CAPÍTULO 7


Dos días antes del baile, nevó. Kurt sintió una oleada de pánico cuando vio el color del cielo y el grueso manto blanco que cubría el paisaje.

— No te preocupes —dijo Carole cuando le confió su temor de que la gente no asistiría a la fiesta debido al mal tiempo— Los habitantes de esta región son resistentes, no dejarán que una nevada les impida asistir a su diversión.

— Estoy preocupado por Jeff... con este clima no se si alcance a llegar. Ya debería estar aquí.

— No te preocupes, cariño. Ese muchacho no tarda en llegar.

Aunque por lo regular era buena paciente, en los últimos días la Señora Hummel se había mostrado muy inquieta. El médico que la visitaba en vez de Blaine, aseguró que eso era una buena señal que denotaba que se estaba recuperando bien, pero de cualquier manera, le recomendó descanso y nada de agitación.

—No es justo —se lamentaba ahora ella.— Me estoy perdiendo toda la diversión.

La diversión para Carole, era la organización, pensó Kurt al reprimir una sonrisa.

Los colores elegidos para la noche del baile eran lavanda y plata contra un fondo blanco. Un generoso y por completo inesperado cargamento de cien globos de color plateado con forma de corazón, había llegado por mensajería, enviado por Thad a principios de la semana; el prometido de Sebastian los había visto en Brooklyn en un escaparate, le informó a Kurt por teléfono y de inmediato compró toda la existencia.

Thad parecía tan lleno de entusiasmo y confianza en sí mismo, que Kurt quiso saber cómo iban las cosas.

— No sabría decirte —respondió su amigo—. La noticia de que voy a dejarlo dejó perplejo a Sebastian. Me dijo que eso no podía ser posible. Me ha pedido una oportunidad, y ahora insiste en tratarme como si estuviera hecho de cristal.

—¿Y qué piensas?

—No lo se, en absoluto. Pero honestamente, Kurt. No creo poder perdonar tantas infidelidades. Llegué a mi límite.

Después de despedirse de su amigo, escuchó el timbre, y una vez que colgó se dirigió a la puerta. Su amigo Jeff por fin estaba aquí. Eso lo hacía sentir muy feliz, y hasta cierto punto seguro. Tendría a alguien con quien divertirse.

— Cuéntame, Hummel. Quiero todos los detalles de ese Blaine del que tanto me has hablado.

— La realidad es que no hay mucho qué contar. —El castaño no pudo evitar un dejo de tristeza en su voz.— Sí... está como quiere, pero... Ya tiene a alguien más...

— ¿Está casado? —Preguntó el rubio.

— No, desde luego que no, pero... Este chico, Nick... está con él... además... Blaine no me baja de una zorra...—Kurt agachó la mirada, tratando de ocultar las lágrimas que amenazaban con escapar de sus ojos.

— ¿Una Zorra? ¿Tú? —Preguntó su amigo. Kurt Hummel era el ejemplo de rectitud y buenas maneras.

— Si... Una zorra... piensa que tengo un 'affaire' con Sebastian. —Sus mejillas se tiñeron de rojo y se le quebró la voz.— Me ha hecho sentir tan miserable... y yo ya me cansé Jeff... —No pudo aguantar más y rompió en llanto. —Yo... lo-lo siento... es que... ya no puedo más... gracias al cielo que estás aquí...

— Ánimo, Hummel. De verdad no me gusta verte así. —se acercó a su amigo y lo envolvió en un cálido abrazo.

— Me ha dicho de una y mil maneras que soy un cualquiera... que soy el peor de los hombres por enredarme con Sebastian... por ser el causante de que Thad y él rompieran... pero... pero... t-tu mismo sabes... y-yo... yo no soy asi. Y-yo nunca he...

— Tranquilo. No tienes por qué justificarte, ni conmigo ni con ese idiota de Blaine... —le dijo su amigo.— Lo que aun no puedo creer es... ¿cómo es que aun sigues enamorado de él?

— Y-yo... no lo se, Jeff! ¡Te lo juro que no lo se! Es más fuerte que yo... cuando me mira, me pierdo en sus ojos... y cuando me besó la primera vez y me dijo que me desea...

— wowowo... espera! —interrumpió el rubio. —¿Te besó?

— Sí, Jeff... para mí significó todo... pero para él... no significó nada...

— Bien... suficiente. tu no vuelves a derramar una sóla lágrima por ese imbécil... No te puedes permitir que te vea así. Enséñale quien es Kurt Hummel! Se que es difícil verlo con ese chico con el que anda, pero, en serio Kurt, Tienes una fila de hombres detras tuyo! No olvides a Adam, a Chandler, al mismo Sebastian!

— Pero... yo no... Blaine es el único...

— Haber, tranquilízate. Tienes tres opciones, o sigues sufriendo por él observándolo desde la banca, viendo como es feliz con ese otro chico, o te olvidas de él para siempre y buscas con quién pasarlo bien, o luchas por su amor. Tu decides. —le dijo con un guiño.— Lo que ya no te puedes permitir es ahogarte en tu propia miseria, como si no valieras una mierda!

— pero...

— Nada de peros, Kurt. ¡Levántate, galán! ¡Eres más fuerte que eso!

Kurt agradeció a su amigo por haber venido. Con Jeff se sentía fuerte. Aun no sabía qué opción tomar... Lo que sí tenía muy claro es que ya no se permitiría llorar.

...

La nieve dejó de caer antes de la hora del almuerzo, por suerte.

—Se supone que debo encontrarme con el señor Schue en la mansión de la señora Duval esta tarde para el reencuentro de New Directions —informó Kurt a Carole, Burt y Jeff mientras comían—. No sé si deba cancelar la cita.

