Rena al habla! ^^ Ya hemos regresado de nuevo ;)

Bueno, bueno, antes de nada agradecer todos los reviews, followers y favoritos :) ¡Mil gracias!

Nos alegra que os guste nuestra historia! ^^ Y ahora aquí traigo a Alfred J

Alfred: ¿Puedo empezar abrazar ya?-sonríe ilusionado-.

Rena: ¿Es que no te vas a resistir como hizo Inglaterra?

A: ¿Eh?

R: ¡Nada! Adelante J A ver, la primera en comentar fue…

A: ¡Reika J.K bondevick!-sonríe y la abraza fuertemente- ¡Esperamos verte pronto por aquí y esperamos tu review! ^^. A ver, y la siguiente fue…¡EmilyJonesKirkland!-la abraza y sonríe- Comenta de nuevo y no te olvides de este gran héroe-le guiña el ojo-.

R: Hay dios mío-se tapa la cara con la mano y va negando-.

A: MyobiXHitachiin eres la siguiente-sonríe y la abraza- Esperamos volver a verte pronto por aquí y esperamos que te guste este capítulo. Y finalmente Saiai-Kirkland acércate por favor-le abraza- Esperamos volverte aquí pronto y nos alegra que te guste este fic :D ¡Ya estoy Rena!

R: Lo sé-suspira- En fin y después de todo este discurso ¡Capítulo 8! ¡Esperamos que os guste mucho!


Cuando las lágrimas parecieron cesar se quedó mirando inútilmente el reloj. Lo odiaba. Lo odiaba tanto…
¿Por qué no se detenía? ¿Por qué no podía retroceder? ¿Es que acaso le daba igual lo que hubiera sucedido al resto del mundo mientras seguía avanzando?

Ojalá los relojes no existieran, ojalá no hicieran ese insoportable ruido que parecía indicar que tarde o temprano llegaría el fin, ojalá no siguiera avanzando… Ojalá el tiempo no existiera…

Lentamente se alejó como pudo de ese trasto infernal, tenía la sensación de que si se quedaba cerca, la sensación sería peor…
Pero entonces se dio cuenta que ya no podía estar peor y los recuerdos le asaltaron de golpe. Volvió a gritar, cayó al suelo…
Desde arriba de una estantería, parecía que el reloj observaba.

Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac.

Capítulo 8

- ¿Japón? – hizo Estados Unidos dudoso - ¿Qué estás haciendo aquí?

Por toda respuesta el japonés solo alzó la katana.

- Hace unos cuantos días que no nos vemos – dijo con una voz neutra -, Estados Unidos-san.

- ¿Cómo has entrado aquí?

- No subestimes mi pasado como ninja.

- ¿No deberías estar en Corea?

- Igual que tú – dijo Japón -. ¿No crees?

Estados Unidos suspiró.

- Escucha – dijo-, no tengo idea a que has venido. Pero una guerra con Europa puede ser algo devastador, tengo que ayu…

Antes de que pudiera acabar la frase, el japonés lo había arrinconado y le había puesto la katana bajo el cuello.

- ¿Devastador? – dijo el japonés – Supongo que tienes razón…

- ¡Oye! – se quejó el estadounidense - ¿Qué estás haciendo?

- ¡Pero puede ser algo tan devastador como la guerra de Corea! – se quejó Japón.

- ¡Sabes que no puedo dejar sola Europa!

- ¡De la misma forma que no puedes dejar solo a Corea del Sur! – dijo Japón -. ¡Aquí son muchas naciones! ¡Habrá muchos países que lucharán! ¡En cambio Yong-soo solo nos tiene a nosotros!

- ¡Pero…!

- ¡Escúchame bien!

Estados Unidos tragó saliva, había visto esa mirada en Japón antes, durante la Segunda Guerra Mundial cuando lucharon una vez. Sin embargo, nunca lo había visto de cerca y se le hizo aterrador. Parecía dispuesto a todo, incluso a matarlo si lo veía necesario.

- ¡Sé muy bien que quieres proteger a Europa! – dijo Japón - ¡Pero tienes una alianza conmigo y Yong-soo y vas a cumplirla al pie de la letra! ¡¿Me entiendes?! Y ahora mismo me importa una mierda la situación actual aquí, ¡porque tengo que defender a mi familia!

