Hola! Rena al habla! ;)
Sentimos los descansos que nos estamos tomando (la resta de final de curso es mortal) y, de paso, decir que la semana que viene tampoco podremos publicar ¡Piedad, por favor!
Bueno, como siempre, agradecer todos los reviews, followers y favoritos ¡Son muy importantes para nosotras! ¡Muchas gracias! :DDD
Y pasamos a contestar los reviews ;)
DemonBlackStar: ¡Primera en comentar! Y primera en amenazar… xDD Ah! Así que has sido tú quien me molestaba por las noches, ya veo, ya veo hahahaha Creo que Curly también ha tenido a alguien por allí incordiándola ;) ¡Por favor no mates a Rusia! ¡No provoquemos más muertes! –lo dice una de las personas que está redactando este fic… viva la ironía xD-. Muchas gracias por dejar tus reviews cada vez ¡Esperamos verte pronto! :)
tamy-lovi: Creo que Rusia saldrá herido en todo esto… Es una corazonada mía xD Suerte que el ejército no va atacar a las naciones, solo al ejército enemigo (o eso espero) hahahaha Muchas gracias por tu review ¡Esperamos verte pronto! ^^
Liz Jones Kirkland: Si que es cierto que, después de la declaración entre Estados Unidos e Inglaterra, lo de Rusia sienta algo… ¿Mal? ¿Fatal? ¿Las ganas de matarle van en aumento? No se… (Me estoy sintiendo muy cruel en este momento xD) Muchas gracias por tu review ¡Esperamos verte de nuevo por aquí! :D
Zomi-Nozi: Publicar el fic, la buena acción de la semana ¡Yuju! xDD –algo me está afectando en la cabeza- hahaha Uuu, pobre Rusia, está en todas las listas negativas ¿pobrecito? Muchas gracias por todos tus reviews ¡Hasta pronto! ^^
: ¡Sentimos no actualizar! Teníamos que estudiar, entregar trabajos… Todo aquello que no haces durante el curso, ya me entiendes xD Pero tranqui! Esta semana si renovamos (aunque la semana que viene no…otra vez… xDD) Creo que eres la única persona que no va a culpar a Rusia, te mereces un premio hahahaha Tienes mucha esperanza –que malvado suena eso xD- pensando que Alemania mejorara, tal vez si… o no… ¿Quién sabe? Hahaha Muchas gracias pro tus reviews ¡Te esperamos ver pronto!
En fin, hasta aquí la contestación de los reviews. Esta semana han sido poquitos ;) Vale, se lo que estáis pensando, así que, dejo de enrollarme y…. ¡The Last Life, capítulo 7!
The Last Life. Capítulo 07
Aún no sabía como lo había logrado pero, de alguna manera, consiguió el permiso de Prusia para salir de la base del HIDE. Esos días que estuvo allí encerrado, Euskadi y Galicia, lo habían acribillado a mensajes preguntándole, básicamente, dónde estaba.
Para evitar seguir levantando sospechas, fue a verlos. Aunque la sorpresa que se llevaron Galicia y Euskadi al verlo fue menor que la que él se llevó al ver que, con ellos, se encontraba Francia. Según sus suposiciones, Francia debería estar con Dinamarca y compañía ¿Qué hacía allí?
Catalunya trató de aparentar total normalidad. Conversó con Euskadi y Galicia como si nada sucediese, haciendo ver que estos días había estado muy ocupado y que por eso no se había aparecido por ningún lugar. Aún así, y a pesar de que Galicia y Euskadi lo estaban creyendo con absoluta facilidad, podía sentir los ojos de Francia puestos en él, cuestionando todo lo que decía.
Al final, después de inventarse algunas historietas que hacían parecer más real toda aquella trola que les estaba explicando a Euskadi y Galicia, salió a tomar el aire. Desde la terraza de aquel alto edificio de Barcelona, se podía ver toda la ciudad iluminada. Entre una cosa y la otra había oscurecido y, pronto, tendría que inventarse algo y regresar al HIDE.
-Catalunya-llamó una voz detrás suyo-.
El catalán sintió una puñalada, su mala suerte empezaba a hacerse presente. Él era la única persona que, a pesar de su naturalidad, no terminaba de creerse todo eso de que había tenido tanta faena. Lentamente, y con la esperanza de equivocarse, fue volteando hasta que tuvo a Francia cara a cara.
