amor no tan secreto. No se molestó en tocar la puerta, la abrió lentamente, se sentía algo ansioso por lo que estaba a punto de suceder.

-Rin-senpai ¿Puedo hablar con usted?-preguntó de forma tímida el chico de hebras plateadas.

-¿Qué pasa ahora?-parecía que a todo el mundo se le había ocurrido hablar con él, hoy.

-Nada… Sólo, tengo que decirle algo-Nitori respiró hondo, no podía acobardarse.

-Te escucho-se sentó y miró al muchacho frente suyo-¿Te ocurre algo? No te ves muy tranquilo.

-Lo siento, estoy algo nervioso-confesó desviando la mirada.

-Relájate-Rin sonrió tratando de aliviar la incomodidad de su amigo.

-Bueno…-Aiichiro se acercó más al tiburón, logrando sentarse frente a él-Rin-senpai… Yo…-y este era el momento exacto para el más bajo, después de esto, su vida seguiría con un dolor que con el tiempo, tal vez podría superar. El depredador esperó en silencio, paciente-Lo amo-dijo finalmente, suspirando y sintiendo que su alma se escapaba en él.

-Ai…-no sabía que decir, tenía conocimientos sobre los sentimientos del precioso niño, pero esta era la primera vez que se los confesaba directamente ¿Cómo rechazarlo de una forma no tan dañina?

-No tiene que responderme-bajó la mirada para no quemarse con los infiernos del tiburón-Sé que no me corresponde.

-Lo siento-el pelirrojo sólo pudo disculparse, sentirse mal por su amigo.

-Está bien-sonrió el menor, Rin miró admirado la habilidad de Aiichiro de sonreír a pesar de tener el corazón destrozado-Sólo… Necesitaba decirlo-ignorando el nudo en su garganta, encontró nuevamente su mirada turquesa con la escarlata.

-Estoy seguro…-la voz del mayor irrumpió en el silencio que se había creado-De que encontrarás a una persona que realmente te ame como mereces-acarició los suaves hilos de color ceniza-Y esa persona, será mil veces mejor que yo.

-Rin-senpai…-puede que el tiburón tuviera razón, puede que en un futuro encontraría a alguien de cual se pueda enamorar pero, Rin siempre sería su primer amor, y eso, nunca se podría reemplazar-Lamento haberme entrometido entre usted y Tachibana-san, ustedes… Hacen una pareja muy bonita.

-Yo también tengo que confesar algo-el depredador dijo al incómodo mientras se sobaba el cuello-No soy el novio de Makoto, nosotros fingimos.

-¿Qué?-lo miró confundido, no entendía lo que acababa de escuchar-¿Por qué estaban fingiendo?

-Para saber si Gou tenía novio…-soltó un gran suspiro y siguió con su explicación-Pero… Nunca me imaginé que… Iba a enamorarme de Makoto.

-Y Tachibana-san ¿Siente lo mismo?-Nitori pudo sentir el deje de angustia en las palabras del nadador.

-Sí, aunque también está enamorado de alguien más-no quería perder a Makoto, no quería perder su calidez, su cariño, su todo.

-No se desanime-que ironía, el chico que necesitaba de más consuelo, se encontraba consolando a la persona que le había provocado dolor-Tachibana-san terminará a su lado, lo sé-y el muchacho no lo decía por animar a su superior, él lo presentía, por las intensas miradas que se daban, miradas cargadas de tantos sentimientos que era imposible decir que en ellas no había amor. Rin lo abrazó, a pesar de haberle hecho daño, de haberle roto el corazón, Aiichiro estaba a su lado, apoyándolo, y eso lo convertía en una persona hermosa e increíble.

Makoto estuvo un largo tiempo en la ducha, resolviendo los nudos que estaban en su mente, recordaba el beso que le había dado Rin y también el que le había dado Haruka, ambos hicieron que su corazón latiera, pero cada uno hizo que palpitara de forma diferente, ahora lo entendía, después de un intenso razonamiento, después de haberlo pensado profundamente y haberse guiado por su corazón, logró comprender… Ya lo sabía, ya no estaba confundido. El agua dejó de correr, salió de la ducha con apenas una toalla alrededor de su cintura, de su boca salió un largo suspiro, su mente por primera vez estaba en paz, no era cuestión de elegir a quien amar, sólo era darse cuenta, de que su corazón se agitaba de una forma única con cierta persona. Debía vestirse e ir con el chico que amaba, así todo este dilema se acabaría de una vez.

