¡Buenas noches mis amores!

Aunque no lo crean, después de varios meses he vuelto! porque lo prometido es deuda.

No había escrito esto en un principio por la universidad, y después fue por falta de inspiración.

Bien, si aún quieren leer el final alternativo, aquí se los dejo.

Sé que no tengo perdón por la eterna demora, así que no espero que me perdonen.

Lamento mucho todos los errores!

Disfruten de su lectura!


Se quedó mirando el techo como si fuera lo más impresionante del mundo, no podía quitar de su mente a su mejor amigo, a ese último beso ¿Cómo pudo dejar que pasara todo esto? Fue tan ciego, tan idiota por haber negado un amor innegable, por hacer oídos sordos a los palpitantes latidos que su corazón le entregada a modo de alerta, alerta de lo que sentía por Makoto era más que una llana amistad, que era algo más complicado que eso; tenía que haber visto las señales, estaban ahí, a la vista de cualquier y simple mortal, pero las ignoró, les restó importancia y ahora estaba afrontando las consecuencias. Entre sus tantos suspiros, vio como un poco de esperanza se iba entre ellos, todo lo que estaba ocurriendo fue su culpa ¿Qué podía hacer? Ahora todo estaba en manos del chico de cabello oliva, así que simplemente sólo podía esperar, aguantando hasta ahora su eterna angustia.

Gou miró a los pares de ojos que eran iguales a los suyos, sólo que aquellos orbes mostraban una fiereza abrumante. Trató de calmar los latidos de su corazón lo que estaba a punto de decirle no era fácil para ella, pero no quería alargar el asunto por más tiempo, había llegado el momento de que la verdad saliera a la luz. Contó mentalmente hasta tres, un pequeño suspiro salió de sus suaves labios que a estas alturas tenían un dueño, y con un gran valor que se apoderó de ella, la voz que tenía encerrada, salió.

-Yo… -Rin no decía nada, sólo se quedaba ahí en silencio, mirándola, esperando paciente, como el depredador que era-Yo… Bueno-a pesar de que se había armado de todo el valor del mundo, no tenía la más mínima idea de cómo empezar, esto estaba resultando más difícil de lo que imaginó.

Mientras el tiburón esperaba, pudo ver una cabeza de cabello oliva que se acercaba por el pasillo, cuando Makoto vio que Rin se encontraba con Gou, detuvo su andar. Rin tenía su mirada clavada en él, haciendo que su corazón diera un salto, trató de desviar la mirada, pero se le hizo imposible, las llamas de aquellos fuegos ya lo habían rodeado por completo sin dejarle ningún escape. Decidido, reanudó su andar hasta llegar hacia los hermanos, puso su mano sobre el hombro de la pequeña haciendo que se volteara a verlo, con sus preciosos orbes esmeralda y una sincera sonrisa, le transmitió toda la tranquilidad que ella necesitaba. Gou se tragó su nerviosismo, y determinante volvió su atención a su hermano.

-Yo estoy saliendo que Mikoshiba-san-lo dijo, sin titubeos, sin temor, sólo con decisión y confianza. El silencio los envolvió, Rin no dijo nada en varios minutos, tal vez estaba pensando, analizando la situación en la que se encontraba. Makoto quiso intervenir para asesinar el desesperante silencio que los estaba abrumando, pero el pelirrojo fue más rápido y se encargó de aquel trabajo sucio.

-¿Te hace feliz?-Gou lo miró sorprendida, se esperaba un regaño, una negación o una prohibición, pero no esa pregunta. Aunque su rostro estaba serio, su voz de escuchaba utópicamente amable, haciendo que la chica se preguntara si esto realmente no era un sueño.

-Sí…-salió la respuesta en un suspiro, y lo que vio a continuación, fue tan inesperado que no pudo evitar sentirse consternada en un principio, pero después sólo pudo sentir una inmensa calidez. Su hermano le estaba entregando una verdadera sonrisa, una que no había visto hace mucho tiempo y que siempre había tenido el miedo de no volver a verla. El adolescente de cabello oliva también se llevó una sorpresa al ver esa curva en el rostro de Rin, compartió una mirada con la menor a su lado y podía ver en ella un gran alivio.

