¡Hola hola! Curly ya llegó!

Oooh, veo que por fin hemos alcanzado los 100 reviews!

El cosplay aún no está listo, pero prometo que pronto estará hecho!

Esta semana les llevamos un nuevo capítulo! Un poco más largo para compensar el de la semana pasada

Y ahora pasamos a agradecer todos nuestros followers, favoritos y reviews!

ZomiBunny: Uyy, Voldemort, el otro nombre de Rena xD. No, fui yo la encargada de la muerte de Isu, pero ella también estuvo de acuerdo! Ahora Noru se va a vengar!¡Gracias por el review!

XeliaNoctus: ¡Gracias por el review! Si, Islandia no es que tuviera la mejor muerte que digamos, pero al menos no sufrió. En cuanto a la canción, vamos a decir el título capítulos más adelante, por ahora solo podemos decir que es una canción de inicios de los 60 y es conocida.

Kamirin-chan: ¡Gracias por el review! Así que Sealand eeh? Interesante teoría... Podría ser, podría ser... (o quizás deberías hacer caso a Mi-kun y dejar de acompañar a Rusia xD). De todas formas, quizás... Bueno, ya veremos qué pasará.

DemonBlackStar: ¡Deja las paredes que te vas a quedar sin casa! Y si, por fin hemos llegado a los 100! El cosplay ya está medio hecho, pronto, pronto estará listo del todo. ¡Y ánimos que de momento no les ha pasado nada a noru e iggy!

D34th carla M: ¡Apuntada al ejército! ¡A vengarse de esos malditos enemigos invisibles! Por cierto, quiero aclarar que somos dos las que escribimos este fanfic (Rena y yo, Curly). ¡Gracias por el review!

carlac94: ¡Gracias por el review! Mmm... ¿Será España? ¿Será USA? Quien sabe, quien sabe...(Rena: Nosotras) En cuanto a la canción puedo decir lo mismo que arriba: es de inicios de los 60 y se conoce bastante. ¡Pronto llegaran las órdenes!

tamy-lovi: ¡Gracias por el review! Todos queremos vengarnos de ellos, ¡pero no aparece por ningún lado! Y ambos (Inglaterra y USA son una lindura, tienes mucha razón. Disfruta del capítulo!

Saiai-kirkland: Bueno, ya lo dicen, más vale tarde que nunca xD. ¡Le enviaremos tus ánimos a Toño para que al final pueda salir de allí! ¡Gracias por el review!

Y ahora, sin más demora, el capítulo de la semana!


Capítulo 19

Por fin el dolor se detuvo. Después de muchas descargas que le habían atravesado el cuerpo de miles de formas, por fin paró y lo dejó en paz.

Lentamente, se atrevió a moverse, procurando que su piel no tocara ni el peligroso suelo ni las misteriosas paredes de las que era prisionero. Ahora que sabía que provocaban, procuraría no volver a hacerlo.

Cuando vio capaz, se sentó al suelo, haciendo un ovillo y poniendo la cabeza entre las piernas. Se sentía mareado y con ganas de vomitar. No sabía cuanto rato había estado sufriendo esas descargas, probablemente horas o días. Quizás incluso más.

Intentó que su respiración se normalizara lo más posible e intentó mantener la mente clara.

Aún echaba de menos algún sonido desconocido.

.-.-.-.-.-.

Como hipnotizado contemplaba el horizonte de aquel gélido mar. Por alguna razón esperaba sin esperanza la llegada de alguien. Después de esa llamada era evidente cual sería su destino, lo sabía pero, en algún rincón de su subconsciente, aquella realidad tan evidente no quería ser aceptada ¿Otro más… había caído? Aquello no podía ser cierto, mucho menos real. Tenía que ser un sueño, un maldito sueño del que nadie podía despertar.

Oyó unos pasos detrás suyo. Sabía quiénes eran, los había llamado él mismo después de todo.

-Noruega-llamó Finlandia en un hilo de voz-.

El noruego no contestó, ni siquiera volteó. No es que los estuviese ignorando era solo que temía que, cuando apartase los ojos de aquel mar, apareciese aquella pizca de esperanza personificada.

Dinamarca desvió la mirada. Era increíble como Noruega, sin la mínima mención de palabra, había logrado transmitirle todo el dolor, sufrimiento y miedo que sentía. No podía soportar la idea de que el noruego estuviese en aquel estado por lo que empezó a avanzar hacia él abrazándolo por detrás.

