Los personajes son de Stephenie Meyer, la historia original es de content1 y la traducción mía, y tengo la autorización de la autora para hacerlo.
Gracias a mis betas, ericastelo y larosaderosas, por apoyarme en corregir mis errores y dejar el capítulo tan guapo. Ya saben, si se me pasó hacer alguna de sus correcciones, pueden darme un jalón de orejas.
Y a sparklinghaledecullen, porque ella me recomendó la historia y me motivó a traducirla.
Gracias maria6995 por hacerme ver el error en el nombre de la autora. ¡El autocorrector funciona nada más para hacerme quedar mal! Haha.
Edward POV
¡Ciega!
Empujé a Emmett a un lado, tropezándome hasta llegar al lado de Carlisle. Estaba bastante seguro de que Jacob me había roto un par de costillas, y respirar era una puta mierda. La sangre brotaba de mi labio y bajaba hasta mi camisa, pero no podía apartar los ojos del rostro de Bella. Se veía mortalmente pálida, mientras el líquido carmesí seguía saliendo sobre sus asombrosos rasgos.
Una hermosa mujer nativo-americana salió de la casa y se acercó a nosotros, tendiéndole una toalla a Carlisle antes de arrojarme una a mí y caminar hacia Jacob. Me resultaba familiar, pero no podía ubicar de dónde la conocía. Rezaba porque no fuera una de mis conquistas de borracho. Esa sería mi suerte.
Ella, no muy gentilmente, puso la toalla en la nariz de Jacob, deteniendo la sangre que salía de ahí, y él se retorció ante su "cuidado". Una mini réplica de ella salió por la puerta y caminó hasta colocarse junto a Seth. ¿Su hermana?
— ¿Cuántas veces te he dicho que no arreglas nada con los puños? —le regañó.
Jacob y yo nos doblegamos inconscientemente, y él sonrió sin arrepentimiento. Sí, no habíamos arreglado nada, pero era seguro que se había sentido bien. Desprendí los ojos de la imagen de Carlisle conteniendo el flujo de la cabeza de Bella por un momento para mirar al muchacho que alguna vez había despreciado. Me devolvió la mirada con odio en sus ojos. Él tenía una razón para sus sentimientos, yo no.
—Leah, tuvo la audacia de intentar tocarla. No tiene ese derecho.
Leah Black… la Fiscal de Distrito en vivo y en directo. ¡Maldición! Sabía quién era ahora. De hecho, conoció a mis abogados y a mí una vez, cuando fui perseguido por una mujer que no aceptaba un no por respuesta. Conocía mis hábitos… demasiado bien. Y era la esposa de Jacob… ¡Carajo!
— ¿Jacob? —la voz de mi padre preguntó de nuevo. Estaba presionando la herida de la cabeza.
Era evidente que Jacob no iba a responder la pregunta de mi padre sobre la visión de Bella. —La ambulancia estará aquí en un minuto. Dejaremos que ellos cuiden de Bella —gruñó.
Vi que el cuerpo de mi padre se desinflaba ligeramente. Tenía los dedos en su pulso y podía decir que seguía contando las subidas y bajadas de su pecho. —Jacob, me gustaría revisar la reacción de sus pupilas para asegurarme de que no sea más que una contusión. Necesito saber si debo esperar una reacción normal a la luz.
Lean contestó en su lugar. —No —se giró hacia Bella, con afecto, antes de mirar de vuelta a mi padre—. No necesita preocuparse una vez que estén aquí. Nosotras la seguiremos al hospital. Ellos están familiarizados con su condición y con nosotros.
Emmett tuvo el valor de reírse ligeramente por esa afirmación. Parecía que las visitas frecuentes al hospital seguían siendo normales para ella.
¿Ciega?
Si Jacob no iba a darme una respuesta, quizá mi hija lo haría. —Carlie, ¿tu madre es ciega? —Mi voz era dura por la emoción. ¿Podía esto ponerse aún peor?
Escuché el rugido y la palabrota de Emmett justo antes de que Jacob otra vez conectara conmigo.
— ¡No. Le. Hables! —gruñó Jacob, golpeándome en la espalda. ¡Joder, era fuerte!
