Hola de nuevo! Curly al habla!
Si, ya sé que prometí el cosplay de Luffy, peeeero está de camino, lo juro! (el próximo que me diga que es fácil hacer ese cosplay me lo cargo)
Bueno, referente al mensaje que le di a Rena al capítulo pasado me refería a que la muerte de Antonio fue escrita con lágrimas en los ojos y mientras se iba pensando: el autor de One Piece fue más cruel con Ace y Merry... Clannad fue peor... ¡Lo juro!
A todo esto, queremos agradecer nuevamente a todos los favoritos, followers y reviews!
DemonBlackStar: OMG! La primera persona que me encuentro que no ha llorado con Clannad! Y por lo que veo esta vez las paredes se han salvado! Bien, sigue así! Gracias por el review!
Saiai-Kirkland: OOOOOH! Gracias por este review tan emotivo! En serio, nos ha subido el ánimo un montón! Pero aún así, opino que la muerte de Ace fue mucho peor... No se lo merecía...
ZomiBunny: Si, lo sabemos... Somos de lo peor, también hemos llegado a esta conclusión. Pero ya estamos de vuelta! Esperamos volver a verte por aquí y que te guste el capítulo!
gloria . cg . 18: ¡Gracias por dejar un review! Este "pero" se va explicar muy pronto. Disfruta del capítulo!
tamy-lovi: ¡Gracias por el review! Sí, Rusia puede ser sensible a veces, sobre todo con China. Tal como he dicho antes, el pero se va a contar pronto! ¡Disfruta del capítulo!
Mane: ¡Ánimos con el estudio! (se pone a animarla) Pronto veremos el contragolpe...(o no tan pronto xD) A todo eso, España sí que está muerto, te lo confirmamos ahora, aunque no hemos cometido suicidio exactamente... ¡Gracias por el reviews e interesantes teorías!
Dazaru Kimchibun: Parece que lo de España ha tocado mucho! (como no, la verdad es que nos pasamos...) Y china e Ivan estuvieron bastante lindos en este capítulo... ¡Qué bien que ya estés recuperada! ¡Gracias por comentar!
carlac94: ¡Gracias por dejar un review! Vaya, ahora me empiezo a sentir culpable por su muerte (R: Normal...). La respuesta es sí, se suicidó, no podía aguantarlo más Dx. ¡Esperamos que te guste este capítulo!
Bueno, y ahora sin más demora! El capítulo 21!
Capítulo 21
No se movió. Era incapaz. Descorazonado y desesperado, sabía que siempre acabaría igual: con esas descargas castigándole, haciendo que su cuerpo sufriera horrores y sin darle ni una respuesta.
Pero, ¿castigarle? ¿Por qué? ¿Qué había hecho que fuera merecedor de tal cosa? ¿Qué crimen lo había llevado a que lo encerrasen en esa horrible habitación? No lograba recordarlo por mucho que lo intentase.
Unas lágrimas le rodaron mejillas abajo, sin comprender muy bien el porqué. Quería salir de allí… Ir al exterior… Ver que había más allá de esas paredes a pesar de que eso tampoco podía recordarlo…
Lloró y lloró. Pero nadie estaba allí para escuchar sus llantos.
.-.-.-.-.-.-.
Hacía días que no salía de la habitación, pero poco le importaba. Le habría dado lo mismo quedarse encerrado en ese lugar como en otro, pero parecía que la poca conciencia que le quedaba lo había llevado a ese lugar, donde nadie tenía nada que buscar y así lo dejaran en paz. Debían de haber sido los instantes de justo antes de volverse loco.
De empezar a gritar y llorar sin parar, hasta que se quedó sin voz y sin lágrimas. Pero el dolor no se iba, parecía querer enterrarlo, pero nunca matarlo y llevarlo con él…
¿Por qué lo habían matado? ¿Por qué no lo habían dejado en paz? ¿Por qué no habían atacado a Italia en su lugar? ¿Por qué no podía morir?