-Si eres feliz, entonces no haré nada para impedírtelo-El tiburón se acercó a su pequeña hermana para revolver esas sedosas hebras rojizas.

-¡¿Enserio?!-Gou abrazó a su hermano con todas sus fuerzas-¡Eres increíble, hermano!

-No te emociones, aún tengo que hablar con Mikoshiba algunas cosas-dijo Rin separándose de la chica.

-¿Qué cosas?-la pelirroja lo miró interrogante, ya tenía sus sospechas de la amabilidad de su hermano.

-Cosas de hombres-Gou no estaba muy confiada de las palabras del depredador, pero a ella le bastaba con que aceptara su relación.

-Más te vale no hacerle nada-la pequeña Matsuoka se dio cuenta de que el tiburón estaba mirando a la orca y viceversa-Bien los dejo solos-le dio un último abrazo al mayor y se fue sin antes entregarle una dulce sonrisa al par de nadadores.

-No me esperaba esa reacción tuya-confesó el más alto.

-Yo tampoco, pero cuando te vi… Recordé lo que me dijiste, eso de ser un buen hermano-avergonzado desvió la mirada siendo incapaz de mirar al chico que amaba de frente-Así que seguí tu consejo.

-Gou-chan estaba muy feliz.

-Lo sé.

El silencio volvió y esta vez ninguno de los dos se atrevió a acabar con él. Makoto tenía su mirada clavada en el suelo sabía de sobra que si la subía, se encontraría con aquellos infiernos que ardían con una llamarada de sentimientos que no estaba seguro si quería dejar ir. Rin suspiró sin poder hacer nada más, se preguntaba qué hubiera pasado si en vez de a haberse ido a Australia, se hubiera quedado ¿Habría experimentado antes los mismos sentimientos que tenía ahora por Makoto? ¿Se encontraría en este triángulo amoroso tan tormentoso? Nunca podría saber la respuesta, y tampoco era como si quisiera saberla, ya que era una pérdida de tiempo.

-Yo… Iré a buscar a Mikoshiba para hablar con él-Rin y Makoto sabían, que toda esta farsa había llegado a su fin, aunque el depredador no quería reconocerlo, de repente sintió un gran arrepentimiento al saber quién era el novio de Gou, tal vez si hubiera esperado un tiempo más, si se hubiera negado a escuchar a su hermana; sólo tal vez, esta mentira podría haber durado un poco más, pero aunque más que deseara que esta fuera eterna; "siempre" no era nada más que una simple y vacía palabra.

-Suerte-le deseó con una pequeña sonrisa-No hagas nada imprudente.

-¿Te puedo dar un consejo?-obviamente Rin no quería sólo darle un consejo al precioso adolescente de orbes esmeralda, pero a estas alturas era lo único que podía hacer-Deja de pensar en que vas a lastimar a alguien.

No se cruzaron más palabras, ni tampoco se intercambiaron miradas, Rin le dio la espalda al nadador y este se quedó mirándolo, pensando en lo que le dijo. Soltó un suspiro y se encaminó a las duchas, definitivamente necesitaba un relajante baño, tal vez debía practicar y empezar a darse esos baños reflexivos de cinco horas que se daba Haruka o tal vez, simplemente tenía que olvidarse de todo.

Rin buscó a su capitán por los pasillos del recinto y lo encontró en el comedor junto a Aiichiro, se acercó a ellos en cuanto los vio, su semblante era serio y de pocos amigos, puede que no le haya dicho nada a Gou, pero no podía creer que su pequeña hermana estuviera saliendo con el capitán de su equipo de natación, aparte de que este era algo mayor que ella; no podía evitar preguntarse en qué momento se enamoraron, cuando empezaron a salir o si ya se habían besado, de repente todo se detuvo. ¿Seijuurou ya había besado a su hermosa hermana? Por supuesto que sí, no existía ningún romance que no comenzara con un beso, esto obviamente le molestaba, pero tenía que controlar se furia y no desencadenarla, porque no quería arruinar la buena relación que tenía con Gou, le había dicho que estaba bien salir con Mikoshiba, así que no se podía arrepentir, tenía que ser un buen hermano.

-Capitán-el tiburón aun no olvidaba su posición, el chico de orbes doradas seguía siendo su superior.