Girándome, empecé a golpearlo otra vez, hasta que escuché un sollozo.
—Sr. Cullen, papi, por favor paren —mi hija habló suavemente junto a nosotros; estaba retorciendo sus manos por el estrés—. Por favor, deténganse —sollozó.
Arremetí contra Jacob, tumbándolo.
— ¿Qué va mal contigo? —me acusó.
Dolía que ella no supiera lo suficiente de mí como para hacerme esa pregunta. Jacob tuvo la buena idea de lucir avergonzado. Se impulsó para ponerse de pie, pero me emocioné en secreto cuando gimoteó. Mi familia me miró con disgusto. Era un idiota, eso era seguro. Solo quería saber qué iba mal con Bella, y mi mirada ansiosa se movió de vuelta hacia su cuerpo inmóvil. Mi padre seguía sosteniendo la toalla en su cabeza, pero pude ver que la sangre había dejado de emanar.
—Pip Squeak (1) —dijo Jacob suavemente, alzando su mano hacia ella, y ella corrió hacia su abrazo.
—Lo siento —exhaló hacia él, y su "está bien" lo cubrió.
Unos celos insanos empezaron a brotar en mí, pero el sonido de la sirena cubrió cualquier palabra idiota que pudiera decir. La ambulancia aparcó en la calzada, y cuando el EMT (2) salió, puedo decir que no sabía a quién revisar primero: si a Jacob y a mí, o a Bella.
Uno de mis ojos, al igual que Jacob, estaba cerrado por la hinchazón. La sangre seguía saliendo de mi boca y de su nariz, y sabía que iba a tener que vendar mis costillas. Apostaba que él estaba en la misma situación.
—Jake… —uno de ellos dijo en reconocimiento y se apresuró hasta donde Bella estaba tumbada en el sillón de acero forjado. Era como si que Bella estuviera inconsciente y Jake fuera golpeado mientras el culpable estaba parado junto él, igual de molido, fuera normal.
—Disculpe, señor —dijo junto a Carlisle, pero se congeló al ver el rostro de mi padre—. ¡Señor, Dr. Cullen! —se corrigió a sí mismo.
Mi padre sonrió brevemente, pero apresuró a valorar. —Se cayó y golpeó la sien. Los ritmos de respiración y pulso son buenos, y me las arreglé para disminuir el flujo de sangre. No he podido revisar cualquier daño más a fondo. Necesitamos inmediatamente una revisión TAC (3) en cuanto llegue al hospital para revisar si hay inflamación. También quiero una ecografía y una ultrasonografía de sus ojos.
El EMT se veía sorprendido ante las dos últimas peticiones, pero Carlisle podía conseguir lo que quisiera. —Cuidaremos de Bella, señor. Ella es una de las favoritas de todos los chicos en la Sala de Emergencias —soltó una risita, habiendo revisado el pulso de Bella y las respiraciones para confirmar las observaciones de Carlisle—. Ella estará fresca como la lluvia una vez que hagamos que despierte. Solo para estar seguros, nos aseguraremos de que el doctor Félix la revise.
El otro hombre resopló mientras sacaba la camilla.
— ¿El doctor Félix De Luca? —preguntó mi padre.
—Ese mismo —bromeó el otro hombre—. ¿Asumo que quieres que él se haga cargo de ella, Jacob? —dijo el hombre, pasando su mano por el cabello de Bella y haciéndome querer gruñir por su familiaridad.
— ¡Sí! —Contestó Jacob con un gruñido, viéndome.
—Eso hará feliz al doc Félix. Las visitas de Bella siempre mejoran su humor.
Esta vez fui yo quien gruñó por esa implicación. Jacob sonrió con alegría, escuchando mi reacción.
— ¿Qué hay de ti, Jacob? ¿Necesitas que te curemos de nuevo? —el hombre lo miró, y después a mí, preguntando.
Me sentía como si estuviera en la dimensión desconocida. Ellos actuaban tan tranquilos, mientras Bella seguía tumbada, tan quieta como la muerte, contra la sábana blanca de la camilla.
—Los veré en el hospital —les indicó Carlisle.
—Uhm… —el que lo reconoció trastabilló—. No se ofenda, Dr. Cullen, pero Bella acude específicamente al Hospital Sueco.