Ah, lo olvidaba, él no era humano. No podía morir porque tenía gente que dependía de su vida.
Entonces, ¿qué le habían hecho a España para que al final decidiera suicidarse? ¿Qué podía haber sido tan horrible que le hiciera decidir poner fin a la vida de miles de personas?
El genocidio que habían sufrido gran parte de su país no era un secreto, sus enemigos se habían asegurado que no lo fuera, como si les mostrasen una advertencia de lo que les podía pasar. ¡Pero aún quedaban millones de personas cuando este se suicidó! ¡Y esas personas estaban libres! ¿Cómo podía haber pensado que lo mejor para ellas era encontrar la muerte?
Desde que le dieron la noticia, varias personas habían ido a verle e intentar que reaccionara. A todas las había echado fuera. Bélgica, Holanda, los latinos, Seborga, sus jefes…
El único al que le permitía la entrada era a Italia y aún así le ignoraba cuando estaba allí y no tocaba la comida que le llevaba. Al menos él podía entenderle un poco, pues había pasado algo parecido cuando el Sacro Imperio Romano desapareció. A veces le hablaba sin esperar respuesta, dándole algunas noticias sobre Europa, que al final no le interesaban. La única vez que reaccionó fue cuando le dijo que habían dado con el cuerpo de España, que le pidió que le llevara a verlo. Pero su hermano se negó y cuando le comenzó a explicar el estado en que lo habían encontrado comprendió el porqué. A los diez segundos de explicación tuvo que hacerlo callar para no volver a perder la cordura, como hacía continuamente casi cada hora.
Pero un día, recibió una visita de alguien que había esperado no ver nunca más.
- Deberías estar muerto…
- És el que diu tothom – dijo Catalunya – Hola, Romà*.
El menor no le devolvió el saludo, su mente no podía funcionar bien en ese momento. Si Cat estaba vivo, entonces…
- ¿Y él…?
- No te engañes – le respondió -. Está muerto. Yo, Euskadi y Galicia nos salvamos gracias a una idea que tuvieron él y Madrid. Sabían que esto podía ocurrir y ofrecieron la independencia en secreto, en caso de que esto ocurriera. Pero solo tres aceptamos.
Romano lo miró sin interés. Ahora que lo sabía, había perdido todo el interés en su antiguo tutor.
- Debes estar feliz – dijo el italiano -. Esto es lo que deseabas.
- ¿Eso crees? – dijo Cat -. Sí, lo quería, pero no de esta forma. He perdido a uno de mis hermanos, Romano, y a buenos amigos. No creas que por querer ser independiente significa que los odiase.
Romano no respondió, no tenía interés en hablar de eso.
- ¿Es por eso que ha sobrevivido tanta gente? – dijo Romano - ¿El porque se…- se detuvo un momento antes de pronunciarlo - …suicidó? ¿Por qué no quedaba casi nadie?
Catalunya asintió.
- Por lo que sabemos quedaban pocos miles de personas que esperaban una muerte lente y dolorosa.
- ¿Y cuántos catalanes habían allí? – dijo Romano - ¿O simplemente firmaste un papel y huiste?
- Quinientos mil. Sumando el otro millón que ya ha muerto por la guerra he perdido más del veinte por ciento de mi población – respondió Catalunya -. Y mi respuesta es sí, huí. Preferí eso a dejar que toda mi gente muriera. Trátame de cobarde si quieres, pero es lo que creí mejor, sabes que no soy una persona que se rinda fácilmente. Mientras viva, puedo seguir luchando.
- No hace falta que te justifiques – dijo Romano -. Es solo…
- ¿Qué preferirías que hubiera sido España quien hubiera entrado por esa puerta y no yo? – dijo Catalunya.
Romano asintió. Lo echaba tanto de menos…
- No paro de pensar en los horrores que debió pasar…- dijo - ¿Qué le hicieron? ¿Cuánto sufrió? ¡¿Por qué no puede irme con él?!
