Hola hola! Curly está aquí!

(Coge su sombrero de Luffy) Así es, hice una apuesta con Rena y tendré que hacer un cosplay de Luffy si llegamos a los 100 reviews, pero aún quedan muchos así que a dejar reviews!

Bueno, aquí llega el quinto capítulo. Antes que nada dar gracias a todos los que han dejado un review y que al parecer tienen ganas de que me haga el cosplay, favoritos y followers.

kayra isis: Gracias! Nos encanta que te guste tanto la historia! Si, evidentemente va un poco para largo, lo suficiente para que puedas ver el cosplay! ¡Que no te pille tu profesor!

Reika J.K bondevick: Vaya, al final no tienes pariente... ¡Gracias por todos tus reviews! ¡A este paso me verás con el cosplay!

Saiai-Kirkland: ¡Gracias por tu review! Y en cuanto a tu pregunta...Supongo que sí que puedes borrarla... De todas formas ¡vuélvet a pasar por aquí cuando tengas una nueva!

MyobiXHitachiin: ¡Gracias por tu review! Sí, Lovino es muy celoso...¡Esperamos verte por aquí otra vez!

EmilyJonesKirkland: ¡Gracias por comentar! Yo también estaría celosa, pero seamos sinceras, ¿teniendo un vecino como Antonio quién no espiaría xD?

Lemon en este capítulo!

Es mi primer lemon, no sean muy duros, por favor...

Sin más demora, disfruten del capítulo 5!


Capítulo 5

Pero no ocurrió nada.

Esperó y esperó, pero nada pasaba allí. Lo único que había eran los destellos en las paredes, el único sonido, una vibración eléctrica, pero seguía echando en falta un sonido, pero no podía adivinar cual era.

Hizo un nuevo intento de levantarse, pero volvió a fallar y esta vez cayó de rodillas. Por suerte, solo tocó el suelo con la ropa y el dolor no volvió.

Tras un pequeño momento de horror en el que parecía que el dolor nunca desaparecería, volvió a sentarse y se fijó en la pared, que seguía emitiendo esos destellos azules y blancos impasible. Se preguntó quien podría haber hecho esa habitación. ¿Sería esa persona la que le había dejado allí? Era una posibilidad, pero tampoco veía una puerta o cualquier lugar por el que una persona pudiese entrar.

No tenía nada que hacer más que sentarse y seguir esperando…

Romano suspiró. Aquella impotencia hacía tiempo que carcomía su conciencia. Él lo sabía, lo había presentido y aún así…

España yacía en la cama, dormido, profundamente dormido. En su rostro no se reflejaba dolor sino tranquilidad. Al contrario que Romano. En el rostro del italiano se podía leer perfectamente "Preocupación"

-Ahora me vendría bien tu hechizo para tranquilizarme, idiota-murmuró Romano bajando la cabeza y mirando de reojo a España-.

-¡España nii-chan!

Ahora sí que a Romano le hacía falta el hechizo de España.

-¡¿Qué haces aquí?! ¡Baka ototo!-le acuso Romano- ¡¿Sabes lo que nos pasara si el jefe se entera de que nos hemos ido idiota?!

-¡Vee! No sabía que estabas aquí nii-chan

-¡¿Dónde iba a estar sino idiota?!

-¡Vee!

Mientras fuera, en el pasillo, los dos hermanos germánicos suspiraban resignados.

-Solo podían ser los hermanos Macarroni-murmuró Prusia-.

-Ese Italia… ¿Qué es lo que no entendió de no salgas de tú país? ¿El qué?

-Probablemente todo-dijo una tercera voz-.

Alemania miró en dirección hacia donde provenía la voz y se encontró con alguien familiar a él.

-¡Francia!-se sorprendió-.

-¡Hombre Francis!-Prusia colocó el brazo por detrás del cuello de Francia- ¿Qué quieres irte de copas que estés aquí?-sonrió-.

-¡No seas irresponsable!-gritó Alemania-.

-No mon ami-Francia sonrió- Venía a ver a Antonio. Andorra me ha comentado que estaba grave ¿Lo habéis visto?

-¡Baka ototo!

-¡Nii-chan! ¡No llores!-se escuchaba desde en el interior de la habitación-.

Los tres suspiraron. Si los hermanos Italia estaban dentro era evidente que Prusia y Alemania no habían entrado.

-¿Para qué pregunto?-murmuró Francia con una mueca en el rostro-.

-¡Cuánta gente!-dijo una voz femenina-.

Los tres países miraron hacía allí se encontraron con Holanda, Austria y Bélgica acercándose hacía ellos.

-¿Vosotros también habéis venido a ver a España?-sonrió la chica-.

-Queríamos hacerlo pero…-Alemania miró hacia la puerta-.