Lo supuse apenas mencionó el nombre del doctor De Luca. Supe por qué. Nuestra corporación era dueña de la mayoría de la competencia. El rostro de mi padre era sin duda el más reconocido en la medicina de esta ciudad. Si Bella no quería encontrarse con él o conmigo, la mejor opción para ella era frecuentar el Sueco.
—Uhm, señor —me miró.
—Estoy bien —dije duramente, todavía mirando a Jacob.
—Ven tú, Carlie —le indicó el hombre a mi hija. Seth la siguió, pegado a su espalda. Demonios… incluso él conocía a mi hija con la suficiente intimidad como para llamarla por su nombre. En menos de un minuto, el amor de mi vida, mi hija recién descubierta, y su novio, se escondieron detrás de las puertas de la ambulancia y partieron.
—Voy adentro —Leah le dijo en voz baja a Jacob. Inclinándose para tomar la mano de su hermosa hija, le dijo suavemente—. Ven, Samantha. Dejemos que papi hable con sus amigos.
—Papi va a darles el "¿Para qué…?" —el ángel murmuró antes de seguir a su madre.
Al menos, Jacob tuvo la decencia de esperar a que su hija estuviera en la casa antes de lanzarse hacia mí. Dando vueltas, se enfrentó a mí—. ¿Cómo diablos la encontraste? ¿Y por qué ahora?
Quería gritarle de vuelta, pero me di cuenta que probablemente esta sería la mejor oportunidad que tendría para obtener algunas respuestas. —No lo sabía, ella llegó hasta nuestras oficinas y, literalmente, se presentó a sí misma.
—¿Por qué ahora, Edward? —maldijo—. Pudiste solo ignorarla, como lo hiciste antes.
—¡Nunca la he ignorado! No tenía idea.
Las aletas de su nariz se ampliaron, y por un momento, de verdad me asusté de Jacob Black. No era porque él fuera solo un poco más grande que yo. Era la expresión de su rostro… una de puro disgusto y odio.
—A mí no me vengas con esa mierda, bastardo. Nunca regresaste las llamadas de Bella, eso lo sé, pero no puedes explicarlo tan fácil. Ignoraste también la carta. Carlie no significó nada para ti entonces, ¿por qué ahora sí?
Me quedé aturdido y estupefacto. — ¿Carta? No recibí una carta.
—Y con un carajo, no lo hiciste. Estaba firmada —él vio la confusión en mi cara—. Mira, no me importas ni un carajo; de hecho, podría matarte y lo disfrutaría. La única razón por la que no lo he cumplido, es porque un día Carlie pueda preguntar por qué —se detuvo cerca de mí, tratando de intimidarme—. ¡Ella es mía, Cullen! Mi niña, mi bebé, mi hija. No vas a venir ahora y arruinarlo. Arrástrate de vuelta bajo esa fuente de ingresos que has estado ordeñando y déjanos malditamente solos. Ahora, tengo cosas más importantes que hacer que gastar mi tiempo con escoria como tú —se dio la vuelta y se dirigió a la casa.
Leah se encontró con él en la puerta y le tendió una playera limpia, un paquete te toallitas húmedas, y sus llaves. Jacob se lanzó hacia la calzada, con una prisa obvia de llegar con Bella y Carlie. Yo también lo estaba, pero era un poco más paciente. Los años de la escuela de medicina y las prácticas en nuestros hospitales me enseñaron que nadie iba a ser capaz de ver a Bella hasta que el médico que la atendiera lo autorizara. Jacob podía esperar por un rato, y viendo la mirada de adoración entre él y mi hija, sabía que iba a consolarla, al igual que su hijo.
La puerta metálica volvió a abrirse y Leah Black salió para poner sus ojos en nosotros. Ella se había ganado una reputación como una malditamente estricta fiscal de distrito por una razón. Fijándose en mi aspecto desaliñado, resopló y entró de nuevo a la casa, regresando esta vez con una toalla húmeda y me la tendió. Sabía que había mirado a cada miembro de mi familia antes de hablar.