Trataba de calmarlo, trataba de decirle que todo estaba bien pero, ciertamente, nada estaba bien. Finlandia y Suecia intercambiaron miraras y acordaron avanzar y situarse a lado y lado del noruego, al borde de aquel puerto.

-Islandia…-murmuró Finlandia dirigiendo sus castaños ojos hacía el mar que se dibujaba ante ellos-.

Dinamarca apoyó la barbilla en el hombro del noruego y también volvió la vista hacia el mar. Una suave brisa corría por el lugar aún así, ninguno de los presentes le dio importancia, había algo mucho más importante en sus cabezas, algo mucho más triste que todo lo que había pasado hasta el momento. La muerte de Islandia.

.-.-.-.-.-.

- ¡Iggy! ¡Iggy!

El inglés despertó al sentir como su pareja lo sacudía fuertemente. Pero no se movió, no era la primera vez que Estados Unidos lo sacaba de la cama porque decía que un fantasma lo quería raptar.

- ¿Qué pasa…? – preguntó medio dormido -. Ya te he dicho que las hadas no so…

Pero otro sonido a lo lejos logró sacarle de la mente esos pensamientos.

Sabía que la transmitían a lo lejos, pero sonaba tan fuerte que parecía que estuviera a apenas diez metros de allí. Las orejas le dolían solo escucharla, los ojos se le pusieron blancos y su cuerpo se paralizó por el miedo. Las habría reconocido en cualquier parte.

Eran las mismas sirenas que se habían usado para avisar a la gente de que un bombardeo se acercaba durante la Segunda Guerra Mundial. Y ahora volvían a sonar.

Se quedó quieto, como una estatua en la cama, sin poder mover un músculo. Y al instante le vinieron a la memoria todas los ataques que sufrió durante esa guerra. El miedo, la desesperación, la soledad de cuando era el único luchando contra el Eje, las muertes… Y sabía que esa vez podía ser mucho peor. Que podía ser que no volviera a ver la luz del Sol.

- ¡Iggy! ¡Arthur! – gritó Estados Unidos mientras le agarraba la mano.

Eso lo hizo volver a la realidad, al menos, esta vez no estaba solo como la última.

- ¡Ponte algo encima! ¡Rápido! – el inglés desvió la mirada avergonzado mientras empezaba a moverse - ¡Van a llegar en cualquier segundo!

Rápidamente, cogió los pantalones y la camiseta que había tirados por el suelo y se las puso de cualquier manera. Antes de que pudiera darse cuenta, Estados Unidos ya lo había arrastrado escaleras abajo hacia la puerta principal.

De un golpe y sin que le preocupara la cerradura, la abrió y salieron corriendo hacia la calle. El estadounidense sabía perfectamente hacia donde dirigirse, había estado en un par de bombardeos en Londres durante la guerra contra Alemania. Inglaterra agradeció que hubiera sido de esa forma, porque si no fuera por la mano que lo guiaba, se habría quedado paralizado del miedo en el medio de la calle.

La primera bomba cayó mucho antes de lo que esperaban y más cerca de lo que hubieran querido. ¿Habían sonado tarde las sirenas o no las habían oído antes? Inglaterra se llevó la mano que tenía libre a la boca por no soltar un grito. Aún había gente que corría desesperada a su alrededor, no podía mostrarse débil, no ante ellos y dejar que el pánico aún fuera más intenso. Debía mostrarse fuerte, por su gente.

Las explosiones fueron oyéndose cada vez de forma más seguida en diversos puntos de la ciudad, pero ninguna estalló en el barrio. Mentalmente, lo atribuyeron a la suerte.

Divisaron el antiguo refugio a lo lejos, donde había un hombre que avisaba a la gente que fuera entrando, que pronto cerrarían las puertas. El inglés empezó a correr más rápido hacia su salvación.

- ¡Espera! – le detuvo Estados Unidos.

- ¡¿Qué haces?! – dijo - ¡El refugio está justo ahí!

El americano señaló a la lejanía, más allá del refugio, en el que habían un seguido de soldados que llevaban los uniformes del ejército enemigo, esperando.