— Siempre que no tengas pensado conducir hasta allá, no veo problema. ¿Por qué no llamas al Sr. Schue para preguntarle si la reunión sigue en pie? Puedes llevarte a Jeff. — Kurt aceptó el consejo de Carole. El señor Schue le dijo que todo seguía según lo acordado. Burt se quedó esa tarde a cuidar de su esposa.

Como la nieve era reciente, Jeff y Kurt no tuvieron dificultad en llegar hasta la mansión. Kurt sintió una opresión en el pecho al ver el auto de Blaine estacionado afuera. Jeff notó su nerviosismo.— ¿Qué pasa, Hummel?

— Blaine... está aquí.

Vieron salir al médico. El viento le alborotaba el negro cabello. Blaine miró al rubio y al castaño sin sonreír, con expresión severa, casi melancólica. Kurt ansió acercarse a él, tocarlo. A quién engañas?, se dijo con amargura. Si tan sólo pudiera saber que Blaine lo amaba con la misma intensidad con la que él lo hacía, podría satisfacer el ansia que le roía las entrañas. Sintió la mano de Jeff en su espalda, infuundándole ánimo.

— Estás muy pálido. ¿Te encuentras bien? —preguntó el médico

No lo había visto moverse y Kurt se volvió de repente, sintiéndose indefenso y estremecido; temeroso de revelarle su vulnerabilidad dijo con voz que pretendía ser tersa y serena:

— Estoy bien.

— Pues no lo parece. Debe ser la tensión de amar a un hombre que pertenece a otro.

Estas palabras lo sacudieron demasiado para ocultar su expresión afligida. Palideció y lo miró con ojos brillantes de angustia y dolor. Jeff no pudo evitar rodear al castaño con su brazo.

— ¿No me presentas al señor, Kurt? —preguntó Blaine. Jeff se adelantó. — Jeff Sterling, mucho gusto, ¿y tu eres...? — El rubio miraba desafiante al médico.

— Blaine Anderson. Me permites un minuto a solas con Kurt? —el médico dirigió su mirada al castaño. —No te lo voy a quitar mucho tiempo. Seguramente están deseosos de estar a solas.

— No entiendo tu comentario mal intencionado, Blaine Anderson. No tengo por qué darte explicaciones, pero Kurt es mi...

— ¡Lo que sea! —El médico tomó del brazo a Kurt, alejándolo de su amigo. Jeff ya iba hacia ellos cuando Kurt lo detuvo.— No te preocupes, Jeff... No tardaré.

—Kurt, yo... —la voz de Blaine brotó desde el fondo de su garganta, tensa, enronquecida por la emoción.— ¿Vale la pena realmente? ¿Por qué no renuncias a Sebastian? Su prometido.. él no se lo merece... Además, ya tienes a este otro joven... ¿Acaso juegas con ambos? Dios, Kurt! Dónde quedó ese ingenuo jovencito del que yo me...

El ojiazul sintió que sus músculos se tensaban ante las palabras que Blaine estaba a punto de decir... Súbitamente una camioneta se acercaba por el sendero, pudo percibir al señor Schue llegando. Aprovechó este momento para alejarse de Blaine y volver a la seguridad de su amigo Jeff. Momentos después Nick salió por la puerta principal de la mansión.

Llevaba puesto un pantalón que enfatizaba la esbeltez de sus piernas y la redondez de sus caderas. Su camisa lo hacía ver lindo. Kurt suprimió un leve suspiro de resignación. Con razón Blaine se apresuraba a reunirse con ese chico. Se preguntó si el médico se había percatado ya de que Nick esperaba algo más que un amorío fugaz. O quizá con él sí estaba dispuesto a ofrecer más.

— Lamento haberme retrasado... —Nick guardó silencio repentinamente al notar a Kurt en compañía de cierto hombre demasiado atractivo. Apartó la atención de ese chico rubio y volvió sus ojos a Blaine. Lo tomó del brazo y lo condujo al interior de la casa.

— ¿Jeff?... ¿Jeff?... El señor Schue está aquí... ¡Jeff Sterling! —Su amigo lucía sorprendido. Era como si estuviera viendo algo propio de otro planeta.

— ¿Eh?... si... si... lo que digas... — Decir que Jeff estaba sorprendido por lo que había visto, era poco. Jeff no daba crédito a la maravilla de hombre que había salido de la mansión y que ahora iba del brazo de Blaine de vuelta al interior. Cuando sus miradas se encontraron, sintió una electricidad recorrerle toda la espina dorsal.

— Jeff...

— Quien es ese chico que...

— ¿Qué chico?... ¿Te refieres a Nick Duval? —Kurt abrió los ojos como platos.— ¡Te gustó Nick Duval!

— Este... no... —dijo su amigo un poco apenado.— Bueno... sí. Un poco. —Kurt le sonrió amistosamente.

— Es guapo, sí. Pero, lamento desilusionarte. —se acercó a su oído para poder hablarle en un susurro.— Ese chico es de Blaine. — Después de darle unas palmaditas en la espalda, Kurt se volvió hacia el señor Schuester, quien se acercaba a él con una franca sonrisa.

La puerta frontal había sido cerrada con firmeza después de la entrada de Nick y Blaine, y Kurt se preguntó si el joven no sabía que ellos iban a entrar también, o trataba deliberadamente, de ser grosero.

La señora Duval en persona los acompañó hasta el salón de baile. Cuando iban entrando, Kurt pudo escuchar una voz demasiado familiar.

— ¡Qué salón tan hermoso! Es, de verdad, impresionante.

