Hola! Rena al habla! ;)

Sentimos el retraso de un día que llevamos ^^' Nos han aparecido cosas de última hora y no hemos podido terminarlo a tiempo. Bueno, antes de pasar a contestar los reviews (y veo que los temas principales son el funeral de Francia y el monologo de Prusia), queremos agradecer todos los reviews, favoritos y followers que recibimos! Muchas gracias! :DDD

thenordic5forevers96: Alemania, otra gran perdida en esta guerra ¿Qué pasará? Muchas gracias por el review! Esperamos verte pronto! ^^

Zomi- Nozi: Sabíamos que íbamos a recibir amenazas xDD Una de esas corazonadas que tienes cuando escribes una escena de muerte en este fic (para más detalles, preguntad a Curly, ella es la experta) Este ha sido un review cortito pero muchas gracias por dejárnoslo! Esperamos verte pronto! :D

XeliaNoctus: Buf, nos sentimos halagadas ¡Lo digo de verdad! La verdad, fue difícil escribir este capítulo (este y tantos otros) Cuesta mucho expresar lo que se pasa por tu imaginación, sobre todo cuando son escenas tristes. En las películas, la banda sonora ayuda mucho, cuando se lee, la banda sonora queda a gusto del lector por lo que es más complicado emocionar a la gente. Bueno, regresando al tema que nos ocupa, agrademos tus halagos y nos comprometemos a esforzarnos más! ;) Muchas gracias por dejar tu review y esperamos verte pronto!

Akemi Kirkland: Logramos nuestro objetivo de convertir el fic en imprevisible! Hahaha Ambas pensábamos que el fic debía tener una trama sorpresa, que nunca supieses que podía pasar. Tan pronto podían estar felices en un capitulo y al siguiente podía haber una masacre. Sobre el monologo, yo lloré cuando lo leí, además –en una de mis grandes ideas- se me ocurrió poner una melodía triste de fondo… Nos alegra que te guste el fic. Muchas gracias por dejar este review y esperamos verte de nuevo! ^^

DilarisPersefone: La verdad ha pasado rápido todo este tiempo. Ya hace casi un año que este fic nos acompaña (no creo que le falte mucho), va siendo hora de despedirse, aunque duela, debo admitirlo hahahaha Reconocemos que hemos sido algo crueles en este último capítulo pero ¿Qué sería una historia sin su dosis de drama? Hahahaha A ver qué ocurre a partir de ahora ;) Muchas gracias por dejar tu review y esperamos verte de nuevo ^^

horus100: No era nuestra intención ahogar a la gente en lágrimas! O tal vez si…. Hahahaha Repito lo de arriba: ¿Qué es una historia sin su dosis de drama? Hahaha Si quieres saber que ocurre con las naciones solo tienes que seguir leyendo ;) Muchas gracias por dejar el review y esperamos verte de nuevo! ^^

DemonBlackStar: Hahaha Un review corto y claro! Hahahaha Muchas gracias por dejar esta pequeña ayudita y esperamos volver a verte! ^^

Liz Jones Kirkland: Creo que la guerra ha hecho más daño que nada más ^^' Ahora todo ha cambiado ¿No es así? Al menos tenemos el libro de Leigh ;) ¿Qué ocurrirá? Hahahah Muchas gracias por dejar el review y esperamos verte de nuevo! ^^

Y hasta aquí los reviews. Creo que mucha gente tiene ganas de que empiece el capítulo ¿no es así? Bueno, me dejo de tanto cuento y… ¡The Last Life. Capítulo 13!


The Last Life. Capítulo 13

El día no les acompañaba. Era lo único en que Inglaterra podía pensar.

Ese día caía una lluvia pesada que les había dejado empapados al salir del coche. Tampoco es que les importase mucho, iban cubiertos con abrigos largos, sombreros y todo lo que les parecía suficiente para esconderse.

Durante ese mes, las cosas habían empeorado para las naciones, la gente cada vez se volvía más radical y los ataques cada vez más frecuentes. Muchas se habían visto obligadas a mudarse constantemente o a poner guardias en sus casas. No podían arriesgarse a ser vistas, a pesar de que con los tiempos que corrían, no encontrarían a casi nadie allí, pocas personas podían hacer turismo. Mejor, no los interrumpirían.

