Konbanwa! Rena al habla! ;)
Bueno, antes de decir nada, disculparme personalmente por la gran pausa de tres semanas. Curly ya se disculpo en nombre de ambas en la última actualización pero estaba pensando que, como fue parte de mi culpa que no pudiésemos actualizar, también debía disculparme con todos vosotros ¡Lo siento!
Agradecer, como siempre, todos los reviews, followers y favoritos que nos ayudan a seguir escribiendo esta historia! :D
Y ahora, pasamos a la contestación de reviews ;)
Zomi- Nozi: Vuelven nuestras actualizaciones de los miércoles! ;) Nos alegra que te haya gustado el capítulo anterior (a ver si este te gusta tanto o más que el otro ;)) Muchas gracias por el review y hasta pronto! :D
XeliaNoctus: Si me dices que te alegramos la clase de física, nos damos por satisfechas xD Es un honor alegrar las clases a la gente (Y) Me gustaría (y creo que también puedo hablar en nombre de Curly) escuchar tu teoría sobre lo de las muertes de las naciones :) Podemos aprovechar para retomar nuestras conversaciones del Facebook que si, andan bastante abandonadas… sorry ^^' Ah! Y… ¡No te me puedes morir de estrés! ¡No sin antes haber eliminado a ese ejercito fantasma! DD: Esperamos tu review ;) y sobrevive!
DemonBlackStar: Pasaste los exámenes! Genial! :DD Ahora disfruta de unas vacaciones bien merecidas ;) Nos alegra que te haya gustado el cap ¡A ver qué tal este! Muchas gracias por el review y esperamos verte pronto! ;))
tamy-chan: Al ejercito vamos a –censurado por spoiler- ¿Qué te parece? :DD (Respuesta imaginaria) Sabía que estarías de acuerdo con nuestra idea ^^ Y si! En ese cap no había muerto nadie… A ver en este… :P Muchas gracias por dejar tu review y esperamos verte pronto! ^^
DarkHetaliaBlood: Cuantos recuerdos me trae esa parte! Hahaha Sobretodo por lo que nos costó redactarla. Yo la borré como unas 5 veces antes de decir: Vale, esta aceptable XD Sigue avanzando y ya verás que sorpresas aparecen! ;) Muchas gracias por tus reviews y esperamos que te esté gustando la historia! ^^
Y después de todos los reviews… ¡The Last Life. Capítulo 9!
The Last Life. Capítulo 9
Ahora ya puedo decir que ha empezado la batalla final de esta guerra. Hace tan solo unos días las Italias, Cataluña y dos de mis mariscales (Syra y Robyn) se marcharon al campo de batalla. Allí lucharían al lado de Francia y los otros creando un gran escándalo y, teniendo en cuenta el último informe que me llegó, parece que están teniendo éxito. Por lo que respecta a Leigh, otro de mis 3 mariscales, se fue con Noruega, Romania e Inglaterra a la base del enemigo. Nadie se hace una idea de lo que nos costó localizarla ya que está situada en una isla en el Pacifico, allí perdida. Antes de que se fuesen junto con varios soldados, comprobamos la estructura y, a partir de allí, trazamos un plan para destruirla por completo. Leigh, junto con otros 3 soldados, se infiltraron en la base mientras, los otros soldados y las tres naciones, se dividieron en 3 grupos a la espera de que los infiltrados les diesen luz verde para entrar allí dentro. Mientras, a mi me toca ver todos los acontecimientos desde aquí, la base del HIDE.
…UK
Inglaterra se encontraba de brazos cruzados, mirando aquella enorme puerta de metal. Sin duda, el enemigo se había prevenido bien pues, ni con una bomba nuclear, se podría entrar allí dentro. "Saben lo que hacen" pensó la nación para sí misma.
