Los personajes son de Stephenie Meyer, la historia original es de contest1 y la traducción mía, y tengo la autorización de la autora para hacerlo.
Gracias a mis betas, ericastelo y larosaderosas, por apoyarme en corregir mis errores y dejar el capítulo tan guapo. Ya saben, si se me pasó hacer alguna de sus correcciones, pueden darme un jalón de orejas.
Y a sparklinghaledecullen, porque ella me recomendó la historia y me motivó a traducirla.
Edward POV
¡OJOS VERDES!
Mis ojos verdes…
Jadeé, con el corazón latiendo con fuerza en mi pecho. Me sentí débil y enfermo al mismo tiempo.
Viéndola más de cerca, me di cuenta de lo que no había notado por culpa de mi asombro. Ella era joven. No podía tener más de catorce años. ¿Catorce? Había dejado a Bella hace quince años.
"Edward. Por amor a Dios. Sialguna vezde verdad me amaste, necesito que me llames. Es muy importante".
Me dejé caer en mi silla, asustado de que fuera a desmayarme. Había dejado embarazada a Bella… la confirmación era clara como el día. Me había llamado para decirme, eso era muy evidente, y rechacé esas llamadas. Mi padre, gracias a Dios, fue lo suficientemente sensato como para pedirle a la Sra. Brown que se fuera y cerrar la puerta. Entonces, se quedó de pie, como hipnotizado por la niña que estaba frente a nosotros, así como lo estaba yo.
Sus brillantes ojos verdes escanearon la habitación, pasando por cada rostro sorprendido, antes de regresar al mío.
— ¿Eres Edward Anthony Cullen? —preguntó con determinación. Incluso hablaba como Bella.
—Lo soy —se había ido la voz de terciopelo que tanto alababan mis citas. Sonaba como si hubiera estado fumando por décadas.
— ¿Por qué utilizas Anthony? —presionó.
Abrí mi boca, pero la explicación no salió. ¿Cómo podía decirle que no permitía que nadie más que mi familia usara ese nombre? Tanya había empañado lo que Bella había hecho tan precioso. Todavía podía escuchar a Bella gimiéndolo en éxtasis.
Ella rechinó los dientes, y sus manos aferraron su cabello con agitación. Si alguien había tenido alguna duda en la mesa de que la niña enfrente de nosotros era mía… se había disuelto. Era como verme a mí mismo en el espejo. Escuché a mi madre sollozar mientras se ponía de pie.
—Señorita, por favor tome asiento —se movió para tomar la mano de mi hija, pero ella alzó sus manos, como si tratara de detener a mi madre—. ¿Podría decirnos su nombre? —Dijo Esme, tratando de mantener la calma ante el rechazo.
—Carlie Reanne Swan —balbuceó—. Carlie, por mi abuelo. Murió de camino al hospital el día que nací. Reanne, por mi abuela. Me voy más por Carlie.
El dolor se movía a trompicones por mi cuerpo, y enrollé mis brazos alrededor de mi pecho. Vi a Carlisle ponerse blanco por el asombro. Claramente, él vio la mezcla de su nombre y el de Charlie, a Reneé, y reconoció el segundo nombre de Esme. Rosalie apareció a mi lado, tendiéndome una botella con agua. El carácter normalmente fuerte de mi cuñada estaba sorpresivamente gentil, mientras me obligaba a darle un trago. Esme apenas estaba entendiéndolo, dándose cuenta de todo lo que Bella sabía de ella.
Carlie miró a todos en la mesa, pasando por las aturdidas caras que la observaban.
— ¿En qué diablos estaba pensando? —murmuró.
Emmett empezó a reír suavemente, obviamente disfrutando del hecho de que una niña de catorce años acababa de maldecir en frente de nosotros. Sabía que él probablemente estaba pensando cuán real era mi hija. Pero su risa se detuvo inmediatamente cuando ella se movió para salir del lugar.