-H-Hola…
-Iré al grano, Catalunya-aquellas palabras hicieron retumbar todo el interior del catalán, se acercaba lo que había estado evitando por horas. Aún así, trató de mantener su compostura- ¿Dónde has estado?
-¿Yo?-preguntó haciéndose el inocente- He estado ocupado, ya lo he dicho
Por la mirada de que Francia le lanzó, era evidente que le creía. Catalunya tragó en seco. Si seguía hablando, su mentira se haría más evidente así que se mantuvo en silencio, esperando a que el francés fuese el próximo en hablar.
-Catalunya…
-¡Que pesat!-protestó el catalán- Esta bien, he estado ocupado
-¿No vas a cambiar tu versión?-preguntó el francés-.
-¡Claro que no! Eso es lo que ocurrió-insistió Catalunya en seguir reforzando esa mentira que, de tanto repetirla, empezaba a creerla- He estado liado y por eso no he aparecido.
-¿Qué hay de las Italias? ¿Tú estabas con ellos?
-Fui porque Romano me lo pidió-Francia le miró, cuestionando la veracidad de sus palabras- Estaba con Euskadi, si no me crees, pregúntale a él.
-Lo haré
-¡Fes que el que et sembli!-se quejó Catalunya-.
-¿Y no viste algo raro en su actitud?-preguntó Francia-.
-¿Debería haber visto algo?
-Sería fantástico si lo hubieses hecho
-No… No actuaban de forma más rara de lo que ya lo estaban haciendo…
Esa última respuesta fue muy débil pero, gracias a la seriedad con la que logró pronunciarla, parece que convenció a Francia quien, sin decir palabra, regresó al interior del edificio. Ahora sí, había pasado lo peor. Catalunya soltó un gran suspiro de alivio, se había quitado un buen peso de encima.
-Catalunya-llamó una voz-.
Él ya conocía la propietaria de aquella voz, después de todo, fue ella quien fue a buscarlo, junto a las Italias, para llevarlos al HIDE. Volteó y la miró, sorprendido de su eficacia y puntualidad.
-Eres bastante puntual-alagó la nación-.
-Es peligroso tenerte demasiado tiempo por aquí, dando vueltas. Hora de regresar a la base ¿Se lo han creído?
-Galicia y Euskadi sí, pero Francia…
-Bueno-suspiró ella- con esto habremos ganado algo de tiempo. Ya es algo…
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
Italia miró a través del vidrio del nuevo hospital donde se encontraba Alemania y sintió como las lágrimas surcaban de nuevo su rostro.
Después de la reunión con Prusia, habían acordado regresar unos días en el campo de batalla mientras en el HIDE preparaban todo lo necesario para que se llevara a cabo la gran batalla de la estrategia y que habían empezado a nombrar la Gran Batalla por Europa, sin duda, ese nombre había sido escogido por Prusia. Su misión allí era preparar una invasión para recuperar Malta que luego sería un punto vital para la lucha en el Mediterráneo.
En un principio tenían que volver solo él y Romano, pero entonces Catalunya pidió el permiso para volver, ya que desaparecieron los tres, lo mejor era que siguieran juntos. Pero todos sabían que era una mentira, ya que en verdad todos se habían empezado a cansar de vivir bajo tierra y querían salir al aire libre. Había tenido más suerte que Rumanía al que le negaron la salida de forma rotunda provocando una escena un tanto cómica cuando le recordaron como actuaba ante la luz del Sol.
Cuando salieron de allí, los desorientaron para que no supieran decir donde se encontraba la base, a pesar de que no tenían intención de decir a nadie sobre la existencia del HIDE y hasta que no estuvieron lejos, les dieron una pista. Al final, llegaron a París con una historia inventada sobre el porqué estaban allí, sabían que los acribillarían a preguntas. Pero los tres ya habían hecho un plan para volver rápido al campo de batalla para los pocos días que les habían dejado los mariscales para la invasión.
Pero antes de que cualquier nación los encontrara, Italia se escapó y se enteró en donde estaba Alemania durante esos días. Una vez habían declarado que su condición era estable, lo habían llevado a otro hospital en secreto y así continuamente por seguridad. Esa vez estaba en Berna, en Suiza.
Italia corrió a su lado y en pocas horas ya estaba en el hospital, comunicándose a través de su teléfono, nadie podía quitarle ese rato. Ni siquiera una guerra. Aunque no pudiese hablar con él, ni besarle, ni abrazarlo… Ni siquiera tocarlo, tenía que verlo aunque fuera a través de un vidrio.