Rin salió de su habitación en busca de su hermana, estaba tratando de mantenerse calmado, tal vez Makoto tenía razón, tal vez no debía golpear al novio de Gou… Ni ser tan frío con ella, pero realmente le costaba imaginarse a su pequeña hermana saliendo con alguien, no podía acostumbrarse a la idea. Siguió su búsqueda, pero se detuvo cuando vio los cordones de su zapatilla desamarrados.

-Oye Rin-Haruka miró al chico que se encontraba agachado. El pelirrojo al oír su nombre, se levantó rápidamente golpeando accidentalmente su cabeza con la cara del delfín.

-¿Por qué te paraste ahí?-se quejaba el tiburón sobándose la cabeza, dirigió su mirada al pelinegro y vio como la nariz de su amigo goteaba del líquido rojo-Lo siento…-la nariz de Haruka, era la segunda víctima de su cabeza.

-Estúpido Rin-el chico de ojos oceánicos miró molesto su chaqueta que se encontraba manchada de su sangre-Te voy a acusar con Makoto-y el adolescente que sufre de hidrofilia, prácticamente salió corriendo en busca de la orca.

-¡Espera! ¡No lo hice con intención!-el depredador fue tras su amigo, no quería que su amado chico de orbes esmeralda se enojara con él por haber lastimado a Haruka. Los dos adolescentes se dirigieron rápidamente hacia donde se encontraba Makoto, como nada podían hacer sin competir, estaban compitiendo por quien llegaba primero. A pesar de que Haruka aún sangraba por la nariz.

-¡Makoto!-hablaron al unísono mientras abrían la puerta abruptamente. Ambos muchachos se quedaron embobados ante la vista que tenían frente suyo. El hermoso adolescente de cabello oliva tenía el cabello mojado y de él caían traviesas gotas de agua que recorrían con gran maestría y excelencia su torso desnudo, el recorrido seguía por su vientre y… Oh, no tenía nada que ocultara lo que había debajo de ese vientre. Makoto parpadeó un par de veces algo sorprendido por la repentina entrada de sus amigos, hasta que se dio cuenta de lo que estaban mirando los dos nadadores, haciendo que se sonrojara furiosamente.

-¡No saben golpear antes de entrar!-dijo el menor mientras se tapaba sus presas con una toalla.

-Makoto… Has crecido-el delfín no recordaba la última vez que vio a su mejor amigo desnudo, al parecer tenían doce o menos.

-Dios, Makoto ¿Ese eres tú?-Rin siempre sintió curiosidad por lo que la orca guardaba debajo de los pantalones, y se llevó una gran sorpresa.

-¡Ya salgan!-gritó totalmente avergonzado, esto era muy incómodo. Los dos adolescentes reaccionaron de su embelesamiento, se disculparon con el nadador de espalda y salieron del lugar; ambos tenían un sonrojo infectando sus mejillas.

-Realmente son unos pervertidos-rio el pequeño pingüino mirando de forma insinuante al par de chicos-Entrando de forma desprevenida para ver a Mako-chan desnudo.

-Qué vergüenza-les recriminaba Rei, pero por dentro se estaba divirtiendo por las caras que tenían sus superiores, los chicos que eran casi novios, estaban pasando por casualidad cuando vieron la escena.

-¡Hasta te está sangrando la nariz, Haru-chan!-indicó el rubio. Haruka se cubrió su nariz con ambas manos y desvió la mirada molesto.

-No es por eso-se explicaba el pelinegro algo avergonzado. Rin rio por esto, provocando que Haruka le pisara el pie fuertemente.

-¡Ouch! ¿Por qué mierda hiciste eso?-alegaba el más alto enojado.

-Porque fue tu culpa-espetó el adolescente adicto el agua.

-No fue mi culpa…

-Sí lo fue…

Rei y Nagisa se miraron encogiéndose de hombros ante la pelea infantil que tenían los dos mayores. El día se había terminado y ya todos habían cenado, mañana sería el último día del campamento, después, todo volvería a la normalidad; el tiburón se encontraba hablando con sus dos amigos más bajitos cuando Gou se acercó a ellos.