Tenían razón, al llegar allí había solo tres adolescentes que habían ido allí a pasar el día. Pero aún no era la hora, tenían que esperarse a la noche y para entonces, nadie quedaría allí.

Inglaterra los examinó con la mirada. Eran adolescentes que se veían rotos por la guerra. Seguro que más de uno había perdido algún familiar cercano en ella. Dos se encontraban intentando escalar una de las piedras, mientras que el otro permanecía sentado en un rincón sin apenas inmutarse.

- ¿Por qué no se van de una maldita vez? – dijo Romano cuando llevaban ya un buen rato esperando.

- Si los echáramos quedaría demasiado sospechoso – dijo Italia -. Y esto no es un juego, si nos descubren ya no solo seremos perseguidos por humanos.

Inglaterra asintió mientras cubría el libro lo más bien que podía. Stonehenge era un lugar con mucha magia. No quería imaginarse la reacción de todas las criaturas cuando lo vieran llegar con esa cosa. Lo más probable es que los encerraran y nunca volvieran a ver la luz del Sol. No los matarían debido a la gran cantidad de muertes que provocarían. Aunque con los tiempos que corrían quien sabía si serían capaces. No se atrevía a decir nada a las otras naciones, solo a las dos Italias, con quienes estuvo más cerca durante la guerra y entendía mejor como se sentían. Ni siquiera había dicho una palabra a Noruega y Rumanía, a pesar de que ellos estaban metidos hasta el cuello en la magia.

Pero aún así, Inglaterra se preguntaba como podía tener Leigh ese libro… Estaba prohibido, si alguien se enteraba de su existencia podía acabar muerto. Pero siendo parte del HIDE suponía que nada ordinario le había ocurrido a ese chico, quizás también fuera una excepción en esto.

El tiempo fue pasando, pero la lluvia no se fue, a diferencia de los dos adolescentes que escalaban la roca, que desaparecieron en algún punto de la tarde. Solo el del rincón quedó.

- ¿Y ese? – dijo Romano -. No se ha movido en todo el rato.

Inglaterra se fijó en el adolescente. Iba todo vestido de blanco, cosa rara con el tiempo que hacía, con una sudadera que le tapaba la cabeza.

Y entonces lo reconoció.

- Podemos salir – dijo – no hay peligro.

- ¿Estás seguro? – dijo Italia – Podría ser alguien peligroso…

- Solo si lo cabreas – dijo Inglaterra saliendo del escondite y dirigiéndose hacia esa persona -. Hace tiempo que no nos vemos.

El chico alzó la cabeza y lo miró con sus ojos bicolores.

- Hola – dijo - ¿Cómo te ha ido?

- No muy mal – dijo Inglaterra -. Pero mejor vamos a hablar a un lugar con menos lluvia.

Se refería a los seres mágicos que rondaban por allí. Los hermanos italianos no los podían ver, pero él y Leigh sí.

- Conozco el lugar perfecto – dijo el mariscal –. Seguidme.

Se levantó y se puso a caminar hacia uno de los pilares. Una vez allí, pronunció unas palabras y una puerta se abrió. Allí estaban unas escaleras que bajaban. Sin dudarlo, las tres naciones lo siguieron una vez entraron, la puerta se cerró.

- Dicen que este lugar está maldito – dijo Leigh -. Por lo que la mayoría de criaturas no se acercan. Pero es mejor prevenir que curar.

- Esto está muy oscuro – dijo Italia con una voz temblorosa.

Romano agarró una linterna que había llevado por si tenían que estar allí hasta la noche. Pero cuando iba a encenderla, esta no se encendió.

- ¡Maldita linterna!

- He dicho que estaba maldito – dijo Leigh -. No esperes que esto funcione.

- ¡Muy bien genio! Entonces que vamos a hacer porque no veo una…

Pero antes de que acabara la frase, los dos magos pronunciaron una frase y en poco tiempo Leigh tenía unas llamas entre sus manos.

- Podrías haberlo hecho antes – dijo Romano.

El mariscal no respondió.

Acabaron de bajar las escaleras para llegar a una gran sala que tenía un gran circulo, que Inglaterra pudo identificar como mágico, en el suelo, a oscuras con varias antorchas que permanecieron apagadas hasta que Leigh pronunció unas palabras para que se encendieran. Entonces se giró hacia ellos.

- Bueno, supongo que ya sabéis de que trata todo esto ¿no?

Inglaterra sacó el libro y le devolvió.