- Pero también tengo una gran alianza aquí…

- ¡Y me parece muy bien que la cumplas! – dijo Japón - ¡Pero atrévete a retirar un solo soldado de Corea y juro que no dudaré en hacer algo que te perjudique! No creas que por ser la primera potencia mundial te salvarás.

Dicho esto, Japón creyó que era suficiente y retiró la espada. Dio unos cuantos pasos atrás y luego se giró.

Estados Unidos se apoyó a la pared para recobrar el aliento. Eso no lo esperaba… Aún así consiguió el valor suficiente para decir:

- Grecia ha empezado a ser atacado. ¿Eso tampoco te importa?

El japonés se detuvo un momento.

- Es alguien fuerte – dijo Japón -, seguro que saldrá adelante sin mi ayuda.

Y dicho esto, desapareció.

Estados Unidos se quedó quieto por un momento. Pocas veces había conseguido alguien darle miedo de la misma forma en que Japón lo acababa de hacer. Por supuesto que no tenía pensado retirar todas sus tropas de Corea, pero ahora no tenía opción.
Tras unos instantes, recordó que Inglaterra estaba arriba durmiendo y decidió subir.

Sin apagar la luz, subió los escalones, deprisa para llegar a la habitación. No se tranquilizó hasta que vio a su pareja durmiendo tranquilamente en la cama y que a Japón no se le había ocurrido subir. Se veía que a pesar de todo, solo le había querido lanzar una advertencia.

Acarició el pelo del inglés. Le daba igual lo que le dijera Japón, quería protegerle, y si con eso se arriesgaba a enemistarse con el japonés, que así fuera.

Se acostó al lado de Inglaterra y lo rodeó con los brazos. Se había olvidado completamente del hambre. Al cabo de unos minutos se sumió en un sueño inquieto.

.

Y ya hacía 3 horas que esperaban. 3 horas llevaban ya allí encerrados en aquella sala sin ninguna distracción. 3 horas contemplando las musarañas y perdiendo el tiempo. 3 horas…

Las puertas de la sala de abrieron y Rusia entró.

-Mas te vale tener una buena excusa-le recibió un malhumorado inglés-.

El ruso le dedicó una fugaz mirada al inglés y rápidamente miró a los otros tres países que estaban allí en representación de todos los miembros de la OTAN. Tomó asiento y sonrió.

-¿Podemos empezar la reunión?-preguntó Canadá-.

-¡Bien! ¡Empezamos la reunión!-Estados Unidos miró a Rusia- ¿Qué es lo que quieres, comunista?-preguntó con una sonrisa cargada de odio-.

Inglaterra se tapó la cara con la mano. Aquello iba a terminal mal, muy mal. ¿Quién lo mando a él llevarse a Estados Unidos a la reunión? ¿Quién?

-Creo que ya lo sabes yanqui-le correspondió el ruso con otra sonrisa nada agradable que solo hacía que crecer el tenso ambiente que había en el lugar- Vengo a negociar

-¿Para qué?-pregunto Croacia-Quiero decir, ¿No es él ya muy poderoso?

-Aún así-Inglaterra miró a Rusia- Tus tropas están en Corea y si ahora Europa está siendo atacada por tu petróleo y el de Noruega puede ser que…

-Que yo sea el próximo-sonrió Rusia- Es por eso que llame a Alemania pero-el ruso miró a ambos lados de la sala- Me extraña que llegue tarde

-Alemania no va a venir-sentenció Inglaterra. Rusia abrió sus ojos ante la sorpresa que le causaron esas palabras del inglés-.

-¿Por qué?

-Atacaron a otro país-dijo Canadá- Esta vez ha sido Grecia

-Él y Francia fueron hacía allí para ayudarlo-comentó Croacia- Personalmente debo añadir que es la primera vez que oigo que las islas colaborar con Grecia

-¿Ellas también?-se sorprendió Estados Unidos. Croacia asintió- Eso fue lo que Albania me comentó el otro día

-No tenía ni idea…-murmuró el yanqui sorprendido por la noticia de Croacia-.

-La cosa es seria-aseguró Inglaterra- De todas formas Rusia, Alemania nos ha encargado a nosotros como representantes de los demás miembros. Si tienes alguna petición para hacer a la OTAN ahora es el momento

-Claro que la tengo-Rusia los miró fijamente, en especial a Inglaterra que al parecer era quien llevaba la voz cantante- Quiero que la OTAN también me proteja a mi

-¡No!

-¡América!-gritó Inglaterra- Deja terminar

Estados Unidos se levantó de la silla y apuntó hacía Rusia.