Dio un puñetazo a la pared con rabia y se hizo daño a los nudillos. Otra herida más que se había provocado a causa de la locura. Iba a dar otro golpe, pero Catalunya se lo impidió abrazándolo.
- Ja és tard per ell – dijo Catalunya, cosa que le hizo ganarse una mirada enfurecida y rabiosa de Romano -. Però no és massa tard per venjar-te.**
Esa idea hizo que Romano se sorprendiera.
- ¿…Venganza…?
- Sí – dijo Cat -. ¿No me digas que no se te ha ocurrido?
Romano empezó a pensarlo. Venganza… Catalunya tenía razón, los muertos no podían volver, ya fueran humanos o naciones. Pero los que habían hecho sufrir a su pareja aún estaban allí fuera, libres, seguramente celebrando su muerte. No se merecían estar contentos, no se merecían estar vivos. La palabra venganza empezaba a bailar en su cabeza de una forma tan dulce… Pero, ¿qué podía hacer él?
- Yo no sé hacer nada para…
El catalán se rió.
- Por favor – dijo –. Sí que puedes. Lo que pasa es que te has convencido que no. Pero puedes luchar mejor que tu abuelo.
¿Podía? ¿Qué estaba diciendo ese…?
Entonces un recuerdo de cuando era pequeño le asaltó. Una vez que unos soldados de Francia le secuestraron y no había nadie cerca para salvarle. Esa noche intentaron abusar de él y se resistió. Lo siguiente que recordaba era que lo habían encontrado a la mañana siguiente y que sus raptores estaban muertos por unos cortes de una de sus espadas. No sabía que había ocurrido.
Ahora sí lo recordaba. Él los había matado.
Y si era capaz de hacer eso de pequeño y desarmado, ahora que era mayor y con ejércitos en mano era capaz de cualquier cosa.
- Yo voy a ayudarte – dijo Catalunya -. También tengo a quien vengar y a quien proteger. ¿Qué me dices?
Romano cerró los ojos un momento para reflexionar. Pero la respuesta estaba clara.
Abrió los ojos, más oscurecidos de lo normal y con una expresión salvaje y enfurecida.
- Van a pagar caro lo que han hecho.
.-.-.-.-.-.-.
Y aquello empezaba a ser como el principio del fin. El último rayo de sol antes de una eterna oscuridad. Una nación más caída, otro jaque-mate.
Inglaterra ojeó, sentado en la butaca de su despacho, las hojas que le habían llegado. En ellas se explicaba, con pelos y señales, todo lo ocurrido en lo referente al asunto de España. Hojas impresas a cara y cara cubiertas de finas líneas que aportaban todo tipo de información.
La puerta se abrió y por allí apareció una elegante muchacha cuyo cabella rojizo estaba recogido en un moño. En sus manos sostenía una gruesa carpeta cargada de documentación que seguramente tenían como destino pasar bajo la supervisión de Inglaterra.
-¿Pasa algo, Melody?-preguntó él apartando sus ojos de aquellas hojas catastróficas-.
-El Señor Estados Unidos lo llama por la línea 13-Inglaterra se extrañó pero dejó que su secretaria siguiese- Está en espera. Desea hablar con usted
Tras informar a su superior de la llamada se marchó de la sala haciendo una pequeña reverencia. Inglaterra esperó, esperó a que Melody abandonase la sala para coger el manos libres y adaptárselo a la oreja. Con los dedos tanteó sobre la superficie del aparato y presionó uno de los botones.
El día anterior a la muerte de España sus jefes habían hecho regresar al estadounidense a su casa a regañadientes. No quería dejar a su pareja, y menos después de ese ataque, pero las presiones y amenazas de sus superiores acabaron ganando.
-What fucking are you doing, America?!***
-Sé que tienes los informes sobre lo que pasó con España-contestó el otro serio, desde el otro lado del aparato- ¿Qué ocurrió?
