Hola a todos! Rena al habla!

Uff! Sentimos la pausa de la semana pasada pero cuando se amontonan los exámenes no nos queda más remedio que estudiar :P

Agradecer, como siempre, todos los favoritos, followers y reviews! ¡Nos encanta saber que hay tanta gente siguiendo nuestra historia! ^^

Y no olvidemos la contestación de reviews ;) Esta vez va a ser cortita :P

DemonBlackStar: Ya eres seguidora vip! Hahahaha Nos alegra ver tus reviews siempre hahaha este ha sido cortito, no tenias tiempo :P – aunque nosotras tampoco xDD- Igualmente muchas gracias por comentar y esperamos verte pronto por aquí!

klaudia14: Hahaha Romano sacando su lado oscuro ¿Qué pasara? Klaudia14, otra seguidora fiel xDD –no se que me pasa hoy xD- Como sea, perdonad si me repito más de lo normal haha Muchas gracias por el review y, como a DemonBlackStar, a ver si te vemos de nuevo por aquí!

Guest: El último review de este último capítulo, no se porque creo que las amenazas empiezan a gustarme y todo! Hahaha Aunque no lo parezca intentamos no ser muy crueles :P Aunque sale lo que sale hahaah Nos agrada que te guste el fic ;) Esperamos verte pronto a ti también! ^^

Bueno y hasta aquí los reviews del capítulo 21. Por cierto, se que queda muy en modo propaganda pero bueno xD Os dejamos la dirección de nuestra página de FACEBOOK, allí colgaremos previews y las imágenes del cosplay que os debemos!

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Recordad que hay que quitar los espacios pues Fanfiction no deja colgar links.

Y ahora, sin más demora… ¡Capítulo 22!


Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac.

La reconoció. Reconoció esa persona. Y no era buena.

El pánico tomó el control de su cuerpo y sin pensarlo dos veces se levantó y corrió. Esa persona le traía demasiados recuerdos, felices, tranquilos, amargos, tristes, alegres… Recuerdos de un tiempo que ya no podría recuperar. No era alguien que le haría daño. No era quien le daría ese final que tanto ansiaba.

Corrió y corrió. Mientras esa persona también lo hacía y llamaba su nombre para que se detuviera.

Pero no le hizo caso. Simplemente huyó y huyó. Durante un momento giró la cabeza para ver si aún le seguía y…

- ¡Cuidado!

Sin querer, atravesó una puerta de vidrio y miles de cristales se clavaron en su cuerpo.
Observó sus manos ensangrentadas antes de perder nuevamente la cordura y quedar inconsciente.

Capítulo 22

-Imagino que ya todos estaréis al tanto de lo ocurrido pero aún así voy a decirlo, para que lo tengáis bien presente –Inglaterra tomó aire- España ha sido el siguiente en caer.

-No es el primero-objetó Suiza-.

-Tampoco el último-le contestó Hungría-.

-No es como si nuestro único problema fuese la desaparición de naciones-comentó Dinamarca más serio de lo normal pues la situación requería ese comportamiento- a mi saber aún no sabemos a que enemigo nos estamos enfrentando.

-Ningún gobierno por ahora ha logrado avanzar algo-comentó Inglaterra-.

-Se dice que Austria sabía algo y por eso lo atacaron-comentó Suiza tratando de no mencionar el nombre de la persona que murió junto con Roderich- No os preocupéis. Si ese rumor es cierto os aseguro que se encargaron de eliminarlo todo.

-Además-Hungría miró a Alemania quien sería callado, escuchando lo que los 5 allí presentes, en representación de todo Europa, decían- Dicen que Gilbert ha desaparecido

-¿Gilbert?-se extraño Dinamarca- ¿Tu hermano?

Alemania esperó un momento. Aquel era un tema delicado y requería que pensase muy bien lo que iba o no a decir.

-Si bien no sé donde está pero no está desaparecido

-¡Eso es lo mismo!-gritó Inglaterra al borde de un ataque de nervios en ver como las cosas se precipitaban cada vez más a un abismo sin fondo-.

-Muerto no está-sentenció Suiza- De ser así lo hubieses sentido y la mitad de la población alemana ya no estaría aquí

Alemania asintió levemente. Inglaterra tuvo que encontrar un método para calmarse y, sin saber cómo, lo medio logró pero aún sentía sus nervios comerle por dentro. La sala se quedó en silencio, todo ideaban un esquema de lo sucedido, analizaban todas y cada una de las situaciones sin encontrar una lógica entre ellas. Ningún hilo del que poder tirar.