— ¡Santana! —Kurt acortó la distancia que los separaba y se lanzó a los brazos de su mejor amiga de la infancia.

— Kurtie, Vaya que has cambiado. —Dijo la chica mirando de pies a cabeza al castaño.— Luces muy atractivo.— Kurt se sonrojó levemente. La realidad es que le daba mucho gusto volver a ver a su amiga después de tantos años. A diferencia de lo que se pudiera pensar, no le guardaba ningún rencor por aquel consejo que le dio cuando era un joven ingenuo. —Después de aquella vez... ya no te volví a ver...

—Tana... olvidemos eso... digamos que las cosas no salieron como esperábamos... ¡Pero ya! No quiero hablar de eso.— Se enfrascaron en una amena conversación acerca de la vida del castaño en Nueva York. Le presentó a Jeff, a quien Santana le dedicaba miradas llenas de seducción. Jeff se divertía ante los coqueteos de la chica, pero terminó aclarándole que era gay y que por el momento tenía a alguien muy específico en mente.

Uno a uno los integrantes de new Directions fueron llegando. Cada que uno cruzaba por la puerta del salón, los demás se deshacían en gritos y festejos, pues hacía demasiado tiempo que no se veían. Finalmente el señor Schue solicitó la atención de todos los chicos, explicándoles cómo se desarrollaría el baile y escuchando atentamente las propuestas de canciones que cada uno llevaba.

Will Schuester empezó a describir quién iniciaría, mientras todos los ND y Jeff escuchaban.

— Iniciaremos con el dueto de Tina y Brittany. Necesitamos algo movido para arrancar. Después podemos seguirnos con la canción de Puck, Artie y Mike. —Todos estaban muy emocionados por la selección de canciones y por cómo se iban desarrollando las cosas.— Después nos seguimos con el dueto de Sam y Quinn.

— No cree profesor, que sería mejor incluír ya un solo? —sugirió Kurt.— Iniciamos con un dueto, luego otra canción en conjunto y volvemos a un dueto?

— Podemos incluir uno de mis taaaantos solos entre cada una de esas canciones. — No tardó Rachel en ponerse de pie y empezar a querer organizar.

— Y por qué tenemos que rellenar con tus solos, Rachel? Todos tenemos propuestas igual o mejores que las tuyas. — Comentó Mercedes.

Kurt y Jeff intercambiaron miradas. —No te sorprendas, Sterling. Esto es muy normal. —le dijo a su amigo guiñándole un ojo.

Seguían organizando los números musicales cuando Nick entró, aferrando posesivamente el brazo de Blaine. Jeff rápidamente se enderezó para mirar con mayor detenimiento al joven que tanto le había llamado la atención. Igual todo había sido producto dse su imaginación y el tan odiado Nick no era tan guapo. Se equivocó. El chico era guapísimo y Jeff no pudo evitar imaginarse en situaciones bastante comprometedoras en compañía de él.

— Ah, aquí estás, Blaine. Estábamos hablando sobre las propuestas musicales. Nick miró con aire aburrido aa todos los reunidos en el salón y comentó: — Había pensado que contratáramos a músicos profesionales... No a improvisados... Digo... Son buenos, ¿verdad? —dijo el hombre con demasiada arrogancia.— Yo tuve la suerte de asistir a un instituto con uno de los mejores coros del país.

Kurt casi aplaudió la habilidad con la que Rachel había puesto a Nick en su lugar, especialmente cuando no se regocijó con su victoria, sino que procedió a explicar lo que tenía pensado para fiesta, dándole un breve ejemplo de una de sus más impresionantes canciones.

Era casi de noche cuando terminó la reunión. Kurt consultó su reloj y preguntó a la señora Duval si podía usar el teléfono para llamar un taxi. Jeff se había ido hacía un par de horas y Kurt debía irse ya.

— No hay necesidad de eso — intervino Blaine.— Te llevaré.

—Oh, pero Blainey, nos hubiera gustado que te quedaras a cenar. Es tu primera noche libre esta semana y...

— Lo siento, Nick, pero prometí que cenaría con el señor Fabray. — Kurt trató de rehusar el ofrecimiento de Blaine, pero él se mostró inflexible.

El frío viento del este soplaba cuando salieron. El castaño se protegió bien con el rompevientos. No había usado su abrigo de piel desde aquella última y fatal ocasión, pero ahora deseaba habérselo puesto.

De nada servía saber que Thad lo había escogido para él; los agrios comentarios de Blaine todavía lo herían.

— Entra.

El médico le abrió la puerta del auto y lo invitaba a subir. El interior del coche olía a piel y a un indefinible aroma masculino, que Kurt reconoció como parte integral de Blaine.

Resultaba vergonzoso cómo su cuerpo respondía de inmediato a cualquier estímulo relacionado con él, se dijo Kurt consternado. Era difícil no ceder a la tentación de recordar lo que había sentido cuando estuvo entre sus brazos, cuando lo besó...

Se puso tenso a la vez que Blaine se sentaba a su lado y encendía el motor. Mientras él daba marcha atrás con pericia, Kurt miró por la ventana lateral. Estaban a medio camino, por el sendero, cuando él habló, con voz tersa: —Todavía no te he dado las gracias por todo el trabajo que has hecho para organizar el baile, Kurt.

— No tienes nada que agradecer —replicó el ojiazul con tono tajante.— Además, no lo hago por ti. —Después de eso, Blaine no hizo intento alguno de enfrascarse en una conversación y Kurt se dijo que se alegraba por ello. Al detenerse frente a la casa de los Hummel, antes de bajar del auto, Kurt realizó un último intento para convencerlo de que no fuera a recogerlo para llevarlo al baile argumentando que iría con Jeff, pero para su molestia, Blaine exclamó enfadado:

— ¡Por Dios, Kurt! ¿Qué tratas de hacer? ¿Quieres que todo el mundo se entere de lo mucho que me detestas? Sabes muy bien que tus padres se preocupan por ti. Además tu amiguito parece que está muy interesado en otra persona. No creas que no lo vi muy pendiente de los movimientos de Nick!