- Me lo he leído todo – dijo -. Y no hay nada que me gustaría más que volver a verle… - hizo una pausa -. En serio, pero el precio…

- Eso es que no has leído el libro detalladamente…

- Pongamos las cartas sobre la mesa – dijo Romano -. Yo también quiero que España y los otros vuelvan, peor no podemos pagar como precio nuestra vida, pues somos naciones y no podemos arriesgar la vida de nuestros ciudadanos aunque sean un verdadero grano en el culo.

Leigh suspiró.

- Por eso he dicho que no os habéis fijado en los detalles – dijo -. El libro fue escrito por y para humanos, quienes tienen que pagar una vida para salir. Sea dicho de otra forma: Si entra una persona viva allí deberá salir solo una persona viva, la otra se tendrá que quedar dentro.

- Pero…- dijo Inglaterra.

- Pero vosotros no sois humanos.

- ¿Y cual es la diferencia? – dijo Italia – Quiero decir… Seguimos estando vivos…

- Si, pero vuestra simple existencia ya os diferencia de los humanos – dijo Leigh -. Quiero decir, nacéis porque los humanos parecen necesitar algún lugar al donde pertenecer y, muchas veces, alguien que lo represente. Aunque de donde venís aún no está del todo claro, lo que no se puede negar es que sois completamente diferentes a las personas. Y tenéis más que ofrecer que una vida que los humanos, pues lo que os hace interesantes, no es esta.

Inglaterra lo comprendió al instante.

- Si entramos allí, renunciaremos a nuestra existencia como naciones.

Italia y Romano se miraron entre sí. ¿Dejar de ser naciones? ¿Era eso posible?

- Así es – dijo Leigh -. Ese sería vuestro precio. Os convertiríais en simples seres humanos, con una vida más larga que la nuestra, pero en el fondo, frágiles humanos. Os afectarían las mismas enfermedades que nosotros, seríais tan fáciles de matar como los demás y envejeceríais. Pero podríais hacerlos volver, a todos. Si conseguís salir de allí, está claro…

- ¿Qué quieres decir con eso? – dijo Italia.

- El más allá, como lo llama todo el mundo, no es precisamente el mundo de angelitos que promete la Biblia – dijo Leigh -. Especialmente cuando alguien a quien no le ha llegado la hora entra de repente allí. Se divide en varios sitios y cada cual tiene su propia lógica, pero eso no importa, porque en el momento en que pongáis un pie allí dentro, el más allá os va a rechazar con todas sus fuerzas. A veces lo hará a lo bestia, otras veces más sutilmente.

- ¿No podrías ser más específico? – dijo Romano temblando un poco.

- Sutilmente lo intentará hacer con engaños – dijo -. Engaños que a veces os intentaran echar de algunos sitios y otras veces encerraros allí. Irá variando según os acerquéis a vuestros objetivos. Seguramente, mientras busquéis os atacará con engaños, probablemente con recuerdos de vuestro pasado, buscando un punto flaco en vosotros, y os aseguro que lo va a encontrar, pero deberéis seguir adelante.

- ¿Y cuando les encontremos? – preguntó Inglaterra.

- Bueno, por empezar los tendréis que sacar de su propio infierno – dijo Leigh -. Pues no hay descanso para las naciones que se mueren. Tendréis que encontrar una llave. Esta la tendréis que encontrar, pero no será fácil conseguirla. Y si la encontráis y lo sacáis de allí…

- ¿Entonces qué? – le preguntó Italia

Leigh hizo una pausa antes de responder.

- Corred – dijo -. Corred lo más rápido que podáis. Incluso si no podéis corred más rápido. O no vais a salir con vida de allí.

- ¿Qué hay? – dijo Romano intentando parecer seguro -. ¿Esqueletos con guadañas?

- Ojalá – dijo Leigh -. Oscuridad. Literalmente, criaturas oscuras, no en el sentido de cosas malignas ni nada, si no que son oscuras. Son como pirañas de aire, cuya función es no dejar que nadie escape, si te atrapan, no dejan nada de ti, se lo comen todo…

Inglaterra se sorprendió.

- ¿Vashta Nerada? No es momento por Doctor Who Leigh…

- ¿Y quién ha dicho que los ángeles llorosos no fueran reales? Y mejor empieza a pensar si los perros ladran realmente al aire…*

Inglaterra tragó saliva pensando que nunca más podría salir a la calle con tranquilidad.