—Oh, diablos, no —murmuró y se lanzó hacia la puerta, bloqueándole el camino. Ella le lanzó una mirada y era como ver a Bella otra vez. Siempre ponía a Emmett en su lugar. Carlie se quedó de pie, con sus pequeños puños apretados y con su cuerpo agazapado, preparado para atacar. De hecho, la imagen era graciosa… una historia de proporciones Bíblicas… David contra Goliat.
— ¿Tu madre? —Solté con voz ronca, con la garganta cerrándoseme.
— ¿Mamá? —Se giró hacia mí, mirándome. Entonces, como un balón desinflándose, perdió la ira y una mirada asustada cruzó su rostro—. ¿Dios, qué he hecho?
Se dejó caer en la silla que Carlisle desocupó y colocó sus codos en la mesa. Sus pequeñas manos se apuñaron en su cabello, y vi a Esme sonreír debajo de su cabeza inclinada, con lágrimas corriendo por su rostro. El amor ya brotaba de ella; sabía que era mi hija… su nieta estaba completamente confundida y ella quería consolarla.
—No lo entiendo —su pequeña voz salió entre las lágrimas—. Todo el mundo me ha molestado por años por mis ojos, y por cómo mi madre debió tener una aventura contigo hace años —entonces, me miró directamente—. No es como si tú no fueras conocido por eso —murmuró con odio y escuché a Jasper soltar una risita por ese hecho, a pesar de que yo gemí—. Yo solo me reí por eso. Verás, mi padre, EDWARD, murió en la guerra antes de que mi madre y él pudieran casarse. Fue un chico maravilloso, lleno de diversión y vida. Reía y bromeaba con ella, y amaban caminar juntos en el bosque. Le tocaba música en su piano, y me habría amado si hubiera estado ahí cuando nací.
Esa era toda la verdad… del chico que fui con Bella.
—Pero entonces, el otro día, la revista de chismes sacó una foto tuya con tu nueva novia, y decía que "Edward" Anthony Cullen y sea cual sea el nombre de ella… —sonaba tan disgustada, y honestamente lo sentí—. Bueno, de todos modos, después de todo ese parloteo sobre la nueva pareja candente de Seattle, el autor habló sobre tu pasado. Entonces, mencionó que viviste en Forks por un lapso de tiempo, y no pude deshacerme de la duda. Mis ojos seguían regresando a tu nombre…
Se giró para ver a Carlisle, quien se puso de pie a su lado.
— ¿Dime que no es verdad? —rogó, y él se arrodilló junto a ella, junto a sus rodillas. Jasper trajo otra botella de agua y se la dio a Carlisle.
— ¿Cariño, quién es tu madre?
Era una pregunta estúpida, ya se había dicho el apellido Swan, pero entendí su necesidad de escucharlo.
—Bella Swan. Lo siento… Isabella.
— ¿Ese es su nombre de soltera? —Alice hizo la pregunta que yo me moría por hacer.
— ¿Soltera? No… —resopló—… ese es su nombre. Nunca se ha casado.
El dolor cruzó su rostro y sabía que ese hecho no la hacía feliz. Como una paradoja, una increíble alegría me irrumpió y después la culpa. Bella nunca se había casado. La había arruinado, lo sabía.
—Créeme, mi papá… —se detuvo y me miró otra vez, la ira era evidente en su mirada— uhm… Tío Jacob ha tratado de hacer que siente cabeza, pero ella lo ha rechazado cada vez, educada y no tan educadamente.
Me senté más erguido por la mención del nombre de Jacob, y que ella lo llamó "papá". ¿No sería irónico que después de cada cosa negativa que había dicho sobre el muchacho, fuera él quien limpiara mi desastre? ¿Y qué tan cercano era el tío Jacob?
—Miren, tengo que irme. Tiendo a ser un poco testaruda cuando una idea se mete en mi cabeza. Ha sido una idea ridícula, y me disculpo por gastar su tiempo. Me doy cuenta ahora que particularmente no quiero estar aquí.