Entonces Inglaterra vio el porqué lo había detenido. Esos soldados estaban allí por él, ese bombardeo estaba planeado para eso, pues no era tan grande como el que sufrió Bielorrusia. Por ese motivo no caía ni una bomba en esa zona de la ciudad. Tenían la vista fija al refugio, esperando que él entrara allí, para luego forzar la entrada y matarlo a él junto al resto. Las bombas eran solo para despistar, una estrategia para que cayera en su trampa.

El alma se le cayó a los pies y sintió un auténtico pánico por todo el cuerpo. Vistos de más cerca, con esas máscaras que les tapaban toda la cara y que le recordaban un capítulo de Doctor Who en el que un niño iba convirtiendo el resto en una especie de monstruos con solo tocarlos y que decía "Are you my mummy?", y esos uniformes negros que solo los hacía ver más letales hacía que tuviera ganas de rendirse y dejar que lo mataran.

Pero no podía hacer eso, tenía que huir lejos de allí.

Nuevamente fue su pareja quién lo sacó de sus pensamientos, arrastrándolo lejos de allí lo más rápido posible, sabía que en cuanto cerraran las puertas del refugio, registrarían la zona para encontrarlo.

¡Estados Unidos! Recordó de repente Inglaterra. Si lo atrapaban a él también lo harían con el americano y no iba a permitir que eso pasara.

Cuando se encontraron lejos del refugio, el americano se dirigió a la puerta de una de las casas. Por suerte, sus dueños habían huido lo más rápido que habían podido y habían dejado la puerta sin cerrar con llave y no les fue difícil entrar.

Se dirigieron inmediatamente hacia el sótano, aunque en el fondo, Inglaterra sabía que era una mala idea. Allí estarían atrapados irremediablemente si les encontraban.

Un destello de luz momentáneo en un rincón de ese lugar, que reconoció como una hada, le recordó que huir no era lo único que sabía hacer. Se apoyó contra la puerta haciendo ver que era porque estaba agotado, pero en verdad, pronunció dos hechizos para que esta quedara escondida. El sótano no tenía más entradas, así que ahora estaba menos preocupado.

O al menos eso creía.

En cuanto volvió a ver a su pareja, corrió hacia él y se abalanzó en sus brazos. Antes de que se diera cuenta, estaba llorando de terror. Su pareja tampoco decía nada, podía sentir como también estaba temblando de miedo.

Ver a sus asesinos a pocos metros de distancia, impasibles, esperando al momento oportuno para acabar con ellos les había chocado a ambos. Ninguno de los dos había estado nunca tan cerca de la muerte. Habían estado en diversos campos de batalla y capturados e incluso torturados, ambos tenían cicatrices de ello, pero nunca les habían querido matar sabiendo la masacre que eso provocaría.

Los sollozos de Inglaterra fue lo único que Estados Unidos escuchó mientras de lejos aún podían oírse las explosiones. Quería decirle que se calmara, que todo iba a ir bien, pero no se atrevía a articular una palabra, pues él también tenía mucho miedo, pero tenía que obligarse a pensar claro por los dos, pues era evidente que su pareja no podía. Pero por el momento solo pudo aferrarse más a él.

No pudo evitar preguntarse si Bielorrusia, Austria, Liechtenstein, España, a quién la mayoría ya daba por perdido, y Islandia, con su muerte tan reciente se habían sentido de la misma forma justo antes de morir. Aterrorizados, sin saber qué hacer, sin ninguna otra opción que rezar para sobrevivir.

Miedo a morir… Era una sensación tan humana y a la vez tan extraña por una nación… ¿Es que acaso se sentían de esa forma la gente? ¿Tenían ese terror cada vez que su vida estaba en peligro por cualquier cosa como caerse por las escaleras? ¿Qué sentían al verse un día al espejo y ver que eran cada día más viejos?

Una explosión más cercana lo quitó de sus pensamientos. ¿Y qué mas daba eso?

La habitación oscura no ayudaba a rebajar el terror. A pesar de las paredes azul oscuro, estaba todo llena de muebles viejos cubiertos por sábanas blancas y trastos que aquella familia ya no usaría nunca más. Después de un rato, se quedaron abrazados en el suelo en un rincón, entre un baúl viejo y un armario vacío.