- Aunque estos seres son peligrosos, no son invencibles. Si corréis lo suficientemente rápido… - dijo Leigh -. Una vez fuera, cerraré el portal y todo habrá terminado.

- Bien – dijo Romano – Suponiendo que aceptamos. ¿Qué haremos una vez convertidos en humanos? Quiero decir, por mucho que dejemos de ser naciones, la gente nos seguirá reconociendo y sin nuestra conexión con ellos, nos matarán al final.

- He hablado con Prusia de eso – dijo Leigh -. Podréis venir al HIDE. Es la mejor solución que podemos pensar. Al menos hasta que haya pasado el tiempo suficiente y la gente os haya olvidado. Pero al final, la decisión es vuestra. Si dejáis de ser naciones, ya sabéis como somos los humanos, pero los tendréis a ellos, quien también lo serán, pues no tendrán país al que representar. O podéis seguir siendo naciones, vuestra vida tiene muchas ventajas: viviréis una vida muy larga, tendréis gente que siempre os va a necesitar, pero también tiene sus desventajas.

- No hables como si ser una nación fuera maravilloso, porque a las cucarachas las tratan incluso mejor – dijo Romano.

- Me parece que tú ya has tomado la decisión – dijo Leigh.

- ¿Entre una vida regalada con gente que te odia y te quiere matar o un ejército secreto al que nadie conoce? – dijo Romano -. Creo que me quedo con la vida militar. Además, estaré con él…

Italia dio un paso adelante.

- Yo también voy a ir – dijo -. Incluso quedarme en el más allá me parece mejor que la vida que llevo ahora. Estoy asustado todo el rato, porque pienso que me pueden hacer daño en cualquier momento. Prefiero entrar en el mundo de los muertos por mi propio pie antes de que me envíen allí.

Inglaterra miró a ambas Italias. Parecían tan seguras… Sin embargo las dudas le corroían por dentro a él.

No sabían si iban a salir de allí, también le daba miedo el hecho de tener que convertirse en humano, de tener solo un tiempo determinado por vivir. Pero por otra parte… Estaría con Estados Unidos, les sería permitido vivir y envejecer juntos y nadie podría reprocharles su relación, como había ocurrido varias veces.

Pero entonces pensó en su gente y… Decidió que tenía que entrar allí. Su pueblo hablaba mucho de cómo eran patriotas y lo mucho que querían Inglaterra o el Reino Unido, pero en cuanto había problemas, ese amor se volvía en odio. Como entonces. Era normal, tenían que culpar a alguien, lo necesitaban. Pero él ya no estaba dispuesto a cargar con la culpa en sus hombros, iba a elegir lo que quería por una vez.

Inglaterra suspiró.

- Si esta tiene que ser mi última vida, quiero que sea de esta forma – dijo Inglaterra -. Humano, pero al menos, con Estados Unidos.

Leigh asintió

- Pero tengo una duda – dijo Inglaterra - ¿Por qué sabes tanto? Hay mucho de lo que nos has contado que no sale en el libro.

- Soy un humano resucitado – dijo Leigh levantando su flequillo mostrando sus ojos bicolores -. Mi color de ojos natural es este amarillo, pero cuando salí del más allá, uno se puso morado. Mi padre dio su vida, luego Prusia me encontró.

Inglaterra se sorprendió, por eso sabía tanto.

- No quiero hablar de eso – dijo Leigh -. Voy a abrir el portal.

Se situó delante del círculo y pronunció un hechizo largo y complicado. El círculo empezó a brillar y cuando el chico hubo terminado, Inglaterra hizo un gesto a los otros dos para que entraran en él.

- Buena suerte – dijo Leigh.

- Gracias – dijo Inglaterra.

- Solo volved.

Entonces una luz envolvió las tres naciones y ya no se encontraban en la sala.

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Italia abrió los ojos. Sentía la agonía recorrer su cuerpo. Un sudor frío mojaba su frente y, por alguna razón, sus manos temblaban tímidamente. Miró a su alrededor ¿Qué era aquello?

-La perfección de la nada-escuchó decir a Inglaterra-.

La nación miró al frente. Tanto su hermano como Inglaterra estaban de pie delante del único objeto que había en aquel lugar. Se trataba de un gran arco de piedra decorado con estatuas las cuales, todas, mostraban una sensación de terror escalofriante. Italia tragó en seco y se dirigió hacia donde estaban los otros dos.