— Ahora me vas a decir que te dan celos de que alguien se fije en tu amigo, no? Para que lo sepas Blaine, yo igual ví muy interesado a Nick en Jeff. La situación está a mano.

— Como sea! Dije que iríamos juntos al baile y así será. Soy un hombre de palabra, Kurt. Le dije a Burt que yo te llevaría, y pienso cumplir. Vele diciendo a tu amigo que vea la forma de ir... porque tu irás conmigo. Fin de la historia!

— ¡De acuerdo! —el castaño cerró la puerta de golpe cuando bajó del coche y se alejó, refunfuñando como un niño malcriado.

...

— Déjame verte cuando estés listo.

Si alguna vez lograba estarlo, se dijo Kurt con ironía. Parecía que el teléfono no había cesado de sonar con llamadas de gente que hacía una pregunta u otra. El joven ni siquiera estaba seguro de si podría reunir la energía suficiente para asistir al baile. No, no era eso lo que lo hacía tan reacio a prepararse para la fiesta, tuvo que admitir. Era saber que tendría que ver a Blaine con Nick... bailando juntos... abrazados.

¡Basta... basta!, se urgió, apretando los puños. Se atormentaba deliberadamente.

Mientras se enfundaba el pantalón y la camisa, captó las leves trazas del aroma de su loción corporal. Mientras se aplicaba un poco más, se preguntó para qué se molestaba en hacerlo; después de todo, las personas sólo se perfumaban el cuerpo para sus amantes. Detuvo la mano y hundió las uñas en su muslo, tratando de no imaginarse como el amante de Blaine.

El último verano en que fueron a nadar juntos, Kurt quedó a la vez turbado y fascinado por la estructura perfecta del cuerpo de Blaine. Podía recordar el fino vello negro que le cubría el pecho y descendía hasta perderse debajo del traje de baño. Eso había sido poco antes que él se diera cuenta de la verdadera naturaleza de sus sentimientos por Blaine, y todavía recordaba la mezcla de turbación y excitación que experimentara cuando él se despojó de su ropa.

— ¿Qué sucede? —le había preguntado Blaine con tono de broma, mientras le acariciaba la cabeza.

El aroma de la hierba de verano y el del cuerpo del médico, se habían grabado para siempre en la memoria sensorial del castaño.

— Blaine.

No se dio cuenta de que murmuraba su nombre. Los ojos se le humedecieron y reprimió las lágrimas, despreciándose por ser tan débil.

Siguió arreglándose. Ya no existía el muchacho torpe y desaliñado que se fue a Nueva York; se había convertido en el hombre sofisticado y maduro que lo miraba desde el espejo.

Abajo, el reloj de pared anunció la hora. Pronto llegaría Blaine y Kurt se estremeció ligeramente mientras estudiaba su reflejo en el cristal. Estaba listo. Había acordado con Jeff que se verían en el baile ya que repentinamente le había surgido algo importante al rubio, algo que debía atender en Westerville.

Se puso el saco. El traje fue diseñado para una obra en la que cada detalle debía ser exacto, pero de cualquier manera, fue un poco inquietante para él darse cuenta de la forma en que el chaleco se le ceñía al cuerpo. ¡Y no cabía duda que su pecho nunca había parecido tan fuerte como en esa ocasión! Kurt frunció el ceño y se mordió el labio inferior.

De manera absurda, cuando se puso la máscara, se sintió un poco mejor, como si de alguna forma ocultarse detrás de la careta le diera cierta protección.

Contuvo el aliento cuando fue a modelar para Carole, pero no debió haberse preocupado.

—Te ves muy guapo... provocativo, pero de una manera muy encantadora.

De cualquier modo, cuando Kurt oyó que el auto de Blaine se detenía frente a la casa, no pudo evitar ponerse aun más nervioso. Aunque le costara reconocerlo, se había arreglado para gustarle a Blaine.

— Me voy — anunció a Carole.— No quiero hacer esperar a Blaine.

—Sí. El me dijo que los miembros del comité se sentarán a la misma mesa esta noche.

Así era, pero Kurt no estaba seguro de si Blaine tenía la intención de acompañarlos. Sospechaba que Nick tendría sus propios planes para la noche, los cuales no incluirían compartir a Blaine con los demás... Aunque por otra parte... ahí estaba las miradas que le había lanzado a Jeff...

Desde lo alto de la escalera, el castaño miró anhelante hacia el lugar donde el médico charlaba con su padre, sabiendo que no podría verlo estudiarlo con ávido deseo. El llevaba puesto un traje de noche y un puño enorme pareció estrechar el corazón del ojiazul mientras lo contemplaba, bronceado y atractivo, y tan desenfadado en su costoso atuendo. Lo portaba con una familiaridad que indicaba su costumbre de vestir con impecable elegancia.

Quizá eso era lo que debía recordarse de forma constante: la enorme brecha de experiencia que los separaba, pensó Kurt con tristeza. Sin duda, Blaine no había vivido una vida muy casta mientras estuvo en Londres. El no se habría mantenido ajeno a las experiencias sexuales por tener su mente ocupada con la imagen de él.

Lo vio consultar su reloj y entonces, comenzó a descender por la escalera.