El inglés poco a poco fue calmándose y las lágrimas se detuvieron, pero se mantuvo en silencio, el miedo era demasiado fuerte. Estar con el americano le estaba ayudando bastante y fue lo que le impidió gritar cuando los soldados desconocidos entraron en la casa a golpes y los buscaron por todas partes. Por suerte, no los encontraron, su hechizo había funcionado. Solo minutos después que hubiera silencio en la casa se atrevió a hablar.

- Se han ido…- murmuró.

El americano asintió.

- No nos han encontrado – dijo -. Hemos sobrevivido. ¿Ves? ¡El héroe te ha protegido!

El inglés asintió sonriendo un poco y lo besó. Fue un beso apasionado, como si hubiese de ser el último que tuvieran que hacerse, por el miedo que aún no se iba.

Sabían que aún no estaban a salvo del todo, pero lo peor podría haber pasado ya. Que probablemente los soldados ya no volverían a esa casa y podrían estar allí tranquilos hasta que el bombardeo acabara.

Ambos sonrieron y se quedaron esperando que el bombardeo acabara. Cuando las bombas dejaron de escucharse, Arthur deshizo el hechizo sin que el americano se diera cuenta. Aún así, no se movieron de allí hasta que la familia les descubrió.

No los echaron de mala manera, pero tras esa experiencia, tampoco querían que se quedaran. Las dos naciones les comprendieron y dejaron la casa, agradecidos por seguir vivos y haber sobrevivido esa pesadilla que solo acababa de empezar…

.-.-.-.-.

-¿De verdad?-preguntó China mientras contemplaba, desde un lugar elevado y privilegiado, la posición del campamento enemigo-.

-Casi logramos acabar con esto pero aparecieron Japón y la tropa americana-murmuró Corea del Norte de brazos cruzados y notablemente molesto por lo que ocurrió en la última batalla- No son más que una molestia.

China suspiró profundamente.

-Molestia o no son poderosos. Ya lo sabes.

Corea lo miró algo indignado ¿De verdad le estaba diciendo eso? ¡No era necesario! ¡Él ya sabía sobre la capacidad del ejército japonés e americano! Su molestia fue en aumento y terminó por voltear e ir tirando hacía el campamento.

-Corea-llamó China. El país volteó y miró al mayor con cierto fastidio pero sabiendo que, ahora mismo, él era su único apoyo- Has hecho un gran trabajo en la última batalla pero permíteme que ahora sea yo quien les ataque, se un punto débil muy importante.

Corea lo miró de reojo. No sabía lo que tramaba pero tampoco es que le importase, su prioridad era terminar con esa guerra y controlar a su hermano.

-Como quieras-se limitó a contestar antes de seguir hacía el campamento-.

China sabía que a Corea le molestaba que él tomase la iniciativa pero, si luchaba con Corea, podría su plan fracasar así que optó por luchar solo en esta ofensiva. Si todo iba según lo previsto lograría terminar rápidamente con la guerra. Espero a que la noche cayera utilizando todo el día para instruir y perfeccionar el plan.

Una vez la luna se posicionó en lo alto del cielo varios soldados chinos empezaron a rodear el campamento enemigo. Armados hasta los dientes esperaban la señal. China, junto con dos generales más de su ejército llegaron al corazón del campamento, completamente desierto.

-Zhang te encargó la inutilización de la artillería

-¿Pesada también?-preguntó el soldado quien recibió una respuesta afirmativa de su superior. Sin la más mínima mención de palabra empezó a correr hacía donde habían sabido que se encontraban las armas y la pólvora-.

-¿Y yo, señor?-preguntó-.

-Wei. Cuando recibas la señal de Zhang avisa a las tropas que rodean en lugar

-¿Qué hará usted?

-Pasar cuentas

Sin dar más explicaciones corrió hasta una de las tiendas que, a juzgar por su gradaría, sería donde dormiría alguno de los cabos importantes del lugar. China apartó la cortina que hacía de puerta y entró al interior encontrándose con una sorpresa. No había nadie allí.

-¡No puede ser!-dijo alarmado-.

Instintivamente volteó y vio a Japón a punto de golpearlo con la katana. En un rápido movimiento logró impedir que el arma rajase nuevamente su espalda y este vez todo se clavase es su brazo.

-No otra vez-murmuró-.

Japón apartó la katana y le apuntó con ella.

-Sois muy vistosos y lentos-China abrió los ojos ante la sorpresa de aquella aclaración de Japón- Nuestros guardias os han visto y nos ha dado tiempo suficiente a planear un plan para deteneros

-¡No puede ser!