"Tiendo a ser un poco testaruda cuando una idea se mete en mi cabeza". Usaba las mismas palabras que mi propia madre usaba a menudo para describirme. Esta precoz niña delante de mí era una mezcla perfecta entre Bella y yo. "No quiero estar aquí". Me puse de pie, con las piernas temblorosas, y caminé los pocos pasos de distancia entre nosotros. Caí, sin ninguna gracia, sobre mis rodillas frente a ella.
—Carlie, no tenía idea.
Me miró y nuestros ojos se fijaron mutuamente, ella me fulminaba con la mirada mientras yo rogaba con la mía. Vi toda esperanza de que esto fuera solo una ridícula coincidencia caer de su rostro. La agonía la reemplazó.
—Ella me mintió. Todos estos años, me ha mentido. ¿Cómo puedo creer cualquier cosa que ha dicho? —sollozó, pero cuando iba a poner mi mano sobre ella, se estremeció lejos de mí.
—No te conozco, no estoy segura siquiera de querer conocerte. Si eres quién sospecho, no te importó lo suficiente como para quedarte cerca de mi madre en su embarazo, o en mi nacimiento. ¿Por qué diablos te importaría ahora?
Quería regañarla por maldecir, pero estaba abrumado por la sensación de abandono que salía de ella.
—Digo, no estuviste ahí para ayudar cuando… —se puso blanca como un fantasma y se puso de pie de repente—. ¡Tengo que irme! —Esta vez, las palabras salieron con una fuerza considerable y con determinación—. Olviden que estuve aquí. ¿No sabemos nada con seguridad, cierto?
Estaba balbuceando por el estrés. Algo la había espantado, y empezaba a retroceder sin siquiera mirar a dónde estaba yendo, chocando directamente con Emmett. Chillando, se dio la vuelta para enfrentarlo.
—Si no te mueves, empezaré a gritar.
—En serio —murmuró, arqueándole una ceja.
Generalmente, su tono de voz asustaba a la gente. Pero no con Carlie. Se enderezó y asumió una clara postura defensiva. Era obvio que alguien le había enseñado defensa personal, y estaba realmente agradecido por ello.
—En serio. El secuestro es un crimen federal, y mi tía Leah se asegurará de demandarlos al máximo. Mi novio me está esperando abajo, y si no estoy de vuelta con él pronto, empezará a hacer llamadas.
Gruñí ante la idea de que tuviera novio. De todos los que estábamos en el salón, sabía lo que los chicos querían de las chicas, especialmente a esta edad.
Jasper levantó el teléfono detrás de nosotros.
—James, por favor busca en la recepción a un adolescente. Sin descripción. Sí, tráelo para acá.
Palabras equivocadas para usar.
Sus ojos se abrieron de par en par, como un animal asustado, justo antes de darle un rodillazo a Emmett en la entrepierna. Cuando él empezó a caer, ella usó de manera habilidosa su impulso para arrojarlo al piso, para después correr a la puerta más rápido de lo que creí posible. Fui tras ella, llamándola por su nombre, pero era muy rápida. La puerta del elevador se cerró en mi cara, llevando consigo la imagen de su aterrorizado rostro. Alcanzarla usando las escaleras era imposible. Me relajé un poquito cuando mi padre se paró junto a mí y me dijo:
—No te preocupes. Tenemos todas las salidas cubiertas. No irá a ningún lado, y ya tenemos al chico. James lo está trayendo para acá mientras hablamos. Ella no se irá sin él.
Me llevó de vuelta a la sala de conferencias, y escuché a Alice diciéndole a la Sra. Brown que reprogramara el resto de nuestras citas.
— ¿Edward? —mi madre me miró mientras entraba, con preguntas en sus ojos.