—Ah, allí estás amigo —dijo su padre con una amplia sonrisa.— Haber, déjanos mirarte... Da una vuelta.

—Papá... lo siento. Creo que ya debemos irnos; no es correcto que lleguemos tarde.

Pudo sentir la tensión de Blaine mientras lo escoltaba al auto, pero fue hasta que avanzaban por el sendero cuando él habló:

— ¿Qué pasa? —preguntó con aspereza.— ¿Temías que tu padre pudiera reconocer que era un traje comprado por tu amante? ¿Es por eso que no quisiste mostrárselo? —Por un momento, Kurt quedó demasiado consternado para hablar ¿Eso era lo que pensaba? Recordó cómo había mirado la caja, cuando estaban en el tren, y abrió la boca para contradecirlo, pero las palabras murieron en sus labios. ¿Qué sentido tenía decirle nada? Que pensara lo que quisiera. Sin duda, sería más fácil soportar su desprecio y hostilidad que tener que luchar contra su deseo físico; en especial cuando era tan consciente de su propia debilidad y vulnerabilidad ante él.

Aunque no tenía mucho que temer del médico en ese respecto ahora y al encontrarse con la fría reprobación de sus ojos, se preguntó cómo era posible que alguna vez hubieran brillado con el fuego del deseo por él. Al mirarlo en ese momento, no creía que Blaine lo hubiese deseado algún día.

...

No fueron los primeros en llegar; otros autos estaban estacionados frente a la mansión. Anticipándose a la intención de Blaine de abrirle la puerta del coche, Kurt se apresuró a bajarse y se sintió ridículamente torpe cuando él salió del coche y lo miró con una sonrisa helada, sin humor.

— Eres muy listo — dijo Blaine entre dientes—. Si te pongo las manos encima esta noche, podría estar tentado a ceder a mis instintos más violentos y primitivos. Tienes ese efecto en mí, ¿sabías?

—Entonces sugiero que busques a Nick — replicó Kurt con acritud.— Me parece que es el tipo de hombre que puede lidiar con tus bajos y violentos instintos. No lo sé... ¡quizá hasta lo disfrute!

— No te queda bien, Kurt. ¿Es eso lo que él ha hecho contigo... convertirte de un muchacho dulce e inocente en un...?

— ¿...hombre? —completó el castaño, apartando el brazo con brusquedad. Abrió la puerta y se apresuró a entrar. Blaine lo siguió de cerca.

Con una amarga sensación de satisfacción vio que Nick se desprendía del lado de su tía y se apresuraba a reunirse con el médico. Kurt se encaminó hacia donde había quedado de encontrarse con Jeff, sin dirigir una segunda mirada a Blaine o a Nick.

Se topó con varias personas con quienes intercambió saludos cordiales y sonrisas. Había llevado la máscara en la mano y se detuvo frente a uno de los espejos para ponérsela.

A su espalda, oyó que alguien decía:

— Kurt, ¡qué traje tan maravilloso! Me das envidia. Aunque, con mi figura, ya no podría ponerme algo así —se volvió y vio a Leroy Berry.— ¿En dónde lo conseguiste?

Sonriente, Kurt explicó —¡Ah, con razón! De verdad es fabuloso. — Más vale que vaya a ver si ya llegaron los de ND —se excusó Kurt y se fue al encuentro de Jeff. Cuando lo vió se sintió mucho mejor. Regresaron.

En el salón sólo estaban encendidas las luces de las paredes, y el suave resplandor lavanda que desprendían daba un efecto seductor a la habitación. Los chicosa de ND ya estaban en el estrado; Mercedes silbó de manera apreciativa cuando vio acercarse a ellos a Kurt; el castaño hizo una reverencia, en actitud de broma.

El señor Schue tomó el micrófono, dio la bienvenida a todos los presentes y presentó Sam y a Quinn

La música empezó a sonar y poco a poco la pista de baile se fue llenando. La gente se movía al ritmo de "Lucky"

Lucky I'm in love with my best friend
Lucky to have been where I have been
Lucky to be coming home again
Ooh ooh ooh

Kurt se puso tenso cuando sintió que unos ojos le perforaban la nuca. Supo, antes de volverse, quién lo miraba. Blaine estaba junto a Nick, quien charlaba animadamente con su tía, demasiado enfrascado en la conversación para percatarse de que su acompañante observaba con especial atención la figura etérea de Kurt. En ese momento vio como su amigo Jeff se acercaba a Nick y lo invitaba a la pista de baile. No le sorprendió demasiado que aceptara al primer intento, dejando a Blaine solo y de pie en medio de la pista de baile. El médico se dirigió al área de bebidas, sorprendido de la actitud de Nick.

La música siguió. Cantaron "Locked out of heaven", luego vino la participación de los chicos quienes interpretaron "What makes you beautiful".

Fue el turno de Santana de cantar "Mine"

Do you remember, we were sitting there by the water?
You put your arm around me for the first time
You made a rebel of a careless man's careful daughter
You are the best thing that's ever been mine

Kurt observaba a Blaine con deseos de acortar la distancia que los separaba. El médico alzó los ojos al rostro del ojiazul y él sintió que el salón giraba en torno a Blaine ante el desprecio que leyó en sus profundidades miel-ambar. Con tremenda angustia, Kurt apartó la mirada y se concentró en Santana. La chica no dejaba de mirar a Brittany mientras cantaba. Parece que él no era el único que sufría.

— Ah, Kurt. Todo parece bajo control. Ya casi es tu turno. ¿Estás preparado? — Kurt asintió. Se sentía nervioso.

Por suerte, el señor Schue le proporcionó la distracción que tanto necesitaba. Ahora debía concentrarse en su canción. Mercedes cantaría antes que él.