-Hermano…

-¿Ahora me vas a decir quien es tu novio?-la muchacha miró un poco sorprendida al mayor, entonces Makoto le había dicho.

-Bueno, sobre eso-estaba algo nerviosa, pero ya estaba aquí y no iba a huir-Makoto-senpai no te dijo quién era ¿verdad?-el depredador negó silenciosamente.

-Vamos Gou, confía en mí… No le haré nada a tu noviecito-o trataría de no hacerlo.

-¿Estás seguro?-la preciosa niña entrecerró los ojos mirando con recelo a su hermano.

-Sí, lo estoy-no, no lo estaba.

-Ya no le des tantas vueltas Gou-chan, nosotros también queremos saber ¿Cierto Ai-chan?-decía Nagisa, aunque él y Aiichiro ya lo sabían.

-De acuerdo-respiró hondo, de repente el ambiente se tensó con un grave silencio-Mi novio es…

-Gou-chan…

-Rei-kun-la muchacha miró al nadador que se acercó a ella.

-¡¿Es Rei?!-Rin estaba sorprendido, nunca se le pasó por la mente que el novio de su hermana fuera Ryugazaki.

-¡¿Cómo que Rei-chan?!-el pingüino también estaba sorprendido, era imposible que su amado Rei fuera el novio de Gou, mientras tanto, Nitori era el único que se había dado cuenta del malentendido.

-¿Por qué me miran así?-preguntaba el muchacho de lentes sin lograr entender absolutamente nada.

-Tú…-el depredador tomó al peliazul del cuello de su chaqueta y le habló amenazante-¿Cómo te atreviste a tocar a Gou?

-No sé de qué habla Rin-san-enserio que no tenía idea de lo que estaba pasando, sólo se había acercado a la chica para preguntarle algo del club.

-¡Hermano suéltalo! ¡Él no es mi novio!-decía la preciosa muchacha molesta.

-¡Es cierto, porque Rei-chan es mi novio!-declaró el rubio, obviamente celoso.

-¿Qué?-el depredador miró a Nagisa y luego a Rei que estaba completamente rojo-Ah… Lo lamento…-soltó al muchacho, el pingüino rápidamente se abalanzó sobre su amor abrazándolo posesivamente. Nuevamente un silencio con alta tensión los invadió.

-Matsuoka-Rin se volteó a ver a Mikoshiba que se encontraba detrás de él, se podía ver la determinación en sus ojos de un majestuoso dorado. Seijuurou estaba dispuesto a decir la verdad.

Haruka entró a su habitación después de haberse dado un relajante baño, Makoto se encontraba sentado en su cama leyendo un libro, tenía sus gafas puestas, dirigió su atención a su amigo en cuanto lo vio entrar.

-Te estaba esperando ¿Cómo está tu nariz?-después de lo sucedido, el delfín se encargó de explicar lo que había pasado.

-Está bien ¿Por qué me estabas esperando?-el mayor se iba a sentar frente a su amigo, pero el adolescente le hizo un ademán para que se sentara a su lado.

-Necesito decirte algo muy importante-Makoto fijo sus orbes esmeraldas en los azules de Haruka.

-¿Qué es?

-Yo…-bien Tachibana, era ahora o nunca-Estoy enamorado de Rin.

-Lo sé…-Haruka ya sabía a donde quería llegar el chico orca.

-Te amo Haru, pero… No es el mismo amor que siento por Rin-en su mar de pensamientos, trató de imaginarse su futuro con Haruka, pero simplemente no podía, tanto tiempo fue ignorado, que su corazón se resignó a que su amor fuera algo platónico, algo que nunca iba a pasar, jamás. Cuando Rin le confesó su amor, sintió miedo, porque era la primera vez que alguien le había dicho que lo amaba, cuando le prometió que lo cuidaría, protegería, se sintió realmente amado y empezó a pensar en su vida con Rin a su lado. Quería mucho a Haruka, lo amaba de cierta manera, pero no quería un romance con él; le encantaba la fuerte amistad que tenían y su relación, sólo quedaría en eso-Yo… Quiero estar con él.