-¿Qué clase de explicación es esa?-preguntó Romano molesto por la poca exactitud que estaba teniendo Inglaterra-.

-Este lugar no es nada. Hemos sido mandados a un lugar más allá de la muerte ¿Cómo esperas que te describa algo así? Además-Inglaterra miró a su alrededor y luego volvió sus ojos al portal de piedra- Solo hay esto. Todo lo demás parece… No parece nada. Aquí no hay suelo, no hay cielo, solo hay este portal

-¿No hay algo escrito?-preguntó Italia interviniendo en la conversación por primera vez-.

Todos miraron hacía donde Italia decía. Inglaterra examinó el portal, por alguna razón, se le hacía familiar.

-Bueno, si lo cruzamos tal vez lleguemos hasta ellos-propuso Romano-.

Y sin dar tiempo a que alguno de los otros dos objetase algo, cruzó aquel arco. Al principio no sintió nada pero, de pronto, su cara cambió. Inglaterra, a pesar que Romano se encontraba espaldas a ellos, sintió ese cambio en la nación. Curioso y extrañado, también cruzó el arco y, tras él, Italia.

Fue traspasar ese monumento cuando pudo verla, la realidad que inundaba aquel lugar. Todo lo que antes era "nada", se había convertido en un laberinto de estatuas. Todas ellas esculpidas en el miedo y el horror. Con facciones que mostraban dolor y espanto. Todo un drama para el que tenía la mala suerte de presenciar aquello.

-¿Qué es esto?-preguntó Italia mientras acariciaba el brazo de una estatua cercana-.

-Tenemos que tener cuidado-murmuró Inglaterra tensó, en máxima alerta- Si todas estas personas han terminado así, nosotras también podemos.

Inglaterra

Arthur sacudió la cabeza ¿Alguien lo había llamado? No era posible, nadie más a parte de las Italias estaba con él y sabía perfectamente que aquella voz no era la de ningún de ellos.

Inglaterra

De nuevo ¿Quién le estaba llamando? Y, sobretodo ¿Por qué sentía que era una voz tan triste? ¿Una voz que había echado de menos?

Arthur Kirkland

Los ojos de Inglaterra se abrieron al reconocer al propietario de la voz. Aquello era absurdo, surrealista, una broma de mal gusto. Arthur apretó los dientes, conteniendo la rabia que lo invadía. Aquello era demasiado cruel como para parecerle gracioso a alguien.

Italia

Italia miró a ambos lados, nadie había hablado, entonces… ¿Por qué tenía la sensación que conocía a aquella voz? Sentía una amargura recorrerle la garganta, una sensación de impotencia e insatisfacción, culpabilidad… ¿Por qué?

Feliciano ¿Ya no me reconoces?

El corazón de Italia se detuvo ¿Cómo pudo olvidarlo? Sin darse cuenta, fue a voltear. Solamente quería volver a verle, pedirle disculpar aunque fuese. Sintió que las manos de Inglaterra le impedían voltear completamente.

-¡Inglaterra!-dijo trastornado por la reacción de la nación-.

-Escuchadme bien los dos-dijo Arthur serio- Ni se os ocurra voltear.

-¡¿Qué?!-protestó Italia- ¡Yo acabo de escuchar a Alemania llam…!

-¡Y yo a Estados Unidos!-le reprochó Inglaterra con el dolor desbordando en cada una de sus palabras- Pero no podemos girarnos. Si lo hacemos, seremos tres estatuas más en este cementerio.

-Entonces…-empezó a decir Romano-.

-Por eso me sonaba este lugar-reconoció Inglaterra apartando sus manos del rostro de Italia- Una vez entras aquí no puedes mirar hacia atrás, no hay camino de regreso.

-Este lugar…-murmuró Romano-.

-Tenéis que ignorar las voces, aunque eso resulte imposible es lo que tenemos que hacer. Me niego a ser una estatua más en esta colección.

En ese instante todo rastro de estatua desapareció. Alarmados, empezaron a mirar a su alrededor procurando no voltear. De nuevo perdidos en la nada.

-¿Qué ha pasado?-preguntó Italia algo asustado-.

-Casi parecemos que estamos a merced de alguien-murmuró Romano entre dientes, detestando esa sensación de inferioridad que sentía-.