—Mamá, es posible —miré hacia abajo avergonzado por tener que admitir mi error de juventud enfrente de toda la familia—. Bella y yo hicimos el amor. Ambos éramos vírgenes, y no estaba pensando en la responsabilidad. Estaba un poco abrumado la primera vez —admití bruscamente. Y tal vez la segunda y la tercera vez también.
Las emociones y la pasión de esos recuerdos me inundaron, y tuve que sacudir la cabeza para dispersarlos. Mi madre me miraba con desaprobación por mi error, y Alice… bueno, ella se veía incluso más horrorizada. Apostaba que estaba recordando haber empujado a Bella por las escaleras y llegó a la misma conclusión que yo. Mientras abusábamos y le reclamábamos que nos estaba dando una petición de nuestro dinero, mi amor estaba cargando a una preciosa niña. ¿Una petición de nuestro dinero? ¿Querido Señor, qué ha hecho Bella por dinero? ¿Cómo ha sobrevivido? ¿Qué he hecho?
Escuchamos el sonido de varias personas regresando, y me sorprendí nuevamente mientras un mini Jacob Black era escoltado en medio de nosotros. No era el único. Solamente Jasper y Rosalie eran inconscientes de la connotación. Silenciosamente, nos observó de una forma tan similar a su padre. Había solo una ligera diferencia en la estructura de su rostro, pero era hijo de Jacob. Qué oportuno era que el hijo de Jacob fuera el novio de mi hija. Se estaba poniendo mejor y mejor. Él y yo íbamos a tener una pequeña charla. Una gran charla.
El muchacho miraba a cada hombre en la habitación y entonces me fulminó con la mirada cuando vio mis ojos. No había duda en su mente de que yo era el padre de Carlie. Ni tampoco la había en la mía.
Descubrí que Dios tenía sentido del humor. Había estado tan equivocado, y parecía que el Hombre había diseñado todo para recordármelo. Mientras esperaba a que mi hija viniera en defensa de su novio, pensé en las veces en las que Bella defendió a Jacob en mi contra. Fui un tonto, pero, por supuesto, eso no estaba en duda. Jacob se mantuvo de pie por mi amor, por el tiempo en que yo no lo había hecho. Y a diferencia de mis mayores miedos, parecía que Jacob había sido aquello que Bella había insistido: sólo un amigo.
Me estaban brindando una increíble oportunidad. Tenía una hija. Una que no me aprobaba mucho, pero ese era un sentimiento que yo compartía en ese momento. Podía cambiar su opinión sobre mí; porque sabía mis pecados y sus propósitos… los había necesitado para sentirme vivo. Pero ahora, me sentía verdaderamente vivo por primera vez en quince años. El placer estallaba en mi pecho. ¡Bella! Nunca se había casado, y obviamente eso estaba justo bajo mis narices. ¿Cuánto tiempo habían estado ahí? ¿Dónde estaba? ¿Hablaría conmigo? ¿Escucharía lo suficiente como para oír mi dolor y vergüenza por lo que hice? Miré alrededor, a los demás en la habitación, y vi que estaban pensando lo mismo. Todos la dejamos.
Carlie fue escoltada de vuelta y se quitó de encima las manos de nuestros guardias de seguridad. Corrió directo hacia el jovencito y murmuró su nombre. Seth. Él le tendió la mano, y los vi enlazando sus dedos. Entonces, se giró para mirarnos con ferocidad.
Me senté en una silla frente a ellos, sabiendo que mi altura podía hacerme ver demasiado mandón. No tenía nada que perder en este punto, pero todo para ganar, así que decidí soportarlo todo.
—Carlie, no tenía idea de que tu madre estaba embarazada cuando me fui. Si lo hubiera sabido, espero que hubiera tomado la decisión correcta —ella seguía mirándome mal, pero estaba determinado a ser honesto—. Fui un estúpido cuando me fui y tomé la peor decisión de mi vida. Lo único que puedo decirte es esto: me arrepiento de no haber estado ahí. No hay duda en mi mente de que eres mi hija. Eres tan parecida a tu madre, pero hay unas partes claras de mí también —miró a Seth y después a mí, pero sin antes escabullirse más cerca de él.