-Señor Inglaterra-llamó uno de los soldados que se encontraba en su grupo de asalto- Vengo a reportarle el informe rutinario
Arthur volteó, le miró y espero que eso fuese bastante como para que aquel soldado, bastante servicial, todo sea dicho, le dijese lo que habían o no habían encontrado.
-Sabemos que el enemigo ha mandado más soporte marítimo, según nos ha dicho el soldado infiltrado en la marina.
-¿Qué hay de las otras unidades?
-No se sabe nada señor-Inglaterra ladeó la cabeza- pero, al parecer, el señor Leigh está a punto de pasar a la acción.
-Puede que todo allí dentro esté más despejado-supuso Arthur- Están armando una buena, el otro grupo, allí en Europa
…Noruega
A Noruega no le molestaba comer coco todo el día, no le molestaba la tranquilidad, la ausencia de emoción pero había una cosa que lo superaba, aquel horroroso calor. En comparación a su habitual amigo, el frío polar, aquello le parecía espantoso y lo peor, a la que pasaba un rato en el agua para refrescarse se quemaba. No sabía qué hacer, necesitaba un ventilador, cualquier cosa que lo refrescase pero, teniendo en cuenta donde estaba, poco iba a lograr. Resignado, se tiraba todo el día tumbado en la sombra, a la espera de que abriesen aquella puerta y, dentro de la base, hubiese aire acondicionado.
...Rumania
La nación suspiró pesadamente. Decir que estaba aburrido era poco además del hambre que tenía pues, si bien se alimentaba de frutas pero, sin sus ciruelas*, aquello no era lo mismo. Se pasaba el tiempo recostado al trono de una palmera, disfrutando de la sombra que hacían las hojas de esta. Miraba a los soldados sentados, hablando, vigilando la puerta, haciendo algo de provecho, justo al contrario que él.
-Señor Rumania-llamó una sargento de indudable eficiencia- ¿No quiere venir con nosotros? Así se lo pasara mejor
-Si salgo al sol me quemo-contestó él-.
-Como todos
-No, yo me quemo a lo barbacoa -ella hizo una mueca- Como comprenderás es mejor que no vaya para allí.
Parecía que la chica iba a dar media vuelta y regresar con sus compañeros pero, a sorpresa de Rumania, ella tomó asiento a su lado.
-¿Prefieres quedarte aquí?
-Os veo solo y aburrido, sobre todo aburrido-dijo en un tono algo exagerado que hizo reír a Rumania- ¿Queréis que os traiga algo para comer?
-¿Tenéis ciruelas?
-Me temo que no
-Entonces no es lo mismo-suspiró la nación- Dime ¿Has probado alguna vez el Drob*?
-¿Es eso lo que queréis comer?-preguntó ella con una sonrisa-.
-Antes que otro coco-murmuró mientras golpeaba con el pie la cascara de la fruta que acababa de nombrar- ¿No os cansáis de coméroslos?
-No es que tengamos muchas otras opciones
-También es verdad-reconoció la nación mientras daleaba la cabeza, inconforme con la situación alimenticia que estaban viviendo-.
-¡Señor!-alertó un soldado- ¡En el cielo!
Rumania siguió las indicaciones de aquel soldado. Tal como decía, allí, en el cielo azul que cubría sus cabezas, era posible divisar una gran flota de aviones que, sin ser un experto, era visible que se iban hacía Europa.
-Hay tantos que hasta parece exagerado-comentó uno de los soldados-.
-Con eso se habrá vaciado la base considerablemente-dijo otro-.
-Parece que están creando un buen alboroto en Europa-comentó la sargento-.
Rumania sonrió y asintió.