Alguien llamó a la puerta e inevitablemente todas las miradas se posicionaron sobre el soldado que se presentó allí.

-Disculpen la intrusión pero hemos capturado a unos individuos sospechosos. Desean hablar con usted, Inglaterra.

Arthur miró momentáneamente sus papeles y se levantó de la silla.

-¿Vas a ir?-preguntó Suiza-.

-En esta situación puede ser algo importante-dijo el inglés- Esperadme hasta que vuelva. Luego iniciaremos nuevamente esta reunión-comentó antes de salir de la sala-.

Silencio de nuevo. Ninguno decía nada únicamente se miraban entre ellos desconcertados, nerviosos… Alemania era el único que no hacía eso. Estaba de brazos cruzados mirando el mapa de Europa que tenía delante suyo. Contemplando los límites de cada país, su posición, su…

Tiró la silla al levantarse tan bruscamente. Los demás le hablan, no los escuchaba, si estaba en lo cierto sabía quién iba a ser el próximo y no, él no…

Cogió la chaqueta y salió de la sala apresuradamente dejando asombrados a todos los que se encontraban con él que, debido al poco caso que él les prestó, se sentían ignorados y confusos.

-¿Qué le ha picado?-preguntó Dinamarca a los demás quienes se limitaron a suspirar-.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Acompañado de 3 guardias armados bajó por las escaleras que conducían al los sótanos del edificio. Allí se encontraban los calabozos donde encerraban a los sospechosos que osaban entrar en el edificio. Inglaterra sabía de ese lugar, el más vigilado que nunca había conocido.

-Señor Inglaterra-llamó un soldado mientras avanzaban por las vacías celdas que había en el lugar- Le advierto que son bastante escandalosos y…

-¡Catalunya!

-¡Calla i treu la reixeta!*

-Galicia, Catalunya, van a venir y os van a pillar en plena acción

-¡Cállate Euskadi y échanos una mano! ¡¿O no quieres salir de aquí?!

-Salir quiero pero no creo que quepa por ese mini conducto de ventilación

-Ahora que lo dices

-¡No dudes ahora Galicia y saca la rejilla!

Inglaterra escuchaba los gritos cada vez más cerca y suspiraba resignado ¿No podían ser un poco más serios? No, eso era demasiado pedir. De brazos cruzados se detuvo delante de la celda 221 donde las 3 comunidades supervivientes de España estaban encerradas.

-Por ahí no cabéis ni en broma-sentenció Inglaterra-.

Todos miraron hacía el otro lado de las rejas.

-Hola Inglaterra-saludó Euskadi-.

-Exactamente ¿Qué pretendéis?

-¡Nos han encarcelado porque si!-gritó Catalunya indignado una vez Galicia bajo de encima suyo-.

-No sé como os habréis presentado al entrar aquí pero escuchando la escena que estabais montando para entrar aquí no me extraña que os detuviesen

-¡Eso no es cierto!-gritaron Galicia y Catalunya al unísono-.

-Escandalosos-murmuró Euskadi-.

Inglaterra suspiró.

-¿Y qué queríais?

-Francia nos comentó que estabais celebrando esta reunión y que en su lugar viniésemos a-Catalunya tapó la boca de Galicia y rió fuertemente haciendo aún más sospechosa la escena-.

-¡Res, res! ¡No et preocupis! Estavem aquí per curiositat-miró a Euskadi- oi?**

Se produjo un segundo de silenció y Euskadi desvió la mirada.

-Eso no te lo crees ni tú-sentenció el otro desanimando a Catalunya-.

-Francia… Ya decía yo que era muy extraño de que no se quejase cuando le dije que no era necesario que asistieses

-¿No se quejó?-se extraño Catalunya-.

-¿A que es raro?-preguntó el inglés de forma retórica- Supongo que ya tenía esto en mente-suspiró- Y vosotros ¿Cómo os dejáis influenciar por ese Frog?

-Hombre…-murmuraron los tres nuevos países desviando la mirada cada uno por un lado distinto-.

