FLASBACK…
Aquella noche Castle tenía un plan. Uno infalible para conseguir que Kate le concediera un deseo. Uno que se le había metido en la cabeza desde el sueño que tuvo tras su última visita para ver a su sobrina postiza Sarah Grace.
La imagen de Kate con la niña en brazos se le había metido tan adentro que aquella noche había soñado con que ellos dos tenían su propio bebé. Un niño precioso con su inteligencia y los ojos verdes de Kate.
Quería un pequeño Castle, literalmente, un clon suyo que sacara de sus casillas a Kate. Y esta noche, iba a pedírselo.
Lo tenía todo planeado. Había preparado su cena favorita, descorchado el champán que la ponía "contenta", comprado el helado que más le gustaba, y le había preparado un baño caliente de espuma con velas, música y el manuscrito de su nueva novela, nunca solía permitirle leer nada hasta que estuviera en la editorial y con el visto bueno pero ¿qué podía hacer si quería hacerle la pelota y ella era una fan? Y por si todo eso fallaba, le había comprado un regalo.
Se levantó del sofá donde leía cuando escuchó la puerta.
Cielo, llegas pronto.
Sí, terminamos pronto el papeleo…!vaya! ¿Tenemos algo que celebrar? – le preguntó al verle elegantemente vestido y al reparar en la mesa puesta de manera especial.
Nada…solo ha sido una semana dura, un caso complicado y quería darle una recompensa a mi preciosa esposa a la cuál adoro más que a mi vida- le dijo mientras se acercaba a besarla.
Vale Castle, ¿qué quieres? – inquirió cuando se separaron- No voy a autorizar que lleves pistola te lo he dicho mil veces, te ha ido bien sin ir armado durante 7 años, así que no sé a qué viene ahora este capricho, los asesores civiles no van armados y punto.
La doctora Brennan sí…- le dejó caer para distraerla, el tema de la pistola les había hecho tener muchas broncas en los últimos meses y no la necesitaba enfadada.
¡Eso es ficción Rick! Al final tendré que prohibirte ver la tele…
Bueno…dejemos el tema…¿vale? Te he preparado un baño para que te relajes y con sorpresa…- Kate corrió hacia el baño como una niña pequeña. Castle era único dando sorpresas- ¡Es el manuscrito del último libro de Nikki Heat!- gritó- ¿Puedo leerlo?
Mientras te das un baño…solo que no entero…también quiero que cenemos y bueno…otras cosas- le dijo con picardía y esa sonrisa que volvía loca a su mujer.
Dos capítulos mientras aprovecho todo este despliegue de baño que me has preparado ¿vale? – el asintió- Y quizás el final para no quedarme con la intriga- concluyó cerrándole la puerta del baño en la cara.
¡No hagas eso Kate!
Una hora después, que a Castle le pareció más bien un año, Kate salió de su habitación con un bonito vestido negro y completamente relajada.
¿Terminan juntos? Me ha encantado el final.
No volveré a dejar que leas nada más…- respondió con un falso puchero.
No te enfades cariño, es un final maravilloso…
Ellos son nosotros mi amor, y si nosotros acabamos juntos y tenemos una buena vida ¿porqué no iban a tenerla Nikki y Rook también?
Por cierto…me encantó el detalle de los nombres de los niños…¿Richard y Kate?...!es perfecto!
Hablando de niños Kate…- no quería pedírselo tan pronto pero estaba impaciente- Yo…esto…- su madre tenía razón, para ser alguien que se gana la vida con palabras le costaba mucho encontrarlas como eran necesarias de verdad.
¿Qué intentas decirme? ¿Estás embarazado Castle?- bromeó pero pronto se dio cuenta que él estaba demasiado serio- ¿Qué es lo que pasa cariño? ¿No me irás a decir que tienes un hijo secreto del que no sabían su existencia? ¡Castle dime!.
Kate, te quiero y eres la mujer de mi vida por eso - le cogió las manos y, de la misma forma que cuando le pidió matrimonio hincó la rodilla en el suelo y sacó de su bolsillo una caja de joyería- Katherine Hougthon Beckett…¿quieres tener un hijo conmigo?- preguntó mostrándole una preciosa cadenita de oro muy fina que tenía un colgante también de oro en forma de chupete.
Oh Dios mío Castle…es…¿es lo que quieres de verdad?- él asintió- ¿Por eso todo este despliegue para pedírmelo? – él volvió a asentir- ¡Eres el mejor hombre del mundo Rick y por supuesto que sí quiero tener un hijo contigo!- él se levantó y le dio el regalo y la besó- Es preciosa.
La grabaremos con su nombre cuando decidamos uno…
Sí…
He pensado que como te tomas la pastilla siempre antes de dormir y hoy no la has tomado…¿podríamos empezar esta noche, tras la cena?
¡Al carajo la cena! ¡Hazme a nuestro pequeño Castle ahora mismo!
Y así fue cómo empezó aquella pesadilla, nunca pensaron que los inofensivos dolores de espalda que venía sufriendo Kate los últimos meses y que ella achacaba al cansancio y él al abuso de los tacones altos, fueran a ser indicador de otra cosa.
Mientras en el salón Castle terminaba de consolar a su amiga y aconsejarle que luchara por el hombre al que amaba, que no se rindiera sin hablar antes con él, Kate se quedó dormida con la cabeza sobre el regazo de su suegra.