-Ya veo-no iba a decir que no le dolía, porque sería una mentira, había llegado demasiado tarde a reclamar el corazón que alguna vez fue suyo, pero que ahora ya no lo era. Había perdido esta guerra, y como buen perdedor… Debía dar un paso hacia el lado, ese era el trato-¿Se lo dijiste?

-No, quería decírtelo primero-suspiró tembloroso, no quiso dañar a su amigo.

-¿Y qué estás esperando?-tomó la mano del adolescente de cabello oliva y le dio una leve sonrisa. Sabía que el tiburón estaba sufriendo por el amor de Makoto, y que casa segundo era una tortura, fue su culpa el haber perdido al chico de preciosos orbes esmeralda; Rin sólo ayudó a sanar las heridas que le había provocado, a entregarle el amor que él no fue capaz de darle cuando fue necesario. Ahogó un suspiro, definitivamente… Rin se merecía a Makoto más que él.

-La verdad, es que estoy nervioso-confesó el chico orca mientras le sonreía al delfín.

-Mientras sea antes, mejor-le dio un apretón a la mano sostenida-No querrás llegar demasiado tarde, como yo…

-Haru…-el muchacho abrazó a su mejor amigo y se levantó dirigiéndose a la puerta, le dio una última mirada a Haruka que no se movió de su lugar-Gracias-y Makoto salió de la habitación. El pelinegro se acostó de espalda sobre la cama, su corazón le ardía, pero el menor había tomado su decisión y él, la aceptaría, porque quería que su amado amigo fuera feliz.

Rin miró sospechosamente a su capitán que estaba frente suyo, nadie decía nada, todos estaban mirando expectantes. Mikoshiba dio un paso más adelante e hizo una reverencia sorprendiendo a todos.

-¡Por favor! ¡Déjame salir con Gou-kun!-el nadador de Samezuka estaba dispuesto a hacer todo por su preciosa niña, si tenía que besarle los pies al depredador, lo haría.

-Esto… ¿Es enserio?-Rin miró al chico que aún seguía inclinado.

-Muy enserio-se paró correctamente y volvió a fijar su mirada a la del pelirrojo-Amo a tu hermana como nunca lo he hecho, quiero hacerla feliz, pero no quería pasar sobre ti, así que por favor… ¡Déjame estar con Gou-kun! ¡Te prometo que la cuidare hasta con mi vida!-todos estaban absolutamente sorprendidos por las palabras sinceras del más alto. Rin no sabía que decir, realmente no se esperaba esto, miró a Gou que estaba a su lado y vio en sus ojos, un amor puro ¿Qué clase de animal sería para privarle de este amor?

-Ah-suspiró sobándose las sienes-De acuerdo… Pe…

-¡Muchísimas gracias!-lo interrumpió Seijuurou tomando ambas manos del tiburón-Matsuoka… ¡Me alegro mucho de que ahora seamos familia!

-¡¿Qué?! ¡Espera!-Rin nuevamente fue interrumpido, pero esta vez fue por el abrazo de su hermana.

-¡Hermano eres el mejor!-decía la chica feliz.

-¡Que esperen un poco!-prácticamente gritó el depredador-No he dicho que estoy totalmente de acuerdo-miró a Mikoshiba-¡Está a prueba!

-¿A prueba?-decía el capitán de Samezuka confundido.

-Así es, estará a prueba hasta que me logre convencer de que se merece a mi hermana-dijo serio el pelirrojo, Gou sonrió y volvió a abrazarlo. Al menos no golpeó a Seijuurou y aunque no estuviera del todo contento con su relación, esto era un gran paso.

-No te preocupes Matsuoka, te convenceré de que soy el mejor partido para Gou-kun-puso una mano sobre el hombro del nadador-Creo que podemos empezar a llamarnos por nuestros nom…

-No-contestó amenazante. Ya que ahora todo se había solucionado, los adolescentes se fueron a sus respectivas habitaciones, Rin estuvo a punto de entrar a la suya cuando la voz de Makoto lo detuvo.

-Rin tengo que hablar contigo-decía el chico orca acercándose al muchacho.

-¿Puede ser mañana? Estoy cansado-se excusaba el mayor.

-¡No, tiene que ser ahora!-lo tomó de la muñeca y lo miró suplicante-Por favor.

-Bien, pero que sea rápido-suspiró resignado.