-No se podía esperar menos de todos ellos
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Italia observó a la lejanía los buques que habían llevado a sus enemigos. Siempre habían dado por supuesto que venían de un lugar donde hubiera tierra, que era imposible aguantar un ejército de tales dimensiones tanto tiempo en el mar. Pero así era, y allí estaba el lugar de donde prevenía ese enemigo desconocido. Si lo hubieran sabido… esa guerra habría terminado mucho antes, pues toda la artillería iría hacia el transporte de ese ejército. Pero ahora que lo sabían, la nación italiana podría disfrutar de su venganza destruyendo una parte del ejército. Podría matar a todos los enemigos que pudiera y vengar a Alemania, Islandia, España, Estados Unidos…
Una sonrisa sádica le apareció en el rostro, no podía esperar el momento en que la acción empezase de verdad. A él le había correspondido atacar los buques que se encontraban en Grecia. El plan era bombardearlos y llevarlos en los lugares estrechos entre las islas griegas. Allí podrían acabar con ellos sin apenas establecer una batalla en tierra. Eso había llegado a demasiado, tenían que acabar con ellos lo antes posible. Heracles se le acercó por detrás y le dijo que todo estaba listo por la acción. Tenían toda la artillería a punto para empezar a disparar. Italia asintió y se dirigió a los oficiales.
- Todos a sus puestos – dijo -. Vamos a acabar con ellos. Esperad que yo os de la señal y empezaremos a atacar.
Esperó un rato, a que todos estuvieran listos y luego gritó que atacaran.
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Romano miró el plano que tenía en la mano mientras sonreía. Ese plan no tenía fallo y si lo tenía y sus enemigos lo encontraban… bueno, esperaba que al menos una batalla en tierra no fallara. Detrás suyo, Syra miraba con interés las marcas que hacia Romano en el papel. Siempre había oído a decir que los dos hermanos italianos eran generalmente unos inútiles en la lucha, pero que alguna vez, cuando estaban enfadados o tenían una buena razón para librar una batalla, era mejor no ser su enemigo. De alguna forma empezaba a creer que eso era cierto.
Se encontraban en el Sur de Italia, repartidos entre la isla de Sicilia y los dos extremos de la península itálica, para atrapar a sus enemigos en el estrecho de Messina, donde los irían aniquilando poco a poco.
- Deberíamos ir hacia los aviones – dijo Syra –. Pronto empezaremos.
- Tienes razón – respondió.
Syra había dejado atrás su vestimenta blanca par aponerse el uniforme italiano. A la mayoría de oficiales les había parecido sospechoso que alguien que no habían visto nunca, de repente fuera un alto cargo del ejército, pero un grito de Romano los hizo callar a todos. No pasó mucho rato antes de que un soldado apareciera por la puerta y anunciara que estaban listos y que Grecia e Italia habían empezado su ataque.
- Es la hora – dijo Syra. Romano asintió y dio la orden. Iban a dar la vuelta a la guerra de una vez por todas.
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- ¿Estás seguro que esto va a funcionar?
Catalunya se miraba el plano que había diseñado Gibraltar, que se encontraba en el punto más al sur de la Península Ibérica y que, además, era punto estratégico militar con el que se podía controlar la entrada al Mediterráneo. En los últimos días, con ayuda de tropas de todo el mundo, habían retomado la península bastante rápido, con la ayuda desde el HIDE y ahora iban a destruir los buques que rodeaban casi todo Europa y se encontraban cerca suyo. Gibraltar, ante la duda de Catalunya volvió a contarle el plan.
- No es la primera vez que se hace – dijo - Si conducimos los enemigos hacia este cabo, se verán obligados a desembarcar debido a que no podrán volver hacia atrás. Como son muchos, no podrán quedarse esperando en la playa, ya que nuestros aviones los masacrarían. Esto los obligará a avanzar, pero una vez que lo hayan hecho, se verán rodeados por nosotros que los esperaremos en el mar, ya que este tramo de tierra es muy estrecho y podremos acabar con ellos fácilmente mientras tengamos suficiente artillería.
- Ya veo…- dijo Catalunya-.