—Jake nunca te lo dirá. Te odia a muerte. De hecho, yo te odio tanto como él lo hace. No tienes corazón, Anthony Cullen —dijo mi nombre con desdén—. Bella hizo todo para contactarte a ti y a tu familia, y ustedes le escupieron y la desecharon como estiércol —miró directamente a Alice cuando dijo esto, y me di cuenta de que ella supo sobre su último encuentro—. No te mereces el tesoro que es tu hija. Mi esposo es el único padre que ella conoce, y yo estoy orgullosa de él por eso. Carlie nació menos de una semana después que Seth, y él los alimentó mientras yo me recuperaba de una cesárea, y Bella… bueno, ella se recuperaba de todo. Ella calló por las escaleras, y en lugar de buscar protegerse a sí misma, enrolló sus brazos alrededor, con su bebé adentro. Se golpeó la cabeza.
—Desprendimiento de retina —dije suavemente.
—Sí —contestó.
—Pero, hay una cirugía que puede hacerse para ayudar con eso. ¿Por qué ella no…? —y entonces, me di cuenta de la razón—. No tenía el dinero.
—Ella estaba tan enfocada en asegurarse que el bebé estuviera bien, que ni siquiera consideró en gastar ese dinero que tenía en ayudarse a sí misma. No debería estar diciéndote esto. Tú tomaste la decisión hace años de no involucrarte.
—No lo sabía —juré. La familia se movió hacia nosotros.
El rostro de Leah se agitó. Se dirigió hacia la casa de donde había visto salir a Bella, pateando hacia un lado de la acera las pequeñas palas con las que Bella había tropezado en el patio. La puerta golpeó, y todos nos quedamos mirándonos mutuamente, perdidos, inseguros de si nos habían echado o si ella iba a regresar. Alice había estado completamente callada todo este tiempo, y podía afirmar que estaba llorando. Utilicé ese momento para usar la toalla húmeda para limpiar mi rostro y mis manos, removiendo la sangre seca. Mi camisa era una pérdida total y el costado me dolía horrores. Empezábamos a revolvernos, incómodos, cuando reapareció, con bastantes hojas de papel en sus manos, y me las arrojó.
—Alguien en tu casa recibió este paquete certificado.
Mi mano tembló, viendo el principio. —Querido Edward…
—Es una copia, puedes quedártela. La primera página es una súplica para ti escrita a mano por Bella. Las siguientes son documentos legales que yo busqué para notificarte que eras, de hecho, un inminente padre. La hoja de atrás tiene la firma de la persona que recibió la carta —no podía creer que estuviera siendo amable—. De hecho, te he esperado por años, con la remota posibilidad de que pudieras decidir ver por ella y por el bebé. Debería agradecértelo, en serio. No pasé mucho tiempo buscando los aspectos legales en internet, no sé si era mi interés por las leyes. Lo hice bastante bien, considerando que no sé otra cosa más que la que he leído en los libros. Sigue siendo un caso hermético. Fuiste notificado legalmente, y al no responder en el tiempo establecido, has renunciado a tus derechos en la mayoría de las cortes. Incluso lo puse en el papel —sonrió victoriosamente hacia mí—. Con un excelente juicio, podrías ganar algunas visitas, pero nunca serás capaz de quitarle la custodia a Bella.
Mi boca colgó abierta; asombrado ante la perra voraz que estaba frente a mí. Era increíble y extremadamente competente. Estaba impresionado, incluso si su mente legal estaba sobre mí. Pero no tenía deseos de apartar a Carlie de Bella. Solo quería ser parte de su vida, en la de las dos. Mierda, si voy a ser honesto, quería todo: a Bella, Carlie, una familia…
—De vuelta a lo que originalmente estaba diciendo, Jacob se quedó con Carlie y Seth mientras Bella y yo nos recuperábamos del alumbramiento. Ayudó a Bella a aprender a vivir otra vez después de perder la vista, a su padre, su amor... y todo mientras cuidaba a dos pequeños bebés. Ha sido más que un padre para esa niña que la mayoría de los padres biológicos son con su descendencia —me siseó, enfatizando un punto—. Fui la novia de Jacob todo el tiempo en el que tú los acusaste de dormir juntos. Vi lo que hizo tu egoísmo y arrogancia —miró a toda mi familia, y después se enfocó en Alice, con un gruñido cruel—. Ya sabes, después de que no regresaras sus llamadas, incluso después de que no respondieras su carta, ella no podía creer que no la amaras. Seguía diciendo que tú no podrías fingir algo así, y trataba de descubrir qué había hecho mal. Hizo un último intento y fue a verte. Cuando se dio cuenta de que eran un peligro para su bebé, y hasta ahí llegó todo.