Pero una vez allí, le dieron la buena noticia que le dejarían pasar dentro de la sala, porque sabían quien era y su relación con Alemania, solo tenían que tener la autorización del director del hospital.
Cuando se dio cuenta, oyó como lo llamaban y una enfermera lo dejó pasar dentro de la habitación diciéndole que vigilara con los cables y que no hiciera movimientos bruscos. Italia hizo como si no lo escuchara y simplemente entró.
Una vez dentro, se paró al lado de la cama de Alemania, con lágrimas en el rostro, sintiendo nuevamente el sentimiento de frustración de no poder haber hecho nada para él.
Se sentó en una silla que había allí y le tomó la mano. Estaba fría, no eran las manos cálidas que solía tener el alemán. La cogió fuerte, intentando que se volviera cálida son su tacto, no soportaba notarla en esa temperatura, pero solo consiguió mojarla con sus lágrimas cuando la apoyó contra su cara.
Empezó a recordar los días junto a Alemania, cuando se conocieron en ese bosque, durante la Primera Guerra Mundial, cuando estaba indefenso dentro de la caja de tomates. El pánico que sintió cuando Alemania la abrió y lo tomó como prisionero.
Poco se habían imaginado los dos que años después serían aliados en una guerra aún mayor y que durante ese tiempo de entrenamiento, sufrimiento, muerte y duda acabarían enamorándose el uno del otro perdidamente.
Al principio, no habían querido aceptarlo, tenían miedo. Sabían que pensaban sus jefes sobre el amor entre dos hombres y tampoco creían ser correspondidos. Italia veía demasiado frío a Alemania como para que lo viera por nada más que un amigo. Mientras que el germano solo veía a Italia rodeado de mujeres, por lo que nunca se le pasó por la cabeza que en verdad fuera él la persona a la que quería. La traición de Italia a las fuerzas del Eje no hizo nada más que complicar las cosas entre ellos dos, y a pesar que Italia lo hizo porque ya no podía aguantar más lo que hacía el dictador de su país y quería que llegase la paz, parecía que era una cosa que por siempre quedaría entre ellos dos.
El tiempo que pasaron separados debido a la traición, fue horrible para ambos, y tampoco fue fácil una vez la guerra se acabó. Alemania pensaba que Italia lo odiaba por lo que había hecho durante el conflicto y que ya no quería tener nada que ver con él y el italiano per su parte pensaba que el alemán no podría verlo después de haberlo abandonado.
Hicieron falta una Guerra Fría, un muro y diecisiete años para que ambos se reconciliaran y todo volviera a ser como antes. Volvieron sus momentos solos, las partidas de futbol cuando Alemania no tenía que trabajar, pues Italia siempre miraba de escaparse para estar con él, las visitas sorpresa del italiano a su despacho, las noches en que dormían juntos… Les costó, pero pudieron recuperar la amistad que tenían antes de la guerra, aunque esta vez sin entrenamientos ni muertos que aterrorizaran el italiano. Y la traición quedó en el pasado, olvidada, como si nunca hubiera estado allí. Pero aún faltaron muchos años para que ambos declararan sus sentimientos al otro.
Pero esos días ahora le parecían muy lejanos a Italia. Lejanos y felices, algo que ya nunca podría recuperar. Pensó que parecía que la vida debía estar riéndose de él, primero le quitaron su abuelo, luego, llegaron las invasiones y después la muerte del Sacro Imperio. Pensaba que todo eso ya habría terminado, pero ahora estaba allí, en el siglo XXI, habiendo perdido nuevamente la persona que más amaba. Y, en silencio, se dijo que si ese era su destino, le declararía la guerra a él también.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
Durante horas estuvo reflexionando. Tras saber lo de Rusia se encerró en su habitación, solo, no queriendo hablar con nadie, solo pensando en los hechos. Lo meditó de mil maneras y, por muchas suposiciones que hiciera, siempre había alguna cosa que no encajaba ¿Por qué Rusia apoyaría a los que mataron a su hermana? Ese detalle, sumado a algunas otras incoherencias hacía que, aquella información que el HIDE había recibido, se tambalease.
-¿Dónde crees que vas?-preguntó una voz que se adentró hasta lo más profundo de sus pensamientos, regresándolo a la realidad, a aquella triste realidad-.