-Un parpadeo-murmuró Inglaterra-.

Romano lo miró un instante y, para cuando volvió la vista al frente, sintió la nostalgia apuñalando su corazón. Alarmado, empezó a mirar a todos lados ¡¿Cómo había llegado allí?! ¿Por qué volvía a estar en aquel campo repleto de tomates? Aquel campo en el que solía jugar cuando era pequeño y estaba bajo la protección de España. Salió del campo de las hortalizas y miró a su alrededor, aquello era justo como lo recordaba. Cada detalle. Volteó y miró hacía el campo.

-¡Veneciano! ¡Inglaterra!

-¿Qué haces?-preguntó una voz divertida tras él-.

Romano volteó. Sus ojos se abrieron al verle. Allí estaba, tan campante, alegre como siempre, cargando con un cesto repleto de tomates rojos y maduros.

-¿Por qué lloras?-le preguntó con una sonrisa-.

Sin darse cuenta, los ojos de Romano lo traicionaron y dejaron caer algunas lágrimas. Algunas eran de nostalgia, otras de alegría… Él se agachó y, dejando del cesto de tomates a un lado, le acarició la cabeza.

-Este pequeño Romano-sonrió- ¿Qué te ha pasado? ¿Le tienes miedo a los tomates?

-¡Yo no les tengo miedo!-declaró mientras se fregaba los ojos-.

Él rió ante la típica reacción del pequeño, tratando de aparentar que es alguien mayor.

-España

-Dime-sonrió él-.

-¿Todo eso ha sido un sueño?

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-¡Romano!-llamó Inglaterra escuchando, como respuesta, su propio eco-.

-¡Nii-chan!-insistió también Italia obteniendo la misma respuesta que Inglaterra, su propio eco- ¿Qué ha pasado?-interrogó nervioso-.

-Estaba aquí hace un momento-comentó Arthur entre dientes, enrabiado consigo mismo por no saber que estaba ocurriendo-.

-Inglaterra-llamó Italia-.

Para cuando la nación volteó, Italia ya no estaba allí. Alarmado, miró a s alrededor, igual que Romano, ni rastro de él.

-¡Italia!-llamó- ¡Italia!

Casualmente, Inglaterra miró detrás de él. Por alguna razón, ahora había una puerta que antes no estaba. No entendía que estaba ocurriendo pero, en una corazonada, abrió la puerta y entró en el lugar. Conocía el lugar donde se encontraba.

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Italia miró a su alrededor.

No había nada. Solo negro. Ni siquiera un poco de luz. No sentía suelo en sus pies, y sin embargo no caía, no había sonido y aún así agudizaba su oído para alcanzar a algo. Pero nada.

Romano e Inglaterra habían desaparecido. ¿Dónde habían ido?

- ¡Fratello! – gritó - ¡Inglaterra!

Pero no hubo respuesta.

De repente le entró el pánico. Recordó lo que les había dicho Leigh sobre esos seres oscuros. ¿Habría sido comido sin darse cuenta?

No puede ser pensó. Aún tengo que encontrar a Alemania…

Empezó a correr, aunque no estaba seguro si avanzaba, pues solo veía negro delante suyo. Empezó a llorar sintiéndose débil nuevamente. No podía ser… No podía fracasar tan pronto…

Entonces su nariz captó un olor. Al principio no supo lo que era. Le costó un rato identificarlo, pero al final lo supo: rosas. Unas rosas particulares que no había olido desde hacía mucho tiempo…

Intentó adivinar la dirección de donde provenían, pero no pudo, pues pronto el olor lo envolvió completamente. Poco después, escuchó algo parecido al viento, a diferencia que parecía mezclarse con miles de voces que parecían susurros.

Poco a poco, el negro se fue tornando en colores y pudo tocar el suelo. Se apoyó en él y permaneció quieto allí mientras varias figuras tomaban forma, al principio inconsistente, después, más concretas.

Empezó a avanzar y pronto se vio envuelto en un laberinto de rosas con las espinas más largas que había visto nunca.


*Más referencias a Doctor Who, como podéis ver nos encanta esta serie xD.


Y hasta aquí el capítulo de hoy! Esperamos que os haya gustado! No hemos sido demasiado crueles :P Os esperamos la semana que viene

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Muchas gracias! Hasta la próxima semana y no olvidéis dejar algún review! ;)