Alice colapsó contra Jasper, y él sostuvo su tembloroso cuerpo, tratando de consolarla.
Leah se giró hacia mí, y el desdén estaba claramente escrito en su rostro. —Por ocho años, no escuché tu nombre de sus labios, hasta el día en que Carlie preguntó por su padre. Estaba asombrada de lo que salió de la boca de Bella. Para cuando terminó, eras un dios para esa niña. Luché contra ello por un buen tiempo, pero después Jake me explicó. Bella se rindió ante el mito que había creado en su cabeza sobre ti... sobre lo perfecto que eras, y si en el proceso, Carlie tenía a este increíble hombre como un padre, ¿qué daño había en eso? —Se encogió de hombros, elegantemente.
Sacudiendo su cabeza, apartó su mirada de nosotros. —En realidad, Edward ANTHONY Cullen... —estaba recordándome mis pecados... los pecados que ella conocía muy bien... solo por usar ese nombre —, debería agradecerte. Jake y yo descubrimos que estaba embarazada al mismo tiempo en que Bella lo hizo. Si no hubiéramos hecho algunas de las cosas que hicimos juntos, probablemente me hubiera quedado en la Reserva y habría terminado como muchas otras chicas. Nunca hubiera podido ver en realidad al verdadero hombre en el que mi esposo se había convertido, y no habría terminado con una hermana como Bella. Nunca habría ido a la escuela, y Jake nunca hubiera desarrollado su línea de trabajo.
Se movió de nuevo para tomar la ahora toalla oxidada que tenía.
—Puedo ayudarla ahora, Leah. Hay cosas que pudieron hacerse...
—¡Dinero! ¿Contigo siempre ha sido por el dinero, no? Sé que su cama se ha mantenido caliente, Sr. Cullen. Personalmente, he sido testigo de eso. Así que, ¿qué te deja a ti? —torció el gesto, malinterpretándome—. Bella no necesita tu dinero. Tiene más de lo que puede necesitar ahora. Conseguir que lo gaste en sí misma es un reto, pero sin embargo, está ahí por si lo necesita. El día que inventó su cuento mágico para tu hija, fue el principio de una nueva vida para Bella. Aprovecha el tiempo en otra cosa que no sea tu próximo proyecto de conquista en internet; quizá encuentres cómo ayudó ese hecho a que el patito feo se convirtiera en un cisne. Por favor, márchate de nuestra propiedad, y no regreses. Que tu abogado se contacte conmigo, y yo trabajaré con él o ella en arreglar las visitas con Carlie... si ella lo desea.
Con eso, se dio la vuelta y entró a su casa, y esta vez, todos estuvimos seguros de que habíamos sido echados. Una dura conmoción era una descripción adecuada a cómo nos veíamos.
—¿Papá?
—Estoy en eso, Edward —su celular estaba en su cabeza, mientras empezábamos a caminar hacia la limusina y nos subimos. Jadeé, sintiendo el dolor punzando por mi cuerpo.
Cuando salimos de la calzada, quería gritar ante la increíble ironía de cuán cerca habían vivido Bella y Carlie de nuestra casa familiar. Literalmente, estábamos a unas cuantas millas de distancia.
Mientras Carlisle llamaba al CEO del Hospital Sueco, le tendí a Emmett los documentos legales, confiando en su afilada mente legal para descifrarlos. Quería ver lo que había escrito.
Querido Edward,
No concibo por qué no has devuelto mis llamadas. Me siento como perdida, porque me has cortado de tu vida por completo. Mi corazón se ha dividido en dos, y ni siquiera sé por qué.
Mi amor, quería decirte esto en persona, pero no me diste otra oportunidad. Estoy embarazada, de nuestro hijo. Tengo alrededor de dos meses ahora, y estoy asustada. Por una parte, imagino que este hecho significa que no puedo terminar la escuela secundaria, y Charlie estará tan decepcionado. La idea me aterroriza. Por otro lado, no puedo estar más emocionada. Un hijo creado por el amor.