-¡Venga va! Podemos irnos-dijo Holanda cruzándose de brazos. Bélgica lo miró con cara enfadada-.

-¡No nos iremos hasta que veamos a España!-sentenció la chica-.

-¿Por qué no entramos?-preguntó Austria-.

-Es que dentro…-Prusia detuvo su explicación. Austria ya tenía la mano en el pomo y, por supuesto, hacía rato que había abierto la puerta de la habitación de España-.

Holanda miró al interior del lugar y sus ojos se abrieron como platos al identificar a cierta persona.

-¡Tú!-gritó el chico. Todos miraron a Holanda extrañados y luego siguieron la trayectoria de su mirada. Delante de la cama de España se encontraban dos gemelos. Uno de ellos tenía el cabello más claro que el otro-.

-¡El idiota de Holanda!-se asustó Romano en reconocer al chico-.

-¡Ven aquí!

Holanda empezó a correr hacia el interior de la habitación. Los dos hermanos se temían lo peor, en realidad, no solo ellos, sino todos los demás allí presentes. Holanda se abalanzó sobre los hermanos. Italia logró escabullirse haciendo uso de su gran habilidad: huir. Romano, por otra parte, no fue tan ágil y Holanda se lo llevó por delante, no solo a él, sino a cierta persona que se encontraba en la cama inconsciente.

-¡Oni-chan!-gritó Bélgica impactada por lo que acababa de ocurrir-.

-¡Holanda!

-¡Tú! ¡Mequetrefe!

-¡Oni-chan!-Bélgica corrió hacía donde se encontraban Holanda y Romano. Los demás imitaron a la chica. Ella se detuvo y miró a ambos con cara preocupada- ¡¿Qué ocurre?! ¡Oni-chan!

-¡Este de aquí…!-empezó a gritar Holanda quien tenía agarrado el cuello de la camisa de Romano-.

-¿Eh? ¿Otra vez?-dijo una voz algo débil-.

Todos miraron hacía la segunda persona que Holanda había arrollado, España. Se encontraba recostado contra la esquina de la pared. Tenía un ojo abierto y se podía ver que estaba algo débil.

-¿De nuevo os estáis peleando? Romano, Holanda…-trató de sonreír España-.

-¡España!-se alegró Bélgica en ver que estaba despierto-.

-¿Ha despertado?-se extrañó Francia-.

-¡Toni! ¡¿Te vienes de copas…?!-Alemania golpeó la cabeza de Prusia-.

-¡¿No seas idiota?!

-¡Vee! ¡España nii-chan esta despierta!-sonrió Italia-.

-¿Habrá sido Holanda quien lo habrá despertado?-se preguntó Austria-.

-Como sea-le cortó Alemania- España-este trató de mirar la germano como pudo- ¿Estás bien? ¿Necesitas algo? Tenemos dinero para rescatarte, no te preocupes

-No no-negó él- Solo que-Antonio trató de levantarse como pudo hasta que finalmente lo logró gracias a la ayuda de Bélgica- Solo que tengo algo que pediros…

-¿El qué?-preguntó Italia-.

-A toda Europa…-siguió el país del sur-.

-¿De qué se trata?-preguntó Holanda tratando de parecer indiferente-.

Inglaterra miraba el papeleo que tenía encima de la mesa, otra vez mucho trabajo, sin embargo no conseguía concentrarse.

Estaba preocupado por lo ocurrido hacía apenas dos días en Sevilla, ese ataque sin avisar… ¿Quién demonios podría haberlo hecho? No podía evitar pensar que tenía algo que ver con la decisión tomada por la Unión Europea el otro día. Pero podía ser otra cosa, los últimos años el español se había ganado muchos enemigos por todo el mundo, más de una vez él también había tenido ganas de darle un bofetón y que hiciera lo correcto de una vez por todas, pero eso ya lo había hecho Alemania varias veces.

Estaba desvariando, él a duras penas estaba vinculado a la Unión Europea, incluso había dicho que no al Euro, si alguien tenía algo en contra de esa organización sin duda él sería al último país al que atacarían.

De repente, oyó como la cerradura de la puerta principal empezaba a abrirse y se asustó. ¿Quién estaba entrando en su casa? Se puso tenso y recordó algunos hechizos que le servirían para defenderse.

- ¡IGGY!

Se tranquilizó de repente. Es verdad que le había dado una copia de las llaves a Estados Unidos. Se levantó, dispuesto a recibir a su pareja.

- ¡Idiota! – le gritó mientras se dirigía a la entrada - ¡Me has dado un sust…!

No pudo acabar la frase, pues el estadounidense lo abrazó con fuerza.

- ¡Gracias a Dios! – dijo con una voz preocupada - ¡Estás bien!