-今!*

En ese instante la tela que constituía la tienda fue quitada dejando a Japón y a China al centro de un circulo formado por soldados que, con imponentes amas, los apuntaban. China miraba aquello incrédulo ¿Podía eso ser?

-Aquí termina todo-sentenció Japón-.

China soltó una risa. En ese momento Corea del Sur se abrió paso entre los soldados y se posicionó al lado de su aliado.

-Corea-murmuró el chino-.

No entendía porque pero, por alguna razón, China no sentía suficientes fuerzas como para mirar a Corea del Sur a la cara por lo que lo evitaba constantemente. Por otro lado, el propio Corea no podía apartar su vista de su hermano mayor.

-Japón, diré lo mismo que aquella vez-China lo miró a los ojos- La guerra te cambia

Pareció que por un instante el pulso de Japón tanteó pero rápidamente se recompuso y siguió amenazando a China con clavarle la katana si hacía algo imprudente.

-¿Qué quieres hacer, Corea?-preguntó el japonés-.

El surcoreano iba a responder, pero antes de que pudiera hacerlo, un par de balas derribaron a la nación china por la espalda y esta se derrumbó en seguida.

- ¿Qué estáis haciendo? – se giró Japón rápidamente hacia donde provenían.

Un asustado soldado americano soltó el arma al ver como lo apuntaban con una katana.

Tenía un cuchillo…! – se defendió - ¡Iba a…!

El japonés le dio la espalda.

- Mierda… - murmuró para sus adentros – Esto nos va a salir caro…

.-.-.-.-.

Tosió y mientras lo hacía, escupió sangre.

Las nuevas torturas le estaban haciendo más daño de lo que esperaba, incluso para ser una nación, eso ya empezaba a ser demasiado.

Estaba seguro que ya hacía tiempo que sus torturadores se habían dado cuenta de que él no sabía nada y ahora solo recibían órdenes de hacerle vivir el peor de los infiernos el tiempo que pudieran, antes que alguien de más arriba les dijera que había llegado la hora de acabar con él.

Abrió el único ojo por el que aún veía solo para ver que aún estaba encerrado. Por algún motivo, había esperado encontrarse en un sitio diferente, en algún lugar lejos de allí, donde… vaya, al menos no lo torturaran de esa forma tan violenta.

Cada vez más pensaba en Romano y en los momentos que había pasado junto a él, desde que era un niño hasta ahora que era mayor. Lo echaba tanto de menos… Más de una vez, tras pasar una tortura muy intensa, había tenido alucinaciones del italiano, que entraba en su celda como si nada. Algunas veces había sido para rescatarlo, otras veces venía simplemente para visitarlo, como lo habría hecho un día cualquiera, sin darse cuenta de la situación en la que estaba el español. Venía de todas las formas, desde un niño vertido con su camisa rosa y su pañuelo desde su traje militar. Pero todas las veces, España le gritaba que huyera, que se fuera de allí antes de que lo atraparan y le hicieran pasar por lo mismo que él. Y cuando empezaba a gritar, venía un soldado a hacerlo callar de la manera más cruel posible y rompía la ilusión.

A veces, prefería que solo fuera una alucinación, no quería que Romano le viese en ese estado. No era por orgullo, eso lo había dejado atrás hace tiempo ante el italiano, temía la reacción de Romano y no era precisamente porque lo fuera a rechazar.

Volvió a toser y más sangre salió de su boca.

Sabía que si nunca salía de ese lugar ya no volvería a ser el mismo. Había pasado por un auténtico infierno y eso lo había cambiado para siempre. Probablemente, ya no podría sonreír de la misma manera despreocupada de antes y seguramente, habría perdido esa alegría que tanto le caracterizaba. Por no hablar ya de su aspecto físico, muchas partes de su cuerpo quedarían ya desfiguradas para siempre. También sabía, que si sobrevivía, nunca podría olvidar los días que había pasado y que viviría el resto de sus días atormentado por esas torturas.

Nuevamente, tuvo que escupir sangre de su boca.

Quizás lo mejor sería que muriese en ese instante.


¡Y hasta aquí el capítulo!

¿Qué les ha parecido? ¿Bien? ¿Mal? ¿Largo? ¿Corto? ¿Teorías?

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