Esto es tan difícil de decir, porque en verdad no entiendo qué hice para destruir tu amor por mí. Pero, incluso si no quieres tener nada más que ver conmigo, te conozco demasiado bien como para pensar que no quieres tener nada que ver con tu hijo. Serás un maravilloso padre. Espero llegar a verlo, pero si no, no quiero que él o ella se aleje de ti.
Sea lo que sea que desees, Edward. Solo déjame saberlo.
Debido a que esta podría ser la última oportunidad de hacerte saber cómo me siento, quiero que sepas que estoy tremendamente confundida por esto. Te amo, y pensé que sentías lo mismo. Por favor, dame la oportunidad de disipar cualquier cosa que te haya convencido de que yo hice.
¡No te rindas con lo nuestro! Por favor, Ojos Verdes.
Con todo mi amor, Bella.
El dolor corría por mi pecho, y empecé a llorar, a llorar en serio. Años de creciente dolor y agonía me desgarraron, y mientras sollozaba, empujé las costillas, convenciéndome cada vez más de que estaban rotas. ¿Qué había hecho? Sabes exactamente lo que has hecho, una voz contestó desde dentro.
Sintiendo las manos de mi madre en mí, terminé como un niño, sollozando en su pecho, con sus dedos cepillando mi cabello para calmarme. Jadeé varias veces, mientras los sollozos torturaban mis costillas, pero en realidad, era una consecuencia adecuada, incapaz de imaginar lo que Bella había pasado por estos años.
Tomó solo diez minutos llegar al hospital, y mientras entrábamos en la sala de emergencia, me aparté de mi madre y llegué a la última página. Era una fotocopia, pero claramente engrapada a la original, estaba el acuse de recibo firmado. No me sorprendió ver el nombre ahí; solo me pregunté por qué no lo admitió durante su confesión.
Tanya Denali.
La rabia nubló mi visión, y me pregunté si leyó la carta, o la destruyó sin verla. Quería creer lo último; incluso ella no podría haber sido así de cruel, ¿verdad?
Nos detuvimos en la sala de emergencias y nuestra aparición creó cuchicheos. Vi a una mujer tomar una foto con su móvil, y me pregunté cuánto tardarían en llegar los reporteros. Con las maravillas del Twitter y otros sitios de redes sociales, supongo que sería en menos de media hora.
Después de haber visto lo mismo, Jasper dijo suavemente. —Me haré cargo de eso —tomando su teléfono, empezó a llamar a nuestro equipo de seguridad.
Emmett ya había revisado por completo los papeles, así que estaba seguro de que pronto me daría un resumen. Pero estaba menos preocupado por eso, que por saber sobre Bella.
Viendo a Jacob, Seth y a Carlie en la esquina de la sala de espera, me moví directamente hacia ellos. Al mismo tiempo, una puerta que separaba el área de espera del área de cirugías se abrió y escuché una voz. — ¿Dr. Cullen?
Por costumbre, mi padre y yo respondimos. — ¿Sí?
La enfermera nos miró, confundida, pero agitó su mano para indicarnos que la siguiéramos. Sabía que ella debía escoltarnos hacia un área más privada, a la espera noticias de Bella.
—Jacob —le dije suavemente, esperando que aceptara la ayuda que podíamos dar—. Podemos esperar en privado —se veía como si fuera a discrepar—. Ya notaron nuestra presencia. La prensa estará aquí pronto.
Miré intencionalmente a Carlie, indicándole que debía estar preocupado por ella.
Notoriamente infeliz por eso, pero sabiendo que era lo mejor, accedió con un ligero asentimiento.
—Pip squeak, vamos a esperar a que el Doc Félix venga a vernos.
(1) Pip Squeak es un apodo que puede ser usado para una persona pequeña o frágil.
(2) EMT = Emergency Medical Technician. Técnico en emergencias médicas.
(3) TAC. Tomografía Axial Computarizada.
Estoy por empezar el siguiente capítulo, así que tal vez pueda tener otra actualización esta semana.