—Eres increíble —no pude evitar decirlo con orgullo en mi voz. No tenía nada que ver con esta fascinante criatura frente a mí… pero quería.
Dando un vistazo, vi a Carlisle sosteniendo a una temblorosa Esme.
—Estos son Carlisle y Esme Anne, mis padres, tus abuelos —eso trajo una ronda de sonoros sollozos de mi madre y una mirada acuosa de mi padre. Los ojos amplios de Carlie indicaron que se había dado cuenta del significado de los nombres—. Y Alice, mi hermana, y Jasper, su esposo. Al que pusiste en su lugar es mi hermano Emmett, y la joven dama a su lado es Rosalie, su esposa.
Carlie se crispó.
—Mire, Sr. Cullen —casi le grito para que me llamara papá, pero sabía que eso era pedir demasiado—. Tal vez tengas razón, y eres mi donante biológico, pero fue un error que viniera hasta acá —Seth gruñó en acuerdo, a su lado, causando que ella bajara la mirada. Muy falsamente, noté que sostenía una bolsa y sospeché que probablemente era un regalo de cumpleaños para Bella. Apostaba que había intentado que Carlie no viniera para acá, pero la circunstancia le había dado una oportunidad. Ella continuó a través de mis pensamientos—. No hay nada bueno que pueda salir de esto, y lo veo ahora. Solo tenía que saber, y tiendo a reaccionar antes de pensar. Necesitamos volver a casa, o nuestros padres van a empezar a buscarnos. No entiendo por qué mi madre me mintió sobre ti —yo sí—. Pero, intentaré averiguarlo.
¡Oh, joder! Parecía que Bella había hecho lo mejor para pintarme de la mejor manera posible. Realmente, no quería que mi hija descubriera la verdad hasta que pudiera explicarle. Aunque, mientras mis pensamientos regresaban a lo que ella había dicho del artículo, parecía que ella ya había hecho un pequeño descubrimiento por su cuenta.
—Los llevaremos a casa —ofrecí.
Vi el caparazón de defensa subir inmediatamente.
— ¡NO! —gritó.
¿Qué diablos está mal con ella? Era como si estuviera asustada por algo. Era hora de que viera mi propia persistencia.
—Ahora sé lo suficiente como para localizarte. Si crees que dejaré que te vayas y nunca verte otra vez, estás terriblemente equivocada. ¿No sería mejor que nos fuéramos juntos? Necesito hablar con tu madre.
Carlie POV
Lo arruiné. No pensé en las repercusiones de lo que había planeado. Seth y yo tomamos un taxi a la ciudad para recoger el regalo sorpresa de mamá, y por casualidad pasamos por las oficinas generales de Cullen. Una curiosidad tan fuerte, que no pude ignorar, se apoderó, y no fui capaz de dejarla pasar. Así que en el camino de vuelta, tracé mi plan para Seth. Honestamente, solo pensé en pasar por afuera del edificio de su oficina para ver si podía obtener un atisbo de él. Cuando llegamos, me di cuenta de lo escueto que era eso. Era un edificio grande, y a pesar de que era propiedad de su compañía, había otros negocios en la torre. El suyo tenía que ser el de más arriba.
Contra todos los murmullos y quejas de Seth, entré al edificio con él a rastras. A petición mía, permaneció en la recepción para cubrirnos. Únicamente quería ver si podía tener un vistazo más cerca. Entonces, cuando llegué al nivel del edificio que decía Cullen Enterprises, la recepcionista pensó erróneamente que pertenecía a un grupo de gente joven que estaban ahí para ser llevados a hablar con la familia. Les seguí la corriente con la sugerencia, pensando que eso me acercaría más. Mientras observaba a la gente entrar y salir por la puerta, una extraña obsesión se apoderó de mí. Solo necesitaba verlo para así poder poner fin a las sospechas que martilleaban mi cerebro. Fue entonces cuando ellos determinaron que era una intrusa.