-¿Para qué…?
-¡Inglaterra!-aquel gritó de Estados Unidos preocupó al inglés. No era típico de él comportarse de ese modo y menos con él- Por favor…-insistió nuevamente más relajado-.
Inglaterra lo meditó unos segundos. Aquella era una información que tarde o temprano saldría a la luz y que, ciertamente, era conveniente que los distintos países la tuviesen en cuenta. Lo que ocurrió en España podría ser un salvavidas dentro de aquel mar pero nada estaba garantizado.
-Está bien-cedió-.
Se levantó de la butaca y se aproximó a la alargada ventana del palacio de Westminster. Desde allí podía ver la corriente del Támesis o, incluso, el London Eye.
-¿Qué es exactamente lo que quieres saber sobre lo que ocurrió con España?
-Me llegó un informe del Pentágono. A diferencia de las muertes anteriores… España recibió la peor.
-Tortura psicológica que incita al suicidio-continuó Inglaterra al ver las dificultades que Estados Unidos tenía por decir aquellas palabras- Exacto. Eso fue lo que él sufrió.
-Pero, si España se suicidó entonces porque…
-Escucha América, el caso de España es distinto a los demás. No se puede comparar.
-¿Por qué?
-Ninguno de los anteriores, Bielorrusia, Austria ¡Quién fuese! Ninguno de ellos sabía por antelación que él sería el siguiente… España sí.
-¡¿Qué quieres decir?! ¡Si realmente él sabía que…!
-¡Cálmate América! ¡Por mucho que él supiese de su cercana muerte ¡¿Crees que podía huir?! ¡¿Crees que podía ser una opción tan simple?!
-¡Of course!
-¡Of course not, brat!****
Estados Unidos detuvo sus gritos ante esa última frase de Inglaterra. Era extraño en el inglés perder el control. SI eso ocurría era porque la situación era crítica y, evidentemente, le afectaba.
-Somos naciones ¿Lo has olvidado?
-¡Por eso mismo!-contraatacó el americano-.
-¡Por eso mismo no tenemos opciones tan fáciles como huir! Lo único que podemos hacer es resignarnos, no hay más… Ya lo sabes…
Estados Unidos asintió, concienciado de lo que Inglaterra decía, sabiendo que, en el fondo, y por mucho que le costase aceptarlo, era verdad. Como país no podían contemplar opciones fáciles, triviales.
-Sabiendo de eso, no solo España, sus comunidades planearon una forma de evitar la muerte de más de 40 millones de personas.
-La independencia
-De todas las comunidades-prosiguió Inglaterra- Aunque únicamente la aceptaron ellos tres. Los demás murieron, junto con España.
-Ellos tres…
-Imagino que, tras lo ocurrido, Portugal, Andorra y Gibraltar habrán tomado cartas en el asunto y hasta que esos territorios se reestructuren se ocuparan de ellos.
-¿Te lo ha comentado Gibraltar?
-No, es lo que deseo. No quiero ver como más gente muere a manos de un fantasma de aire
-Inglaterra…
-No es increíble-rió incrédulo- Ni juntando gran parte de los servicios de inteligencia de Europa logramos dar con el enemigo… Lo nuestro empieza a ser patético
-No. No lo es. Es muy valiente
-Ya no. Hace tiempo que Europa ha dejado de ser lo que era. Ahora no es más que una tierra llena de miedo
-Pero…
-Tengo que colgar. Gracias por llamar – y casi murmurando añadió – Te quiero.
Y, quitándose el aparato del oído, cerró la conversación.
.-.-.-.-.-.-.
Rusia atravesó las puertas del edificio tranquilamente, pero con decisión.
Hacía pocas horas que había abandonado el hospital en China, justo cuando su pareja estaba durmiendo. Le había dejado una nota contándole media verdad de lo que se disponía a hacer y también que pensaba volver en unas pocas horas, cosa que era claramente cierta.