-¿Sucede algo Matsuoka?-el adolescente más alto había visto a su novia hablar con el depredador, no quiso intervenir, su preciosa chica quería decirle la verdad al pelirrojo y él no iba a evitar algo inevitable.

-Tengo que hablarle-Rin por un segundo miró al chico de hebras plateadas antes de volver su atención al mayor-Sobre Gou.

-Matsuoka escucha-Mikoshiba se tensó un poco, el tema que iban a tocar era algo delicado, bueno como todo lo relacionado con su novia era delicado-Yo realmente…

-No, escúcheme a mí-lo interrumpió-Gou es mi hermana menor, y mi deber es protegerla-no era de él, el que dijera este tipo de cosas, ya que nunca las demostraba, pero debía confesarlas si quería aclarar las cosas-Pero creo, que usted puede hacerlo mejor que yo-Rin ahogó su orgullo en lo más profundo de su corazón, enfrentándose a lo que creía sería una humillación, pero resultó siendo un fuerte abrazo.

-¡Matsuoka!-Seijuurou no se lo esperó, se sorprendió tanto que lo único que pudo hacer, fue a abrazar al chico que le estaba diciendo esas palabras-¡Seré el mejor cuñado que tengas!

-¡Espere un momento!-El depredador logró zafarse de los brazos del capitán-¡No tenga tanta confianza conmigo!

-¿Eh?-El adolescente de hebras anaranjadas lo miró algo confundido.

-El que pueda salir con Gou, no significa que yo esté totalmente de acuerdo-hizo una pausa y miró al más alto con determinación-Si quiere realmente mi aprobación, tendrá que demostrarme que se merece a mi hermana.

-Tranquilo-el mayor puso una mano sobre el hombro del tiburón y le dio un leve apretón-Te demostraré que soy digno de Gou-kun.

-¿Qué está pasando aquí?-la chica protagonista de la conversación, apareció con mirada sospechosa la escena.

-¡Gou-kun!-El nadador se acercó a su novia tomando sus manos entre las suyas-Pedí tu mano en matrimonio y tu hermano aceptó-decía con una sonrisa mientras sus orbes doradas brillaban mucho más que el oro.

-¡Nunca dije eso!-alegó el pelirrojo molesto.

-¡Ya verás que haremos una gran familia Matsuoka! ¡Seremos como hermanos!

-¡Bien, me arrepiento de todo lo que dije!

Gou miró a su novio y luego a su hermano, una hermosa sonrisa se le escapó sin poder evitarlo, al menos no hubo peleas ni nada por el estilo, no entendía porque estuvo reteniendo su relación con el nadador por tanto tiempo, si sólo se necesitaba un poco de sinceridad y algo de confianza. Siguieron así por unos minutos, discutiendo, hablando de los términos que Rin había impuesto para que Seijuurou estuviera con Gou, hasta parecía una reunión de negocios.

Aiichiro observó todo en silencio, sabiendo perfectamente que en ese momento él no encajaba o es que ¿Nunca encajó al lado del depredador? No hubo incertidumbre en esa pregunta, porque la respuesta la conocía de sobra. No queriendo ser más partícipe de un público abandonado, el precioso nadador de hebras plateadas se marchó del lugar, pero esto no pasó desapercibido, no por Rin.

Makoto se estaba cambiando para ponerse su pijama, la verdad es que había pensado tanto que su mente ya no aguantaba, nunca pensó que se iba a enamorar de dos personas a la vez, ni mucho menos de que se trataran de sus amigos de la infancia, pero pasó y ahora estaba en un gran dilema que le estaba costando demasiado solucionar. Se acostó bajo las mantas y se quedó mirando el techo, la oscuridad de la habitación por primera vez no le asustaba, incluso lo estaba ayudando a relajarse, a dejar de pensar en lo que quieren los demás y por primera vez, pensar en lo que quiere él.

-Pensé que no estabas-Haruka entró en silencio a la habitación que compartían- ¿Ya te vas a dormir?

-Me duele la cabeza-suspiró. Amaba la suave voz de su amigo, cada vez que se despertaba, ansiaba por poder escuchar esa voz-No tengo muchos ánimos.

-Makoto… ¿Puedo dormir contigo? -el pelinegro necesitaba del calor del menor, no quería perderlo, nunca… Pero lo estaba haciendo.

