Aquí está el tercer capítulo. Gracias por los reviews, y espero que os guste :)
3
Has cambiado-comentó Damon, sobándose el brazo.
Elena lo miró, avergonzada. Damon la había besado, y ella, como acto reflejo y sin pensar en las consecuencias, lo había tirado al suelo. Había aprendido a hacerlo cuando aprendió defensa personal, y su técnica había mejorado notablemente después de convertirse en asesina. Había actuado sin pensar, y se había arrepentido incluso mientras lo hacía. Ahora, Damon estaba magullado, y la miraba con un profundo respeto.
- Vale, ya veo que estás poco habladora, después de soltar las palabras que venías a contarme-continuó el chico, adoptando una postura informal-. ¿Es eso todo lo que venías a decirme? Porque ya lo sospechaba.
- No-dijo Elena finalmente, tras pensar en lo próximo que iba a decir durante unos pocos segundos-. No he venido sólo a advertirte. Y tenías razón al decir que he cambiado. Precisamente por eso he venido.
Se quedó en silencio a continuación, sin embargo. No sabía cómo decirle que iba a protegerlo de una asesina sin contarle que era una asesina, y que en un primer momento a ella a quién habían contratado para el trabajo. Resolvió que sólo le contaría la historia a medias; y sin embargo, pensó bastante en lo que iba a decir antes de volver a hablar.
- Por motivos que no te puedo contar, he descubierto que Connor Jordan, al que creo que ya conoces, ha contactado con una asesina para que te mate. Y yo voy a salvarte.
- No-dijo Damon, tras varios minutos de silencio. Elena, que había mantenido la cabeza gacha, todavía avergonzada, la volvió a levantar, confusa. Era incapaz de comprender la respuesta de Damon-. No voy a dejar que me protejas de alguien que puede hacerte daño a ti, y sin contarme tus motivos.
- Nos conocemos desde hace mucho, Damon. Te considero mi amigo, así que cállate y deja que te proteja.
Damon no pudo evitar pensar en lo mucho que su novia de instituto había cambiado. Cuando salían, Elena nunca le habría dado una contestación como aquella, y mucho menos habría logrado tirarlo al suelo de aquel modo. El empresario había notado los músculos de sus brazos cuando lo agarró, y eso lo había llevado al pasado, cuando la chica era algo torpe en clase de educación física.
Elena lo seguía mirando fijamente, intentando convencerlo con la mirada. Si Damon se negaba a que ella lo protegiera, ella lo haría igualmente, pero sería mucho más complicado. Sería muy complicado infiltrarse en la empresa, y se arriesgaría a enfrentarse a una de las más peligrosas mafias de la zona sin nadie que pudiera ayudarla o actuar como testigo.
- No sé, Elena. Te veo… diferente. Pareces otra persona.
- La gente cambia, Damon. Pero eso no significa que ya no sea Elena.
Cuando Damon se preparaba para contestar, la puerta de su despacho se abrió, y su secretaria pasó, seguida de una joven morena que caminaba con una condescendiente sonrisa. Miró a Damon Salvatore de arriba abajo con descaro, y luego su mirada se posó en Elena, que se había levantado de la silla en la que se había sentado después de tirar a Damon al suelo. La sonrisa de la recién llegada se hizo más amplia.
- Señor Salvatore, lamento interrumpir su reunión, pero esta señorita insiste en hablar con usted, y…
- Y la he amenazado-terminó la frase la recién llegada, mostrando un cuchillo que llevaba en la mano derecha. La secretaria no pudo evitar dar un paso atrás-. Elena. Me alegro de verte.
- Deberías marcharte antes de estar en serio peligro, Katerina-dijo Elena a modo de saludo. Damon frunció el ceño al escuchar la extraña conversación entre su ex-novia y la recién llegada.
La respuesta de la mujer a la que Elena había llamado Katerina lo sorprendió más. Sin borrar su sonrisa, y con un rápido movimiento, la recién llegada lanzó su cuchillo en dirección a Damon.
Sólo los rápidos reflejos de Elena lo salvaron. Lo empujó poco antes de que el cuchillo llegara hasta él, y ambos cayeron al suelo de madera oscura. El golpe dejó a Damon sin aliento, pero Elena volvió a levantarse de un salto, extrayendo un cuchillo similar al de Katerina
La búlgara sacó otro cuchillo, y adoptó una postura defensiva. Elena se dijo que había tenido suerte de que Katerina hubiera sido la contratada por Connor Jordan, pues se negaba a utilizar armas de fuego. Eso le proporcionaba una ventaja, puesto que ella no tenía ninguna queja respecto a las pistolas, como la que llevaba escondida en aquel momento. Pero ese era el último recurso. Primero, pelearía.
La búlgara fue la primera en atacar. Se lanzó sobre Elena con un ataque frontal, que Elena esquivó limpiamente. Dirigió el cuchillo hacia el costado de su oponente, pero esta se apartó rápidamente. Ambas se detuvieron un momento, mirándose fijamente. Fue entonces cuando la secretaria de Damon se dirigió al teléfono y llamó a seguridad. La alarma comenzó a sonar. Katerina, con un grito de rabia, lanzó el cuchillo, que se clavó en el estómago de la secretaria. La joven cayó al suelo y gimió.
Fue entonces cuando la asesina búlgara se percató de que estaba desarmada. Se lanzó sobre el escritorio y agarró varios objetos, lanzándolos contra Elena. Una grapadora la golpeó en el hombro, logrando que la chica soltara el cuchillo. Entonces, Damon se lanzó sobre ella y la inmovilizó en el suelo. Fue entonces cuando las puertas del despacho se abrieron, y el hombre de seguridad que había hablado con Elena en el vestíbulo entró en el despacho acompañado de más hombres.
Cuando la policía se llevó a Katerina, y la secretaria de Damon fue trasladada al hospital, Elena y Damon se quedaron solos en el despacho del último.
- Soy una asesina, Damon-dijo Elena, después de que el hombre la mirara fijamente por más de cinco minutos.
- Comenzaba a sospechar que no habías llegado a ser escritora, como querías cuando íbamos al instituto.
Elena, muy a su pesar, sonrió.