-¡¿Es que no te das cuenta?! ¡Nos quiere utilizar! ¡Solo quiere unirse a la OTAN para salvar su trasero! ¡Cuando esto se termine se acabó!-Estados Unidos desvió la mirada- Y seguro que nos chantajeará con el petróleo

-Te recuerdo que en tu país tienes así que eso no te afectara mucho-murmuró Inglaterra. Estados Unidos hizo una mueca y se sentó nuevamente en su silla-.

-Pero América tiene razón-apoyó Canadá-.

-Es muy posible que lo que América dice sea cierto-empezó a decir Croacia quien acaparó la atención de todos los presentes- Pero aún así… Rusia, tú has impuesto tus normas. Nosotros aceptamos

-¡¿Qué?!-soltó Inglaterra-.

-¡¿Croacia?!-gritó Estados Unidos indignado-.

-Dejadme terminar-pidió el país- A cambio de que la OTAN te proteja, solo durante este periodo de guerra, Rusia, tendrás que aceptar nuestras condiciones.

-¿Cuáles son?

-La inmediata retirada de todas tus tropas de Corea-sentenció Croacia-.

-¿Solo eso?-preguntó Estados Unidos-.

-Hay más-aseguró Croacia- Inglaterra...-cedió el país-.

-Si-asintió Inglaterra- Otra de las condiciones es que asegures tus subministros de petróleo a todos los miembros y…-Rusia tragó en seco- La colaboración incondicional de tus tropas.

-Eso no es nada favorable-murmuró Rusia-.

-Es lo que hay-sonrió América triunfante dando por hecho que Rusia no aceptaría tales condiciones-.

El silencio gobernó la sala por unos minutos hasta que el ruso se dispuso hablar nuevamente.

-Acepto

-¿Eh?-hicieron todos los presentes al no creer haber escuchado bien lo que Rusia había dicho-.

-¿Aceptas?-preguntó Croacia. Rusia asintió-.

-¿No tienes ninguna queja?-preguntó Canadá- Rusia negó-.

-No puede ser-murmuró Estados Unidos perplejo-.

-Retirare mis tropas de Corea inmediatamente y me asegurare de que llegan nuevos suministros a todos los países. Pero creo que cierto país aquí presente también tiene tropas en Corea ¿No América?

-¡No es lo mismo!

-Si lo es-aceptó el inglés-.

-Inglaterra-murmuró Estados Unidos en un tono de queja-.

-Si se lo pedimos a él, también a ti

-Pero…

-Rusia-llamó el inglés- ¿Te conformarías con que América retirara parte de su tropa?

-… De acuerdo. Por mi está bien, mejor así…-dicho esto el ruso se levantó y se dirigió hacia la puerta. Giro levemente la maneta pero una voz lo detuvo-.

-¡Espera!-Rusia miró hacia atrás y se encontró con Estados Unidos nuevamente de pie, mirándolo con cara sorprendida-.

-¿Qué pasa?

-Rusia ¿Qué hay de China? ¿Lo abandonaras a su suerte allí en Corea?-preguntó el yanqui-.

El ruso bajó la cabeza y desvió la mirada.

-Corea está con él. No hay de qué preocuparse-dicho esto abandonó la sala dejando a los miembros de la OTAN sorprendidos a más no poder-.

Inglaterra miró a Estados Unidos con fastidio ¿Qué hacía preguntándole eso a Rusia? ¿Acaso quería que el ruso se retractara?

-América ¿Se puede saber porque…?-preguntó el inglés algo malhumorado-.

-Dime Inglaterra-interrumpió Estados Unidos- Si yo fuera China y tú fueras Rusia ¿Qué harías? ¿No tratarías de defenderme?

-¡Eh! Bueno eso es…-Inglaterra desvió la mirada- Evidentemente que si

-Es por eso que no entiendo a Rusia quien prefiere estar a salvo a salvar a la persona que supuestamente ama-explicó el americano-.

.

Prusia suspiró y luego miró fijamente a la playa. Llevaba ya horas esperando allí por el supuesto desembarco que iban a realizar las misteriosas personas con las que estaban combatiendo. Medio escondido en los edificios, estaba seguro de que West no había planeado que una nación fuera a primera línea de batalla, pero los jefes de Grecia habían insistido… Decían que de esa forma, sus soldados se sentirían más seguros y animados, pues nadie enviaba a una nación a no ser que hubiera muy pocas posibilidades de que esta muriera.
Menuda mentira les habían contado esta vez.