Las cosas iban saliendo bastante bien. La gente se divertía y disfrutaba de la música. Jeff seguía charlando amenamente con Nick. Pero no podía encontrar a Blaine por ningún lado.

Jeff se percató de que Kurt se encontraba solo, se acercó y lo dirigió a la pista de baile. Después de que Mercedes terminara de cantar "I will always love you", el señor Schuester subió al escenario y tomó el micrófono.

— Como parte de las sorpresas que les tenemos esta noche, les pido que le den un fuerte aplauso Blaine Anderson.

El médico subió al escenario, dio unas breves palabras de agradecimiento y la música de "What kind of fool" empezó a sonar.

There was a time when we were down and out
There was a place when we were starting over
We let the bough break, we let the heartache in... Who's sorry now?

There was a world when we were standing still
And for a moment we were separated
And then you found her, you let the stranger in... Who's sorry now, who's sorry now?

Kurt estaba en shock! Blaine Anderson cantaba maravilloso! Las lágrimas estaban a punto de salir. Blaine no le quitaba la vista de encima. De pronto se sintió vulnerable. Se aferró mas a los brazos de su amigo, temeroso de caer en cualquier momento. Jeff lo estrechó fuertemente entre sus brazos.

What, what kind of fool
Tears it apart?
Leaving me pain and sorrow
Losing you now wonderin' why
Where will I be tomorrow?

Forever more that's what we are to be
Without each other
We'll be remembering when

Kurt no pudo más y salió corriendo del salón de baile, seguido por Jeff... Todavía podía escuchar la voz de Blaine cantándole a lo lejos.

Was there a moment when I cut you down, no
Played around, what have I done, I only apologize
For being as they say, the last to know
It has to show
When someone is in your eyes

— Kurt... debes regresar. No puedes dejar que te afecte de esta manera. —Jeff se dejó caer a un lado de Kurt, quien se encontraba sentado en el piso con lágrimas en los ojos.

— Lo intento, Jeff... pero no puedo.

—Sí, claro que puedes. Ven, dame tu mano. Yo te voy a ayudar, okay?

— Tu? pero si estás más interesado en Nick que en cualquier otra cosa

Jeff no pudo evitar una pequeña mirada de reproche. No tenía caso en estos momentos discutir con el castaño. Al fin lo convenció de que entraran al salón. Afortunadamente, Blaine ya había bajado del escenario y ahora bailaba con Nick al ritmo de "Everytime" cantada por Brittany.

Notice me
Take my hand
Why are we
Strangers when
Our love is strong
Why carry on without me?

Kurt observaba a lo lejos como Blaine bailaba con Nick. La canción que cantaba Brittany reflejaba claramente los pensamientos del castaño.

Everytime I try to fly
I fall without my wings
I feel so small
I guess I need you baby
And everytime I see you in my dreams
I see your face, it's haunting me
I guess I need you baby

Jeff se percató de lo que sucedía con Kurt, se acercó a él y lo abrazó. Comenzaron a moverse al compás de la música. Los ojos de Kurt se encontraron con los de Blaine. Celeste con Ámbar. Las palabras sobraban.

I make believe
That you are here
It's the only way
I see clear
What have I done
You seem to move on easy

And everytime I try to fly
I fall without my wings
I feel so small
I guess I need you baby
And everytime I see you in my dreams
I see your face, you're haunting me
I guess I need you baby

La música seguía, Ambos bailaban con sus respectivas parejas pero seguían absortos en la mirada del otro. Nada más existía, solo ellos dos y ese momento. Kurt estaba a punto de derribar las barreras que él mismo había puesto entre los dos. Se soltó de los brazos de Jeff para ir con Blaine. Necesitaba tanto sentirse envuelto en la calidez del hombre del que estaba enamorado. Necesitaba sentirlo. Necesitaba corroborar que los ojos de Blaine no le mentían... Pero entonces, algo cambió.

I may have made it rain
Please forgive me
My weakness caused you pain
And this song is my sorry

En el vaivén de la música, Blaine y Nick dieron un leve giro. El arrogante joven se percató de las miradas de ambos y sin dudarlo, rodeo sus brazos alrededor del cuello del médico, lo acercó lentamente hacia sí y lo besó. El corazón de Kurt dio un vuelco, sintió deseos de escapar. Jeff lo sostuvo en sus brazos.— Mírame a mi, Kurt. No llores... no vale la pena que lo hagas. —Le susurró al oído. Kurt asintió haciendo acopio de toda su fuerza de voluntad, se recargó en el hombro de su mejor amigo.

At night I pray
That soon your face
Will fade away

And everytime I try to fly
I fall without my wings
I feel so small
I guess I need you baby
And everytime I see you in my dreams
I see your face, you're haunting me
I guess I need you baby

Cuando la canción terminó, todo el mundo aplaudió, había sido un número muy emotivo. Santana tenía lágrimas en los ojos y se acercaba a Brittany con paso decidido. Cuando la tuvo enfrente, la abrazó, le dijo un 'te amo' y se fundieron en un dulce beso. Kurt buscó con la mirada a Blaine, se dio cuenta que el médico lo miraba fijamente. Dirigió sus ojos a las manos entrelazadas de Nick y él. Fue suficiente para que entendiera que debía olvidarse de él.

...

Una hora después Finn cantaba "Just the way you are" dándole a la fiesta un ambiente más casual. Kurt observaba, desde fuera de la pista a las parejas que bailaban, tratando de no ver lo bien que se acoplaban Blaine y Nick, ni lo provocativo que éste bailaba. No sabía cuánto más podría soportar el menosprecio de Blaine.