-Está bien-Inglaterra miró a uno de los guardias- Déjalos salir. No son peligrosos.

El soldado asintió y tras colocar su huella en una pantalla táctil la puerta de la celda se abrió y los tres prisioneros pudieron salir.

-Bien. Si ese es el caso, acompañadme a la sala de reuniones

Complacidos asintieron y siguieron a Inglaterra a través del edificio, eso sí, bajo la atenta mirada de los guardias del lugar quienes aún desconfiaban de ellos. Inglaterra se detuvo delante de una doble puerta y la empujó mostrando una sala relativamente pequeña en comparación a otras con una mesa circular en el medi personas allí sentadas.

-¿Quiénes son ellos?-preguntó Suiza de brazos cruzados a ver a las tres comunidades entrar allí junto al inglés-.

-Catalunya, Galicia y Euskadi-respondió Hungría- Son las tres comunidades que sobrevivieron después de lo de España

-¿Son ellos?-se extrañó Dinamarca-.

-¿Dónde está Alemania?-preguntó Inglaterra al no ver al germano por ningún lado y que incluso no estaba su chaqueta-.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

- Venga… - dijo mientras volvía marcar el número -. Responde por favor…

Pero Italia no cogió el teléfono, aún lo ignoraba por lo del bombardeo y no parecía tener la intención de olvidarlo pronto.

Por la cabeza de Alemania pasaban los peores escenarios y las situaciones más horrendas en la que podía encontrarse su pareja si no conseguía llegar a tiempo al sur. Se lo imaginaba muerto en un armario como Liechtenstein, derribado en un avión como Islandia, muerto en un bombardeo como Bielorrusia… O lo peor, capturado y torturado como España.

Había estado presente cuando habían examinado su cuerpo. Ya de por sí, presentaba un aspecto horrible que no quería recordar, pero que en ese momento, le venía todo el rato en la cabeza. Calvo, le faltaban dedos y parte de un pie, por no hablar de las múltiples heridas hechas a lo largo de todo el cuerpo hechas con varios instrumentos. Pero cuando el forense empezó a decir en voz alta todo lo que le había ocurrido, le entraron náuseas y ganas de vomitar. Había tenido que desconectar un par de minutos para no tener que salir un momento a tomar aire.

Solo pensar que eso le podía ocurrir a Italia…

Aceleró el paso por la playa italiana, hacia donde se encontraba gran parte del ejército que había podido llegar desde Alemania y Grecia en ese momento.

Bajo sus brazos llevaba los mapas que le habían ayudado a comprender lo que tramaban sus enemigos. Tenía que hacerlos saber a Italia inmediatamente o lo acabarían matando y Romano no estaba disponible en esos momentos para ayudarles, seguramente, aún estaría hundido por la muerte de su pareja, pues tampoco le respondía.

Llegó al lugar de encuentro justo cuando llegaba otro avión lleno de soldados y eso hizo que se retrasara un poco para llegar justo donde estaban los oficiales del ejército alemán.

- ¿Está seguro que es aquí? – dijo un coronel.

Alemania desplegó los mapas y lo comprobó por enésima vez.

- Sí – dijo -. Este es lugar en que van a atacar. Siguen una estrategia.

La nación les explicó lo que pensaban hacer sus enemigos.

- ¡Maldita sea! – exclamó uno de los generales - ¡¿Cuántos hombres tienen para llevar a cabo una estrategia así?!

Alemania ignoró su pregunta y volvió a llamar a Italia. Tenía, que saberlo, ese no era el momento de estar peleados…

- Venga, por favor…

Pero nuevamente, saltó el buzón de voz. EL italiano estaba ignorándolo, claramente, si le hubiera sucedido algo, ya lo sabría.

Llamó a otro número de teléfono, si no podía decírselo él, al menos que se enterara por otra persona. Por suerte, Hungría descolgó en seguida.

- ¿Diga?

- Hungría, por favor, tienes que avisar a Italia en seguida – dijo Alemania -. A mí no me cogen el teléfono ninguno de los dos hermanos y puede ser cuestión de vida o muerte para ellos.

La mujer se asustó por el tono que estaba usando el alemán.

- ¿Qué ocurre?

Alemania le contó rápidamente la estrategia que había descubierto y cual era el siguiente movimiento de sus enemigos. Hungría le escuchó atentamente, estando cada vez más sorprendida y aterrorizada por lo que le estaba diciendo el alemán.