Seth, por supuesto, desaprobó mi plan, diciendo que me iba a meter en problemas. Pero al igual que con todos mis atolondrados planes, permaneció conmigo en contra de sus propias buenas razones. Debí haberle escuchado.
El hombre que era mi padre… estaba guiándolo hasta mi pobre y desprevenida madre. Estuve furiosa al principio, cuando descubrí que me había engañado, pero miré por la cortina de mi cabello mientras escuchaba las cosas que me habían dicho sobre mi milagroso padre. Esme, su madre, asentía ante cada cosa que ellos decían. Así que, si tenían razón, y sospechaba que así era, ¿qué sucedió entre mis padres como para separarlos? ¿Mi madre sería responsable en alguna forma por el mujeriego que tenía la gracia de cubrir los periódicos más elegantes de Seattle y las revistas? Era difícil relacionar la naturaleza gentil de mi madre con cualquier comportamiento que pudiera provocar esto.
Realmente, había más de lo que pude imaginar al ir hasta allá, y no debí iniciar este enredo. Tal vez podría tener suerte, pensé mientras le daba las indicaciones al conductor de cómo llegar a nuestra casa y la dirección, y ellos se irían a cualquier otro lugar. Eso al menos me daría tiempo para preparar a mi madre para los resultados de mi estupidez.
Escabulléndome más cerca de Seth, lancé una mirada a los rostros que me contemplaban. Los había visto llenar todas las páginas de sociedad. Mis abuelos me miraban como si fuera un regalo invaluable. Mi pequeña tía estudiaba mi rostro como si estuviera viendo un fantasma, y apuesto a que así era como se sentía. Mamá y yo pasábamos como hermanas. Yo diría que como gemelas idénticas, pero la mayoría de los chicos creía que ella estaba en sus tempranos veinte, no en sus treinta. El hombre silencioso junto a ella parecía estar estudiando todo a nuestro alrededor. Emmett, al que le di un fuerte rodillazo, solo seguía sonriéndome. ¿Estaba desequilibrado físicamente? De verdad quería herirlo, y estaba agradecida de ver que las clases de defensa personal que mi papá… uhm… que el tío Jacob me enseñó habían funcionado. Su esposa, la diosa rubia, monitoreaba todo alrededor de nosotros, no de una manera huraña, pero como si estuviera sopesando y evaluando cada reacción, como yo.
Mi padre… querido Señor, mi padre. Seguía mirándome como si hubiera heredado un millón de dólares. Bueno, considerando lo rico que era, tal vez era como si fueran cien millones de dólares. Eso sí lo impresionaría. Monitoreaba cada uno de mis movimientos y miraba a Seth y a nuestras manos entrelazadas. Si pensaba que iba a ponerse entre nosotros, tenía que pensar en otra cosa.
Mis compañeras babeaban por mi padre y hablaban de qué se necesitaba para llevarlo a la cama. Me provocaba náuseas pensar en la especulación que había escuchado sobre él y lo que se necesitaría para llamar su atención. Las de catorce años también tienen fantasías, incluso aunque no debieran hacerlo. Veía sus fotografías y los chismes sobre él, y encontré difícil de entender que él y mi madre alguna vez estuvieron juntos. Ella era tan terrenal, y él era como algún tipo de… dios.
Pero eso no era lo importante ahora. Lo estaba guiando de vuelta a ella, y tenía el presentimiento de que no iba a terminar bien. Quise vomitar cuando dimos vuelta en la calzada. Esme miró el vecindario y sonrió.
—Carlisle, mira las adorables casas. La arquitectura es increíble.