Si era sincero, nadie sabía quién era el enemigo, por lo que era igual todas las posibilidades que pensasen, nunca sabrían por donde vendría. La ironía era que quizás estuviera ya dentro de Europa y ni siquiera lo supieran.

Recordó que los jefes de su hermano habían comentado que había muchos empresarios y jefes de empresas que hacían las maletas y se iban a los países que no estaban implicados en la guerra, como Suiza, que había decidido mantenerse neutral nuevamente, al igual que su hermanita Liechtenstein.

La reunión estratégica del día anterior en el cuartel general de Grecia, junto a un Francia nervioso, convencido que él era el siguiente, su hermano en modo capitán del ejército (llegó a maldecir un montón haberlo criado de esa forma) y la misma nación griega acompañada por todas las islas había resultado confusa y caótica y de alguna forma había acabado mal para él. Con todo, lo más viable que encontraron tras los primeros bombardeos, era que la cosa más probable que iban hacer sus enemigos era una invasión. Esas bombas solo servían para preparar el terreno.

Prusia no se emocionó con la llegada de la guerra, la única vez que la había disfrutado había sido antes de conocer a Fritz. Después de su muerte, ya nunca le volvió a gustar el campo de batalla, aunque de algún modo había presentido que a su hermano, a la larga, le haría falta recibir instrucción militar.

Oyó el sonido de alguien que le hablaba por un walkie-talkie. Su hermano, que se encontraba unos cientos de metros más atrás, en un lugar donde podía ver perfectamente lo que pasaba.
¿Es que no podía llamarme a mi awesome móvil?

- Dime, West.

- Bruder, veo ya algunos barcos que se acercan – dijo -. Seguramente intentarán desembarcar.

- ¡Por fin! – exclamó el prusiano -. ¡Pensaba que iba a dormirme!

- Y nos acaba de llamar Inglaterra – dijo -. Rusia está de nuestro lado.

- No sé si alegrarme de eso…- dijo recordando el tiempo que pasó en Rusia tras la Segunda Guerra Mundial.

Hubo un momento de silencio incómodo.

- Bruder…

- ¿Qué?

- No te expongas demasiado.

- Descuida…

Y entonces se hizo el silencio en la radio.

No faltó mucho para que viera los barcos acercándose.

- ¡Bien cabrones! – dijo animándolos - ¡Sigan al awesome yo!

La batalla había durado exactamente diez horas, toda la noche combatiendo, pero al final, habían conseguido defender la isla, pero habiendo perdido muchos hombres y sin conseguir ni un solo prisionero, todos los que habían conseguido se habían suicidado a la mínima oportunidad. Los barcos enemigos habían logrado escapar.

Francia ahora estaba en medio de la carnicería observando los cadáveres. Hacía mucho tiempo que no había estado en un campo de batalla. Había muchos con distintos uniformes de distintos países europeos, aunque en su mayoría eran griegos.

Aún así, se quedó helado al ver el cuerpo de uno de sus soldados enemigos. Pues su uniforme no tenía ningún indicio sobre que nación pertenecía.

- ¿Escalofriante, verdad? – dijo Prusia.

Había logrado salir de una pieza de la batalla, con tan solo rasguños, aunque por lo que había contado, podría estar muerto.

- Me he quedado de piedra cuando lo he visto – contó -. Parecen enemigos sin una identidad concreta.

- ¿Y hemos declarado la guerra a un enemigo invisible? – dijo Francia -. ¿Cómo demonios nos hemos metido en este lío.

Prusia se encogió de hombros.

- Lo he pensado mientras esperábamos y veía los barcos acercarse – dijo -. Y he llegado a la conclusión que no es un enemigo concreto al que tengamos un territorio al cual atacar.

Francia lo miró sin comprenderlo.

- Es un enemigo que montamos nosotros mismos, les dimos demasiado poder y ahora se ha vuelto en contra nosotros – siguió explicando -. Es como una mala película de ciencia ficción en la que los robots se vuelven en contra de la humanidad.

- ¿Y entonces que enemigo dices que es?

Prusia sacudió la cabeza.

- Algo llamado economía.


¿Qué os ha parecido? ¿Algún review? :)

Y nuestro invitado de nuestra semana que viene será sorpresa! ;)

Hasta la próxima! :DD