-Claro-Makoto se apartó para darle cabida al más bajo, sus ojos no se encontraron, el chico de cabello oliva tenía su mirada fija en el techo, y el de hebras oscuras la tenía pegada en él. El silencio mutuo era mortal, Haruka no podía despegar sus ojos del rostro de la orca, no estaba en él esa sonrisa que tanto amaba, sus preciosos orbes esmeraldas estaban cansados, y sabía que su corazón estaba roto, estuvo roto por muchos años, y era el culpable de eso-Sabes… Siempre pensé que estabas enamorado de Rin.

-Pero qué dices-Haruka no se sorprendió por las palabras del adolescente, porque hubo un momento en el que sólo pensaba en el tiburón.

-Todos las noches me quedaba pensando, qué podía hacer para dar ese brillo en tus ojos que sólo aparecían cuando nadabas con Rin-dejó salir un suspiro tembloroso y cubrió sus ojos con su brazo-Pero me di cuenta que era imposible, jamás podría impactar en ti como lo hacía él, así que me resigné, me dije que mientras tú estuvieras feliz, yo lo estaría, pero no estaba bien… Yo…

-Makoto… -el nadador de estilo libre escuchaba en silencio, cómo su mejor amigo, el amor de su vida se desmoronaba.

-Dejaste de nadar por Rin, no eras el mismo y yo me sentía tan mal porque te amaba tanto y no era capaz de devolver ese brillo-las lágrimas caían y la voz se quebraba, había guardado tanto tiempo todo esto, que simplemente necesitaba explotar-Siempre sentí celos de Rin, de esa conexión que tienen.

-Makoto por favor no…

-Y ahora todo esto pasa, Rin diciendo que me ama y haciendo que sintiera por primera vez cosas que no entiendo, pero se sentía bien, se sentía tan bien ser amado-Haruka deseaba tanto tocar a aquel chico, pero tenía miedo, temía de que si lo tocara, terminaría por romperlo por completo-Luego apareces, confesando que también me amas y yo no…-los sollozos cada vez se volvían más fuertes-Yo no… No sé qué hacer, realmente no sé lo que deba hacer, amo a Rin, pero a ti te he amado toda mi vida, y no sé si algún día deje de amarte.

-Detente-Haruka abrazó al menor porque no era capaz de soportar verlo temblar-Está bien que no sepas que hacer, está bien.

-Lo único que sé es que quiero estar contigo-Makoto trató de esconderse en el pecho del más bajo, era más grande que Haruka, pero se sentía tan pequeño. El adolescente de preciosos orbes esmeralda ya no era capaz, de mantener su máscara de chico perfecto nunca más-Y quiero que Rin sea feliz, pero no puedo hacer todo a la vez.

-No tienes que hacerlo, nadie te lo está exigiendo-El chico de sedosas hebras oscuras quería eliminar todas esas lágrimas, quería sanar el corazón de su mejor amigo-Haz lo que quieres, lo que realmente quieres.

-Yo… -Y por primera vez en esa tortura, Makoto hizo contacto con los ojos de Haruka-No quiero alejarme de ti, quiero estar a tu lado así que por favor-se acurrucó entre los brazos del pelinegro-No me dejes separarme de ti-todo había terminado, no negaría sus sentimientos por Rin, pero los que tenía por Haruka, los había conservado hace años, y con el tiempo sólo se hicieron más fuertes.

-Nunca lo haré-el mayor tomó entre sus manos el rostro lleno de lágrimas del más alto y besó esos labios que clamaban por sentir su amor-Te amo, no lo olvides-besó una y otra y otra vez al nadador, cada beso se volvía más profundo y más desesperado. Makoto se dejó besar, dejó que Haruka lo dominara por completo, él sólo tenía fuerzas para contestar con dulces sonidos, provocando que el delfín se enamorara cada vez más de aquel precioso muchacho.

Rin abrió lentamente los ojos, al sentir que alguien decía su nombre, quería seguir durmiendo, para no toparse con su realidad.

-Rin-senpai-Ai sacudía levemente el hombro del mayor-Rin-senpai, vamos, tenemos que arreglar nuestras cosas.