Estaba sumido en sus sombrías reflexiones cuando se le acercó el señor Hunter Clarington para invitarlo a bailar. Se levantó de su asiento para encaminarse a la pista. Se dio cuenta de que su traje había causado sensación, pero eso no le provocaba placer. La mirada desdeñosa que le dirigió Blaine, le había robado la alegría y la noche se convirtió en algo que debía soportar.

Hunter Clarington bailaba asombrosamente bien y su cortesía de caballero fue un bálsamo para el alma del castaño después de la trágica escena que había presenciado.

— Bailas muy bien, Kurt, y con este atuendo, eres de verdad el rey de la fiesta — Los hermosos ojos azules de Kurt se nublaron con una sombra de nostalgia. Después de un par de piezas musicales que compartió con Hunter, el castaño notó que el señor Schuester le hacía señas para que se acercara. Ya no podía postergar más su participación en el escenario. Le agradeció al señor Clarington por el baile y con paso decidido, subió al escenario, tomó un micrófono y con renovado valor, comenzó a cantar "Defying Gravity"

Something has changed within me
Something is not the same
I'm through with playing by the rules
Of someone else's game

Too late for second guessing
Too late to go back to sleep
It's time to trust my instincts
Close my eyes and leap!

La canción iba claramente dirigida a Blaine, quien lo observaba con ojos sorprendidos. El médico entendía el mensaje.

It's time to try defying gravity
I think I'll try defying gravity

Kiss me goodbye, I'm defying gravity
And you won't bring me down!

I'm through accepting limits
'cause someone says they're so

Some things I cannot change
But till I try, I'll never know!

Too long I've been afraid of
Losing love I guess I've lost

Well, if that's love
It comes at much too high a cost

A pesar de todos los intentos de Nick por arrastrar a Blaine al exterior del salón, el médico se quedó de pie al centro de la pista observando a Kurt cantar. Lo hacía maravillosamente. Estaba hechizado por la voz del ojiazul y por la fuerza de su interpretación. Blaine sabía que era para él y a pesar de todo, se sentía feliz de ver al hermoso joven lucir tan fuerte y decidido.

I'd sooner buy defying gravity

Kiss me goodbye I'm defying gravity

I think I'll try defying gravity
And you won't bring me down!
I'd sooner buy defying gravity

Kiss me goodbye I'm defying gravity

I think I'll try defying gravity
And you won't bring me down!

Los invitados rompieron en aplausos ante la magistral interpretación de Kurt, Blaine incluído. Bajó del escenario para dirigirse a su mesa. Tal como había previsto el ojiazul, Blaine no se unió al resto del comité en la mesa reservada para sus miembros cuando llegó la hora de la cena. Pudo verlo sentado al otro lado del salón, con Nick y tuvo que reprimir los celos candentes que le quemaron las entrañas.

No comió mucho y se disculpó tan pronto como le fue posible para levantarse e ir al tomar aire. Fue al sanitario y aprovechó para revisar su apariencia. Estaba pálido y las manos le temblaban.

Se acomodó algunos mechones de cabello que escapaban de su peinado y se estudió por un momento antes de volver a colocarse la máscara, la cual transformó su rostro, dándole una apariencia extraña, mágica, difícil de definir. Detrás de la careta sus ojos brillaban con una luz extraña y la iluminación del cuarto enfatizaba el azul de su mirada.

Cuando salió del sanitario, las parejas ya habían vuelto a la pista y el señor Schue decía con entusiasmo:

— Vamos, damas y caballeros, se acerca la medianoche; sólo faltan cinco minutos. Recuerden que será el momento de despojarse de sus máscaras, y si su pareja se niega, ustedes pueden cobrarle una multa, que consistirá en...

Tenía que salir de allí, se dijo Kurt, tratando de controlar el dolor que le atenazaba el corazón. No podía soportar nuevamente el espectáculo de Blaine pasando frente a él con Nick de su brazo para volver a besarse.

La voz de Rachel se escuchaba cantando "Jar of Hearts". Se volvió para dejar el salón y se puso tenso cuando una mano firme lo detuvo.

— Creo que es el momento de que bailemos —dijo una voz familiar y se volvió aturdido para encontrarse con la sombría mirada de Blaine.

El aprovechó la turbación del castaño para llevarlo al centro de la pista, hundiendo los dedos en su brazo para impedirle que se apartara.

— ¿De qué hablas? —protestó Kurt cuando el médico se detuvo y lo hizo volverse, para mirarlo a la cara y ceñirle la cintura con una mano.— No te había concedido ningún baile.

— ¿No? Pensé que estaría implícito en el hecho de haberte traído. Mira a tu alrededor. Dudo que haya muchas personas que no estén bailando con quien llegaron.

— Podrías bailar con nuevamente con Nick.

— Está bailando con tu "amigo" Jeff. Creo que han hecho buena conexión.

Sus esfuerzos por soltarse pusieron a su pecho en contacto más íntimo con el torso de Blaine.

A su alrededor, las parejas bailaban estrechamente enlazadas. Blaine inclinó la cabeza y Kurt sintió el roce de su barbilla contra la piel de su mejilla y cuello. Cuando aspiró el conocido aroma de la colonia de Blaine, todas sus resistencias se derrumbaron y sintió que su cuerpo se entregaba lánguido al cálido abrazo del médico. De inmediato, Blaine lo estrechó con más fuerza contra sí.

— Siempre nos hemos acoplado bien, Kurt — le susurró al oído—. ¿Recuerdas cuando te enseñé a bailar?

— Lo he hecho con muchos hombres desde entonces.

