Ei! Ei! Rena al aparato! xD
Sentimos el retraso per alguien se entretuvo por el camino ¬¬
Iggy: ¡¿Por qué me miras así?!
Rena: Dejando eso de lado. ¡Muchas gracias por los reviews, favoritos i followers! ¡Nos alegra que os guste nuestra historia! :D :D… Y ahora, lo prometido es deuda ;)
Iggy: ¿En serio tengo que hacer esto?
Rena: Sería un detalle…
Iggy: Vale… ¡Bien! La primera es Reika J.K bondevick. Muchas gracias por comentar en esta historia *la abraza* esperamos verte de nuevo por aquí :)
La siguiente, Haruhi Bondevik… ¿Eres pariente de Reika J.K bondevick? hahaha Gracias por comentar y, venga, a ti también te daré un abrazo *la abraza* Esperaremos tu review ^^
A ver, la siguiente es MyobiXHitachiin ¡Gracias por comentar! Y si… ese yanqui adora demasiado a las hamburguesas… con lo bueno que son mis scones, en fin, *la abraza* Deja tu review pronto, lo esperamos J
¿Alguien mas? Anda, un Kirkland J *la abraza* Vuelve pronto por aquí EmilyJonesKirkland, te esperamos ^^
Y para acabar, Guest acércate *la abraza* Gracias por comentar a ti también y lo mismo que a las demás, queremos volver a ver un review tuyo pronto^^
Ya estoy Rena ¿Contenta?
Rena: Mucho! ^^ Y ahora, después de todo esto ¡Capítulo 4!
Lo siguiente que supo fue que se encontraba en la cama. No recordaba como había llegado allí, quizá lo habían llevado, quizás había conseguido apañárselas para conseguir acostarse. Daba igual, no le importaba, que más daba lo que le pasara, si no era capaz de retroceder…
Un grito le volvió a subir por la garganta, de forma lenta y dolorosa, pero se le quedó encallado a medio camino y en vez de eso le salió un sonoro sollozo. Sin poder evitarlo, empezó a llorar intentando gritar. Ese dolor no tenía fin, pero tampoco quería que acabara. No si no era capaz de retroceder hacia atrás.
Su llanto siguió y siguió sin parecer encontrar su fin aún. En otro punto de la casa, el reloj seguía avanzando impasible a lo que le sucedía.
Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac.
Capítulo 4
No era el momento oportuno, tampoco es que él tuviera muchas ganas pero el ruso lo arrastró al interior de una tienda de campaña sin darle opción a negarse. Estaban en guerra, en una fuerte guerra, soldados de ambos lados eran masacrados a cada minuto. Bombas de un bando y el otro cruzaban el campo de batalla en dirección a los campamentos y ellos, allí, en la tienda, los dos solos, con una leve luz que iluminaba el lugar.
-¿No deberíamos estar con Corea aru?-preguntó el chino separando su rostro ligeramente del ruso- Podría enfadarse aru
-Tú no te preocupes por nada Yao ¿Da?
-Pero-el ruso lo calló como un profundo beso. Esa era una habilidad de Rusia que China descubrió hace poco. Cada vez que él le llevaba la contraria (y había que tener valor para hacer eso) el ruso se dedicaba a callarlo con un beso. De ese modo Yao cedía ante sus deseos y terminaba ganando-.
-¡Rusia, China!-Corea apartó la tela que hacía de entrada a la tienda y enganchó a sus aliados en plena acción- Vuestra seriedad en el campo de batalla es admirable-murmuró Corea irónicamente, molesto por la actitud de sus compañeros-.
China se apresuró a separarse de Rusia pero este lo agarro fuertemente y no permitió que se distanciara mucho de él.
Campamento de corea del sur y aliados
Corea se miraba el mapa con la estrategia con una enorme mueca en su rostro.
-¡¿Por qué son tantos?!-dijo finalmente estresado-.
-Corea, contando la tropa americana nosotros somos muchos más
-¿Eh?-Corea miró a Japón- ¿No somos los de color amarillo?
Japón suspiró resignado.
-Rojo, somos el rojo
-¡Ah!-sonrió- Entonces perfecto
-¡Jajajajajajaja! Hacía tiempo que quería un guerra-río estados unidos-.
-Volviendo al tema-empezó a decir Japón- Si nos diri…¡Corea!
El país había caído al suelo de repente. Japón lo tomó entre sus brazos, estaba ardiendo.
-¡Corea!
-¡¿Qué pasa?!-se preocupó América-.
-¿Por qué tiene fiebre?-se extrañó Japón-.
-¡¿No estarán…?!-Estados Unidos volteó a mirar la puerta de la tienda-.
-C…Creo que…-trató de decir Corea del sur-.
Japón negó.
-Mejor no hables-Japón miró hacia América- ¡América! ¡¿Qué hacemos?!
-¡Jajaja! ¡Dejad que el héroe se encargue de todo!-sonrió y salió corriendo de la tienda entusiasmado-.
No tenía idea de que hacía allí, de hecho, debería estar en Nápoles, haciendo creer a sus superior que estaba trabajando, no debería de haber ido a ese lugar. Entonces, ¿qué hacía parado delante de la puerta de ese idiota?
Volvió a llamarlo, pero nuevamente, no respondió. Es verdad que se encontraba en una ciudad haciendo una reunión a Sevilla.