- Para cuando envíen refuerzos – dijo Gibraltar - Estarán pendientes de tantos lugares de Europa que nos será fácil derrotarlos. Catalunya asintió. Le habían asignado ese territorio por proximidad, a pesar de que no conocía muy bien la zona. Tenían suerte de que Gibraltar, que pertenecía al Reino Unido, hubiera sobrevivido a la invasión de España. Gracias a él podrían atacar. Un general entró por la puerta:
- Es la hora.
Gibraltar y Catalunya se miraron.
- Pues vamos allá – dijo el segundo.
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Francia miró nuevamente a la chica que tenía al lado con desconfianza. Llevaba un uniforme blanco con extrañas decoraciones, juntamente con otra gente que iba vestida de la misma forma. En un principio, uno de los hermanos italianos o Catalunya habría tenido que ir con ellos, pero Francia, a quien se le había sido revelada la existencia del HIDE para que dejara de preguntar, se había ofrecido voluntario. Su misión era ir a Austria y destruir la base europea de las tropas enemigas para que no pudieran enviar refuerzos a sus compañeros en el Mediterráneo.
La base en cuestión se encontraba en Viena, creían que la ópera sería un buen edificio, por lo que sería el primer lugar en el que irían. Francia tenía muchas preguntas, pero la chica, Robyn, no las respondería fácilmente o eso se temía, por lo que había decidido presentarse voluntario a la misión y descubrir más por él mismo, aunque nunca podría revelar la existencia del HIDE. Entraron a la ciudad pasando desapercibidos. No podían arriesgarse a ser detectados. Eran un grupo reducido, el suficiente por poner unos cuantos explosivos y hacer volar el edificio, por lo que si eran descubiertos, serían masacrados sin contemplaciones. Poco a poco, se acercaron a la ópera, esperando encontrarse alguna señal de vida para realizar su ataque…
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Cuando las bombas empezaron a llover encima de los barcos que se encontraban a la costa italiana, el caos se produjo en ellos. Varios fueron hundidos al poco de empezar el bombardeo. Otros, intentaron defenderse o escapar, pero la suma de los aviones atacantes era demasiado grande para que pudieran hacerlos frente, por lo que se vieron obligados a ir hacia la costa europea, donde más artillería les esperaba.
Syra contemplaba el espectáculo con calma, Romano se encontraba a su lado. Tenía ganas de salir ella en combate también, peor lo suyo era más la lucha en tierra, no en el aire. Por lo que tenía que ser paciente y ver si alguno de los buques se acercaba demasiado a la costa o descargaba. A su lado Romano se encontraba demasiado callado para su gusto.
- Parece que esto va bien ¿no? – dijo en voz alta. No hubo respuesta. - ¿Romano?
Miró a su alrededor. Se encontraba sola en la habitación. ¿Dónde se encontraba…? Entonces escuchó como un coche arrancaba en la entrada y maldijo a la nación entre sus dientes. Iba hacia el peor lugar posible. Romano se dirigía a la batalla.
- Maldito cabrón…- dijo antes de salir corriendo tras suyo.
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Catalunya vio como los aviones despegaban. Muchos de ellos no volverían, aunque esperaba que el plan saliera según lo habían pensado. Si no, ya podían pensar la forma menos dolorosa de morir antes de que el enemigo los alcanzara.
En poco tiempo, oyó el ruido lejano de la batalla que se producía mar adentro. Sabía cuál debía ser la sensación, había luchado en barcos antes. Algunos, deberían estar hundiendo, con marineros muertos y otros desesperados, el resto, estarían un caos parecido, en el que todo el mundo haría lo que pudiera para salvar sus vidas, mientras los oficiales intentaban mantener la calma. Quizás estuvieran en llamas y tuvieran que apagarlo a pesar de que fuera inútil…
- Cat – dijo Gibraltar - ¿Te encuentras bien?
El catalán asintió. No quería recordar la época de las guerras.
- Pronto van a llegar los primeros supervivientes – dijo para centrarse - ¿Está todo listo para esto?