-Hola Leigh-saludó al ver al mariscal allí, quieto, observando sus movimientos por si intentaba escapar de la base, algo que, a ojos del mariscal, era muy posible-.
-No voy a escaparme-se apresuró en decir Inglaterra- Solo daba una vuelta
-Sí, hacía la salida-le contestó el otro con cierta ironía en su respuesta- Allí detrás está la puerta ¿Qué quieres, ir a ver a Rusia?
-¡¿Para qué iba a ir con él?!
-Para vengarte
Inglaterra calló. Aunque no tenía pensado ni salir de la base, la opción que Leigh planteaba era bastante posible y más si, sumergido en sus pensamientos, había terminado cerca de la puerta de salida.
-Leigh-llamó Inglaterra- ¿No es extraño?
-Exactamente ¿el qué?
-¿Por qué Rusia apoyaría a alguien que mató a su hermana?
-Así que tú también te has dado cuenta-comentó Leigh captando, por completo, la atención del inglés- Después de que nos transmitiesen la información lo estuvimos comentando con varios miembros de alto rango. También nos percatamos del error y, algunos miembros están trabajando en ello pero… hasta ahora no tenemos más que suposiciones
-¿Cuáles?
-Son secreto hasta que sean verificadas
Inglaterra hizo una mueca, quería saber que sospechaban pero, era comprensible, que aquello se mantuviese en secreto incluso para alguien como él.
-¡Leigh!-llamó una voz al final del pasillo-.
En pocos segundos, otro mariscal, Syra, se presentó allí. Cargaba con una carpeta a reventar de papeles, algunos incluso sobresalían revelando su contenido. Inglaterra se fijo en aquellas pocas hojas pero, a su decepción, todas ellas eran mapas que, Syra, en darse cuenta que Inglaterra las miraba, se apresuró en esconder.
-¿Ya vas a la reunión?-preguntó el chico-.
-Robyn y Catalunya ya están aquí. Tenemos reunión-suspiró-otra vez…
Robyn suspiró profundamente. Cuando Leigh y Syra se dignasen a aparecer, les echaría una buena bronca. Ella, convencida de que los otros dos ya habrían llegado a la reunión, entró en la sala encontrándose allí, únicamente a Prusia. Y, por ahora, ya llevaba una media hora escuchando cosas, sin sentido aparente, de su jefe. Al principio le contestaba, ahora le ignoraba, no tenía muchas ganas de discutir, no estaba inspirada ese día.
Y, cuando pensaba que ni Leigh ni Syra aparecieran, ambos entraron por la puerta de la sala.
-Ya era hora-suspiró Prusia molesto por esperarles tanto tiempo-.
Robyn se lo miró de reojo, la que tendría que estar enfadada sería ella por tenerle que escuchar sin ganas. Ambos se disculparon y tomaron asiento, empezaba la reunión.
-¿Lo has traído, Syra?
La chica asintió y sacó, de aquella carpeta, un montón de mapas y hojas escritas con caracteres tan pequeños que casi necesitabas una lupa para leerlos.
-Estas son las coordenadas-dijo ella-.
-La unidad 5, está a la espera-informó Robyn mirando las ventanas abiertas en la superficie de la mesa que, aparte de tener el grosor de un cristal, era, a su vez, un ordenador- ¿Qué les decimos?
-Vosotros veréis-cedió la decisión a sus subordinados-.
-No hemos dado con Corea del Sur pero, ya que hemos encontrado a Japón, deberíamos traerlo. Puede ayudarnos de una forma u otra-defendió Leigh-.
-Además-intervino Syra- No creo que creer un poco de esperanza, sea una mala idea…
-Yo también estoy de acuerdo-dijo Robyn-.
-Muy bien-asintió Prusia- Robyn, dales la orden. Saldrán de inmediato. Syra, has entrado los mapas
-Estoy en ello-informó la chica mientras abría y cerraba las pantallas que aparecían en aquella sofisticada y elegante mesa-.
-Prusia-llamó Leigh inesperadamente- ¿Qué hay del tema de tu hermano?
Leigh sabía de la delicadeza del tema, aún así decidió no callarse, tenían que saberlo. Prusia era un experto en aparentas que todo era un juego aunque, en realidad, no se lo tomase así. El asunto del coma de Alemania era serio y, le gustase o no, debía tratarlo como otra consecuencia de aquella guerra.
-No es momento de hablar de eso-esquivó Prusia-.