- Sí – dijo Hungría -. Ahora mismo lo aviso. También llamaré a Irlanda, también corre un grave peligro.

- Por favor…- dijo Alemania suplicando

- ¿Y no sabes qué ha ocurrido con tu hermano?

- No – dijo -. Pero ahora no tengo tiempo para encontrarlo…

- Ya veo – dijo Hungría -. Voy a llamar a Italia, ve con cuidado.

- Gracias – dijo antes de colgar.

Dejó el teléfono a un lado y se volvió a concentrar en los mapas y a dar órdenes a sus soldados. No podía permitirse ni un solo error, si no, ambas Italias lo pagarían muy caro.

- ¡Señor! – lo llamó un soldado señalando al horizonte.

Los aviones del ejército desconocido ya se acercaban a toda velocidad, antes de que Alemania había previsto, pero tampoco lo suficiente pronto para cogerlos por sorpresa.
Se levantó de la mesa.

Con el ejército italiano o sin él, tenía que hacer esto.

- Preparaos para atacar – ordenó con una voz imponente -. Esta no va a ser una batalla fácil…

.-.-.-.-.-.

Italia empezó a inquietarse un poco.

Hacía ya mucho rato que el teléfono había dejado de sonar y ahora había silencio en su habitación.

Después de los días que había pasado con su hermano, ayudándolo para que pudiera llevar la pérdida de su pareja un poco más fácilmente, ahora que Catalunya había aparecido y les estaba echando una mano con su hermano, por fin se había podido permitir hundirse un poco.
Y de repente, todos los eventos pasados lo últimos meses se le echaron encima y lloró toda la noche de forma silenciosa.

SI hubiera sido diferente, habría llamado a Alemania, o se habría presentado en su casa por sorpresa, como hacía siempre, para estar con él y todo se le hiciera más llevadero. Pero no podía, el orgullo, el enfado y el dolor de que le hubiera escondido algo tan importante aún le eran demasiado presentes para perdonarlo.

Miles de veces había pensado en perdonarlo, sobretodo después de las muertes de Austria y de España, decirle que todo estaba olvidado y que quería estar con él, porque no sabían si verían la luz del día siguiente. Pero no había podido perdonarle…

Aún así, le preocupaban ese seguido de llamadas de Alemania. Había intentado ponerse en contacto con él muchas veces desde que se habían enfadado, pero nunca le había respondido y al final, el alemán siempre se acababa rindiendo.

Pero no esa vez y nunca tantas veces seguidas. ¿Debería responderle? Negó con la cabeza, no podía… Peor podía ser algo importante. ¿Y si habían atacado a otra nación? ¿Y si lo habían vuelto a bombardear? ¿Y si… le necesitaba…?

Antes de que pudiera poner respuesta a cualquiera de estas preguntas el teléfono volvió a sonar. Pero no era Alemania.

Era Hungría.

- ¿Diga?

- ¡Italia! – gritó Hungría alarmada - ¡Tienes que irte al sur de tu país rápido!

El italiano se asustó.

- ¿Qué ocurre? – preguntó.

- ¡Alemania ha descubierto la estrategia de nuestros enemigos! – parecía que ese día el alemán estaba por todas partes - ¡Tú y Romano sois los siguientes en ser atacados!

El italiano abrió los ojos de la sorpresa y el pánico invadió su cuerpo. Tuvo otra vez el instinto de huir, pero no podía, Romano se comportaba de una forma extraña y Alemania no estaba allí para ayudarlo esa vez…

- ¡Alemania ya está allí preparando para atacar! – dijo Hungría - ¡Tienes que ir! ¡Él solo no podrá aguantar un ejército tan grande!

A Italia casi se le cayó el teléfono de las manos.

- ¡El resto vamos para allá! – siguió Hungría - ¡Peor no llegaremos a tiempo antes de que llegue al ataque! ¡Tienes que…!

Italia no tuvo tiempo de acabar de oír la frase que estaba diciendo Hungría. Ya estaba corriendo hacia la puerta de su casa.

.-.-.-.-.-.-.

Pero no había llegado a tiempo.

Había tardado pocas horas en preparar parte del ejército y en moverlo hacia el sur, de la forma más rápida que había podido. Había ordenado al resto del ejército italiano que se preparara y se pusiera en marcha inmediatamente para encontrarse con Alemania.