Gibraltar asintió.
- Vamos a hacerles pagar todo lo que han hecho.
- Y luego a comer – dijo Catalunya - Después de tanto tiempo en guerra, creo que si ganamos nos merecemos un buen banquete de victoria.
Gibraltar se rió
- Entonces acabemos con esto pronto.
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Francia miró alrededor suyo. No había nada más que muertos allí, Viena estaba cubierta de cadáveres que nadie había enterrado desde la muerte de Austria.
Era gente de la que nadie se había preocupado o simplemente, creían que llevaría demasiada faena buscar a sus seres queridos entre esa montaña de cadáveres. Había edificios derruidos por incendios y coches estrellados por todos lados, de gente que había muerto mientras conducían. La nación que una vez había sido su gran rival, ahora se encontraba reducida a escombros.
Sus ojos estaban horrorizados ante lo que veían, y sin embargo, parecía que los hombres que lo acompañaban, apenas se inmutaban por ese paisaje, como si eso no les importara. Francia quiso preguntar como era posible que no les afectara, pero la respuesta no habría llegado o que habían sido preparados para situaciones como esa.
Yendo poco a poco, sin ver la presencia de ningún soldado, se acercaron al edificio de la ópera. Una vez allí, entrarían por la entrada de los que se habían encargado del mantenimiento. Habían estudiado el mapa de la construcción y sabían exactamente donde tenían que colocar los explosivos. Con paso decidido, se fueron acercando cada vez más.
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Italia vio como los aviones despegaban y se dirigían a la lucha. Él también quería ir. Quería subir allí y hundir unos cuantos buques y hacer que murieran por su propia mano, no le bastaba con quedarse mirando. Pero tenía que hacerlo, salir allí era demasiado peligroso. Él era una nación y por muchas ganas que tuviera de ponerse en peligro para luchar, su nación tenía que ser lo primero para él.
Cerró los puños con fuerza, clavándose las uñas en la palma de su mano hasta hacerse daño, su sangre bullía por dentro… quería participar… A su lado Gracia intentaba mantenerse impasible ante la situación, pero le era imposible y ponía cara de preocupación por sus lados y miedo por si el plan fallaba al final. Era normal, era un plan demasiado grande, más de lo que había sido el Desembarco de Normandía en la Segunda Guerra Mundial. Y a las naciones son les era permitido participar.
Italia puso cara de frustración. Ojalá pudiera ir…
- Señores – dijo un oficial entrando en la habitación.
- ¿Qué ocurre? – preguntó Grecia.
- El enemigo está llegando a las islas.
- Bien - dijo Italia - Preparaos para rematarlo.
- ¡Sí! – contestó el soldado antes de salir.
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Las noticias de que habían barcos que habían empezado a desembarcar llegó inmediatamente a las dos naciones. Los soldados llegaban arrastrados por la marea o por buques medio destrozados. Por el momento se quedaban en la playa, en un lugar que creían seguro.
Gibraltar dio instrucciones de que enviasen aviones a la playa también, para hacer que se movieran y así asestar el movimiento final.
- Intentad tomar prisioneros si queréis – les dijo -. Pero de poco servirá, la mayoría prefieren suicidarse a revelar ningún secreto.
- ¿Ese plan no es un poco cruel? – dijo Catalunya-.
- ¿Es que acaso se merecen algo mejor? – le respondió Gibraltar-.
Entonces el catalán se calló. El otro tenía razón: sus enemigos no se merecían ni una pizca de compasión, pero eso no significaba que debieran rebajarse a su nivel. Pero justo cuando iba a decir alguna cosa, un general entró por la puerta, diciendo que el enemigo había empezado a moverse, pero que temían que eran más de lo que pensaban y no sabían si contarían con suficiente artillería.
- Nos las tendremos que apañar – dijo Gibraltar.
- Que la sort ens acompanyi…- murmuró Catalunya.