Rezongó cuando Blaine le hundió los dedos en la cintura con fuerza, y se preguntó por qué lo retaba de esa manera. ¿Por qué no se resignaba a aceptar lo que el destino le tenía deparado y nada más?

La tela de su traje atenuaba la sensación del cuerpo de Blaine moviéndose contra el suyo, pero de todos modos lo percibía y notaba también que, debajo del apretado pantalón, sentía una creciente erección. Se le formó un nudo en la garganta y, cuando al terminar la música, Blaine quiso quitarle la máscara, Kurt alzó una mano para impedírselo.

Demasiado tarde comprendió su error, cuando escuchó que él comentaba con sarcasmo:

—¿No? La gente nos mira, Kurt; tendré que cobrarte la multa. Dominado por la angustia, el castaño no se dio cuenta de la razón por la que Blaine quería quitarle la máscara y ahora, mientras varias parejas sonrientes los miraban, no era posible argumentar que fue una equivocación. Incluso el señor Schuester los había visto, y alrededor la gente rió cuando dijo por el micrófono:

— Bien, señoras y señores, parece que tenemos entre nosotros a un joven reacio. Dígame caballero —dijo Schue dirigiéndose a Blaine.— ¿qué intenta exigir como multa?

Blaine dirigió a quienes lo rodeaban una sonrisa arrogante y dijo arrastrando las palabras:

— ¿Ustedes qué creen? —y de inmediato rodeó al joven con los brazos y lo besó de lleno en la boca en presencia de la divertida concurrencia. Kurt nunca se había sentido tan apenado en su vida, pero se dio cuenta de que hacer o decir algo mientras los músicos se preparaban para interpretar otra melodía, sólo empeoraría la situación. Además el contacto de la lengua de Blaine con la suya lo hacía desear más. Blaine recorría su espalda con las manos mientras profundizaba aun mas en el beso. Kurt soltó un pequeño gemido al sentir los dientes de Blaine atrapar su labio inferior. Era el beso más erótico que había recibido en toda su vida. Deseaba desesperadamente entregarse a ese hombre... Se separaron por la falta de aire. Kurt podía sentir el aliento de Blaine acariciar sus labios.

Nick fue el primero en llegar hasta ellos; lanzó a Kurt dardos envenenados con la mirada mientras enlazaba un brazo con el de Blaine. Tuvo la sensatez de no decir nada en ese momento, pero Kurt se sintió seguro de que el sofisticado joven no estaba complacido en absoluto, a juzgar por las miradas de reproche que lanzaba a Blaine.

Kurt se excusó, diciendo que tenía que ayudar en otras cosas, pero en realidad lo que quería era huir de las miradas curiosas y las sonrisas pícaras que lo enojaban, acrecentando su turbación.

Después de eso, se mantuvo bien alejado de la pista y respondió con diplomacia a los múltiples comentarios que recibió.

— ¡Caramba, fue como ver una escena de una película romántica! —comentó Tina con ánimo bromista mirando al castaño con suspicacia. Todos los ND rompieron en risas. Jeff se limitó a guiñarle un hojo a su amigo. Kurt no sabía dónde ocultar su pena; reconocía que muy pronto ese incidente sería la comidilla de todos en el pueblo.

...

Llevaba hacia el auto de alguien una caja con platos cuando se dio cuenta de que la temperatura había descendido mucho. El cielo estaba tachonado de estrellas y el aire era tan frío, que casi lastimaba al entrar en los pulmones.

— Creo que pronto tendremos más nieve —comentó Hunter a su lado, con acento lúgubre.— Puedo olerlo en el aire.

Sin duda, pensó Kurt temblando, mientras se apresuraba a regresar a la mansión.

La gente comenzaba a marcharse y él habría dado cualquier cosa por rechazar la invitación de Blaine de llevarlo a casa, pero era demasiado tarde para ordenar un taxi y Jeff se había acomedido a llevar al sr. Fabray a su casa.

Regresó vacilante al salón de baile, y observó a la señora Duval charlar con el señor Berry animadamente. El hombre sonrió cuando Kurt pasó frente a ellos.

— Excelente fiesta, Kurt —comentó la señora Duval.— Sí, me hizo revivir mi juventud —subrayó Leroy Berry. Varios miembros del comité se sumaron al elogio mientras se despedían y, aunque Kurt revisó dos veces el salón, no pudo ver a Blaine. El temor y algo más le paralizaron el corazón. Quizá, después de todo, tendría que ordenar un taxi como pudiera, o pedir a uno de los concurrentes que lo llevara en su auto. Tampoco podía ver a Nick, y los celos le quemaban las entrañas.

Pensaba que quizá tendría que emprender el camino a casa solo, cuando Blaine hizo su aparición. Nick no estaba con él, pero Kurt pudo ver la camisa desabotonada del médico y una leve marca violeta en sul cuello. ¡Nick le había hecho un chupón! Todo su cuerpo pareció sacudido por una oleada de angustioso dolor que lo clavó en el suelo, impidiéndole todo movimiento. No pudo apartar los ojos de Blaine mientras él se acercaba con expresión severa.

— Creo que debemos marcharnos.

— Iré por mi capa y te veré afuera. —Kurt se apartó de él como un autómata, pasando junto a Nick cerca de las escaleras. El triunfo brillaba en los ojos fríos del ojiverde y Kurt comprendió que el chupón en el cuello de Blaine había sido una deliberada señal de hostilidad y advertencia. No habla duda de que Nick quería hacerle saber que consideraba a Blaine su propiedad privada. ¡Bien, pues que te aproveche! se dijo Kurt con acritud.

Lo único que él quería en ese momento era sentirse en la seguridad de su cama, pero aun tenía un largo camino que recorrer junto a Blaine.