-¿Qué…? ¿Pero qué te pasa? – dijo Inglaterra - ¿Pero no estabas en Corea? Y me estás ahogando…

- Oí que habían atacado Europa y me fui corriendo hasta aquí – dijo sin aflojar el abrazo -. Pensé que te había ocurrido algo…

- ¡Pero eso ha ocurrido en España! ¡En el rincón más alejado de mí! – dijo Inglaterra intentando obtener un poco más de aire -. No tienes porque preocuparte. No me ha ocurrido nada con ese ataque.

- Ya lo veo – dijo Estados Unidos -, eso pensé yo, pero luego recordé Gibraltar…

- Oh – dijo Inglaterra. No se acordaba de lo cerca que estaba ese territorio del ataque -. Aún así me impresiona que hayas conseguido colocar estos tres sitios en el mundo – le dio unas palmaditas en la espalda.

Entonces Estados Unidos se separó un poco y miró a su pareja a los ojos.

- No hace gracia, ¡por supuesto que sé situarte en un mapa! – dijo con un tono un poco enfadado, cosa que hizo que el inglés riera un poco -. Estaba muy preocupado. Si te hubiera pasado algo yo…

Inglaterra no supo como reaccionar al primer momento. Su ex colonia de repente se había puesto seria y con una mirada que en verdad expresaba preocupación por él.

- No digas eso – dijo -. Yo soy fuerte, no me va a ocurrir nada, no hace falta qu…

Nuevamente, no pudo terminar, esta vez, por un beso de su pareja que correspondió con gusto. Era un beso desesperado, lleno de miedo y Inglaterra supo allí cuanto lo había preocupado.

Se separaron un momento solo por tomar un poco de aire y luego volvieron a besarse, profundizando más el beso. Inglaterra dejó escapar un gemido y cuando el beso terminó, le lanzó una mirada provocativa a Estados Unidos.

Por la guerra de Corea no lo había visto desde hacía muchos días y lo había echado de menos, aunque nunca lo iba a reconocer en voz alta. Echaba de menos su sonrisa, su voz, sus besos…Incluso su manía de comer demasiadas hamburguesas fuera a la hora que fuera.

Entonces el estadounidense atacó su cuello, provocándole varios gemidos, maldita sea… conocía todos sus puntos débiles. Él sin embargo, como venganza, mordisqueó suavemente su lóbulo, provocando que el americano se excitara un poco. Luego volvieron a besarse en los labios, más apasionadamente que antes.

- Alfred…- dijo Inglaterra cuando encontró un momento -, ¿qué te parece si vamos arriba?

El otro se limitó a seguir besándolo. Después de oír sobre ese ataque se había asustado tanto… No quería ni plantearse la posibilidad de que le ocurriera algo a Inglaterra, solo pensar en eso se le hacía un nudo en el estómago. Se le hacía inconcebible un mundo donde ya no pudiera volver a ver los ojos verdes de Arthur, que no pudiera volver a aspirar su aroma, que no pudiera acariciarlo, besarlo… No, se le haría imposible vivir en un mundo como ese. Ya lo había intentado después de su independencia y no lo había logrado, el resultado había sido que volvió a su lado, como otro país.

Cuando por fin logró recuperar un poco de su control, asintió y el inglés le tomó con su mano para conducirlo hacia la habitación, pero cuando se encontraban a media escalera Estados Unidos no pudo más y lo atrajo hacia él para volver a empezar otra ronda de besos. Después de eso, Inglaterra rodeó con las piernas las caderas de Alfred y este siguió subiendo a duras penas, sin dejar de besarlo.

Cuando llegaron arriba, ambos cayeron al suelo y sus camisas se quedaron en el suelo. Inglaterra se concentró en uno de los pezones de Alfred que se habían puesto ya duros. Solo cuando este dejó escapar un pequeño quejido se acordaron que no faltaba mucho para llegar a la habitación.

Cuando entraron en ella, Estados Unidos arrinconó el inglés contra la cama y empezó a besar su torso con fiereza, los pantalones de ambos y las gafas se habían perdido en lo que quedaba del camino. Siguió bajando hasta llegar al bóxer donde ya sobresalía un bulto. Entonces empezó a retirar poco a poco la última prenda que le quedaba al inglés.

Cuando estuvo completamente desnudo, se quedó contemplando un momento a su pareja, le parecía perfecto en ese momento…

- ¡Date prisa, idiot! – dijo el otro sonrojado.

- Si, si – contestó el estadounidense -, solo déjame disfrutar de la vista…

El inglés frunció el ceño y se inclinó para volver a besarle a los labios, cosa que hizo que los dos se volvieran a recostar en la cama. Por fin, Estados Unidos se quedó sin el molesto bóxer que llevaba, mientras con su otra mano masajeaba el miembro de su pareja.