Miró hacia los lados, aún podía irse, pero por algún motivo, vio como una vecina cotilla de unos veinte años se lo miraba fulminándolo con la mirada. ¿Qué hacía esa tía? ¿Acaso le gustaba España?
Romano la maldijo y después maldijo a su pareja. ¿Por qué no le había contado que tenía una zorra como esa al lado de su casa? Con lo empanado que era seguro que ni se había enterado que iba a por él. Tendría que tener una charla y dependiendo de su respuesta, recibiría uno o dos cabezazos.
Pero por el momento se conformó en la mirada de desconcierto de esa chica cuando vio que tenía la llave de la casa de Antonio.
Como había supuesto, estaba vacía, no había nadie.
Tiró la chaqueta a la entrada, ya la recogería luego y se recostó en el sofá sin quitarse los zapatos. Se cubrió una vista con la mano, a pesar de que no había abierto ni la luz ni las ventanas.
Por algún motivo se sentía angustiado, preocupado por algo, pero no sabía el motivo. Tenía el presentimiento que algo muy malo iba a pasar y por algún motivo había ido a Madrid. Sentía que tenía que avisarle. ¿Pero avisarle de qué?
Paró a pensarlo. Llevaba ya más de cinco años con una crisis de que no parecía acabar de salir, un catarro que nunca se acababa de marchar, a punto de ser echado de la Unión Europea, con muchas deudas y al borde de la bancarrota. Si, la verdad es que nada peor le podía pasar ya.
Pero algo lo seguía teniendo preocupado, no podía evitar pensar que lo peor estaba por llegar. Algo con relación a la reciente decisión de la Unión Europea.
Maldito macho patatas… dijo por sus adentros No hace más que traerme dolores de cabeza… No sé que ve el idiota de mi hermano en él.
Volvió a coger su móvil y llamó nuevamente. El contestador respondió.
Lo lanzó lejos.
Espero que estés bien, bastardo
Al cabo de un rato, se había dormido y tuvo una pesadilla.
España miraba el bolígrafo, lo desmontaba, luego lo montaba otra vez. Esa reunión lo estaba matando a base de aburrimiento y desesperación. Sabía que eso terminaría acordando con más recortes y recortes. La gente estaba ya agotada y él convencido que al final sucedería algo tan serio que después no habría manera de remediarlo. Como le gustaría que esa crisis se acabara ya de una buena vez… Pero los economistas auguraban aún muchos años antes de poder salir de ella y el triple para volver al nivel de vida anterior. Por Dios, ¿es que era el único que se tomaba en serio su situación? Solo era capaz de ver un poco de luz al nuevo anuncio de la Unión Europea, que comprarían el petróleo mucho más barato, quizá podría recuperarse un poco después de eso y con suerte daría tanto de que hablar que nadie se acordaría de que lo estaban a punto de echar de la Unión como a Grecia.
Entonces hizo un nuevo intento de prestar atención en clase. Recortes. Prima de riesgo. Empezó a deprimirse. Volvió a mirar el bolígrafo. Sacó la punta. La escondió. La sacó. La escondió. Volvió a sentir curiosidad por ver como funcionaba. Desmontó el bolígrafo. Lo montó. Otra vez lo desmontó. Lo volvió a montar. Desmontarlo. Montarlo. Desmontarlo. Montarlo. Desmontarlo. Monta…
Y había perdido el muelle y no tenía bolígrafo de recambio. Genial, por eso no le gustaban los recortes, ahora tendría que morirse de asco.
Se fijó entonces en el reloj. Aún quedaban dos horas como mínimo… Miró por la ventana esperando que el Sol sirviese de sustituto del bolígrafo. No lo hizo, pero no pudo evitar fijarse en dos pajaritos que volaban ahora por aquí ahora por allá y pensó en Romano. Qué ganas tenía de verlo… Pero en vez de estar con su pareja, se encontraba encerrado en esa claustrofóbica sala.
Miró como volaban, hasta que entraron en su nido y los perdió de vista. Entonces se fijó en la calle. Había un chico que pasaba a toda prisa en bicicleta e intentó imaginarse su vida. Se debía llamar…¿Juan? ¿Pedro? ¿Paco? Venga, Paco le gustaba. Pues Paco se había levantado tarde y hacía tarde a clase, debido a que el día anterior había salido de fiesta y…
Apenas comenzaba que el supuesto Paco también salió de su campo de visión. Luego volvió a fijar la vista al cielo y allí vio un avión de pasajeros que se iba hacia el Este, un avión que volaba más bajo y era más pequeño, parecía de las fuerzas armadas de un país extranjero, una cigüe…
Volvió la vista hacia el avión y se dio cuenta de lo que había justo antes que la primera bomba estallara a 300 metros de distancia del edificio.
Romano se despertó de repente.
Había tenido un sueño horrible, pero eso no era lo que lo había asustado.
Algo acababa de ocurrir, algo que significaría el comienzo de otra cosa. No sabía qué, pero era terrible y Antonio se había vito implicado.
Esperamos qe os haya gustado este nuevo cap y hasta la próxima semana!
Por cierto, he hecho una puesta con Curly, si llegamos a los 100 reviews se cosplayara de Luffy! :D:D