-¿Qué no?-preguntó Robyn irónicamente- ¿Entonces cuando?
-Ahora no
-Es un tema importante-insistió Syra-.
Prusia los miró y suspiró.
-Hasta que no lo diga no vais a parar ¿Verdad?
Ninguno de ellos dijo nada pero la respuesta era clara. Prusia suspiró y abrió una pantalla en la mesa que ocupó toda la superficie. Aquella pantalla mostraba un documento que, por lo que parecía, estaba escrito en alemán y, al final del cual, había 2 firmas.
-¿Qué es esto?-preguntó Robyn mirando aquel documento-.
-Esas firmas…-murmuró Syra-.
-Son las firmas del presidente y el canciller de Alemania…-reconoció Leigh-.
-A cada instante, el estado de mi hermano es controlado. Si empeorase esto-miró el documento proyectado en la superficie de la mesa- Salvaría a los habitantes que están con mi hermano
-¿Lo tenias todo planeado?
-Me obligaron hacerlo-confesó Prusia- Para evitar más muertes…
.-.-.-.-.-.-.-.-.
Japón estaba hecho una bolita en el rincón atemorizado. Al menos, habían respetado su condición de nación y no se habían pasado en los interrogatorios. Seguramente, lo dejarían ir pronto. Corea del Norte quería el Sur, ahora ya lo tenía. Él ya no le hacía ninguna falta.
Aunque una voz dentro suyo le decía que era mejor tenerlo, a pesar de que su expresión no lo mostraba. Habían muerto muchas naciones en Europa y Corea del Norte no era precisamente su mejor amigo, aunque no lo veía capaz de provocar una matanza tan grande. O eso era antes de que su gobierno fuera una dictadura que había durado más de cincuenta años, ahora ya no sabía de que sería capaz y en su interior el terror empezó a devorarlo ¿Era eso lo que había sentido España durante su cautiverio?
No, lo suyo fue mucho peor se dijo internamente.
Tenía que sobrevivir, iba a luchar, no iba a dejar matarse. Saldría de esa. Tenía que hacerlo. No podían matarlo. Era una nación. De su vida dependían millones. Viviría Por favor, que no quisieran matarlo…
Un soldado lo vigilaba las veinticuatro horas, mientras iban pasando los días. Tenía dos comidas al día, simples, pero le servían por alimentarse lo suficiente y una especie de banco con una sabana para dormir. Pero no sabía cuánto más tenía que durar eso…
Entonces, escuchó un golpe fuerte. Los soldados empezaron a gritar órdenes en coreano que Japón no entendió y luego empezó el caos. Los soldados coreanos empezaron a correr de un lado para otro intentando obedecer órdenes o escaparse lo más rápido que podían. Y sin embargo, en un momento todos cayeron bajo el fuego enemigo, ni uno quedó con vida.
Japón se preguntó quienes eran los que estaban atacando al ejército norcoreano, él había perdido casi inmediatamente después de que el ejército estadounidense se desmoronara, el resto del mundo estaba centrado en otra guerra, por lo que no vendrían a recatarlo ninguno de los dos. Entonces, ¿Quién era el que estaba atacando?
Entonces pensó que podría ser el mismo ejército enemigo que estaba masacrando las naciones en Europa y sintió como el pánico se apoderaba de su cuerpo. Si eran ellos, no tenía posibilidades de sobrevivir.
Pero quien se les presentó adelante, no eran los oscuros soldados co
n máscaras que le habían descrito, sino que unos militares jóvenes, de entre quince y treinta años, vestidos en blanco con manchas de sangre.
Japón los miró con miedo y curiosidad, procurando que no se notara en su expresión. Entonces, el que iba delante de todo, sonrió, soltó el arma, cogió la llave del guardia que hacía un momento y abrió la celda donde se encontraba Japón.
- Bien – dijo el chico -. Ahora es cuando te rescatamos y te lo contamos todo.
En fin, hasta aquí la contestación de los reviews. Esta semana han sido poquitos ;) Vale, se lo que estáis pensando, así que, dejo de enrollarme y…. ¡The Last Life, capítulo 7!
¿Qué os parecido? ¿Bien? ¿Mal? ¿Cruel? xD
Recordad que la próxima semana no renovamos! Esperamos que os haya gustado y no olvidéis visitar nuestra pagina de Facebook: /pages/Youseii-san/508440222530984
Esperamos vuestros reviews y ¡Hasta pronto! :DD