-Ven conmigo-el adolescente de cabello oliva sostuvo la mano del pelirrojo y lo llevó hasta el patio del recinto, se sentaron en una de las tantas bancas que habían.

-Makoto… ¿Qué estamos haciendo aquí?-Rin vio que el chico a su lado se encontraba bastante nervioso-¿Te sientes bien?

-Sí…-no sabía muy bien cómo empezar y las palabras no salían de su boca-Rin… Yo…

-¿Qué pasa? Makoto me estás…-las palabras de Matsuoka fueron cortadas por los labios del adolescente de orbes esmeralda sobre los suyos. Rin no pudo abrir más los ojos, por primera vez, el chico orca lo estaba besando; era un beso dulce, torpe, casto y lleno de sentimientos; Makoto se separó luego de unos segundos, ocultando su rostro completamente rojo en el hombro de Rin.

-Te amo-susurró, pero el depredador pudo oír a la perfección. Suavemente tomó el rostro del chico orca y lo miró directamente a los ojos.

-Makoto ¿Realmente me amas? Pero… ¿Qué pasa con Haru?-acarició las mejillas aprisionadas con sus pulgares.

-A Haru lo quiero mucho, pero sólo somos mejores amigos-sonrió, su corazón estaba latiendo de una forma magnifica-Rin… Quiero estar contigo.

El tiburón soltó un suspiro de alivio, la angustia que lo estuvo acechando había desaparecido y fue reemplazada por un sentimiento puro de felicidad. Rio por lo bajo y juntó sus labios con los del nadador por segunda vez en esa noche; fue un beso lento, sin prisa, sin desesperación, sin dolor. Rin sonrió en el beso cuando sintió que Makoto lo estaba correspondiendo con algo de torpeza y timidez; mordió con delicadeza el labio inferior del menor, pidiendo así, un acceso completo a la boca de este, y también al delirio de su lengua, el precioso adolescente de profundos bosques verdes, se lo permitió sin dudarlo un segundo; el toque de sus labios se volvió cada vez, más pecaminoso, pero no les importaba, lo único que querían ambos nadadores, era sentir el amor que tenían guardado, el tiburón se sentía en el paraíso, la sensación de jugar con la lengua ajena, era utópica, un sueño, una ilusión, un deseo hecho realidad. Makoto se dejó llevar por la maestría de Rin, estaba experimentando cosas increíbles con aquel pelirrojo de infiernos escarlata, y es que los labios del depredador sobre los suyos, hacían que su cuerpo temblara, su corazón se detuviera y su alma se calmara; amaba todas estas sensaciones, amaba todo esos sutiles roces, amaba sentir el amor que Rin le brindaba, simplemente amaba al depredador. Se separaron por falta de aire, se quedaron mirando por un momento eternamente pequeño.

-Makoto te amo-lo estrechó entre sus brazos, como si su vida dependiera de ello. El único testigo de esta confesión, fue el cielo nocturno que los abarcaba infinitamente; Rin y Makoto compartieron un último beso esa noche, antes de volver y seguir con sus vidas, que ahora, estaban unidas.

Pasaron dos meses desde aquella noche, los dos tórtolos caídos en el amor, tenían una preciosa relación que cualquiera quisiera tener; Makoto tuvo que decirle la verdad a su madre que creía que Haruka era el novio de su hijo, pero rápidamente entendieron todo, y Rin se había convertido en parte de la familia. Seijuurou por fin hizo público su romance con Gou, había pasado la prueba de Rin, y ahora podía amar a su preciosa niña con libertad, aunque todavía no tenía mucha confianza con el depredador. Era un sábado por la mañana cuando el tiburón se despertó de un recuerdo nostálgico, había soñado con su padre, en el tiempo en que él era una pequeña cría.

El hombre rio ante las ingenuas palabras de su hijo, estaban hablando de un tema hermoso y delicado, estaban hablando del amor.

-Entonces ¿Enamorarse es para tontos?-decía el mayor mirando con cariño al pelirrojo.

-Así es-contestó orgulloso el infante-Yo nunca me voy a enamorar…

-Apostaría todo a que si vas a terminar enamorado de alguien-le sonrió a su niño.

-¡Bien!-dijo con entusiasmo-Pero perderás la apuesta.