Lo había hecho todo lo más rápido que había podido, luchando contra aquel instinto que le decía que debía huir, porque temía que matasen a Alemania. Pues, a pesar de todo, aún lo quería.

Pero había llegado demasiado tarde y la batalla ya había acabado.

Cuando el ejército italiano llegó, esta ya había terminado en una victoria europea. Pero una triste victoria.

Ningún soldado quedaba ya en pie, ni alemán ni desconocido.

Un panorama desolador se presentaba ante los civiles que temerosos empezaban a salir de sus refugios para ver el estado en que estaban sus casas. Todo eran runas, cadáveres, armas, municiones… y siempre salpicado de sangre. Los restos de la batalla habían tomado un tono rojizo de toda la sangre que se había vertido.

Italia se quedó paralizado ante esa visión. Era su culpa. Si no hubiera ignorado a Alemania… Si hubiera llegado un poco antes…

Miró y miró en busca de algún superviviente, pero no encontró a nadie que estuviera en pie.

- No…- murmuró -. No puede haber…

Empezó a correr, buscando al alemán. Tenía que estar allí, tenía que estar vivo… Era imposible que lo hubieran matado, no podía haber muerto, él no…

Unas lágrimas empezaron a descenderle por las mejillas y sintió como su corazón le palpitaba con fuerza en el pecho debido al miedo de no verle nunca más. No podría aguantar eso otra vez…

- Por favor…- iba rogando – Por favor…

Pero entre los miles de cuerpos, no podía verle. Era imposible distinguirlo.

- ¡Alemania! – gritó para ver si respondía, pero nada contestó - ¡Ludwig! – pero el grito se quedó en el aire.

Siguió buscándolo, desesperado, por todos los rincones de la batalla pero no conseguí encontrarlo…

- ¡Señor! – oyó que lo gritaban desde atrás - ¡Hemos encontrado a Alemania!

Italia fue corriendo a la dirección en que le señalaba ese soldado, esperando de que su pareja estuviera bien.

Pero lo que encontró le horrorizó aún más.

Alemania estaba allí, en el suelo, aún aferrado a su arma y con el dedo en el gatillo. A su alrededor, había cuatro soldados enemigos muertos por las balas del alemán.

Pero Italia no se fijó en eso, pues su pareja estaba cubierta de sangre, con el cuerpo retorcido y medio enterrado en lo que parecían los resto de un avión. Corrió aún más deprisa y se dejó caer a su lado.

Le cogió la cara entre las manos esperando que lo notase, que reaccionase.

- Alemania – dijo - ¿Me oyes? ¡Estoy aquí! Por favor…- suplicaba.

Se aferró aún más fuerte al alemán, lo sacudió un poco y luego lo abrazó, esperando que se moviera, que diera algún signo de vida…

- Es culpa mía…- dijo Italia -. Perdóname, por favor… Vuelve…

Pero Alemania no le escuchaba y Italia empezó a rendirse. Lloraba cada vez más y a medido que iba perdiendo la esperanza sentía como la culpa ocupaba su lugar. Porque sabía que era culpa suya, por no haberle hecho caso, para estar enfadado por lo que ahora parecía una tontería. No podía ser, él no podía dejarlo… No otra vez… No…

Un débil latido de corazón lo sorprendió. Escuchó con atención para asegurarse que no se había equivocado, apoyando su cabeza en el pecho del alemán.

Otro latido.

- ¡Está vivo! – gritó Italia y luego se giró hacia los dos soldados que tenía detrás -. ¡Llamad a un médico rápido! ¡Es urgente!

Los dos soldados no se hicieron esperar y salieron corriendo hacia el campamento en busca de un médico.

- Es un milagro que aún viva – dijo uno de ellos.

- Tiene que hacerlo – respondió el otro -. Las naciones no tienen derecho a morir.
EL primero sacudió la cabeza.

- Pues ya han muerto unas cuantas.

- Entonces – contestó el otro -, seguro que han recibido el castigo que se merecen.


*-¡Calla y quita la rejilla!

**-¡Nada, nada! ¡No te preocupes! Estábamos aquí por curiosidad-miró a Euskadi- Verdad?


Esperamos que os haya gustado y no olvidéis dejar un review!

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