Ambos gemían y jadeaban, haciendo que la temperatura subiese cada vez más. Los dos habían echado en falta esa sensación y necesitaban hacerlo.

El americano acercó tres de sus dedos a la boca del inglés, este los lamió de la forma más sensual que encontró, para después volver a besar el americano.

Estados Unidos, por su parte, abrió más las piernas de Inglaterra e introdujo el primer dedo.

Inglaterra se estremeció, teniendo una sensación dolorosa y placentera a la vez y dejó escapar un pequeño quejido. El segundo dedo que le hizo arquear la espalda, y por fin entró el tercero.

Cuando Estados Unidos creyó que ya estaba preparado, lo penetró lentamente y se quedó quieto, esperando que su pareja se acostumbrara a la sensación.

Inglaterra por su parte, se aferró al cuerpo de Estados Unidos, le dolía, pero poco a poco, el placer fue ganando lugar al dolor.

- Mu…Muévete ya, git – dijo entre jadeos.

El americano obedeció y empezó las embestidas, primero lentas y después fueron acelerando. Inglaterra se retorcía de placer mientras sucedía y al final se vinieron los dos juntos.

Estados Unidos se dejó caer a su lado, cansado. Inglaterra no tardó en pasarle los brazos por el cuello y abrazarlo.

- I love you…- dijo Estados Unidos.

- Me too, git – respondió el inglés.

A pesar de que solo era la tarde, se quedaron en la cama, todo el rato, abrazándose y besándose.

- ¿Te podrás quedar un tiempo? – preguntó Inglaterra sin muchas esperanzas. Ya que no le había ocurrido nada, sus jefes seguramente lo reclamarían de vuelta.

Estados Unidos negó con la cabeza.

- He venido casi de incógnito – dijo -. Solo me permitieron venir porque si no los derribaba a todos, pero como no te ha ocurrido nada tendré que volver.

Inglaterra se entristeció un poco.

- Pero España está en la OTAN…

- Hasta que no haya guerra no podré hacer nada…

- Mm…- dijo Inglaterra antes de volver a besarlo-. Vuelve pronto…

- ¡Claro que sí! – gritó entusiasmado - ¡Soy un hero! ¡Voy a patear el culo a unos cuantos comunistas y volveré para salvar a mi doncella en apuros de los misteriosos atacantes!

- ¡¿A quién estás llamando doncella, idiota?! – gritó Inglaterra.

Por toda respuesta, Estados Unidos solo rió.

- Oh, cállate de una vez – dijo Inglaterra tirándole una almohada a la cabeza.

El estadounidense, sin dejar de sonreír le devolvió el tiro, para el cual Inglaterra ya estaba preparado, pero no por el ataque de besos y cosquillas que venía después.

- ¡Para! ¡Para! – gritaba entre carcajadas.

Cuando al fin se detuvo, se miraron a los ojos y los dos rieron, para luego darse otro beso. Inglaterra se dio cuenta que era igual lo que les hubiera ocurrido en el pasado, o cuan desastroso fue el momento en que se el americano se le declaró (aún se reía cuando lo recordaba), lo cierto es que ya no podía estar sin él. Por su parte, Estados Unidos se volvió a jurar a si mismo que nunca permitiría que le ocurriera nada a Inglaterra, ya lo había visto llorar demasiado, y muchas veces por su culpa. Le daba igual que tuviera que declarar la guerra al mundo entero, estaba determinado a protegerlo.

Cuando las cosas empezaron a calentarse otra vez, el menor se atrevió a preguntar:

- ¿Vamos a por otro?

Inglaterra por toda respuesta se relamió los labios y lo besó apasionadamente.

Ninguno de los dos pareció percatarse de los aviones militares que se dirigían hacia el norte.

Islandia miró el mar nuevamente el mar. Estaba tranquilo, gris, por culpa de los negros nubarrones que habían taponado el cielo. Sin embargo, él lo seguía mirando impasible.

- Necesito más turistas…- murmuró.

Sacudió la cabeza ese no era el momento para preocuparse de eso. Era mejor que pensase bien que hacer con el tema del petróleo, ya habían atacado a un país y aunque nadie sabía el motivo, parecía que estaba relacionado.

Cerró los ojos y suspiró, estaba preocupado por Noru, al ser uno de los países que ofrecía el petróleo, seguramente él sería el siguiente.

Sin embargo una explosión le quitó esa idea. Se giró asustado, pensando por un momento que era un volcán de nuevo.

Pero no.

Él era el siguiente en ser atacado.


¿Que les ha parecido? ¿Muy bien? ¿Mal? ¿Tomatazos? ¿Hartos de que una autora se repita en las notas finales?

Dejen un review por favor! Por cada review que dejen un personaje de hetalia hará cosplay de sailormoon!

Hasta la próxima semana!