-Rin… Cuando traigas a la persona que amas frente a mí-el hombre sabía que su hijo amaba la competencia-Te darás cuenta, que en ese mismo instante, habrás perdido.

El depredador no pudo evitar sentirse algo melancólico al recordar esa apuesta que tenía con su padre, pero no era tiempo de ponerse triste. Se miró por enésima vez frente al espejo, tenía una cita con su novio, y realmente no sabía que ponerse; Ai se encontraba sentado en su escritorio, observando divertido a su superior dar vueltas por toda la habitación, aún lo amaba, pero se sentía feliz por él, además, su amistad seguía siendo la misma, y eso lo apreciaba mucho.

-Rin-senpai, no importa lo que se ponga-trató de animar a su amigo-Usted siempre se ve bien.

-Pero… Si a Makoto no le gusta-decía inseguro el mayor.

-A Makoto-san le va a gustar-también se había hecho amigo del chico orca, y ahora tenían la suficiente confianza para poder llamarse por los nombres-Además va a llegar tarde-Rin miró el reloj, y efectivamente iba a llegar tarde, se apresuró a vestirse y partió en rumbo a buscar a su novio-¡Suerte!-Aiichiro pudo escuchar un gracias del tiburón, proveniente del pasillo, soltó un suspiro y sonrió para sus adentros, al menos su senpai sonreía mucho más que antes.

Rin corrió hasta las escaleras que quedaban cerca de la casa de Makoto, encontró al amor de su vida hablando animadamente con cierto pelinegro que sólo asentía de vez en cuando, el cazador supo, que si iba a tener un hermoso romance con el adolescente de cabello oliva, tendría que lidiar con un posesivo y sobreprotector mejor amigo, pero realmente no le importaba, Haruka siempre fue así, desde que eran niños. Se acercó a ambos muchachos, aun recuperando el aliento.

-Llegas tarde-lo regañó el delfín, mirándolo serio.

-No es cierto-la dulce voz de Makoto hizo que su corazón comenzara a palpitar.

-Lo siento ¿Esperaste mucho?-se disculpó con el menor mientras que este negaba con la cabeza.

-Salí de mi casa hace dos minutos-y lo que decía el chico orca, era verdad.

-Rin…-el chico de ojos oceánicos llamó la atención del pelirrojo-Cuídalo…-sin más que decir, Haruka se despidió silenciosamente de la pareja y volvió a su propia cita con su bañera. Tal vez había perdido al amor de su vida, pero no había perdido a su mejor amigo. Rin se quedó mirando la figura del delfín alejarse, miró al chico a su lado, por supuesto que lo cuidaría, hasta el último día de su vida.

-¿Nos vamos?-Makoto tomó la mano del chico de orbes carmín, entrelazando sus dedos con los de él.

-Sí…

Los dos adolescentes se dirigían a la cafetería que tanto le gustaba Makoto, pero Rin quiso desviarse un poco del camino antes de ir al lugar de comida dulce. El hermoso adolescente de ojos esmeralda se sorprendió de donde estaba, se encontraba parado, frente a la tumba del padre de Rin, pudo sentir como el mayor apretó ligeramente su agarre.

-Aquí estoy…-le habló a su padre-Tenías razón-respiró hondo-Perdí…-Rin había perdido su apuesta con su padre y ahora estaba con la persona que amaba frente a él, aceptando en ese mismo instante, su derrota; se había enamorado. Makoto arregló unos mechones rojizos antes de acariciar la mejilla de su novio, sus bosques verdes se encontraron con los infiernos escarlata, y le sonrió con dulzura, no pasó mucho tiempo para que sus labios se encontraran en un majestuoso beso. Rin ahogó un suspiro, y por primera vez en su vida… Le gustaba ser el perdedor.


y con esto, doy por terminado este fic.

aun falta el final alternativo! pero este fue el oficial, así que esta historia está terminada de alguna manera XD

debo decir que, puse todo de mi en este fic, y me alegró mucho que a muchas personas les gustara y espero de todo corazón, que les haya gustado el final.

creo que ya debo irme...

para las preciosas criaturas que quieran leer el final alternativo, nos vemos en el próximo capitulo.

para las otras preciosas criaturas que terminan su lectura aquí, sólo les puedo decir.

¡gracias por leer!

se despide su servidora.

Airi.

¡muchos kissus llenos de amor virtual!