Caminó por los pasillos con un poco de prisa, quería acabar con eso lo más pronto posible e irse. No tenía ganas ahora de aguantar a sus jefes y a los altos cargos del ejército mucho rato, a pesar de que la idea había sido enteramente suya.
Contaba con que lo aprobarían, era fácil convencer a la gente con un puñado de monedas en mano y con ascensos previstos. Muchos estaban dispuestos a dar la vida por esa cosa tan superficial llamada dinero. Prueba de ello era esa estúpida guerra que se estaba librando por Europa.
Vio la puerta al fondo del pasillo que lo llevaría ante ese puñado de gente y apresuró su paso. No quería esperar más.
Sintió como se le caía la bufanda y se detuvo un momento para volver a ponérsela. Hacía un momento, Ucrania había intentado impedir que fuera a la reunión, que se detuviera, que era una tontería lo que estaba planeando. Pero ella no le entendía, no entendía que eso lo hacía también por ella, para que nunca más nadie volviera a hacer daño a alguien importante para él.
Durante un momento recordó el momento en que su hermana le había dado, probablemente, fue uno de los instantes más dulces de su vida y dudó. Pero entonces le vino a la cabeza, Bielorrusia, quien estaba también ese día presente y a quien ya no vería nunca más y todas las dudas se disiparon. Tenía que hacerlo, por China y la hermana que le quedaba.
Abrió la puerta, que lo llevó dentro de una sala de reuniones ya llena de gente y sonrió a su habitual manera.
- Os preguntaréis el motivo por el que os he reunido aquí – dijo.
Y ese fue el primer paso a la condena.
.-.-.-.-.-.-.
Alemania se lamentaba. Aquello no iba mal, iba fatal. A sonido del cañón iban cayendo, una tras otra, diversas naciones. No importaba el tamaño, la potencia militar, nada. Eran aniquiladas como a hormigas.
-Esto es peor que una pesadilla-murmuró Alemania-.
-Razón no te falta-comentó Prusia apareciendo por la puerta del despacho-.
Instintivamente, el hermano menor se levantó. Sabía a que podría deberse aquel rostro triste tan poco frecuente en su hermano. La muerte de uno de sus amigos, la muerte de España.
-Hermano…
-West, pase lo que pase, no dejes que te arrepientas de nada. Lo pagaras si lo haces-murmuró pensativo-.
Alemania no dijo nada, frunció el ceño. En ese momento, en el momento en que vio a su hermano mirar su teléfono móvil desganado, pensó en Italia ¿Podría ser que su hermano le dijese algo para evitar que Italia y Romano corriesen la misma suerte que España? ¿Podría ser eso?
-Wie lange*****-murmuró Prusia nostálgico-.
Alemania lo miró extrañado y su hermano, sin decir palabra, se fue a algún lugar.
* Es lo que dicen todos. Hola, Romano
** Ya es tarde para él. Pero no es demasiado tarde para vengarte.
*** ¿Qué cojones estás haciendo, América?
**** - ¡Por supuesto!
- ¡Por supuesto que no, mocoso!
***** Cuanto tiempo…
A ver... Una pequeña aclaración.
Romano y Cat tienen tanta confianza porque antes de que el primero se quedara a cargo de España, estaba a cargo de Catalunya. Cuando este se juntó con Castilla y se formó España, Romano gradualmente fue quedando en la manos de Antonio. Es por eso que tiene tanta confianza con Cat y por lo que entiende el catalán (de hecho, aún hoy en día hay algunas zonas en Cerdeña que se habla el catalán).
Bueno, eso es todo por hoy!
Les ha gustado? Que les ha parecido? Bien? Mal? Demasiado corto?
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(lo sabemos aún no hay casi nada xD) Allí colgaremos las fotos del cosplay, las actualizaciones de los capítulos, previews, así como imágenes y algún que otro vídeo.
¡Hasta la semana que viene!