-¿Qué?-el mayor se restregó los ojos mientras se levantaba lentamente.

-Hoy debemos volver a la academia-le explicaba el chico de orbes turquesa-El campamento ya terminó.

-Cierto…-de repente la verdad lo golpeó, todo había llegado a su fin, el campamento, los rumores de su hermana, su mentira con Makoto… Ya no había más de eso.

-¿Le sucede algo?-el adolescente más bajo miró preocupado a su superior.

-No… No es nada-sus orbes se encontraron con los del menor, y recordó que en la noche, aquel muchacho no había llegado a dormir-¿Dónde estuviste toda la noche?

-Ah, bueno… Por ahí-contestó algo titubeante.

-¿Cómo que por ahí? ¿Por qué no llegaste a dormir?-estaba preocupado por el pequeño niño, hace un tiempo comenzó a actuar de forma extraña.

-Porque… No quería estar con usted-empezó a ordenar sus cosas sin mirar al tiburón.

-¿Qué?-Rin se levantó sin entender las palabras de su amigo.

-No lo va a entender-El menor seguía sin hacer contacto con los ojos del más alto, provocando que este se molestara. El depredador se acercó al muchacho y lo tomó del mentón, haciendo que lo mirara.

-Entonces explícamelo-a pesar de los miles intentos de Ai por huir de esos infiernos, no lo logró.

-Porque no encajo a su lado-confesó con voz temblorosa-Porque sin importar lo que haga, usted no me necesita.

-Ai…-Rin soltó el agarre del menor, bajó la mirada sin saber qué decir.

-Estoy enamorado de usted Rin-senpai, creo que lo sabe-el menor vio como el depredador desvió la mirada y asentía levemente. La sabía, desde hace mucho tiempo que lo sabía, él tenía algunos sentimientos por aquel muchacho, pero simplemente, su corazón le pertenecía a otra persona-Pero usted tiene a Tachibana-san…

-Te equivocas-Interrumpió el mayor con voz amarga-No tengo a Makoto, no es mi novio, no es… nada-El nadador se sentó en el borde de la cama y suspiró-Sólo fingíamos serlo, para saber si Gou tenía novio…-Aiichiro sin lograr comprender la situación, se sentó al lado del pelirrojo, para darle consuelo, porque sabía que estaba sufriendo-Pero todo se me fue de las manos y ahora… Sólo puedo pensar en él, realmente me enamoré, lo peor de todo es que Makoto siento lo mismo pero… Exactamente no es lo mismo

-Rin-senpai…-El pequeño de hebras plateadas se sorprendió al ser abrazado por su superior.

-Lo siento-susurró acurrucándolo en su pecho, los dos necesitaban consuelo-No quería lastimarte, sé cómo se siente-Nitori no dijo nada, sólo correspondió el abrazo, estaba preparado para su rechazo, pero no para ver la tristeza en los ojos de la persona que amaba. Ahora se daba cuenta de la intensidad con la que Rin amaba, le hubiera gustado tener un poco de ella, sólo la había sentido un poco, pero ya no importaba; el amor del depredador era para Makoto, y este lo estaba desperdiciando. Aunque no lo culpaba, cuando se trataba del amor, las cosas nunca eran claras.

-Está bien Rin-senpai, estaré bien-y el tiempo iba a ayudarlo, lo sabía.

-Quiero que sepas-Rin se separó lentamente del nadador-Que nuestra amistad, no va a cambiar, seguirá igual como siempre-Le dio una pequeña sonrisa.

-Lo sé-Le sonrió también, ahogando todo el dolor que era inevitable sentir.

Los dos se quedaron en silencio, sin compartir miradas ni nada, no podían disfrutar del momento, ya que sus corazones estaban heridos. Después de unos minutos, Ai reanudó sus actividades, arreglando las cosas, Rin se quedó sobre la cama, mirando el techo pensativo; pensando en que no importaba la decisión que tomara Makoto, porque lo amaba y lo apoyaría en todo.