Sabía que mamá había gastado la mayor parte del seguro que obtuvo por la muerte del abuelo Charlie en comprar en un buen vecindario. Constantemente mencionaba que eso significaba entrar en las mejores escuelas. Ciertamente, no era nada como las casas en donde los semi dioses y diosas vivían, pero sin embargo estaba orgullosa de ella.
Lo guié directo por la calzada, hasta el final del Cul-de-Sac. La casa de Seth y la mía estaban juntas. Mamá les había dado a la tía Leah y al tío Jacob la histórica casa principal por las escaleras, mientras que nosotras teníamos los cuartos de servicio en la parte de atrás, restaurada hasta convertirla en una hermosa y confortable casa para nosotras dos. Mi esperanza era que tío Jacob hubiera llevado a mamá fuera para un viaje de cumpleaños, pero se desvaneció cuando vi su Jeep. Seth exhaló suavemente, y mi padre se dio cuenta. Estábamos arruinados.
Tan pronto como la puerta del auto se abrió, vi que la puerta trasera se abría, y tío Jacob salía para tratar de ver quién estaba en la limosina. Su asombrado rostro se convirtió en furia mientras vio a mi padre ayudándome a salir del auto, y empezó a correr hacia nosotros, justo cuando sucedió lo inevitable. Escuché a mamá decir mi nombre, y como si estuviera en trance, mi padre se giró hacia el sonido. Su rostro me dijo todo. Seguía amándola.
¿Qué había sucedido?
Mamá vino hacia la esquina, con su cabello flotando por la velocidad con la que se acercaba a nosotros. Vi el desastre avecinándose segundos antes de que saltara en su dirección. En el pasillo, estaban tiradas un montón de herramientas de jardín que había dejado ahí por estar plantando sus flores cumpleaños, y en su apuro, ella no estaba prestando atención a lo que hacía. Incluso corriendo, no iba a llegar hasta ahí a tiempo.
Gritó.
— ¿Carlie, eres tú, bebé?
Vi cómo los ojos de Carlisle se entrecerraban con confusión y después se dibujaba el horror. Pero no podía importarme menos, pues estaba tratando de llegar a ella antes de que cayera. Llegué demasiado tarde. Se dirigía justo al desorden que había dejado esa tarde, y su caída fue inmediata.
Chillé cuando escuché el golpe seco, mientras su cabeza golpeaba el concreto, escuchando el rugido de tío Jacob resonar al fondo.
Mi padre me pasó de largo, pero también fue demasiado tarde para él. El chorro de sangre que brotaba del rostro de mamá me hizo sentir náuseas, mientras tío Jacob alzaba su cuerpo inconsciente en sus brazos.
— ¡Leah! —gritó—. ¡Llama al 911!
Vi el rostro de mi tía brevemente por la puerta, y sabía que estaba haciendo exactamente eso.
Tío Jake, mi salvador y mi propio semi-dios personal, me frunció el ceño, sabiendo que, de alguna manera, yo era responsable por esto. Era devastador para mí saber que él había evaluado exactamente mi culpa, y lo más importante, que lo había decepcionado. Él era mi verdadero padre, el hombre que me había criado y me ha sostenido cuando he llorado.
—Jacob, por favor déjame verla —dijo Carlisle, y por un instante me asombré de que conociera a mi tío Jake.
— ¿Para qué? ¿Para que la ignoren de nuevo? —Espetó tío Jake, y Seth y yo nos estremecimos nerviosamente con las emociones que giraban a nuestro alrededor. Esto era realmente malo.
Mi padre llegó al lado de Carlisle y la mirada en su rostro hizo que se me retorciera el estómago. Devastación… solo podía compararlo con eso.
—Me merezco eso, Jacob Black. No hay duda. Sin embargo, también sé que la ambulancia no estará aquí en minutos, y yo puedo proveer a Bella con al menos una evaluación rápida mientras tanto—dijo Carlisle.