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Romano miró el buque que acababa de atacar. Había hecho una estupidez subiendo allí con solo dos pistolas, un cuchillo y un rifle, pero le había funcionado.
Ahora, todos los enemigos yacían muertos a su alrededor y él estaba cubierto de sangre con una sonrisa de satisfacción en su cara. Tenía que reconocer que le había gustado atacar a esas personas. Estaba cansado de esperar en esa habitación con Syra, quería salir y hacer pagar a los que habían torturado a España por él mismo, los que le habían llevado a esa horrible muerte. Sabía que él no volvería y que seguramente, no aprobaría esa venganza, pero a él le había servido para sentirse mejor.
Ni siquiera sabía si sus torturadores se encontraban en ese barco pero aún así, los había matado a todos.
Y qué más dapensó Todos van vestidos iguales, todos llevan la misma máscara…podría ser cualquiera
Oyó como alguien subía al barco. Era Syra.
- ¡¿Pero es que te has vuelto loco?! – le gritó. Romano solo le miró mientras sonreía.
- Da igual – dijo – Yo hubiera hecho lo mismo eventualmente. El italiano sacudió la cabeza. - ¿Nos apuntamos a la fiesta?
- ¿Por qué no? – le respondió Syra mientras sonreía.
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Francia observó como uno de los miembros del HIDE forzaba la puerta por la que tenían que entrar de forma silenciosa. La puerta se abrió con facilidad y sin provocar ruido alguno. Entraron de la misma forma silenciosa y sin dejar rastro detrás. Una vez colocados los explosivos, tenían planeada una ruta de salida, el edificio se derrumbaría, pero ellos seguirían vivos. Pero Francia estaba notando algo extraño… Habían visto soldados enemigos que patrullaban por toda la ciudad de Viena o robaban las cosas de los bares. Pero desde que entraron a la ópera no habían visto ninguno… Entonces se dio cuenta.
- Robyn… - ¿Qué ocurre? – le respondió la chica mientras murmuraba.
- Esto está muy desierto…- dijo - ¿No te parece raro? La chica miró a su alrededor.
- Mierda…- murmuró.
- ¿Qué sucede? – dijo uno de sus hombres.
- Nos hemos equivocado de edificio – dijo Robyn -. La ópera no es donde tienen la base… - ¿ Entonces donde…? Robyn puso cara de frustración.
- Ese es el problema. Tenemos que encontrar el lugar antes de que sea demasiado tarde.
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Italia miró los resultados. Eran satisfactorios. Los barcos enemigos estaban cayendo como moscas en el mar y los supervivientes no tenían otra opción que ir hacia las islas, donde eran acribillados por sus soldados. A pesar de que ansiaba estar allí, tenía que controlarse. Por si acaso, había llamado unos cuantos hombres para que lo vigilaran y no cometiera ni una sola locura. Pero se sentía tan tentado… La situación era buena y parecía lo suficientemente segura, y él era una nación, por lo que era más difícil de matar que los humanos, solo si le dejaran ir… Durante unos minutos… Pero no le iban a dejar, aunque les ordenara, no le iban a dejar. Y harían bien, no podía exponerse al peligro.
- ¡Señores! – dijo un soldado entrando de repente - ¡Malas noticias!
Grecia e Italia lo miraron.
- ¿Qué ocurre?
- Un barco enemigo se ha encallado entre dos islas y dos buques han conseguido desembarcar ya que los protege del fuego y van a desembarcar más. Tenemos que combatir en tierra. Las dos naciones cruzaron las miradas alarmados, eso no estaba previsto…
- ¿Qué hacemos? – preguntó Grecia. Italia sonrió para sus adentros.
- Luchar en tierra – dijo – Y yo voy a ir.
Y hasta aquí el capítulo de esta semana ¿Qué os ha parecido? ¿Bien? ¿Mal? ¿Emocionante, tal vez?
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¡Hasta la próxima semana! :D