Haruka abrió lentamente los ojos, podía sentir las suaves respiraciones del chico a su lado. Centró su mirada en el rostro durmiente, no pudo evitar sonreír, anoche Makoto se había entregado por completo a él, fue una de las mejores experiencias que había vivido en toda su vida. No podía explicar la sensación que sintió cuando el calor de su amor lo abrazó en su totalidad, nunca había sentido tanto placer y nunca había escuchado a Makoto decir su nombre de esa forma, pero eso terminó por enloquecerlo. La imagen que le entregó el menor, fue hermosa y quería ser el único espectador de esa obra.

-Buenos días-Haruka estaba tan absorto en sus pensamientos, que no se dio cuenta de que el otro chico se había despertado.

-Buenos días-contestó con una pequeña sonrisa-Tenemos que preparar las cosas para volver a casa.

-Tienes razón-Makoto iba a levantarse pero una punzada de dolor en la parte baja de su espalda se lo impidió.

-¿Estás bien?-el mayor lo miró preocupado.

-Sí… Sólo me duele un poco-los recuerdos de la noche lo invadieron y un gran sonrojo infectó sus mejillas.

-Lo siento, fui muy brusco-Puso una mano sobre la cadera del menor, mirando algunas marcas que le había hecho.

-No… Estuviste… Ah… Bueno…-el más alto enterró su rostro en la almohada totalmente avergonzado-Me gustó…-Confesó derritiéndose en la vergüenza.

-Yo me ocuparé de tus cosas-besó la cabeza de su, ahora novio-Descansa-se levantó de la cama para ponerse algo de ropa, ya que no tenía absolutamente nada encima.

-Necesito hablar con Rin-Dijo el chico de cabello oliva, mirando al pelinegro. Haruka estuvo de acuerdo, tenían que decirle a su amigo para terminar con su sufrimiento, se sentía mal, y sabía que Makoto se sentía peor.

-¿Quieres que hable con él?-el delfín se acercó al muchacho y acarició las sedosas hebras olivas.

-No… Tengo que hacerlo yo-se sentó con cuidado-Debo ser yo.

-Está bien-susurró el pelinegro descansando su cabeza en la del menor.

Makoto buscó por todos lados al pelirrojo sin éxito, ya estaba dándose por vencido cuando en una esquina, chocó con él, como aún estaba adolorido por sus acciones nocturnas, no pudo evitar quejarse por el choque.

-¿Estás bien?-Rin miró preocupado al adolescente, haciendo que el corazón de la orca se encogiera.

-Sí… ¿Podemos a hablar?-tomó la mano del depredador entre la suya.

-De acuerdo-el tiburón suspiró y tiró del nadador hacia un lugar más tranquilo. Salieron del recinto, a Rin le daba igual romper las reglas otra vez, lo hizo para darle más comodidad al más alto, ya que podía ver su nerviosismo. Llegaron a la playa, Makoto se sentó con dificultad, cosa que se dio cuenta el tiburón-¿En serio estás bien?

-Sólo me duele la espalda, pero estoy bien-sonrió dulcemente, Rin no podía aguantar su incertidumbre, necesitaba que Makoto soltara lo que tenía que decir.

-¿Vas a decirme lo que pasa?-el adolescente de infiernos escarlata miró a los bosques verdes para incitarlo a hablar.

-Yo… Tomé mi decisión-Makoto fijó su mirada al movimiento de las olas-Rin…

-Es Haru… ¿Verdad?-el pelirrojo interrumpió al muchacho. El chico orca bajó la mirada y asintió en silencio-Era obvio, después de todo-sonrió con amargura.

-Rin te quiero mucho, yo…-pero sus palabras se vieron interrumpidas por los labios del tiburón.

-Está bien, no me des explicaciones-susurró. Rin lo vio venir, Haruka era el dueño de ese corazón hace años, él no podía reclamarlo así como si nada, tal vez no se había esforzado lo suficiente, pero ya no servía de nada, las cosas ya estaban dichas. Le dolía, claro estaba, pero podía vivir con ello, además si aquel chico era feliz, no se lo iba a impedir-Y no te disculpes, porque no has hecho nada malo.

-Gracias-Le dio un leve apretón a la mano del nadador, nunca olvidaría las cosas que vivió con él, aunque fue por corto tiempo-¿Quieres volver antes de que se den cuenta?

-Bien, no quiero preocupar a Haru por tu ausencia-se levantó y le tendió la mano a la que Makoto aceptó, Rin logró tener alguna idea del porque le costaba levantarse al muchacho de cabello oliva-Para la próxima, dile a Haru que sea más dulce-le sobó sutilmente la parte baja de la espalda.