Tío Jake lo fulminó con la mirada por un momento, y cuando pareció llegar a un tipo de conclusión, se movió para colocar a mamá en uno de los sillones de forja, recostándola en el grueso relleno que cubría el metal. El hombre que sabía que era mi abuelo se arrodilló para examinar su cabeza, empujando gentilmente su cabello hacia un lado para examinar la herida. El filo del concreto le había cortado en una línea recta, en su cabello, y la sangre salía espesamente en esa área. Edward se acercó para arrodillarse junto a su padre, y fue entonces cuando ardió Troya.
—Aleja tu puta cara de ella —le gruñó tío Jake y lo empujó, enviando a los dos hasta chocar con el mobiliario que estaba detrás de donde mi madre estaba recostada como una lánguida muñeca de trapo. Todos gritaron para que dejaran de pelear, pero los puños volaron en ambas direcciones. Tío Jake tenía una fuerza que debía tomarse en cuenta, parado sobre su altura de casi dos metros. Edward era un par de pulgadas más bajo. Mientras tío Jake era una pared inmensa de músculo, Edward era de constitución delgada. Al parecer, en base a las palabras que estaban intercambiando, y el daño que se estaban haciendo, estaban bien parejos. Mis dos tíos corrieron hacia ellos, mientras caían al suelo sobre un montón de cacharros. Cerré los ojos ante el caos que sucedía alrededor de nosotros.
Fue la fuerza en la tirante voz de Esme Cullen lo que los detuvo.
—Detengan esta pelea inmediatamente, esto no está ayudando a Bella —dijo lo suficientemente alto como para llamar su atención.
Jasper y Emmett llegaron hasta el suelo, donde mi padre biológico y mi papá se habían congelado, separándose.
—Edward, detente —siseó Emmett.
—Él empezó —escupió mi padre, con sangre saliendo de su boca.
— ¡Y, maldita sea, sí que lo hice! —Gruñó tío Jacob—. Tú empezaste esto hace años, cuando te alejaste de la chica a la que habías dejado embarazada sin importarte nada, para dormir con esa perra rubia que jadeaba por ti.
Todos se quedaron de piedra y después nos miraron a Seth y a mí, como si hubiesen olvidado que estábamos ahí.
Así que él sabía sobre mí y no le importó. Me mintió. Tal vez por eso mi madre había mentido. Una espina de aplastante desesperación me abrumó, y me giré hacia Seth, buscando consuelo. Siempre creí que mi padre me amaba y que había sobrevivido. Ahora, parecía que a él nunca le importó nada. Dolía tanto que gimoteé.
—Jacob, yo… —empezó a hablar, pero estaba mirándome directamente a mí. No le daría la satisfacción de regresarle la mirada.
—Cierra la puta boca, Cullen. ¡Nada de lo que tú o tu familia digan puede hacer alguna diferencia!
—Jacob —la voz elocuente de Carlisle pasó entre las discusiones.
Tuvo que hablar varias veces antes de que fuese escuchado sobre las maldiciones e insultos.
Finalmente, tío Jake se giró hacia él.
— ¿Qué? —Preguntó con una mueca.
Carlisle alzó la mirada y, si no lo conociera mejor, hubiera pensado que estaba arrepentido. Tragó con fuerza antes de preguntar.
— ¿Hace cuánto que Bella está ciega?
Los jadeos a mi alrededor fueron suficientes como para volverla sorda también.
Gracias por sus bellos comentarios, alertas y favoritos. ¡Son las mejores!
Trataré de actualizar al menos una vez a la semana, pero si los capítulos son cortos, quizá pueda subir hasta dos capítulos. No suelo poner una fecha de actualización, porque a veces me veo un poco cargada en mi trabajo y no me queda nada de tiempo para mí, pero trataré de no tardar mucho entre uno y otro.
¿Opiniones sobre el capitulo? ¡Me encantaría leerlas!
Hasta la próxima actualización.