-¡Rin!-Makoto estaba completamente rojo, no podía creer el descaro del tiburón.

Cuando volvieron, Haruka los estaba esperando con los brazos cruzados, estaba molesto porque el pelirrojo se había llevado a su novio sin permiso, el pelinegro era un posesivo y sabía que al depredador le costaría olvidarse de Makoto.

-Tranquilo-dijo el adolescente de orbes rojizas al de orbes oceánicas-Sé lo que es mío, y lo que no, pero te lo advierto-Rin cambió su semblante a uno más serio-Si algún día no veo esa estúpida sonrisa en su rostro, te golpearé.

-No me digas lo que tengo que hacer-contestó de igual manera.

-Ya no comiencen-decía Makoto suspirando, al menos no había esa tensión pesada que se sentía antes.

-Haru, aún me gusta tu novio-confesó Rin sonriendo-Así que cuídalo, te lo podría quitar.

Haruka frunció el ceño y abrazó a Makoto por las caderas, definitivamente no dejaría ir a ese chico, jamás, estuvo a punto de perderlo, pero se prometió que no volvería a pasar por esa situación, nunca más. Pasó el tiempo con todo devuelta a la normalidad, Rei y Nagisa hicieron su relación oficial, cuando el pequeño pingüino en medio de la sala de clases, se subió sobre una silla y gritó a los cuatro vientos que amaba a su amigo, aquella vez Rei estaba totalmente avergonzado, deseando que se lo tragara la tierra mientras recibía palmaditas en el hombro felicitándolo. Seijuurou y Gou también hicieron su relación pública, ahora salían más seguido Rin no estaba del todo contento, pero ya se estaba acostumbrando al hecho de que su hermana estaba creciendo. En cuanto a este depredador, aun amaba a Makoto, su amistad con aquel adolescente se había vuelto más cercana, pero sin sobrepasar los límites; Ai también se había vuelto más cercano al depredador, a veces habían sonrojos por partes de los dos, pero nada más allá de eso, después de todo, el corazón de Rin seguía teniendo dueño.

-No creo que podamos ir a la piscina-decía el adolescente de cabello oliva acurrucándose al lado de su novio, había pasado la noche en su casa, supuestamente para ver maratón de películas, pero estas quedaron en segundo plano, después de un tiempo, gracias a la insistencia del pelinegro-Lo siento por lo de tu espalda.

-No me importa-los dos se habían entusiasmado mucho en la noche, y no se dieron cuenta de las miles de marcas que le había dejado al menor, ni de los rasguños en la espalda del más bajo-Podemos quedarnos aquí, y tomar un baño.

-Sólo un baño-advirtió el chico de orbes esmeralda, por los posibles pensamientos sucios que podría estar teniendo el nadador.

-Sólo un baño-repitió en un suspiro besando la frente de la orca-Te amo.

A Haruka no le importaba si estaba siendo cursi o no, compensaría a Makoto por todo el tiempo desperdiciado, por todas las veces en que lo lastimó, en las que ignoró sus sentimientos, por todas esas veces, lo amaría cada segundo de su vida, y no permitiría que absolutamente nadie alejara a su novio de él, porque le había hecho una promesa que prefería morir antes que romperla. Y la promesa era… Estar siempre a su lado.


Espero les haya gustado, si no, pues ya no se le puede hacer nada.

Si querían lemmon, realmente me disculpo por esa decepción.

Tuve la maldad de comparar los finales, y confieso que me gustó más el otro, tenía más inspiración en aquel tiempo XDD

No podía dejar a Rin y Ai juntos, así como si nada, después de haber escrito que Rin estaba perdidamente enamorado de Makoto, así que también me disculpo por eso.

Bien preciosa gente, la verdad es que no espero nada, me fui a la mierda con todo lo que está pasando en el anime. Ahora sólo estoy varada en un mar de angustia por mi bebé orca.

Se nota mucho que amo a Makoto? Lo siento, soy una fan obsesa de él.

Es hora de irme, por fin finalizo esta historia.

Se despide su servidora.

Airi.

¡Gracias por leer!